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Una historia de idas y venidas: la coloración de la piel humana

31 mayo, 2011

Tamara Lempicka, Adán y Eva, 1931El Homo sapiens es el único primate que presenta una piel lampiña. Todos nuestros parientes poseen una superficie corporal cubierta por un espeso pelaje que a lo sumo deja visible la epidermis en algunas regiones de la cara, las palmas de manos y pies o la región glútea.

Otra característica que también nos diferencia del resto de primates es la enorme variación en la coloración de la piel, desde el negro hasta el rosado blanquecino, pasando por toda la gama posible de tonalidades intermedias. Como veremos, ambas características se encuentran muy relacionadas y obedecen a un complejo entramado de necesidades fisiológicas y estrategias de protección.

Se han formulado distintas hipótesis sobre la causa de la pérdida de pelo en el ser humano, incluyendo alguna más pintoresca que probable, como el tránsito por una etapa acuática en nuestra evolución, formulada originalmente por el biólogo alemán Max Westenhofer en 1942  y popularizada por el zoólogo británico Alister Hardy en 1960. Hoy día, la hipótesis más aceptada afirma que la pérdida del pelaje facilitó la transpiración y aumentó la capacidad de disipar el calor en los largos desplazamientos de los homínidos por la sabana. Este tema lo tratamos hace tiempo en El mono desnudo.

Independientemente de las razones por las que nos convertimos en primates sin apenas pelo corporal, la piel desnuda no supuso únicamente ventajas. Como suele ser habitual en la evolución, una solución tiende a crear nuevos problemas, y el caso del pelaje en nuestra especie no fue una excepción.

¡Cuidado que me tuesto!

Nuestros parientes más cercanos, incluyendo al chimpancé, presentan una piel rosada. El pelaje les protege del frío y de la radiación solar, sin que éste suponga un aumento ingobernable de la temperatura, al no realizar grandes desplazamientos a pleno sol. Por ello, generalmente se admite que los primeros homínidos debieron poseer pieles claras. No hay ninguna razón para que fueran diferentes de sus compañeros de hábitat.

El problema viene cuando los paseos por la sabana comienzan a alargarse, y los homínidos pasan largas horas haciendo ejercicio sin la protección de la cobertura arbórea. Un mono pelado recorriendo varios kilómetros diarios bajo el sol abrasador del trópico africano no tiene mucho futuro. La radiación ultravioleta que la atmósfera no consigue filtrar resulta muy dañina, tanto por la producción de quemaduras directas como por la capacidad de dañar el ADN celular. Para colmo de males, investigaciones recientes parecen mostrar que el exceso de radiación ultravioleta interfiere en el metabolismo del folato, haciendo descender sus niveles y produciendo diversas patologías y serios problemas en el desarrollo embrionario.

De poco les hubiera valido a nuestros ancestros poder ventilarse mejor y disminuir la temperatura corporal si la estrategia adoptada les hubiera abocado a morir achicharrados, presa de los cánceres de piel y pariendo una descendencia con numerosas malformaciones. De esta forma, la pérdida del pelaje solamente pudo producirse mediante el desarrollo paralelo de otra adaptación que les protegiera del exceso de radiación solar. En nuestro caso, fue el aumento de una sustancia común entre los seres vivos: un pigmento llamado melanina. La melanina se sintetiza en los melanocitos, unas células ubicadas en la epidermis, y actúa como filtro protector ante los rayos ultravioletas, evitando que estos penetren hasta las capas profundas de la piel.

En este punto se hace necesario recordar que los cambios evolutivos suelen ser lentos y graduales, acompañando y permitiendo cambios en los hábitos de vida que también se realizan de forma progresiva. Así,  no cabe esperar que un día apareciera repentinamente un mono lampiño capaz de colonizar la sabana; más bien debemos imaginar un paulatino abandono del hábitat forestal a favor de los campos abiertos, donde  los fenotipos más favorecidos no serían aquellos que tuvieran simplemente algo menos de pelo, sino los que acompañaran cada pequeña pérdida con una mayor cantidad de melanina epidérmica, única posibilidad de ir aumentando la permanencia y actividad a pleno sol. Finalmente esto produjo un mono desnudo, en efecto; pero un mono desnudo negro.

