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Cada vez más planetas extrasolares

15 septiembre, 2011

Desde que en 1995 se descubriera el primer planeta extrasolar orbitando la estrella 51 Pegasi, se han sumado a la lista más de 650 cuerpos planetarios orbitando unas 550 estrellas diferentes al Sol.

Durante los primeros años de lentos descubrimientos, los astrónomos solamente eran capaces de detectar gigantes gaseosos de masas mínimas equiparables a Saturno y Júpiter y con una órbita muy próxima a su estrella.

El motivo era que la resolución de los métodos de detección empleados, fundamentalmente la velocidad radial o la cambios en el brillo de la estrella durante el tránsito del planeta, únicamente permitían descubrir grandes cuerpos lo suficientemente cercanos a su sol como para producir el movimiento detectable de éste, o bien disminuir la intensidad de su luz a un nivel apreciable desde la Tierra.

Estos descubrimientos han venido a disipar una duda que asaltaba a los astrónomos desde siempre: ¿Representa nuestro Sistema Solar una excepción en la galaxia o, por el contrario, la formación de planetas alrededor de una estrella es un fenómeno común en la Vía Láctea? Todo parece indicar que los sistemas planetarios son, al menos, relativamente frecuentes.

Sistema Solar

Cada vez estamos más convencidos de que nuestro sistema solar no es una excepción

Este hecho es muy importante a la hora de responder a otra pregunta fundamental: la posibilidad de que la vida tampoco sea una excepción propia de la Tierra. Conocedores de las pocas probabilidades de que otros planetas de nuestro Sistema Solar alberguen formas de vida (al menos relativamente complejas), los exoplanetas representan una posibilidad muy a tener en cuenta, especialmente si constituyen un fenómeno común en el universo. Lógicamente, a mayor número de cuerpos planetarios, mayores probabilidades de que en alguno haya surgido la vida.

Lamentablemente, los siguientes exoplanetas descubiertos tras 51 Pegasi b no son unos buenos candidatos. Como hemos mencionado, se tratan de gigantes gaseosos, en lugar de pequeños planetas rocosos como nuestra Tierra. Además, están situados demasiado cerca de su estrella como para permitir unas temperaturas compatibles con la vida.

El tamaño y la estructura se encuentran ampliamente ligados. Los cuerpos que alcanzan un gran tamaño durante la formación de un sistema solar, como nuestros Júpiter, Saturno, Neptuno y Urano, capturan una gran cantidad de gas de la nebulosa primitiva (principalmente helio e hidrógeno) configurándose como gigantes bolas gaseosas, quizás con un núcleo sólido a varios miles de kilómetros de profundidad. Por el contrario, los cuerpos más pequeños, como los planetas interiores (Mercurio, Venus, La Tierra y Marte), no alcanzan la gravedad suficiente para retener una cantidad importante de hidrógeno y helio,  y quedan como núcleos rocosos con una leve atmósfera gaseosa, a lo sumo.

Zona de habitabilidad en el Sistema Solar

Zona de habitabilidad en el Sistema Solar

Sin embargo, no basta con ser pequeño y rocoso para alcanzar el rango de candidato a albergar vida. También es necesario que el planeta se encuentre a una distancia de su estrella que sea lo suficientemente grande como para no abrasarse, pero no tanto como para congelarse. Por ello, los astrónomos han definido una región denominada “zona de habitabilidad” que representa una estrecha franja alrededor de una estrella en la cual, un planeta de entre 0,6 y 10 masas terrestres podría mantener agua líquida en su superficie. Lógicamente, esta región varía según el tamaño y tipo de la estrella. En nuestro sistema solar, la zona habitable ocupa aproximadamente desde la órbita de Venus en su radio interior a la de Marte en el exterior.

Un planeta del tamaño de Júpiter en una órbita más cercana a su sol que la de Mercurio, no resulta entonces muy apetecible como objetivo de investigación para los exobiólogos.

51 Pegasi b orbitando a su estrella (izda) y representación de su órbita equivalente alrededor del Sol observada desde Mercurio (dcha).  Generado con Celestia.

