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La lucha diaria por defender la enseñanza de ciencias

13 junio, 2011

Es triste contemplar como en EEUU la Academia de Ciencia e instituciones como el Centro Nacional para la Educación de las Ciencias han de defender la correcta enseñanza de las ciencias frente el ataque bien organizado de los fundamentalistas religiosos. Es difícil imaginar que el país con mayor producción científica del planeta tenga movimientos anti-cientificos que pongan en peligro esa supremacía. De hecho, si la forma de pensar de la mayoría de los estadounidenses cala en los distritos educativos, el pensamiento mitológico prosperará en ese país. Creo que no es necesario recordar que en ese país la mayoría piensa que los extraterrestres nos están visitando, que los fantasmas están entre nosotros, que el planeta tiene 6.000 años de antigüedad, que es posible comunicarse con los muertos o que Adán y Eva fueron dos personajes reales. Y eso si atendemos a porcentajes que superen o se acerquen al 50%, si tomamos creencias arraigadas entre el 30% de la población nos encontramos cosas tan curiosas como que un ente invisible está a los pies de sus camas cada noche o que es posible abandonar el cuerpo mientras se duerme para realizar viajes. Realmente a algunas personas de ese país les debe de ser muy difícil de diferenciar entre una película y un documental.

Determinadas personas velan porque la educación de las ciencias no se deteriore más de lo que ya está, prestando apoyo a profesores, impartiendo charlas y generando soportes y medios audiovisuales que pueden ser utilizados en clase. Dos de estas personas son Eugenie Scott y Ken Miller, a las que tuvimos el placer de entrevistar en este medio, tal y como podéis leer AQUÍ y AQUÍ. Ahora mejor os dejo este video que explica la tarea que realizan estos científicos.

Desde este medio sólo nos queda una cosa que decir, dedicado a estas personas: ¡Gracias


  1. theAlcaudon
    14 junio, 2011 de 8:12

    Pues no lo tienen complicado… en la época de la información accesible y es cuando empezamos a volvernos más ignorantes que nunca. Algo pasa y no es nada bueno, eso está claro. Supongo que controlar a gente con miedos primordiales es más fácil que ‘dominar’ a gente culta con criterio, cierta objetividad y con la capacidad de dudar, plantearse preguntas y sobre todo respondérselas por su propia cuenta en vez de recurrir a las respuesta que dan otras personas que pretenden enriquecerse a tu cuenta.

  2. srdzm
    14 junio, 2011 de 8:32

    el problema des de mi punto de vista, es que la “revolución” la están organizando los creacionistas, ante nuestra falta de reacción… seguramente provocada por que nos cuesta creer que alguien prefiera no usar el raciocinio.
    espero que mis ,no muy futuros hijos, no crezcan en una sociedad “mágica”.

  3. 14 junio, 2011 de 9:03

    Los creacionistas en todo caso estarán montando una “involución”

  4. 14 junio, 2011 de 13:20

    @Alcaudon, es que ese es el problema, el exceso de informacion. Cuando se tiene tanta informacion disponible, no solo tienes que ser capaz de entenderla, sino de filtrarla y contrastarla, y a eso no esta acostumbrada la mayoria de la gente.

  5. 14 junio, 2011 de 14:00

    Yo creo que el problema es que la gente es permeable a lo que quiere creer. Es el motivo por el que un culé lee el Sport y un madridista lee el Marca, por el que uno de izquierdas ve a Wyoming y uno de derechas ve El gato al agua, etc.
    Y en un momento en que hay tanta información disponible, cada uno selecciona aquello que le da la razón sin más, venga de donde venga: un blog, un diario, un correo electrónico o el pitoniso de la esquina.
    Hay que enseñar a la gente a ser crítica y saber diferenciar hechos de fantasías y que ver todos los puntos de vista no es poner al mismo nivel el creacionismo y la evolución por poner un ejemplo recurrente.

  6. 14 junio, 2011 de 21:32

    yo pienso, Desde el mas fondo de mi pensamiento científico y evolucionista, seguidor de darwin y demás grandes personajes de este mundo, que es mas fácil pensar que existe un ser supremo que nos creo a todos, que creer que todos procedemos de una partícula que explotó. Sin duda, como matemático y aficionado a la ciencia pienso que la religión y la ciencia no están tan alejadas. El cristianismo, afirma que Dios crea el mundo en siete días, mientras que la ciencia habla de millones de años. Pero todo el mundo sabe que la biblia es el mundo de las parábolas, ¿por qué ese Dios no esa partícula que explotó, y esos siete días son una reducción/parábola de millones de años que ha tardado en formase el mundo?

