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Polvo de asteroide

27 agosto, 2011

Asteroide (25143) Itokawa

El asteroide (25143) Itokawa

El análisis del material recogido por la nave japonesa Hayabusa en el asteroide (25143) Itokawa confirma que gran parte de los meteoritos que alcanzan nuestro planeta provine de este tipo de objetos.

El nueve de mayo de 2003, la Agencia Japonesa de Exploracion Aeroespacial (JAXA), lanzaba al espacio la nave «Hayabusa» (Halcón Peregrino) con un ambicioso destino: tomar por primera vez muestras de un asteroide. El destino elegido fue uno de los cuerpos próximos a la Tierra, cuya órbita llega a cruzar la terrestre: el asteroide Itokawa (25143).

Itokawa es uno de los cuerpos menores del sistema solar, un elevado número de objetos que orbitan el sol pero con un tamaño demasiado pequeño como para que la gravedad les confiera una forma esférica. El asteroide objetivo de la nave japonesa, descubierto en 1998,  presenta un tamaño de 300 x 700 metros, con un período de rotación de 12,5 horas y pertenece al tipo S, caracterizado por un albedo de 0,1-0,22 (por lo que son relativamente brillantes), metálicos y compuestos por níquel-hierro mezclado con silicatos de hierro y de magnesio. A este tipo de asteroides pertenecen el 17% de los asteroides conocidos.

Sonda Hayabusa (recreación artística) Fuente: JAXA

Sonda Hayabusa (recreación artística) Fuente: JAXA

El viaje de 7 años de la sonda japonesa ha sido una verdadera odisea. Originalmente su destino era otro asteroide: Nereus, pero diversos problemas técnicos retrasaron su lanzamiento y el objetivo fue sustituido por el Ikotawa. A los pocos días del lanzamiento, uno de sus cuatro motores fue apagado por sufrir anomalías, por lo que continuó su viaje con los tres motores restantes. Dos años después, en julio de 2005, uno de los tres volantes de dirección sufre una avería y tres meses despues, falla uno de los dos que quedaban. La Hayabusa continúa su viaje con un único motor de dirección y una capacidad de maniobra muy limitada.

En noviembre de 2005, la sonda llega al asteroide y realiza un aterrizaje fallido. La nave llega a posarse en el asteroide, pero de totalmente ladeada, por lo que se produce un despegue de emergencia y un nuevo intento unos días despues, el 25 de noviembre. Esta vez tiene éxito, y toma una serie de muestras de la superficie del asteroide. Durante el despegue, una fuga de combustible hace que salga despedida sin control y se pierden las comunicaciones.

Situación y órbita del asteroide (25143) Itokawa cuando la sonda Hayabusa se posó en su superficie, el 26 de noviembre de 2005

Situación y órbita del asteroide Itokawa (órbita en rojo) cuando la sonda Hayabusa se posó en su superficie, el 26 de noviembre de 2005. Generado con Celestia

Tras siete semanas sin noticias, el equipo en la Tierra consigue localizarla a 13.000 kilómetros del asteroide y consigue retomar el control de la nave. Tras desarrollar varios ingeniosos parches para que la Hayabusa consiga llegar a la tierra sin un motor y con dos volantes de dirección averiados, se planifica un programa de regreso, aunque debido a la pérdida de combustible, el viaje de vuelta se alarga durante 3 años más; en lugar de en 2007,  la vuelta a casa se producirá en 2010.

Pero los problemas no acabaron aquí: en abril de 2007 falla un segundo motor, apagándose automáticamente y, ya cerca de la Tierra, en 2009 falla un tercero. Con un solo motor y un único volante de dirección, además de algunas baterías fuera de uso, las cosas están bastante negras para el pequeño ingenio explorador. Sin embargo, el equipo técnico consigue hacer funcionar parcialmente dos de los motores apagados para, contra todo pronónostico, conseguir finalizar con éxito la reentrada en la atmósfera terrestre el 13 de junio de 2010, descendiendo sin más incidentes en el sur de Australia. De esta forma, se convertía en la primera nave espacial que ha recogido material de un asteroide.