51 Pegasi b orbitando a su estrella (izda) y representación de su órbita equivalente alrededor del Sol observada desde Mercurio (dcha). Generado con Celestia.

Durante los últimos años, el perfeccionamiento de los métodos de detección ha llevado no solo al aumento espectacular del número de exoplanetas descubiertos, sino a la posibilidad de detectar cuerpos cada vez más pequeños, incluso con únicamente unas pocas masas terrestres, y situados a mayor distancia de sus estrellas. Un buen ejemplo del refinamiento de estas técnicas y sus buenos resultados es el espectrógrafo HARPS (High Accuracy Radial velocity Planet Searcher, Buscador de Planetas por Velocidad Radial de Alta Precisión), que esta semana acaba de anunciar el descubrimiento de 50 nuevos exoplanetas, entre los que se encuentran 16 pequeños cuerpos sólo unas pocas veces más grandes que la Tierra, de las cuales, una orbita en los límites de la zona de habitabilidad de su sistema. Las “Supertierras”, que es como se denominan vulgarmente estos planetas rocosos algo mayores que el nuestro y de similar estructura, sí representan una diana de grán interés para la búsqueda de vida extraterrestre.

Órbita del planeta 55 cancri f y zona de habitabilidad correspondiente a la estrella a la que orbita.

Órbita del planeta 55 Cancri f y zona de habitabilidad correspondiente a la estrella a la que orbita. Fuente: Wikimedia Commons

En este sentido, el primer candidato a planeta rocoso situado en la zona de habitabilidad de su estrella fue descubierto hace ahora un año, el 29 de septiembre de 2010. Se trata de Gliese 581 g, que con unas 3-4 masas terrestres orbita a una distancia de 0,14 UA a la estrella Gliese 581 (0,3 masas solares) situada a 20 años luz de la Tierra. Anteriormente, en 2005, fue descubierto 55 Cancri f, probalemente un gigante gaseoso, que orbita el sistema binario 55 Cancri, a 41 años luz de la Tierra. 55 Cancri f carece muy posiblemente de superficie sólida, pero en caso de poseer lunas como nuestros propios gigantes gaseosos, éstas podrían albergar agua líquida.

Sin duda alguna, los próximos años van a constituir un hervidero de hallazgos exoplanetarios y a la vista de los últimos descubrimientos, el número de planetas con posibilidades de albergar vida se verá muy posiblemente multiplicado.

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  1. KC
    15 septiembre, 2011 a las 20:05

    El mayor obstáculo para encontrar vida en otros planetas es la distancia que nos separa de ella. Ni la temperatura, ni la química, ni la física (dentro de unos límites, claro). Todo lo demás es no haber entendido un pimiento sobre lo que hay ahí fuera o tener la cosmovisión más reducida que el agujero de un alfiler. Y no, no estoy diciendo que nos visiten y la CIA tenga pruebas que oculta a todos los ciudadanos, ni que ET tenga un dedo linterna, una tecnología del copón y paradójicamente vaya en pelotas.

    Por cierto, hay un blog de alguien que a veces ronda por aquí llamado Cartas desde Andrómeda que lo recomiendo fervientemente.

    Saludos.

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  2. J.M. Hernández
    15 septiembre, 2011 a las 22:55

    Ciertamente, KC. Estamos infinítamente más cerca de poder detectar un cuerpo del tamaño de la Luna a 40 años luz y comprobar si hay trazas de O2 en su atmósfera que el pensan en siquiera acercarnos a echar un vistazo.

    Una verdadera lástima, pero así está el patio.

    Por cierto, excelente el blog del Vagabundo, especialmente el pedazo de fotos que suele poner…

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  3. 16 septiembre, 2011 a las 4:48

    Buen artículo, J.M. Da gusto ver que, sin importar cuánto pase el tiempo, la calidad de los escritos por acá no disminuye.

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  4. Daniel
    16 septiembre, 2011 a las 11:46

    Si no me equivoco, Gliese 581 g ya está desechado definitivamente (creo que noticia de esta semana)
    Los astrónomos que lo “descubrieron” se precipitaron al anunciarlo. Intentaré buscar el enlace y ponerlo.

