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El machismo en la ciencia de mitad del siglo XX

9 mayo, 2011


Cualquier biólogo molecular conoce el apellido Lederberg, pues el mismo va unido a resultados pioneros en el campo de la genética. Lo que pocos conocen es que tras ese apellido, en realidad hay dos personas de enorme valía, aunque el machismo ha hecho que llegue hasta nosotros sólo el nombre del investigador masculino.

Esther Miriam Zimmer, conocida como Esther Lederberg tras su matrimonio con el biólogo molecular Joshua Lederberg, nació en Nueva York en 1912. Sus primeros pasos como investigadora fueron en el campo de la botánica, pero pronto se pasó a la genética, transformándose en una de las pioneras de la biología molecular. En la Universidad de Stanford realizó aportaciones claves en este campo, como el descubrimiento del bacteriofago lambda (uno de los organismos mejor estudiados hasta la fecha), inventar la técnica de réplica en placa (que hoy es empleada de forma rutinaria en cualquier laboratorio de microbiología) y establecer importantes aportaciones en el estudio de la lisogenia de los bacteriofagos (etapa vital del fago en la que éste incorpora su material genético en el ADN bacteriano, perpetuándose junto con bacteria infectada). Todos estos descubrimientos por sí sólo deberían valerle estar en el olimpo de los grandes científicos, pero hoy día el apellido Lederberg lo asociamos únicamente al de su marido, Joshua Ledeberg, que ganó el premio Nobel en 1958.

Durante la recogida de ese galardón, Joshua Lederberg no mencionó a su mujer en ningún momento a lo largo de su discurso, a pesar de que sus resultados deberían haberle valido compartir el premio con él. Y no sólo eso, sino que el hecho de que Esther tuvo problemas para mantener su posición en la universidad. Esther y Joshua acabaron divorciándose en 1966.

A la muerte de Esther, en el año 2006, el también biólogo molecular Stanley Falkow, hizo algo de justicia en su discurso de despedida:

Martha Chase, Daisy Roulland-Dussoix y Esther Lederberg fueron mujeres que realizaron descubrimientos cruciales para la ciencia. Martha Chase demostró que el material hereditario de los bacteriofagos es el ADN y no las proteínas. Daisy Dussoix descubrió los enzimas de restricción y Esther Lederberg inventó la réplica en placa. Cada uno de esos descubrimientos se han asignado a un miembro masculino del grupo de investigación (Al Hershey, Werber Arber y Joshua Lederberg, respectivamente). (…) Los historiadores del siglo XX harán bien en revisar la ciencia de mediados de siglo, momento de grandes aportaciones, pero también de enormes discriminaciones.

Buen discurso, pero tardío. Siempre es bueno denunciar las discriminaciones, pero es infinitamente mejor no efectuarlas. Hersey, Arber y Lederberg ganaron un premio Nobel cada uno, premio que, en el mejor de los casos, tenían que haber compartido con sus compañeras de laboratorio.

Referencias:

Sobre Esther Lederberg

Sobre el discurso de Stanley Falkow


  1. 9 mayo, 2011 en 15:44

    Hola

    Por si interesa, aquí dejo el link al artículo de 1952 sobre la réplica de placa:

    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC169282/?tool=pubmed

    Saludos

  2. 9 mayo, 2011 en 20:19

    En favor de los que han sido mis profesores de genética, genética molecular, ingeniería genética, micro y micro aplicada, he de decir que me enorgullece que los famosos experimentos de los fagos T2 siempre se me enseñaran bajo el lema de “Experimentos de Hersey y Chase”. Aunque por desgracia no haya sido la norma, sí que es cierto que en la docencia universitaria actual se tiende a mencionar a los verdaderos autores, independientemente de su género (véase el caso también de Dussoix y el fundamental aporte de Franklin a la estructura 3D del ADN).

    Y es que los dichos populares no fallan y por todos es sabido que “detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer” (léase en sentido muy pero que muy metafórico).

    Saludos.

  3. Marino
    10 mayo, 2011 en 9:51

    Y luego llegan, y le cascan a Obama un Nobel, por lo que vaya a hacer en el futuro…

  4. Uno
    10 mayo, 2011 en 11:38

    Marino, los que dan el Nobel de la paz no tienen nada que ver con los que dan los otros premios. Son comisiones completamente independientes.

