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Lo emocional puede secuestrar a la razón

14 marzo, 2012

Fuente: La Pulga Snob

El romanticismo y el “buenismo” se llevan en muchas ocasiones hasta extremos donde no llega la razón. Hay frases que dichas de una forma suenan revolucionaria, transgresora y despiertan una tremenda empatía. Pero el camino opuesto suena a reaccionario y carcamal. De esa forma si aparecen estudios que muestran la ineficacia de la homeopatía para tratar la gripe, la acusación de que los estudios están pagados por gigantescas farmacéuticas productas de vacunas, antivirales y productos analgésicos es vista con simpatía por muchas personas. De poco sirve que en las mismas revistas donde se publica esa ineficacia homeopática también se critique al tamiflú por su poca efectividad o a la OMS por el exceso de celo ante la llamada gripe A. El mensaje sentimental ha calado, nos ha hecho tomar posición ideológica, aletargando cualquier pensamiento crítico.

Sin embargo cuando leemos en revistas de terapias alternativas críticas a las vacunas, a la vez que se publicitan terapias de efectividad no demostrada, hay una carga de simpatía, un guiño de complicidad con el humilde que embiste contra el gigante. Poco importa que algunas de las empresas de productos químicos alternativos también sean empresas de tamaño gigante (y creciendo), con grandes departamentos de distribución, marketing y publicidad (pero nula sección dedicada a la investigación), y que coticen en bolsa repartiendo dividendos millonarios. Se consigue dar la falsa imagen del pequeño defendiéndose del acoso del gigante.

Y la exposición de ese tipo de combates desiguales, que se presenta de forma lastimera por parte de los promotores de las terapias de eficacia no demostrada, hace perder la perspectiva científica, que es la que debe prevalecer, sustituyéndola por decisiones basadas en la empatía. Te dicen que te van a curar prácticamente de todo mal con métodos baratísimos (y que luego no resultan nada baratos), a la vez que alegan que si tienen mala fama es debido a que un gigante farmacéutico no quiere perder millones si se descubre que esa milagrosa terapia funciona para todo. Se vuelve a eludir al maravilloso secreto que los gigantes no quieren que sea desvelado.

Y mientras el cerebro se ve inundado de la carga emocional que tiende a apoyar al débil frente al poderoso, anegando la región donde se produce el pensamiento crítico que sucumbe sin protestar. Esas preguntas que sin esa presión todos nos haríamos como: “¿pero eso que anuncia tiene alguna base?, ¿se ha comprobado si realmente funciona?, ¿dónde están los datos que muestren la cantidad de personas sanadas con ella?, ¿cuantos sanan en relación con los que acuden?, o lo que es lo mismo ¿qué eficiencia tiene?”. Ese escepticismo que manejamos en frío puede quedar desmontando cuando se ataca la fibra sensible.

Ese es el terreno en el que son expertos los charlatanes. Desmontan nuestras defensas exagerando las propiedades de sus productos tapizándolas con un lenguaje “científico” completamente vacío, carente de significado, a la vez que apelan a sentimientos de compadreo entre humildes, exageran las críticas contra los chanchullos de las empresas y de los responsables de salud, silencian los muchos logros en el ámbito sanitario se ha hecho desde centros de investigación, universidades y organismos gubernamentales. Por supuesto también se silencia la falta de estudios sobre la efectividad de su terapia, es más en ocasiones se informa que, puesto que es muy revolucionaria, la ciencia aún no puede analizarla, tomando por incultos a todo posible receptor de su milagroso invento. Ni que decir tiene que toda critica hacia esa terapia es contestada como un ataque directo por parte de acólitos y pagados de las grandes empresas. Y para demostrar cómo de efectiva es la llamada al sentimentalismo, esas críticas no sólo se producen por parte de los charlatanes vendedores de pócimas, lo cual sería comprensible, sino también por personas que no tienen nada que ver con el producto vendido, pero se adhieren a una causa, tomando la bandera como propia, más allá de todo análisis, porque si se pensara durante 5 minutos en ello se darían cuenta de lo que quema esa bandera.

Los gigantes farmacéuticos no son angelitos, son megaempresas dedicadas a ganar toneladas de dinero al año. Con esa finalidad emplean todas sus tretas para vender sus productos, se cuelan en ensayos de efectividad que deberían ser independientes para que los resultados del mismo se parezca a lo que ellos desean y gastan mucho dinero en convencer (con diversos métodos) a médicos y terapeutas para que su terapia se recete en su consulta. Pero que esos gigantes actúen como lo hacen, no transforma a los charlatanes en benefactores sociales, ni sus productos en el bálmaso de Fiebrás. Y eso es algo que en una refriega visceral se olvida con facilidad.


  1. KC
    14 marzo, 2012 de 17:02

    La credulidad de la gente, aparte de su desconocimiento de las cosas, ha sido el abono perfecto para muchas estafas. Probablemente desde que el hombre tiene lenguaje oral.