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  5. ashgam
    16 septiembre, 2011 a las 12:56

    la verdad es que encontrar vida en un planeta fuera de nuestro sistema solar seria el mayor decubrimiento de la historia de la humanidad , eso si me gustaria saber que dirian los creatas de eso xD.

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  6. 16 septiembre, 2011 a las 14:42

    Daniel :
    Si no me equivoco, Gliese 581 g ya está desechado definitivamente (creo que noticia de esta semana)
    Los astrónomos que lo “descubrieron” se precipitaron al anunciarlo. Intentaré buscar el enlace y ponerlo.

    http://danielmarin.blogspot.com/2011/09/adios-gliese-581-g.html

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  7. Pablo
    16 septiembre, 2011 a las 15:51

    Estoy absolutamente convencido de la existencia de vida inteligente en el Universo -sería absurdo pensar lo contrario-, pero cada vez estoy más convencido de que jamás podremos contactar con ellos ni ellos con nosotros. Las distancias lo impiden.

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  8. libertcharrua
    16 septiembre, 2011 a las 16:53

    Pablo :
    Estoy absolutamente convencido de la existencia de vida inteligente en el Universo -sería absurdo pensar lo contrario-, pero cada vez estoy más convencido de que jamás podremos contactar con ellos ni ellos con nosotros. Las distancias lo impiden.

    Jamás es una palabra que me parece inapropiada para la ciencia (hablo desde la postura de un neófito total) Seguramente no se podrá en términos de nuestro tiempo de vida; pero tengo fe que en lo futuro, dentro de muchas generaciones lo lograremos.

    ¿Quien se hiba a imaginar hace 600 años que habrian carros tirados sin caballos o que iriamos a la luna? Seguramente no pasaria de ser una idea novelesca como ahora lo es la guerra de las galaxias o star trek. Soñemos lo inimaginable pues eso tenemos en este momento hasta que la humanidad logre hacer realidad lo que imaginamos

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  9. J.M. Hernández
    16 septiembre, 2011 a las 18:06

    Acabo de ver lo de Gliese 581 g. Que putada…

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  10. 16 septiembre, 2011 a las 18:33

    J.M. Hernández :
    Acabo de ver lo de Gliese 581 g. Que putada…

    Tal como comentaba en el blog de Daniel Marín, como mínimo la noticia de Gliese 581 g salió en todos los medios y sirvió para acercar al gran público al apasionante mundo de la astronomía y más concretamente el de la búsqueda de planetas extrasolares, por el contrario la noticia del desmentido y del mal hacer de Vogt en sus análisis casi seguro que pasará desapercibida (en una práctica desgraciadamente habitual de los medios de información).

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  11. libertcharrua
    16 septiembre, 2011 a las 18:45

    Y unos amigos de mi antigua etapa de seguidor de magufos seguro no se darán por enterados ya que ese planeta era la prueba de la existencia de hercóbulus y la veracidad de la sabiduria del maestro

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  12. 17 septiembre, 2011 a las 17:24

    Para la gente que esté interesada en detección y estudio de exoplanetas, me gustaría dejar por aquí una pequeña aportación: la página web de la misión Kepler, de NASA.

    http://kepler.nasa.gov/

    Básicamente, Kepler es una sonda que siempre está observando el mismo campo de estrellas. Si encontramos que la luz de una estrella disminuye un poco y luego vuelve a su valor normal, se interpreta que podría haber ocurrido un tránsico (o dicho de otro modo, que ha pasado un planeta por delante de la estrella que observámos). Si esto ocurre, la estrella se considera un “candidato a albergar un exoplaneta”. No es hasta que esto ocurre dos veces para una misma estrella que pasa a ser un “exoplaneta confirmado”. Ahora pensemos que la Tierra tarda un año entero en dar la vuelta al Sol, así que habría que esperar un año para que, desde un lugar lejano, “nos confirmasen como candidatos”. Bien, pues Kepler lleva observando 4 meses y ya cuenta con más de 1200 candidatos (de los cuales se estima que un 90% serán confirmados) y 21 confirmaciones. ¡Imaginad lo que sólo esta misión puede encontrar en los próximos años!

