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Decálogo del “a mi me funciona” (o como detectar estereotipos en pseudomedicina)

16 abril, 2011

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El empleo de estereotipos suele indicar una carencia de argumentos originales, alertándonos ante una situación más cercana a un “guión preparado” que a una situación real. De esta forma, encontrar patrones comunes a cierto tipo de argumentos suele ser bastante útil para detectar aquellos testimonios que, lejos de ser reales, puedan significar únicamente una receta para propagar determinadas afirmaciones sin fundamento objetivo.

Este es el caso de numerosos mensajes en foros y blogs como éste, donde una demostración apoyada en evidencias experimentales o una crítica a determinada pseudociencia, remedio mágico o creencia religiosa se contestan con un simple “a mi me funciona y demostrarme que no es así”. No vamos a entrar ahora en la invalidez de tal argumento  o en las numerosas causas por las que podamos creer que una hoja de laurel nos ha hecho aprobar un examen. Ya hemos tratado estos temas anteriormente (ver “¡Pues a mí me funciona!“).

Lo que queremos tratar son las características comunes a la mayor parte de testimonios sobre la eficacia de un ungüento milagroso o de una pastillita homeopática. Sin duda, podemos encontrar coincidencias semejantes para otras áreas de las diversas pseudociencias, pero vamos a ir por partes.

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Decálogo para todo testimonio pseudomédico que se precie

  • 1. Yo era muy incrédulo. Encabezado muy utilizado por los creyentes más variopintos. Suelen comenzar su discurso con “yo soy muy escéptico”, “yo era un ateo recalcitrante”, “nunca he creído en estas cosas”. Es decir, un sinfín de excusas que tratan de convencernos de que parten de una postura escéptica y son las evidencias, y sólo las evidencias, las que les han hecho cambiar de opinión.
  • 2. Mi madre se moría de picores en las gónadas. A continuación pasan habitualmente a relatar un caso con tintes dramáticos y terminales. No suele tratarse de una simple molestia, sino de algo que estaba a punto de llevar al suicido del propio protagonista o un personaje cercano. Si es un sarpullido, les impedía dormir y estaban al borde del infarto; si su pareja roncaba, el divorcio se cernía sobre sus cabezas.
  • 3. La medicina oficial nos engañó. Invariablemente, siempre recurrieron primero al stablishment. Jamás fueron directamente al naturópata o al confesionario, todos pasaron confiadamente por ambulatorios o universidades (posiblemente porque eran muy escépticos ellos, como se indica en el punto 1). Por supuesto, la ciencia oficial les mareó, les hizo perder tiempo y nunca encontraron, tras años de tratamiento, ni una pequeña mejoría. En el caso no sanitario, el “erudito” habrá recurrido sin duda alguna a informarse, estudiar y conocer profusamente todo lo publicado sobre el tema en cuestión, incluso en japonés.
  • 4. Yo no quería, mamá, me lo dio un amigo. Casualmente, horas antes del suicidio (ver punto 2), un amigo/primo/vecino/compañero de trabajo que tenía el mismo problema, le habló del remedio mágico que justamente estamos criticando en nuestro artículo.
  • 5. No me lo creía (de nuevo). Como buen escéptico, a nuestro personaje le cuesta aceptar que una solución tan sencilla no sea conocida por la medicina oficialista, así como la capacidad de curar algo ante lo que su médico se había rendido.
  • 6. No pierdo nada (estoy al borde del suicidio). Como resulta difícil argumentar de que manera una mente racional puede untarse moco de tuberculoso en una úlcera abierta, el protagonista del testimonio suele recurrir al “no tenía nada que perder”; total, beber un frasquito de agua con lejía o tomarme un terrón de azúcar no iba a empeorar mis jaquecas (que no se si os he dicho que me están llevando al borde del suicidio).
  • 7. Coño, funciona!! A pesar del escepticismo y la poca o nula predisposición, se produce una cura milagrosa. El eccema invalidante desaparece en cuatro días o la tía paralítica vuelve a andar en lo que se persigna un cura loco.
  • 8. Eso sí, no tengo ni guarra de cómo funciona. Llegando al final, el confeso no tiene inconveniente en señalar que no entiende el funcionamiento del invento, ni conoce las causas, ni le importan un pimiento. Sólo sabe que funciona, que puede dormir por la noche, que el cáncer desapareció o que su aparato genital sufrió un fenómeno de convergencia volumétrica con los paquidermos de la noche a la mañana.
  • 9. ¿Que pacha, no me crees? Como si se tratara del mejor argumento pergeñado por la humanidad, el interfecto sentencia su relato con un incontestable “es cierto porque yo lo digo”. Siglos de ciencia y experimentación, años de estudios, millones de euros en investigación y resulta que un simple “yo lo valgo” sirve para demostrar la eficacia de la sacarina diluida en néctar de caléndula contra la hepatitis vírica.
  • 10. ¿Como es posible que esto no lo recete la seguridad social? ¡¡Por los reptilianos!! Esta décima parte puede presentarse en el discurso original o reservarse para futuras (y previstas) contestaciones del personal. Sin ningún tipo de variación, y siendo quizá el argumento más estereotipado de los diez, el elemento pasará a relatar cómo las farmacéuticas se lucran con remedios inservibles, cómo la ciencia oficial está comprada por las multinacionales y de qué manera todos los gobiernos mundiales, los millones de médicos, biólogos, químicos y farmacéuticos del planeta están confabulados en una conspiración para mantenernos enfermos y ganar mucha pasta (ya se que entonces los gobernantes, médicos, biólogos, químicos y farmacéuticos no deberían morir nunca de cáncer o de hepatitis, pero es algo que aún estoy himbestigando).

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Este guión no sólo sirve para detectar testimonios estereotipados, sino que nos permite participar en cualquier charlita de Internet. No es necesario incluir todos los puntos, pero con los diez queda un mensaje redondo. Y si no, haced la prueba:

Os confieso que yo siempre he sido muy escéptico ante los remedios milagrosos; se hecho, considero que la homeopatía, el reiki o las flores de Bach no son más que fraudes dirigidos a obtener dinero fácil de los incautos. Sin embargo, he padecido durante años una artritis reumatoide muy dolorosa, que me obligó hace dos años a solicitar una baja laboral permanente al permanecer durante largas temporadas recluido en una silla de ruedas. El calvario de médicos, clínicas y tratamientos ha sido insufrible durante todo este tiempo. Tras consultar con cinco especialistas en reumatología distintos, únicamente conseguí que me inflaran a antiinflamatorios, lo que encima me produjo una gastritis crónica. Un día, hace ahora seis meses, una buena amiga me habló de un remedio utilizado por los indios tabaharas desde hace milenios, consistente en la inhalación de raíz de abeto albino recolectada en una noche de luna llena. En un principio no creí que tal despropósito pudiera solucionar lo que varios médicos no habían conseguido; en primer lugar porque me cuesta creer en remedios milagrosos -soy físico de profesión- y, por otro lado, porque mi amiga es excesivamente dada a seguir cualquier terapia alternativa que se ponga a su alcance.

Sin embargo, tampoco tenía nada que perder, mi situación era insostenible y dudé que una raíz pudiera hacerla empeorar. Además, así evitaría de una vez por todas las chapas que me solía pegar mi amiga sobre el tema. Para mi sorpresa, a la semana de estar inhalando la raíz de abeto albino recolectada una noche de luna llena, mis articulaciones comenzaron a mejorar. Volví a caminar y hoy me encuentro casi recuperado, hasta el punto de que he solicita el alta para volver al trabajo. Mi médico no se explica la mejoría, y más cuando le dije que había dejado totalmente los antiinflamatorios. Incluso he vuelto a recuperar mi estómago de forma casi total.

