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Anticuerpos monoclonales versus Hura crepitans

1 septiembre, 2011

Aviso médico

A muchas personas nos cuesta trabajo entender porqué puede alguien arriesgar su salud y su vida apostando por un caballo que nunca ha ganado una carrera. No alcanzamos a comprender los motivos por los que mucha gente desprecia los espectaculares resultados de multitud de tratamientos médicos y abraza supercherías que nunca han aportado resultados diferenciables del mero azar. Preferir una infusión de ortigas a un antiinflamatorio o unos pases mágicos a un antibiótico, son elecciones que nos resultan inexplicables. Sin embargo, se producen mucho más a menudo de lo que sería deseable para una sociedad cultural y mentalmente sana.

Es muy posible que uno de los motivos fundamentales sea el deficiente conocimiento sobre la enfermedad, los procesos y las estructuras biológicas implicadas, así como de la forma de actuar del tratamiento. Muchas personas no son capaces de diferenciar la explicación de un médico de la de un curandero y, lógicamente,  si no sabemos qué son y cómo funcionan los linfocitos T, los receptores de membrana y las cápsides víricas, mal vamos a entender una infección por VIH.

El problema es que alcanzar un conocimiento sólido de biología y patología no es fácil. Requiere mucho tiempo y una gran cantidad de conocimientos básicos previos. No es algo que pueda aprenderse en tres meses. Lamentablemente, nuestra sociedad no realiza ningún esfuerzo para la educación en materia científica, con lo que únicamente aquellos que sienten una especial atracción por estas disciplinas llegan a consolidar unos conocimientos mínimos como para poder interpretar la gran cantidad de información disponible y adoptar unas decisiones coherentes. Y es que no debemos olvidar que la libertad no consiste en elegir, sino en saber lo que elegimos.

Radiografía de una mano afectada por artritis reumatoide

Radiografía de una mano afectada por artritis reumatoide

No obstante, no es necesario ser bioquímico, microbiólogo o físico nuclear para comparar y entender determinadas opciones, haciendo que nuestra elección sea lo más racional posible. Para demostrarlo, utilizaremos un ejemplo muy ilustrativo: una enfermedad que padece alrededor del 1% de la población; una enfermedad que aún no sabemos curar y que pertenece a ese grupo de dolencias que son producidas por un mal funcionamiento del propio organismo. Se trata de la artritis reumatoide (AR), una enfermedad autoinmune que se caracteriza por la inflamación de las articulaciones y que puede llegar a ser invalidante.

Imaginemos que deseamos comparar dos posibles tratamientos, uno con Adalimumab inyectable prescrito por un reumatólogo y otro con una dilución de Hura crepitans recetado por un homeópata. Asumimos para el ejemplo que carecemos de conocimientos previos y que simplemente vamos a intentar evaluar su credibilidad armados con una única herramienta: el sentido común.

Comencemos realizando una búsqueda en internet para ver si averiguamos qué es la artritis reumatoide  (vale, Internet no es el mejor sitio para realizar búsquedas sobre aspectos de salud, pero valga para el ejemplo). La mayor parte de resultados nos indica que es una enfermedad inflamatoria que ataca a las articulaciones, en lo que parecen estar de acuerdo tanto reumatólogos como homeópatas (al menos, nadie dice que esta enfermedad no exista, de momento).

Intentando profundizar un poco, buscamos la causa de tal inflamación, encontrando lo siguiente en una página médica (medicosecuador.com):

En situaciones normales existe un equilibrio entre Interleuquinas inflamatorias (TNF alfa, IL 1, IL 6, 15, 16, 17, 18 e IFN gamma) y antiinflamatorias ( IL 4, 10,11 y 13 y antagonistas de IL-1 o TNF ). En la Artritis Reumatoide sin embargo este equilibrio se rompe a favor de las citoquinas inflamatorias (4).