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  13. 18 septiembre, 2011 a las 6:52

    Es muy interesante de que manera se acerca la posibilidad de encontrar un planeta con los elementos adecuados para que pueda albergar vida y con eso la posibilidad de que no seamos los únicos en el universo. Todo eso basado en nuestra capacidad tecnológica para encontrarlos.

    ¿Pero que sucederá cuando tengamos la tecnología como para tener la certeza de que una gran cantidad de planetas albergan vida? Obviamente dichas formas de vida tendrán diferentes estados de inteligencia y avance tecnológico, pero existirán probablemente muchos con un avance extremadamente mayor al nuestro.

    En ese momento nos asaltará la duda; no hemos podido descubrirlos hasta ese momento, pero si ellos tienen un mayor avance tecnológico comparado al nuestro ¿porqué ellos no han venido a descubrirnos a nosotros?

    ¿La distancia es realmente lo que nos mantiene “a salvo” de otras inteligencias?

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  14. 18 septiembre, 2011 a las 16:00

    José Juan, en realidad no creo que el auténtico impedimento sea la distancia. A día de hoy y en nuestro caso representa un auténtico problema, pero la ciencia avanza rápido y seguramente en un par de siglos las cosas tengan otra pinta. El problema son los tamaños. Aunque pudíesemos desplazarnos a la velocidad de la luz…¿dónde iríamos? Hay miles de millones de estrellas en nuestra galaxia. Hay miles de millones de galaxias. Incluso con los exoplanetas que hemos detectado y aun estando seguro de que no somos ni mucho menos los únicos en el Universo, seguramente haya un montón de planetas “habitables pero no habitados”. La clave sería recibir alguna señal de estos puntos, es lo que nos aseguraría que allí hay algo inteligente: una señal electromagnética.
    Ahora bien, nosotros llevamos unos 100 años emitiendo ondas de radio (transmisiones), así que a lo sumo podrían saber que existimos en una “burbuja” de tan solo 100 años luz a nuestro alrededor. Vamos, aquí al lado.
    Desde mi punto de vista eso, y no las distancias como algo que hay que salvar, es lo que realmente nos puede mantener separados de posibles inteligencias extraterrestres.

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  15. 18 septiembre, 2011 a las 21:22

    @El Vagabundo de las Estrellas aplicando la misma lógica con la que nuestros astrónomos buscan vida en el universo, creo que observadores extraterrestres ya deberían tener certeza de nuestra existencia a miles de años luz y algunos aventurados a millones de años luz de distancia.

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  16. 20 septiembre, 2011 a las 12:54

    @JoséJuan, la verdad es que no es tan sencillo: lo más que podría inferirse es que nuestro planeta puede albergar agua líquida y está en una zona habitable, a lo sumo que hay moléculas orgánicas en nuestra atmósfera. E incluso así, la existencia de una atmósfera en la Tierra data de hace unos 3000 millones de años, lo cual en distancia supone que sólo se detectaría dicha atmósfera en un radio de 3000 millones de años luz. Aunque es una cantidad enorme:
    – por un lado, hay millones de estrellas en ese radio, y tendrían que observar justo nuestra estrella y hacerlo en el momento oportuno.
    – por otro lado, eso no es ni mucho menos el tamaño de la Vía Láctea.

    Así que en realidad el tema tiene bastante de suerte, por curioso que pueda parecer…

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  17. KC
    20 septiembre, 2011 a las 14:14

    Vagabundo, desde mi punto de vista, a efectos prácticos, la distancia es totalmente determinante porque:

    -no hay material que aguante un viaje de pongamos 25.000 años a la velocidad de la luz -o la mitad- (imaginar 750.000 años o 2.000.000 de años ya es prácticamente una locura, y podríamos extendernos a los 200.000.000 o incluso 2.000.000.000 años).

    -en caso de que lo hubiera, el viaje daría como para miles de generaciones de viajeros que, a no ser que fueran haciendo paradas (y ni siquiera así), acabarían fracasando por falta de recursos.

    -Eso, claro está, si por “suerte” encontráramos algo entre los millones de trozos de paja que entre los que además la aguja debería pasar en el momento exacto.