La verdad, no entiendo cómo funciona algo tan sencillo, ni porqué no se emplea médicamente de forma masiva. Solo se que a mí me ha permitido volver a tener una vida normal y eso me basta. Como científico, se que la ciencia aún no tiene todas las respuestas, y que existen fenómenos que aún no sabemos explicar. Sin embargo, esto no hace que no existan. Sin duda, hay  alguna explicación racional al milagroso efecto de la raíz de abeto albino recolectada en una noche de luna llena, pero aún no la conocemos. No creo en la magia, y dudo que esto lo sea.

Sois libres de creerme o no, ya que podéis pensar que me lo estoy inventando todo, pero yo se que a mí me ha salvado la vida y no necesito más convencimiento. Sinceramente, el que un remedio natural y barato no sea adoptado por las autoridades sanitarias mientras recetan carísimas pastillas paliativas que únicamente disminuyen los síntomas pero que nos condenan a consumirlas (y pagarlas) eternamente, me parece una cuestión que atiende más a la economía que a la salud pública.

¿Os suena?

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  1. Nu
    16 abril, 2011 en 0:57

    ¡¡Pues a mi este blog me funciona!!, llamarme incrédula si queréis :lol:.
    Lo comparto el artículo 😉 y aquí una colección de las falacias acompañadas del a mi me funciona, que sería redundante a lo publicado :P, pero es que me encanta traerme el arsenal. http://www.soitu.es/soitu/2009/06/09/salud/1244550744_619856.html

    Pequeña errata 😉
    se hecho”

    Saludos!

  2. Boca Rana
    16 abril, 2011 en 2:06

    Pues lo siento, yo no me creo tantas conspiroparanoias…

    1. Yo era muy incrédulo.

    Si alguien se ha autoconvencido de algo es porque antes no lo creía. Además, nadie puede nacer creyendo las bobadas de las diluciones 30c o de la imposición de manos.

    2. Mi madre se moría de picores en las gónadas.

    Para que te decidas a probar una locura de estas tienes que conocer a alguien a quien le “haya funcionado”. Por otra parte, los “picores en las gónadas” acostumbran a no tener ninguna gravedad pero ser muy insidiosos.

    3. La medicina oficial nos engañó.

    Cuando el “paciente” va al médico no le hace mucho caso, sabe que nadie se muere de “picores en las gónadas” y prefiere dedicar su tiempo a alguien que lo necesita, también sabe que los “picores en las gónadas” son complicados de curar pues suelen ser muy inespecíficos.

    4. Yo no quería, mamá, me lo dio un amigo.

    El que está “sufriendo” los “picores en las gónadas” que nadie consigue curarle termina por encontrarse a alguien que, o tiene algo parecido, por ejemplo picor en las nalgas o tiene otra “enfermedad” de las “difíciles” de curar, por ejemplo prurito plantar. Le cuenta un remedio “raro” y, lo normal, es que decida probar.

    5. No me lo creía (de nuevo).

    Lo mismo del punto 1

    6. No pierdo nada (estoy al borde del suicidio).

    En la mayor parte de los casos es verdad, no pierde nada, salvo un poco de pasta.

    7. Coño, funciona!!

    Como todo el mundo sabe y está demostrado de mil formas, el efecto placebo funciona, a veces muy bien.

    Y si no le ha funcionado se callara para que nadie le crea “tonto”. Vamos, que si van 100 a probar y a 30 les funciona (si no recuerdo mal, en muchos de estos “males” las cifras de eficacia del efecto placebo están en torno al 30 %, pero me da igual si sólo son 5) habrá 30 (o 5) entusiastas del tratamiento alternativo de los “picores en las gónadas” haciendo propaganda de ésta “terapia”.

    8. Eso sí, no tengo ni guarra de cómo funciona.

    Nadie sabe cómo funciona el efecto placebo.

    9. ¿Que pacha, no me crees?

    Pues eso, es normal que alguien se ofenda mucho si le llamas mentiroso.

    10. ¿Como es posible que esto no lo recete la seguridad social? ¡¡Por los reptilianos!!

    También es normal, alguien que tiene una “horrible enfermedad” (el “picor de gónadas” es muy molesto, insidioso y produce exclusión social, no tienes más que ver lo mal que se trata a las que se rascan el co…), que nadie había podido “curar”, que, como se ha quejado a todo el mundo ha encontrado a “muchos” “enfermos” con su “mal” u otros semejantes, está convencido de que es un mal muy frecuente y que produce “graves” perjuicios a la sociedad. De pronto, se encuentra ante una cura “milagrosa” y desea que se extienda al resto de la humanidad.

    Todo esto no son más que reacciones normales de, casi, cualquier ser humano y, además, es el proceso esperable en cualquier persona “honesta” y poco instruida.

    Aquí, el verdadero problema es la falta de cultura científica en toda la sociedad, no las conspiraciones judeo-masónicas-comunistas.

    Aunque también es verdad que la falta de espíritu crítico y la ignorancia facilitan las maquinaciones de los poderosos.

  3. 16 abril, 2011 en 3:30

    ¿Os suena?

    ¿Que si me suena? He leído lo mismo tantas veces que ya desconecto automáticamente a la segunda frase.

  4. Katxu
    16 abril, 2011 en 9:16

    Me ha encantado esta entrada y os quiero explicar porqué: Hace poco pude leer en una página de medicina, psicología y terapias alternativas (es decir, ni medicina ni psicología) unas afirmaciones que me llamaron tremendamente la atención, y a continuación empezamos una apasionante (para mi, no para ella) discusión vía e-mail sobre el aspecto ético de recomendar este remedio para niños enfermos. En su página web, mi “amiga hechicera”, ni corta ni perezosa recomienda las flores de Bach para niños “por que funcionan más rápido y mejor en ellos”. Cuando le pregunté en el primer e-mail en que se basaba para hacer tal y peligrosísima afirmación, ella me contestó con una retaila de excusas acusándome de poco respetuoso y exigiéndome disculpas ( y mira me encargué de guardar las formas porque sabía que esta sería su primera respuesta!), y acontinuación vinieron una clara muestra de afirmaciones pertenencientes al decálogo que nos acaban de presentar (copio y pego):

    “¿La medicina convencional cura? No pueden curar un resfriado, ni una gripe, ni una diabetes, ni una migraña, ni un reuma, ni el lupus, ni la hepatitis vírica, etc. etc…. Curan el cáncer y vuelve a aparecer al cabo de unos años ¿es eso curación”
    “Mi madre tuvo durante años fuertes migrañas y probó varios fármacos sin que le hicieran ningún efecto. En cambio, las flores de Bach le quitaban el dolor. ¿Acaso tendría que ignorar su propia experiencia para hacer caso de las investigaciones realizadas por las mismas empresas farmacéuticas que se enriquecen con los fármacos que venden?”
    “A la gente no le interesan las investigaciones. Ellos quieren que los curen. Si toman fármacos y no se curan (lo cual sucede demasiado a menudo) y luego toman flores de Bach y se curan, no necesitan nada más. Y yo tampoco”
    “Yo las probé con ratones enfermos cuando me topé por primera vez con las flores de Bach y era totalmente escéptica”
    “Y no me escriba más pues ya conozco su punto de vista y estoy cansada de escuchar lo mismo una y otra vez.”

  5. 16 abril, 2011 en 9:36

    Katxu, ¡y encima e queja diciendo que esta cansada de escuchar lo mismo una y otra vez! Me pregunto si e habrá dado cuenta de que lo suyo es un Ctrl+c Ctrl+V SIEMPRE.
    Bueno, vuelvo a mi “letargo” que en teoría no debo estar en el ordenador 😀

  6. AydaN
    16 abril, 2011 en 9:36

    Lo de untarse moco de tuberculoso en una úlcera abierta me ha llegado muy hondo. 😀

  7. Marino
    16 abril, 2011 en 10:59

    AydaN :
    Lo de untarse moco de tuberculoso en una úlcera abierta me ha llegado muy hondo.

