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Resistencia bacteriana a los antibióticos, ¿qué hacer?

13 abril, 2011

Aviso médico


Hace más de una década que algunos microbiólogos lanzaron un mensaje que en aquel momento se tomó como apocalíptico: los antibióticos dejarán de ser eficaces en poco tiempo, devolviéndonos la era pre-antibiótica. Sin haber llegado aún a esa situación lo cierto es que cada vez se aíslan más cepas resistentes y más personas sufren complicaciones mortales en hospitales por culpa de ellas. ¿Se puede hacer algo para frenar ese incremento de resistencias, se puede soslayar de alguna forma?

Cada poco tiempo aparecen preocupantes noticias sobre el incremento en resistencia antibiótica. Así en un reciente trabajo publicado en la prestigiosa revista The Lancet muestra el aislamiento de cepas portadoras de la resistencia NDM en bacterias aisladas en aguas de Nueva Delhi. Estas bacterias codifican la resistencia NDM-1 beta-lactamasa, una enzima capaz de hidrolizar antibióticos químicamente parecidos a la penicilina. Esta enzima se había encontrado en cepas clínicas y parecían confinada al mundo hospitalario, sin embargo un muestreo realizado en diferentes depuradoras del suministro de aguas de la ciudad de Nueva Delhi ha localizado el gen NMD-1 en especies bacterianas en las que se no se había identificado con anterioridad como por ejemplo Shigella boydii (responsable de la disentería) y Vibrio cholerae (responsable del cólera), lo que significa que este gen se ha diseminado por transferencia horizontal a ecosistemas ambientales. Este resultado indica, una vez más, que la resistencia a antibióticos se está transformado en un serio problema clínico, ya que poco a poco, especies potencialmente patógenas están ganados resistencias a las armas más poderosas que tenemos para combatirlas: los antibióticos. ¿Qué se puede hacer en estas circunstancias?

1. Nada. Cómodo y barato, sin duda, pero igualmente irresponsable. Es la opción de aquellos que piensan que la evolución no existe o los que afirman que las enfermedades infecciosas no existen, que en realidad no son más que un desequilibrio de la mente. Pero dejando alucines aparte, no hacer nada nos devolvería a la era pre-antibiótica, aquellas en las probabilidades de morir por infección en una operación quirúrgica eran elevadísimas. Nuestro sistema inmune, que tan eficazmente evita infecciones, es soslayado por microorganismos especialistas en burlarse de él, y una vez pasada esa barrera ya es muy difícil de pararlos. Un reciente trabajo además muestra como la relación huésped-patógeno es dinámica, si mutamos para resistir mejor al patógeno, éste muta para infectar con más eficiencia. Precisamente esa relación se muestra esta semana en la revista Science, en un trabajo que ha contado con la relación bacteria-bacteriofago como modelo. Mal consejo parece que esperemos hasta que nos hagamos resistentes.

2. Sintetizar nuevos antibióticos. Esa parece la medida más lógica, pero choca con muchos intereses creados. Las investigaciones para encontrar nuevos antibióticos están siendo abandonadas por muchas empresas farmacéuticas porque no ven un rédito económico a largo plazo. Identificar nuevas actividades antimicrobianas, hacer los estudios de toxicidad en humanos realizar ensayos clínicos que demuestren su efectividad son procesos que cuesta muchísimo dinero. Y todo ello va unido al hecho de que muchos de esos fármacos nacen con fecha de caducidad ya que los microorganismos acaban desarrollando resistencias en un período relativamente corto. Algunas empresas u organismos públicos abaratan el coste al pagar la tarea de investigación y muchos de los ensayos, pero los fondos públicos son limitados y se han de repartir entre otras muchas enfermedades. De seguir la tendencia actual podemos ir perdiendo el arsenal que ahora tenemos de sustancias antimicrobianas y tanto los organismos públicos como la industria farmacéutica tendrán que volver a invertir en el desarrollo de nuevas sustancias, antes de que los microorganismos vuelvan a provocar epidemias que creemos ya olvidadas.

3. Buscar nuevas alternativas antimicrobianas. Hasta ahora la mayoría de los antibióticos están basados en moléculas que son sintetizadas por otras bacterias (por ejemplo Streptomyces) o por hongos. Pero hay otras sustancias de síntesis química o producidas por otros organismos que también podrían tener validez. Existen toda una serie de moléculas muy conservadas presentes sólo en el mundo procariota, y que por tanto varían poco en la evolución, que son susceptibles de ser bloqueadas. Cuando este bloqueo supone la muerte de su portador estamos ante una posible diana efectiva para un antimicrobiano. Mediante el conocimiento de esas moléculas conservadas (tanto a nivel bioquímico como en su estructura) se pueden diseñar “a la carta” moléculas que bloqueen la actividad de las mismas. Otra vía que podría ser interesante es aprovechar los bacteriófagos (fagos). Los fagos son virus que infectan (y matan) bacterias. Algunas de las enzimas que producen los fagos evitan el crecimiento bacteriano, por lo que pueden ser utilizadas para combatir infecciones.

