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“Por un momento pensé que estaba siendo víctima de una “conspiración mundial” para enfermarnos”

10 febrero, 2012

Aviso médico

Autor: Rhay

Fui infectado por un pinchazo de un toxicómano en el poblado de La Barranquilla de Madrid mientras hacía voluntariado social en una metamóvil. 90 días después, di positivo para VIH, y en ese momento se me cayó el alma a los pies. Daba igual que todo el equipo de voluntariado me apoyara y me diera ánimo. Me sentía como si me hubieran perforado una rodilla con un sacacorchos. Pasadas todas las fases del duelo, acepté lo que tenía y seguí viviendo, con la particularidad de que a partir de ese momento mi vida giraría, sin yo saberlo, sobre un bichito varias magnitudes más pequeño que yo. En cualquier caso, como no tenía ningún síntoma que pudiera hacer sospechar nada, me guardé para mí mi historia. Los momentos más tensos era cuando te avisaban para que te hicieras el chequeo médico en el trabajo, cosa a la que siempre me negaba, y supongo que eso cantaría por soleares, pero mi miedo a que se supiera y supusiera un motivo de rechazo era tan grande que guardaba mi intimidad con mucho celo. Tanto, que incluso llegué a ocultar mi situación serológica a más de una pareja sexual. Diré, en mi defensa (si es que la hay), que jamás dejé de usar condón en mis relaciones, por lo que dudo mucho que haya podido infectar a alguien, cosa, por cierto, que no me podría perdonar. Por supuesto, a mi familia tampoco les dije nada, y fue mucho peor, porque se enteraron de forma abrupta cuando me tuvieron que ingresar en el hospital aquejado de una inofensiva hepatitis A. Creo que mi madre todavía no me perdona que no le hubiera dicho algo tan importante desde el principio.

Unos cinco años después de mi incidente, mis CD4+ bajaron a una peligrosa cantidad de 115 u/ml, lo que conllevó el comienzo de la terapia ARV, primero con Truvada y Sustiva más Septrín Forte (lo cual entra dentro del protocolo para evitar infecciones pulmonares cuando el recuento de CD4+ es inferior a 200), y después con los mismos medicamentos pero en única toma (Atripla). Esto supuso una nueva apertura del duelo, pues hasta el momento había sido autónomo, y no me había hecho falta acudir a la farmacopea para estar bien. Es decir, había pasado de estar inmunodeprimido a tener sida. Creo que eso fue un palo mayor que la propia comunicación de la infección, si os digo la verdad, y por un momento caí en la idea de que a lo mejor estaba siendo víctima de una “conspiración mundial” para enfermarnos y acabar con nosotros, por lo que me negué a querer saber nada de medicinas, y estuve una temporada sin tomarlas. Menos mal que el sentido común se impuso, y al final comencé el tratamiento.

El tiempo, afortunadamente, todo lo cura, y ahora estoy convencido de que gracias a la terapia ARV sigo vivo. Además, el hecho de tener esta enfermedad me ha hecho ser más activista, y visibilizar delante de la sociedad que los enfermos de sida somos personas normales, por lo que ahora no tengo problemas en decir bien alto que soy seropositivo para VIH. En este ínterin conocí al que hoy en día es mi marido, también seropositivo, y es un gran estímulo para mí el poder contar con alguien al lado que tiene el mismo problema que tú.

Por supuesto, en todo este tiempo me he encontrado con gente de toda casta, personas que habían sido amigos toda la vida de repente dejan de llamar cuando se enteran, y cosas por el estilo, pero supongo que es lo normal cuando te dejas influir demasiado por el miedo. Recuerdo, incluso, el caso de un conocido que no me quería mostrar a su hijo recién nacido porque pensaba que le podría contagiar algo… Evidentemente, no lo tengo en cuenta. El miedo es libre y cada uno lo expresa de manera distinta. También me he encontrado, sobre todo en los últimos años en los que estoy mucho más metido en el tema, con mucha gente que abraza las tesis negacionistas de toda índole, desde los que dicen que el VIH es un arma biológica descontrolada, hasta los que dicen que sencillamente no existe y nos están mintiendo. Son grupos extremadamente peligrosos y muy bien adiestrados para comerte la oreja, y posteriormente la cabeza, en muy poco tiempo, por lo que hay que estar muy al loro cuando alguien te dice “¿Sabes qué? Te están engañando”. A esto no contribuye en nada que haya científicos de verdad que abracen las tesis negacionistas, como es el caso de Duesberg, pero qué os voy a contar que no sepáis ya…

Actualmente, tengo una carga viral indetectable, mi recuento de CD4+ está en unos 450 u/ml, y el porcentaje (dato casi más importante que la propia cantidad) de CD4+ es de un 28%. Me encuentro bien de salud en general, me siento fuerte, y soy feliz. Qué más podría pedir.