    +1
    Francamente, eso ha superado mi umbral de soporte a la asquerosidad XDDD

  8. Uri
    16 abril, 2011 en 12:34

    Creo que las consideraciones que hace Boca Rana en su comentario son muy acertadas.Todos los pasos que cita el articulo los veo mas como reaciones normales que como un decalogo que se aprenden como si fuesen dogmas.

  9. Marino
    16 abril, 2011 en 12:57

    Claro, es el discurso normal del magufo, pero yo lo entiendo como los pasos o los puntos en los que se detecta al charlatan, no que como una guia para enseñar a serlo.

  10. 16 abril, 2011 en 13:29

    Es cierto, puede que alguien con una experiencia así tenga esta reacción, y se niegue a creer que algo que le ha hecho tanto bien en realidad es poco más que nada. Sin embargo, y lejos de hacer burla de estas personas, es cierto que este testimonio se repite siempre. Es más, es un testimonio parecido al de aquellos que un buen día su vida cambia y “ven la luz” (como los de las misas evangélicas). Siempre suelen empezar con “¡Yo era un pecador!”…

    Sí es cierto también que tiene algo de dogmático. En situaciones tan desesperadas es una reacción bastante frecuente el renunciar al juicio propio y dejar la veda abierta a soluciones alternativas prefabricadas. Si en vez de probar el ungüento tuberculoso le hubiera dado por rezar, no tendríamos un homeópata nuevo, sino un cristiano. ¡Los caminos del placebo son inescrutables!

    Por último, me gustaría relatar un testimonio xD. Tengo un amigo que le fue diagnosticado el Síndrome del Colon Irritable. Según parece, ante una situación de tensión, los nervios se “concentran” en el colon, dándole la incómoda sensación de estar cagándose, aunque no fuera así. El chaval empezó a no salir de su casa, por miedo a irse de vareta estando fuera. La situación llegó a tal punto que terminó por no poder ir a por el pan ni bajar la basura. Estuvo de médicos, le hicieron pruebas… y al final, lo de siempre, alguien le recomendó a su madre las flores de Bach y ¡milagro! el chaval esta ahora como una rosa.
    Cuando intenté explicarle que las flores de Bach eran una estafa me dijo sencillamente que me callara, que no quería saberlo xDD.

  11. Uri
    16 abril, 2011 en 14:23

    Supongo que si la enfermedad o dolencia es de origen psicosomatico el placebo es la mejor cura.Tambien supongo que los medicos de verdad mienten peor que los alternativos (por una question de etica profesional,se concluye que al paciente hay que decirle la verdad) asi que estos ultimos tienen una cierta ventaja a la hora de inducir el efecto placebo.De ahi el exito de las “medicinas alternativas” y de ahi tambien que esos procesos cursen en la sequencia que dice el articulo que como dice Boca Rana en su post se debe a una reaccion normal y esperable y no a un discurso magufo ya que el sujeto al que “le ha funcionado” la terapia X esta siendo sincero,es decir,dice la verdad cuando cuenta que a el “le ha funcionado”,luego actua de buena fe porque cree que ayuda a otros que pueden padecer lo que el ha sufrido.
    El articulo lo considero muy util para ver este proceso pero nunca convencera a una “victima” de la medicina alternativa de la misma manera que no podremos convencer nunca a alguien que haya tenido una vision en que haya visto a Jesus porque por mucho que le digas que ha tenido una alucinacion para el esta vivencia es real.

  12. 16 abril, 2011 en 16:41

    Ni eso, Uri. El problema del placebo es que puede funcionar, o no, puede que sus efectos duren, o no.

    El éxito de las “medicinas alternativas” se basa, fundamentalmente en lo que los ingleses llaman “cherry picking”. Si alguien se toma homeopatía y deja de tener alergia, es una demostración “irrefutable” de que la homeopatía funciona, pero los miles de personas que tomaron el mismo producto y siguieron con alergia no se cuentan. Así, lo único que se publicita es que “fulanito lo probó y se curó”, pero no se hace ningún estudio para saber si fulanito se hubiera curado sin tomar nada.

  13. Uri
    16 abril, 2011 en 17:10

    En efecto,pero mi comentario se centra en aquellos a quien si les funciono porque obviamente a los que no,no les contaremos entre los “creyentes” de las medicinas alternativas ya que a estos su experiencia personal ya se lo ha mostrado.
    El problema es que a aquellos a quien si les funciono no quieren creer que tal terapia sea falsa (o sea,que solo es placebo),porque entonces tendrian que afrontar la verdadera raiz de su problema (que estan somatizando),y ese tipo de problemas (ansiedad,estres,depresion…) siempre tienen una mas dificil cura que tomar flores de Bach.
    Es decir,se autoengañan (con ayuda de los estafadores,eso si) y del mismo modo que no hay mas ciego que aquel que no quiere ver,no hay mas engañado que aquel que se engaña a si mismo.
    Es un tanto rebuscado,pero es como veo esto de la medicina alternativa.Aunque no es nada nuevo,por cierto,las sectas vienen practicando este tipo de procesos desde tiempos inmemoriales.

  14. 16 abril, 2011 en 17:11

    Yo siempre que leo estas cosas, me asombro del resultado del placebo: es tan poderoso!

  15. Cat77
    16 abril, 2011 en 17:49

    Lo que me repatea de esta gente es que te mira muuuy mal si no les crees. Yo tengo una enfermedad crónica, por la que tomo inmunosupresores, y además estoy pendiente de pasar por quirófano. Cuando digo que es una enfermedad incurable y todo eso, mucha gente me viene con el cuento de “¿y no has probado homeopatía/acupuntura/flores-de-bach/etc.etc…?” Pues no señores, ni lo he probado ni lo voy a probar, me habréis visto cara de gilipollas (aunque, conste en acta, siempre respondo con respeto para no ofender).
    La cuestión es que te miran como si fueras culpable por tener lo que tienes porque “no te quieres curar, aun pudiendo probarlo”. Entiendo que la gente se desespere y pruebe lo que sea, pero no voy a probar una cosa que no me creo. No me he vuelto lela por estar enferma.

  16. Darío
    16 abril, 2011 en 18:16

    Mantener el equilibrio en la situación que cuentas, Cat77 tiene más mérito que cualquiera de las tonterías que te puedan decir la recua de iluminados del a mi me funciona

    Que todo esté bien y te mando un abrazo.

  17. Dubitador
    16 abril, 2011 en 18:43

    Me encanta.

    Pero exijo tambien que toda esa mordiente y agudeza enfoque tambien su aguijon para hendir las falacias economicas y politicas que han conducido al marasmo actual.
    Si, alegan que no saben de politica, ni de economia, pues … quedan absueltos, pero se les avisa de que otros han contextualizado las pseudocosas esas de manera tal que equivalga a otogar marchamo de teoria cientifica a las mamarrachadas neoliberales.
    .

  18. 16 abril, 2011 en 19:17

    Tu relato final no hay quien se lo crea, JM. ¿Pedir el alta voluntaria?