Ya empezamos: un lenguaje que no hay dios que lo entienda. ¿Que leches son las interleuquinas, el TNF o las citoquitas? ¿Y ese (4) del final? Buscando la llamada, se refiere a una publicación que, por lo visto, demuestra lo dicho en el párrafo de marras: “Arend WP. Cytokine imbalance in the pathogenesis of rheumatoid arthritis: The role of interleukin 1 receptor antagonist. Semin Arthritis Rheum 2001;30 Supp 2:1-6“. Toma ya, encima tenemos que saber inglés…

Cambiemos de tercio y busquemos que dice sobre la enfermedad una página homeopática (convivirpress.com):

“El simbolismo de las articulaciones se emparenta con el de los nudos. Las articulaciones permiten la acción, el movimiento, y también el trabajo. En la tribu de los BAMBARA, asocian las seis sociedades iniciciáticas que jalonan el curso de la vida humana, y estas a las seis principales articulaciones de los miembros. Articulan la sociedad humana y dan al hombre los medios de realizarse (ZAHB). Como los nudos y los lazos, las articulaciones simbolizarían las funciones necesarias para el tránsito de la vida y para la acción. En observación clínica estos pacientes para quienes los nudos tenían en común la dureza consigo mismo que presentaban, como así también no se concedían ningún derecho a hacer lo que les gusta y parecieran incapaces de pedir lo que necesitan. Es como si el otro que tienen enfrente o al lado tuviera que adivinar lo que necesitan, sino se decepcionan y se llenan de ira y rencor, e inclusive abrigan ciertos sentimientos de venganza. Parecen pacientes muy dóciles pero en realidad no lo son, y tienen un sentido crítico interno muy fuerte. Todo esto produce la deformación de la articulación que le impide esa conexión clara y nítida con el otro.”

A pesar de que tampoco es fácil de entender, parece que aquí nos están diciendo que el problema es que si estás cabreado, te pega la artritis, y que ya lo sabían los BAMBARA (todo el mundo sabe que lo que dicen las tribus primitivas va a misa).

Vía de señalización de TNF-R1. Fuente: Wikimedia Commons

Vía de señalización de TNF-R1. Fuente: Wikimedia Commons

Nos hemos quedado como estamos. No entendemos un pimiento de la versión médica, pero lo de los indios y el enfado tampoco es que nos deje muy tranquilos. Bueno, contrastemos. Vamos a comprobar que son las citoquinas, las interleuquinas y el TNF. Buscando “citoquina” o combiando “citoquina antiinflamatoria”, encontramos multitud de páginas muy variadas, desde enciclopedias, artículos bioquímicos o temas médicos. Aunque no resulta fácil por lo farragoso del lenguaje utilizado, parecen ser proteínas relacionadas con los procesos inflamatorios, existiendo algunas que producen inflamación y otras que la impiden. El TNF, por lo que leemos, es una citoquina inflamatoria. En muchas de ellas, indican que está relacionado con procesos autoinmunes como la artritis reumatoide. De momento, parece que la definición de los ecuatorianos es al menos es consistente (y sin leer ingles).

Busquemos ahora que son los indios BAMBARA, el ZAHB y la relación entre ira, rencor, venganza y artritis. Los Bambara parecen ser una etnia originaria de Mali, comerciantes y sin menciones especiales a ningún tipo de medicina relevante. La búsquede de “ZAHB” solo revela unos perfiles de facebook y varios sitios de descarga de mp3; si lo combinamos con “artritis” nos sale una página homeopática con la misma cita de los Bambara y un artículo sobre la fase pre-ZAHB de la evolución estelar. Por último, al buscar “ira, rencor, venganza, artritis” lo que nos ofrece el buscador es un batiburrillo de páginas religiosas y de autoayuda, mezcladas con algunas webs homeopáticas o te terapias florales, donde achacan al sentimiento de venganza patologías tan variopintas como la artritis, el colesterol o los parásitos intestinales (sic!).

Aunque entendemos de la misa la mitad, por ahora van ganando de calle los médicos ecuatorianos.

Comprobemos ahora los dos remedios ofrecidos por la homeopatía y por la medicina: Hura crepitans en disolución infinitesimal y Adalimumab inyectable, respectivamente.

