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Por los senderos del crimen y la locura

5 marzo, 2012

Autor: Darío

Hablar de VIH y SIDA es hablar de la historia de una enfermedad que pasó de causar la muerte casi segura a sus víctimas por el debilitamiento del sistema inmunológico que daba pie a enfermedades oportunistas que mataban al cuerpo infectado, a una enfermedad bajo control con la cual se puede convivir y que se le puede llevar de la misma manera que se lleva una diabetes bien controlada. Es hablar del avance médico y biológico que en los últimos treinta años, desde los primeros casos de aparición y diagnóstico de la enfermedad a lo que tenemos ahora, avanza y promete tanto en su control, como en su posible erradicación, no ciertamente exento esto de contradicciones y dificultades. Es, también, hablar de personas concretas que han sufrido el estigma de toda enfermedad asociada a la sexualidad y a ciertas prácticas sexuales no aceptadas socialmente, pero también de personas que aceptando su situación, han decidido encararla de frente y ser ejemplo y referencia tanto en los cuidados de enfermos por SIDA como en la prevención de la enfermedad, tanto en la búsqueda de alternativas que hagan a las sociedades en las que viven corresponsables del cuidado de los enfermos como de obligar a gobiernos y empresas a proporcionar los antirretrovirales de manera gratuita. Tanto en la lucha contra la desinformación proveniente de diferentes fuentes, como en la búsqueda de financiamiento para los grupos de investigadores que andan en la búsqueda de la cura. En este medio, tenemos ejemplos y explicaciones a granel sobre todo lo anterior y más.

Pero hablar de VIH y SIDA es también hablar de un aspecto negativo, oscuro y desagradable del comportamiento humano que se monta, principalmente, en los miedos, los prejuicios, la ignorancia, la soberbia y el cinismo, en diferentes grados y niveles, que también conforma nuestro carácter tanto individual y social, y que se refleja claramente en lo que en términos generales se conoce como “el negacionismo del SIDA”, es decir, la actitud de gente que, dejando que los atributos anteriores más otros no mencionados pero perfectamente identificables, se apropien de su comportamiento, de sus razonamientos y de sus miedos, se instala en un discurso que no tiene, cuando se le analiza racionalmente, pies ni cabeza, que no tiene nada de científico por más que sus defensores se lo propongan, que invita incluso a actividades de escaso sentido común y gran daño para la salud como el abandono del tratamiento de antirretrovirales, o la defensa o la promoción de actividades que limitan con el genocidio (sino es que ya lo son) como lo ocurrido en Sudáfrica en años recientes, gracias a líderes que no pudieron distinguir entre la información científica, los deseos reivindicatorios de su pueblo y su nación, y la basura informativa de una pandilla de médicos, curanderos, vendedores de vitaminas y demás criminales a los que sería bueno sentar en un tribunal antes de que se les ocurra la mala pasada de morirse en sus camas.

Algo así lo hemos comprobado en este medio. Sabemos que tan pronto sale un artículo divulgativo sobre los últimos avances en la investigación sobre el VIH y el SIDA, o un estudio sobre las consecuencias demográficas de la enfermedad, o un trabajo que traiga las últimas fotos de la secuencia de cómo el virus infecta una célula, o el testimonio de cómo un afectado por el VIH aprendió a convivir con ésta, uno o más negacionistas del SIDA caerá como abejas sobre la miel tratando de desacreditar, cuestionar, negar, pelear, rechazar, amenazar, difamar tanto la información del post en cuestión como el honor y la integridad del autor o autores del mismo, así como de quienes apoyen a los anteriores. Si en los últimos meses han reducido considerablemente sus diatribas es por qué se han dado cuenta de que nada de lo anterior será tolerado por mucho tiempo y menos aún si son incapaces, como lo son todos los enfermos de ignorancia y soberbia, de presentar verdadera ciencia y datos que sustenten sus diatribas. Sin embargo no es difícil ver como zopilotean sobre el blog dispuestos a soltar su carga tan pronto como les sea posible.