    🙂 🙂 🙂

  19. gatameiga
    16 abril, 2011 en 20:05

    Aquí no se habla de cuando alguno de esos remedios funcionan peor.
    Mi madre, mujer de mundo donde las haya, suele ser escéptica, como bien se inicia esta entrada, pero es cierto lo que dicen de que una madre hace lo que sea por sus hijos, y cuando mis dolores de cabeza se volvieron crónicos hasta el punto de pasarme más de una semana sufriendo el mismo e incesante dolor, al que los médicos no encontraron remedio ni explicación (Un año después se me desarrolló la epilepsia, enfermedad que ya vienen arrastrando algunos miembros de mi familia y la neuróloga que me atendió me dijo que posiblemente esos dolores se debieran a eso), mi madre decidió llevarme a un homeópata a pesar de mis repetitivos e insistentes ruegos de que no lo hiciera. De hecho, estuve meses completamente cabreada con ella por obligarme a seguir las “recomendaciones” de tal charlatán.
    Lejos de curarme, empeoré. Y no, no hablo de mis dolores de cabeza que eran esporádicos y igual aparecían un día y durante un mes los estaba sufriendo, que desaparecían seis meses sin tener noticia de ellos.
    El hombre, como es evidente, sin ninguna titulación, no se le ocurrió otra cosa que prohibirme prácticamente todos los alimentos.
    No podía consumir carne de ningún tipo, ni pescados azules, tampoco aceite de ninguna clase, mermeladas o confituras, azúcar, harina, huevos, yogures, frutos secos de ninguna clase, muchas frutas como plátanos y peras (Y no me preguntéis porqué) y algunas verduras como los tomates, tampoco leche ni chocolate (Según él, el chocolate es TÓXICO para el organismo), ah, y por supuesto la sal. Y solo podía beber agua.
    Al mes y medio me tuvieron que ingresar en el hospital, no solo porque yo, que soy de naturaleza enfermiza, había cogido tal combinación explosiva de virus que era insostenible para un cuerpo como el mío (Soy bastante delgada de naturaleza así que con semejante dieta perdí más de cinco kilos y me quedé sin reserva alguna de grasas para soportar una embestida de cualquier enfermedad), sino que también me detectaron anemia y carencia de todo lo que se pueda tener carencia sin llegar a morirse.
    Ahí la homeopatía entró en la zona de riesgo de “dejar de ser un juego donde bebes botellitas de aguita mágica” a ser un grave riesgo para mi salud.
    Quise denunciarlo pero después de pasar por consulta mi madre había dilapidado la mayor parte de sus ahorros y no quiso entrar a juicio.
    Lo más gracioso es que tiempo después se demostró que ese hombre era un estafador porque venía títulos universitarios. El suyo también era falso, por supuesto entró a juicio y perdió, pero nuestro dinero había caído al olvido.
    Nunca en mi vida había sentido tanta impotencia.

  20. Uri
    16 abril, 2011 en 21:58

    Pero gatameiga, aqui de lo que se habla es del “a mi me funciona” y ese no seria tu caso porque (como no podia ser de otra manera) no te funciono ya que tu enfermedad era real (o mas que real, digamos no psicosomatica) donde el placebo es poco efectivo.
    Por cierto,dices que el estafador perdio el juicio.Pregunto ¿Fue a la carcel? Ya que por lo que cuentas puso tu vida en serio peligro,creo que en la carcel deberia haber acabado,ya que sino (mucho me temo) seguro que hoy dia debe poner en riesgo la vida de otros pacientes.

  21. Jose Manuel
    16 abril, 2011 en 22:17

    Yo creo que en realidad no es condenable “per se” el “a mí me funciona”, que es una reacción muy humana, sino la negativa a averiguar por qué “a mí me funcionó” y tratar de profundizar en la verdadera naturaleza de lo que ha sucedido.

    Lo condenable es quedarse en ese punto sin querer, negándose incluso de manera irracional y tozuda, a ir más allá. En ese momento, se convierte en cuestión de fe irracional, deteniéndose en seco la racionalidad y el eventual avance del propio conocimiento en ese tema en concreto.

    Y, al igual que el saber, la ignorancia es acumulativa. Si consientes un hueco en tu conocimiento, por ese hueco se instalará más ignorancia colgando de los datos erróneos que ya tienes asentados y como incuestionables.

    No sé si me explico 😦 (?)

  22. Selfish
    16 abril, 2011 en 22:19

    Muy buena entrada, jeje

    Siglos de ciencia y experimentación, años de estudios, millones de euros en investigación y resulta que un simple “yo lo valgo” sirve para demostrar la eficacia de la sacarina diluida en néctar de caléndula contra la hepatitis vírica.

    Qué buena frase, es un recurso muy recurido cuando se rebaten el resto de “argumentos”,

  23. 16 abril, 2011 en 22:42

    Alicia :

    Tu relato final no hay quien se lo crea, JM. ¿Pedir el alta voluntaria?
    :) :) :)

    😆 😆 😆

  24. PonC
    18 abril, 2011 en 11:24

    Pues si a mí me duele algo, y un placebo me funciona y me quita el dolor, adelante con las pastillas de azúcar. Desde que el conocimiento de que tu medicina es un placebo arruina su efecto (al menos parcialmente), siempre desde el dolor, prefiero no saber. Suena muy bien eso de profundizar en el conocimiento y tal, ahora explícaselo a alguien con dolor crónico, verás lo que te dice.

    Para un médico es una dicotomía, un placebo (si el paciente se sugestiona) mejoraría sensiblemente el estado del paciente, pero para aplicarlo el médico tiene que engañar a su paciente.

    ¿Que tiene mas valor, engañar a un paciente para que se sienta bien?¿o permanecer con los remedios conocidos que no están solucionando su problema?

    No trato de venderle terapias alternativas a nadie, es más, estoy en contra de todo lo que no ha pasado por la escuela de medicina, pero renegar de un remedio (un placebo) sólo porque no se conoce totalmente su funcionamiento por el momento, es negar a mucha gente que mejore sus condiciones de vida. Lamentablemente parece que la única manera de hacer que esto funcione es directamente mintiendo al paciente. ¿Es mejor no hacer nada?

  25. Katxu
    18 abril, 2011 en 11:58

    @PonC,
    Échale un vistazo a esto, te puede interesar: http://pijamasurf.com/2010/12/el-placebo-funciona-incluso-si-los-pacientes-saben-que-es-placebo/

    “Este estudio además sugiere que no sólo el pensamiento positivo tiene efectos en la salud,también el ritual médico rinde beneficios”, esto es un punto que los vendedores de terapias alternativas saben muy bien y que muchos médicos han olvidado. Siendo realista, con los escasos minutos de atención médica de la Seguridad Social, digamos que no hay tiempo para cuidar la relación terapéutica. Yo creo que cuidando esta relación médico-paciente, que sea mucho más que una mera relación recetador-recetado, que se intenten modificar expectativas, actitudes, previsiones optimistas de futuro, etc., se pondrían en marcha estos mecanísmos propios del organismo humano destinados a su curación y potenciaría (como sabemos que hace) el éxito terapéutico.
    Y ya que se plantea el debate ético, planteemos que tiene de ético aconsejar distintas formas de curación basadas en el a mí me funciona (casos únicos), donde NUNCA podremos decir con certeza si esa curación se ha debido un tratamiento dado o a una remisión natural de la enfermedad (regresión a la media). Los ensayos clínicos con muestras de pacientes significativas solventan este problema y, en las terapias alternativas, brillan por su ausencia o por sus errores metodológicos.
    Saludos

  26. Jose Manuel
    18 abril, 2011 en 12:21

    conmigo

    PonC :
    Pues si a mí me duele algo, y un placebo me funciona y me quita el dolor, adelante con las pastillas de azúcar. Desde que el conocimiento de que tu medicina es un placebo arruina su efecto (al menos parcialmente), siempre desde el dolor, prefiero no saber. Suena muy bien eso de profundizar en el conocimiento y tal, ahora explícaselo a alguien con dolor crónico, verás lo que te dice.
    Para un médico es una dicotomía, un placebo (si el paciente se sugestiona) mejoraría sensiblemente el estado del paciente, pero para aplicarlo el médico tiene que engañar a su paciente.
    ¿Que tiene mas valor, engañar a un paciente para que se sienta bien?¿o permanecer con los remedios conocidos que no están solucionando su problema?
    No trato de venderle terapias alternativas a nadie, es más, estoy en contra de todo lo que no ha pasado por la escuela de medicina, pero renegar de un remedio (un placebo) sólo porque no se conoce totalmente su funcionamiento por el momento, es negar a mucha gente que mejore sus condiciones de vida. Lamentablemente parece que la única manera de hacer que esto funcione es directamente mintiendo al paciente. ¿Es mejor no hacer nada?