    Ya puede ser una civilización lo inteligente que quiera que si la física y química no ayudan, poco hay que hacer. La única solución a esa paradoja sería acortar la distancia de alguna forma, y de momento no existe (y aquí es cuando el listo de turno te dice: “ya, pero es que antes tampoco había tecnología que volara y ahora la hay”, a lo que yo le respondería: “ya, y yo he imaginado la nave espacial que en un par de días recorre siete mil millones de años luz y todavía no ha aparecido “.

    Ahora, otra cosa es que algunos crean que, como en Stark Trek, y otras, algún día nos teletransportaremos y eso.

    Saludos.

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  18. 20 septiembre, 2011 a las 15:01

    KC, por supuesto que a día de hoy la distancia es un problema, sobre todo para nosotros. Incluso detectando un planeta “habitable” con moléculas orgánicas en su atmósfera, nos quedaríamos ahí. No somos capaces de ir a Marte, mucho menos de salir del Sistema Solar…no hablemos de un objeto a 200 años luz. Pero el tema es que eso parece una complicación técnica y que es posible (no seguro, ni mucho menos) que en el futuro la tecnología pudiese superarla (se habla de máquinas capaces de comprimir el espacio delante de ellas y de expandirlo detrás, de manera que avanzas a toda leche…pero todo son pajas mentales). El problema del tiempo podría no serlo tanto por efectos relativistas (tú no tendrías la sensación de pasar millones de años en una nave si viajases a velocidades relatividas, te parecerían dos días) y con una nave suficientemente grande como para automantenerse, el problema de los recusos podría solucionarse también.

    Sin embargo, incluso considerando que pudiésemos salvar todo esto (y no es algo fácil precisamente), si la teoría de la relatividad está en lo cierto (y esto no depende de la tecnología) la información no se puede propagar a velocidades mayores que las de la luz, y por lo tanto, “nos ven” en una burbuja minúscula alrededor del Sistema Solar…¡eso siempre y cuando haya alguien para vernos ahí dentro!

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  19. KC
    20 septiembre, 2011 a las 15:29

    Vagabundo,

    y con una nave suficientemente grande como para automantenerse, el problema de los recusos podría solucionarse también.

    Complicado, pero lo veo.

    tú no tendrías la sensación de pasar millones de años en una nave si viajases a velocidades relatividas, te parecerían dos días

    No lo veo a no ser que uses genética modificada saltándote la bioética, ya que, aún la relatividad, el viaje existe y el tiempo sería prolongado, tiempo que influiría en los cuerpos de los viajeros de una u otra manera. Eso por no hablar del impacto psicológico de no saber si algún día vas a poder salir de la nave.

    ¡eso siempre y cuando haya alguien para vernos ahí dentro!

    Uhm… ¿habrá vida en algún lado del Universo? 😛

    Saludos.

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  20. 20 septiembre, 2011 a las 15:37

    KC, el tema del tiempo en el relativismo no se trata de un cambio en la percepción, es que realmente para ti (y tu cuerpo, y las partículas que conforman la nave) pueden haber pasado dos horas. Dos horas reales. Y para alguien en el planeta, miles de años (anti-intuitivo ¿eh?). Hay gente que se opone a todo esto diciendo que en ese caso la cantidad de radiación que soportarías sería mucho mayor y te haría envejecer muchísimo más rápido, pero está por ver…

    Yo estoy bastante convencido de que no somos los únicos. Como dijo alguno con toda la razón…de no ser así, ¡menudo desperdicio de espacio!

    Un saludo 😉

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  21. 20 septiembre, 2011 a las 15:38

    En caso de que nosotros detectáramos un planeta habitable y con atmósfera a una distancia de 1,000 millones de años luz (no somos capaces de hacerlo en este momento). Simplemente aplicaríamos lo que sucedió en nuestro planeta y sabríamos que en estos momentos ya debería de haber vida en formas más complejas, similares a las de la tierra hace 2,000 millones de años.

    Por otro lado las transmisiones de radio no deberían ser nuestro indicativo de vida, pues pronto nos daremos cuenta que la forma en que nosotros transmitimos es un gran desperdicio de energía, pues el laser lleva la información específica al lugar específico. Y además nuestros 100 años de transmisiones son menos que un pestañeo en proporciones universales.

