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Crítica a «44 Hechos científicos corroborados por la Biblia» (III)

12 enero, 2012

Bueno, pues seguimos repasando los supuestos hechos científicos corroborados por la Biblia, con una nueva entrega donde comentamos algunas “evidencias” más:

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11. Juan 15:13 La Abnegación y el auto Sacrificio. La historia revela que innumerables personas han puesto en peligro sus vidas y hasta muerto por amor a otros. Esta realidad no se puede explicar ni mucho menos entenderse a través de la Selección Natural o la Supervivencia de los más aptos (Romanos 5:7-8).

Vaya, pues entonces aún es más difícil entender cómo puede mostrar altruismo una hormiga infectada e irse a morir alejada de la colonia para no contaminarla, cómo puede una perra adoptar un cachorro de gato, o porqué un delfín ayuda a no ahogarse a un congénere enfermo. Dudo mucho que ningún literalista bíblico sostenga que los animales tengan un alma comparable a la humana y, por lo tanto, compartan las dádivas divinas como la caridad y el altruismo, espoleados por un paraiso hormiguil.

Igualmente, cabría preguntarse porqué tendemos a ser más altruistas con las personas más cercanas (hijos, hermanos, padres, primos, vecinos, amigos íntimos) y vamos descendiendo en nuestro nivel de altruismo conforme se aleja el parentesco y el trato (primos lejanos, vecinos de la otra punta de la ciudad, víctimas del terremoto de Haití). También me permito dudar de que el Dios cristiano premie el altruismo en razón proporcional al grado de parentesco.

Por el contrario, y contradiciendo la falsa e ignorante afirmación final de la frasecita de marras, la biología evolutiva sí puede ofrecer explicaciones de estos curiosos hechos, y de hecho se han manejado varias posibilidades sobre como podría ser adaptativamente positiva la conducta altruista en los animales (incluyendo, obviamente, al Homo sapiens).

Una de las últimas, y que particularmente me parece más coherente, se basa en que la unidad de selección sea el gen, y no el organismo. Es decir, lo que transmitimos a la siguiente generación es una copia nuestros genes, que se encuentran también en nuestros hermanos y parientes más próximos con mayor probabilidad de coincidencia que en parientes lejanos o personas del otro extremo del planeta. De esta forma, un individuo que se sacrifica por los demás (o disminuye la probabilidad de reproducirse), puede obtener una ventaja para perpetuar sus propios genes cuanta mayor sea la similitud genética con el individuo por el que se sacrifica. De hecho, dar la vida por un hijo supone salvar el 50% de tu dotación genética, el equivalente a tener otro hijo. Con nuestros hermanos compartimos otro 50% de patrimonio genético de media, alrededor del 25% con nuestros tíos y sobre el 12,5% de nuestros primos, continuando el descenso según nos alejamos en nuestro árbol genealógico. Como resulta evidente, un comportamiento que nos incline a beneficiar a nuestro entorno más cercano sería seleccionado positivamente. Si además, mediante algún mecanismo, se consigue que el animal (humano o no) asuma menores riesgos cuanto menos emparentado esté con el solicitante de ayuda, se conseguirá una mayor optimización en la relación de riesgo-recompensa.

Lógicamente, los animales no tenemos un “detector de similitud genética” como para poder evaluar la cantidad de genes idénticos que compartimos con un individuo a punto de caer por un barranco. Sin embargo, tenemos posibles estimaciones; la más importante de todas, el nivel de relación con el individuo en peligro. En animales sociales, en mayor o menor medida, cabe esperar que los individuos más próximos y con los que mayor contacto tenemos sean precisamente aquellos más emparentados con nosotros mismos. Sea un hormiguero o un clan de cromañones, las posibilidades de que el tipo junto al que cazamos todos los días tenga más genes en común con nosotros son mayores que las otro elemento que no conocemos por pertenecer a un clan diferente. De esta forma, un comportamiento que induzca a la protección de aquellos con los que tenemos un mayor contacto, será altamente adaptativo, dado que tendrá más probabilidades de estar protegiendo copias de nuestros propios genes.

Sin duda, los mecanismos que dirigen nuestra conducta afectiva y protectora son mucho más complejos que éstos, como ocurre con la empatía mostrada hacia las crías. Numerosos estudios han confirmado que el hombre y otros mamíferos reconocen determinados caracteres infantiles (como los ojos grandes en proporción con el tamaño del cráneo) tanto dentro de nuestra propia especie como en otras, induciendo un instinto de protección que resultaría de nuevo altamente adaptativo especialmente en animales sociales (precisamente donde más se da esta característica).

