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La ciudad del tránsito y el jardín de los inmortales: Movimiento.

20 mayo, 2011

Samsung. Créditos: Mirta Pagano (http://elartecura.ning.com/profile/Mirta)Dentro de nuestra serie «Científicos invitados», os traemos hoy un relato  sobre el movimiento a través del espacio y del tiempo. El autor, Luis Balaguer, es Doctor en Biología por la Universidad Complutense de Madrid y Profesor Titular de Departamento de Biología Vegetal de la mencionada Universidad. Especialista en Restauración Ecológica, nos ofrece en «el jardín de los inmortales» una acertada mezcla de reflexiones personales y dinámica de ecosistemas.

La ciudad del tránsito y el jardín de los inmortales: Movimiento.

En la acera, cinco personas se han detenido de manera sobrevenida. La desbordan. Bloquean el tránsito a los peatones, en concreto el mío. Los censuro, y me abro a la calzada, en la que entorpezco el tránsito de los vehículos. Protestan los conductores. La ciudad está construida para el tránsito. El encuentro solo se puede verificar de manera intencionada: en el bar, en el parque, en el email, en el móvil. Por encauzar el movimiento hemos reducido el ámbito de lo sobrevenido, de la casualidad, de lo accidental. Esta configuración de la ciudad es el reflejo de una visión primitiva y simplificada del movimiento. El movimiento frecuentemente no requiere canales. Hemos reducido el concepto de caminos (en el sentido del paths) a la materialización de canales (en el sentido del channels o ducts).

La visión actual del movimiento está orientada a comprimir el tiempo. Lo que antes se recorría en horas, ahora se recorre en minutos. Sin embargo, tiempo y espacio no son independientes. Al comprimir el tiempo también hemos comprimido el espacio. El kilómetro del cuarto de hora es ahora el kilómetro de los dos minutos. El pueblo en la sierra se transforma en la ciudad dormitorio, el barrio periférico de ayer es hoy centro de la capital. Paradójicamente, hemos instrumentado el movimiento para reducir nuestro espacio.

La contracción del espacio no se mide en kilómetros, los kilómetros siguen siendo los mismos, pero la diversidad que albergaban esos kilómetros ha menguado. Hace falta más de una hora para cruzar la ciudad y abandonar el área urbanizada. En otro tiempo, a la misma velocidad habríamos atravesado el pueblo, la dehesa, los campos de cultivo, el río, el bosque… El mismo rio habría ofrecido en ese espacio: rápidos, remansos, pozas, islas, galachos, meandros y brazos abandonados. Hoy, ofrece la monotonía de un canal que conduce un caudal regulado por exclusas.

Espero que algún día evolucione nuestra visión del movimiento. Quizás algún día redescubramos y plasmemos el concepto de movimiento del Dao. Laozi escribió: “el retorno es el movimiento”. El movimiento de los ciclos. En Ecología, el movimiento de los procesos: el movimiento del agua, de los nutrientes, de los organismos. La proyección de este otro concepto del tiempo expande el espacio. No en kilómetros sino en diversidad. Para que se verifiquen los procesos es necesaria la conexión eficaz pero también la heterogeneidad ambiental. No vale con conectar, es preciso vincular distintas unidades, distintos paisajes. Me hacen falta muchos paisajes –y paisajes anidados en paisajes- para que la conexión no sólo sea eficaz, sino además eficiente.  En este diseño alternativo del espacio, la conexión no sólo se verifica por canales, sino por el viento, la meditación, las mareas o las crecidas. La complejidad del espacio propicia en este diseño alternativo lo sobrevenido, la casualidad, lo accidental, y con estas nuevas oportunidades la capacidad de que se generen espontáneamente otras soluciones. Es por tanto el movimiento para la creatividad y la innovación.

Yo, trabajo como profesor de Restauración Ecológica. Si en lugar de un profesor consiguiera ser un maestro podría llegar a transmitir ese concepto alternativo de movimiento. La evolución desde el movimiento sostenido hacia el movimiento sostenible. Si lo consiguiera habría contribuido modestamente a propagar la visión de una nueva marea de gente, de nosotros. No el espacio del tránsito, del paso, del traslado sino el espacio para permanecer. El  complejo jardín de los que reconocen en la disposición y el movimiento de los paisajes a sus abuelos, a sus padres, pero también a sus hijos, a nuestros nietos, a los nietos de nuestros nietos. El jardín de los inmortales.

El reto es ambicioso y por eso tengo la intención de seguir descifrando las claves para la Restauración Ecológica del espacio y del tiempo. ¿Tendrían ustedes la bondad de acompañarme?

Luis Balaguer
Mayo, 2011


  1. KC
    20 mayo, 2011 de 9:13

    Me parece un texto interesantísimo y seguramente a un Parménides, un Zenón o un Demócrito le hubiera encantado. El movimiento, lo dinámico, siempre fue una obsesión para los pensadores griegos y fue núcleo de muchos debates.

    Saludos.

  2. Jose Manuel
    20 mayo, 2011 de 15:36

    Precioso escrito sobre una vivencia del movimiento utópica (en el mejor, más hermoso y creativo sentido de esa denostada palabra), concebido como parte de un esquema mucho más grande, en expansión y en diversificación constantes, en vez de una realidad mercantilizada y constreñida, menguante y empobrecedora (la riqueza consiste en la satisfacción de las necesidades, no en la constante creación de necesidades para vender remedios igualmente efímeros, lo que equivale a pobreza permanente).

  3. 8 junio, 2011 de 22:19

    uhmmm… Restauración Ecológica del espacio y del tiempo…

    Luis,
    ¿cuanto tardan los residuos nucleares en dejar de ser dañinos para la vida? …50.000 años?
    ¿cuantos años de vida tiene un cementerio nuclear? …100?
    Ahí te dejo las claves para el diseño de la restauración ecológica y temporal para dejar a tus vis100 nietos.
    Ese es el jardín que hay que diseñar… un jardín inmortal de verdad, o al menos de 50.000 años de vida…

    y, por supuesto, yo te acompaño.

    mira esto:
    http://crashoil.blogspot.com/2010/06/cementerios-nucleares-y-de-los-otros.html

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