Pero, ¿qué sucede con quienes no saben algo de ellos, de los negacionistas del SIDA, y de toda la empanada mental que les caracteriza? O sea, cuando alguien que no sabía que pudiera existir gente como la que hemos descrito en el párrafo anterior, de pronto se entera que hay quienes dicen que “la enfermedad no existe”, o “que todo es una conspiración de las transnacionales de la medicina”, o que, de plano, “la ciencia está equivocada” por qué los virus y las bacterias “siempre han estado con nosotros y mira que te traje un libro para comprobarlo”, ¿cuál es su reacción?

Mi extraña jornada dentro del negacionismo del HIV/SIDA empezó de una manera totalmente azarosa. Como Editor de la revista de investigación en ciencias del comportamiento “AIDS and Behavoir” envié un correo electrónico a quien quisiera estar interesado en una “revisión por pares” de materiales suministrados para la revista pidiendo que dieran sus datos actualizados. La psicóloga Kelly Brennan-Jones de la Universidad Estatal de Nueva York en Brockport contestó a mi correo electrónico diciéndome que no tenía idea de quien era yo, la razón de por qué le había mandado a ella la petición y preguntándome de cómo podría ser borrado su nombre de las bases de datos de la revista, declinando a realizar, también, cualquier revisión por pares. Como experto en el estudio de las relaciones personales yo conocía su trabajo desde mis años de universitario. Sabía que Kelly Brennan-Jones se había entrenado en una universidad de calidad con algunos de los mejores psicólogos sociales de los Estados Unidos. Cuando le volví a preguntar si ella podría reconsiderar en el futuro hacer revisiones para la revista, ella me mandó un enlace de Internet diciéndome que leyera la información contenida en dicho enlace si yo estaba todavía interesado en saber lo que ella pensaba del SIDA. El link mandaba directamente a “Alberta Reappraising AIDS Society” de David Crowe, un sitio de la Internet que en agosto de 2007 había colocado el artículo “‘‘The HIV/AIDS Myth: A Review of [Peter] Duesberg’s Inventing the AIDS Virus’’.

Mi reacción fue desbordada. Realmente me encontraba furioso, emocionalmente desequilibrado y teniendo totalmente sorprendidos a todos los que me rodeaban, y a mi también, por mi irracional comportamiento, ¿Cómo era posible que alguien a quién yo tenía catalogada de persona inteligente, con un muy buen entrenamiento como científica en una universidad respetable y que tiene una influencia muy grande sobre los actuales estudiantes universitarios, me mencionara un libro que todos sabían que se encontraba totalmente atrasado en cuanto a los datos contenidos y cuyo valor no era mayor que el papel con el que estaba impreso?

Con la descripción de esta reacción (que seguramente más de uno de nosotros experimentó), Seth C. Kalichman comienza su texto Denying AIDS. Conspiracy Theories, Pseudoscience, and Human Tragedy, un verdadero “tour de force” al mundo de locura y estupidez de lo que en castellano se conoce como “negacionismo del SIDA” y que en 183 páginas hace un análisis detallado de posiciones y personajes que a nosotros, desgraciadamente, no nos son desconocidos: el tema del SIDA, el VIH y su posible contención y cura ha sido causa de análisis tanto en una forma estrictamente científica como social, amén de histórica. Así mismo, recientemente, y apelando a la buena fe de los declarantes, se dio paso a una sección en donde los que padecen la enfermedad o sus deudos puedan hablar brevemente de lo que ésta ha significado en sus vidas. El libro, aparte de bien redactado, perfectamente entendible a quienes tengan un manejo medio del idioma inglés, tiene desarrollados una serie de temas que seguramente no le son desconocidos a la mayoría de los tertulianos constantes de este blog: “Peter Duesberg y los orígenes del negacionismo del VIH/SIDA” (capítulo 2), “La pseudociencia del SIDA” (capítulo 3) que a pesar de lo que pudiera uno pensar, es un recorrido delicioso por la pseudociencia del negacionismo. Contiene los subtítulos “Pseudo-virología: El HIV no existe”. “Pseudo-inmunología I: El HIV existe pero las pruebas que lo detectan, no”.

