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El canto de la ballena jorobada

19 abril, 2011

La transmisión cultural es un fenómeno que no se encuentra limtado al ser humano, a pesar de que éste sea el animal que más espectacularmente lo manifieste. Los etólogos nos muestran numerosos casos en los que se encuentra no sólo un acervo culturar en poblaciones de diversos grupos animales, sino una transmisión entre poblaciones y generaciones similar a la humana.

Primates que enseñan a otros grupos o a sus propios hijos diversas técnicas de recolección de alimentos;  estorninos que no sólo aprenden a abrir botellas de leche, sino que son capaces de transmitir ese conocimiento a las nuevas generaciones o aves que copian y alteran sus cantos oyendo a sus congéneres y formando variados dialectos. Todos ellos son solamente algunos ejemplos de lo que podríamos llamar culturas no humanas.

Entre los animales más capaces de aprender y transmitir conocimientos se encuentran los cetáceos. Ballenas y delfines, con una gran inteligencia, son capaces de “enseñarse” unos a otros. Recientemente, en un trabajo publicado en Current Biology, Ellen Garland y colaboradores muestran un intercambio cultural a gran escala en una especie de ballena: Megaptera novaeangliae o ballena jorobada.

En esta especie, un canto de apareamiento es transmitido de población a población  a lo largo de todo el océano, haciendo que los machos cambien su cántico y adopten la “canción de moda”, que va cambiando con el tiempo, incorporando nuevos elementos sobre partes de años anteriores. Los investigadores han comprobado que las canciones se inician en la población que migra a lo largo de la costa oriental australiana, transmitiéndose luego a través de otros grupos hasta llegar a la Polinesia Francesa.

En el audio inferior puede oirse lo que ahora está sonando en las listas de éxito ballenil (grabación de Garland et al.):

Sin duda alguna, el situar al ser humano como una excepción en el reino animal reduciendo al resto de especies al papel de meros autómatas ha sido uno de los tópicos que más ha frenado la investigación etológica en muchos campos. Cada vez somos más conscientes de que no son tantos los caracteres exclusivos de nuestra especie. Especialmente sin contamos con los numerosos homínidos extinguidos, muchas de nuestras características parecen cada vez ser más cuestión de grado que de verdaderos saltos cualitativos.

Fuente y referencias: Ellen C. Garlandsend, Anne W. Goldizen, Melinda L. Rekdahl, Rochelle Constantine, Claire Garrigue, Nan Daeschler Hauser, M. Michael Poole, Jooke Robbins, Michael J. Noad. 2011. Dynamic Horizontal Cultural Transmission of Humpback Whale Song at the Ocean Basin Scale Current Biology , doi:10.1016/j.cub.2011.03.019


  1. 19 abril, 2011 de 16:50

    Es curiosa la conclusión a la que llegas, ya que para los psicólogos formados desde las ciencias naturales nos ha quedado claro desde la década los 90 del siglo pasado que las facultades denominadas “humanas” lo son en tanto cualidad, pero no en cuanto a funcionalidad.

    Un ejemplo que acostumbro utilizar es el mecanismo de amenaza-huída para explicar la moral, y específicamente el sentimiento de confianza.

    Cada vez más son los que se pronuncian a señalar que la diferencia entre humanos y el resto de los animales radica más en la realidad psíquica, que en la realidad fáctica (u ontológica). Es decir, más en la interpretación que damos de la realidad, que en la realidad misma.

    Por eso la psicología humanista está muriendo y cayendo en unos esoterismos vergonzosos insistiendo en que el ser humano es un semi-dios. La psicología biológica, y especialmente la neuropsicología nos está abriendo una nueva ventana a la mente humana como efecto de un proceso biológico, no como un don divino, ajeno a nuestra biología. Fascinante, ¿no?

    Saludos cordiales,

    C.M.

  2. Selfish
    19 abril, 2011 de 23:33

    Fascinante, realista y hermoso, Mtro. Cesar Andres Monroy Fonseca.

    Aunque a los creatas no les guste, somos animales.

    Saludos!

  3. 19 abril, 2011 de 23:54

    Mtro. Cesar, muy acertado lo que dices. De hecho, esos enfoques que comentas desde la Psicología han sido tradicionalmente despreciados desde la Biología, acusándolos de elucubraciones poco basadas en pruebas y más en interpretaciones personales. Durante décadas, numerosos experimentos sobre aprendizaje y comunicación en primates han sido mirados poco menos que como números circenses.