Hura crepitans

Hura crepitans

Con “Hura crepitans” obtenemos el típico resultado de la Wikipedia, en el que nos dice que se trata de un árbol con un latex venenoso y nada indican sobre ningún poder curativo; a continuación, un par de enlaces botánicos y una página del Smithsonian Tropical Research Institute en las que nos informan que este árbol se usa para carpintería, sombra en jardines y cestería; únicamente una de ellas menciona que se empleaba desde antiguo para fabricar cataplasmas y aplicarlas en abcesos, torceduras, golpes, dolor de cabeza y ¡reumatismo! El resto de las primeras páginas son decenas de enlaces a jardines, herbarios y otras webs botánicas donde reflejan el uso en carpintería y cestería. Nada más sobre usos medicinales. Parece ser que, a pesar de lo bien que se conoce esta planta, nadie se ha enterado de sus principios activos y su capacidad de acción (salvo nuestros homeópatas, claro). Es necesario teclear “Hura crepitans homeopatía” para que se nos muestren cincomil páginas idénticas donde la información se reduce a “Medicamento homeopático”. Sublime.

Procedemos a buscar “Hura brasiliensis“, una sinonimia de “Hura crepitans“. En este caso, la mayor parte de páginas encontradas son webs homeopáticas, donde las pocas que no indican simplemente “medicamento homeopático”, se limitan a dar una lista de síntomas que van desde dolores punzantes hasta pústulas que revientan espontáneamente, pasando por escupitajos sanguinolentos por la mañana. Eso, sin contar los que otorgan diferntes propiedades a Hura brasiliensis y Hura crepitans, cuando son la misma planta. Algo de artritis junto a otras que dicen que cura la depresión por la muerte de un hijo y poco más.

Por fin, en una de las páginas podemos leer:

“Hura Brasiliensis, un latex brasilero. En donde los síntomas físicos del sufrimiento se expresan a la altura de los miembros, como en este caso de artritis reumatoidea en la que además, la sangre de los enfermos tiene la propiedad de coagular el latex. Las personas que provienen de Hura Brasiliensis aman con un amor elástico que devuelve al ser amado con mucha más fuerza de la que este había utilizado. El drama llega cuando el elástico se rompe. Por ejemplo, la muerte de un hijo se vive como la ruptura de un amor fusional y el sufrimiento se traduce a través de todas las fibras elásticas del cuerpo, como son las articulaciones.

Vaya, y encima resulta que es la misma página que la de los BAMBARA. Pues parece que no abundan los estudios sobre esta maravilla terapéutica.

Busamos ahora Adalimumab y, comenzando por Wikipedia, obtenemos miles de resultados que coinciden en que se trata de un anticuerpo monoclonal (más palabros) que actúa contra el TNF. Vaya, el que habíamos buscado antes y que estaba relacionado con los procesos inflamatorios. Leemos en un vademecum:

El adalimumab se une específicamente al TNF (Factor de necrosis tumoral) y neutraliza su función biológica al bloquear su interacción con los receptores p55 y p75 del TNF en la superficie celular.
Adalimumab también modula la respuesta biológica inducida o regulada por el TNF, incluyendo cambios en los niveles de las moléculas de adhesión responsables de la migración leucocitaria.

Acción del Adalimumab bloqueando la molécula de TNF

Acción del Adalimumab bloqueando la molécula de TNF

De nuevo mil palabrejas que, si nos entretenemos en buscar, veremos que se refieren a los mismos mecanismos que estudiamos antes. Es decir, el Adalimumab actúa contra los productores de la inflamación, haciendo que esta disminuya. Un dato curioso es que, al contrario de lo que ocurría con las páginas homeopáticas, aquí aparecen muchas referencias a estudios clínicos, toxicológicos, etc.