    ¿Quieres que se lo diga a alguien con dolor crónico? Pues ya se lo he dicho: soy enfermo de Fibromialgia en grado III, Encefalitis Miálgica en grado II, artrosis en dedos de las manos, rodillas y articulaciones de codo y de varios dedos de ambos pies (ya deformados y doloridos sin remedio casi), tengo una severa atrofia testicular (secuela de torturas policiales de esa policía española que “no practica la tortura”) muy dolorosa que, además ha terminado por dejarme estéril; aparte he sufrido cinco intervenciones quirúrgicas por diferentes motivos, y qué se yo cuántas cosas más que no voy a contarte, compañero. Además de eso, soy miembro activo de varias asociaciones de personas afectadas por esas mismas enfermedades, completamente desatendidas en España en el caso de varias de ellas.

    Mi enfermedad y el maltrato recibido (laboral e institucional), me han dejado en la pobreza, sin prestaciones sociales, dependiente de mi pareja en todo con 50 años de edad, sin patria, sin empleo (estoy incapacitado, pero jamás se me ha reconocido, como siempre sucede a la inmensa mayoría de enfermos de Fibromialgia, Encefalitis Miálgica y Sensibilidad Química Múltiple en España). Háblame a mí de dolor real e inacabable, amigo; que algo sé de ello. ¿Por qué crees que paso aquí tantas horas, pegado al ordenador -mi casi única ventana al mundo “exterior” hoy-)?

    Puede resultar algo difícil de creer y hasta si quieres algo “cómico”, pero, por desgracia , es la puta verdad en mi caso. El dolor crónico es mi compañero no solicitado desde hace demasiados años ya. Tanto que he pasado por numerosas tentaciones de suicidio para acabar con esta mierda que nunca cesa, aunque nunca he sabido porqué jamás tuve el valor de ejecutarlo (quizás soy masoquista o yo qué sé; o me agarro desesperadamente a que hay momentos en medio de este infierno que sí merecen la pena, a pesar de todo, por mucho que son escasos como las estrellas que se ven de día).

    Pues, aún con todo eso, rechazo toda pseudomedicina, magufería y pseudociencia (tras haber probado no pocos “remedios alternativos”, que tras pocos meses de “alivio” me dejaban peor por falta de verdadera atención médica durante ese tiempo “milagroso”).

    Y la mayoría de personas que padecemos de dolor y enfermedades reales (sobre todo si son crónicas), sabemos bien que las pseudomedicinas y “terapias alternativas” sirven para poco más que para gastarte un dineral que no tienes y proporcionarte un errático, imprevisible y breve “alivio”, un vago “sentirte algo mejor”, que pasa pronto, dejándote más pobre, más desesperanzado y más grave que antes (por falta de control y ayuda médicos de verdad).

    Por contra, sabemos bien, que cuando la Ciencia investiga para encontrar remedios y curas, estos llegan antes o después y son verdaderos; funcionan de veras, aunque “sólo” sea, en muchos casos, mejorando tu calidad de vida y reduciendo el sufrimiento que padecemos quienes estamos enfermos verdaderamente y no sólo somatizando problemas de otra índole.

    En casos como el mío (de Fibromialgia y de Encefalitis Miálgica), demasiados estudios y estadísticas muestran que, contra lo que se sostiene por “expertos” españoles, morimos con varios sistemas orgánicos colapsados una media de 25 años antes de la esperanza media de vida en nuestros países. Yo ya ando cerca de ese límite demasiado probable.

    Para mí, no es tema frívolo, porque hay mucho sufrimiento y vidas en juego.

    Así que no me vengas con demagogias baratas, que temo que has pinchado en hueso, compañero. Y te deseo de corazón que jamás seas víctima de dolor y enfermedad crónicas; pero si sucediera, pasa de maguferías y acude a los médicos de veras, a la Ciencia, y presiona con todas las fuerzas disponibles si no recibes la atención debida. Resultará más efectivo que conformarte con lo primero que “te ha sentado bien”.

    (Disculpad el cabreo y la insolencia; pero este comentario me ha encendido como no creía posible que sucediera. Procuraré que no suceda más; pero esta vez necesitaba largarlo todo).

  27. Jose Manuel
    18 abril, 2011 en 12:31

    Por cierto, el “conmigo” ese que encabeza mi comentario, no tengo idea de cómo ha llegado ahí; pero a todo lo que he dicho sobre mí, hay que añadir una desgracia más: soy pero que muy torpe con el teclado 😉 Mis disculpas, pues.

  28. 18 abril, 2011 en 13:45

    A mi casera le funcionó

    Cuando alquile el piso, la casera, que es super amable, me recomendó algunas tiendas y servicios del barrio.. “Y si tenéis algún problema de salud o os duele algo… os recomiendo mi acupuntura. Es buenísima, a mi me lo ha curado todo”

    Como siempre es bueno llevarse bien con los caseros, me mordí la lengua para no decirle lo que realmente pienso de la acupuntura y demás fraudes alternativos.

    Después me entere de su historia me alegre enormemente de no haberla dicho nada.

    Hace unos cuantos años, su única hija de 25 años se mata en un accidente de trafico. Ella queda completamente destrozada, con una depresión terrible y sin verle sentido a la vida. Pasa mas de un año sin salir de casa, sin hacer nada, completamente hundida.Cada vez duerme peor hasta tener graves problemas de insomnio, al mismo tiempo de empieza a tener dolores de espalda.

    Con toda seguridad estos problemas de salud no son mas que una somatización de su estado de animo. No ha sabido asumir el luto por la perdida de su hija.

    Va a diferentes médicos y le dan distintos calmantes y somniferos… que apenas le hacen efecto, ya que la raiz de sus problemas de salud no son fisiologicos, sino Psicologico.

    Animada por su marido, decide de ir a acupuntura a regañadiente. Aunque ella pensaba que era una patraña….Esa noche duerme como un lirón sin tomar ningún somnífero y sus dolores de espalda desaparecen.

    La explicación es sencilla.
    El problema era un luto no superado. El dolor por la muerte de su hija era lo que causaba sus dolores fisicos… Con el paso del tiempo, era este dolor lo único que le queda de su hija… No se siente bien por que no se quiere sentir bien, se considera una deslealtad para con su hija.

    Va a acupuntura, donde una chica de la edad de su hija, la pone las agujas, la cuenta el rollo de las energías los chiis, los mantras y demás chorradas…. y sobretodo la escucha. A ella le cae bien esta chica, le parece agradable, agradece que se preocupe y se interese por su salud… y en correspondencia quiere ayudarla. En el fondo la identifica con su hija y le gustaría poder hacer algo por ella, por eso se quiere que su tratamiento sea útil, que todas las chorradas que suelta la acupuntora sean ciertas.

    Le ha dado una razón para ponerse bien y le ha desmontado las razones que tenia para seguir sufriendo.Por eso sus problemas se curaron instantáneamente.

