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El diseñador poco inteligente VI: pan para hoy, hambre para mañana

28 febrero, 2011

Uno de los grandes misterios del SIDA es porqué la infección presenta una mortalidad tan elevada en los humanos, mientras que virus similares no se comportan igual en otras especies de simios. No debemos olvidar que a un parásito, por lo general, no le interesa acabar con su hospedador, dado que se quedaría sin recursos. Sin embargo, el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) ha acabado con la vida de más de 25 millones de personas en los últimos 30 años, según los datos de la OMS.

El VIH es miembro de la familia de Virus de la Inmunodeficiencia en Simios (SIV), que generalmente no matan a sus hospedadores nativos. La forma en la que uno de estos virus se ha convertido en el VIH que afecta a los humanos es un aspecto que viene debatiéndose desde la detección de la enfermedad, siendo la hipótesis más aceptada el que algunos cazadores fueran infectados por la sangre de simios enfermos, iniciando así la propagación en las poblaciones humanas. De hecho, el SIV más estrechamente relacionado con el HIV es también un virus que adquirieron los chimpancés mediante la predación de otros monos (Baiels et al. 2003).

De momento, esto ya supone un importante escollo para la idea de que el organismo humano haya sido inteligentemente diseñado. ¿Tan torpe resulta el diseñador que fabrica un modelo final más frágil e imperfecto que los prototipos simiescos? ¿La especie elegida es incapaz de defenderse ante un enemigo que los seres inferiores lidian mucho más satisfactoriamente?

Para dar una explicación a tal incoherencia dentro del marco del diseño inteligente se debe recurrir a especulaciones infalsables como un castigo divino o el comodín frecuentemente utilizado de que somos incapaces de comprender las intenciones del diseñador. Algo no solo poco convincente, sino totalmente alejado del camino de la razón. Sin embargo, la historia es aún más larga.

El HIV es un retrovirus, lo que quiere decir que su genoma está formado por una única cadena de ácido ribonucleico (ARN), en lugar de ácido desoxirribonucleico (ADN), que es el que forma nuestros cromosomas. Los retrovirus precisan transcribir este ARN en ADN antes de poder replicarse, proceso que tiene lugar en el interior de la célula gracias a una enzima vírica denominada transcriptasa inversa. Este ADN obtenido a partir del ARN viral atraviesa la membrana nuclear y se inserta en el material genético del hospedador, siendo replicado y transcrito junto por la propia maquinaria del hospedador.

Ciclo de replicación del VIH

Ciclo de replicación del VIH

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Esto hace que muchos retrovirus dejen “huellas genéticas” en el genoma del organismo infectado. Aproximadamente un 8% del genoma humano procede de virus insertados mediante mecanismos de infección como el descrito.

Hace ya unos años (Kaiser et al., 2007), se encontró un antiguo retrovirus denominado PtERV1 que ha dejado trazas en el genoma de chimpancés y gorilas. Este virus debió estar activo hace unos 3-4 millones de años, después de la separación de las líneas de chimpancés y humanos. Sin embargo, el genoma humano no muestra ningún signo del PtERV1, a pesar de que nuestros ancestros ocupaban África en el momento en el que el virus estaba fijándose en el genoma de los antepasados de chimpancés y gorilas.

La clave parece estar situada en una proteína denominada TRIM5-alfa, con distintas variaciones en los primates. Cada especie codifica una TRIM5-alfa con una especificidad antiviral diferente. Por ejemplo, el Macaco Rhesus (Macaca mulatta) posee una proteína TRIM5-alfa que lo hace resistente al HIV-1, mientras que la proteína humana no aporta tal protección. Sin embargo, la variante humana de TRIM5-alfa protege contra el virus PtERV1. El problema es que la proteína puede conferir resistencia a uno un otro virus, pero no a los dos simultáneamente.

Es posible que nuestros antepasados no hubieran sido nunca infectados por el PtERV1, pero la resistencia codificada en nuestro genoma es muy fuerte como para que se trate de una mutación casual sin relación con la infección. Un escenario más probable es que chimpancés y humanos hubieran sufrido una evolución independiente de la proteína TRIM5-alfa, en cuyo caso, el antiguo retrovirus PtERV1 habría acabado con los humanos que no presentaran la resistencia. Esto habría dejando a los sobrevivientes prácticamente inmunizados al PtERV1, pero muy sensibles a otro virus mortal que surgiría unos millones de años después: el VIH.

Sin duda alguna, una sublime chapuza: en la actualidad los humanos estamos preparados para defendernos de un virus que se extinguió hace tres millones de años, mientras que esta protección nos provoca una enorme indefensión ante otro virus que -lamentablemente- se encuentra actualmente causando estragos en nuestra especie.

