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Censura

4 enero, 2012

Por Darío

Alguna vez en el transcurso de nuestras vidas, es casi seguro que todos nos hemos encontrado con una actitud, con un gesto, con un comportamiento, con unas palabras escritas o unas frases escuchadas que no nos gustaron para nada, que tocaron algo o varias cosas de lo que consideramos una creencia esencial de nuestro ser y, que de haber sido posible, hubieramos censurado al autor o autores de tales hechos y/o palabras, y quizàs, si en nuestras manos hubiera estado, habrìamos buscado la forma de prohibir (hermana palabra de la censura) el acto, la palabra o si fuera posible, a la persona o personas responsables de esos actos y esas palabras con tal de que no se volviera a presentar eso que generò malestar y la actitud consecuente.

Pero tambièn es cierto que màs de una vez, posiblemente, hemos dicho o actuado algo que a màs de una persona le molestò y que, si en sus manos hubiera estado, nos censurarìan y/o prohibirìan directamente de su entorno inmediato (al menos) con tal de que no volvièramos a cometer o decir lo que fue objeto de la controversia.

Enterado por correo electrònico por amigos españoles y por nuestro blog de que un boicot obligò a varias tiendas a sacar de circulaciòn un controvertido libro que promete “curar la homosexualidad”, y enterado tambièn de que varias personas con las que simpatizo ideològica y moralmente avalaron y participaron en ese boicot, considero que es necesario apostar por una posiciòn con respecto a ello y con respecto a la participaciòn de personas que se consideran a si mismas progresistas, y mi postura es totalmente contraria al boicot y la censura que se ha ejercido contra el libro.


Este boicot es un error y es una actitud que desgraciadamente sirve nada màs para apuntalar el creciente fascismo que de forma constante se ha ido instalado en nuestro entorno, a veces de manera soterrada, a veces violentamente. Y que la participaciòn de gente progresista en este boicot    contribuye a ese fascismo -sin que esto signifique que lo sean los promotores del boicot- cuando màs creen que lo estàn frenando.

Aclaremos por què.

En primera, ¿què es exactamente ese libro?

Gracias a Ricardo Galli, con quien estoy de acuerdo con su escrito, una versiòn de 2004 del mismo libro  polèmico tengo en mis manos. Una lectura del mismo hace pensar que tenemos una combinaciòn absurda de terapìas de regresiòn (ya las hemos tratado en La Ciencia y sus Demonios), psicoanàlisis de la peor calidad (mal entendido y peor explicado), moralina pesada estilo Cuahutèmoc Sànchez (muy famoso en Mèxico y algunos paìses de Centroamèrica con su basura de “autoayuda”) y cachondeo mental  de la que uno no està muy seguro que el autor no se està burlando de sus posibles lectores: en la introducciòn promete, hàganme ustedes el favor, escribir en un futuro un libro titulado “Para curar la heterosexualidad”. En suma: basura psicologizante en la que manda mensajes de que èl se “hizo homosexual” (y se “deshizo” de la misma forma aunque parece que no con la misma rapidez) segùn el flujo y reflujo de la cantidad de abrazos, mimos, compresiones, desaprensiones, represiones, posiciones y apapachos que los demas le prodigaron, le negaron o le aceptaron en un camino de doble vìa que empieza en sus prejuicios y termina en la nada. Sus pretendidas “bases cientìficas” avergonzarìan a màs de un “diseñointelegentista” o a una literalista bìblica estilo la que ya conocen muchos de ustedes y no por què estos ùltimos tengan alguna base cientìfica: sabemos bien como se la gastan estos camaleones. Los avergonzarìan por la forma tan ingenua y absurda que tiene el autor del libelo en cuestiòn al exponer “sus conocimientos cientìficos”: al menos varios de los anti-racionalistas que nos visitan frecuentemente se lo tienen màs trabajado en aquello de pretender verle  la cara de idiotas a los demàs y el adoctrinamiento religioso y presentan literatura pseudo-cientìfica o cientìfica màs actualizada aunque mal entendida y peor manipulada que la que se encuentra en el libro de marras. Este pseudo-terapeuta del cuarto para las doce (del que no queda claro si ademàs es mùsico, actor, tutor, coeditor o estupor de la vida cotidiana) es tan ingenuo y absurdo en su exposiciòn que, sinceramente, si este trabajo suyo pretende ser la base de un “movimiento anti-homosexual” y yo fuera un homosexual, …, pues sì, me preocuparìa por mi y mi comunidad, ya que parece ser que su propòsito es cambiar o exterminar a los homosexuales por medio de la risa. Sus mètodos de cura (¿?) son tan ridìculos que no es posible pasar una pàgina sin soltar una gran carcajada: un conocimiento general de psicologìa obtenido en el bachillerato es suficiente para ver que el autor tiene propaganda pura y nada de ciencia en sus “propuestas” curativas. El autor de este panfleto homòfobo va muy desencaminado si cree que lo suyo puede ser considerado un trabajo serio en psicologìa, ciencia o sociologìa.

En suma: solo como manual de autoayuda se puede plantear que este libro tenga sentido alguno. Y quizàs ni asì.

Bien: es un libro malìsimo, o quizàs sea un libro riso-terrorista con el que el autor pretender exterminar a un sector de la poblaciòn occidental y occidentalizada del mundo que no le agrada. Quizàs sea las consecuencias de no hacer el amor frecuentemente (¿o nunca?). Por lo que sea, ¿este libro y semejante debe ser prohìbido para la venta?

Mi respuesta es no.

En primera, aunque un libro sea tan pèsimo como lo es este, eso no justifica el tener que censurarlo. ¿Cuànta mala literatura se genera y vende diariamente en todo el mundo y nosotros ni enterados estamos? Pero aùn asì, incluso aunque pudieramos saber de toda la mala literatura que se generara aunque fuera en nuestro entorno màs inmediato, ¿tenemos derecho a censurarlo o a pedir que se censure, prohiba o retire de circulaciòn?

No, y no tenemos derecho a ello si pretendemos que el derecho de expresiòn y de libertad para ejercerlo signifique algo todavìa en los duros momentos que corren. Herederos todos de una tradiciòn que empieza en la Ilustraciòn en la cual ningùn sector de la sociedad queda fuera de la posibilidad de expresarse diciendo e imprimiendo lo que cree que es verdad, y que se supone que los intelectuales cientìficos, sociales y humanistas deberìan ser los primeros en defender, màs aùn si esos intelectuales pretenden mantener una posiciòn socialista y comunista que signifique verdadera libertad y no lo que ya sabemos que sucediò (sucede) en un pasado no muy lejano, no tenemos derecho alguno a negar que cualquiera exprese su posiciòn con respecto a los que sea, màs aùn si  ese derecho ampara comentarios  escrito o hablados  que  nos desagradan. Se supone que como herederos y como intelectuales deberiamos defender que ese derecho se amplìe, no que se reduzca y mucho menos ser nosotros los que impulsaramos esa reducciòn por medio de boicots a libros, como es el caso que aquì nos ocupa. “La libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa de manera diferente” escribiò en algùn momento Rosa Luxemburgo. Si esto todavìa significa algo en estos tiempos, no se justifica ni siquiera un boicot.

La defensa de la democracia, la diversidad, el pensamiento crìtico, la palabra independiente, ¿se defienden por medio de la destrucciòn del pensamiento independiente? Seguramente la mayoria de los lectores, escritores y administradores del blog, por no decir todos, estaremos de acuerdo en que eso no es vàlido. Pero me temo que al impulsar el boicot de este libro estamos, sino contribuyendo a la destrucciòn de ese pensamiento si al menos a limitarlo y acotarlo tal y como lo desean las elites econòmicas y polìticas que de alguna forma tratan de evitar que la solidaridad y la crìtica sigan y crezcan. Hace poco tiempo en la Facultad de Economìa de la principal universidad de Mèxico un grupo de fascistas organizò la quema de “El Capital” dentro de los perìmetros de la universidad. La poca asistencia de apoyo al acto y el decidido grupo de comunistas, anarquistas y gente de izquierda en general dispuestos a impedir esa quema evitò ese acto de barbarie. ¿Serìa diferente si el libro a quemar hubiera sido “La salud de las naciones” de Smith, el libro  principal de Malthus o incluso “Mi Lucha”, de Hitler? No. No se podìa permitir la doble barbarie: la quema de un libro, el que fuera, y que esto se realizara dentro de una instituciòn cuya funciòn principal y a pesar de muchas cosas y de varias personas es y debe el respeto al pensamiento y el debate. Y si no se admite una quema, tampoco es posible admitir un boicot.

Que tanto hemos avanzado o retrocedido en la libertad de expresion puede verse viendo si hay o no similitudes con discusiones sobre el mismo tema llevadas a cabo no hace muchos años.

Para todos es conocido aunque sea por referencias la existencia de “Rebeliòn en la granja” de George Orwell, asì como el tema principal. Lo que no es muy conocido es el prefacio que el mismo Orwell escribiò para su obra en donde entre otras cosas cuenta la censura a la que su obra fue sometida por un aparato que actuaba no por consigna sino por concenso de lo que era correcto y lo que no. Titulò a ese prefacio “La libertad de prensa” y se planteò problemas parecidos a lo que aquì se han discutido sobre la libertad de expresiòn y su defensa. Como en su obra Orwell pone como cerdos a los lìderes de su obra y existe la posibilidad real de que estos sean equiparados a los lìderes sovièticos de entonces, èl se plantea lo siguiente:

“El tema en debate es muy sencillo. ¿Gozarà cualquier tipo de opiniòn del derecho a ser escuchado por fuerte que sea su impopularidad? Planteada asì la pregunta recibirà la casi unànime respuesta de la mayorìa de los ingleses: “Sì”. Pero al pasar del plano de lo general si entramos en una particularizaciòn indeseada preguntaremos: ¿Què os parece si atacamos a Stalin? ¿Seguimos conservando el derecho a ser oìdos en este caso? La  respuesta inmediata serà “No” dado que ahora la pregunta es un desafìo a la opiniòn ortodoxa dominante y como consecuencia de este hecho el cacareado principio de libertad de expresiòn sufre una crisis. Porque una cosa es reclamar libertad de expresiòn y otra muy distinta absoluta, autèntica libertad con todo el riesgo que que esta implica.”

No hace mucho la defensa del derecho al uso del cuerpo como uno lo considere adecuado, amando a quien uno quiere de forma libre y conveniente era algo que generaba censura, persecusion y consecuencias negativas para quien ejercitaba esa defensa. Si ademàs era una defensa de una homosexualidad abierta y militante las consecuencias negativas se multiplicaban por varios factores. La exigencia de la libertad absoluta para ejercer la defensa de este derecho era y fue irrenunciable. Ahora que mal que bien se han ganado espacios, ¿vale negar a los otros lo que se negò a uno no hace mucho tiempo? Lo que escribiò Orwell sobre la censura sigue siendo vàlido en 1943 como ahora.

No hay garantìas de que lo conquistado ayer no se pierda mañana, y menos cuando las èlites hacen todo lo posible para evitar que la poblaciòn cuestione su hegemonìa ya sea mediante golpes econòmicos, legales o por medio del terrorismo abierto. Pero, ¿es con la aplicaciòn de boicots que garantizaremos  que lo conquistado no se pierda? “Quienes sostienen esta posiciòn no logran comprender que su apoyo a los mètodos totalitarios tiene un efecto de retorno imposible de no ver, pues llegarà un momento en que estos mismos mètodos se usaràn “contra” ellos y no “por” ellos. Haced una pràctica sin ningùn tipo de anàlisis critico del encarcelamiento de fascistas sin juicio previo y a la larga este proceso tal como en las purgas stalinistas no habrà de limitarse tan solo a los fascistas”. (Orwell.) Hagamos de la censura y el boicot una pràctica constante para enfrentar a la homofobia, el anti-racionalismo y cualquier idea que se considere retrògrada y contraria a la dignidad humana, y en un futuro cercano los boicoteados seremos nosotros. Ser un “liberal renegado” (Orwell) no es la mejor manera de garantizar, en mi parecer, que los derechos ganados se conserven.