Para acabar, afinemos la búsqueda para ve que tipo de estudios se han hecho para uno y otro remedio:

Encontramos que un tal Benoît Mure realizó un estudo en 1842 con cuatro pacientes (2 hombres y 2 mujeres) sobre Hura brasiliensis, suministrándoles una gota de dilución 5CH y anotando los síntomas que presentaban (un total de 870). No entiendo muy bien que tiene que ver eso con la efectividad en la artritis, pero bueno, sigamos… vaya! hay otro estudio del año 2000, veamos:

La 1ª fue una experimentación larga, de 1 mes de duración (del 7 de Octubre al 11 de Noviembre del 2000), y en ella participaron 9 experimentadores (7 alumnos del 2º curso y 2 miembros del departamento). En esta ocasión experimentamos con las potencias 15 cH y 30 cH. La 2ª experimentación (Marzo del 2001), la realizaron los estudiantes de Medicina del Hospital Clínico de Barcelona. Se hizo con la 30 cH, y participaron 5 experimentadores. La 3ª, también a la 30 cH, fue una experimentación corta, de un fin de semana (9 y 10 de Marzo del 2001), y la siguieron 10 experimentadores (alumnos del 1er curso). En las patogenesias largas se indica la toma de la sustancia cada 12 h. hasta la aparición de los síntomas y para la patogenesia corta, cada hora. Como ya se ha dicho se indica suspender las tomas al aparecer los síntomas, pero en la práctica es difícil asociar manifestaciones, sobretodo las subjetivas, a la experimentación. Como en veces precedentes, para el estudio de los resultados hemos unido toda la sintomatología recogida, ordenándola siguiendo los capítulos repertoriales y para su mejor identificación anteponemos a cada síntoma un código, que nos indica: 1. la 1ª parte del código, expresado en números romanos se indica de qué experimentación se trata. En esta ocasión “I”, “II” y “III”, corresponden a la 1ª, 2ª y 3ª experimentaciones ya citadas. 2. la 2ª parte del código indica el número del experimentador, y 3. en la 3ª parte se indica la potencia experimentada, o en su caso si se trató del placebo (Plac.) Puesto que en todas las experimentaciones se utilizó la 30 cH, sólo lo indicaremos en los síntomas obtenidos con la 15 cH o con placebo, sobrentendiéndose que el resto se obtuvieron con la 30 cH.

Es decir, tres estudios con un total de 24 personas y el más largo de tooodo un mes de duración y que concluyó en que… se anotaron los síntomas. Nada, tras mucho buscar, no conseguimos encontrar ningún relato del número de pacientes tratado con Hura para artritis y sus resultados cuantitativos (bueno, ni cualitativos siquiera).

Grupo de experimentación en un estudio homeopático

Grupo de experimentación en un estudio homeopático

Contrapartida: buscando estudios clínicos con Adalimumab encontramos experimentaciones con miles de pacientes, a lo largo de diez años y donde se anotan meticulosamente los resultados de mejoría, reacciones adversas, complicaciones, etc. Por ejemplo:

HUMIRA™ (adalimumab) fue estudiado en 2334 pacientes en estudios controlados con placebo y en estudios de seguimiento a largo plazo, incluidos 2073 pacientes tratados durante seis meses y 1497 por más de un año. Los datos de la tabla provienen de estudios adecuados y bien controlados de Fase I, II, III y IV llevados a cabo con 1380 pacientes que recibieron adalimumab durante el período controlado con placebo y asignación randomizada. La población tenía una edad media de 54,5 años, el 77% eran mujeres, el 91% caucásicos y presentaban AR moderada a severamente activa. La mayoría de los pacientes recibieron 40 mg de HUMIRA™ (adalimumab ) semana por medio. La proporción de pacientes que interrumpió el tratamiento por reacciones adversas durante el período doble-ciego, controlado con placebo, de los estudios de Fase I, II, III y IV fue del 6,6% para los pacientes tratados con HUMIRA™ (adalimumab) y del 4,2% para los que recibieron placebo. Los índices globales de interrupción prematura fueron del 12,7% para los pacientes tratados con HUMIRA™(adalimumab) y del 16,8% para los que recibieron placebo. Las causas más comunes de interrupción con HUMIRA™ (adalimumab) fueron episodios adversos (6,6%), falta de eficacia (2,4%) y retiro del consentimiento (1,9%). Los episodios adversos, tanto clínicos como de laboratorio, por lo menos posiblemente relacionados con el adalimumab, se detallan por sistema orgánico y frecuencia (muy común >1/10; común >1/100 £1/10; poco común >1/1000 £1/100) en la tabla que figura a continuación.