    La religión y la ciencia formas distintas de ver la misma situación, una mas real, otra mas imaginaria; pero se da la casualidad de que no sabemos cual es cierta y cual falsa; así que no desprestigiemos a nadie por pensar una cosa o la otra.

  7. 14 junio, 2011 de 22:03

    Es difícil, en especial cuando los medios masivos de comunicación parecen actuar en otro sentido,
    http://www.evaluacion.edusanluis.com.ar/

  8. 14 junio, 2011 de 22:44

    La religión y la ciencia formas distintas de ver la misma situación, una mas real, otra mas imaginaria; pero se da la casualidad de que no sabemos cual es cierta y cual falsa; así que no desprestigiemos a nadie por pensar una cosa o la otra.

    No se trata de desprestigiar por pensar de una forma u otra, esta gente trata directamente de censurar teorías científicas y de enseñar religión en clase de ciencias, de arrinconar a todo aquel que sea de su credo y a construir un estado donde las leyes emanen de su libro sagrado (sin importarles los que tienen otro o ninguno). Para pedir respeto primero hay que aprender a respetar, porque si hay algo que yo no respeto es la intolerancia.

  9. Darío
    14 junio, 2011 de 23:16

    La religión y la ciencia formas distintas de ver la misma situación, una mas real, otra mas imaginaria; pero se da la casualidad de que no sabemos cual es cierta y cual falsa; así que no desprestigiemos a nadie por pensar una cosa o la otra.

    Para desprestigiarse, la religión y su(s) iglesia(s) se bastan y sobran solas como para necesitar ayuda.

    Y el problema no es de pensar de una manera u otra: aquí de lo que se trata es de una intervención grosera de alucinados que usan a un dios y a los cuales les vale entender algo de lo que critican.

  10. 14 junio, 2011 de 23:29

    yo pienso, Desde el mas fondo de mi pensamiento científico y evolucionista, seguidor de darwin y demás grandes personajes de este mundo, que es mas fácil pensar que existe un ser supremo que nos creo a todos, que creer que todos procedemos de una partícula que explotó.

    Desgraciadamente la “facilidad” de una idea no es argumento a favor de su verdad.

    Sin duda, como matemático y aficionado a la ciencia pienso que la religión y la ciencia no están tan alejadas.

    No pueden estar más alejadas, la ciencia busca explicaciones a los hechos que observa y la religión busca hechos que cuadren con sus explicaciones (e ignora los que no).

    Pero todo el mundo sabe que la biblia es el mundo de las parábolas, ¿por qué ese Dios no esa partícula que explotó, y esos siete días son una reducción/parábola de millones de años que ha tardado en formase el mundo?

    Porque “la partícula que explotó” (no me voy a parar a explicar lo erróneo de esa imagen), no ordenó matanzas a los israelitas, ni se apareció a Moisés, ni provocó siete plagas en Egipto…

    La religión y la ciencia formas distintas de ver la misma situación, una mas real, otra mas imaginaria; pero se da la casualidad de que no sabemos cual es cierta y cual falsa;

    Te equivocas. Sí sabemos que la religión es falsa. Fíjate en cuántas cosas útiles ha conseguido la religión en miles de años (cero) y lo que ha conseguido la ciencia en dos o tres siglos.

    así que no desprestigiemos a nadie por pensar una cosa o la otra.

    Sólo un religioso equipara crítica con desprestigio.

  11. 15 junio, 2011 de 12:22
  12. Isaac
    15 junio, 2011 de 12:46

    Manuel :
    Me encanta lo poco que les cuesta a algunos escribir un artículo: http://funattheenglishcorner.wordpress.com/2011/06/15/la-lucha-diaria-por-defender-la-ensenanza-de-ciencias/#comment-61

    Se olvido de los creditos…..pequeño detalle!!!

  13. 15 junio, 2011 de 12:47

    Pues nada Isaac, se añaden (y se publica el comentario que envié, cosa que aún no has hecho) y entonces serás perdonado.

  14. 15 junio, 2011 de 12:57

    Pero todo el mundo sabe que la biblia es el mundo de las parábolas, ¿por qué ese Dios no esa partícula que explotó, y esos siete días son una reducción/parábola de millones de años que ha tardado en formase el mundo?