    Mi casera dice que le ha funcionado, porque realmente le ha funcionado. Antes le dolía y no podía dormir y ahora duerme perfectamente. No sabe como es que ha funcionado… y seguramente no quiera saber los motivos. No relaciona su problema de insomnio y dolor de espalda con la muerte de su hija y no es consciente de que esta identificando a la acupuntora con su hija.
    Prefiere creer su mejoría es debido a que las agujas regulan el flujo de energía vital, a que es debido a su subconsciente ha remplazado a su hija.

    La historia que cuenta mi casera se ajusta perfectamente al estereotipo y es real. Creo que el estereotipo se debe a que a los que “les funciona” viven historias similares.
    Seguramente luego los farsantes que buscan adornar sus cuentos con “testimonios” copien la estructura de estos estereotipos, pero muchas de las historias “A mi me funcionó” son ciertas.

    Nota para los despistados que contestan antes de leer:
    Se que todas las llamadas medicinas alternativas son un timo. Se que no tienen ninguna base y que no existe ninguna evidencia científica de que funcionen mas allá del placebo.
    Lo que digo es que es cierto que hay personas a las que les funciona ese placebo y que sus estereotipadas historias son ciertas

  29. Selfish
    18 abril, 2011 en 13:46

    PonC:

    Yo no tengo inconveniente en que se engañe gratis a los pacientes. Esto sería desde mi punto de vista mejor que engañar cobrando o que no hacer nada.

    Parece que das por hecho medicina “alternativa”=mejoría, cuando no siempre es así. Incluso se corre el riesgo de que al abandonar la medicina oficial (la que cura de verdad), el paciente acabe mucho peor.

    Por otro lado, respecto a los dolores crónicos, Jose Manuel te ha dado una buena respuesta. Yo conozco un caso cercano de fibromialgia y te puedo decir que al igual que Jose Manuel, las “alternativas” sólo proporcionan un mero alivio transitorio. Y sólo a veces.

  30. Jose Manuel
    18 abril, 2011 en 13:47

    Y bueno, ahora ya bastante más calmado:

    PonC,

    Los placebos, en realidad no curan nada. Mejoran determinadas condiciones de malestar, dolores y algunos síntomas inespecíficos que no tienen un origen muy definido. Pero es imprevisible con quién serán efectivos y con quién no lo serán.

    Los médicos recetan con cierta frecuencia placebos, pero sólo en los casos (si son médicos de verdad y responsables) en que se ha descartado alguna patología seria, grave y orgánica en el paciente que cause los síntomas que se tratan de aliviar mediante el placebo; es decir ante procesos benignos, buscando un alivio de síntomas molestos.

    En todos los demás casos, se investiga y aplican tratamientos que han demostrado su eficacia regular mediante ensayos clínicos debidamente realizados y bajo los criterios del Método Científico.

    Quien no lo hace así, comete un fraude y un ejercicio de seria irresponsabilidad médica.

    El efecto placebo NO es curativo realmente, sino paliativo de algunas condiciones benignas, aunque en ocasiones incluso produce una mejora en la actividad del sistema inmunológico; pero es absolutamente imprevisible su desencadenamiento (en torno a un 30% de casos como mucho, según lo que he leído sobre el tema) y nunca sabes de antemano en qué pacientes se producirá en concreto. Por eso no se le considera como “tratamiento” real, sino sólo como un mecanismo de ayuda en casos muy determinados.

    Los “alternativos” pretenden usarlo como “Medicina alternativa”, lo que es una seria irresponsabilidad.

  31. 18 abril, 2011 en 15:05

    PonC, yo no soy partidario de la felicidad del tonto. Y me explico: engañar a un paciente es alienar a una persona. Es tratarlo como un perro, al que es mejor no explicarle las cosas, sino darle azucarillos para que sea más feliz.

    No, amigo. Dar placebo sin decirlo es un timo, similar a cambiarle oro por baratijas al buen salvaje. Son enfoques clasistas, déspotas y sobre todo, antilibertarios.

    El conocimiento a veces duele, como el parir. Así son las cosas.

    Alb, me alegro mogollón por tu casera, pero estamos en las mismas. Esa acupuntora llenó un espacio que debía haber sido cubierto por una psicóloga. Genial que al menos las agujas sirvieran para eso, pero el que la buena señora saliera del agujero fue de pura chiripa, porque no identificó su mal, sino que por puro azar finalizó su luto incurado gracias a la figura de la chica. Creyó, engañada, que una agujas la habían calmado. Conforme en que es mejor que nada, pero no es ni con mucho, la solución ideal.

    Fíjate que el argumento es similar al que emplean muchas sectas y religiones: consuelan con la esperanza de una vida tras la muerte las desgracias y miserias de la vida real. A mucha gente les sirve, les consuela, les hace vivir mejor. Ahora bien, ¿es una buena solución vivir engañados?. Insisto, discrepo de la envidiable felicidad del tonto.

    José Manuel, olé tus huevos!, con perdón.

    Saludos.

  32. AvA
    18 abril, 2011 en 16:15

    Es que estas cosas hay que realizarlas así:

    -No piense. Mente en blanco
    -No razone.
    -¡No sea escéptico por el amor de dios!
    -No intente comprender. Sólo ¡hágalo, leñe! ¡Y pague, leches!

    Y ya está. Seguro que “funciona”. Pero claro,de esa forma “funciona” hasta el moco de tuberculoso en pompis ajeno.

    Se pilla fácilmente a estos estafadores sin carromato.

  33. PonC
    19 abril, 2011 en 8:54

    OMFG! Primer comentario en este blog y aluvión de respuestas.

    Vamos a ver, voy a dejar un par de cosas claras porque parece que no me he explicado bien.

    En primer lugar me presento, no creo en pseudo medicinas alternativas ni en remedios curativos que se salgan de lo que generalmente imparte una escuela de medicina, pienso que todo método de curación que no haya pasado por el método científico debería ser descartado. Me parece mal que haya tanta gente viviendo del cuento vendiendo remedios homeopáticos, santeros o lo que sea, que en general se aprovechan de incautos poniendo además en peligro su salud. Y además soy ateo.

    Y ahora, sobre el efecto placebo en particular:

    @Katxu: Algo así había leido, sin embargo según tenía entendido (puedo estar equivocado) el efecto placebo funciona con menos intensidad si el paciente sabe que está tomando un placebo aunque más que si no toma nada. Me parece muy interesante el articulo que citas y pienso que hay que estudiar el efecto de los rituales. Desde que somatizamos nuestras afecciones mentales pienso que está claro que hay una relación entre el sufrimiento mental o emocional y el dolor físico. Encontrar esta relación, cuantificarla y ser capaces de utilizarla para ayudar a pacientes debería ser un objetivo a estudiar por parte de la medicina.

    @Jose Manuel: Disculpa si te he molestado, no trataba de ser frívolo, como he dicho antes no creo en la magia, pero pienso que si existe la posibilidad de usar placebos para ayudar a enfermos crónicos, es un tema que hay que estudiar y aplicar. El problema es que este efecto no se conoce todavía en profundidad, pero una medicina que basa su efectividad en la relación médico-paciente, que no depende de sustancias difíciles de sintetizar, no se puede acabar y carece de efectos secundarios (sin mencionar el inexistente precio), merece ser estudiado y comprendido. Ya sea para establecer un método de uso o para descartarlo como medicina si estos efectos no se pueden replicar.
    Lo que yo quería decir con mi comentario es que si a mí mi médico me receta un placebo porque decide que es lo que más me va a ayudar con mi problema, y este placebo soluciona mi problema, pues que estaré encantado de que me receten pastillas de azucar. Yo voy en primer lugar al médico a que remedie mi mal, como yo no soy médico tengo que fiarme de lo que me dice, y si me cura o alivia mis síntomas es que está haciendo bien su trabajo. Si además lo consigue estimulando mi propia química interna, sin efectos secundarios y tal… yo estoy de acuerdo en ser tratado de esta manera. Y pensaba que cualquier enfermo crónico con una afección sin cura definitiva estaría de acuerdo conmigo, obviamente esto no es así y me disculpo por ello.

