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Girando alrededor del asteroide

19 julio, 2011

Imagen de Vesta obtenida por la sonda Dawn el pasado 9 de julio (Créditos: NASA)

Imagen de Vesta obtenida por la sonda Dawn el pasado 9 de julio (Créditos: NASA)

Tras casi cuatro años de viaje, la sonda espacial Dawn alcanzó el pasado 15 de julio la órbita de Vesta, el segundo cuerpo con más masa del cinturón principal de asteroides y el tercero en tamaño.

Con este hito, Dawn se ha convertido en la primera nave espacial humana que ha entrado en órbita alrededor de un cuerpo del vasto conjunto de asteroides situado entre Marte y Júpiter.

Dawn fue lanzada el 27 de septiembre de 2007, con la ambiciosa misión de estudiar dos grandes objetos del cinturón de asteroides: Vesta y Ceres. El pasado 15 de julio, alcanzó su primer objetivo, que rondará hasta que el próximo año parta al encuentro del único planeta enano del cinturón.

El cinturon principal de asteroides es un conjunto de miles de cuerpos situados en una amplia región del Sistema Solar entre Marte y Júpiter. Aunque en tiempos se consideró la posibilidad de que procedieran de un quinto planeta destruido por un catastrófico impacto, hoy sabemos que en realidad constituyen los materiales originales de un planeta que nunca se formó.

Comparación de tamaño entre Ceres, la Tierra y la Luna (créditos NASA)

Comparación de tamaño entre Ceres, la Tierra y la Luna (créditos NASA)

Procedente de las primeras etapas del Sistema Solar, el material situado en esta región del espacio no alcanzó a formar un planeta debido a las perturbaciones gravitacionales provocadas por el vecino y gigantesco Júpiter, que impidieron la agregación de los pequeños planetesimales en un cuerpo lo suficientemente grande.

Únicamente un objeto consiguió formarse y permanecer en órbita hasta nuestros días como para ser considerado un “planeta enano”; se trata de Ceres, el segundo objetivo de la nave espacial Dawn. Ceres es un cuerpo de 950 kilómetros de diámetro, que era considerado como el mayor asteroide del cinturón principal hasta que la Unión Astronómica Internacional lo elevó a la categoría de planeta enano en 2006, equiparándose a Plutón, Eiris, Makemake y Haumea, todos ellos en los confines del Sistema Solar. Por su parte, Vesta es el tercer cuerpo en tamaño del cinturón principal, con unos 530 km de diámetro que únicamente superan el propio Ceres y, por poco, el asteroide Palas.

La mayor parte del resto de asteroides  son, sin embargo, mucho más pequeños. Solamente entre 100 y 200 cuerpos superan los 100 km de diámetro, mientras que cientos de miles pueden encontrarse entre 1,5 y 15 km. El número de objetos menores es prácticamente incalculable, pero su número puede alcanzar los varios millones de objetos.

El interés de estudiar los asteroides del cinturón principal (llamado así para distinguirlo de otras agrupaciones de objetos como el cinturón de Kuiper) es doble: por un lado suponen valiosos testigos de los orígenes del Sistema Solar, que pueden ayudar a comprender cómo se formó y cuáles fueron sus comienzos. Por otro lado, la posibilidad de que algunos de estos objetos se precipiten hacia la Tierra supone una importante justificación para su estudio.

Esquema del cinturón de asteroides (Créditos: NASA)

Esquema del cinturón de asteroides (Créditos: NASA)

Cabría pensar que una región como la descrita fuera un escenario infranqueable donde las colisiones catastróficas son constantes. Sin embargo, al encontrarse distribuidos en un volumen enorme de espacio (una extensión de unos 550 millones de kilómetros), las colisiones no resultan tan frecuentes como cabría esperar. No obstante, de vez en cuando se producen, así como alteraciones orbitales producidas por la gravedad joviana. Ambos fenómenos pueden sacar de su órbita a uno o varios asteroides que, generalmente, son expulsados fuera del Sistema Solar. Sólo en algunos casos se dirigen hacia el Sol, encontrando a la Tierra en su camino.