Todos estos fenómenos no solamente pueden explicar porqué solemos darnos más a nuestra prole que a un habitante de Bora-Bora (y evitar la incomodidad de tener que explicar donde ordena Dios amar más a nuestros primos que a un polinesio), sino que además nos puede hacer comprender comportamientos tan poco adaptativos como los que muestran perros y humanos desperdiciando recursos al adoptar a cachorros ajenos, por ejemplo. Incluso, nos puede llegar a entender los motivos de esos enormes ojos de los comics manga…

Puede que a muchas personas les resulte una conclusión triste y odiosa, pero cabría preguntarse si el tan alabado sacrificio paterno no es un mero acto de egoismo de nuestros genes.

(Un ejemplo más ampliamente explicado de altruismo biológico en hormigas puede consultarse en el siguiente enlace: aquí )

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12. Génesis 1:20-22 El Dilema de la Gallina o el Huevo se resuelve. ¿Qué fue primero?… Esta pregunta ha plagado a filósofos por siglos. La Biblia establece que Dios creó a las aves con la habilidad de reproducirse conforme a su misma especie.

Siento tener que decir esto, pero eso del huevo y la gallina es más trasnochado que los chistes de Chiquito de la Calzada. Entre los huevos, las gallinas y el puñetero eslabón perdido, el retraso de esta gente suma unos cuantos siglos. El dilema del huevo o la gallina es un asunto que atrajo a filósofos antiguos en su intento de explicar el origen de la vida, pero que precisamente bajo el estudio de la biología evolutiva pierde bastante sentido, dado que la evolución representa un proceso que difícilmente permite establecer fronteras claras entre una especie y su/s especie/s descendientes. El número de generaciones que transcurren hasta que una especie se separa filogenéticamente de otra, imposibilitan establecer un momento puntual a partir del cual A pasa a transformarse en B. La evolución es una película en movimiento y, aunque estos creacionistas todavía no se hayan enterado, la biología evolutiva no postula que de un huevo de dinosaurio emergiera una avestruz.

No obstante, y entrando al trapo, el redactor ha metido aquí la pata hasta la cadera. Si la Biblia establece que fue primero la gallina, la ciencia dice todo lo contrario. Diversos especialistas se han manifestado con respecto a este anecdótico tema de forma inequívoca: “El organismo vivo en el interior del huevo tenía el mismo DNA que el animal en el que luego se convertiría, por lo que la primera cosa viva que podemos calificar sin temor a equívocos miembro de esa especie es el primer huevo”, dice por ejemplo el Dr. John Brookfield, especialista de genética de la evolución de la Universidad de Nottingham (Inglaterra).

El ADN completo de un organismo no puede ser transformado después del nacimiento. Cuando un individuo sufre una mutación, ésta no aparece simultáneamente en todas las células de su cuerpo. Por ello, un ser humano no muta a los 30 años y de repente se le alarga el cuello o desarrolla agallas. Las mutaciones que transforman a todo el organismo son aquellas que se dan en los gametos, y no transforman al que la ha sufrido, sino al descendiente que se desarrolla a partir del gameto mutado (la única excepción a ésto es cuando la mutación se produce en el mismo zigoto o en las primeras divisiones mitóticas de éste). Por ello, un fenómeno mutagénico masivo, como la radiación producida por una explosión nuclear, contaminantes químicos o biológicos, etc., producen tumores y diversas patologías en sus portadores, pero las malformaciones aparecen en la descendencia.

Por lo tanto, la primera ave que en el transcurso de la evolución se convirtió en lo que hoy llamamos una gallina existió primero como embrión en el interior de un huevo. O, trasladado al absurdo, si de un huevo puesto por un dinosaurio hubiera nacido una gallina, el huevo sería de gallina, no de dinosaurio.

(Un poco más de vueltas sobre el tema: El Dilema del Huevo)

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13. Apocalipsis 4:11 El Dilema de las Proteínas o el ADN. Para los evolucionistas el dilema de la gallina o el huevo sigue, ya que las gallinas y cualquier otro organismo consisten de proteínas. El código de ensamblaje para cada proteína está dentro del ADN, sin embargo, para la propia fabricación del ADN se requiere de proteínas. Entonces, ¿qué fue primero las proteínas o el ADN? La respuesta Bíblica es que ambos fueron creados al mismo tiempo.

¡Y dale con el huevo!

Aquí, pretendiendo hacer gala de una aplastante superioridad dialéctica, se recurre al viejo truco de utilizar algo que desconocemos para rellenarlo de dioses. Pues va a ser que no cuela.