    @Selfish: Por supuesto todo esto que cuento ha de ser aplicado después de comprender muy bien el funcionamiento de los placebos, recetados única y exclusivamente por un médico de los de título de medicina.

    @J.M. Hernández: Yo no pienso que la verdad sea lo mas importante a la hora de tratar a un enfermo, sobre todo cuando ese conocimiento puede afectar a la curación (o no) de ese paciente. Pero es sólo mi opinión. En cuanto al dolor existencial sobre una vida después de la muerte o que haya un sádico señor con barba velando por nosotros, pues estoy de acuerdo contigo, las religiones son en general un cáncer para la sociedad que estaría mucho mejor si fueran extirpadas, pero esto se sale totalmente del tema que trataba el post.

    Lo que quiero decir en general es que el método científico ha de ser aplicado al efecto placebo, que es una pena que sea algo conocido desde hace tanto tiempo y a la vez tan poco estudiado. Creo que todos estaremos de acuerdo en que el efecto placebo existe, lo que es difícil de encontrar es un consenso a propósito de su funcionamiento. Así que intentar encontrar qué es lo que cura y por qué, y después aplicar lo encontrado me parece necesario por todas las ventajas que puede traer a la medicina moderna en general, a la buena, la que se aprende en una escuela de medicina. Espero haber aclarado mi postura. Un saludo

  34. Jose Manuel
    19 abril, 2011 en 9:42

    PonC,

    Ahora está mucho más claro, por lo menos para mí; aunque creo que de decir, como ahora has dicho, más o menos “creo que se debería investigar más el efecto placebo mediante el Método Científico con el fin de ver si puede ser incorporado con mejor criterio como herramienta habitual de la Medicina”, a expresarlo como lo hiciste antes, hay un abismo que dificulta enormemente el comprender que querías decir eso y no otra cosa. En cualquier caso, el efecto placeo está siendo estudiado contínuamente. Hay muchos papers de Medicina General, de Neurociencia y de Psiquiatría y Psicología que tratan del tema.

    Un problema hasta ahora no resuelto con él, es su imprevisibilidad, más allá de datos puramente estadísticos sobre su actuación, bastante regular en cifras, pero muy aleatoria para ser usado a día de hoy como herramienta terapéutica habitual y “segura”.

    Y otro, es que se confirma que no cura nada realmente, sino que desencadena mecanismos psicosomáticos que producen sensación de alivio de diversos síntomas y bienestar temporal; pero aparte de reforzar a veces el trabajo del sistema inmunológico (seguramente por la reducción del estrés, más que nada -según mi opinión personal-), no parece hacer nada más; lo que es relativamente útil en procesos agudos benignos que ceden o curan espontáneamente para hacer más llevadera la vida al enfermo durante la crisis. Y así se usa hoy día, cuando se usa por parte de los Médicos. Pero ningún estudio (que conozca yo al menos), ha demostrado capacidad curativa real del efecto placebo. Parece que la relación “mente-cuerpo” (visión dualista bastante inexacta, aunque a veces sea práctica) no es tan efectiva curando como produciendo enfermedades psicosomáticas. El efecto placebo, hasta donde sigo yo el tema por interés y curiosidad personales como enfermo crónico incurable, no ha demostrado hasta ahora aumentar ni siquiera las cifras de curación espontánea de enfermedades orgánicas.

    Por otro lado PonC, a la hora de expresar opiniones o proposiciones en un sitio escéptico y de divulgación Científica como este, es mejor, para evitar meterse en “problemas” de réplicas y malentendidos, no expresarlos como si fueran hechos demostrados o respaldados por evidencias (como hiciste, sin darte cuenta quizás, cuando afirmaste rotundamente la buena disposición de los pacientes con dolores crónicos hacia el efecto placebo como remedio sin querer ir más allá. La mentalidad de los enfermos crónicos es muy difícil de adivinar por parte de personas sanas, PonC, ya que les resulta un universo muy ajeno, afortunadamente para ellas. De ahí lo solas e incomprendidas que a menudo nos sentimos. Tu opinión es respetable como tal, pero resulta ser errónea en muchos casos reales).

    Un saludo y te agradezco la aclaración 🙂 .

  35. 19 abril, 2011 en 10:42

    PonC :

    @J.M. Hernández: Yo no pienso que la verdad sea lo mas importante a la hora de tratar a un enfermo, sobre todo cuando ese conocimiento puede afectar a la curación (o no) de ese paciente. Pero es sólo mi opinión.

    Obviamente, y como tal, no solo la respeto, sino que tampoco te aseguro que la mía sea más válida. Y es que lo que yo te doy es otra opinión: yo pienso que siempre hay que ir con la verdad por delante. La peor enfermedad es la ignorancia, aunque quizá eso lo deba decir un enfermo terminal, no yo.

    PonC :

    Lo que quiero decir en general es que el método científico ha de ser aplicado al efecto placebo, que es una pena que sea algo conocido desde hace tanto tiempo y a la vez tan poco estudiado. Creo que todos estaremos de acuerdo en que el efecto placebo existe, lo que es difícil de encontrar es un consenso a propósito de su funcionamiento. Así que intentar encontrar qué es lo que cura y por qué, y después aplicar lo encontrado me parece necesario por todas las ventajas que puede traer a la medicina moderna en general, a la buena, la que se aprende en una escuela de medicina. Espero haber aclarado mi postura. Un saludo

    No, no creas que es así. El efecto placebo es objeto de estudio y en los últimos años se han hecho ciertos avances para explicar su funcionamiento. Si buscas en PubMed, verás que hay millares de referencias sobre investigaciones del efecto placebo. No se ignora, todo lo contrario. El problema es que, como pasa en todos los campos científicos poco conocidos, una legión de caraduras y charlatanes explota este desconocimiento para provecho propio. Ya sabes: efecto placebo, efectos cuánticos, efectos biomagnéticos…

    Saludos.

  36. 19 abril, 2011 en 11:04

    J.M. Hernández :
    Fíjate que el argumento es similar al que emplean muchas sectas y religiones: consuelan con la esperanza de una vida tras la muerte las desgracias y miserias de la vida real. A mucha gente les sirve, les consuela, les hace vivir mejor. Ahora bien, ¿es una buena solución vivir engañados?. Insisto, discrepo de la envidiable felicidad del tonto.

    Creo que no me has entendido… no estoy argumentando a favor de los fraudes. Sino que intento entender como estos funcionan en la gente que afirman que le funciona.
    Y en mi opinión el estereotipo que indicas en el articulo no es un invento de los timadores, sino que mucha gente a vivido situaciones similares.

  37. Jose Manuel
    19 abril, 2011 en 16:48

    Alb. :

    Y en mi opinión el estereotipo que indicas en el articulo no es un invento de los timadores, sino que mucha gente a vivido situaciones similares.

    Yo discrepo con esa conclusión Alb.

    Creo que sí hay mucha gente a la que en apariencia “le ha funcionado” una magufada o pseudoterapia (están tan entremezcladas ambas…), como ha sido mi caso en varias ocasiones con la acupuntura; y sólo al comprender mejor los mecanismos del efecto placebo y haber experimentado que la “mejoría” se esfumaba en no demasiado tiempo, siendo cada vez más difícil de replicarla, comprendí qué estaba pasando con esa “ciencia milenaria” que desafiaba todo cuanto se sabe científicamente de anatomía y fisiología, entre otras cosas.

    Hasta ahí, vale. Yo también pensé y dije en varias ocasiones… “Pues a mí me funciona”.