    No digo que ciertas conclusiones no hayan sido, digamos, “muy influenciadas por el investigador”, y que posiblemente algunos campos de investigación precisen de determindado “ajuste de procedimientos”; pero desde luego, el menosprecio a la psicología biológica y la neuropsicología se deben replantear seriamente.

    También estoy completamente de acuerdo con que es fascinante 😉

    Saludos.

  4. 20 abril, 2011 de 0:38

    Hace poco encontré en un blog un fragmento de un documental sobre el tema:

    Lo que me hizo pensar, otra vez, en lo mismo que habeis comentado César y J.M. Cualquier diferencia entre lo animal y lo humano es de grado, y cualquier límite entre esos dos niveles tiene que ser arbitrario, convencional.

    Y espero que las ballenas, aunque tengan “canción del verano”, no tengan negocio fonográfico ni SGAE. ni George Dann … Los mirlos aprenden de lo que oyen, y los pinzones (Fringilla coelebs tienen dialectos regionales, pero afortunadamente para ellos carecen de características humanas como la economía de Los Mercados y de la xenofobia.

  5. 20 abril, 2011 de 17:02

    J.M. Hernández :
    Durante décadas, numerosos experimentos sobre aprendizaje y comunicación en primates han sido mirados poco menos que como números circenses.
    No digo que ciertas conclusiones no hayan sido, digamos, “muy influenciadas por el investigador”, y que posiblemente algunos campos de investigación precisen de determindado “ajuste de procedimientos”; pero desde luego, el menosprecio a la psicología biológica y la neuropsicología se deben replantear seriamente.
    También estoy completamente de acuerdo con que es fascinante
    Saludos.

    No vamos a negar que el 99% de los estudios realizados entre la década de los 20 a los 70 del siglo XX adolecen de deficiencias metodológicas fundamentales. Tampoco vamos a negar que uno que otro dato fue interpretado de una forma más que libre.

    A mi parecer, el error fundamental fue querer explicar desde lo humano procesos animales, hasta que a finales de los 80 y principios de los 90 se apostó por lo contrario: explicar desde lo biológico, procesos humanos. El enfoque es radical, ya que muchísimos procesos que fueron envestidos con toda clase de complejidades “simbólicas”, eran sencillamente explicables desde los modelos biológicos. Vale, que en los últimos 10 años la neurociencia ha desmenuzado más que la antropología en 100 años.

    Como en todo, los peores exponentes son los más popularmente aceptados (¿Desmond Morris?) mientras que experimentos realmente serios para explicar la animalidad del hombre son simplemente pasados por alto, culturalmente, y en los medios.

    ¿Cuál es la diferencia entre los animales y los humanos? Sencillo: la historicidad del dominio del fuego.

    Saludos cordiales,

    C.M.

  6. LUIS ENRIQUE ANTOLÍN
    20 abril, 2011 de 23:59

    ¿A qué llamamos cultura?,¿cabe aplicar el nombre de cultura a los hechos observados en el mundo animal que se describen o se trata de una extrapolación abusiva,que implicaría además un reduccionismo flagrante del concepto mismo de cultura definiéndolo sólo a partir de alguna de sus caracteríisticas y obviando otras muchas imprescindibles para definirlo con exactitud?.

    Es bueno estar atento siempre al lenguaje,no perder el dominio de él y no permitir que desde fuera nos lo impongan,o lo que resulta menos evidente y por ello más tramposo,nos lo sustraigan sin que ni siquiera nos demos cuenta y quedemos así a merced de quienes se autoadjudican el contrl de la razón y la palabra.Podría acaso servir esto como parte de un manual de saludable escepticismo…aplicable a cualquier discurso humano,incluído el propio,y no reservándolo para algunos y dejándolo sin aplicar para otros.

  7. 21 abril, 2011 de 0:40

    Mtro. Cesar Andres Monroy Fonseca :

    A mi parecer, el error fundamental fue querer explicar desde lo humano procesos animales, hasta que a finales de los 80 y principios de los 90 se apostó por lo contrario: explicar desde lo biológico, procesos humanos. El enfoque es radical, ya que muchísimos procesos que fueron envestidos con toda clase de complejidades “simbólicas”, eran sencillamente explicables desde los modelos biológicos.