Nos hemos opuesto a las cosas que los diseño-intelegentistas, los esotèricos de izquierda y los literalistas biblicos entre otros escriben y defienden tanto en nuestro blog como en sus espacios de una manera directa y a veces muy ruda, pero nunca hemos planteado que sus libros sean boicoteados o que sus pàginas en internet sean cerradas. Los hemos evidenciado como los farsantes y embusteros que son, manipuladores del sentimiento  y las inseguridades del ser humano, pero no hemos negado sus derecho a creer como individuos en lo que quieran. Hemos criticado sus creencias y evidenciado lo ridìculo que son cuando quieren hacerlas pasar por conocimiento racional  o incluso cientìfico. Hemos protestado por su participaciòn en universidades pùblicas por que consideramos que sus mentiras y sus delirios no tienen por què ser financiados con recursos pùblicos que se pagan con los impuestos de todos, los suyos y los nuestros. Pero hasta ahora nadie niega su derecho individual de creencia siempre y cuando lo mantengan en los lugares adecuados. Incluso en el caso de los negacionistas del SIDA, al menos yo sostengo que quizàs no serìa mala idea de que se hagan cargo legalmente de las consecuencias que se dan por incitar a la gente a dejar sus tratamientos, por vender como medicina para el càncer lo que en el mejor de los casos son placebos, o que pretendan recetar a la gente con cosas de dudoso o nulo beneficio, pero esto no implica bajo ningùn concepto negarles el derecho individual de pensar lo que crean conveniente. Los negacionistas del Holocausto judìo tienen que hacer frente legalmente en muchos paìses por incitaciòn al odio y al racismo, no por creer que el Holocausto no sucediò. Lo mismo deberìa de ser para esta clase de negacionistas. Y nosotros nada ganamos con convertir en màrtires a los homòfobos, por muy ridìculos que sean como el autor del libro origen del boicot, o por incitaciòn al odio, llegado el caso. En ùltima de las circunstancias, llegado el caso, y aceptando la premisa de que aunque sea formalmente el estado de derecho significa algo màs que el perìodo que separa una masacre de la siguiente, demandemosles por negar los derechos de los demàs, por incitaciòn al racismo, y no hagamos cosas que despuès pueden darle gasolina a las èlites y a los fascistas para que nos apliquen lo mismo, al menos al principio por què ya sabemos que la cosa no para ahì. Por coherencia, por sensatez, por solidaridad, no avalemos actitudes que van en contra de la libertad de pensamiento, por mucho que nos desagraden las cosas que a veces se amparan tras èste derecho: “Porque si la libertad vale de algo, es por el derecho que otorga de poder decirle a los demàs lo que no desean oir.” (Orwell). Y esto  es tan vàlido hoy como lo fue en 1943. No hay que perder de vista esto.

Mèxico, D. F., 31 diciembre de 2011 al 3 de enero del 2012.

 

Referencias:

Richard Cohen: Comprender y sanar la homosexualidad. Editorial Libros Libres, s/f.

George Orwell: La libertad de prensa, en Rebeliòn en la Granja. Grupo Editorial Tomo, Mèxico, 2002.


  1. J.M.
    4 enero, 2012 de 12:31

    De nuevo, tengo serias dudas personales sobre la forma de actuar en estos casos.

    Es cierto que coincido en que cualquier expresión ideológica, por bárbara e irracional que sea, debe ser emitida y que además esto permite que podamos criticarla y derribarla. Tengo claro que la mejor forma de contrarrestar el machismo, el racismo o la homofobia es educando, no prohibiendo la expresión de estas ideas. Creo que perdemos el derecho a criticar a la Iglesia, al estado o a los mercaderes del euro si exigimos que no se critiquen nuestras convicciones. Creo que la batalla debe ser, siempre, dialéctica y con pruebas en la mano.

    Ahora bien, también he leido algunas opiniones que me convencen, como que el desarrollar una campaña para la retirada de un libro de unos grandes almacenes no es ejercer la censura (el libro está publicado y es accesible), sino mostrar la opinión de la sociedad sobre el mismo, lo cual sería en sí mismo un acto de libertad de expresión, y no todo lo contrario.

    También he leido que exigir la retirada de un libro puede ser equivalente a pedir la retirada de una pulsera mágica, pero aquí discrepo. Una pulsera no es una opinión, que admite discusión y debate, por el contrario es un producto comercial que promete cosas irreales. ¿Pediríamos la retirada de un libro sobre las bondades del par magnético o recurriríamos a criticarlo y a derribar sus cimientos de barro?. Creo que el espíritu escéptico solamente se puede cultivar enfrentándonos a afirmaciones de todo tipo, poniéndolas en duda y exigiendo las pruebas necesarias.

    Se que un libro que abogara por el machismo y el maltrato de género sería automáticamente prohibido, por lo que no hacerlo con un texto que trata la homosexualidad como una enfermedad representa un agravio importante, mostrando que la sociedad (o el estado, que no es lo mismo) no tiene tan claro lo nefasto del machismo como lo nefasto de la homofobia. Sin embargo, y a pesar de poder decir una barbaridad, tampoco tengo claro si la igualdad debe consistir en prohibir ambos o en permitir la publicación de ambos.

    Como decía alguien, un tema para discutir largo y tendido…

  2. Katxu
    4 enero, 2012 de 13:19

    Al igual que debemos preservar la libertad de pensamiento debemos preservar la libertad al boicot. Comparto totalmente tu punto de vista sobre la censura de este libro y creo que ningún organismo oficial puede acaparar ninguna forma de pensamiento, pero nosotros, como ciudadanos libres, podemos y debemos llamar al boicot sobre esta clase de publicaciones homófobas, y más aún si esas publicaciones dicen hablar en nombre de la ciencia cuando, sin estar avaladas por ella, no son más que meras opiniones trasnochadas. Por tanto, un lícito boicot que no coarte la libertad de quien quiera empaparse de “mala ciencia”, basado en negarse a comprarlo, negarse a venderlo, hacer campaña en contra del libro por medio de publicidad, redes sociales, etc. lo veo muy beneficioso. El autor de esta patraña puede entender lo que la sociedad piensa de esta postura si la sociedad nos oponemos activamente a ella. Yo personalmente, llamo desde aquí al boicot ciudadano de toda publicación homófoba, racista, machista… que se haga en nombre de la ciencia. Quien quiera escupir sus ideas de forma personal que lo haga, faltaría más, pero que no intente darle el tinte científico que no tiene para darle una validez que tampoco tiene.

    Saludos.

  3. 4 enero, 2012 de 15:05

    El problema de la censura es que es como comer aceitunas. En el momento que comes la primera, ya no puedes parar. Y ese el verdadero peligro; que por censurar un libro malo, acabamos censurando 1000 buenos. Por eso hay que estar en contra de la censura a todos los niveles. Quizás lo único que se pueda exigir sea el respeto a la verdad, y que las cosas se etiqueten como “opinión” o “ficción” cuando toque.

    Está claro que el libro está ante todo, más que para curar la homosexualidad, para enarbolar una ideología (como el resto de libros de su editorial). Entonces, podemos asumir que el comprador que aprecie este libro lo hará más que nada por su posición ideológica. Ergo: el señor que compra el libro ya estaba averiado antes de comprarlo y mucho más daño no le puede hacer. El resto, nos lo tomaremos a risa.

  4. Efraín González Cruz
    4 enero, 2012 de 16:04

    El tema acerca de libertad de expresión, y el mismo concepto “libertad” son tópicos dificiles de abordar por más que no lo parezcan en un inicio. El aceptar que haya actos de censura disfrazados de libertad de expresión es algo peligroso. Por acá hay un enunciado muy utilizado que ilustra estos peligros: “¿Qué tanto es tantito?” (¿Qué tanto es censurar tantito?, podríamos equiparar) Es algo muy parecido a lo que menciona albertovmira en que una vez que se inicia no se puede parar. Si se empiezan a enarbolar actos de censura, porque son por un bien mayor; porque son para evitar la ignorancia; porque se trata de machismo, etc se entra en una gran subjetividad, y entonces se abre la puerta para que cualquier otra cosa que no le parezca a un grupo de personas se censure. El lugar donde se ha mostrado mejor es un capítulo de Los Simpsons, donde Marge inicia una campaña para que se saque del aire a Tomy y Daly por violento. Al final lo logra, pero crea un monstruo, ya que a ese grupo también le parece mal que hayan traido al David de Miguel Ángel considerándolo pecaminoso (al final le ponen pantalones), pero no por eso fue incongruente la actitud del grupo.
    Yo creo que cada quien tiene libertad de expresar que un libro o cualquier cosa no le guste, no comprarlo; no ir a algún lugar que no le parezca, pero de eso a poner una tienda de campaña enfrente de las librerías (en un ejemplo exagerado), organizar mítines, invadir redes sociales, convencer a personas una por una; discutir 3 horas con alguien porque quiere hacer tal o cual cosa son actos reprobables, y aunque no lo parezca con tintes fascistas, ya que se quiere que todos piensen igual. Está perfecto expresar la opinión personal e intercambiar ideas, pero llamar a no comprar algo, no votar por alguien, no acudir a algún lugar son cosas ridículas e infantiles.
    Libertad al boicot es lo que hizo un candidato presidencial del sexenio pasado (en su propia definición) acá en México. Cerró una de las avenidas más importantes del país porque según él, tenía la razón. Así que llamó a la defensa de la “verdad” y de paso fastidió a millones de personas diariamente que no pensaban como él. No veo que la defensa de la “verdad” (sea cual sea la percepción de ésta) no se puede hacer a garrotazos.
    Un libro que abogara por el machismo y el maltrato de género sería automáticamente prohibido dice J.M. Yo no lo creo y si eso ocurriera estaría profundamente indignado. No porque defienda esas ideas retrógradas, pero tampoco es defender otras ideas igual de retrógradas como prohibir algo. Yo creo que ese libro tendría pésimas críticas y por sí mismo saldría por bajas ventas, muy diferente a prohibirlo.
    Muy de acuerdo en esta ocasión con Darío.

  5. Albireo
    4 enero, 2012 de 16:37

    Darío: te felicito por tu artículo. Me ha parecido muy interesante, ya que este es un tema escabroso y que a pocos nos gusta tener que reconocer. Si, yo me incluyo entre los que en alguna ocasión a lo largo de su vida ha actuado como un censor. Creo que son pocos los que son capaces de ser siempre reflexivos y ecuánimes, independientemente del rechazo que le pueda causar alguna idea o actuación de alguien.

    Por cierto, lo de los acentos al revés ¿es por algún motivo en concreto?.

    Saludos

  6. Darío
    4 enero, 2012 de 17:46

    Por cierto, lo de los acentos al revés ¿es por algún motivo en concreto?.

    Una minilap con Linux Zenwalk que me juega con los acentos al no respetar la configuración del teclado y un escritor que al estar ocupado en dejar claro que respeta a sus amigos aunque pueda criticar algunos actos suyos olvidó este “detalle” 😛

  7. 4 enero, 2012 de 18:29

    A mì todas las censuras me ponen los nervios de punta. Incluso cuando varias empresas retiraron su publicidad de un programa de Telecinco (No sè si “Sàlvame” o si “La Noria” porque no los veo) me pareciò sumamente peligroso. Puedes empezar prohibiendo (o su equivalente en el mundo de los mercados: retirando la publicidad-financiaciòn) lo que casi todos entendemos como tele basura, y luego empiezas a retirar lo que te parece inmoral, o polìticamente incorrecto…

    La patronal podìa pedir al ente pùblico (todavìa) RTVE que retirara los programas de Josè Mota por la imagen indigna que da de los jefes, y de los bancos. Para proteger a los niños podemos dejarles ver todas las pelìculas de Disney, Chuck Norris y Bud Spencer y prohibir las series en que los padres cometen adulterio o en las que aparecen familias no acordes con la fe cristiana.

    En definitiva, que se empieza (se ha empezado) y no se sabe donde se acaba. Queda mucho por hacer en la lucha por los derechos. Queda mucho por combatir del sexismo, de la homofobia. Sin embargo, así como para el fascista, el machista, el homòfobo, todo vale, para el que defiende sus derechos eso no debe ser asì. Se empieza por critical al Papa, y al final nos volvemos màs papistas que el Papa.

  8. KC
    4 enero, 2012 de 19:14

    ¿Ricardo Galli? ¿Libertad de expresión? Si mal no recuerdo acaba de firmar un boicot contra ciertos autores… autores de los serios, no mentecatos como el que escribe este libro.

    Ricardo Galli es una persona que tiene su criterio muchas veces, pero otras es más maleable que el plástico y dice más burradas que cualquiera. Se cree que por saber los tipos de falacia ya sabe argumentar, y no son pocas las veces que la caga.

    Se empieza por critical al Papa, y al final nos volvemos màs papistas que el Papa.

    No, lo que pasa es que NO TODO VALE. Repito: NO TODO VALE.

    De todas formas, como dicen por ahí, esto no es como lo de las Power Balance (que sí es una estafa a sabiendas), o no en el sentido de que son opiniones (es posible que este señor se crea lo que escribe) y las opiniones, aunque sean las más cazurras del planeta, no deberían ser prohibidas, aunque sí totalmente criticadas.

    Como también dicen por arriba, este libro responde más a un criterio ideológico que puramente científico. La cuestión es que quien no sepa distinguir un buen divulgador de este panoli, es que tiene un problema.

    De todas formas es un tema bastante relativo y que da para muchas subjetividades que entrarán en conflicto con otras. Yo mismo hace poco lo habría prohibido, pero es que prohibir opiniones no es lo mismo que prohibir productos, por ejemplo (ahí tiene toda la razón JM).

    Saludos.

  9. 4 enero, 2012 de 19:46

    Quede claro, yo también creo que NO TODO VALE por eso, nosotros no nos podemos valer de cualquier medio para combatir aquello que a todas luces NO VALE. Creo que la crítica, la razón y la educación deben de ser suficientes argumentos. La censura y el boicot me parecen caminos “facilones” y pantanosos. Esas reacciones, en mi modesta opinión, solo sirven para:

    1. Dar más publicidad a algo que no se la merece, y la publicidad es muy cara en este mundo.
    2. Poner en bandeja a los poderes que recortan presupuestos y derechos otra clase de recortes nada recomendables.

    No obstante, entiendo que con todo el ruido mediático es difícil escuchar los argumentos y más fácil ver un boicot.