    Pero otra historia es esa estructura “testimonial” que esquematiza Hernández en diez puntos, que tiene apariencia muy sospechosa (cuanto menos) de guión para ser replicado donde haga falta, como los testimonios religiosos evangélicos o cienciólogos, por ejemplo.

    Y en el caso de ese esquema, estoy de acuerdo con Hernández en que parece una artimaña de magufos y estafadores “alternativos” para inculcar a base de repetición estandarizada la idea de la “validez” de las hechicerías y estafas varias que perpetran a diario.

    Para llegar del “Pues a mí me funciona” a esos diez puntos, intuyo una labor consciente e intencional, en vez de algo espontáneo.

  38. 19 abril, 2011 en 20:39

    Creo que la mejor respuesta al ¡Pues a mí me funciona! es simplemente ¡Pues a mí no!

  39. 20 abril, 2011 en 3:02

    Mmm.. en caso de que el protagonista esté promocionando algo diría que es un magufo, pero si simplemente quiere compartir su experiencia personal, y que me recomienda lo smismo (si es que lo padezco), ¿por qué no intentarlo?.

    Está bien tener cuidado con la pseudociencia, pero si estás en riesgo de vida, y el remedio “milagroso” te sale gratis y además te relatan una experiencia personal positiva.. ¿Que puede perder, además de la vida al no intentarlo?

    Saludos

  40. Marino
    20 abril, 2011 en 11:52

    pela, hay casos inocuos y gratuitos (como que un iluminado te imponga las manos y te aplique el Reiki), pero otras muchas no lo son tanto, o incluso dependiendo de a quien, algo inocuo puede no serlo tanto.
    Por ejemplo, alguna gente con alta predisposición a creer, puede abandonar tratamientos convencionales porque le parece que no actuán suficientemente rapido/suficientemente bien, a favor de terapias pseudo. El remedio pseudo en si puede no ser nada (pej, homeopatia) pero si puede ser tóxico por desplazamiento (quiero decir, que el mal lo haga porque al pasarte a la homeopatia, estes dejando de lado lo que de verdad puede funcionar)
    Ademas hay una cosa muy graciosa. Estas terapias magufas suelen presumir de lo personalizadas que son. Entonces, como te puede valer de algo lo que te diga un amigo, solo porque le haya funcionado? para que a ti te funcione deberias ir a la consulta del doctor magufo a que te haga su chequeo personalizado (y eso segurisimo que no solo no es gratuito, si no que ni siquiera será barato)

  41. Selfish
    20 abril, 2011 en 12:49

    pelao93

    Tu “argumento” es el nº 6 (No pierdo nada), del decálogo 😉

  42. Uri
    20 abril, 2011 en 13:57

    Hay mucha gente que esgrime este decalogo sin intencionalidad alguna,esto es,gente que no se dedica a aplicar ninguna terapia alternativa sino que han recibido o reciben alguna y por efecto placebo notan alguna mejoria (sea temporal o no).
    Podemos decir que no estan bien informados,podemos decir que no les interesa estarlo.Sin embargo,incluirlos a todos (junto con los estafadores) en una supuesta conspiracion magufa,me parece un error de bulto,ya que metemos en el mismo saco a estafadores y a estafados (la victima es lo mismo que el verdugo) y eso no es solamente injusto sino contraproducente.Si lo que pretendemos es desenmascarar a estafadores atacar a las victimas es absurdo,lo unico que se consigue es una reaccion a la defensiva por su parte y que tengan una vision de los cientificos y la gente informada,como personas sobradas y arrogantes.
    Las generalizaciones son siempre injustas.Si una persona escribe un post explicando sinceramente su experiencia,lo unico positivo que se puede hacer es darle la informacion que no tiene.Y poco mas, si la persona decide hacer o no hacer uso de esa informacion ya no esta en nuestras manos.Pero mostrarnos altivos,arrogantes y sobrados solo hara que caiga todavia mas en las manos del magufo estafador,ya que este siempre se mostrara amable y comprensivo porque sabe perfectamente lo que se hace.Es por eso que los medicos suelen mostrarse diplomaticos en es este sentido,siempre que el paciente no abandone la medicina de verdad y que la terapia alternativa que use no sea nociva les dejan hacer.Porque los medicos saben que forzar la situacion en ese sentido solo hara que el paciente abandone la medicina real para caer en manos de magufos que son especialistas en la manipulacion.
    La conclusion sera no darles mas armas de las que ya tienen.

  43. Jose Manuel
    20 abril, 2011 en 16:26

    ¡Hombre, Uri! Lo que dices es verdad siempre y cuando sea verdad la afirmación con la que abres el comentario: “Hay mucha gente que esgrime este decalogo sin intencionalidad alguna,esto es,gente que no se dedica a aplicar ninguna terapia alternativa sino que han recibido o reciben alguna y por efecto placebo notan alguna mejoria (sea temporal o no)”. Y esa es, a mi modo de ver, la parte más discutible o cuestionable de lo que dices.

    Yo creo, basándome, sobre todo, en mi experiencia magufa pasada que la mayoría de los que han experimentado una “terapia alternativa” que “les ha funcionado” (yo he estado entre esas personas) expresan eso de forma bastante espontánea y desestructurada; pueden incluso alegar varios puntos de los mencionados en el post, pero cuando estamos ante un discurso bien estructurado y repetitivo tanto en dicha estructura como en argumentos, hay base para sospechar algo más que el testimonio espontáneo de alguien a quien “le ha funcionado”.

    Me inclino a pensar, cuando sucede en blogs como este, escéptico y muy crítico con la pseudociencia, que es un intento de proselitismo más bien “poco desinteresado”, por expresarlo eufemísticamente.

    Creo que puede tratarse de un magufo, directamente, o de un aspirante a serlo, o de un prosélito (un “paciente informado” y casi adoctrinado a base de tragar acríticamente argumentos pseudocientíficos y conspirativos).

    La gente normalita y corriente, creo (y es una opinión basada, repito, simplemente en experiencia personal, o sea, limitada y cuestionable a tope) que ante un resultado aparentemente “positivo” con una pseudoterapia, tiende más a ser escueta y algo más parecido a: “tú dirás lo que quieras -o… puede que hasta tengas razón-, pero…. a mí me funciona”. La experiencia personal que tengo como “testimoniador” ocasional y con otras personas “que les ha funcionado”, me indica que no suelen ir mucho más allá, salvo que YA sean partidarios acérrimos de la magufería y las pseudociencias.

    Pero, la prudencia y el respeto (cuando es recíproco), coincido contigo en que nunca están de más, además de ser más convincentes a la larga que los ataques frontales, siempre amenazadores y desagradables para quien los recibe. Y eso es cierto, por mucho que a mí me cueste mucho demasiadas veces aplicar esa verdad.

  44. Uri
    21 abril, 2011 en 0:15

    Mira es que esto de la maguferia en general (no para muchos estafadores) es como una religion y como ellos tienen una suceptiblidad muy alta seobre el tema.
    Y cierto que a veces hay trolls.
    Pero excepto excepciones,cualquier estafador que se digne no elegiria un blog como este para hacerse publicidad,ya que tiene millones de paginas donde hacerlo y donde nadie se lo discutira o rebatira.

  45. Jose Manuel
    21 abril, 2011 en 14:21

    Bueno, URI, la verdad es que nunca lo había mirado desde esa perspectiva, que suena muy razonable. Me hace reflexionar y flexibilizar mucho más mi postura en este asunto.

    Gracias por el mérito que te toca 😉 (Decir sinceramente lo que uno piensa, sin hacer el burro -por supuesto-, rara vez da malos frutos. Así pues, de nuevo, gracias por tu comentario).

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