  5. KC
    12 mayo, 2011 en 10:05

    Podría ser un chiste, pero no lo es:

    http://is.gd/gimBWu

    http://is.gd/in7JeB

    Lo curioso es que estos son iguales que los “otros” -con los que además se suelen llevar muy mal- sobre todo en cuanto a ignorancia, en gilipolleces y en trastornos mentales, los cuales les hace percibir la realidad como hace algunos milenios alguien interpretó. En fin…

    Saludos.

  6. Marino
    12 mayo, 2011 en 10:43

    “Nuestra política editorial la dirige un consejo rabínico y las leyes de la modestia no nos permiten publicar fotos de mujeres. Los lectores de Tzeitung piensan que las mujeres deben ser apreciadas por lo que son y por lo que hacen y no por el aspecto que tengan. Las leyes judías de la modestia son un reflejo del respeto por las mujeres y no al contrario”

    Esto es tenerlos cuadrados y lo demás son tonterías. Es una pena que no se respeten tambien un poco a si mismos, así a lo mejor se metían en una cueva para no salir jamás a la luz.

    KC, es curioso, sobretodo porque es una constante. Los apestados sociales para el estalinismo son asombrosamente parecidos a los apestados para el nacionalcatolicismom el nacionalsocialismo y otros tipos de ismos. La diferencia suele estar sólo en que cada ismo incluye a los demás ismos en la categoría.
    Supongo que el proceso de hacerse radical de lo que sea es como si nos ponemos a andar en linea recta en sentido opuesto. Acabaremos encontrándonos en el otro lado.

  7. 12 mayo, 2011 en 14:18

    “Cuando yo pego a una mujer la estoy respetando y tratando como a un ser igual, pues reconozco que tiene la misma fuerza y resistencia que un hombre, y las mismas posibilidades de defensa”-Probable testimonio de un futuro ortodoxo judío maltratador.

  8. Gregorovius
    29 mayo, 2011 en 14:59

    Un artículo interesante sobre investigadores jóvenes en España y novios idiotas:
    “En ocasiones veo científicos …” Tomás F. M., diario Público

  9. gatameiga
    29 mayo, 2011 en 16:42

    Gregorovius :
    Un artículo interesante sobre investigadores jóvenes en España y novios idiotas:
    “En ocasiones veo científicos …” Tomás F. M., diario Público

    Es un artículo interesante porque yo también, estudiando mi carrera de biología me encuentro cosas así. Ya siendo estudiantes me encuentro a muchas de mis compañeras renunciando a una beca Erasmus o a un trabajillo de ayuda en algún departamento de la universidad por el noviete de turno …
    Es en realidad, deprimente, porque son ellas también y no solo es la sociedad la que suele oprimir a las mujeres haciéndolas escoger entre familia o trabajo. Parece que debes renunciar a tener una familia si quieres tener cierto tipos de trabajos, así como al trabajo si quieres mantener una “familia feliz”. Nunca se le exigió a un hombre esa decisión, pero las mujeres se enfrentan a diario a ella. La sociedad, la gente, la pareja y muchas veces incluso la propia familia, que debería apoyarte, te presiona para que tomes esa decisión. Y por supuesto, luego está el trabajo en si. No creo que hayan despedido a ningún hombre por ir a tener un hijo, pero como la mujer es la que se queda embarazada muchas veces, incluso si es ilegal hacerlo, es perfectamente consciente de que su puesto de trabajo peligra por ese hecho. ¿Igualdad? Mis ovarios. Muchas empresas siguen preguntando en las entrevistas de trabajo si se tiene pareja estable, y si la respuesta es “Sí”, el pensamiento inmediato dependiendo de su sexo es radicalmente diferente.
    Si el que contesta afirmativamente es un hombre, en la mente se dibuja un futuro cabeza de familia que pronto tendrá hijos que cuidar y por tanto un empleado fiable que hará lo posible para mantener la economía familiar.
    Si la respuesta afirmativa viene de una mujer es inevitable que se imaginen que querrá tener hijos y eso supondrá un gasto para la empresa, un gasto “inútil”.
    Así pues, ante el mismo currículo un hombre siempre tendrá más posibilidades que una mujer por esa idea tan machista.
    Y no creáis que los hombres no sufren ese mismo machismo. Me tocó de cerca el caso de un amigo de mi padre que estuvo a punto de ser despedido por querer pedir la baja de paternidad, porque quería cuidar él a su hijo en vez de su mujer, no solo porque él también quería hacerse responsable sino porque ella ganaba más.
    Lo humillaron en el trabajo, lo vejaron y ridiculizaron, además de amenazarlo con el despido y finalmente fue ella la que pidió la baja de maternidad por miedo a que le despidieran, ya que tal como están las cosas y trayendo al mundo a un hijo, necesitaban ambos sueldos y no estaban como para meterse en pleitos, aunque sea perfectamente denunciable.
    ¿Qué es ese machismo todavía arraigado a la sociedad? ¿Por qué tenemos las mujeres que decidir entre nuestro trabajo y nuestra familia? ¿Por qué no pueden los hombres tener también esa opción?
    Es muy injusto. Me gustaría pensar que el caso arriba presentado es una excepción, pero a diario veo como no es así.

