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Ojos de piedra

6 junio, 2011

Acanthopleura granulata es una especie de poliplacóforo, un grupo de moluscos marinos que se caracteriza por su caparazón dorsal compuesto por ocho placas o valvas. Se trata de un grupo muy antiguo, que apareció hace al menos 500 millones de años. A pesar de su larga historia, no se puede decir que sean unos animales raros, dado que existen entre 600 y 800 especies vivas en la actualidad.

Los poliplacóforos, conocidos vulgarmente como quitones o cochinillas de mar, fabrican sus valvas con una base calcárea y una superficie externa mixta, con componentes orgánicos y donde el carbonato de calcio se encuentra en forma de aragonito.

Cristales de calcita (arriba) y aragonito (abajo), dos formas de cristalización del carbonato cálcico

Cristales de calcita (arriba) y aragonito (abajo), dos formas de cristalización del carbonato cálcico

Además de sus ocho placas, otra característica curiosa de este grupo es que suelen carecer del par de ojos típico de los moluscos, presentando en su lugar miles de pequeños ojos rudimentarios en la epidermis de esta capa superior organimineral, que pueden estar dotados de un primitivo cristalino. Durante décadas se ha discutido si estos órganos visuales servían para diferenciar objetos o simplemente informaban al animal acerca de cambios en la iluminación. Las últimas investigaciones parecen corroborar que sí son capaces de ver objetos, aunque sea de forma muy elemental.

En la mayor parte de los animales, el cristalino está formado por proteínas y polisacáridos, pero en algunos casos como los moluscos, incorporan minerales como la calcita. Hay que recordar que a diferencia de los ojos humanos, los moluscos enfocan alejando o acercando el cristalino a la retina, en lugar de variando su curvatura.

Pues bien, resulta que Acanthopleura granulata presenta aragonito en el cristalino de sus ojos como revela una investigación publicada en Current Biology el pasado abril. Daniel Speiser, Douglas  Eernisse y Sönke Johnsen, de las universidades de Duke y California, han descubierto mediante técnicas de cristalografía por difracción de rayos X el que representa el primer caso conocido de lente óptica de aragonito en el mundo animal. Según los autores, es sorprendente que estos animales fabriquen sus cristalinos con este mineral, y recuerdan que los ojos de los trilobites también eran minerales, pero con calcita en lugar de aragonito.

Ojos de Acanthopleura. Fuente: Daniel Speiser, Current Biology.

Ojos de Acanthopleura. Fuente: Daniel Speiser, Current Biology.

Los experimentos realizados por el equipo investigador sugieren además otra característica importante: los ojos de estos quitones enfocan de forma diferente por debajo y por encima del agua, de tal manera que su visión funciona igual tanto en medio acuático como aéreo. Esto es importante porque los poliplacóforos suelen quedar al descubierto durante

horas en las zonas intermareales. Esta característica se debe a que la forma cristalina del aragonito desdobla los rayos de luz en dos direcciones diferentes, creando una doble imagen. El animal podría así utilizar una u otra dependiendo de donde se encuentra, gracias a distintos juegos de células fotosensibles.

Es muy posible que se encuentren otros moluscos con este tipo de mineralización ocular, pero este primer descubrimiento nos demuestra una vez más que las adaptaciones pueden adoptar las formas más insospechadas para dotar a sus portadores de espectaculares ventajas frente al medio.

Fuente: Speiser, Daniel I., Douglas J. Eernisse, Sönke Johnsen. 2011. A Chiton Uses Aragonite Lenses to Form Images.Current Biology, 21(8):665-670


  1. luismiguel03
    6 junio, 2011 de 8:57

    absolutamente increible

  2. Gregorovius
    6 junio, 2011 de 23:39

    Puntualización quisquillosa:
    Ningún ojo es capaz de ver objetos. Los ojos humanos, por ejemplo, solo captan variaciones de luz y de longitud de onda (color). Los objetos son creación del cerebro. Quizás fuese mejor la palabra “imágenes”, en el sentido de conjunto de variaciones de luminosidad y color en un plano.

    La calcita también “desdobla los rayos de luz en dos direcciones diferentes”, ahí me pierdo. Tendría que leer el artículo original o más sobre difracción de los minerales del carbonato cálcico …

    Lo que está claro es que El Gran Dioseñador, antes de lanzar al Mercado crear sobre el mundo a estas criaturas, probó ambos polimorfos del carbonato de calcio para saber cuál iba mejor para su pervivencia per sæcula sæculorum. Aunque no entiendo para que hace pruebas si por definición ya (se) lo sabe todo desde El Principio et nunc, et in æternis.

  3. Gregorovius
    6 junio, 2011 de 23:59

    Y los pobres trilobites, al intentar subirse a El Arca de Noé, como no veían bien fuera del agua, se caían fuera y se ahogaban. Muchos animales acuáticos se ahogaron durante el diluvio, los trilobites, los peces acorazados, las amonitas …
    No entiendo cómo se pudieron ahogar los seres acuáticos, pero Está Escrito.

  4. 7 junio, 2011 de 7:32

    Gregorovius :

    Puntualización quisquillosa:
    Ningún ojo es capaz de ver objetos. Los ojos humanos, por ejemplo, solo captan variaciones de luz y de longitud de onda (color). Los objetos son creación del cerebro. Quizás fuese mejor la palabra “imágenes”, en el sentido de conjunto de variaciones de luminosidad y color en un plano.

    Claro, claro. El decir “ver objetos”, en realidad quiere decir “permitir la interpretación de las variaciones de luz para componer objetos en el cerebro”.

    La historia viene en que muchos animales únicamente son capaces de interpretar cambios de luz (ahora hay más luz, ahora menos -> igual pasa un depredador por arriba), mientras que otros -como nosotros- podemos utilizar esta información para componer imágenes que representan los objetos. Lógicamente hacen falta dos cosas: unos ojos lo suficientemente sensibles como para resolver los matices necesarios y un cerebro capaz de componer esa información en una imagen.

    Con lo que discrepo es con lo de los trilobites: yo creo que Noé no les dejó subir al arca por promiscuos:

  5. AvA
    7 junio, 2011 de 18:27

    Interesantes los quitones.

    Por cierto os leo siempre aunque comente menos. 😉

  6. anonimoso
    7 junio, 2011 de 21:39

    Qué tal si a la percepcion de imágenes por un proceso optico-neuro-filosófico lo llamamos “ver objetos”?

  7. 7 junio, 2011 de 22:37

    anonimoso :

    Qué tal si a la percepcion de imágenes por un proceso optico-neuro-filosófico lo llamamos “ver objetos”?

    :mrgreen:

  8. Anónimo
    5 febrero, 2013 de 0:10

    Ciertamente los quitones no subieron al arca, pero se pegaron debajo del arca y de esta manera pudieron subsistir hasta estos tiempos por eso son tan antiguos y hay miles de ellos.

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