  10. 4 enero, 2012 de 19:56

    Concuerdo con JM, no es un tema que se pueda sanjar de buenas a primeras dando un sí o un no y listo… por lo mismo, no quiero terminar la discusión sino enriquecerla:

    – Es importante distinguir entre las opiniones como “a mí no me agradan los homosexuales, me gustaría que ellos encontraran una solución a su problema” o su versión extrema de “yo odio a los homosexuales, cambien o mátense” de las mentiras como “la homosexualidad es una enfermedad, esa gente es pervertida, causan problemas a la salud de otros y debe ser curada o castigada”. Para los que les cuesten los juegos de buscar las 7 diferencias aclaro: los primeros ejemplos son [b]opiniones[/b], y la última es una [b]mentira[/b]. No he leído el libro (y aclaro que no está entre mis prioridades hacerlo) así que no sé de qué caso se trata… pero considero que es un dato a tener en cuenta.

    – Por otra parte, cuando se habla de “libertad de expresión”, tengo la sospecha de que no está del todo claro qué es “libertad” y qué es “expresión”.
    ¿Libertad es una configuración social que asegura que cuando un miembro de dicha sociedad hace X no reciba consecuencias indeseadas propinadas por otros miembros, como reacción a haber hecho X? ¿O es una configuración social que reduce/elimina los impedimentos para que un miembro de dicha sociedad haga X cosa?
    ¿Expresión es simplemente la utilización palabras? ¿Dónde está el límite entre lo que es expresión y lo que no es? ¿Ese libro es una expresión? ¿El boicot es una expresión?

    Generalmente en temas de definiciones recurro a la RAE para aclarar dudas… Pero por otra parte, quizás la discusión sería más provechosa centrarla en qué es lo que se consigue con acciones como el boicot, más que discutir sobre si el boicot es parte o va en contra de la libertad de expresión.

    ¿Qué se pretendía lograr con el boicot? ¿En qué medida se logró lo que se esperaba? Pienso que esas son las preguntas centrales que deberían guiar la discusión al respecto; ya q

  11. 4 enero, 2012 de 19:58

    …ya que como definió Thorndike, la conducta inteligente es aquella que está determinada por las consecuencias (“guiada por objetivos”), en contraste a la conducta refleja, la cual está determinada sólo por sus antecedentes.

    [Perdón por el doble post, pasé a poner “publicar comentario” mientras escribía]

  12. 4 enero, 2012 de 20:26

    – Es importante distinguir entre las opiniones como “a mí no me agradan los homosexuales, me gustaría que ellos encontraran una solución a su problema”

    Esta opinión sonaría mas sincera si rezara “como a mi no me agradan los homosexuales, me gustaria que ellos encontraran una solucion a lo que yo considero su problema”
    Se que probablemente no es tu opinion, pero me parecio importante hacer notar el perfil egoista que generalmente hay en esta opiniones.
    Saludos.

  13. 4 enero, 2012 de 22:07

    Daiko, de hecho esa no es mi opinión, era un ejemplo para aclarar lo que trataba de decir. Y concuerdo contigo, sería mucho más sincera como la propones tú… el caso es que yo la he escuchado de la otra forma, quizás como forma de camuflar el egocentrismo propio del “como a mí no me gusta, eso tiene que cambiar”.

    Me parece que en nuestra cultura hay mucha dificultad para diferenciar las opiniones de los hechos, y en consecuencia se tratan las mentiras (supuestos hechos, que no son tal), las verdades (hechos comprobados) y las opiniones de la misma manera. Considero que una opinión nunca debería ser censurada de ninguna manera, y más aún, se debería facilitar el que cada persona dé su opinión (la que sea) sobre el tema que sea, incluyendo obviamente aquellos temas polémicos donde las opiniones diferentes pudieran “herir sensibilidades”. Con lo que pienso que hay que tener más resguardo es cuando se intentan divulgar mentiras como si fueran verdades.

    Aclaro que aún cuando se intente hacer pasar por verdadero algo falso, considero que la mejor opción no es hacer callar a quien habla (o escribe), sino denunciar públicamente la mentira, explicar claramente dónde están los errores y dar pruebas de ello.

  14. 4 enero, 2012 de 22:14

    Yo soy de Méx y no recuerdo el nombre del Autor de tan controversíal libro, no se si no preste atención a las noticias, o realmente no causo tanto impacto por acá. Pero por lo que leo en el articulo sin duda alguna se trata de una visión muy plana del entorno, así como una incomprensión del tema bestial al grado de considerar al homosexualismo como una enfermedad.

    Creo que todo esto es una falta de tolerancia, por otra parte en Méx, concretamente en el D.F. el Matrimonio entre parejas del mismo sexo es legal, esto demuestra el avance que se a llegado obtener en estos temas. Por otra parte el amplio repertorio de opiniones circulantes al tema, hace poco muchas campañas así como programas en televisión abierta pasaron muchas historias y muchos puntos de vista diferentes para conocer los 2 lados de la moneda, creo que todo esto llevo a que las personas no solo comprendieran mas el tema, también a conocer los problemas que una persona homosexual tiene que pasar día a día, entre discriminación, homicidios raciales y sin duda los mil y un problemas legales que surgen, como la validación de la vida académica cuando una persona cambia de sexo.

    Si antes eras Juan Herrera Flores y después cambias toda tu identidad legal a Yaneth Herrera Flores se anula todo tu historial académico, es como si volvieras a nacer y tuvieras que pasar por todos los grados educativos nuevamente. o cuando vas a un aeropuerto y tus papales con los que te identificas aun no están actualizados, el Oficial ve a “Yaneth Herrera Flores”, pero la identificación es de un hombre llamado “Juan Herrera Flores” lo cual causa un sin fin de malos entendidos y de problemas legales, y algo tan sencillo como viajar a otro estado se vuelve un infierno para estas personas.

    Sin duda esto llevo a generalizar la tolerancia y la comprensión, así como a sensibilizar a la población en general, lo cual llevo a una evolución ideología sobre estos temas, claro, todavía hay miles de idiotas que no comprenden nada.
    $ªlú2…

  15. 4 enero, 2012 de 23:24

    David Alejandro Fuentealba Márquez :
    Daiko, de hecho esa no es mi opinión, era un ejemplo para aclarar lo que trataba de decir. Y concuerdo contigo, sería mucho más sincera como la propones tú… el caso es que yo la he escuchado de la otra forma, quizás como forma de camuflar el egocentrismo propio del “como a mí no me gusta, eso tiene que cambiar”.
    Me parece que en nuestra cultura hay mucha dificultad para diferenciar las opiniones de los hechos, y en consecuencia se tratan las mentiras (supuestos hechos, que no son tal), las verdades (hechos comprobados) y las opiniones de la misma manera. Considero que una opinión nunca debería ser censurada de ninguna manera, y más aún, se debería facilitar el que cada persona dé su opinión (la que sea) sobre el tema que sea, incluyendo obviamente aquellos temas polémicos donde las opiniones diferentes pudieran “herir sensibilidades”. Con lo que pienso que hay que tener más resguardo es cuando se intentan divulgar mentiras como si fueran verdades.
    Aclaro que aún cuando se intente hacer pasar por verdadero algo falso, considero que la mejor opción no es hacer callar a quien habla (o escribe), sino denunciar públicamente la mentira, explicar claramente dónde están los errores y dar pruebas de ello.

    Estoy contigo

  16. 5 enero, 2012 de 0:34

    No importa que tan imparciales nos creamos, lo cierto es que cuando algo entra en conflicto con alguna idea o comportamiento que consideramos parte de aquello que nos define, siempre intentaremos atacar esa ideología. La forma en que lo hagamos será lo que marque la diferencia entre un fascista y un ciudadano ejerciendo su “justo” derecho… con el problema que muchas veces la diferencia no será tan clara.

    Y es que aunque la expresión de las ideas puedan parecer un derecho inalienable de todo ser humano (que me parece que en realidad no existe algo así como un derecho inalienable), hay situaciones que nos hacen replantearnos estos límites. Hay un movimiento sobre gente con “amor por los niños” (pedófilos, hablando claro), que basicamente trata de convencer de que lo suyo no es diferente a la homosexualidad, y que si este grupo (los homosexuales) obtuvieron derechos, ¿porqué ellos no? Se justifican con los mismos argumentos que los homosexuales utilizaron en algún momento de su lucha. Uno como adulto tal vez pueda ponerlos en su lugar, sea razonando o a base de insultos o de prisión, que lo que piden al fin y al cabo es un delito, pero si esas ideas llegan a los niños o adolescentes, que son su objetivo en primer lugar ¿entonces qué?

    Uno podría pensar que a base de educación y pláticas sinceras con los niños y adolescentes los blindaríamos de esas “ideas peligrosas”, pero sería pecar de ingenuos, el mundo no funciona así, la vida no es como nos gustaría que fuera. Hay ideas que tal vez no deban ver la luz. El problema es que, aunque ahora estamos conscientes de que la censura es peligrosa, aún no somos capaces de saber cuando como, o si realmente de bemos utilizarla según que casos.

    Ignoro el contenido del libro que originó esta entrada. Ni me he planteado leerlo, asíque opinaré según la información proporcionada por el autor de esta entrada. Según Darío, el contenido es una completa ridiculez. Pero ridículos igual son los creacionistas, y estos joden mucho. ¿Y si el contenido del libro es usado por algún padre mal informado u homofóbico para tratar a su hijo dejando algún daño emocional? Tal vez no este libro, ¿pero que tal otro que fuera mas “serio” y con métodos más agresivos?. Me viene a la mente el caso de Alan Turing, y como una idea equivocada puede destrozar, literalmente, la vida de una persona.

    Hay ideas que tal vez no deban ver la luz. No me gusta esa frase, pero la humanidad en cada una de sus etapas, ha tenido que trabajar con lo que tiene, y a falta de lograr una ética que nos permita determinar con exactitud matemática la manera en que debemos desarrollarnos en situaciones como esta, creo que tendremos que seguir juzgando y censurando ideas que obviamente van en perjuicio al menos, de la dignidad de un ser humano.

    Darío :

    Por cierto, lo de los acentos al revés ¿es por algún motivo en concreto?.

    Una minilap con Linux Zenwalk que me juega con los acentos al no respetar la configuración del teclado y un escritor que al estar ocupado en dejar claro que respeta a sus amigos aunque pueda criticar algunos actos suyos olvidó este “detalle”

    A mí no me engañas, lo que pasa es que tu eres un “rojillo ateo”, por eso tus acentos van a la “izquierda”, de esa manera nos implantas subliminalmente tu ideología pecaminosa. :p

  17. KC
    5 enero, 2012 de 1:33

    En cuanto al argumento sobre que los pedófilos intentan excusar su conducta, refiriéndose a que también es una orientación sexual atípica (como el caso de personas homosexuales), sencillamente no se sostiene porque no tiene nada que ver.

    En el caso de los pedófilos, se protege al menor porque jurídicamente se considera que no tiene capacidad para decidir sobre su sexualidad y que un adulto no puede sustituir ni inducir a la misma (porque la sexualidad es de cada uno). Es decir, jurídicamente no es correcto decir que un menor, de hasta cierta edad (depende legislaciones nacionales), ha confirmado una relación sexual, porque no tiene capacidad para hacerlo, ya que su realidad es otra.

    No sé si se entiende la diferencia, pero vamos, que jurídicamente no tiene nada que ver, aunque alguien lo pueda meter todo en la misma caja.

    Saludos.

  18. Persona
    5 enero, 2012 de 3:41

    Enhorabuena por el artículo Darío, muy inspirado e inspirador, también coincido con Katxu en relación a que el boicot es una expresión de la libertad de expresión, valga la redundancia, pero no veo que sea contradictorio a lo que sostiene Darío, el problema es -en este caso concreto- la decisión que se ha tomado y la manera en la que se ha hecho.

    Lo siento mucho si lo que digo pueda levantar ampollas pero se ha cedido a la presión por números y no por La Razón. Esto puede convertirse en una mella para los que sostenemos que una mentira dicha mil veces nunca se convertirá en una verdad o el “coma mierda, miles de moscas no pueden estar equivocadas”.

    Si realmente deseamos abanderar el estandarte de La Razón debemos ser más críticos con nosotros mismos y apelar a la racionalidad, a la suma de argumentos y no a la suma de individuos y sus bolsillos. ¿Qué ha pasado con el in dubio pro reo? ¿Ahora vamos a ser juez y verdugo porque somos más sin conceder el turno de réplica? Somos libres de hacerlo, porque ni el derecho de reunión, ni el de libertad de expresión y ni mucho menos el derecho a invertir nuestro dinero en lo que nos plaza están vetados en el estado español, como tampoco lo están cuando cortando financiaciones se presionan ciertas políticas, cuando la suma de escaños decretan o derogan leyes o cuando simplemente el poseer mayor capacidad de presión prevalece sobre los argumentos.

    Se dice que NO TODO VALE, y estoy de acuerdo desde luego, ¿pero quién decide lo que vale y lo que no? O mejor dicho ¿cómo se llega al consenso para establecer lo que vale y lo que no?

    Me alegro profundamente de que hayas publicado este escrito Darío, un abrazo desde Australia.

    Sun saludo.

  19. 5 enero, 2012 de 6:22

    Concuerdo en algunos puntos con Aioros84, mas concretamente sobre “la censura obligada”, cuando ciertos indicativos pueden avisarnos de que algo debe de ser censurado por la lógica pura, es decir, un manual para aprender a suicidarse con una lata de gasolina y un encendedor, sin mencionar que el libro diga “Recomendado para niños de 5 años”.