Gran parte de los meteoritos que alcanzan diariamente nuestro planeta provienen del cinturón de asteroides, aunque al tratarse de fragmentos de pequeño tamaño no representan peligro alguno para nosotros. La posibilidad de que un objeto lo suficientemente grande como para representar un problema serio resulta muy pequeña, pero sin duda justifica el estudio de estos testigos de la formación de nuestro sistema planetario.


  1. Persona
    19 julio, 2011 de 10:03

    Perdón, hay una pequeña errata en el principio del quinto parráfo. Excelente artículo, esta página es un referente para la difusión científica, con cada entrada se aprende algo nuevo.

    Sun saludo.

  2. Persona
    19 julio, 2011 de 11:15

    ¿parráfo? Bien por mi. Párrafo*

    Sun saludo.

  3. sbach2k
    19 julio, 2011 de 17:05

    ¿Podríamos decir también que el cinturón de asteroides son los anillos del sol como lo son los de saturno?

  4. stop
    19 julio, 2011 de 17:58

    sbach2k :
    ¿Podríamos decir también que el cinturón de asteroides son los anillos del sol como lo son los de saturno?

    a menos que quieras llegar a un debate filosofico en el cual se llega al concepto de anillo . NO.

  5. 19 julio, 2011 de 18:46

    stop :

    sbach2k :
    ¿Podríamos decir también que el cinturón de asteroides son los anillos del sol como lo son los de saturno?

    a menos que quieras llegar a un debate filosofico en el cual se llega al concepto de anillo . NO.

    No se trata de un debate filosófico. La pregunta es inteligente y tiene una respuesta sencilla.
    El cinturón de asteroides no ha colapsado en un planeta debido a las perturbaciones que provoca júpiter, que tiende a disgregar y remover todo el cinturón.
    En cambio, en el caso de los anillos de saturno no es un objeto exterior el que impide que los anillos terminaran formando algún tipo de luna, sino que es el propio Saturno. Y no ocurre por perturbaciones gravitatorias, sino porque el anillo está dentro del Límite de Roche: están tan cerca de Saturno, que la fuerza de la gravedad supera a las fuerzas de cohesión de los granos de hielo y polvo que forman los anillos, impidiendo que den lugar a objetos mayores.

    Un saludo.

  6. sbach2k
    19 julio, 2011 de 19:22

    En astronomía nada esta totalmente definido, si tomamos la definición de wikipedia: Un anillo planetario es un anillo de polvo y otras partículas pequeñas que gira alrededor de un planeta., estas partículas son pequeñas para el sol, giran a su alrededor y el sol podría ser considerado un planeta ya que según la Unión Astronómica Internacional (tras largas discusiones y varias propuestas), adoptó finalmente que un planeta es: Un cuerpo celeste que (a) gira alrededor del Sol, (b) tiene suficiente masa para que su gravedad supere las fuerzas del cuerpo rígido, de manera que asuma una forma de equilibrio hidrostático (forma esférica), y (c) que haya despejado la zona de su órbita. . El sol es parte de nuestra galaxia que gira a su alrededor (¿un agujero negro?).

  7. 19 julio, 2011 de 21:59

    Es innovadora esta hazaña, es comparable a la incursiòn de una sonda espacial a un planeta lejano, lo que faltarìa aquì es que la sonda avestice en ese asteroide, cosa que no se harà, ya que la misma tiene una trayectoria y un trabajo que cumplir y es la de proseguir su camino para aproximarse a Ceres, que es su pròximo objetivo. Supongo que la sonda tomarà muestras a distancia del polvo estelar para mùltiples propòsitos asì como tambien medir la temperatura, presiòn, radiaciòn y observar la posibilidad de que pudiera haber agua en algùnos de estos cuerpos.

  8. AvA
    20 julio, 2011 de 23:31

    Pues hay otra noticia jugosa referente a nuestro Sistema Solar. http://science.nasa.gov/science-news/science-at-nasa/2011/20jul_p4/ 😉

  9. 21 julio, 2011 de 0:04

    Adem´s de los buenos artículos lo mejor de esta página son los comentarios

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