    Saludos.

  2. KC
    14 marzo, 2012 de 17:04

    Quería decir el “ser humano”; ha sido un lapsus totalmente sexista que nada tiene que ver con el juez o la jueza.

    Saludos.

  3. asdasd
    14 marzo, 2012 de 17:13

    CALLATE

  4. 14 marzo, 2012 de 17:20

    Si pica, es que la cura va bien 😉

  5. 14 marzo, 2012 de 18:11

    Siempre es mucho más fácil convencer a alguien vía estomacal que utilizando el lóbulo frontal, porque para razonar una persona debe estar dispuesta a hacerlo, para emocionarse, basta con un estímulo potente y listo.

    Tangencial al tema: Ayer (vía Círculo Escéptico Argentino) me encontré con un reporte de la Union of Concerned Scientists [ http://io9.com/5892059/new-report-reveals-how-corporations-undermine-science-with-fake-bloggers-and-bribes ] que habla sobre cómo los intereses económicos se logran colar en investigaciones científicas y las alteran. Lamentables hechos, que merecen ser atendidos, corregidos y prevenidos para no hacer que el mundo de los conspiranoicos naturistas se vuelva realidad.

  6. pocose
    14 marzo, 2012 de 21:42

    Pero ninguno estamos salvo este sesgo.
    Sin ir mas lejos el pasado Sábado en un tema que ni me va ni me viene, al tomar partido por un bando uno de mis colegas me reprendió, pues conocía perfectamente que yo era ajeno al tema, “yo siempre estoy con David cuando se enfrenta a Goliat” le respondí,
    Habrá que analizar mas detenidamente de que va David, para no meter la pata.

  7. 14 marzo, 2012 de 21:48

    Pocose, dices Pero ninguno estamos salvo este sesgo

    Cierto, a menos que poseas el síndrome de Asperger, lo normal es que la respuesta emotiva sea la primera. Pero pasado ese primer instante conviene que la sección analítica eche una mano para dar una respuesta conjunta.

  8. J.M.
    14 marzo, 2012 de 21:51

    Excelente reflexión, Manuel. Efectivamente, caemos engañados por un truco más de márketing, exactamente igual al de los todoterrenos que ofrecen libertad o los seguros para gente joven y dinámica.

    De hecho, muchos tratamientos alternativos (por no llamarlos inefectivos) se venden con otras técnicas si el target es diferente. Por ejemplo, en círculos con alto poder adquisitivo, se ofrecen como tratamientos carísimos y exclusivos que no puede permitirse todo el mundo.

    Y es que somos carne de cañón, y más previsibles que el final de Titanic. Recuerdo hace años, que me compré una moto que me encantaba y, a los pocos días, leí un ensayo en una revista especializada que especificaba el tipo de comprador al que iba dirigida; esos que empiezan “hombre, de 35 a 40 años…”. Joder, de 10 características, cumplía nueve.

  9. 14 marzo, 2012 de 22:37

    El marketing es una gran ciencia, JM…

  10. Nelson
    15 marzo, 2012 de 0:20

    A ver si aprendo marketing, para vender siquiera un libro antes de morirme.

  11. pocose
    15 marzo, 2012 de 10:36

    Gracias Manuel, el “de” parece que se fugó por algún motivo desconocido,
    Habrá que analizar lo escrito también con menos emotividad.

  12. 15 marzo, 2012 de 11:00

    Pero es que algunos de estos adalides de las “terapias naturales” son empresas gigantescas con miles de empleados, presencia en decenas de países y facturando cientos de millones de euros como la multinacional homeopática francesa Boiron

    http://diario-de-un-ateo.blogspot.com/2011/10/homeopatia-y-multinacionales.html

    Que por cierto ha sido condenada recientemente en California por publicidad engañosa.

  13. anonimo
    16 marzo, 2012 de 2:08

    estaria bueno que apliquen este mismo texto a la politica. Porque despues hay muchos que se dicen escepticos pero que caen facilmente con los discursitos pseudorevolucionarios de siempre

  14. 16 marzo, 2012 de 8:59

    Intento no mezclar ciencia con política. No siempre me sale, pero lo intento.

  15. Pardal
    24 marzo, 2012 de 21:10

    Excelente exposicion…tanto la homeopatia como un gran porcentaje de los medicamentos de sintesis pertenecen todos a una base de sustentacion destinada a lo comercial ….de distintos origenes, nos alejan de la metodologia cientifica …es urgente un nuevo paradigma medico…y poner coto a la avidez comercial como asi tambien a el parloteo insustancial ….

  16. un amigo
    21 julio, 2012 de 20:15

    Nelson :A ver si aprendo marketing, para vender siquiera un libro antes de morirme.

    El instinto de marketing no es 100% aprendizaje , también se adquiere.

  1. 14 marzo, 2012 de 21:58
  2. 14 marzo, 2012 de 22:47
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