    Es decir, de aquellos temas en donde la lógica y el razonamiento humano juega un papel mas que principal, cuando vemos algo que realmente es bastante estúpido para que dejar que salga a la luz? si sabemos que el mundo esta lleno de estúpidos, no creo que sea conveniente darles un manual de como llegar a estupilandia.

    Pongamos un ejemplo, todos recomendamos la tragedia de Heaven’s Gate en donde 39 personas se suicidaron por un “lavado de cerebro” muy profundo, algo que realmente hoy suena de lo mas idiota y de lo fácil que es manipular a una persona, ya ni se diga de una manipulación masiva, supongamos que esta secta decidiera sacar un libro, creo que lo mas evidente es que seria censurado y que nunca saldría a la luz publica. Creo que se nos olvida un punto fundamental en todo esto:

    El papel que juegan las casas editoras en todo esto, se me hace increíble que hoy en día cualquier cosa, cualquier libro (por mas tonto que este pueda ser) sea publicado sin ningún control o filtro de calidad, omitiendo el riesgo que puede llegar a causar en la sociedad, realmente es algo que no concibo.
    $ªlú2…

  20. 5 enero, 2012 de 6:26

    Perdón, me equivoque en una palabra en mi comment anterior.

    *”Pongamos un ejemplo, todos recomendamos la tragedia de Heaven’s Gate”

    Era:
    *”Pongamos un ejemplo, todos recordamos la tragedia de Heaven’s Gate”

    Es algo que para nada es recomendado, pero que si puede ser recordado.
    $ªlú2…

  21. Albireo
    5 enero, 2012 de 10:03

    Esto me recuerda el argumento de alguna novela en la que los viajeros en el tiempo no podían intervenir en ningún acontecimiento del pasado so pena de modificar la realidad de la que proceden. O el papel de algún fotógrafo, impasible ante la injusticia de algún hecho (bélico o de cualquier tipo) en el que no puede participar sin pervertir su papel de notario de la historia.

    Pues no. Yo creo que si que hay que intervenir cuando detectas que algo que tu puedes evitar es injusto o dañino. Y, claro, siempre se es subjetivo. Se actúa bajo criterio propio, como no puede ser de otra forma.

  22. jonas
    5 enero, 2012 de 10:07

    Vaya, este tema me llena de dudas.
    Por ejemplo, llamar al boicot de un libro no lo entiendo como un ataque a la libertad de expresión; un grupo de personas que no van a comprar y recomiendan que no se compre un libro por una serie de razones es parte de la libertad de expresión. Ataque a la libertad de expresión es, por ejemplo, poner una bomba en la redacción del Charlie Hebdo o “secuestrar” cierto número de El Jueves por un juez. No se impide en el primer caso que el autor se exprese, se responde a lo que dice.
    Pero incluso, ¿hay límites a esta expresión de ideas? (esta es una pregunta a la que no tengo respuesta clara); por ejemplo: un libro justificando el exterminio de los judios (o quien sea) o la pedofilia. Muchas libertades individuales al vivir en sociedad tienen que ser relativizadas (tu libertad acaba donde empieza la de los demás) o poner el “bien común” por encima de ciertos intereses particulares. ¿Quién decide estas cosas?: nosotros mismos como ciudadanos, con nuestros aciertos y errores, lo mismo que decidimos quien nos gobierna. Y esto puede ser bueno o puede acojonar muchísimo también!!!!!
    No sería capaz de valorar si deben existir o no límites a la libertad de expresión, así en general, pero en el caso concreto que presenta Darío no creo que sea un ataque a la libertad de expresión, aunque podemos discutir la efectividad del boicot.
    Un tema peliagudo y muy interesante como lo expone Darío, felicidades.

    Saludos y feliz año.

  23. 5 enero, 2012 de 10:08

    He de decir que no estoy de acuerdo.

    Nuestas leyes prohiben vender carne en mal estado, medicamentos que hacen más daño que beneficio, objetos defectuosos, etc. En definitiva, tenemos una serie de protecciones para mantener, dentro de lo posible, la salud y el bienestar de las personas.

    Para mantener la salud y el bienestar un pilar fundamental es la salud mental, o psicológica, o del alma, o como queráis llamarlo, me da igual. Lo importante es que se compone de una mezcla de ausencia de trastornos mentales y un ambiente social adecuado.

    Con el librito de marras, lo primero es que se da cobijo a esas voces que afirman que la homosexualidad es una enfermedad (concepto que no se usa siquiera para los trastornos psiquiátricos) y, además, se puede curar. Algo que la OMS y la APA hace muuuuucho tiempo que desterraron, por dos motivos: 1) no produce problemas para el adecuado desarrollo de la vida de la persona, 2) no se puede “curar” ni cambiar y los intentos de hacer (que han habido y hay) son desastroso y destruyen la vida de las personas que se someten a ellos.

    Un libro/idea/simposio así es como el tabaco o la carne en mal estado, no hay diferencia entre ellos. Hasta el punto de poner en peligro la vida de las personas que los consumen o la de los que les rodean.

  24. Daryl
    5 enero, 2012 de 11:09

    ¡Estamos tontos o que!. ¿Por que carajo hay que boicotear este libro ahora, precisamente A-H-O-R-A?.
    Este libro lleva editado 12, DOCE, años (ver el ISBN del ministerio de cultura español http://www.mcu.es/webISBN/tituloDetalle.do?sidTitul=1253164&action=busquedaInicial&noValidating=true&POS=0&MAX=50&TOTAL=0&prev_layout=busquedaisbn&layout=busquedaisbn&language=es ) y es referenciado en interner por los habituales integristas de siempre, pasando sin pena ni gloria, como una de tantas (por ejemplo el C. Vidad de Libertad digital lleva con la misma matraca años y años).

    Y de pronto alguien parece que ha dado cuenta (para mi que ese “alguien” es de la editorial), se monta el pollo de boicot y “por casualidad” se genera un inmenso caudal de publicidad viral que disparará el interes incluso entre los integristas originales a los que iba destinado el libro. Para el integrismo el mensaje que queda es claro: “No sabemos si lo que dice el libro es cierto o no pero dado el nivel de protesta que ahora, repito, ahora , entre los que se autodenominan progres y críticos, tal vez seria interesante leerlo”.

    Resultado final: un libro que estaria perdido entre los anaqueles de la indiferencia leido por unos pocos es de pronto, gracias al boicot (efecto streissand) conocido por la mayoria y con lectura masiva. ¡¡¡Y despues nos creemos pertenecer al homo sapiens!!!

  25. 5 enero, 2012 de 11:54

    Por ejemplo, llamar al boicot de un libro no lo entiendo como un ataque a la libertad de expresión;

    Pues el contenido de un libro suele tener bastante que ver con la expresión, así como con las opiniciones. Evidentemente no es una forma activa (a la que te refieres con el secuestro de publicaciones), pero es una forma perfectamente pasiva (por omisión). Lo mejor de todo es que el amigo Galli se queja del boicot que le hacen al libro homosexual y luego firma otro boicot. Yo eso sí que no lo entiendo.

    Pero incluso, ¿hay límites a esta expresión de ideas? (esta es una pregunta a la que no tengo respuesta clara); por ejemplo: un libro justificando el exterminio de los judios (o quien sea) o la pedofilia.

    Por supuesto que los hay, porque a lo que te estás refiriendo son delitos y se podría denunciar perfectamente por inducción o incitación al delito.

    Saludos.

  26. Albireo
    5 enero, 2012 de 12:00

    “Por supuesto que los hay, porque a lo que te estás refiriendo son delitos y se podría denunciar perfectamente por inducción o incitación al delito.”

    Si, pero ¿quién decide que es y que no es delito?
    ¿Fumarse una plantita es delito? ¿cultivarla si?

  27. Manuelodáctilo
    5 enero, 2012 de 12:34

    Yo no sabía ni que existiese. Si no lo mencionamos más evitaremos que se venda en exceso.
    El consumidor al que va dirigido el libro no va a empeorara por ello, pues ya presenta una cierta predisposición. Ya sabemos que quien gusta de leer ese libro no tiene arreglo.

    Recuerdo haber visto en un librería uno del expresidente Ansar, editado por su organización, relativo al medio ambiente, los parques naturales y demás. El problema es que estaba en la sección de ciencias naturales. Chirriaba.

    Solo la insistencia de mi novia evitó que lo reubicara en el apartado de esoterismo.

  28. 5 enero, 2012 de 13:46

    Ni censura ni nada, como bien ahn dicho antes, lo que se consigue con el boicot es publicidad. Lo único que hay que hacer es, o bien desmontar las chorradas que dice el libro, o bien ignorarlo. No creo que sea peligroso para la humanidad, la humanidad ya es bastante peligrosa para sí misma. Creencias estúpidas y escritos burros, machistas y homófobos los hay a patadas.

    Saludos

  29. 5 enero, 2012 de 15:35

    @Pablo dijo “Un libro/idea/simposio así es como el tabaco o la carne en mal estado, no hay diferencia entre ellos. Hasta el punto de poner en peligro la vida de las personas que los consumen o la de los que les rodean.”

    No creo que sea así. Puede que en este caso concreto me lo parezca, pero las ideas no deberían ser censuradas nunca, sino rebatidas. La carne en mal estado es algo objetivo, que se puede comprobar y que, como dices, puede hacer enfermar a quién la consuma. Pero ¿quiénes somos para “tutelar” o decidir qué ideas llegan a las personas? Porque quiénes somos para decidir cuál es el entorno de ideas adecuado para formar mentalmente a las personas? desde luego, lo mejor que podemos hacer es asegurarnos que al gente aprenda a racionalizar, a razonar y a pensar en base a la evidencia (sea científica o del tipo que sea) y para ello tiene que haber debate de ideas, contraste de opiniones. Y ahí es donde entramos en este tema.

    El libro no se debería haber boicoteado, porque como han dicho ya, lo único que se ha conseguido es darle una publicidad inmerecida. Sigue estando disponible para su venta, y no se han debatido las ideas que contiene, por muy absurdas que estas sean. Así que, desde la postura de alguien que no tuviese opinión sobre el tema de la homosexualidad, estos actos se parecen más a una censura reaccionaria de ideas (como pueden haber hecho las religiones o los extremistas), dándole un manto de “verdad incómoda” que no tiene en realidad.

    En conclusión, estoy totalmente de acuerdo con Darío, al que felicito por el estupendo artículo. Nadie puede adjudicarse el papel de garante de ideas “correctas”, porque en cuanto nos despistemos, estaremos sufriendo censuras ante cosas que simplemente le incomodan a un grupo de gente. Hay que ser consecuente, y siempre hemos defendido desde este y otros muchos blogs, la confrontación de ideas, de evidencias y el debate racional. Deberíamos hacer lo mismo para todas las ideas, no sólo las que defendemos nosotros. Un saludo!

  30. Uri
    5 enero, 2012 de 18:04

    Boicot y censura son dos cosas muy distintas. El Boicot forma parte de la libertad de expresion mientras que la censura es lo contrario de la misma.
    Digamos que el boicot puede dar buenos o malos resultados segun cual sea el motivo por el que se hace y segun como se hace. A parte de eso el Boicot no me parece mal.
    Si tal fabrica de bolleria se deslocaliza marchando a Korea y dejando 700 parados en X poblacion española yo dejo de comprar sus productos (que se los compren los Koreanos).
    Si tal farmacia vende homeopatia dejo de ir y aconsejo a mis amigos que hagan lo mismo.
    Otra cosa distinta es hacer boicot por motivos innobles como xenofobia o racismo pero ahi el problema no es tanto el boicot en si sino aquellos que lo realicen.

  31. 6 enero, 2012 de 3:03

    Hablando del tema del libro, y no de la censura o el boicot, dejo este enlace que es bastante interesante. Esto es rebatir las ideas con argumentos, que es de lo que se trata. http://blogs.elpais.com/apuntes-cientificos-mit/2012/01/la-ciencia-dice-que-si-puedes-nacer-gay.html

    Por cierto, estoy de acuerdo contigo, Uri. Pero una cosa es boicotear un libro y otra conseguir que se deje de vender en un centro comercial, que se parece más a la censura (a mi modo de ver). Saludos!

  32. Uri
    6 enero, 2012 de 10:40

    Como bien dices G, conseguir que se deje de vender en un centro comercial es diferente del boicot.
    El boicot seria conseguir que ese centro no vendiera un solo ejemplar pero no por el hecho de impedir su venda al comerciante sino siendo el consumidor quien se niega a comprar X producto y a la larga siendo el mismo comerciante el que deja de comerciar con tasl producto porque no se vende.
    En el caso que citas efectivamente no solo lo parece sino que es censura.

  33. 6 enero, 2012 de 12:53

    Hola, Dario.

    Hasta ahora no había querido contestar a tu artículo porque quería ver cómo respiraba la gente antes de dar mi opinión y poder, inconscientemente, dirigir el debate en un sentido u otro. Ahora voy al turrón, y lo hago como persona directamente aludida en tanto que homosexual militante.