Referencias

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  1. 28 febrero, 2011 en 9:08

    Hace unos meses asistí a un debate entre virólogos sobre el VIH. Una de las cuestiones que se planteó fue cómo va a evolucionar el virus VIH en las próximas décadas. La mayoría fue conservadora y afirmó que predecir en base a los datos que se disponen era demasiado aventurado, sin embargo hubo quién sí se mojó. Una corriente de virólogos afirma que lo peor del SIDA aún no ha llegado. Han aparecido variantes del VIH muy agresivas, pero poco infectivas, por lo que éstos especialistas esperan (al igual que ha ocurrido con otros virus en el pasado) una variante con alta probabilidad de infección y gran agresividad. Otros sin embargo se iban al polo opuesto, afirmaban que el virus entraría en una fase de atenuación y a la larga convivirá con nuestra especies de igual forma que otras variantes conviven con los grandes simios africanos.

  2. Uri
    28 febrero, 2011 en 13:41

    Pero hasta cierto punto parece obvio que seamos inmunes a virus que ya no existen,puesto que probablemente sean virus extintos precisamente por esa inmunidad desarrollada.
    De la misma forma la inmunidad al Sida podria significar la extincion de este.
    Asi que en este caso concreto no me parece tanto un diseño poco inteligente como una consequencia obvia.
    En el caso de la mortaldad del virus,ciertamente matar al huesped no parece una estrategia muy buena y eso si me pareceria un muy buen ejemplo de diseño poco inteligente.

  3. 28 febrero, 2011 en 14:47

    matar al huesped no parece una estrategia muy buena y eso si me pareceria un muy buen ejemplo de diseño poco inteligente

    Eso es discutible. Sería una mala estrategia si matara al 100% de la población, pero eso es extremadamente raro. En el caso de los bacteriofagos o de virus de infectan organismos unicelulares, parece obvio que matar al huésped es una buena estrategia, ya es su forma de multiplicarse exponencialmente. En el caso de virus que infectan organismos pluricelulares hay virus que poseen una estrategia de producir muchos descendientes en poco tiempo, lo que también implica matar muchas células y comprometer la vida del huésped. Esa es una estrategia tan válida como la permanecer silente integrado en el cromosoma del huésped, con una ventaja sobre la segunda: al provocar la lisis celular no sólo empaqueta DNA vírico, sino también del huésped, lo que contribuye tanto a la evolución del virus como del huésped. En biología hay que intentar desterrar ese pensamiento tan humano de “no es buena estrategia…, no me parece adecuado….” (de ahí que usemos tantas veces las formas condicionales), porque enseguida aparecen modelos adecuados. Y la prueba de que los virus que causan mortalidad elevada siguen una buena estrategia es que siguen con nosotros 😉

  4. Jon
    28 febrero, 2011 en 15:20

    Manuel, creo que has respondido en parte en el post #3 a la pregunta que me estaba haciendo.
    De todas formas, la voy a formular, aún a riesgo de que sea una pregunta obvia o, peor todavía, tonta:

    ¿por qué cuando se estudia la evolución de los virus con los años algunas personas enfocan el asunto desde la perspectiva humana de la supervivencia?

    Me refiero a que cuando algunos hablan de qué estrategias o mecanismos favorecen la supervivencia del virus, están dando por hecho que existiera en los virus algo parecido al “instinto de supervivencia” de seres más complejos.
    Como si las funciones de los virus estuvieran orientadas a la supervivencia más allá del individuo (en este caso virión).

    Esta supuesta “intencionalidad” es algo que no me queda claro del todo, y menos teniendo en cuenta que todavía existe debate sobre considerar a los virus como seres vivos o no.

    ¿Podría ser que los virus no siguieran la regla de la supervivencia de la especie y que, en cambio, realizaran sus funciones según criterios distintos y, por tanto, caóticos a la vista humana?

  5. 28 febrero, 2011 en 15:31

    ¿Podría ser que los virus no siguieran la regla de la supervivencia de la especie y que, en cambio, realizaran sus funciones según criterios distintos y, por tanto, caóticos a la vista humana?

    No puedo dar una respuesta categórica a eso. Los parámetros que uso son aquellos que presuponen un mantenimiento de la entidad que ya existe. Dado que el huésped evoluciona, el virus también debe de coevolucionar con él. Pero tienes razón, puede que esa sea una visión muy simplista, y que los virus sean los “anarquistas de la biología”, rompiendo los modelos que tenemos para otros organismos. De todas formas, incluso dentro de la anarquía, me cuesta imaginar que no conserven un mínimo de organización, y por tanto de estrategia molecular: mantenimiento de unos ácidos nucleicos, de una envolturas que lo preserven en el medio y unas moléculas dedicadas a la infección.