    No puedo estar más de acuerdo. Es el equivalente a contruir una casa desde arriba hacia abajo o desde abajo hacia arriba. La prueba de que es el enfoque correcto (o al menos más correcto) es el que tu mismo comentas: los resultados de los últimos años son infinitamente más importantes que los de varias décadas anteriores.

    Muchos comportamientos que se suelen considerar exclusivamente humanos, como el altruismo, el amor, el odio, etc., tienen muchos patrones reconocibles en otros animales, y no resulta difícil seguir la pista que lleva a conceptos tan profundos como la religiosidad o el amor paternal. El enfoque biológico aclara muchas cosas; recuerdo haber visto hace unos años una publicación donde explicaban porqué no era descabellada la frase “loco de amor”: los investigadores habían identificado la secreción de neurotransmisores similares en casos de enamoramiento agudo y en pacientes con esquizofrenia.

    Al final, aunque pese a muchos, no somos más que C, N, H, O y un buen número de propiedades emergentes…

    Mtro. Cesar Andres Monroy Fonseca :

    ¿Cuál es la diferencia entre los animales y los humanos? Sencillo: la historicidad del dominio del fuego.

    Y el dominio del lenguaje simbólico, ¿no? ¿o piensas que deriva del dominio del fuego?

    Saludos.

  8. Gregorovius
    21 abril, 2011 de 0:46

    Estaba escribiendo sobre el lenguaje simbólico y se me adelantó J.M… (telepatía? a-mi-me-funciona!:-))

    El lenguaje simbólico. Unos sonidos que se entienden como representación de cosas, no solo como avisos o señales. Unos trazos que se entienden como representación de las cosas o de los sonidos. “Cosas” que son símbolos de la realidad conocidos por el grupo que se comunica, no la realidad que se siente directamente.
    Trazos, pinturas, tallas, música … El Arte (eso a lo que llaman “cultura” los periodistas y los políticos).

    De acuerdo con Luis Enrique. Cuando nos sustraen el lenguaje pretenden que hagamos la colada como el orangután del vídeo, sin más pretensiones.

  9. Gregorovius
    21 abril, 2011 de 0:49

    Y suelo poner los smiles al revés. Debe ser por ser zurdo.

  10. 21 abril, 2011 de 0:51

    LUIS ENRIQUE ANTOLÍN :

    ¿A qué llamamos cultura?,¿cabe aplicar el nombre de cultura a los hechos observados en el mundo animal que se describen o se trata de una extrapolación abusiva,que implicaría además un reduccionismo flagrante del concepto mismo de cultura definiéndolo sólo a partir de alguna de sus caracteríisticas y obviando otras muchas imprescindibles para definirlo con exactitud?.

    Sin duda se trata de un problema terminológico, tal y como apuntas. En el campo de las Ciencias Sociales, se refiere única y exclusivamente a la cultura humana (como es lógico), abarcando un amplio rango de códigos, modelos, costumbres y conocimientos. Sin embargo, en Ciencias Naturales el significado de cultura es diferente, y hace referencia a la información transmitida mediante aprendizaje entre individuos de la misma especie o población, como alternativa a la transmisión genética.

    En este segundo sentido es en el que hablamos, y en él, no resulta incorrecto ni mucho menos disparatado hablar de cultura en animales. Los casos conocidos son muy numerosos, estando documentados no sólo la transmisión cultural, sino la aparición de nuevos comportamientos mediante el descubrimiento y posterior enseñanza al resto de la población y siguientes generaciones.

    El problema en estas cosas es que a veces un término no significa exactamente lo mismo en distintas disciplinas (acordaros de las discusiones peregrinas sobre lo que quiere decir “Teoría” en ciencia y en el lenguaje popular).

    Saludos.

  11. 21 abril, 2011 de 0:52

    Gregorovius, que nos pisamos! :mrgreen:

  12. Gregorovius
    21 abril, 2011 de 1:37

    Désolé! Attention! Monsieur 😉

  13. LUIS ENRIQUE ANTOLÍN
    21 abril, 2011 de 2:31

    PARA J.M.HERNÁNDEZ.

    Aceptada la distinción terminológica,pero cdreo que el sesgo de las informaciones dirigidas,digamos,al público en general no es inocente cuando usa el concepto de “cultura animal”y se trata de inducir en el receptor la idea de que ewn el fondo y de hecho ambas,la cultura humana y la llamada cultura animal,son equivalentes,tratándose simplemente de una diferencia de desarrollo o de grado,no sustancial.