Este apartado a su vez se encuentra dividido en “El Mito del virus puro” y “Cualquiera es positivo”. También se encuentran los subtítulos “Pseudo-inmunología II: El HIV no causa el SIDA”, “Pruebas de que el HIV no causa el SIDA”, “Pseudo-inmunología III: El HIV es necesario para causar el SIDA”, “Una mirada cercana a la pobreza, África y el SIDA”, “Pseudo-farmacología: Los tratamientos contra el SIDA son venenos”, “Pseudo-epidemiología: El HIV no se transmite por vía sexual”, y termina con un subtítulo enigmático pero de contenido duro: “Cobro de caja”.

Este capítulo 3 es, a mi me lo parece, la médula del libro por muchas razones. Explica, sin lenguaje técnico, qué cosas son los conteos virales, lo que cuentan y los procedimientos con los que se llevan a cabo, entre otras cosas, además sus explicaciones vienen acompañadas de esquemas, gráficas y bromas que refuerzan las ideas principales. Los administradores que conocen muy bien el tema en nuestro blog y varios lectores que por su profesión y/o por su condición saben muchísima terminología médica y biomédica seguramente también saben lo duro que es expresar en términos no técnicos la forma en la que en la ciencia (la única que hay) avanza y trabaja acerca de estos temas para que, quienes no tenemos esa formación, podamos darnos cuenta de la importancia de la enfermedad y no dejarnos engatusar por cánticos negacionistas. El autor del libro logra de manera muy didáctica explicar todo lo que la mayoría de nosotros hemos seguido en este medio, con dificultades que han valido la pena. Hay gráficas en el libro, por cierto muy ilustrativas, como la de la página 77 en donde se ve como, entre los años 1975 y 2010, mientras la incidencia de enfermos del SIDA crecía gracias entre otras cosas a las actitudes nazis y criminales de gente como Deusberg que fueron apoyadas por un sociópata que hacía de Presidente de Sudáfrica, sus vecinas, mucho más pobres pero libres de la plaga negacionista, veían disminuir el número de contagiados y muertes. Hablamos de Bostwana, Swazilandia, Zambia y Zimbawe. O la gráfica de la página 82 que es un claro ejemplo de la reducción del número de niños que nacen con el virus gracias a los tratamientos ya conocidos contra este hecho. Y ya que estamos en estas cosas, permitan que traiga a cita algunas cosas referentes a la pseudo-epidemiología (les comento que en este semestre habrá un post dedicado exclusivamente a la Epidemiología).

La epidemiología es el estudio de los factores que influyen en la enfermedad y la salud de las poblaciones humanas, incluyendo la rapidez de difusión de las enfermedades. La ciencia no deja dudas acerca de la transmisión sexual del VIH, específicamente la transmisión vía sexo vaginal. Los estudios generados a través de la entrevista repetida a parejas en donde una de las partes está infectada de VIH y la otra no, documenta a las claras la ruta de transmisión del VIH. Nada puede explicar la situación del SIDA en África que la epidemia heterosexual del VIH

.

Después de esta breve definición, el autor nos trae a colación uno de los tantos usos deshonestos del negacionismo con respecto al trabajo de una investigadora, trabajo serio por lo demás. La investigadora abusada es Nancy Padian, en la fecha en que se escribió el libro del “Research Triangle Institute” y considerada una de las más destacadas epidemiólogas a nivel mundial. Sus investigaciones están relacionadas con la investigación epidemiológica en parejas en donde uno de los miembros es seropositivo y el otro no, encontrando que la utilización del condón era la mejor manera de proteger a ambos miembros de las parejas estudiadas y por extrapolación, de las demás. Pero, como no podía faltar en el mundo del negacionismo, la deshonestidad de éste y su uso ladrón del trabajo ajeno, intentó llevar la investigación de la Dra. Padian para sus retorcidas tendencias, desde el abogado Anthony Brink, el cual escribió:

… este es el más grande y profundo estudio de la transmisión heterosexual del VIH en los Estados Unidos, en el que la epidemióloga Dra. Nancy Padian y sus colegas …. (muestran que)…la infección por contacto hombre-mujer se estima en 0.00009 … en definitiva, el más grande y profundo estudio de transmisión heterosexual del VIH en los Estados Unidos demuestra que no hay evidencia de la transmisión heterosexual del VIH en los Estados Unidos, que es otra manera de decir que no hay evidencia.