    Vamos a ponernos en antecedentes: la homosexualidad sigue siendo perseguida a día de hoy en muchos puntos de planeta; la gran mayoría de las corrientes religiosas monoteístas del mundo consideran la homosexualidad un pecado, un desorden moral o una enfermedad, o las tres cosas a la vez; las leyes que protegen los derechos de los homosexuales en los países más civilizados están cogidas con pinzas, y a merced de la orientación política del legislador, que un día nos puede “conceder” el derecho de matrimonio y al día siguiente nos puede recurrir esta ley ante el Tribunal Constitucional. Es decir, para un amplio sector de la clase política de este país, que dos personas del mismo sexo se casen vulnera la Constitución, que por norma protege a todos los ciudadanos sin distinción, y cito textualmente, “de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.” Incluso el artículo 10.2 dice que “Las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades que la Constitución reconoce se interpretarán de conformidad con la Declaración Universal de Derechos Humanos y los Tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España.”. Y resulta que la Declaración Universal de los Derechos Humanos recoge los derechos, también, de las personas homosexuales. Estamos, por tanto, ante una legislación que nos protege, pero que simultáneamente algunos de los que juegan dentro del sistema consideran que no es así. Además, día sí y día también nos encontramos con catedráticos, intelectuales y psicólogos que, haciendo caso omiso a las premisas de las asociaciones de psiquiatría mundiales, sean del país que sean, consideran que la homosexualidad es un desorden psiquiátrico que se puede curar. También nos encontramos con infinidad de jueces cada día que, anteponiendo su ideología a la ley, retrasan deliberadamente expedientes de matrimonio homosexual, niegan adopciones a parejas homosexuales, o impiden el cambio de nombre en el DNI a transexuales, sin que ello conlleve más que, y sólo en algunos casos, pequeñas multas económicas que un juez se puede permitir, habida cuenta de que su sueldo base es de 6000 euros al mes. Por no hablar de las vejaciones, humillaciones, discriminaciones, abusos e incluso agresiones que muchos de nosotros hemos sufrido en algún momento de nuestras vidas en cualquier ámbito social, desde el típico “maricón” o “bollera” en el colegio, hasta agresiones por parte de ciertos grupos neonazis que se dedican a hacer batidas por las ciudades, y que muchos de ellos están auspiciados en mayor o menor medida por quienes tienen la ley de matrimonio homosexual recurrida ante el TC.

    Es decir, los homosexuales de este país (y de gran parte del mundo civilizado) todavía nos encontramos con que los derechos que nos ha costado siglos conseguir se pueden ver vulnerados constantemente sin que ello conlleve ninguna medida disciplinaria ejemplarizante, y aún así cuando salimos a protestar a la calle se nos tilda de intolerantes y censores. Quizás mi visión de este tema, como algunos han escrito, esté sesgada por mi propia subjetividad como ser humano, en tanto que el tema me toca de lleno, pero resulta especialmente curioso que unos puedan actuar impunemente y otros, en este caso las víctimas, no podamos hacer lo propio.

    Creo, y así entiendo que se ha actuado en esta ocasión, que pedir mediante un envío masivo de cartas a un comercio que no venda un libro que se define como de “autoayuda” por considerar que está vulnerando los derechos de millones de personas, ni es boicot ni es censura. Es sentido común. Nadie habría dicho nada si este libro fuera una novela de ficción, en donde la libertad de expresión del autor tiene que prevalecer por encima de todo, porque la creatividad no debe tener cortapisas. Yo mismo, por mucho que considerara que el libro es una afrenta, me negaría a pedir la retirada de una novela, por muy ofensiva que fuera. Con no comprarla, tendría suficiente. Pero no es este el caso. Este libro no es una novela. Es un compendio de falacias que pretenden hacerse pasar por método psicológico para curarse de la homosexualidad. Es una afrenta desde una supuesta racionalidad y un supuesto empirismo hacia un sector de la población cuyos derechos penden de un hilo finísimo, y puede hacer un daño irreparable, destruyendo lo conseguido por décadas de lucha social. Por tanto, creo que la censura es censurable, pero la petición justa de un colectivo, apoyado en la verdad científica y el derecho adquirido, no se puede tildar como tal.

    Todos nosotros nos mesaríamos las barbas si en la sección de antropología de una librería nos encontráramos con tratados “científicos” que determinaran la superioridad de la raza blanca sobre las demás, o si nos encontráramos un libro sobre el creacionismo entre las obras de Darwin y Margulies. Estoy seguro de que más de uno haría campañas pidiendo que tal volumen no se vendiera bajo esas directrices. Pues yo creo que este caso es el mismo. Si el autor quiere hacer un relato sobre cómo curarse de la homosexualidad basado en su propia experiencia personal, que el libro se catalogue en la sección de biografías, pero no puedo permitir, como persona racional, que dicho ejemplar se encuentre entre tratados de psicología o incluso entre los libros de autoayuda, por muchos que éstos me parezcan estúpidos o carentes de sentido empírico.

    La libertad de expresión acaba donde empieza mi dignidad como ser humano, mi libertad sexual íntima, e incluso mi derecho a la igualdad ante la ley. Hay derechos que son más derechos que otros, y esto no se debe confundir con la censura.

  34. Uri
    6 enero, 2012 de 14:15

    Uno de los problemas, creo yo, es la mala conotacion de censura.
    Reprimir, censurar, prohibir son palabras con muy mala fama.
    Pero una sociedad que no censura, prohibe y reprime es en realidad una sociedad enferma. Lo que sucede es que no lo llamamos asi, sino que lo llamamos leyes y normas.

    En una cosa no estoy de acuerdo contigo Rhay. El envio masivo de correo a un comercio para que no venda un libro es en efecto boicot, lo cual no significa que tenga nada de malo.
    Como el boicot emana de la libertad de expresion es neutro per se, ya que, dependera del que ejerce ese derecho. ¿Es positivo el derecho a huelga? ¿Alguna vez se ha usado mal el derecho a huelga?

    Asi que dependera de la situacion:
    ¿El boicot al cava catalan? Una gilipollez realizada por gente xenofoba, ingnorante y estupida.

    ¿El boicot a un libro homofobo? Accion acertada y necesaria y tristemente escasa en nuestra sociedad.

    Por favor, que alguien le pegue fuego a la libreria Europa.

  35. Efraín González Cruz
    6 enero, 2012 de 17:10

    Rhay escribió: “La libertad de expresión acaba donde empieza mi dignidad como ser humano, mi libertad sexual íntima, e incluso mi derecho a la igualdad ante la ley. Hay derechos que son más derechos que otros, y esto no se debe confundir con la censura”

    Tal vez me meta en “camisa de once varas” porque yo sé que aquí el abogado eres tú, y yo no puedo tener la misma capacidad en ese terreno, pero esa frase que mencionas no me convence del todo. ¿Podrías ampliar tus argumentos? Voy a lo siguiente:

    ¿Qué consideras como dignidad como ser humano? Si me voy a la página de referencia más utilizada, wikipedia, dice: “…deriva del adjetivo latino dignus y se traduce por «valioso». Hace referencia al valor inherente al ser humano en cuanto ser racional, dotado de libertad y poder creador, pues las personas pueden modelar y mejorar sus vidas mediante la toma de decisiones y el ejercicio de su libertad. Valóricamente se tiende a afirmar que el ser humano posee dignidad por sí mismo, no viene dada por factores o individuos externos, se tiene desde el mismo instante de su fecundación o concepción y es inalienable.” Entonces una persona digna es aquella que toma sus propias decisiones sin dejarse influenciar por lo externo, ejerciendo así su libertad. Con esto podría pensar que el hecho de que hagan chistes, ataques, bromas, sarcasmos, ironías, etc porque no “creen” en la utilidad de la homeopatía va en contra de mi dignidad humana, ya que intentan influenciar en mí y coartan mi libertad; y por tanto su libertad de expresión termina ahí. Me puedes decir: “es que las creencias salen sobrando aquí”, las pruebas científicas y evidencias lo dicen. Para no desviar el tema terminaría diciendo lo mismo. Aunque sea por pruebas científicas va en contra de mi dignidad, y por ende no debes criticarlo. Yo sé que es una idea muy forzada, pero así de forzado veo el planteamiento inicial, al tener conceptos tan subjetivos como “dignidad” o “libertad”.

    Si libertad de expresión en tu vida sexual íntima, lo tomas como que alguien puede publicar un libro de la sexualidad de alguien más estaría de acuerdo en que a nadie debería interesarle, y aún así se hace de todos modos, sobretodo con gente del espectáculo. Si lo tomas como que nadie puede opinar acerca de si eres homosexual, heterosexual, transexual, si eres swingler, o tienes otra práctica no estaría de acuerdo. Creo yo que siempre y cuando no se inste al delito se puede hacer, por más absurdas o estúpidas que sean las ideas. Siempre tienes la opción de no escucharlas. Sé que las comparaciones nunca son muy buenas, pero es como un programa malo en televisión. Puedes inundar al estudio para que lo quite, o simplemente puedes apagarle o cambiarle. Cosa diferente a lo que hizo un locutor de radio aquí en México diciendo que por favor atropellaran a los ciclistas que vieran (Ángel Verdugo)

    Hay derechos que son más derechos que otros. De primera instancia estoy de acuerdo, pero ¿Quién lo decide? Si esto fuera tan sencillo no habría polémicas tan encarnizadas que no se resuelven. La más clara es Derecho a la vida vs Derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo. ¿Cuál es más derecho que el otro? Depende de qué óptica se vea. Un ejemplo más “sencillo” es que hace relativamente poco tiempo, acá en México se prohibió fumar en espacios como restaurantes. Para mí es claro y obvio que es más importante mi derecho a no respirar asquerío de humo, pero hubo y hay muchas personas indignadas porque según esto los están discriminando.

    Yo estoy muy de acuerdo con Uri de la forma en que lo plantea. Una cosa es boicot y otra diferente censura.

    Finalmente aunque muy constantemente voy a librerías y encuentro cosas con las que no estoy de acuerdo, no tengo porque pedir que no se vendan. Reitero siempre y cuando no se esté cometiendo un delito ( y vámos, bien sabemos que la difamación no aplica en términos prácticos, de ser así no habría libros de política. Hay que ser tolerante, cosa que esperaría en alguien que no sé si ha sufrido directamente o no, pero es claro que sabe bien lo que es la intolerancia.

  36. KC
    6 enero, 2012 de 18:51

    Albireo :
    “Por supuesto que los hay, porque a lo que te estás refiriendo son delitos y se podría denunciar perfectamente por inducción o incitación al delito.”
    Si, pero ¿quién decide que es y que no es delito?
    ¿Fumarse una plantita es delito? ¿cultivarla si?

    La legalidad se basa en la legitimidad. Confundir esas dos cosas sería más o menos como confundir el precio con el valor.

    Saludos.

  37. KC
    6 enero, 2012 de 19:02

    Sé que las comparaciones nunca son muy buenas, pero es como un programa malo en televisión. Puedes inundar al estudio para que lo quite, o simplemente puedes apagarle o cambiarle. Cosa diferente a lo que hizo un locutor de radio aquí en México diciendo que por favor atropellaran a los ciclistas que vieran (Ángel Verdugo)

    Efectivamente, vuelvo a insistir, uno induce a un delito y otro no. En el caso del libro sobre homosexuales, en realidad no es prohibitivo que un señor piense que los homosexuales se hacen por que les apetezca complicarse la vida.

    Sí sería prohibitivo o sancionable que dijera que hay que pegar tres capones a cada homosexual que veamos por la calle. También lo debería ser cuando se expresara en términos de amenaza, injurias o algún quebrantamiento hacia el honor y dignidad, pues una cosa es una opinión basada en una mera subjetividad y otra hacerla desde una única perspectiva de hacer daño.

    Saludos.

    P.D.: en cuánto a lo del tal Ángel Verdugo, la acción por si sola no sería ilegítima, habría que ver la circunstancia y el ámbito en el que fueron dichas (por ejemplo: si lo dijo en un programa de humor). La circunstancia podría calificar o eximir penalmente la conducta (ejemplo típico jurídico: no es lo mismo un ginecóloco que toca partes sexuales sin actitud libidinosa que un jefe que le toca el culo a la secretaria. La acción es la misma, pero la circunstancia legitima en la primera y en la segunda no).

    Hacer ese mismo comentario en un programa de humor o en tono jocoso no sería inducción a un delito. Esas “pequeñas” diferencias son fundamentales en Derecho.

  38. Efraín González Cruz
    6 enero, 2012 de 20:01

    Bueno hubiera sido que el comentario del señor Verdugo hubiera sido en tono de broma. Hay muchos programas así, y se entiende. Lo malo es que el señor es analista económico (no es prejuicio, hay otros economistas donde su programa es “humorístico”) e hizo su comentario en un noticiario que se considera serio. Se supone que algún ciclista se le cerró, y fue a descargar su frustración a nivel nacional con su comentario. ¿Cuál fue el resultado? Lo corrieron. El argumentó que estaba siendo sarcástico, y que el sarcasmo es un recurso para personas inteligentes. Es decir de paso nos dijo (me incluyo)a todos los que no entenidmos su “inteligencia” que somos unos estúpidos.

  39. 6 enero, 2012 de 23:14

    Agradezco a todos sus comentarios y me da gusto saber que esto no cayó en el olvido.

    Quiero hacer unas puntualizaciones generales y otras particulares.