    Y bueno, después está el machismo de las propias mujeres. Porque retomando el tema de mis compañeras de clase, muchas están en la carrera porque sí, es vocacional, pero no debe serlo tanto cuando no esperan trabajar en nada relacionado con ello. Están “haciendo tiempo” hasta que pesquen un buen novio que las medio mantenga o a que el actual encuentre un trabajo estable.
    Y no, no son la minoría por desgracia. Además, prácticamente ninguna está dispuesta a abandonar su ciudad natal por una oferta de trabajo y de hecho, muchas están estudiando biología porque no querían irse a otro lugar a estudiar lo que realmente querían.
    Es triste que muchas mujeres sean machistas consigo mismas, cuando lo que hay que hacer es luchar por una oportunidad de demostrar de qué son capaces.

    Yo si hay algo de lo que me puedo sentir orgullosa, es precisamente de no ser así.
    Siempre soñé en venir a esta ciudad a estudiar, desde que era bastante pequeña, quizás un sueño estúpido, pero un sueño al fin y al cabo. Me esforcé durante años por tener la oportunidad de estudiar biología aquí, y cuando, el último año de instituto mi novio me pidió desesperadamente que no me fuera tan lejos a estudiar, que me quedara en mi ciudad natal con él, que también se podía estudiar biología, lo dejé, rompí con él aunque me dolió. Pero en ese momento, en mi cabeza solo cabía un pensamiento “¿Cómo? ¿Cómo se puede ser tan egoísta?” él pretendía que renunciara a todo lo que había estado luchando por él, sin pestañear, sin ni tan solo plantearse lo egoísta que era su petición. Le parecía tan normal pedirme eso, pedirme que me quedara allí con él tirando todo mi esfuerzo por la borda que llegué incluso a preguntarme qué me había empujado a salir con una persona así.
    Y al final aquí estoy. Yo también estoy prácticamente segura de que probaré suerte con un trabajo fuera de España, ya que aquí pocas oportunidades veo, y más de estudios de zoología. Ser bióloga de bota nunca ha sido una opción fácil porque donde más se nos suele demandar es en los laboratorios y cuando hay oportunidades para estudios de campo, hay que darse de ostias por ser uno de los elegidos.
    Y si ya en España es difícil encontrar cualquier trabajo relacionado con la biología, uno de zoología es casi esperar un milagro.
    No se donde me “enrolaré” cuando acabe la carrera, y me iré allí donde me den una oportunidad, pero se que no estoy dispuesta, ni ahora, ni en un futuro, a renunciar a mis sueños por uno de esos “novios idiotas”.

  10. 29 mayo, 2011 en 18:07

    Gatameiga, pues desgraciadamente, eres parte de una minoría. La mayor parte de las chicas se hubieran quedado con su novio. Pero no es problema sólo de la ciencia. Es un reflejo de la sociedad. Si desde pequeña te inculcan que no eres nadie sin novio/marido y que si te quedas soltera eres un fracaso, ¿qué puedes esperar? Sólo fíjate en los cuentos infantiles. Los personajes masculinos son los que luchan, viajan y tienen aventuras. Los femeninos, en el mejor de los casos, se pasan todo el cuento buscando al príncipe azul.

    En fin, mucha suerte, y no tengas miedo de irte al extranjero. No lo lamentarás.