    Pues si Dios es “una partícula que explotó” ya no es Dios, ergo no Dios no existe. Ah, se me había olvidado que alguno dirá “pues Dios es eso y más cosas, y si entran en contradicción, es porque Dios puede ser hasta contradictorio y seguir existiendo…hay que tener fe…”

  15. 15 junio, 2011 de 13:32

    Soy la culpable del plagio. De nuevo te pido que me disculpes.

  16. 15 junio, 2011 de 13:59

    Analogiordano, discupada. Un matiz, este blog se llama “La Ciencia y sus Demonios”. El blog “Un planeta con canas” está aparcado. Intenta, y como norma general para el futuro citar la fuente, especialmente cuando copies un post completo, por un párrafo no pasa nada (aunque siempre se agradece).

  17. Isaac
    15 junio, 2011 de 18:00

    Yo solo hice un comentario!!!! nada de plagio.

  18. 15 junio, 2011 de 18:05

    Perdona Isaac, interpreté tu comentario como que tú habías copiado el artículo, ya veo que no. La persona que lo hizo ya ha contestado. Disculpa.

  19. 17 junio, 2011 de 20:46

    una fuerza solo es neutralizada con otra de igual o mayor magnitud pero de sentido contrario…. creo que nos hemos olvidado de estos principios elementales y nos enfrascamos en discusiones explicativas por demas condescendientes para tratar de hacer entrar en razon a los creyentes. es necesario reformularnos el problema ya que dia a dia ganan mas terreno. el plan de ataque no puede seguir consistiendo en darles clases magistrales a gente irracional las acciones deben ser mas contundentes…

  20. AydaN
    20 junio, 2011 de 20:08

    Hoy he rescatado del buzón el mejor folleto evangélico que he leído nunca. Siempre los leo antes de tirarlos, pero éste lo voy a guardar. Lo que hace tener nulos conocimientos de ciencias… Tenía que compartirla, es sublime, todo un festival del humor. (las negritas son mías).

    «¿NO HAY DIOS? Todas las maravillas que nos rodean son accidentales. Ninguna mano todopoderosa hizo un trillón de estrellas: se hicieron ellas mismas. Ningún poder las mantiene en sus trayectorias constantes. La tierra se hizo magnética para impedir que los océanos se cayeran hacia el sol. Los bebés aprenden por sí mismos a llorar cuando tienen hambre o algo les duele. Una florecilla se inventó a sí misma para que pudiéramos extraer hierbas digitales para los corazones enfermos.

    Ocurre que los escasos centímetros superiores de nuestra tierra son el mantillo sin el cual no tendríamos vegetales apra comer ni hierba para los animales, cuya carne es nuestro alimento. Nadie puso el petróleo lo bastante profundo en la tierra para conservarlo hasta que lo necesitásemos. El viento que transporta las delicadas semillas a un lugar fértil lo concibió el hombre. La envolutra del aire – del espesor justo y de la densidad exactamente perfecta para mantener la vida humana – es otra de las leyes físicas.

    Pero. ¿quién inventó la física? ¿Quién creó los yacimientos de carbón, zinc, hierro y urano dentro de la tierra? Nadie. No fue más que otro accidente inestible.

    El agua aumenta de volumen cuando se congela, mientras que otras sustancias se contraen. Esto hace al hielo más ligero que el agua y lo mantiene a flote sobre la superficie. De lo contrario, los lagos se congelarían hasta el fondo durante todo el año y no podrían sobrevivir los peces. ¿Quién diseñó todo esto?

    ¿Por qué gira la tierra a una velocidad determinada sin perder velocidad, a fin de que tengamos días y noches? ¿Quién la inclinó para que tuviéramos las estaciones?

    ¿Y qué diremos del termostato de azúcar debajo del pancreas humano? Mantiene un nivel suficiente de azúcar en la sangre para conservar la energía y sin eso todos nosotros caeríamos en coma y moriríamos. Pero nadie lo ha creado. El sol mantiene un fuego lo bastante caliente para que subsistamos sobre la tierra. Si fuera más caliente, nos freiríamos, si fuera más frío, nos congelaríamos. ¿Quién mantiene la constante en el fuego?

    ¿Qué hace que se encienda una bombilla? ¿La electricidad? ¿Qué es eso? ¿Quién le enseñó a transmitirse a 300.000 kilómetros por segundo, torcer en ángulo recto y retorcerse en un trozo de alambre sin salir disparada? Dicho sea de paso, ¿qué es la luz? ¿Quién inventó los ojos para poder ver la luz? Un pajarillo podrá emigrar desde Canadá a Argentina – ¿quién le enseñó el rumbo a seguir, y a qué velocidad viajar y dónde pararse? Las golondrinas regresan a su lugar en un día preciso. ¿Qué calendario usan? ¿iene el hombre conciencia? Ningún animal la tiene. ¿Quién hizo eso? ¿Y quién puso las medicinas en las hierbas y la cizaña? ¿Quién dio a la penicilina su poder curativo?