Este es un ejemplo de varios en los que, retorciendo hasta volver irreconocible una investigación científica seria, los negacionistas tratan de convencer a los incautos que el SIDA es un mito, que no es cierto que se transmita con efectividad vía el coito vaginal, y se llegan a grados tan absurdos como los de un charlatán con pintas de doctor y que además se presenta como sexólogo al cobijo de una universidad que llega al grado de querer disuadir a la gente del uso del condón. Este tipo se llama Stuart Brody, en la época de la impresión del libro, en la Universidad de Pisley.

Brody, nos comenta el autor del libro que estamos reseñando, establece que la investigación acerca del uso de los condones para la prevención heterosexual de la transmisión del virus del SIDA es defectuosa y que no existen evidencia claras de que esta prevención sea cierta.

También establece que los beneficios del condón para el uso de los hombres homosexuales para prevenir la infección del VIH son también discutibles. Fantásticamente, Brody declara que la transmisión sexual del VIH se debe al contacto anal y no al vaginal en las relaciones sexuales. ¿Cómo, se pregunta Kalichman, le hacemos entonces para explicarnos el hecho de que más del 90% de los heterosexuales con VIH/SIDA reporta que jamás han practicado relaciones sexuales anales? Pues de acuerdo con Brody, continúa Kalichman, la respuesta es que la gente no dice la verdad acerca de sus relaciones anales, tan sencillo como esto

(Elemental Dr. House, comentario del autor de este texto). Como si esto no fuera suficiente, el Sr. Brody en una entrevista con la BBC en el 2003, declaró:

La combinación de prohibiciones duras y tabúes no permite que se generen respuestas correctas cuando los investigadores hacen las preguntas y entonces no hay sujetos confiables para la intervención de los servicios de salud pública

. Brody además sentencia que los altos índices de infección de gonorrea anal en mujeres es prueba concluyente de la prevalencia del sexo anal. Sin embargo, nos dice Kalichman, una muy bien entendida complicación en las infecciones vaginales en las mujeres, incluyendo gonorrea, y que empieza en la parte baja de la vagina y que se extiende hasta la parte superior del ano no requiere conocimientos profundos de anatomía femenina para entender su proceso. Sin embargo, Brody concluye que en Norte América y Europa, “los heterosexuales que tienen VIH fueron infectados por el uso de drogas, y aquellos que no fueron infectados de esta manera, lo fueron en curso de relaciones sexuales anales”. Suficiente.

Vitaminas contra el VIH o como matar a un paciente en silencio

Los habituales y los que sigan el asunto del VIH reconocerán todas las cosas que los negacionistas en lengua española han venido a tirar a este blog y similares, con el agravante de que el sexólogo Brody, para vergüenza de los verdaderos sexólogos, desaconseja el uso del condón en cualquier situación, como parece hacerle varias de las iglesias más retrógradas. Y si esto les hace encabronar, flipar, enmurriñar o enojar, esperen a ver si tienen estómago para lo que dice sobre África y el SIDA el tal Brody. Lean el libro, y no se aceptan propuestas de pena de muerte (dan ganas, dan ganas).
Debido a como su trabajo ha sido prostituido por alucinados como los mencionados arriba u otros como el amigo de los locos perdidos, el inefable e incalificable Gallo, la Dra. Padian, según nos cuenta Kalichman, hizo un largo deslinde del cual reproducimos algunas partes que nos parecen interesantes remitiendo a nuestros lectores al libro para ver el amplio texto en el cual pide a la gente ignorar las tarugadas negacionistas pseudocientíficas:

De manera incuestionable, el VIH se transmite a través de las relaciones heterosexuales. Aún más: las relaciones heterosexuales son responsables del 70% al 80% de todas las transmisiones de VIH a nivel mundial … la evidencia de la transmisión sexual del VIH está bien documentada, es concluyente y se encuentra sustentada en métodos y prácticas estandarizados e incontrovertibles de la práctica médica científica. Aquellos que citan el trabajo de Pedian et al. de 1997 o los datos de otros estudios elaborados por nuestro grupo de investigación en el afán de dar sustento al mito de que el VIH no se transmite por contacto sexual, en el mejor de los casos se encuentran mal informados. El mal uso de esos resultado de las investigaciones es miserable, irresponsable y potencialmente gravoso para el público en general

. Terminemos. Creo que es más que suficiente con lo que he comentado aquí el por qué es importante leer este libro.

Pero por si no fuera suficiente Kalichman aventura explicaciones de carácter psicológicos y sociológicos que se remontan lo mismo a la lucha que el CNA sudafricano realizó contra la aberración del Apartheid y de como a partir de esto los líderes que gobernaron Sudáfrica después de Mandela no supieron diferenciar entre sus opiniones y las historia de su país y su lucha, y los hechos científicos que demuestran que el SIDA es lo que conocemos ahora y no lo que los negacionistas dicen. Si a esto se agrega la llegada de los pajarracos de cuenta como Duesberg y el loco aquel de cuyo nombre no quiero acordarme pero que dio pie a la idea alucinante de que todo se arreglaba con vitaminas, el holocausto sudafricano estaba más que puesto para que estos nazis de bolsillo hicieran de las suyas. Las falsas explicaciones, los intentos de explicaciones absurdas para justificar lo injustificable, son la base de todos aquellos que dicen que el SIDA o no existe o es una invención de las transnacionales o que si existe pero no mata o no infecta por que “no hay pruebas”.

O de medidas como las del incalificable García Blancas que se lanza a cruzadas contra los servicios sanitarios españoles en una extraña conjunción con sus hermanitos de derecha que braman por desmantelar lo que queda de los servicios públicos y que los destructores del socialismo (¿?) del PSOE no lograron tumbar. El discurso de los nazis actuales de izquierda y derecha que berrean sobre “la ciencia oficial” y “la falta de pruebas” de la vinculación entre VIH y SIDA, o que de plano se instalan en el negacionismo más obtuso, tuvo su origen en aquellos nazis que sacrificaron en la hoguera de sus vanidades a varios miles de sudafricanos que o murieron o se encuentran enfermos.

Estos nazis de izquierda (la izquierda esotérica) y de derecha son los herederos que de aquellos nazis que vieron en el SIDA la campaña un ataque a las libertades sexuales heredadas de las fracasadas revoluciones de los años 60 y 70 del siglo pasado.

Ataque de conservadores y empresas, según ellos, que no fueron capaces de medir las consecuencias del nuevo problema y mucho menos de entender el problema científico de esta nueva situación biológica, y murieron por centenas o contribuyeron con la derecha cristiana de Ronald Reagan a que otros murieran mientras ellos empezaban a ser los líderes conocidos del negacionismo. Kalichman explica todo el proceso en su libro. Lean el libro aunque sólo sea para acabar de entender lo que muchos en nuestro blog han explicado una y otra vez en diferentes lenguajes y modos, y que a la mejor varios de ustedes no han acabado de entender y por pena no han preguntado. O lean el libro por las excelentes explicaciones sociológicas que Kalichman hace sobre el origen y el sostenimiento de la pandilla de chiflados del negacionismo. O lean el libro para llevarlo a lugares en donde la Internet no llega y les sirva para explicar por qué el nazismo negacionista de izquierda y derecha es peligroso y un atentado contra la salud pública y la dignidad humana. O lean el libro simplemente por el placer de darse cuenta que sí han entendido lo que algunos de los administradores, excelentes conocedores del tema han explicado varias veces. Por lo que sea, aunque sólo sea por el placer de aventarlo a la cabeza de un negacionista (de manera literal y figurada), lean el libro y hablen de él por todos lados, a la mejor se consigue que alguna editorial en lengua española decida traducirlo, y con todo esto, quitemos un poco más del poder que los nazis, tanto los famosos como las cotorras desconocidas, han adquirido montándose en el miedo de ellos y el dolor de los enfermos y sus familias. A la mejor logramos transitar por caminos más humanos y sensatos, no por los caminos del crimen y la locura negacionista.

