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“Dopaje” electrónico

12 junio, 2011


Por todos es bien conocido que la ingestión de determinadas sustancias puede provocar una mejora en el rendimiento físico. Esas sustancias están prohibidas por los diferentes comités de control deportivo, con el fin de asegurar que los resultados de una prueba son la demostración de las condiciones físicas del atleta alcanzada sin métodos fraudulentos. Un deporte para el que algunos pueden pensar que el dopaje no es tan importante es el ajedrez. En principio el ajedrez sólo depende de una extraordinaria capacidad de concentración, aprendizaje y memorización de miles de combinaciones. Sin embargo basta repasar el ranking de los mejores ajedrecistas del momento para observar que la mayoría de los que se hayan situados en los primeros lugares son atletas, con marcas en algunos de los deportes (atletismo y natación fundamentalmente) muy competitivas.

En ajedrez sí existen dos tipos de dopaje. El primero es de tipo químico: sustancias que ayudan a mantener la concentración y a estar despierto más que el rival. No es muy popular, ya que las partidas son largas y estas sustancias por acabar teniendo un efecto de rebote (por ejemplo somnolencia) que acabaría arruinando una partida. Otro tipo de dopaje no está relacionado con la farmacología sino con las nuevas tecnologías. El llamado dopaje electrónico es aquel que utiliza teléfonos móviles, sistemas de comunicación diminutos o miniordenadores como soporte para las partidas. En estos momentos los programas informáticos disponibles tienen el mismo nivel que un gran maestro y pueden analizar cientos de miles de jugadas a una velocidad muy superior al cerebro humano. Un maestro junto a su ordenador se convierte en un rival temible.

El uso de estos sistemas electrónicos están prohibidos, pero hay jugadores que se saltan la prohibición mediante sucios trucos. Como caso ya famoso baste recordar el del jugador Von Neumann (ese fue el nombre falso con el que se inscribió) que compitió en 1993 en el Abierto de Filadelfia. Consiguió ganar algunas partidas gracias a que un amigo suyo situado en otro edificio y conectado a un ordenador le “soplaba” las jugadas a un microauricular. Y eso que el falso Neumann apenas sabía jugar al ajedrez. Es por ello que los árbitros han de estar muy atentos para evitar que uno de los oponentes juegue con ventaja. Kaspárov lo avisó hace unos pocos años: “En el futuro el dopaje electrónico puede ser un problema para el ajedrez si no se toman cartas en el asuntos. Quizás se preciso bloquear las salas para evitar cualquier tipo de ondas”.

Referencia:

– Leontxo Garcia, sección del 12 de junio de 2011 del programa “No es un día cualquiera” de Radio Nacional de España.


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