Me percato además de otro dato curioso: a pesar de tanta crítica que he podido leer y escuchar sobre que se esconden los datos de los efectos adversos de las medicinas tradicionales, estos estudios muestran claramente los porcentajes y significación de todo tipo de complicaciones, algo que tampoco he visto en las webs homeópatas, y es sospechoso cuando estamos tratando con una planta venenosa. Tradicionalmente suelo desconfiar de aquello que solo tiene parte buena, pero se trata de una apreciación personal, por supuesto.

En fin, no quiero sacar mayores conclusiones, debido a lo que comentaba al principio: evalúen ustedes si a pesar de carecer de formación científica les da mejor espina una u otra “alternativa”. Yo solo me permito darles un consejo: consulten a su médico.

Entradas relacionadas:


  1. JL
    1 septiembre, 2011 en 11:17

    Magistral!!

    Ah, y me ha gustado mucho la foto del grupo de experimentación homeopático…

  2. 1 septiembre, 2011 en 12:37

    La medicina real nos dice cómo son las cosas en realidad y cuáles son sus limitaciones. La medicina alternativa nos cuenta lo que queremos oír, da esperanzas donde no las hay y nunca reconoce limitaciones.

  3. Xurxo Xabaril
    1 septiembre, 2011 en 13:26

    Muy bueno, me encantó la imagen del grupo de experimentación del estudio homeopático ¿Lo consiguen por dilución 30 cH?

  4. 1 septiembre, 2011 en 14:03

    Jose :
    La medicina real nos dice cómo son las cosas en realidad y cuáles son sus limitaciones. La medicina alternativa nos cuenta lo que queremos oír, da esperanzas donde no las hay y nunca reconoce limitaciones.

    Exactamente igual que la religion.

  5. 1 septiembre, 2011 en 14:48

    Muy bueno el artículo!
    Es demencial la relación cabreo-artritis, cosas de la holística…
    “Lo que dicen los BAMBARA va a misa” 😀

  6. Marino
    1 septiembre, 2011 en 16:03

    JL :
    Ah, y me ha gustado mucho la foto del grupo de experimentación homeopático…

    Para mi, lo mas gracioso de toda la entrada XDD

  7. iris
    1 septiembre, 2011 en 20:23

    Muy bueno el artículo. Sin embargo ese análisis crítico no es tan habitual como debiera. Nunca falta el pariente o amigo que te ofrece (a veces casi que te impone apelando a la confianza mutua o al afecto) el brebaje homeopático en cuestión, al son melodioso de “a mí me funcionó” o “a fulano de tal le ayudó un montón”. Y no hay forma de explicarles que existe el efecto placebo o que los testimonios no son pruebas, porque se ofenden y te contestan que tenés la “mente cerrada”.

  8. 1 septiembre, 2011 en 21:37

    Muy buen articulo, las diferencias entre un verdadero estudio y las habituales triquiñuelas de los homeopatas.
    Faltó un planta rodadora en la imagen del estudio homeopatico. :mrgreen:

  9. Sweradan
    1 septiembre, 2011 en 23:33

    Magnifico!! Realmente era consciente de que la pseudociencia queda chica hasta para el trabajo de feria de ciencia que hacemos en mi curso (interesante la verdad: Intentamos comprobar que los incendios rurales dejan secuelas en el suelo mucho mas duraderas de lo que se creía, y cuales son las propiedades de este que afecta) pero no me habia percatado de la diferencia que hay con respecto a la ciencia…

  10. Cronopio
    1 septiembre, 2011 en 23:36

    Pues para mi lo que tiene mucho mérito en el estudio homeopático es esta frase:
    “Puesto que en todas las experimentaciones se utilizó la 30 cH, sólo lo indicaremos en los síntomas obtenidos con la 15 cH o con placebo, sobrentendiéndose que el resto se obtuvieron con la 30 cH.”

    ¿Como hacen un placebo del agua? ¿La deshidratan?