Referencias:
Seth C. Kalichman: Denying AIDS. Conspiracy Theories, Pseudoscience, and Human Tragedy. Copernicus Books. Springer Sciences-Business Media. Nueva York, Estados Unidos de América, 2009.

Entradas relacionadas:

Serie “VIH/SIDA

Mapa del negacionismo del SIDA y sus consecuencias
Serie “Cuenta tu experiencia como seropositivo


  1. 5 marzo, 2012 de 8:03

    Reblogged this on " Una Voz en el Silencio ".

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  2. 5 marzo, 2012 de 10:00

    Impecable. Estupenda entrada, Dario.

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  3. Cat77
    5 marzo, 2012 de 14:52

    Y yo me sigo preguntando: ¿Por qué?. ¿Quién empezó esta locura y por qué?. ¿A quién beneficia esta desinformación?.

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  4. Uri
    5 marzo, 2012 de 16:35

    Cat77 :
    Y yo me sigo preguntando: ¿Por qué?. ¿Quién empezó esta locura y por qué?. ¿A quién beneficia esta desinformación?.

    La desinformación siempre beneficia a los mismos. Es decir, los que tienen cierto poder y quieren conservarlo o aumentrarlo.
    La gente desinformada siempre es mas facilmente manipulable.
    Es SIDA como enfermedad conocida puede generar un cierto miedo, pero como enfermedad desconocida genera pavor. Si encima la atribuimos a los “malos habitos” (lo que algunos consideran malos habitos segun su moral, siempre religiosa) se convierte en un instrumento de manipulación y control.

    ¿Cual es el bien mas preciado del ser humano?, ¿Cual es su arma mas potente?
    La informacion. Luego desinformar es desarmar. Una vez nos hayan desarmado, entonces nos atacaran y dominaran.

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  5. green genes
    5 marzo, 2012 de 20:23

    Uri :

    Cat77 :
    Y yo me sigo preguntando: ¿Por qué?. ¿Quién empezó esta locura y por qué?. ¿A quién beneficia esta desinformación?.

    La desinformación siempre beneficia a los mismos. Es decir, los que tienen cierto poder y quieren conservarlo o aumentrarlo.
    La gente desinformada siempre es mas facilmente manipulable.
    Es SIDA como enfermedad conocida puede generar un cierto miedo, pero como enfermedad desconocida genera pavor. Si encima la atribuimos a los “malos habitos” (lo que algunos consideran malos habitos segun su moral, siempre religiosa) se convierte en un instrumento de manipulación y control.
    ¿Cual es el bien mas preciado del ser humano?, ¿Cual es su arma mas potente?
    La informacion. Luego desinformar es desarmar. Una vez nos hayan desarmado, entonces nos atacaran y dominaran.

    Por no hablar de los mercaderes de lo paranormal y los misterios. Vender conspiraciones aprovechándose de los miedos irracionales de la plebe ha sido siempre un negocio muy lucrativo.
    ¿Cuantos congresos de ciencia ‘halternatiba’ se han organizado estos últimos años? Yo ya he perdido la cuenta.

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  6. Roc San Ros
    7 marzo, 2012 de 18:43

    Una reflexión cuidadosa, felicidades!

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  7. 9 marzo, 2012 de 7:44

    Me alegra que les gustara, y el libro les fascinará, no dejen de leerlo, si les es posible 🙂

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