    Las generales:

    1) El asunto lo restringí a la palabra escrita, Me parece que los comentarios que salen de los libros o de medios semejantes y en los cuales sigo considerando que la libertad de expresión debe ser irrestricta, están de más y confunden las cosas por qué sus efectos van efectivamente más allá de la mera libertad de expresión, como por ejemplo la del famoso bloqueo de 2006 en la capital mexicana en la que, por cierto, hasta donde yo sé, el derecho de circulación de las personas nunca estuvo restringido, no así el de los vehículos, pero hasta donde yo entiendo, y si no que me corrija un abogado, las cosas en nuestra legislación ni en ninguna tienen “derechos”. Pero, efectivamente, esto sale de la mera libertad de expresión y sus consecuencias también exceden el de la libertad de expresión. Las consecuencias que puede tener la homofobia o el negacionismo del SIDA o el negacionismo del Holocausto como expresiones que ampara la libertad de expresión es algo que sus autores tendrán que afrontar por qué, efectivamente, no todo vale, pero insisto, en el caso del negacionismo del Holocausto y que me corrijan si estoy equivocado, se castiga la incitación al odio y al racismo, asó como el anti-semitismo de los que sostienen semejante delirio, pero no se castiga el derecho a creer y pensar que el negacionismo es correcto. Parece una sutileza pero ampara y dice mucho de la democracia que se practica en donde el negacionismo del Holocausto es perseguido por racista. Y me parece, insisto, que los homófobos y los negacionistas del SIDA deberían hacer frente a una situación semejante que se reserva a aquella pandilla de alucinados.

    2) Con la libertad de expresión, boicot, censura, quema, aunque son cosas distintas e independientes, yo las efectivamente las equiparo por qué atacan el derecho de pensar de los individuos en una situación en que en teoría, y mientras no se diga lo contrario, es absoluto. Obligar a retirar un libro de los puntos de venta (sea este libro conocido o no) es incorrecto, es contraproducente y da pie a que mañana, otros, cualquiera, pida el retiro de otros libros, o de obras d teatro, o de películas, o de obras de arte. En España, como en México, y en muchos lugares, todos podemos citar ejemplos de obras perseguidas en tiempos relativamente recientes. ¿Cómo vamos a pedir, me pregunto, que una obra que consideramos fundamental no sea retirada sin haber pasado por un juicio competente (eso que mencioné de que el estado de derecho signifique más que que el período intermedio entre una masacre y la siguiente) si nosotros avalamos en algún momento que esta basura de libro saliera por nuestras pistolas (por cierto, en algunas regiones de México esto es literal)?

    Y por ética, no debemos hacer esto. Como defensores del pensamiento racional, de la herencia de la Ilustración, no debemos pedir que se restringa el derecho de libertad de expresión, y menos sin que los afectados por la restricción tengan derecho a un juicio justo. Y menos si nos planteamos ser de izquierda.

    3) El boicot al libro, ¿verdaderamente protege el derecho de las personas real o presuntamente afectadas, en esta caso la comunidad homosexual? ¿Y cuántas veces se tendría que repetir esto: tantas como libros homófobos aparezcan en el mercado? ¿Y si mañana es una obra de teatro? ¿Una película? ¿No sería mejor buscar que se les aplicara a los autores de la homofobia las mismas reglas que rigen para los autores del negacionismo anti-judío?

    Y otra cosa, me parece que la dejar las cosas al nivel del boicot, muchísimos por desgracia dejan de lado algo más importante: ¿Qué clase de sociedades estamos construyendo en donde un sector de las mismas encuentra atrayente la homofobia, la irracionalidad y el racismo? Y si estas actitudes están creciendo, como parece suceder, ¿que ha salido mal con esos discursos que llaman a la tolerancia? Llevamos muchos años oyendo hablar de tolerancia y más tolerancia hacia lo diferente: seguramente a los que se les aplica la tolerancia no son ni terrícolas siquiera, ya no se diga nacionales. Por debajo del mantel algunos definen lo normal para que “aprendamos a tolerar lo diferente” (como si no fueran seres humanos como nosotros los que “tenemos que tolerar”), pero al menos aquí en México los homicidios de odio homofóbico crecen incluso en la capital del país cuyas autoridades presumen de estar a la vanguardia de todo, y en España los delitos contra las mujeres suben como la espuma de la cerveza. Y existe la impresión de que las broncas estas son generales en varios países del mundo. ¿Y la tolerancia? Bien, gracias, ¿y la familia, ya comió?

    Y es curioso: ¿seré yo “ser humano al que otros toleran” pero no me respetan y nada más están esperando el momento de echarme el guante? 😛

    Insisto: el boicot al derecho de expresión plasmado en un libro u otros medios parecidos no resuelve algo, y es contraproducente.

    4) Defender la libertad de expresión absoluta no implica, por si alguien no lo ha visto, no tomar partido contra posturas que no se comparten. No soy homosexual, pero tengo amigos y conocidos homosexuales y lesbianas a las que no quiero que alguien les agreda. Tengo amigos judíos. Defender el derecho de expresión de los que atacan a estos no significa que yo acepte pasivamente que suceda, que no me moleste, que no escriba y/o hable contra los autores y sus ideas, y mucho menos que no haré algo si los agreden más allá de las palabras. Y dejándolo en las palabras: no me privo del gusto de destrozar un panfleto como el que dio origen a esta discusión 😈 Invito a que todos lo hagamos, y lo difundamos. De hecho: en este blog, por medio de la palabra escrita, ponemos en la picota a varios alucinados, los evidenciamos y nos alegramos cuando alguien, como la chica que perdió a su pareja y que escribió en un post del blog sobre el SIDA recientemente, felicitó a autor y participantes por decir la verdad de los medicamentos y evidenciar a los alucinantes negacionistas,

    En lo particular:

    KC: ignoraba lo que dices de Galli. De hecho en su blog sobre tecnología en software libre y sociedad no vi algo de lo que comentas. Si hablamos de la misma persona, es una lástima, pero yo no puedo dejar de reconocer que gracias a él obtuve el libraco, y que lo que escribió en su blog me parece sensato y lo comparto. De lo demás, que él se haga responsable.

    Rhay: Aunque ahora ustedes son el blanco de este libro, ayer lo fueron los comunistas en otros libros, y mañana, quizás los comunistas y homosexuales juntos. ¿Por esto boicoteamos los libros?

    De mucho que pones en tu intervención (la cual agradezco por su forma y espero seguir contando con el gusto de tu amistad) lo he mencionado líneas arriba. Me gustaría tomar ahora esto que escribiste:

    Este libro no es una novela. Es un compendio de falacias que pretenden hacerse pasar por método psicológico para curarse de la homosexualidad. Es una afrenta desde una supuesta racionalidad y un supuesto empirismo hacia un sector de la población cuyos derechos penden de un hilo finísimo, y puede hacer un daño irreparable, destruyendo lo conseguido por décadas de lucha social. Por tanto, creo que la censura es censurable, pero la petición justa de un colectivo, apoyado en la verdad científica y el derecho adquirido, no se puede tildar como tal.
    Todos nosotros nos mesaríamos las barbas si en la sección de antropología de una librería nos encontráramos con tratados “científicos” que determinaran la superioridad de la raza blanca sobre las demás, o si nos encontráramos un libro sobre el creacionismo entre las obras de Darwin y Margulies. Estoy seguro de que más de uno haría campañas pidiendo que tal volumen no se vendiera bajo esas directrices.

    El problema, amigo, es que esto sucede. No se allá, pero aquí es relativamente fácil conseguir “Mi Lucha” de Hitler, los libros antisionistas de Henry Ford, el panfleto delirante de “los sabios de los protocolos de Sión” (que sabrás fue trabajo de la policía política zarista), o los delirios anticomunistas, homófobos, neonazis y racistas de un mexicano llamado Salvador Borrego. Con el arribo de la versión estadounidense del protestantismo (por qué en México ya existía una versión muy local del protestantismo que incluso es muy cercana al pensamiento ilustrado y a la herencia juarista) los libros creacionistas y anti-evolucionistas están empezando a ser relativamente fácil adquirirlos. De hecho tengo dos que quizás meta en una reseña aquí para darme el gusto de destrozarlos y a ustedes hacerles pasar un buen rato de risa. Dime, ¿hago campaña contra todo esto? Y se encuentran en librerías a las que difícilmente se le puede calificar de sectarias, racistas, neonazis o epítetos parecidos, si bien es cierto que no están en la sección de “Antropología”, que por lo demás, no es muy común en la mayoría de las librerías, y al parecer aquí si saben que hay libros de ciencia. Dudo que mucha gente aquí me entendería la necesidad de una campaña así, en una sociedad que por lo demás es racista encubierta, homófoba contenida (al menos en la capital) y violenta en general contra el que se le considera débil, metido todo esto en la coctelera de un idiota que empezó una guerra que no sabe como parar. Curiosamente, al parecer todo se publica y todo lo publicado por escrito se puede criticar, salvo en regiones bien localizadas, si bien es cierto que esto último hay que relativilizarlo.

    Y como entiendo que se da allá el problema, el libro este (como bien dices, compendio de falacias) tiene el problema para ustedes de estar siendo vendido en general, no el de estar en cierta sección. Sinceramente, y seguramente aquí no hay acuerdo, dudo mucho que el boicot impulsado por ustedes sirva para apuntalar los derechos que tiene tan penosamente ganados. Quizás habrá que aceptar que en general no hay garantías de algo en las cuestiones sociales y esto significa que si alguien o algunos son particularmente agredidos será necesario dormir con un ojo abierto, al menos mientras se consigue una sociedad más justa en la cual el comportamiento “del otro” sea respetado y aceptado, no simplemente tolerado.

    Un abrazo a ti, saludos a todos.

  40. Herbert West
    6 enero, 2012 de 23:56

    Primero de todo, felicitar a Darío por su artículo. Magnífico.

    En lo demás no se muy bien la historia, pero con mis datos (pocos) coincido con:

    La censura no me parece el método correcto nunca, y eso que más de una vez no sólo habria prohibido algo, es que hubiera condenado al peor de los suplicios a su autor, pero hay que controlarse 🙂

    Del tema del boicot que han llevado a cabo si que no tengo opinión porque no se que se ha hecho ni como pero me gustaría puntualizar que como ya han dicho lo del maltrato es un tema delictivo que no creo que tenga validez para compararse.

    Y como han dicho por ahí, el libro creo que lleva varios años publicado y no se había enterado ni el tato. ¿Para que boicotearlo? No se ha hecho (y no quiero que se haga) con la dieta Dukan, con la acupuntura ni con los libros de Benitez.

    Mejor dejar que se pudran y se pierdan.

    Como todas mis opiniones esta esta sujeta a cambio si los datos que tengo así lo avalan 😀

  41. 7 enero, 2012 de 11:40

    Aquí estoy al 100% de acuerdo con lo que ha dicho Uri. Para empezar, ha sido un boicot, no una censura, en el sentido de que nadie ha prohibido que se edite y comercialice el libro, y estoy seguro de que si alguien lo quiere comprar, no le costará hacerlo. Además, el boicot, como dice Uri, es una herramienta ciudadana neutra. Se podrá usar para objetivos buenos o malos, igual que las manifestaciones, las huelgas, etc.

  42. 7 enero, 2012 de 12:53

    Efraín, tomando la propia definición de dignidad que nos apuntas, con la cual estoy de acuerdo, ésta se basa en la libertad del ser humano. Cuando aplicamos esta palabra a colectivos que consuetudinariamente han sido denostados, vejados, o esclavizados, el concepto de dignidad se amplifica. Homosexuales, negros, mujeres, nativos americanos, hispanos… también tienen una dignidad como colectivo. Esta dignidad pasa por el principio de igualdad. Cuando estos colectivos, cuya lucha en muchos casos continúa, se ven atacados por un tratado que quiere pasar por ser científico para explicar la inferioridad de raza, o la inferioridad de sexo, o la patologización por orientación sexual, entra en conflicto la libertad de expresión de quien escribe el libro con el principio de igualdad y la dignidad como seres humanos de los colectivos afectados. Entiendo que esta dignidad es un derecho muy superior al de libertad de expresión, en tanto que la dignidad es inalienable, esto es, se tiene por el simple hecho de ser humano. Y para ello me baso en lo que nos dice la ciencia, que es que no hay diferencia entre blancos y negros, ni entre hombres y mujeres, ni entre heterosexuales y homosexuales, porque por encima de estas características que demuestran diferencias en el color de la piel, el género, o la orientación sexual, todos seguimos siendo humanos. Por lo tanto, puedo entender que los colectivos cuya dignidad como seres humanos se ve lesionada, protesten.

    En el caso que expones sobre el “outing”, entiendo que la sexualidad de las personas es íntima, es privada, y por tanto estoy de acuerdo en que se preserve esta intimidad, ya que es un derecho de la propia persona, y por tanto estoy en mi derecho de que nadie me saque del armario si yo no quiero salir.