Después de tal cúmulo de accidentes, nadie estaba seguro de que las muestras hubieran permanecido en los depósitos de la sonda o no se hubieran dañado irremisiblemente. Tampoco se tenía la seguirdad de que el polvo que finalmente se encontró en la maltrecha Hayabusa no fuera una contaminación terrestre.

Imagenes del asteroide Ikotawa tomadas por la sonda Hayabusa, en las que puede apreciarse la sombra de la nave.

Imagenes del asteroide Ikotawa tomadas por la sonda Hayabusa, en las que puede apreciarse la sombra de la nave. Fuente: JAXA

Sin embargo, siete años después del lanzamiento, ha sido confirmado el éxito absoluto de la misión; en un artículo publicado en Sciencie el 26 de agosto, un equipo investigador de Japón y EE.UU. muestran que el material no sólo pertenecía a la superficie del asteroide, sino que ha permitido comprobar lo que los científicos ya sospechaban: la composición del asteroide Itokawa es similar a la de gran parte de los meteoritos que impactan contra nuestro planeta, apoyando la hipótesis de que éstos proceden principalmente de los asteroides que orbitan alrededor del sol.

Condrita (Meteorito NWA869)

Condrita (Meteorito NWA869). Fuente: Wikimedia Commons.

En el mencionado trabajo, los investigadores afirman que la sonda recogió con éxito partículas de polvo de la superficie del asteroide, y que los anális realizados mediante técnicas de difracción de rayos-x así como de microscopía electrónica de transmisión y scanning, indican que la mineralogía y química de las particulas de polvo del Itokawa son idénticas a las de las condritas LL metamorfoseadas térmicamente, lo que demuestra que las condritas ordinarias, el tipo de meteorito más abundantemente encontrado en la Tierra, provienen de asteroides tipo S, como el Itokawa.

Sin duda alguna, un feliz corolario para un viaje que habría puesto los pelos de punta al mismísimo Ulises.

Referencias:

Nakamura, T.  et al. 2011. Itokawa Dust Particles: A Direct Link Between S-Type Asteroids and Ordinary Chondrites. Science, 333(6046): 1113-1116. DOI: 10.1126/science.1207758
Curiosidades del Sistema Solar II: La odisea de Hayabusa. Curiosidad Científica. 27 octubre 2010. [consultado el 26/08/2011]
Asteroides. Astrored.net. [consultado el 26/08/2011]
El Sistema Solar – El Cinturón de Asteroides (II). El Tamiz. 25-07-2009. [Consultado el 26/08/2011]


  1. obrafina
    27 agosto, 2011 de 16:54

    Eso es saber conducir

  2. 27 agosto, 2011 de 17:03

    Sólo los japoneses podrían luchar contra tantas adversidades y conseguir que todo sea un éxito. Esta gente es increíble…

  3. 30 agosto, 2011 de 15:43

    “Dos años después, en julio de 2005, uno de los tres volantes de dirección sufre una avería y tres meses despues, falla uno de los dos que quedaban. La Ikotawa continúa su viaje con un único motor de dirección y una capacidad de maniobra muy limitada.”

    Creo que aqui deberia decir la Hayabusa.
    Interesante todo el trajin que hubieron de pasar para terminar la misión, hubiese sido desmoralizante despues de pasar tantos problemas que la mision no se completase.
    Aunque a mi punto de vista se aprende mas de los errores y tendran mas en cuenta los puntos que fallaron en esta mision para no repetirlos.
    Saludos. 🙂

  4. 30 agosto, 2011 de 20:22

    Jijijiji, menudo viaje le dio la sonda japonesa para que el Ikotawa continuara su viaje tan maltrecho! :mrgreen:

    Gracias, Daiko.

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