    La estrategia depredador-presa es demasiado simplista para entender el funcionamiento de los virus, pero ya conocemos muchos modelos que muestran que hay gran diversidad de estrategias, y todas ellas se me antojan lejanas al caos. ¿Conoces algún ejemplo o un enfoque que lleve a pensar en ese “comportamiento”?

  6. Jon
    28 febrero, 2011 en 16:06

    La verdad es que no conozco ningún ejemplo; sólo era un pensamiento que me viene a la cabeza cuando escucho hablar de estrategias de supervivencia en los virus.
    Me da la sensación de que estudiar el “comportamiento” de los virus basándose en cualidades humanas (o de seres de organización superior) puede limitar o entorpecer su estudio.

    En cualquier caso, cuando decía “caóticos a la vista humana” me refería a que no se comprendan los criterios desde la perspectiva de seres vivos superiores, pero que no tendría por qué suponer un “comportamiento anarquista” o no organizado.

    Leí hace tiempo acerca de virus o bacterias que usaban los potenciales eléctricos para guiarse por el torrente. Esto es algo que puede probarse y comprobarse experimentalmente.
    Sin embargo, ¿qué experimentos podrían diseñarse o cómo se podría estar seguro de que las funciones que realizan los virus van encaminadas a la supervivencia?

  7. Uri
    28 febrero, 2011 en 16:10

    Me referia a “mala estrategia” en el sentido que el articulo (la serie de articulos en este caso) se escriben como argumentacion en contra del DI.
    Me refiero a estrategia como aptitud para seobrevivir.En ese sentido creo que todo ser vivo tiene esa estrategia,puesto que si no fuera asi estaria extinto.Aunque no posea ninguna intencionalida consciente la evolucion lleva (por seleccion natural) a ser mas capaz de sobrevivir (y reproducirse),es en ese sentido que hablo de estrategia.
    Admito que al Sida le va bien en ese sentido puesto que sobrevive y se reproduce.Pero solo hablaba de mala estrategia en el sentido de matar al huesped sin centrar en ninguna otra caracteristica del virus.
    Aunque,es cierto que nos basamos en un periodo de tiempo bastante corto.Habria que ver si el Sida sobrevive de aqui a mil,diez mil,cien mil o un millon de años (y no me refiero en el sentido que lo cure la medicina sino en el sentido de que el ser humano se haga resistente).

  8. 28 febrero, 2011 en 16:12

    Sin embargo, ¿qué experimentos podrían diseñarse o cómo se podría estar seguro de que las funciones que realizan los virus van encaminadas a la supervivencia?

    Sin darle muchas vueltas se me ocurre uno. Dado que el virus requiere de una célula huésped basta con mutar el receptor de anclaje del virus y ver si se produce una coevolución, o lo que es lo mismo, si aparece una mutación en el virus tal que le permita unirse al receptor mutado 😉

  9. 28 febrero, 2011 en 16:17

    Uri te pongo un ejemplo de virus que les viene bien la muerte (o dejarlo maltrecho) de su huésped: aquellos que infectan mamíferos y aves a la vez. Cuando hay un cadáver (o un paciente gravemente enfermo) de mamífero un ave carroñera o cazadora irá a comérsela y resultará infectada. Ese es un evento de mayor posibilidad que si se esperar interacción ave-mamífero de otra forma. Es que hay virus pa’ tó 😀

  10. Jon
    28 febrero, 2011 en 16:56

    Manuel :Sin embargo, ¿qué experimentos podrían diseñarse o cómo se podría estar seguro de que las funciones que realizan los virus van encaminadas a la supervivencia?
    Sin darle muchas vueltas se me ocurre uno. Dado que el virus requiere de una célula huésped basta con mutar el receptor de anclaje del virus y ver si se produce una coevolución, o lo que es lo mismo, si aparece una mutación en el virus tal que le permita unirse al receptor mutado

    Manuel, gracias. Confirmado, mi pregunta era obvia y, probablemente, tonta. 😀

  11. Uri
    28 febrero, 2011 en 17:15

    Manuel :
    Uri te pongo un ejemplo de virus que les viene bien la muerte (o dejarlo maltrecho) de su huésped: aquellos que infectan mamíferos y aves a la vez. Cuando hay un cadáver (o un paciente gravemente enfermo) de mamífero un ave carroñera o cazadora irá a comérsela y resultará infectada. Ese es un evento de mayor posibilidad que si se esperar interacción ave-mamífero de otra forma. Es que hay virus pa’ tó

    En efecto es un ejemplo bastante claro.Por eso quise aclarar que lo consideraba “mala estrategia” sin considerar nada mas que la muerte del huesped en el supuesto de que el virus necesite al huesped vivo para propagarse.Obviamente en el caso que citas seria una “buena estrategia”.