NOTA DE LOS ADMINISTRADORES:

En este espacio se pretende dar voz a personas seropositivas, sin embargo hemos de advertir varios puntos:

1. Los administradores no somos responsables de las historias aquí contadas. No conocemos personalmente a las personas que dan su testimonio por lo que no podemos garantizar la veracidad de las mismas. Simplemente confiamos en la buena vez de quien comparte su experiencia.

2. Esta sección no pretende ser un consultorio de salud, por lo que estas experiencias no deben ser tomadas como guías de tratamiento. La única recomendación de salud que efectuamos desde aquí es que los afectados consulten con un médico que les proporcione confianza.

3. No pretendemos organizar debates sobre las causas, detección o tratamientos del SIDA, simplemente conocer historias y experiencias. En ese sentido pediría que se abandonasen las críticas a los autores de estas historias y a su visión de la enfermedad. Hay otros artículos en este blog donde hablar de esos temas.

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  1. ane
    10 febrero, 2012 a las 8:24

    Sólo puedo decir…”chapeau” Rhay. ¡Bien por tí! y gracias por compartir tu experiencia.

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  2. Katxu
    10 febrero, 2012 a las 9:55

    Una pregunta, desde mi desconocimiento: ¿cuánto dura el virus vivo fuera de la sangre?, para infectar por medio de un pinchazo, ¿ha de ser realizado recién extraida la aguja del cuerpo del portador?

    Enhorabuena por tu valentía y sentido común, que junto a la medicina, son las mejores armas con las que puedes contar.

    Saludos.

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  3. Albireo
    10 febrero, 2012 a las 12:02

    Rhay, un fuerte abrazo. Es muy injusto que precisamente por tu altruismo te hayas visto perjudicado de esta forma. Supongo que el que te pinchó debía tener un trastorno mental de aúpa y que estas cosas que pasan son “gajes del oficio” de la gente de bien… Desde luego, al que se queda cómodamente en su casita no le va a ocurrir nunca nada (ni bueno ni malo).
    Yo he tenido dos pérdidas en mi vida por el vih, dos amigos entrañables, pero eran otros tiempos, de sufrimiento y zozobra esperando tratamientos que afortunadamente hoy si existen.
    Mi enhorabuena a todos los que os implicáis en los problemas sociales. Sobre todo quiero recordar con agradecimiento a la gente de la organización Apoyo Positivo, que tanto bien nos hicieron a unos y a otros.

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  4. Luis
    10 febrero, 2012 a las 12:52

    Katxu, no soy ningún experto en el tema y hablo de memoria, pero creo recordar que en alguna charla de educación sexual (charlando sobre el tema de enfermedades venéreas, precisamente) nos comentaron que el virus dura menos de 24h. con vida en una aguja al aire libre a temperatura ambiente.

    Por lo demás, encomiable la historia de Rhay y su entereza.

    Muchos ánimos.

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  5. Guillermo
    10 febrero, 2012 a las 14:36

    Rhay, no te conozco, nunca he hablado contigo, ni se que tipo de persona eres más allá de leer algún comentario tuyo en este blog. No se como reaccionaria si te conociera, porque nunca me he enfrentado a esa situación.

    Pero quiero decirte, que a pesar de ello, tienes todo mi apoyo y que de corazón te mando un abrazo muy fuerte.

    Te deseo lo mejor y quiero felicitarte por haber sido más fuerte de lo que muchos podriamos ser sin el apoyo de personas como tu.

    Gracias por compartir tu experiencia. Tal vez por la cultura del miedo o por la de la casa y el sillón, realmente la imagen que tenia formada al escuchar o leer la palabra seropositivo era bastante mas difusa y sombría, y este tipo de historias ayudan a eliminar esa pantalla y ver lo que pretendemos ocultarnos.

    De nuevo, gracias.

    Guillermo

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  6. Jon
    10 febrero, 2012 a las 16:27

    Sólo quería agradecerle a Rhay que comparta su experiencia con todos; una historia dura e injusta pero que ha sabido superar con una entereza y valor ejemplares.
    Su palabra y sus vivencias tienen muchísimo interés, dada la opacidad que ha existido siempre y que sigue existiendo en la sociedad sobre la repercusión que la enfermedad tiene a nivel individual en el día a día de los ciudadanos.