La primera trampa de este supuesto “hecho científico corroborado por la Biblia” es que este libro no dice nada sobre ácidos nucleicos o proteínas. Y no lo dice, entre otras cosas, porque hace 2.000 años no se sabía que existían. El autor, realizando un verdadero ejercicio de caradura epistolar, pretende que el relato de la costilla de Adán explica el dilema del origen de las moléculas con capacidad de autorreplicación. Según esta forma de corroborar hechos científicos, la religión azteca, musulmana, maya, griega, romana y unas cuantas más, son tan científicas como la basada en la Biblia. En la antigüedad debía ser vox populi eso del origen del ARN…

Además, y como en el resto de “hechos”, estas aseveraciones son inexactas, cuando no disparatadas y malintencionadamente manipuladoras. Efectivamente, no sabemos con exactitud cual fue la primera molécula con capacidad de autoreplicación. De igual forma que no sabemos con certeza si existe el Bosón de Higs, que ocurrió en los primeros milisegundos después del Big-Bang o cómo curar la artrosis. Sin embargo, ninguna de estas incógnitas es una prueba de la existencia de Júpiter, de Jehová o del Ratoncito Pérez. De igual forma que el que no sepamos cuantos planetas enanos hay más allá de la órbita de Plutón no demuestra que existan los unicornios de color verde.

Hipótesis del «mundo de ARN»

Hipótesis del «mundo de ARN»

No obstante, tenemos pistas y escenarios muy posibles sobre estas primeras moléculas. Lo más probable es que las primeras moléculas con capacidad catalítica y autorreplicadoran fueran RNAs o análogos donde la ribosa es sustituida por treosa, glicerol, acroleína o eritrol, más estables y energéticamente más económicos de formar que el propio ARN, o incluso otras alternativas como péptidos unidos a bases nitrogenadas que formaran polipéptidos con propiedades de ácidos nucleicos. La selección posterior habría ido favoreciendo aquellos políemeros con mayor cantidad de ribonucleótidos, lo que habría originado un “mundo de ARN”. Los análogos del ARN (así como posteriormente el propio ARN) habrían sido capaces de realizar las primeras síntesis proteicas a partir de aminoácidos activados, proteínas que a su vez podrían haber desempeñado una función importante en la selección positiva de los ARN.

No obstante, se trata como decíamos al principio de un proceso altamente especulativo, sobre el que queda mucho por investigar. Atribuir el ADN a la acción del martillo de Thor mientras buscamos una explicación más racional puede consolar ciertas incertidumbres existenciales, pero poco más.

[continuará…]

Entradas anteriores:


  1. Persona
    12 enero, 2012 de 3:26

    Excelente capítulo J.M. Hay que reconocer que estais muy sembrados creando nuevas series para la colección. En concreto esta última aportación es muy instructiva no solo para entender los procesos evolutivos sino que además otorga planteamientos perfectos a la hora de explicarlos a terceros.

    Respecto a…

    Numerosos estudios han confirmado que el hombre y otros mamíferos reconocen determinados caracteres infantiles (como los ojos grandes en proporción con el tamaño del cráneo) tanto dentro de nuestra propia especie como en otras, induciendo un instinto de protección que resultaría de nuevo altamente adaptativo especialmente en animales sociales (precisamente donde más se da esta característica).

    … esto explica muchas cosas…

    …criaturica.

    Sun saludo.

  2. Persona
    12 enero, 2012 de 3:28

    Argh, otra vez he insertado el clip mal. ¿Algún gentil administrador podría retocarlo y borrar este segundo post por favor? Gracias por adelantado.

    Sun saludo.

  3. 12 enero, 2012 de 5:14

    Ahuevados con el huevo.

    Buen articulo.

  4. 12 enero, 2012 de 5:59

    Maravilloso!. Y Siguen las pruebas una tras otra sobre miles de cosas erróneas de la Biblia, creo que artículos como este pueden multiplicarse en decenas de entregas (Y espero que así sea).

    Creo que la selección de Ciencia vs Fe es simple, a medida que uno como ser humano crece, surgen infinidad de preguntas, la curiosidad es una virtud increíble del ser humano la cual nos a llevado a Descubrir/Inventar y desde luego a preguntarnos millones de cosas, a la hora de formularnos una pregunta a nosotros mismos buscamos una respuesta satisfactoria y creo que el Ateísmo surge a la hora de incrementar nuestro conocimiento, a la hora de comparar el creacionismo contra la evolución y creo que la elección de alguno de estos caminos es todavía aun mas fácil.

    Lo interesante de esto es lo arcaico de este mundo, no me explico como hay gente que cree sin pruebas, que sigue un camino con una venda en los ojos sin siquiera cuestionarse si sus creencias son verdaderas. Sin duda un fenómeno muy interesante.

    Gracias por el articulo, simplemente Excelente!. Espero con ansias los siguientes.
    $ªlú2…

  5. 12 enero, 2012 de 9:16

    Los campeones del humor en la red espeonza aguirre y vosotros. Cuanto me rio. Con todo de acuerdo excepto en que el gen sea la unidad de selección (unica?)