  12. Francesc
    28 febrero, 2011 en 18:42

    Jon, Manuel, creo que tenemos un problema de concepto. ¿Qué significa que las acciones de los virus estén encaminadas a la supervivencia?

    Los virus no tienen nada parecido a cerebro, y no creo que puedan tener ningún comportamiento consciente. Es decir, los virus que “siguen” los potenciales eléctricos se debe a que una mólecula se orientará de una determinada forma y esto hará que el virus se dirija hacia allí. Y un virus que no lo hiciera acabaría por tener menos probabilidades de encontrar como reproducirse.

    Es decir, no creo que sea correcto decir que sus acciones estén encaminadas a la supervivencia, sino que la SN actúa sobre ellos y les fuerza a un determinado comportamiento. De hecho que organismos tan sencillos sean capaces de comportaientos aparentemente complejos es otra prueba a favor de la evolución, no?

  13. 28 febrero, 2011 en 20:04

    Francesc, si estamos de acuerdo. pero cuando se trata de divulgar hay que cambiar un poco el chip a la hora de expresarlo, pienso yo.

  14. Pelaílla
    1 marzo, 2011 en 10:58

    Buenas,

    A menudo, las personas que trabajan (trabajamos) en virus tienden a humanizarlos cuando hablan de ellos a nivel coloquial, pero eso no implica que sea ese el concepto que se tiene de ellos cuando se investiga. Obviamente, cuando se habla de “un virus” o “el virus” (yo suelo decir “bicho”), generalmente se refiere a un genotipo, cepa o especie viral (vamos, a una colectividad) y no a una partícula viral, de la misma manera que cuando se dice “lo que le interesa es” o “lo que le conviene” en realidad se estaría hablando de la estrategia que se selecciona o se seleccionaría. Creo que en eso estamos todos de acuerdo. En principio, los virus no son más que paquetitos químicos capaces de relacionarse con su entorno y de perpetuarse en la naturaleza. Si no se perpetúan desaparecen. En realidad, no hay más, por muchos dolores de cabeza que nos den.

    Quiero dejar claro que cuando se aborda el estudio de la evolución viral no sólo no se les humaniza en absoluto, sino que además los modelos y teorías vigentes están lógicamente adaptadas a las características especiales de los virus. Por ejemplo, aunque la clasificación en especies del ICTV es muy útil, el concepto biológico de especie no funciona especialmente bien con los virus y en las últimas décadas se ha venido usando el concepto de cuasi-especie viral:
    http://en.wikipedia.org/wiki/Viral_quasispecies
    Nótese que en este caso se trataría de especies químicas (de moléculas, en román paladino) y no biológicas. Aparte, el concepto no funciona igual de bien con todos los virus, con virus de DNA el modelo no cuadra tan bien. El artículo de la Wikipedia está muy bien y aunque no sé quien lo ha escrito estoy casi segura de que lo conozco.

  15. Pelaílla
    1 marzo, 2011 en 11:00

    Ostras, ¿me he equivocado de cuenta de correo? No me sale la misma imagen…

  16. Pelaílla
    1 marzo, 2011 en 11:08

    Se me olvidaba,

    El siguiente artículo, aunque tiene muchos años, enumera algunas estrategias de perpetuación que “usan” los virus. Me parece interesante y muy ilustrativo, aunque esté un poco pasadito:

    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC378332/?tool=pubmed

  17. Marino
    1 marzo, 2011 en 11:25

    Muy interesante, el artículo. No se porqué en el último momento cambié la biología por la química, si lo que siempre me apasionó fue esto 😄

    Una pregunta, perdón si es muy básica. J.M. comenta que aprox. el 8% del genoma humano procede de virus. Ese 8% es ADN no codificante o codifica proteínas útiles para el ser humano?
    Y cómo hace ese adn insertado para pasar a la siguiente generación?
    Y ya puestos, dado que un 8% es una cantidad importante, ese ADN puede estar implicado en los procesos de adaptación de los seres vivos, algo así como “mutaciones forzadas externamente”?
    Al final fueron tres 😄

  18. Pelaílla
    1 marzo, 2011 en 11:27

    Yo otra vez,

    Perdón por los múltiples post, pero al hilo de la entrada del otro día sobre programas de evolución virtual me he acordado de que en virus de RNA se usa mucho Avida:

    http://en.wikipedia.org/wiki/Avida

    De nuevo, repetir que a nivel de investigación, a los virus no se les humaniza nada.