    Un abrazo y esperamos seguir disfrutando de los artículos tan trabajados que nos regalas en el blog.

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  7. 10 febrero, 2012 a las 16:47

    No le tengo nada en cuenta al toxicómano porque andaba con un mono como un piano. Me consta que esa jeringa se la había quitado a alguien, se había pinchado él y al no encontrar alivio, se puso como una moto. Y cuando estás con un mono de caballo no eres dueño de tus actos. Me consta además que al poco tiempo de eso entró muy grave en el hospital y unos días después murió. Esta gente es carne de cañón, con una vida que es un verdadero infierno, así que, por mí, que descanse en paz, que bastante tenía.

    Gracias a todos por vuestro apoyo. La verdad es que estoy sano y soy feliz, por lo que me siento especialmente afortunado. Desde luego, todavía me queda tralla suficiente para seguir siendo el grano en el culo de los negatas. :mrgreen:

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  8. KC
    10 febrero, 2012 a las 16:50

    No podría decir nada que no se haya dicho ya en los anteriores comentarios.

    Un abrazo, Rhay.

    Saludos.

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  9. Renzo
    10 febrero, 2012 a las 17:28

    Hola Rhay, aplaudo tu valentía al contarnos tu experiencia y me alegro de que te encuentres bien. Yo sí creo que hay algo que podemos y debemos pedir, que ante casos como el que nos cuentas, todos seamos más solidarios y mostremos empatía en vez de miedo y rechazo.

    Saludos.

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  10. juanmanuel2
    10 febrero, 2012 a las 17:48

    Al que preguntó, tengo entendido que es un virus lábil, no dura muchas horas en la intemperie, pero mejor esperemos la respuesta de Manuel que es el experto.

    Con respecto al relato de Rhay, me quedé pasmado con algunas cosas como esta:
    “personas que habían sido amigos toda la vida de repente dejan de llamar cuando se enteran, y cosas por el estilo”
    o.o

    Un abrazo y gracias por compartir tu experiencia, aprendí mucho.

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  11. 10 febrero, 2012 a las 20:47

    ¿cuánto dura el virus vivo fuera de la sangre?

    Esta pregunta me devuelve a los años 80, cuando todo eran conjeturas sobre esta enfermedad. Los que ya pintáis canas recordaréis el estigma de este mal al no entenderse la vía de transmisión. Incluso dentro de los hospitales algunos sanitarios se negaban a trabajar con los enfermos, pasándose el juramento hipocrático por el arco del triunfo. Y es que al principio nada se sabía, que si un beso, un abrazo, la sangre, el semen….

    Hoy ya sabemos muchos más (aunque desgraciadamente falta mucho por saber). La respuesta correcta sería depende. El virus en un fluido humano puede aguantar mucho (como ocurre en los cultivos in vitro), congelado muchísimo, pero fuera de estos ambientes es muy sensible tanto a la temperatura elevada, desecación, agentes desinfectantes como el alcohol (aún recuerdo los recipientes con alcohol donde depositaban los barberos su instrumental), etc. Cuando una gota de sangre se seca o coagula el virus se inactiva, en el agua corriente aguanta pocos minutos. Mientras que otros virus como el de la hepatitis, es muy resistente a condiciones ambientales de fuera del cuerpo, el VIH es muy sensible. Afortunadamente.

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  12. Merkzek77
    11 febrero, 2012 a las 1:07

    ¿Qué puedo decir? Enhorabuena Rhay :´D

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  13. Herbert West
    11 febrero, 2012 a las 2:28

    Ante lo que ya han dicho en los comentarios anteriores sólo puedo añadir:

    GRACIAS.

    Conocer estas historias seguro que me ayudará mucho el día en que, si el Monesvol quiere, sea médico.

    Ánimo a todos.

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  14. 11 febrero, 2012 a las 9:54

    Bueno, sólo me queda adherirme a todos los que te han dado ánimos y alegrarme porque al final hayas podido seguir adelante con tu vida de una forma casi normal. Y darte las gracias por compartir tu experiencia con todos.

    Un abrazo.

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  15. Uri
    11 febrero, 2012 a las 12:53

    Por curiosidad:
    ¿Llegó a pedirte perdón, el toxicómano que te infectó?
    ¿Te pidió disculpas algunos de los amigos que te dieron la espalda o simplemente nunca mas se supo?