    Darío, curándome en salud, ya había hecho la diferencia entre una obra literaria y otra que no lo es. Una obra literaria, por mucho que el autor quiera “enseñarnos” algo, no deja de ser una obra de ficción, y como tal se tiene que tomar. Yo no apoyaría jamás un boicot a una película en donde el protagonista es un maltratador (“Te doy mis ojos”, por ejemplo), ni a una novela cuyo protagonista sea un nazi que instruye a un menor a matar mendigos (“Verano de corrupción” de “Las Cuatro Estaciones” de Stephen King, por ejemplo), como tampoco haría un boicot a una novela en donde el protagonista viola a su empleada de hogar (“Memorias de mis putas tristes”, de García Márquez). Son ficción, esto es, son producto de la imaginación del autor, que en la mayoría de los casos no cuenta historias idílicas, sino que puede perfectamente contar situaciones que se dan en la vida real de forma literaria. Ahí la libertad de expresión es inalienable. Si yo tengo un conflicto con alguna de estas obras, con no leerla o no verla tengo suficiente. Yo recuerdo que en los Estados Unidos, cuando se estrenó la película “A la caza” (“Cruising”, William Friedkin, 1980), se armó la marimorena y empezaron a hacerse campañas de boicot, porque la película mostraba una realidad de los homosexuales masculinos bastante sórdida. Siempre lo consideré un error, habida cuenta de que la película es malísima, y en cambio el morbo por verla tras las protestas hizo de ésta un taquillazo, cuando ese año fue la ganadora de los premios Razzie. Igual me pasó con Salman Rushdie y sus “Versos Satánicos”, que la reacción desmedida del mundo musulmán, Jomeini a la cabeza, hizo de esta obra mediocre un superventas mundial. Efecto Streisand, lo llaman. Probablemente, si no hubieran habido estas reacciones, tanto la película como la novela habría pasado sin pena ni gloria. Pero hasta aquí es ficción, y por tanto el autor debe tener íntegra su libertad de expresión.

    Ahora, pasemos a aquellas obras que tienen una vocación científico-terapéutica, como es el caso que nos ocupa. ¿Estamos ante la misma situación? No. Porque la diferencia es que este libro no es una obra de ficción, sino un tratado para “curar” la homosexualidad basado en la propia experiencia del autor. Aquí sí hay derechos vulnerados, y por tanto entiendo que los colectivos afectados se quejen. Porque estamos hablando de un libro escrito hace doce años, es decir, se encuentra en un contexto histórico en el que la ciencia ya ha demostrado que lo que dice el autor es, simplemente, falso. Y por eso, como homosexual militante, no puedo permitir que este libro se encuentre en la sección de psicología de una librería, porque sería equiparar las pajas mentales de este señor a los estudios serios de la comunidad científica. Insisto, si este libro hubiera estado en la sección de biografías, ni me habría inmutado, de la misma manera que puedo ver la biografía de Hitler allá, y no me produciría ninguna sensación, mientras que me tiraría de los pelos si “Mi Lucha” estuviera al lado de los libros de Margaret Mead en la sección de antropología. Podríamos poner infinidad de ejemplos de estudios científicos que con el paso del tiempo se han demostrado como falsos. Darwin mismo decía que los negros eran el eslabón perdido. Yo me posicionaría contundentemente en contra de que se eliminara esto de la obra de Darwin, porque es una obra escrita en el siglo XIX. Pero si Darwin viviera ahora y escribiera lo mismo, sabiendo lo que sabe hoy día la ciencia, haría lo imposible por que se retirara la obra de este señor, o que al menos pidiera disculpas públicamente, ya que estaría negando un hecho científico, a la par que estaría fomentando el racismo. Me pasa lo mismo cuando oigo a algún mulá dando instrucciones de cómo pegar a la mujer, o a algún obispo católico diciendo que la mujer que aborta se merece que la maltraten. Dirán que están ejerciendo su libertad de expresión, pero a costa de lesionar gravemente los derechos de un colectivo estigmatizado durante siglos. Es, cuanto menos, reprobable.

    Los homosexuales nos hemos ganado nuestros derechos a sangre y fuego, tras una estigmatización de muchos siglos, tras una lucha durante los siglos XX y XXI muy encarnizada, y un simple libro de autoayuda puede hacer retroceder esta lucha muchas décadas. Que el autor de este libro se santigüe antes de comerse una polla, o que se apriete el cilicio cada vez que ve un partido de rugby, no implica que todos los homosexuales seamos así. Lo único que implica es que este señor tiene una frustración enorme. Pero cuando escribe un libro dando pautas para “curarte”, y además lo disfraza de tratado científico, sí que me atañe a mí. No sólo a mí, sino a toda la sociedad, que seamos claros, no es lo todo lo tolerante que se esperaría de una sociedad post-ilustrada.

    No es el mismo caso de los cientos de libros escritos contra el comunismo. Si bien es cierto que la opinión política está protegida por la Constitución Española, ésta no es intrínseca al ser humano, mientras que el género, la sexualidad, el color de la piel… sí. Yo mañana puedo dejar de ser comunista (ni modo… :lol:), pero no puedo dejar de ser negro (si lo fuera), o mujer (si lo fuera), u homosexual… Yo creo que ahí radica la diferencia. La libertad de pensamiento es voluble, el color de la piel (excepto en el caso de Michael Jackson y de los ingleses rositas en las playas de Benidorm :mrgreen:) no.

    Sabes que continuaremos siendo amigos aunque discrepemos en algunas cosas, porque yo sé que tu artículo no es una defensa hacia este señor, sino una exposición de lo perniciosa que puede ser la censura, de lo cual estoy de acuerdo contigo. De hecho, creo que estamos más de acuerdo de lo que parece, si te digo la verdad…

    Herbert, J.J. Benítez, por mucho que me duela, no deja de ser literatura (y bastante mala, por cierto). Con la acupuntura me escandalizaría si me la encontrara en la sección de medicina, y el caso de la dieta Dukan, debería haber sido el Ministerio de Sanidad el que hubiera tomado cartas en el asunto, porque atenta directamente contra la salud de las personas, que es lo que yo creo que debe hacer cualquier ministerio de salud ante cualquier cosa que atente contra la Salud Pública.

  43. Albireo
    7 enero, 2012 de 18:12

    El hecho de que el boicot o el descrédito público de cualquier obra haga que las ventas de esta aumenten porque aumenta su visibilidad ante la sociedad es simplemente tan enfermizo como el que los políticos corruptos aumenten sus mayorías electorales tras ser descubiertos con las manos en la pasta. ¿Qué hacemos entonces, no denunciarlos no vaya a ser que saquen mayoría absoluta?

    Por otra parte, ojalá la gente leyese, aunque fueran libros malos.

  44. Uri
    7 enero, 2012 de 18:31

    Este efecto de aumento tambien se ve propiciado por el hecho de que el ciudadano sepa o sospeche de que esas calificaciones negativas son absurdas.
    Ejemplo: Cualquiera sabe que las clasificaciones Estadounidenses sobre musica, cine, videojuegos las hacen personas de un perfil tipo Marge Simpson asi que no hacen caso de ellas o hacen lo contrario sospechando que cualquier cosa que tamaños mojigatos ignorantes puedan considerar nocivo ha de ser por fuerza positivo.

    Obviamente tambien es un factor importante la curiosidad. ¿Por que lo habran prohibido?

    Pero si estoy muy de acuerdo con Rhay que si se puede censurar la apologia del terrorismo por ser delito, entonces cualquier cosa que atente contra los derechos humanos tambien puede ser censurada y prohibida. Eso incluye racismo, xenofobia, homofobia y todos los tipos de -fobias estupidas e irracionales que el ser humano pueda inventar.
    En un momento dado se prohibio el partido de Batasuna por su apologia del terrorismo sin embargo se permiten partidos que hacen apologia del racismo y la xenofobia (Plataforma per Catalunya, Falange…). En fin, habria que unificar criterios. ¿Es peor matar a alguien por la independencia de Euskadi que por ser negro, homosexual, mujer, inmigrante…?

    Y en ese sentido, no acudire a corridas de toros porque las hayan prohibido.

  45. Herbert West
    7 enero, 2012 de 23:31

    Ok Rhay.

    Veo por donde vas y creo que coincido, al menos en la mayoría.

    En cuanto a este boicot en concreto, sigo diciendo que no tengo datos, aunque estoy de acuerdo con Uri en la neutralidad del boicot en general.

    Y por cierto yo he visto acupuntura en la sección de medicina… y si, me sangraron los ojos durante semanas :D.

  46. KC
    8 enero, 2012 de 2:37

    Veamos que dicen los expertos (los serios):

    http://blogs.elpais.com/apuntes-cientificos-mit/2012/01/la-ciencia-dice-que-si-puedes-nacer-gay.html

    Para muchos de los que aquí escribimos nada nuevo. Para otros supongo que algo imposible.

    Saludos.

  47. KC
    8 enero, 2012 de 2:57

    Hago un resumen para los lectores más “vagos”:

    Hay muchas evidencias de que factores biológicos pueden jugar un papel decisivo en la definición de la orientación sexual. El más aceptado de ellos, los niveles de hormonas masculinas durante el embarazo.

    Richard Cohen defiende que no hay nada biológico en la homosexualidad porque es lo que le permite armar su teoría:

    Cualquier embrión empieza a desarrollarse sin un sexo definido. Pero si posee un cromosoma Y, en la semana 6 de gestación empezarán a desarrollarse los testículos. Y en la 8 comenzarán a segregar testosterona alcanzando su nivel máximo entre la semana 12 y 14. Justo cuando además del cuerpo también se está desarrollando el cerebro. La testosterona y otros andrógenos es lo que masculinizará el feto. Si no hay liberación de testosterona, el cuerpo y cerebro del feto continuarán su desarrollo como mujer. Pues bien; los neuroendocrinólogos creen que si durante un embarazo masculino el pico de testosterona no es suficientemente alto, algunas partes del cerebro podrían quedar menos masculinizadas y condicionar hacia la homosexualidad. Y tienen evidencias de ello.

    Fíjate si no en un trastorno llamado Congenital Adrenal Hyperplasia, por el que los fetos femeninos son igualmente expuestos a altos niveles de andrógenos. De niñas las mujeres con CAH muestran comportamientos más masculinos, y de adultas algunas de ellas experimentan más atracción por personas de su mismo sexo.

    Si modificas los niveles de testosterona y otros andrógenos durante la gestación de ratas, podrás obtener tanto machos como hembras con preferencia por su mismo sexo. Obvio que no es extrapolable a la complejidad de la conducta humana, pero sí un indicio de que las hormonas juegan un papel clave en la diferenciación sexual durante el embarazo.

    No se sabe muy bien qué podría provocar unos niveles más o menos altos de testosterona durante el embarazo. Pero la alta (aunque no completa) correlación entre gemelos gays hace pensar que podría haber algún componente genético.

    Los científicos serios no son amigos de afirmaciones contundentes, y pocos se atreverán a declarar taxativamente que muchos hombres sean gays debido niveles prenatales de hormonas. Ni por descontado que esta sea causa o explicación de un fenómeno tan amplio y multifactorial como la homosexualidad.

    Bioquímica, procesos fisiológicos y biología general contra un señor que dice que los gays se hacen gays para complicarse la vida.

    En fin, con toda sinceridad: no sé cómo cojones es posible que aún se discutan estas cosas. Llega a un nivel tal de gilipollez que me hace pensar que no sabemos usar la lógica ni extraer deducciones indiciarias de las observaciones. Está claro que de esto solo puede dudar un ignorante en la materia, porque cuando uno recopila la suficiente información, observa su entorno y analiza bien los datos, puede concluir perfectamente sobre la realidad de las cosas. Y la realidad es la que se dice en este artículo, de un señor que no conozco de nada, pero que entiende perfectamente la cuestión.

    Otra cosa es que estemos lo suficientemente condicionados para soltar la primera gilipollez que nos viene a la cabeza. Que parece que va a ser la causa de muchas de las imbecilidades supinas que hay que leer. Entre ellos la del tal Cohen.

    Si quieres pensar, quítate la ropa con la que te han vestido. Sólo completamente desnudo podrás llegar a conclusiones próximas a la realidad.

    Saludos.

    P.D.: Uri, ¿recuerdas qué te dije hace unos días? En fin, no sigo que me altero y no me conviene.

  48. 8 enero, 2012 de 11:58

    En líneas generales, estoy de acuerdo con el artículo que nos linka KC. La homosexualidad es lo suficientemente compleja como para que sólo se trate de un “trastorno” del comportamiento humano.

    Por cierto, o yo estoy equivocado, o lo está la Wikipedia, porque según la wiki el libro del que hablamos está publicado en el 2007, y no en el 2000 como creía… lo que hace el asunto todavía más grave…

  49. KC
    9 enero, 2012 de 20:11

    Otro ejemplo de lo que debería ser censurable: uno no puede, por mucho que quiera publicitar su gimnasio, usar imágenes de épocas pasadas en las que personas como cualquiera sufrieron todo tipo de atrocidades. No porque entonces usted está banalizando lo sucedido hasta límites muy peligrosos. No se puede hacer una especie de chiste visual sobre las calorías y la gente que pasó por un centro de concentración porque aunque usted sea una paleto y un ignorante que no sepa nada de Historia, y no haya tenido familiares que hayan sufrido el paso por uno de esos, sí los hay que los tienen. Es decir que usted sea medio psicópata y no tenga la empatía suficiente como para poder ponerse en el lugar de otro no significa que su creación publicitaria deba de ser totalmente lícita.

    ¿Es censurable el anuncio? Sí.

