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Un código de colores vegetal para que los polinizadores ayuden a la especiación

22 febrero, 2011

Variaciones de color en flores de la misma especie. Foto: SciTech News

Variaciones de color en dos especies próximas. Foto: Robin Hopkins

El proceso de especiación, o diferenciación de una población en dos especies diferentes que no sean capaces de interfecundarse, suele ser muy lento y progresivo. En el caso de que durante las primeras fases del proceso de separación (p.e. por una barrera geográfica), ambas poblaciones vuelven a reunirse, es posible que la diferencia adquirida se diluya porque aún no hayan desarrollado un mecanismo de aislamiento reproductivo, e hibriden sin problemas. En los casos en los que la divergencia se encuentra en una fase más avanzada, esta reunión puede ser muy contraproducente, debido a que los híbridos sean menos viables y supongan un importante desperdicio de esfuerzo reproductivo.

En este segundo caso, el desarrollo de factores tempranos que permitan el reconocimiento de las protoespecies y que impidan su hibridación, tendrá un importante valor adaptativo  debido al ahorro que supondría evitar la inversión en híbridos poco viables.

En animales se conocen distintos mecanismos que producen un aislamiento reproductivo incipiente, como los comportamientos de cortejo, pequeñas modificaciones en el canto o la librea, etc. En los vegetales es un fenómeno menos conocido, y es precisamente en unas plantas silvestres donde Robin Hopkins, una bióloga de la Universidad de Duke ha descubierto un curioso mecanismo que evita el cruzamiento entre dos especies con parentesco muy cercano,  evitando así la creación de híbridos entre ambas, los cuales sufren graves problemas de esterilidad.

Los polinizadores cumplen un papel vital en la reproducción y evolución de las plantas con flores.

Los polinizadores cumplen un papel fundamental en la reproducción y evolución de las plantas con flores.

La estrategia utilizada es un cambio en el color de las flores: mientras que una de las plantas ha conservado el color azul original, la otra ha desarrollado flores de color rojizo. El asunto no tendría mayor importancia si no fuera porque los insectos especializados en polinizar la planta original no se ven atraidos por la coloración roja, evitando así que un mismo insecto visite dos plantas diferentes produciendo la fecundación.

El descubrimiento reviste una gran importancia como explicación de un mecanismo que mantiene en marcha el proceso de divergencia cuando aún no existen barreras reproductivas definitivas. Además, también representa una línea interesante para estudiar otros procesos por los cuales pueda evitarse la interfecundación en los casos de especiación simpátrica (cuando dos especies divergen sin que exista una barrera geográfica entre ambas), una de las formas de especiación más controvertidas en biología evolutiva.

Más información: Universidad de Duke


  1. Hector Jaime
    25 febrero, 2011 de 23:15

    Muy Interesante como las barreras geograficas ayudan a la especiacion de diferentes organismo y van adquiriendo mecanismos diferentes para la reproduccion.

  2. Fuuuu
    12 marzo, 2011 de 20:50

    Y si la diferenciación vino por una mutación del color de la misma especie? Que sea esta la barrera que ha finalmente provocado la diferenciación.

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