  6. NewZealander
    12 enero, 2012 de 10:12

    Muy buen post, simplemente me permito una sijerencia, donde pone:
    “Y no lo dice, entre otras cosas, porque hace 2.000 años no se sabía que existían”.
    y también se podrçia poner:
    “Y no lo dice, entre otras cosas, porque hace 2.000 años ni dios sabía que existían”.
    Es más bíblico, creo yo.

  7. 12 enero, 2012 de 11:51

    Buen artículo J.M.
    Veo que tu también estas “en lucha” con los fanáticos creacionistas y en concreto con la bocarranas de la autodenominada “La voz de Dios” (Logos).

    Lamentablemente a mi me ha censurado a perpetuidad, da igual si mi mensaje es cortes y educado o no, así que me limito a exponer sus burradas, mentiras descaradas y censuras en mi blog.

    Un saludo

  8. 12 enero, 2012 de 12:01

    Hola Imaginario, ayer leí los artículos que dedicas a Logos77 en tu blog, no hacen más que aumentar mi profunda pena hacia esa señora. Lo de Francis Collins, no tiene nombre, o bien no se ha leído su libro en que intentar unificar fe y ciencia o bien se ha saltado un montón de capítulos. Por ejemplo esos dos en los que destroza al creacionismo y al diseño inteligente. Leen lo que quieren leer, como todos aquellos que “saben” el resultado de un experimento antes de hacerlo. Bueno estos peor aún, porque ni hacen experimentos.

    Saludos

  9. 12 enero, 2012 de 12:08

    ¡Magnífico!

    ¡Leña al mono! 😆

  10. KC
    12 enero, 2012 de 14:23

    Veamos las congruencia de estos grandes científicos, todos mentes brillantes, por supuesto:

    “Es una victoria para los que están de parte de la vida”, expresa en un comunicado el gobernador de Texas, Rick Perry.

    Los colectivos que defienden la libertad de elección dicen que es anticonstitucional.

    El Gobernador de Texas, sin embargo, ha ordenado más de 200 ejecuciones de condenados a pena de muerte en 9 años.

    ¿Hay alguien que entienda a estos gilipollas? Porque yo por mucho que lo intento…

    Saludos.

    Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/1273915/0/texas/abortar/latido-feto/

  11. Jose Manuel
    12 enero, 2012 de 16:00

    Buenísimo artículo. Es el que más me ha gustado hasta ahora de esta serie, porque es con el que más cosas que desconocía he aprendido… y me gusta aprender con la ayuda de los que sabéis.

  12. Phosphoros
    12 enero, 2012 de 18:19

    Hola
    Muy buen artículo. La cosa es muy clara, primero es el Huevo, ya que los primeros Reptiles son del Carbonífero, y después la Gallina debido a que las Aves aparecen en el Jurásico, y el género Gallus mucho después. Visto y considerando que, tenemos entre los Primeros Reptiles a Hylonomus y Paleothyris, ambos del Pennsilvánico o Carbonífero Superior (hace entre 320-286 Ma), y a Archaeopteryx lithographica, del Jurásico Superior (hace 150 Ma), y la domesticación del Gallus gallus tuvo lugar hace más de 8000 años en algún lugar de Tailandia o Vietnam. Por lo que concluímos: Primero fue el Huevo, después la Gallina…
    Saludos.

  13. 12 enero, 2012 de 18:54

    Lo de la gallina y el huevo no tiene nombre.

  14. 12 enero, 2012 de 19:08

    Also, sólo decir que la biblia en sí no fue escrita hace 2000 años: lo del Nuevo Testamento fue escrito más tarde y lo del viejo fue escrito bastante antes.

  15. J.M.
    12 enero, 2012 de 20:02

    Daniel R G (@NegativeByte) :

    Also, sólo decir que la biblia en sí no fue escrita hace 2000 años: lo del Nuevo Testamento fue escrito más tarde y lo del viejo fue escrito bastante antes.

    Era por hacer la media… 😉

  16. H3CNO
    12 enero, 2012 de 21:02

    Magnífico artículo.

  17. 16 enero, 2012 de 17:18

    Estos creatas se meten con Dawkins pero no han entendido nada de “El Gen Egoísta” (o no lo han leído). También se les ha olvidado a los creatas que muchos actos de abnegación o de autosacrificio no son más que ego disfrazado, autocomplacencia o necesidad de aprobación. Está claro que un cerebro complejo tienen mayor cabida los desórdenes mentales. Aparte de que los cristianos pregonan a los cuatro vientos que hay que poner la otra mejilla, pero ninguno la pone.

    Muy buen artículo, me encanta la serie

  18. Santos
    3 abril, 2012 de 10:07

    Muy interesante. Creo que aquí te has equivocado: “pero las malformaciones aparecen en la descendencia.” ¿No sería: NO aparecen en la descendencia?

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