    En el debate,creo que difícilmente decidible,sobre si la diferencia entre lo humano y lo animal ha de considerarse en tanto que cualitativa o cuantitativa(independientemente,por supuesto,del innegable sustrato animal de lo humano),la opción por una u otra de estas interpretaciones se basa antes en una opción previa ideológica que en una quizá imposible conclusión puramente objetiva.Y en este sentido,el término “cultura animal” nos llega a lo que antes he llamado público en general cargado de unas connotaciones muy determinadas,por eso me ha parecido oportuno precisar lo que he expresado en mi anterir comentario.

    Un saludo.

  14. 21 abril, 2011 de 4:13

    J.M. Hernández :

    Mtro. Cesar Andres Monroy Fonseca :
    Y el dominio del lenguaje simbólico, ¿no? ¿o piensas que deriva del dominio del fuego?
    Saludos.

    Justamente, si analizamos el lenguaje simbólico como resultado de un neurodesarrollo que obedece a una necesidad de supervivencia, encontramos la raíz del mismo en la necesidad de transmitir el dominio del fuego de generación en generación. La “llama perpetua”, al pasar de una realidad fáctica a un concepto, forjó el mecanismo fundante del lenguaje simbólico. ¿Qué es el lenguaje simbólico? Una construcción fonética común a la tribu que sustituye a un factum. El fuego es justamente un símbolo real: es intangibe, pero sus efectos son realies.

    De esto hay mucho escrito, desde Cassirer hasta Levi-Strauss (el Darwin de la antropología, a mi modo de ver) pero las investigaciones más recientes, que han descubierto que el cerebro se desarrolla de forma dependiente al entorno, nos han arrojado mucha luz para pasar de la conjetura a la comprobación de hipótesis. Los ratones knockout son particularmente útiles al respecto.

    Pero bueno, si le sigo, esto va a parecer ensayo, y es sólo un comentario.

    Saludos cordiales,

    C.M.

  15. 21 abril, 2011 de 4:14

    venga que he desacomodado el código de mi mensaje anterior, pero se entiende, ¿verdad?

    Saludos,

    C.M.

  16. 21 abril, 2011 de 10:19

    Luis Enrique, cierto, tanto en la parte de que a veces los términos científicos llegan hasta el público con otro significado, como en que ciertos intereses puden querer transmitir una imagen irreal de la “cultura animal”.

    Y ahí entra el trabajo de la divulgación científica: conseguir acercar al público la idea y conceptos originales. Tampoco podemos rechazar el término y “para que la gente entienda” dar la imagen tradicional del bicho tonto y el humano listo. Esto es aún más irreal.

    Saludos.

  17. LUIS ENRIQUE ANTOLÍN
    21 abril, 2011 de 16:26

    De acuerdo,J.M.Decir que da gusto entrar en un sitio no contaminado por ese virus del exabrupto y el insulto que es es virus más letal que recorre Internet.

    Dicho esto,quisiera añadir un par de precisiones.La primera relativa al tema de la divulgación científica,y es hacer notar cómo de inermes,y de desprovistos del siempre necesario espíritu crítico,podemos hallarnos los profanos en Ciencia ante las noticias y comentarios que nos llegan,avaladas por el enorme prestigio que imprime el calificativo de científico.

    La segunda precisión se refiere al tema de la consideración del mundo animal.Quizá debería hacerse notar que el concepto de animal como una especie de autómata preprogramado por instintos que hoy llamaríamos genéticos proviene más bien de la modernidad cartesiana que de concepciones anteriores a ella.Así,en concepciones de tipo mágico-chamánico,los animales aparecerían dotados de características incluso sobrenaturales,o sin llegar a tanto,en la antigüedad greco-latina se les vería como dotados de lo que llamaríamos una cierta personalidad(no dejaría de venir a cuento recordar las fábulas de Esopo)y sisguiendo esta tradición,en la Edad Media incluso se les llega a otorgar hasta cierto punto la consideración de sujetos morales,y así es bastante frecuente en tratados y en exhortaciones sobre las virtudes usar el ejemplo de determinados comportamientos animales,no sólo a efectos retóricos de establecer una metáfora sino bajo la perspectiva de que en ellos se estaba dando en efecto un comportamiento de tipo moral.