    ¿Cómo surgió el primer árbol para que pudiéramos refugiarnos bajo él? ¿Inventó alguien el fuego para que nos calentásemos? Durante innumerables siglos en innumerables lugares las selvas y la vegetación se perpeturaron por sí mismas sin ayuda del hombre. ¿Por qué no perecieron marchitándose y sucumbieron bajo las llamas y el abandono?

    Las nubes traen lluvia y sombra. ¿Quién enseñó al agua a evaporarse y formar nubes que se trasladan a los lugares donde se necesita la humedad? ¿No es la nieve más que una decoración invernal? ¿O se deposita en las cumbres en espera del cálido sol primaveral para derretirse y convertirse en torrentes que riegan los campos de las llanuras? Un accidente encantador.

    Un salmón nadará corriente arriba para depositar sus crías y perecer, y subirá a saltos por las escaleras para los peces a fin de conseguirlo. ¿Qué impulsa a un salmón a hacer eso? ¿Por qué las anguilas se trasladan desde los distantes ríos europeos hasta las Bermudas para reproducirse? ¿Y cómo se orientan las diminutas angulas para encontrar su camino hasta Europa por sí solas? ¿Quién enseña a una perra domértica a hacer tiras de papel y mullidos montones para sus crías que están a punto a nacer?

    El corazón humano late durante unos 70 a 80 años sin desfallecer. ¿Cómo descansa lo suficiente entre latidos? Un riñón filtra los desechos dela sangre y no se ocupa de las cosas buenas. ¿Cómo distingue unas cosas de otras? ¿Quién dio a la lengua suficiente flexibilidad para formar palabras y al cerebro suficiente capacidad para comprenderlas, pero negó ambas cosas a los animales? ¿Quién enseñó a las células de un embrión humano a dividirse hasta que, al cabo de nueve meses, un bebé tiene el número adecuado de piernas, dedos y ojos, con todo en el lugar apropiado? ¿Quién enseñó a la matriz materna a proteger y nutrir al viviente feto y hace que nazca cuando su existencia puede mantenerse fuera de su madre? ¿Quién es responsable de este milagro de la reproducción, el desarrollo y el nacimiento?

    Todo es un accidente, porque no hay Dios. Eso es lo que dicen algunas personas. Pero con todas estas abundantes pruebas de la existencia divina, un hombre no puede conocer a Dios hasta que por su fe llega a conocer al Hijo de Dios, El Salvador, Jesucritos. Él vino a la tierra para demostrarnos cómo es Dios. Porque Jesucristo es Dios, Su vida fue la vida de Dios vivida entre los seres humanos. Dios es amor. Sabemos esto porque Jesucristo nos amó tanto que murió en una cruz por nuestros pecados. Porque Él es Dios, resucitó de su tumba. A los que creen en Él les da paz, el perdón y la vida, auténtica vida eterna. Unos hombres dirán que no hay Dios, en tanto que otros adorarán a un dios desconocido basándose únicamente en las pruebas de la perfección de la naturaleza. Los cristianos saben que Dios existe porque creen en Jesucristo, el Hijo de Dios, el Salvador. Ellos saben que Jesucristo es la revelación de Dios en forma humana. En Jesucristo tenemos la seguridad de que hay Dios.»

  21. 20 junio, 2011 de 20:19

    AydaN, ¿me dan permiso para publicarlo como post?, ¿me lo puedes fotocopiar y enviar al correo del blog (lacienciaysusdemonios@gmail.com)

  22. AydaN
    20 junio, 2011 de 20:22

    Faltaría más, mañana lo escaneo. 🙂

  23. KC
    20 junio, 2011 de 21:16

    Joder, aquello de la señorita Watts de Hitchens se queda en nada con el texto que ha pegado Aydan… madre mía… Al lado de lo descrito, la señorita Watts era una mente privilegiada.

    Sobre la señorita Watts de Hitchens, ya lo he pegado alguna vez, pero lo repito porque lo considero un grandísimo texto personalmente de los que más me gustan en cuanto a estos temas. Es sencillamente magistral.