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  16. 11 febrero, 2012 a las 22:31

    El toxicómano bastante tenía con lo que tenía encima. Dudo mucho hasta de que se acordase de que pinchó a alguien…

    Lo de los amigos, pues qué quieres que te diga, que no eran tan amigos. No, jamás se supo. En cualquier caso, supongo que el tiempo pone a cada uno en su sitio.

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  17. Uri
    11 febrero, 2012 a las 22:45

    Ese es el punto mas tenebroso..
    Que alguien pueda dar de lado a un amigo porque tenga el SIDA es tristisimo.
    Ya de crio yo no sabia mucho sobre el SIDA pero si sabia que de no compartir cama o jeringuilla, el riesgo de contagio era casi nulo si uno no estaba en el sector clinico.
    Creo que el rechazo no es por el miedo al contagio sino por el mito que se ha creado en cuanto a la gente que se contagia.
    Y eso deja todavia en peor lugar a los supuestos amigos ya que se puede tener un prejuicio si no se conoce la realidad. Si sabiendo que esos prejuicios son falsos uno no aparta a un amigo por eso sino por el miedo a la asociacion social, aun sabiendo que tal asociacion es injusta.
    Es lo que se llama ser un borrego.

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  18. Nelson
    12 febrero, 2012 a las 21:35

    No puedo añadir nada más, excepto admirar tu valentía de perdonar y seguir adelante.
    Es gracias a los tratamientos que aún contamos contigo, lo que me da una razón más para luchar por la ciencia, ya que todos los males del mundo sólo hallarán solución a la luz de la razón de los descubrimientos.

    Todo mi cariño desde aquí, sinceramente.

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  19. juanmanuel2
    12 febrero, 2012 a las 23:42

    Uri :
    Ese es el punto mas tenebroso..
    Que alguien pueda dar de lado a un amigo porque tenga el SIDA es tristisimo.
    Ya de crio yo no sabia mucho sobre el SIDA pero si sabia que de no compartir cama o jeringuilla, el riesgo de contagio era casi nulo si uno no estaba en el sector clinico.
    Creo que el rechazo no es por el miedo al contagio sino por el mito que se ha creado en cuanto a la gente que se contagia.
    Y eso deja todavia en peor lugar a los supuestos amigos ya que se puede tener un prejuicio si no se conoce la realidad. Si sabiendo que esos prejuicios son falsos uno no aparta a un amigo por eso sino por el miedo a la asociacion social, aun sabiendo que tal asociacion es injusta.
    Es lo que se llama ser un borrego.

    Recuerdo cuando a la guardia traían por X motivo a los presos que sufrían de VIH, acompañado por dos o tres policías, el que manejaba la silla de ruedas del paciente lo hacía tapandose la boca y la nariz. Típica postal. :S
    Estoy hablando del año pasado, no del ’95.

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  20. KC
    13 febrero, 2012 a las 0:36

    La ignorancia si que es un virus realmente jodido… a ese el paso del tiempo le da igual. Dentro de 500 años, cuando los coches vayan sin ruedas, seguirá habiendo ignorantes. Dará igual que sea 1825 que 2102.

    Saludos.

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  21. 13 febrero, 2012 a las 14:18

    Amén, KC, amén…

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  22. Jon
    14 febrero, 2012 a las 15:49

    KC :
    La ignorancia si que es un virus realmente jodido… a ese el paso del tiempo le da igual. Dentro de 500 años, cuando los coches vayan sin ruedas, seguirá habiendo ignorantes. Dará igual que sea 1825 que 2102.
    Saludos.

    Si los coches van sin ruedas, ¿seguirían llamándose coches? ¿O sería más apropiado aeronaves o algo así? 😉

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  23. 14 febrero, 2012 a las 20:37

    Qué amable de su parte compartir la experiencia dura pero ejemplar, hombre, no me hubiera imaginado si se hubiera negado a las medicinas y cuidados, solamente por la idea de una conspiración. u.u

    Mis respetos por su valentía.

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  24. guilleemas
    22 mayo, 2012 a las 15:53

    Maravilloso testimonio, pero más maravilloso es que hoy la medicina le permita a las personas con VIH seguir adelante con su vida plenamente. Espero que desde la sociedad podamos aprender pronto a acompañarlos como corresponde. Saludos, Rhay.

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  25. mario
    19 diciembre, 2013 a las 21:58

    Que lastima. Te queremos mucho dios te bendiga

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  26. Anónimo
    15 febrero, 2014 a las 20:00

    fuerza y a seguir luchando!!!

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