Y ahora se nubla…

Pero las capacidades adquiridas para recorrer grandes distancias no fueron únicamente aprovechadas para ampliar los territorios y tiempos de caza y recolección. Junto con otras características, como la ligazón social o el manejo de herramientas, los homínidos comenzaron a desplazarse hasta salir del África que les vio nacer. Esto les supuso la apertura de nuevos e inmensos territorios por explotar, donde encontrarían ingentes cantidades de recurso, pero también nuevas amenazas.

Una de ellas, producto de lo poco teleológico que es cualquier cambio evolutivo, iba a ser precisamente la falta de pelaje. A medida que las migraciones ascendían hacia el norte, el frío arreciaba. Aquel perdido abrigo de pelo hubiera sido de gran ayuda para colonizar estas nuevas latitudes, especialmente ante un nuevo fenómeno estacional desconocido en las cálidas tierras africanas: el invierno.

En lugar de mutaciones aleatorias, los homínidos emplearon la inteligencia y la habilidad manual para sortear este imprevisible obstáculo. Así, las poblaciones solo prosperaron hacia el norte mediante el desarrollo de dos importantes estrategias culturales: los vestidos  y el fuego.

Pero en las frías tierras europeas y asiáticas pintaban bastos para nuestros bisabuelos: la menor cantidad de radiación solar no solamente producía una dificultad para mantenerse caliente, sino algo mucho peor y totalmente fuera de la capacidad de respuesta inteligente de los homínidos: la radiación solar en exceso es dañina, pero en la dosis adecuada resulta imprescindible para la actividad fisiológica de los mamíferos.

La vitamina D (calciferol) tiene una función vital en el mantenimiento de los niveles de calcio y fósforo en el organismo, regulando el metabolismo de estos minerales y garantizando así la correcta formación y desarrollo de huesos y dientes. Además, interviene en la regulación del sistema inmune, hormonal y nervioso. La carencia de vitamina D produce graves defectos del desarrollo, como el raquitismo, además de otras graves disfunciones orgánicas.

Esquema de la síntesis de la forma activa de vitamina D

Esquema de la síntesis de la forma activa de vitamina D

Obtenemos la vitamina D necesaria mediante la ingestión de precursores en la dieta, principalmente 7-dehidrocolesterol de origen animal y ergosterol de origen vegetal. Estos precursores no tienen capacidad reguladora, siendo necesaria una serie de transformaciones químicas para que adopten la forma activa de vitamina D. La radiación ultravioleta trasforma en la piel el 7-dehidrocolesterol en colicalciferol (vitamina D3) y el ergosterol en ergocalciferol (vitamina D2). La vitamina necesita aún ser activada para que adquiera su capacidad biológica, proceso que se realiza mediante otros dos pasos sucesivos en el hígado y en el riñón, que producirán finalmente 1,25-hidroxicolecalciferol, la forma activa de la vitamina D.

En los nuevos territorios donde se comenzaban a mover los homínidos, no solamente existía una menor cantidad de radiación solar, sino que sus elevadas cantidades de melanina cutánea impedían que ésta alcanzara las células donde aguardaban los precursores de la vitamina D. De esta forma, el avance hacia el norte se vio frenado por una barrera fisiológica difícil de franquear: el incorrecto desarrollo embrionario y postembrionario de los aventurados colonos.

De nuevo tocó esperar el tradicional trabajo de la selección natural, y en una de las pocas ocasiones en las que invierte su trabajo, ahora se vieron seleccionados positivamente aquellos individuos con una menor pigmentación. A menor concentración de melanina, mayor aprovechamiento solar, y mayores posibilidades de prosperar en latitudes cada vez más septentrionales. Sin embargo, la pérdida de pelaje no se invirtió, con lo que los monos negros se convirtieron en monos blancos según ascendían hacia el norte.

¡Pues ahora me vuelvo!