  11. 2 septiembre, 2011 en 13:41

    Muy típico también de las pseudociencias culpabilizar al enfermo de su enfermedad, es un recurso muy efectivo que las religiones llevan explotando milenios.

    Me cabrearía pero no quiero enfermar de artritis.

  12. 2 septiembre, 2011 en 20:22

    iris :

    Muy bueno el artículo. Sin embargo ese análisis crítico no es tan habitual como debiera. Nunca falta el pariente o amigo que te ofrece (a veces casi que te impone apelando a la confianza mutua o al afecto) el brebaje homeopático en cuestión, al son melodioso de “a mí me funcionó” o “a fulano de tal le ayudó un montón”. Y no hay forma de explicarles que existe el efecto placebo o que los testimonios no son pruebas, porque se ofenden y te contestan que tenés la “mente cerrada”.

    Ese ya le tratamos:

    ¡Pues a mi me funciona!

    :mrgreen:

  13. iris
    2 septiembre, 2011 en 21:52

    Sí, ya había leído el artículo. Pero es que los clásicos no pasan de moda (quiero decir que el “a mi me funciona” es un argumento que no deja de usarse aún después de refutado; igual que “la mente cerrada”, y “la conspiración de las farmacéuticas”, etc).

  14. Gregorovius
    3 septiembre, 2011 en 0:36

    A mi me encantó la relación del látex con las rupturas emocionales.

    Las personas que provienen de Hura Brasiliensis aman con un amor elástico que devuelve al ser amado con mucha más fuerza de la que este había utilizado. El drama llega cuando el elástico se rompe.

    Es mejor que en el amor el látex se mantenga elástico, porque si rompe puede traer resultados indeseados, inclusive artritis (pero por gonococos, no autoinmune).

    Afortunadamente, hay gente que hace cosas muy simpáticas para explicar de alguna manera esos términos rarísimos de la biología y la medicina serias. Hay de todo, este me gustó:

    cell mediated response

  15. Kronos
    4 septiembre, 2011 en 12:32

    Jose :
    La medicina real nos dice cómo son las cosas en realidad y cuáles son sus limitaciones. La medicina alternativa nos cuenta lo que queremos oír, da esperanzas donde no las hay y nunca reconoce limitaciones.

    Se te ha olvidado decir que vende agua con azúcar a miles de € el litro cuando la puedes conseguir en casa por menos que unos pocos céntimos. Y algunos se quejan de que los medicamentos son caros!!!

  16. Pilar S
    8 septiembre, 2011 en 18:45

    Reacciones adversas del adalimumab.
    Infecciones del tracto respiratorio, sistémicas, intestinales, piel y tejidos blandos, oídos, orales, tracto reproductor, tracto urinario y fúngicas; neoplasia benigna, cáncer de piel excluido melanoma; leucopenia, tombocitopenia, leucocitosis; hipersensibilidad, alergias; incremento de lípidos o de ác. úrico o K plasmático, hipopotasemia, hipocalcemia, hiperglucemia, hipofosfatemia, Na plasmático anormal; dolor de cabeza, parestesias, migraña, ciática; alteración visual, conjuntivitis; vértigo; taquicardia; HTA, rubor, hematomas; tos, asma, disnea; dolor abdominal, náusea, vómito, hemorragia gastrointestinal, dispepsia, enf. reflujo gastroesofágico, síndrome de ojo seco; incremento de enzimas hepáticas; rash, prurito, aumento de moratones, dermatitis, onicoclasis, hiperhidrosis; dolor musculoesquelético, espasmos musculares; hematuria, I.R.; reacción en lugar de aplic., dolor de pecho; alteraciones en la coagulación y el sangrado, presencia de anticuerpos, incremento de lactatodeshidrogenasa plasmática; alteración de la cicatrización.

    PREFIERO UN PLACEBO QUE ENFRENTARME A LAS REACCIONES ADVERSAS DE ESTE MEDICAMENTO…Es por esto que algunas personas prefieren tomarse una tisana que enfrentarse a los efectos secundarios de muchos medicamentos.
    .http://www.medynet.com/elmedico/informes/informe/medicacion.htm.
    La burla es un argumento fácil y la gente por ahí no anda tan ignorante. Además de la homeopatía existe la medicina naturista y otras llamadas alternativas. La ciencia no es infalible, es tan necesaria como las llamadas pseudociencias; si ambas se respetaran y trabajaran juntas la sociedad y la salud ganarían.