  11. gatameiga
    30 mayo, 2011 en 0:01

    Javi … Pues yo siempre he querido … ¡Ser pirata! O caballero de la mesa redonda … O mecánico … Creo que he tenido la inmensa suerte de criarme en una familia de mujeres fuertes y luchadoras que siempre hacen lo posible por salir adelante sin depender de un hombre. Es por mi madre, que nos ha educado así y nos ha permitido soñar con lo que queríamos. Para ella que yo jugara a los coches no era que jugara a cosas de chicos, eran juguetes y punto. Los niños absorben hasta los más pequeños detalles. Si le dejas a tu hija jugar con juguetes de “niño” pero le sigues recordando que son eso, juegos “de niños” crecerá con esa percepción de que lo que está haciendo no está mal quizás, porque su madre se lo permite, pero no es “normal”. Mi madre siempre ha sido muy cuidadosa con eso, así que no había nada que me impidiera soñar con ser una pirata que recorriera los mares de medio mundo, una caballero de brillante armadura viviendo aventuras o compañera del entrañable león Willie Fog (En serio, adoraba esa serie!). Creo que es muy importante la educación dentro de casa, porque gracias a eso para mi no ha habido nada que rompiera esas ideas. Ni las estúpidas películas de Disney donde una mujer lo único que podía hacer era esperar sentada a que su príncipe la salvara, confiando en su belleza y en su melodioso cantar (En serio, ¿Y que pasa con nosotras las feas, la gran mayoría, que además cantamos como si tuviéramos una rana en la garganta? ¿Nos morimos?); ni por la mayoría de madres de la escuela que me miraban mal por llevar pantalones llenos de barro, trepar a los árboles como los monos y repartir ostias como panes como si fuera la matona del colegio.
    No he tenido que luchar conmigo misma en una lucha interna por saber si lo que hacía estaba bien, o si era normal. Nunca he tenido que plantearme nada de eso. Nunca me ha dado miedo vivir sola e independiente, ni viajar alrededor del mundo (Sí, mi sueño es poder trabajar en la India con los tigres, en las selvas sudamericanas persiguiendo jaguares, corriendo detrás de los leopardos, guepardos y leones en África y acechando a los linces por Europa. Quiero trabajar con felinos y no me importa cuanto deje atrás porque mi familia siempre va a estar ahí para apoyarme). No me da miedo nada de eso. Creo que he tenido mucha suerte de no tener que entrar en esa clase de conflictos emocionales gracias a esa educación que tanto cuidó mi madre. Y espero que algún día, cuando esté preparada para tener hijos, sea capaz de darles la misma educación. Me siento muy orgullosa de lo que mi madre me ha dado y me da mucha rabia cuando algunas mujeres, algunas de mis propias compañeras de clase, insinúan que soy “menos mujer” por no querer tener novio, porque no me gustan las películas de amor y porque no me maquillo ni me arreglo (Si no me gusta, no me gusta). Parece que para ellas, si no doy la imagen de perfección, de debilidad esperando al príncipe azul y de expectante enamorada, soy menos mujer. Si así van las cosas todavía en el siglo XXI, como decía Quino a través de su mítico personaje, Mafalda, “Que se pare el mundo, que yo me bajo”.
    Siento si me excedo escribiendo, pero es que estos temas llegan a ofuscarme.
    Y muchísimas gracias por el apoyo. Lo que más miedo me da del extranjero no es irme, es el dinero, maldito dinero … Siempre preocupándonos por él, jaja xD

  12. persona
    30 mayo, 2011 en 0:33

    Pues no, no te excedes, haces bien en ser fiel a tus objetivos, jamas te arrepientas de nada, hasta de los errores se aprende.

    Si te vas fuera de Europa vas a necesitar un visado de trabajo asi que mirate primero buscadores del pais al que quieras emigrar y envia cvs. Yo creo y espero que al ser un sector tan especifico no les va a importar tu procedencia. Es bastante aconasejable que puedas respaldar tu nivel de idioma, normalmente el IElTS vale.

    Te diria que vinieras a Australia, que la mayor parte del pais esta deshabitada, pero no me suena que haya grandes felinos en este pais, mas bien marsupiales.

    Sun saludo y mis mejores deseos.

  13. 30 mayo, 2011 en 1:57

    Javi … Pues yo siempre he querido … ¡Ser pirata!

    Jajaja, bueno, casi mejor que sigas con lo de bióloga, que por lo menos es legal.

    Ahora en serio. Por el dinero no te preocupes. Fuera de España, una persona con educación universitaria y ganas de currar no tiene el menor problema en ganarse la vida. No es que con la ciencia vayas a hacerte millonaria, pero tampoco vivirás mal.

    Como dice persona, alguien tan especializado no tiene problemas en conseguir visados para ningún sitio.

    Suerte, y ya nos contarás si acabas persiguiendo muchos leones. 😉

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