    Desde luego tales concepciones nada tenían que ver con los planteamientos científicos actuales pero al menos muestran que no necesariamente los humanos han considerado siempre el mundo animal desde una postura de desprecio o de indiferencia.

  18. 21 abril, 2011 de 18:59

    Luis Enrique, creo que en el tema de la divulgación científica das en el clavo con total precisión. De hecho, creo que la divulgación no basta por si misma, en absoluto. Por supuesto, sin quitrarle la importancia y el mérito que merece (que para eso nos dedicamos a ella en mayor o menor medida, jeje).

    El tema es que no basta con información; antes hace falta formación. Adquirir unos hábitos críticos, una mentalidad capaz de preguntarse no sólo por los argumentos sino también por las pruebas que los sustentan, una capacidad de análisis que nos permita contrastar todo lo que leemos, no se consigue sino a través de la educación.

    Por ello, la verdadera revolución debe ser cultural, para poder dotarnos de las unicas armas que nos pueden defender ante el mayor enemigo de la libertad: la ignorancia.

    Y paro, que me sale el mitin :mrgreen:

  19. 21 abril, 2011 de 19:11

    Mtro. Cesar, perdona pero es que tu comentario estaba en moderación (este wordpress a veces flipa).

    Entiendo. Por eso te lo preguntaba, porque he leído a varios autores que asocian de una u otra manera el dominio del fuego con la adquisición del lenguaje. Además de lo que comentas sobre la transmisión, algunas opiniones se orientan a que el fuego permitió un aumento considerable de las relaciones sociales tras la actividad diaria, al reunir al grupo alrededor de la hogera.

    No obstante, tampoco se muy bien que partes son mera elucubración y que partes son más consistentes…

  20. 24 abril, 2011 de 17:18

    J.M.:

    Prácticamente todas las opiniones que colocan al fuego como el eje rector de la formación de la comunidad (la reunión primigenea alrededor de la hoguera p.ej.) son elucubraciones bien intencionadas que dan por hecho demasiados mecanismos que tuvieron que anteceder este logro social, y que no pueden explicarse por la vía de la antropología.

    La genética, por otro lado, arroja más luz al respecto. Al combinarlo con la teoría del neurodesarrollo, obtenemos indicadores más consistentes. Tal es el caso de los genes asociados a la comunicación, y al lenguaje. Actualmente varios laboratorios investigan la asociación entre el chirrido del ratón y su función “comunicante”.

    Como todo, la lectura crítica de los trabajos anteriores a la decodificación genómica y el estudio cuantitativo de los procesos neurofisiológicos, nos dan una serie de conclusiones lógicas, pero no por ello, enteramente verdaderas.

    Saludos cordiales y felices pascuas al 7% de creyentes del foro 😀

    C.M.

  21. 24 abril, 2011 de 22:59

    Mtro. Cesar, disculpa que tire para mi campo :mrgreen:, pero el que los genes asociados a la comunicación favorecen la cohexión social se ve perfectamente en los insectos. Aquellas especies de sociabilidad más elevada son los que presentan mecanismos de comunicación más elaborados y con mayor especificidad en el significado. De hecho, en algunos puede incluso hablarse de un “lenguaje simbólico”, aunque sea a muy bajo nivel (estoy pensando en la danza de las abejas para dirigir a las recolectoras hacia el alimento).

    Saludos.

  22. 25 abril, 2011 de 16:08

    J.M.,

    El ejemplo de la danza de las abejas es buenísimo para ejemplificar la delgada línea entre el lenguaje simbólico, y la comunicación animal.

    En términos sencillos, los animales se comunican de forma continua. Es decir, su lenguaje no es una intermediación entre la realidad fáctica y el animal, sino parte de ella. En el caso de las abejas, su danza tiene un fin unívoco, que es la localización de la fuente del polen.

    Por el otro lado, el lenguaje simbólico tiene como característica primordial, ser multívoco. Es decir, que por sí mismo, no significa nada, está aislado de la realidad fáctica. Sería como si dentro de la misma colmena se utilizara exactamente la misma danza que se utiliza para señalar la localización de un campo de girasoles, para conspirar contra la abeja reina, para indicar que se acerca un depredador, o para señalar que va a llover.

    Espero haber señalado el punto.

    Saludos cordiales,

    C.M.

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