En los últimos siglos y especialmente en las últimas décadas, se han producido migraciones a un ritmo impensable para nuestros antepasados, limitados a la posibilidad de sobrevivir según iban surgiendo y mejorándose las distintas adaptaciones. Por el contrario, hoy podemos pasar del ecuador al círculo polar en unas horas y, lo que es más importante, quedarnos a vivir allí.

Sin embargo, los bruscos traslados de población entre distintas latitudes deben pagar el precio de la inadaptación, al saltarse de un plumazo miles de años de lento y acumulativo trabajo. De esta forma, los humanos originarios del norte de Europa sufren un mayor riesgo de cáncer de piel y deficiencia de folatos, además de un envejecimiento prematuro de la piel y otros problemas relacionados cuando se trasladan a vivir en latitudes tropicales;  mientras, las personas naturales del trópico africano provistas de una fuerte pigmentación son proclives a sufrir raquitismo y trastornos relacionados con el metabolismo del calcio cuando se establecen en latitudes nórdicas.

Afortunadamente, y al igual que nuestros antepasados inventaron los abrigos para protegerse del frío, en nuestros días podemos suplir esas carencias vitamínicas mediante complementos en la dieta y superar el exceso de radiación solar mediante una adecuada protección. Tras muchos miles de años de tortuosos caminos evolutivos, éstos vuelven a encontrarse, para recordarnos que somos los mismos monos desnudos intentando no quemarse mientras producen el calcio necesario.


  1. David D
    31 mayo, 2011 de 7:38

    Por no hablar del papel que tiene la vitamina D en el sistema inmunológico y en la prevención del cancer.
    En España, pese a ser un pais soleado, la vida moderna que nos hace estar bajo techo no permite a muchas personas alcanzar los valores óptimos de esta vitamina. Además esos 400UI que suelen venir en la mayoría de los multivitaminas de farmacia no son suficientes para elevar la concentración de 1,25-hidroxicolecalciferol en sangre.
    Por cierto si alguien piensa suplementar vitamina D que sepa que sólo la D3 (cholecalciferol) es efectiva subiendo los niveles en sangre y que debe ser tomada con algo graso para una mejor absorción. Un multivitaminas con D2 es un multivitaminas magufo.

  2. Curioso
    31 mayo, 2011 de 8:52

    Muy interesante el artículo. Gracias.

  3. Daryl
    31 mayo, 2011 de 10:39

    Los hábitos alimenticios permiten sortear la deficiencia solar. Los esquimales, mejor dichos los inuit, no necesitaron “aclarar” la piel como los nórdicos. Continuan con su tez oscura y su pelo negro y espeso. Su regimén alimenticio, carnivoro (no es posible la agricultura), y sobre todo su consumo de higado de foca les permitian obtener directamente la vitamina D necesaria. Han sufrido otros cambios. Al vivir tan al norte la noches son muy largas y los dias tambien por tanto para aguantar la gran cantidad de luz sus párpados son más gruesos que los del resto de los humanos.

  4. Albireo
    31 mayo, 2011 de 12:47

    Felicidades. Me ha gustado mucho el artículo. Alguna duda: ¿se sabe el porqué de la permanencia de pelo en sobacos y genitales?. Los de la cabeza me imagino que será por la protección que dan, pero ¿porqué crecen tanto?.
    Gracias

  5. 31 mayo, 2011 de 15:48

    Tengo la misma duda que Albireo. Bueno, además una duda. Tengo entendido que cuanto más al norte menos pelo posee la gente en el cuerpo y en las zonas de África también.¿Alguna razón en concreto?

  6. Gregorovius
    31 mayo, 2011 de 16:03

    Muy interesante el artículo, y más aún con las aportaciones de David D y Daryl. En el tema del aporte “fotosintético” de la vitamina D, la pigmentación y las migraciones humanas surgen preguntas a las que no sé bien qué responder. Ahora sé algo más.

    Relacionado con la pregunta de Albireo, hay una hipótesis curiosa en un comentario al artículo ‘El mono desnudo’:
    https://cnho.wordpress.com/2010/04/14/el-mono-desnudo/#comment-16783 (Oskar)

    Y hablando de sol y playas ¿Habéis conseguido controlar la publicidad magufa? Actualicé el Firefox, pero no añadí ningún complemento antipublicidad. El caso es que desde hace unos días veo siempre el mismo anuncio, un anuncio comercial normal, de bañadores.