4. Vacunas. Esta herramienta entra dentro de la medicina preventiva (aunque también existen vacunas terapéuticas). La idea es obligar a nuestro sistema inmune a generar anticuerpos que bloqueen a los patógenos. Contamos en la actualidad con un número limitado de vacunas ya que hay muchos patógenos contra los que aún no se ha podido diseñar una vacuna efectiva. Algunas de la vacunas generan un recuerdo débil, lo que obliga a dosis de refuerzo. En otros casos la heterogeneidad del patógeno, debida a su alta capacidad de evolucionar, hace que las vacunas sean parcialmente efectivas, actuando mejor contra unas cepas que contra otras. A día de hoy, y a pesar de los esfuerzos realizados (que incluye también luchar contra colectivos anti-vacuna que entorpecen la labor sanitaria), sólo se ha podido erradicar la viruela, y se mantienen abiertas acciones similares contra los virus del sarampión y la poliomielitis.

5. Tener mayores conocimientos del patógeno. Eso es lo ideal, y no basta con conocerlo solamente a nivel molecular y de forma individual, sino en su entorno y asociado al huésped. Por ejemplo, muchos patógenos necesitan formar biopelículas para ser potenciar su efectividad, si no forman esa biopelícula pueden ser destruidos efectivamente por nuestro sistema inmune. Evitar la formación de las biopelículas sería un mecanismo de evitar su potencial invasor. De igual manera también se debe conocer lo que aporta el huésped (deficiencias en el sistema inmune, receptores específicos que necesita el patógeno para infectar, etc) porque actuar a ese nivel puede ser igual de eficaz que emplear sustancias que ataquen directamente al microorganismo.

6. Evitar el uso indiscriminado de los antibióticos. Esa es otra estrategia encaminada a impedir el incremento de la población de resistentes. Diversas prácticas serían necesarias, como por ejemplo:
(i) no emplear antibióticos para enfermedades de origen vírico, ante las cuales son ineficaces.
(ii) no dejar el tratamiento antibiótico a la mitad, en cuanto se notan los primeros síntomas de mejoría, ya que esto selecciona positivamente la aparición de resistentes.
(iii) no añadir antibióticos a los piensos que consume el ganado o a alimentos congelados con el fin de que no se deterioren.
(iv) no realizar vertidos al medio ambiente de residuos hospitalarios ricos en antibióticos, con lo que también se potencia que los microorganismos del ambiente ganen resistencias.

Empleando correctamente los antibióticos se aumentará su vida media como tratamiento efectivo, ganando tiempo para que futuras investigaciones encuentren nuestras herramientas con las que frente a los patógenos con los que podemos interaccionar.

  1. Selfish
    13 abril, 2011 a las 12:59

    Para que luego os entorpezcan la labor investigadora, con todo lo que hay que hacer!

    Y que hacemos con los que le dan al clamoxyl cuando tienen un vulgar resfriado? Y si les dices algo, encima parece que vas de listillo.

    Saludos!

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  2. Xander
    13 abril, 2011 a las 13:31

    Al parecer cada nuevo descubrimiento se encuentra con una nueva resistencia, si algo es seguro es que la evolucion nos a permitido amedida que pasa el tiempo adquirir nuevas defensas en nuestro organismo, pero al igual que nosotros otras especies, asi sean bacterianas tambien han logrado adquirir nuevas defensas contra nuestros sofisticados inventos, lo que si hay es que loograr aunmentr la resistencia en nuestro sisitema inmunologico para que asi ninguna clase de enfermedad ovirus pueda pergudicar nuestro organismo……

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  3. 13 abril, 2011 a las 13:48

    Xander creo entender en tu mensaje que postulas que una buena idea sería desarrollar el sistema inmune aún más. Eso a priori puede parecer una buena idea pero la práctica muestra que eso no siempre es así. Cuando eso ocurre, cuando el sistema inmune está sobredimensionado se producen enfermedades autoinmunes, muchas de las cuales son muy graves. De vez en cuando aparecen en urgencias personas (fundamentalmente niños) con el hígado destrozado por haber sufrido una reacción autoinmune después de haber ingerido equinácea, un potenciador inmunitario.