    Cuando era un niño de unos nueve años y asistía a un colegio de los confines de Dartmoor, al suroeste de Inglaterra, la misión de la señora Watts consistía en instruirme con sus lecciones de ciencias naturales y también de las escrituras. Nos llevaba a mí y a mis compañeros a dar largos paseos por una zona particularmente adorable de la hermosa tierra en que nací y nos enseñaba a distinguir entre sí las diferentes especies de aves, árboles y plantas. La sorprendente diversidad que se podía hallar en un seto de arbustos; la maravilla de un puñado de huevos descubiertos en un recóndito nido; cómo cuando te picaban las ortigas en las piernas (teníamos que llevar pantalones cortos) crecía muy cerca una balsámica acedera de la que echar mano: todo esto ha permanecido en mi memoria del mismo modo que el «museo del guardabosque», en el que los campesinos del lugar exhibían los cadáveres de ratones, comadrejas y demás alimañas y predadores supuestamente suministrados por alguna deidad no tan benévola. Si uno lee los imperecederos poemas rurales de John Clare escuchará la melodía de lo que pretendo transmitir.

    Más adelante, en otras clases, se nos entregaba un pedazo de papel impreso encabezado con el epígrafe de «Busca en las Escrituras», el cual remitía a la escuela la autoridad nacional competente encargada de supervisar la enseñanza de la religión. (Junto con las oraciones diarias, esta actividad era obligatoria y venía impuesta por el estado.) Aquel papel presentaba un versículo aislado extraído del Antiguo o del Nuevo Testamento, y la tarea consistía en localizar dicho versículo y, a continuación, contarle a la clase o a la maestra, de forma oral o por escrito, qué contaba el pasaje y cuál era la enseñanza. Yo adoraba este ejercicio e incluso destacaba en él hasta el punto de que (al igual que Bertie Wooster)* solía aprobar la asignatura siendo «de los mejores». Aquella fue mi primera introducción a la crítica práctica y textual. Yo leía todos los capítulos que precedían a aquel versículo y todos los que le seguían para asegurarme de que había captado «lo importante» de la pista inicial. Todavía soy capaz de hacerlo, en buena medida para incomodo de algunos de mis enemigos, y todavía respeto a aquellos cuyo estilo se desprecia a veces calificándolo de «meramente» talmúdico, coránico o «fundamentalista». Este es un ejercicio mental y literario óptimo y necesario.

    Sin embargo, llegó un día en que la pobre y querida señora Watts se extralimitó. Tratando ambiciosamente de fundir sus dos papeles de instructora de la naturaleza y profesora de la Biblia, nos dijo: «Así que ya veis, niños, lo poderoso y generoso que es Dios. Ha hecho que todos los árboles y la hierba sean verdes, que es justamente el color que más descansa nuestra vista. Imaginaos lo desagradable que sería si, en lugar de hacerlo así, la vegetación fuera toda morada o naranja».

    Y fíjense en lo que aquella piadosa y anciana adivina consiguió con ello. La señora Watts me agradaba: era una viuda cariñosa y sin hijos que tenía un perro ovejero muy viejo que, de verdad, se llamaba Rover. Después de clase nos invitaba a golosinas o a merendar a su vieja y destartalada casa, que estaba cerca de la vía del tren. Si Satán la escogió a ella para tentarme con el error, tuvo mucha más imaginación que la de recurrir a la taimada serpiente del Jardín del Edén. La señora Watts jamás nos levantó la voz, ni nos amenazó con la violencia (cosa que no podía decirse de todos mis profesores) y, en general, era una de esas personas cuya memoria se honra en Middlemarch, de las que se puede decir que «el que ahora las cosas no nos vayan tan mal como podrían irnos, se debe en buena parte al número de los que vivieron fielmente una vida escondida y descansan en tumbas que nadie visita».

    En todo caso, quedé francamente horrorizado por lo que nos dijo. Mis pequeñas sandalias con correa se erizaron de bochorno. A la edad de nueve años yo no tenía la menor idea de lo que era el argumento del diseño inteligente, ni su rival, el de la evolución humana, ni de la relación entre la fotosíntesis y la clorofila. Los secretos del genoma permanecían tan ocultos para mí como lo estaban en aquella época para todos los demás. En aquel entonces, no había visitado enclaves naturales en los que casi todo se mostraba espantosamente indiferente u hostil a la vida humana, cuando no a cualquier tipo de vida. Yo simplemente sabía, casi como si tuviera acceso privilegiado a una autoridad superior, que mi profesora había conseguido confundirlo todo en tan solo dos frases. Son los ojos los que se adaptan a la naturaleza, y no al contrario.

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