    Pero la distancia sería una barrera muy difícil de sortear. Por un lado implicaría enviar a alguien sabiendo que no lo volveremos a ver, pues si viajáramos en un transporte a una velocidad muy cercana a la luz de cualquier manera cuando intentara regresar, nosotros tal vez ya no estaríamos aquí.

    Incluyendo la teletransportación pues también debería ser mediante ondas electromagnéticas a la velocidad de la luz, entonces sería completamente infructuoso e incluso sin ningún valor científico. Más bien tal vez como una manera de escapar de nuestro planeta si tuviéramos que hacerlo, debido a una colisión estelar o algo similar.

    La única posibilidad, sería encontrar una forma de hacer un pliegue en el espacio tiempo para viajar grandes distancias sin tener que recorrerlas. Pero debido a que eso es mucho más que un sueño, lo que tal vez deberíamos hacer para comprobar que hay vida inteligente en el espacio, es invertir todos nuestros recursos en encontrar vida inteligente que haya habitado la tierra anteriormente, pues la tierra tiene más de 3,000 millones de años, pero el humano tal vez algo cercano a 5 millones de años de existencia y solo 10 mil años de historia (contando pinturas rupestres). Pues entonces debería ser menos costoso aunque tal vez menos divertido.

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  22. 20 septiembre, 2011 a las 17:24

    José Juan, sigue sin ser tan sencillo:para ‘detectar’ un posible planeta habitable (o habitado), o no habitado, requerimos de señales electromagnéticas. Todas las formas de detección de este tipo de objetos están basadas en señales electromagnéticas, ya sean técnicas de tránsitos, velocidades radiales, efectos de microlentes gravitacionales o imagen directa. Todas requieren de la luz. Lo cual quiere decir que todas están limitadas, es decir: aunque tuviésemos una máquina capaz de teletransportarnos a cualquier punto del Universo en cualquier instante, si detectásemos una estrella con planeta candidato a albergar vida a 1000 millones de años luz y fuésemos allí, lo más probable es que no encontrásemos nada porque la luz que salió de aquella estrella ‘portando’ la información del tipo ‘eh, tengo una atmósfera que mola’ ha tardado 1000 millones de años en llegar hasta nosotros. Si nos ponemos más prácticos y suponemos que en vez de teletransportarnos vamos a la velocidad de la luz, tardaríamos otros 1000 millones de años, lo cual hace un total de 2000 millones de años. En términos de ‘vida estelar’, es una cantidad de tiempo suficientemente importante como para que la estrella sufra cambios que alteren las condiciones en el planeta (y no hablemos de lo difícil que es para una especie sobrevivir tantísimo tiempo. Nosotros llevamos cosa de un millón de años haciendo el canelo y ya hemos hecho intento de autoexterminio un par de veces, y tampoco parece que hayamos aprendido demasiado…).

    La verdad es que a mí lo de ‘encontrar vida inteligente que haya habitado la Tierra anteriormente’ no me convence porque no creo que haya pasado, pero oye…lo mismo llaman a la puerta un día de estos unos tipos con pinta extraña 😉

    Un saludo.

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  23. KC
    20 septiembre, 2011 a las 20:07

    En fin, que si el charco fuera más pequeño igual, pero me parece que es un poquito más grande que cualquier océano 😛 Es justamente a esa distancia a la que me refería, Vagabundo. Habría que saber si Drake tenía razón o se quedaba corto 😛

    En cuanto a vida inteligente anterior, puedes estar convencido, José Juan, de que si la hubiera habido se sabría porque, por muchos años que pasen, cualquier mínimo resto ya habría sido detectado por diversos tipos de ramas científicas. De hecho, hay gente para el cual su trabajo es ese mismo, todos los días. Sencillamente no ha existido civilización anterior a las que conocemos, por muy sugerente y amena que pueda parecer la otra idea, entre otras cosas porque el camino evolutivo es el que es y seguramente requiere muchos años para llegar a nuestros días.

    Saludos.

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  24. 9 octubre, 2011 a las 7:54

    joyas de comentarios y excelente artículo

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  1. 26 septiembre, 2011 a las 9:12
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