    Además hay microorganismos que les da igual tu sistema inmune, por ejemplo el parásito de la malaria cambia tan rápido de cubierta, que te infecta y se desarrolla por muy inmunoestimulado que estés.

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  4. Selfish
    13 abril, 2011 a las 13:55

    Manuel :
    Cuando eso ocurre, cuando el sistema inmune está sobredimensionado se producen enfermedades autoinmunes, muchas de las cuales son muy graves. De vez en cuando aparecen en urgencias personas (fundamentalmente niños) con el hígado destrozado por haber sufrido una reacción autoinmune después de haber ingerido equinácea, un potenciador inmunitario.
    Además hay microorganismos que les da igual tu sistema inmune, por ejemplo el parásito de la malaria cambia tan rápido de cubierta, que te infecta y se desarrolla por muy inmunoestimulado que estés.

    No sabía esas cosas, muy interesante. 😉
    Por cierto, la equinácea se vende en herbolarios y farmacias, (la he tomado y no noté nada) ¿puede ser entonces peligrosa?

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  5. 13 abril, 2011 a las 14:24

    La equinácea tiene un principio activo, por lo que puede tener los efectos secundarios de cualquier medicina. Hay que saber para qué se usa y en que dosis. Por eso, aunque también se venda en herbolarios, la información de cómo y cuando tomarlo debe proceder de un médico que además puede hacer el seguimiento de su eficacia.

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  6. 13 abril, 2011 a las 14:25

    El punto 6 es esencial. Muy bien explicado, Manuel.

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  7. 13 abril, 2011 a las 15:01

    Lo de evitar el consumo indiscriminado de antibióticos también tendría que no se desarrollarían tan rápidamente cepas más resistentes y por lo tanto puede que a las farmacéuticas les comenzase a salir rentable sintetizar nuevos antibióticos.

    Tampoco es algo que tenga muy pensado ni con una opinión especialmente bien formada. Es un tema interesante y un artículo muy bueno. Creo que sería conveniente que os extendiérais en este tema en sucesivos post.

    Un saludo.

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  8. Francesc
    13 abril, 2011 a las 17:22

    Selfish, eso es que no has visto mucho House. En «todos» los capítulos prueban a ver si la enfermedad súper rara es lupus -otra enfermedad autoinmune.

    Será culpa de tantas películas apocalípticas, pero no dejo de imaginarme que si modificamos fagos para matar nuestras infecciones, en algún momento mutarán y se cambiarán de bando :S

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  9. lucien
    13 abril, 2011 a las 22:54

    Que dudas tengo de repente… ¿si bebo mucha agua dejará de funcionarme la homeopatía?

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  10. Selfish
    13 abril, 2011 a las 23:35

    Jeje, la verdad Francesc es que he visto sólo algún capítulo. No suelo ver series, pero con esta tengo pensado hacer una excepción. Y estoy de acuerdo, yo tampoco me fío de los fagos 😉

    lucien, cuanta más agua bebas mejor! Más potencia! 😀

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  11. gatameiga
    13 abril, 2011 a las 23:45

    Solo nos queda una, evolucionar más rápido que los patógenos, ¿Dónde tengo que firmar la inscripción?
    Que gran frase aquella que decía «Cuanto más se, más grande veo mi ignorancia». Parece que cuanto más conocemos sobre el sistema inmunitario, los diferentes patógenos que lo pueden atacar y las diversas formas de combatirlo, más problemas surgen, más rápido y con más resistencia evolucionan esos patógenos y más cuesta combatirlos.
    Es evidente que sin soporte económico no se llega nunca a nada, pero, seamos realistas, como bien dice el artículo, ¿A quién le va a interesar emplear dinero en algo que no produzca voluminosos beneficios? Es el problema al que siempre se enfrenta la ciencia, si no demuestras que tus investigaciones pueden tener un beneficio económico (Cuanto más alto mejor) pocos organismos o empresas van a financiártelo, por no decir ninguna al paso que vamos.
    Y los diversos gobiernos parecen lavarse las manos, reduciendo cada vez más los presupuestos de investigación.

    Por cierto, discrepo ampliamente con Selfish respecto a la cuestión planteada por lucien, ¡¿No ves que un agua sin tratar puede causarte horribles consecuencias?! Si bebes agua no mágica donde nadie haya espolvoreado su don divino (Y, por supuesto invisible e indetectable en cualquier prueba de laboratorio) puedes estar … puedes estar … ¡Hasta bebiendo agua que te contagie el sida! Y eso es muy peligroso. Es evidente que no puedes fiarte de un agua cualquiera de grifo contaminada con impurezas, ni agua comprada, que está llena de malos pensamientos capitalistas. Lo mejor es que compres agua bendita, está claro. Es la mejor para beber (Aunque no se yo si será blasfemia eso de bebértela …). En caso de duda, mejor consulta a tu homeópata más cercano antes de cometer una locura.