  7. 31 mayo, 2011 de 20:04

    Excelente artículo, claro que hay quien ya le atribuye más propiedades a la melanina, como el “eminente” pseudocientífico Arturo Solis y su mentada ““Fotosíntesis Humana”.

  8. 31 mayo, 2011 de 22:42

    Albireo :

    Alguna duda: ¿se sabe el porqué de la permanencia de pelo en sobacos y genitales?. Los de la cabeza me imagino que será por la protección que dan, pero ¿porqué crecen tanto?.

    Desconozco el tema, solo he leído sobre el papel del pelo en la cabeza, hombros y espalda, en la línea que comentas de proteger las zonas expuestas más perpendicularmente a los rayos solares.

    BoyLucas :

    Excelente artículo, claro que hay quien ya le atribuye más propiedades a la melanina, como el “eminente” pseudocientífico Arturo Solis y su mentada ““Fotosíntesis Humana”.

    Joer, si es que salen magufos hasta si hablas de recetas de tarta de manzana…

  9. Nelson
    2 junio, 2011 de 1:14

    Sorry, pero a esta hora ando dicharachero. Ya me estaba imaginando en Youtube un “Hitler se entera” de que el primer homo sapiens fue un negro.

  10. Cristian Rios
    2 junio, 2011 de 3:44

    Mmm, hace mucho en básica recuerdo que un profe había dicho que lo de los pelos en zonas “inferiores” tiene que ver con la protección a la radiación, en especial en los hombres, que están (los genitales) expuestos, y por lo tanto si no hubieran una capa de pelos protectora, la expocición a la radiación UV (ancestros desnudos recorriendo la sabana bípedamente), podría causar daños… Se sigue la idea hasta que llega a esterilidad, y como ocurre eso, como que quedan fuera por selección natural… Los miembros con vellocidad serían capaces de reproducirse y seguir con la evolución……….. Ahora tengo que admitir que nunca hice mucho caso al tema, y hasta ahora (16 años) no he buscado evidencia científica de eso que acabo de escribir, que es lo que recuerdo que dijo mi profesor… Saludos!

  11. Selfish
    2 junio, 2011 de 16:36

    Muy interesante el artículo!

  12. Yagoveloz
    3 junio, 2011 de 9:07

    Pintoresca es la idea de la “expansión por la sabana” y la insistencia en la caza como medio de subsistencia.La hipótesis del mono acuatico, que popularizó Elaine Morgan aunque fuera de Hardy y predecesores, se confirma día a día al relacionar los restos de homínidos con ambientes litorales, lacustres o marinos y acúmulos ingentes de restos de moluscos en los asentamientos que jalonan la difusión del homo spiens desde Africa hasta Oceanía.La resistencia a entender el medio acuático como una buena causa de bipedestación y cambios morfológicos y fisiológicos hacia el aspecto actual de nuestra especie, hace pensar en lo fácilmente que seguimos admitiendo “El mono desnudo” de Desmond Morris, pastiche infame, sin que haya, en cambio, referencias a las obritas de Morgan, Hardy o Westenhofer, en obras tan señaladas como la de Cela Conde y Ayala repasando la evolución humana.

  13. Yagoveloz
    3 junio, 2011 de 9:09

    Y/ digo pastiche pensando en que sus quince o veinte páginas dedicadas al sexo están fusiladas literalmente de Conducta sexual humana, de Master y Jhonson.

  14. 11 junio, 2011 de 19:58

    las ciencias apesar de que el homnbre le haya dado vida…. ahora somos dominada por ellas…. atencion.. atodos los seguidores amantes de las ciencias tomemos medida y el dominio sobre ella…”vivir no es lo mismo que existir

  15. 11 junio, 2011 de 20:13

    Serrano, ¿qué es para ti la ciencia?, ¿cómo te domina a ti la ciencia?

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