  19. Pelaílla
    1 marzo, 2011 en 11:45

    Pst, Marino,

    http://genomebiology.com/2001/2/6/reviews/1017

    Creo que te podría interesar 😉

  20. Marino
    1 marzo, 2011 en 17:33

    Gracias mil, pelailla!

  21. Herbert West
    5 marzo, 2011 en 3:40

    Ya estamos otra vez con el diseñador.

    Está claro el porqué le ha quedado el modelo final más flojo que el prototipo.

    Si miramos bien ha perdido muchas cosas por el camino (no sólo desde los simios):

    -Síntesis de muchos aminoácidos.
    -Síntesis de varias vitaminas.
    -Inmunidad contra el VIH (por citar del artículo)

    Se ve que fue abriendo muchas veces y luego le sobraban piezas al volver a montar (si lo pone en la biblia, que le sobraba una costilla). Si eso nos ha pasado a todos. Además como hasta llegar al hombre debíó hacerlo muchas veces y le quedaron piezas para dos ejemplares.

    ¡¡Tachán!! Esto junto con la explicación de los genitales externos demuestra la exisstencia de un diseñador.

  22. KC
    8 marzo, 2011 en 12:41
  23. 8 marzo, 2011 en 12:48

    KC, pero esto de los controladores de élite hace bastante que se conoce que existe. Falta el “pequeño” detalle de por qué existen.

    PD: Hace tiempo que paso de leer los comentarios de esos medios, es lo más parecido a ver una discusión en la casa de Gran Hermano.

  24. KC
    8 marzo, 2011 en 12:51

    Sobre la antropomorfización, decir que es bastante natural ver en otros seres actos propios de la inteligencia humana. Aunque siempre será un error extender estos más allá de los más básicos. Cuando un perro sale corriendo o agacha las orejas porque le estamos regañando no es que esté juzgando la acción, sino que responde a unos estímulos. Esto servirá para que aprenda qué le conviene o no hacer, pero no divagará sobre si la acción merece o no castigo, o si es justa o no, o mejor o peor.

    De esto nos puede hablar el amigo Jose, que es un gran antropomorfo 😀

    Saludos.

  25. KC
    8 marzo, 2011 en 13:01

    Manuel, en realidad hay muchas personas que desconocen la existencia de estas élites. Ayer mismo leí el comentario de una chica de 18 años en un foro atribuyendo a un posible milagro DIVINO el hecho de que su padre había sobrevivido a un tipo de hepatitis y al SIDA de forma que “ni los médicos entendían el porqué no necesita medicación”. Por supuesto que la respuesta tendrá mucho más que ver con la genética especial del individuo que con un acto divino.

    Lo que siempre he creído es que deberían estudiar a Fraga y a Carrillo. sobre todo a este último, porque descubrirían el gen que evita el cáncer (sobre todo el del pulmón) 😉 Estos dos sí que tienen buena genética y lo demás es tontería. Sólo hay que ver la edad que tienen y lo activos que son.

    Saludos.

    P.D.: a mí me gusta leer los comentarios porque muchas veces se da uno cuenta de cómo está el planeta.

  26. AydaN
    8 marzo, 2011 en 14:23

    El caso de Fraga es cuestión aparte, el baño en Palomares lo convirtió en un mutante y ahora es inmortal. Todo el mundo sabe eso. 😀

  27. 8 marzo, 2011 en 14:38

    P.D.: a mí me gusta leer los comentarios porque muchas veces se da uno cuenta de cómo está el planeta.

    Si, algunos los leo porque también intentan dejar sus comentarios alucinógenos en este blog, pero entre los administradores del mismo no hay nadie con espíritu de Mercedes Milá 😉

  28. KC
    8 marzo, 2011 en 16:33

    AydaN :
    El caso de Fraga es cuestión aparte, el baño en Palomares lo convirtió en un mutante y ahora es inmortal. Todo el mundo sabe eso.

    Desde luego. Lo que no sé es cómo no hay cola para bañarse tipo Fuente de la Eterna Juventud. Será que no se ha expandido lo suficiente el hoax 😀

    Manuel :
    P.D.: a mí me gusta leer los comentarios porque muchas veces se da uno cuenta de cómo está el planeta.
    Si, algunos los leo porque también intentan dejar sus comentarios alucinógenos en este blog, pero entre los administradores del mismo no hay nadie con espíritu de Mercedes Milá

    Bueno, yo lo decía más desde un aspecto psicológico que uno morboso-cínico-interesado, claro. 😉

    Saludos.

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