    ¿Por qué? Porque usa imágenes directas de hechos que causaron mucho sufrimiento con la única intención de dar a conocer un gimnasio. Sería lo mismo si en la foto hay un campo de concentración ruso, me es indiferente la ideología inherente al hecho.

    ¿Pero no es más importante el derecho a la expresión? Usted es gilipollas y no lo sabe.

    Saludos.

    http://www.elmundo.es/elmundo/2012/01/09/internacional/1326108784.html

  50. KC
    9 enero, 2012 de 22:17

    Este puede ser que intentara ser “gracioso”, pero la cuestión es que es ofensivo para un determinado sector de la población que no tiene la culpa de que usted quiera anunciar una página de apuestas y que piense que una buena apuesta es saber a quién van a atropellar primero. Hay mil tipo de apuestas en los que usted podría haber basado su creatividad. Que sí, que su trabajo es llamar la atención, pero es que hay unos límites porque si no perdemos el norte de las cosas.

    Anuncio rechazado por la misma empresa cliente (Energizer). Sí, usted quiere dar a entender que Energizer tiene unas pilas de la hostia, potentes a más no poder, tanto que se te cae el transistor y puedes morir en el baño. Ahora bien, podría pensar que cuando los familiares de gente que haya muerto electrocutada accidentalmente en el baño (o incluso suicidada, ya que no sabemos si el transistor se cayó o se usó con tal intención) van a recordar todo tipo de cosas. ¿De verdad no hay otra forma para anunciar unas pilas sin tener que causar un dolor psicológico temporal -fallecimientos de familiares- a determinadas personas?

    Esto sería diferente a esto otro, que también fue censurado, aún cuando los dos “juegan” con la muerte:

    ¿Por qué este no es tan agresivo como el anterior? Porque no identifica un hecho concreto, sino la muerte en general. No da para que alguien recuerde hechos concretos que además no van a significar más ventas. Es una forma bizarra de anuncio, pero no entra en concreciones sobre actos concretos que puedan herir la sensibilidad de personas que pasaron por cosas parecidas. Todos morimos, así que el que quiera estar bello incluso muerto, pues muy bien. Para mí sería totalmente válido.

    Por otro lado, esto no tiene nada que ver, por ejemplo, cuando la gente se echa las manos a la cabeza por un anuncio sobre violencia de género por ejemplo, diciendo que es demasiado violento. ¿Por qué? Porque es justamente lo que se quiere denunciar: la violencia. Por tanto, como quiere usted denunciar lo violento de la violencia, hace un anuncio lo más violento posible, porque la violencia es así y no otra cosa. No puede usted pedir la censura de un anuncio sobre violencia porque sea violento porque eso solo se le ocurre a un imbécil. Además, como cualquiera puede comprender, la violencia de un anuncio que critica la violencia no es gratuita.

    En definitiva, lo que quiero dar a entender es que este tipo de cosas no puede tener una regulación concreta, porque los supuestos son infinitos, sino únicamente referida a unos criterios generales que luego una Comisión especializada deberá encargarse de autorizar y retirar.

    Por poner otro ejemplo, en los relacionados con el sexo -que suelen ser muchos porque nos llaman la atención-, los hay graciosos, con sentido del humor, sensuales, estéticamente eróticos y luego hay unos que claramente denigran a la mujer y la tratan como un mero objeto sin preocuparse de si pueden condicionar la visión de la sociedad o no. Por tanto, la relatividad sobre este asunto es bastante amplia, pero por supuesto hay unos límites porque no todo vale. O no debería.

    En definitiva, la casuística es muy amplia y debe de ser analizada con CRITERIOS LÓGICOS.

    Saludos.

  51. 9 enero, 2012 de 22:59

    No sabía de lo que hablabas, KC, hasta que he pinchado en el link, y entonces, tal y como creyeron los humanos durante siglos, la sangre se me ha parado en las venas. ¿Cómo se puede ser tan… tan… tan capullo, por la diosa?

    Mira, me viene al pelo para lo que hablábamos. Como tú bien dices, este anuncio es censurable, y si la propia compañía no lo hubiera retirado y pedido disculpas, esta empresa debería haber sido objeto de boicot mundial. No he visto motivo más adecuado que éste para montar un boicot.

    Bueno, quizás éste:

    http://ocio.elnortedecastilla.es/tendencias/un-anuncio-de-la-marca-de-tampones-libra-enciende-la-polemica-en-nueva-zelanda-09012012.html

  52. KC
    10 enero, 2012 de 0:01

    Rhay, el tema es que la Ley debe anticiparse a los boicots, porque no puede permitir que un anuncio banalice de forma tan denigrante y con tan mal gusto sucesos que nos atañen a todos. No es cuestión de que unos adultos decidan hacer un boicot, sino de que por ejemplo alguien de 16 años que ve el anuncio, y que no tiene la información suficiente -generalmente-, banalice en un futuro la misma situación. Porque si algún día todos banalizamos esa cuestión, acabaremos a piedras y palos (la cuarta GM, que decía Einstein).

    Sobre #52, es otro debate muy amplio, pero te adelanto que jurídicamente no es tan censura como puede parecer. El problema es que a nadie le interesa la posición jurídica, y mucho menos el por qué la posición jurídica es una u otra, sino poder tener todo tipo de obras al alcance de la mano.

    Saludos.

  53. KC
    10 enero, 2012 de 4:27

    Ejemplo de anuncio que juega con los tópicos de cierta minoría de forma graciosa, sin ofender a nadie (aunque probablemente alguno habrá). Pero vamos, que la forma es inofensiva:

    Por cierto, el argumento que se usa a veces, en el caso de las publicidades agresivas, de que entonces determinadas películas también habría que censurarlas, no lo veo muy claro, ya que lo censurable es, sobre todo, que usen determinadas cosas para impresionarnos con la única finalidad de vendernos algo.

    La violencia, el machismo o el sexo en las películas son inherentes al contenido o hilo de la historia que cuentan y lo que intentan es reflejar realidades o ficciones, pero no vendernos algo. Es mero recurso lingüístico y no un recurso meramente comercial.

    Creo que la diferencia es bastante importante.

    Saludos.

  54. Héctor
    11 enero, 2012 de 3:33

    Coincido con los planteamientos de Darío.

    El camino no es callar a los que expresan falsedades, sino rebatirlos con fuerza y entusiasmo. De lo contrario estamos traicionando los principios y caemos en el mismo fanatismo y sectarismo que decimos combatir. Así como estoy convencido de que tenemos el machismo tan metido en la sangre que a veces ni cuenta nos damos, así lo estoy de que tenemos aún trazas de intolerancia que nos falta descubrir y limpiar.

    En el cierre de su gran obra “El miedo a la democracia”, Chosmky expresa: “También vale la pena recordar que las victorias favorables a la libertad de expresión se consiguen a menudo defendiendo los puntos de vista más depravados y horrendos. La decisión de 1969 del tribunal supremo fue tomada en defensa de la persecución del Ku Klux Klan tras una reunión con figuras encapuchadas, pistolas y una cruz ardiendo, que proclamaban ‘enterrar al negro’ y ‘devolver a los judíos a Israel’. En cuanto a la libertad de expresión, existen básicamente dos posturas: o bien uno la defiende enérgicamente, favoreciendo puntos de vista que odia, o bien la rechaza a favor de criterios estalinistas o fascistas”.

    Así como no necesariamente toda huelga es positiva, no todo boicot lo es. Depende de cada caso. Cada uno debe analizarse en su contexto, pero teniendo muy claro que los principios se llevan a la práctica de manera integral, aunque para ellos debamos sacudirnos algunas ideas erróneas. Eso forma parte del crecimiento, de la madurez. Saludos.

  55. KC
    12 enero, 2012 de 23:25

    Esto también está amparado por el derecho al libre comercio:

    http://bit.ly/zouAAs

    Saludos.

    P.D.: impresionante la respuesta que le dan en comisaría.

  56. 13 enero, 2012 de 3:03

    Desde luego, KC. A ese policía lo deberían echar del cuerpo por imbécil… o puede que esté allí precisamente por ese rasgo de su personalidad, quién sabe…

  57. KC
    15 enero, 2012 de 18:42

    En cuanto al tema de prohibiciones Vs no prohibiciones, otro ejemplo de libertad de comercio. ¿Debe o no prohibirse la venta de algo así?

    http://www.puntogeek.com/2007/10/03/phone-jammer-corta-llamadas-hasta-10-metros-a-la-redonda/

    Al parecer, la única utilidad conocida de este aparato es la de gastar bromas. ¿Alguien cree que este artículo de broma no es susceptible de poder originar un problema y de los gordos?
    ¿Qué hacemos? ¿Dejamos que se pueda vender o lo prohibimos? ¿Prohibir esto tiene algo que ver con otro tipo de prohibiciones que solo pueden catalogarse de gilipollas? ¿Le importa mucho al vendedor si a usted mañana le joden la comunicación de una llamada vital? ¿Es el mismo uso el que le puede dar alguien arbitrariamente que el que se pueda dar en cárceles, hospitales u otros centros similares mediante un sistema parecido? ¿Dejamos que alguien con una web de comercio registrada en un pequeño país con leyes artificiales pueda venderlo por Internet?

    Vemos que dicen los países en sus legislaciones:

    http://en.wikipedia.org/wiki/Mobile_phone_jammer

    ¿Significa eso que esa prohibición sea para que los Gobiernos puedan controlarnos o algo así?

    Como siempre, cada problema tiene una necesidad de análisis diferente.

    Saludos.

  58. 17 enero, 2012 de 17:55

    No todo el mundo tiene el mismo concepto de censura: http://somnoticia.cat/2012/01/17/duran-i-lleida-denuncia-el-periodista-xavier-bosch-per-haver-li-fet-una-pregunta-que-no-li-va-agradar/

    Resumen en castellano: El portavoz de CiU en el Congreso, Duran i Lleida quiere que el periodista Xavier Bosch se retracte de una pregunta que le hizo durante la campaña electora. La pregunta era: “si cobraba de algún lobby de Madrid”. La petición se ha hecho via notarial y si no se retracta le llevará a los tribunales. Me pregunto como se retracta uno de una pregunta. ¡País!

  59. KC
    19 enero, 2012 de 19:05

    Este es otro caso de censura total. Pero uno de los catedralicios:

    http://bit.ly/z7mHqt

    La foto está hecha por un alumno en plan reivindicativo e intenta mostrar la realidad de las cosas. Me parece muy bien que un centro tenga en su reglamento interno que haya algún tipo de penalidad para el uso discriminado y arbitrario del móvil en una clase, por ejemplo.

    Lo que me parece increíble es que alguien haya escrito o interpretado esa norma jurídica sin entender que no todos los supuestos de hecho en los que alguien pueda usar un móvil en clase son antijurídicos o susceptibles de reproche, como se da en este caso. Es decir, no es lo mismo llevar un móvil a un centro educativo y ponerse a hablar por él mientras el profesor está dando clase, o incluso ponerse a hacer fotos para Facebook (o similares), que usarlo para sacar una foto reivindicativa. Ya de por sí, la lógica jurídica de alguien que no sea demasiado corto de miras ya debería dar para entender que la norma tácitamente sabe diferenciar esos supuestos. Pero claro, en este país va a haber que empezar a escribir las normas de forma totalmente expresa, explicando punto por punto, porque hay determinados imbéciles que no se enteran de cómo funcionan las cosas. La persona que toma la decisión de expulsar al alumno es un imbécil categórico que no sabe aplicar una norma. Creo que uno de los problemas de este país es que determinados gestores no saben aplicar normas porque no tienen ningún tipo de conocimiento jurídico.

    No se puede intentar censurar realidades que nos incumben a todos (a no ser que haya un riesgo de otro tipo que legitime la acción) ni penar acciones que tengan que ver con aquéllas, porque como dice la misma frase, “nos incumbe a todos”. Mucho menos dar un ejemplo tan borrego y censurador de cómo no se deben interpretarse y aplicarse leyes.

    En fin, que es increíble que alguien que saque una foto reivindicativa se le acuse de algo. Cosa que me ha recordado el caso de un conocido fotógrafo, ya fallecido, al que se le llamó de todo por acercarnos a los demás, que vivíamos muy cómodamente en casa, la cruda realidad de algunas partes del planeta.

    La pena es que a algunos el ser (o hacerse el) gilipollas les salga relativamente rentable.

    Saludos.

  60. 19 enero, 2012 de 21:25

    Hablando de censura, al parecer el apagón de ayer contra la SOPA ya empezo a dar frutos, por lo pronto el FBI acaba de cerrar Megaupload acusandolos de “Fomentar la pirateria”.

  61. KC
    19 enero, 2012 de 23:18

    Me parece a mí que el término censura os lo tomáis algunos como os apetece.

    Saludos.

  62. Persona
    20 enero, 2012 de 2:27

    Daiko :
    Hablando de censura, al parecer el apagón de ayer contra la SOPA ya empezo a dar frutos, por lo pronto el FBI acaba de cerrar Megaupload acusandolos de “Fomentar la pirateria”.

    Y ya ha tenido su respuesta:

    http://www.heraldsun.com.au/technology/fbi-shuts-down-megauploadcom-charges-seven-with-online-piracy/story-fn7celvh-1226249114650

    Y en este artículo se dejan unos cuantos sites más que han tirado.

    Sun saludo.

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