  17. J.M. Hernández
    8 septiembre, 2011 en 19:52

    Tu misma, Pilar, nadie te obliga a tomar Adalimumab ni cualquier otra cosa.

    Te juro que si una tisana me quitara la artritis, le iban a dar al Adalimumab pero bien, lamentablemente, no es así 😦

    Todos los medicamentos tienen reacciones adversas (en los estudios clínicos se señalan, además de éstas, su proporción). De igual forma que cualquier remedio natural también los presentan (excepto un remedio homepático que es solo agua, claro).

    La información y el conocimiento son la clave. Fíjate que en el estudio que se cita en el artículo se dice claramente:

    Los episodios adversos, tanto clínicos como de laboratorio, por lo menos posiblemente relacionados con el adalimumab, se detallan por sistema orgánico y frecuencia (muy común >1/10; común >1/100 £1/10; poco común >1/1000 £1/100) en la tabla que figura a continuación.

    Si tienes la información, tu decides. Si no la tienes, te engañan.

  18. 8 septiembre, 2011 en 22:13

    Es por esto que algunas personas prefieren tomarse una tisana que enfrentarse a los efectos secundarios de muchos medicamentos.

    Efectos adversos de la valeriana:

    Dolor de estomago, apatia, embotamiento, depresion leve, ansiedad, terrores nocturnos…

    Ya ves, hasta las tisanas tienen sus efectos secundarios. Por eso los medicos, antes de recetar nada evaluan los riesgos y los beneficios de cada medicamento.

  19. Esthertje
    8 septiembre, 2011 en 23:40

    Ayer mismo me intentaron convencer de que tomara una cosa homeopática “natural” para tomar fuerzas para los catarros de invierno. Ante mi negativa me dicen “si mal no te va a hacer”. Hombre!!! prefiero gastar mis euros en otras cosas, la verdad. La gente se deja engañar sabiendo que la engañan, increible!!.

  20. J.M. Hernández
    9 septiembre, 2011 en 0:06

    Esthertje :

    Ayer mismo me intentaron convencer de que tomara una cosa homeopática “natural” para tomar fuerzas para los catarros de invierno. Ante mi negativa me dicen “si mal no te va a hacer”. Hombre!!! prefiero gastar mis euros en otras cosas, la verdad. La gente se deja engañar sabiendo que la engañan, increible!!.

    Eso me lo tienes que contar con detalles :mrgreen:

  21. Anónimo
    2 abril, 2013 en 15:10

    Totalmente de acuerdo, yo cuando estoy enfermo (por suerte pocas veces), voy al médico. Sólo tomo infusiones por su sabor, o en el caso de la manzanilla, para las molestias de estómago porque se que realmente funciona (la he probado muchas veces con resultados satisfactorios en mi persona, cuando existen molestias gastrointestinales), y valeriana para dormir, para todo lo demás, o si esto no funciona, el médico. Por cierto, muy acertado la comparación entre las religiones y las pseudociencias.

  22. 17 septiembre, 2013 en 14:02

    Muy buen artículo, esto de la homeopatía es sin duda una superchería. Lo lamentable es que (en mi caso por este texto me entero) tiene una base espiritualoide, claro, cuestión de fe, las energías y blablabla. Eso del amor, es impagable, me ha sacado una sonrisa.

    En fin, felicitaciones, voy a seguir leyendo de esto, porque tengo un visitante muy molesto en mi blog atacándome, miren lo que se atrevió a decir:

    Ah, por cierto va a resultar muy divertido saber que varias cuentas en facebook en twitter son falsas y creadas por CSICOP y Círculo Escéptico para ganar ánimos en EEUU y España. Próximamente esperemos que en Wikileaks se empiecen a sacar los documentos desclasificados de ésta corrupta multinacional, que mucha falta hacen para desinformar al público y a los científicos que son presa fácil.

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