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  12. 14 abril, 2011 a las 0:33

    En el Congreo de la Asociación Latinoamericana de Microbiología (ALAM) de 2010, Roberto Kolter comentó que las bacterias luchan por su supervivencia siguiendo la estrategia de la reina roja (el país de la reina roja, en «Alicia a través del espejo», era aquel país que se mueve y sus habitantes tiene que estar siempre corriendo para permanecer en su sitio). También explicó que se ha visto que hay actinobacterias que, cuando están presentes en la garganta, allí no se encuentran algunas bacterias patógenas. Quien sabe si en el futuro, de la misma manera que ahora tomamos yogur para reforzar la microbiota intestinal, quizás nos pongamos en la nariz gotas con algunas especies de bacterias vivas que evitarían las infecciones respiratorias.

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  13. 14 abril, 2011 a las 7:49

    Lucien creo que ahora es el mejor momento de beber mucha agua. Dado que hay micropartículas radiactivas tras el accidente de los reactores de Japón, beber agua significa ingerir cantidades homeopáticas de radiactividad, lo que nos curará de tumores y efectos de la radiación. Aún no entiendo porqué las autoridades japonesas no han empezado ya a recomendar esto a la población de su país. 😉

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  14. 14 abril, 2011 a las 7:56

    Lectora eso que comentas es otra de las líneas de investigación. De hecho se confía en los diferentes proyectos de microbioma humano que hay en marcha. Igual que hoy empleamos microorganismos para evitar infecciones en plantas, quizás llegará el día en que los usemos para prevenir infecciones o para comprender si nuestro organismo está en peligro de ser invadido.

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  15. Selfish
    14 abril, 2011 a las 9:46

    gatameiga me ha dado una idea: remedios homeopáticos con agua bendita y magnetizada. ¿No se le habrá ocurrido ya a algún magufo?

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  16. Katxu
    14 abril, 2011 a las 10:19
  17. Francesc
    14 abril, 2011 a las 12:07

    @gatameiga
    «Lo mejor es que compres agua bendita, está claro. Es la mejor para beber»
    me has recordado lo irónica que resulta a veces la vida:
    http://blogs.elcorreo.com/labiologiaestupenda/2008/11/12/agua-bendita

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  18. Gregorovius
    14 abril, 2011 a las 23:50

    Suponiendo que la investigación científica en salud humana vaya a tener continuidad frente a la avaricia desatada del capitalismo neoliberal y a sus mitologias espirituales aliadas, lo más previsible creo que es el avance en lo que apunta «lectora»; algo así como un correcto mantenimiento del ecosistema microbiano del cuerpo y del ambiente humano. El sistema de «matarlos a todos», los microbios, ha mostrado claramente sus problemas; un caso bien conocido, aparte del de las resistencias, es el aumento de las alergias. Y que echarle a las heridas alcohol o agua oxigenada se ha pasado a la recomendación de lavarlas con jabón.

    El punto seis del artículo es fundamental, entiendo que es la fuente principal de resistencias, si no estoy atrasado. ahí se hacían barbaridades como vender tratamientos de 8 días tres veces al día en cajas de 20 unidades, quedando 16 dosis para la automedicación o para tirar al río. Y no sé si aún sigue habiendo esos jarabes con «un poquito» de antibiótico .. .
    Otra es que los antibióticos bien usados también terminan en el río vía orina …

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  19. 15 abril, 2011 a las 13:56

    A mí también me parece esencial el punto 6 (que acabo de compartir a través de una famosa red social), sobre todo porque es en el que más podemos hacer el común de los mortales y del que más pasamos. Yo soy partidaria de la dispensión de dosis individuales. ¿Tienes que tomarte un tratamiento de 5 días? 15 pastillas. Ni una más. Por lo menos evitamos la automedicación, aunque siempre pueden dejar de tomarse el tratamiento antes de tiempo.

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  20. 15 abril, 2011 a las 14:32

    Al leer la entrada, no he podido evitar un símil entre los antibióticos que están dejando de funcionar por nuestra culpa y el calentamiento global que hemos creado.

    Saludoss.

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  21. 5 julio, 2013 a las 8:10

    España sigue a la cabeza en el uso de antibióticos: http://elpais.com/elpais/2013/07/04/media/1372965212_900037.html A ver cuando pasamos de estar en la cabeza a usar los antibióticos con cabeza.

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