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“Nos vemos en Times Square, en el día de la victoria”

6 junio, 2012

Aviso médico

Autor: “Asmodeus Primus”

Hace unos pocos años en una donación de sangre rutinaria me detectaron el VIH… una forma prosaica de comenzar una historia donde las haya.

Supongo que todo el mundo puede suponer la sensación de catastrófica catástrofe que te cae encima. Si has nacido en los 80 y sólo conoces del VIH el “póntelo-pónselo”, Freddy Mercury dejando de cantar “Somebody To Love” para siempre y a la inefable vecina de bloque que te dice que “… el SIDA es cosa de putas, yonkis y maricones…” (pues mire, señora Rosario, yo, ninguna de las tres… y además me tiré a su hija en las fiestas del barrio cuando teníamos diecisiete. Hay que ver como es la vida ¿eh?) cuando vas al centro de Hemodonación y una doctora te dice que “hemos detectado algo raro en la sangre, deberías ir al hospital a que te hagan unos análisis” mientras te mira como si hubieses acabado de matar a Manolete, pues se te cae el mundo encima. Es normal. Hasta la aparición de los antirretrovirales de última generación el VIH era o bien una condena de muerte o bien la única cadena perpetua que pedirías que te la conmutasen por la pena capital. Pero estar asustado es un estadío más de la enfermedad. Gracias a la doctora que me atendió (en serio, GRACIAS. Te pasaste 5 años con la carrera, mas la especialidad, más el MIR, sacrificando risas y tiempo libre para un día darme un apoyo vital sin conocerme de nada, sólo porque aparecí en tu consulta. No concibo mayor sacrificio desinteresado) en vez de hundirme decidí dar una oportunidad a convivir con un pequeño pasajero, poco más que una envuelta proteica y un trocito de ARN.

Qué queréis que os diga… no es para tanto.

Conozco historias durisimas, de gente que lo ha pasado realmente mal, que ha perdido amigos, familia, parejas por llevar esto dentro. Yo soy un privilegiado. O un idiota. Se lo he contado a mucha gente que me interesaba contárselo y nadie me ha rechazado. Puede que sea porque tengo el don de de saber muy bien como puede reaccionar la gente, a quien se lo puedo contar y quien va a ser lo suficientemente ignorante cómo para salir corriendo mientras me grita “¡Apestado!, ¡apestado!”. Puede que sea porque en el mundo hay más gente buena que capullos integrales (menos en el Congreso, hay seguro que los números se invierten).

De todas formas, gracias a mis Atriplas y a que una vez que te quedas solo con los datos científicos sobre el VIH no tienes mucho sitio para las especulaciones mortales, mis CD4 están en 1200 y llevo no detectable desde… bueno, desde que empecé a comerme una pastilla rosa marca “123” al día. El darme cuenta de que al gran lobo malo del VIH se le puede vencer a fuerza de 1 un pastillazo y de reírte de el siempre que tienes la ocasión me ha hecho mas fuerte.

“Vale, soy seropositivo y no voy a palmar en breve (no por esto, al menos). ¿Y ahora que hago?”. Lo peor de esto es el tiempo que pierdes hasta responderte esa pregunta. Y la respondí con un sonoro “¡Idiota! pues lo que quieras”. Dejé mi carrera de Informática, autoimpuesta por cierta burguesa comodidad, y volví a lo que me gustaba de verdad. Cómo uno ya es un pelín mayorcito (no demasiado) me puse ha hacer un módulo superior de FP en la rama sanitaria y después de varios rebotes, aquí estoy, terminando algo que me hace despertarme con ganas y deseando empezar a tirar curricula por ahí, para que me digan que la cosa está muy mal, trabajar en precario unos cuantos mesecitos y aguantar a jefes capullos mientras me muevo en los laboratorios, recordando continuamente a la gente que se deja las dioptrias en un microscopio para acortarle la cancha al VIH. Será un honor servir con ustedes.

Soy un varón europeo caucásico de 30 años, tengo el bicho que se llevó por delante la carrera de Magic Johnson, que enterró a Rock Hudson y Asimov… ¿y sabéis? Soy NORMAL. No quiero ser otra cosa.

En la lucha contra el VIH yo soy sólo de la infantería, uno más de los que estamos en las trincheras. Muchos compañeros han muerto, porque las primeras ofensivas nos pillaron con la guardia baja, sin municiones ni armas. Pero ahora podemos responder a las agresiones. Terminará la guerra y besaremos bellas enfermeras (o marineros, cada cual según sus aficiones) en Times Square. Llegará el dia de la victoria. Así que cuidaros, compañeros/as. Una fiesta sólo es divertida si la celebramos todos.

Nos vemos en Times Square, en el día de la victoria.

NOTA DE LOS ADMINISTRADORES:

En este espacio se pretende dar voz a personas seropositivas, sin embargo hemos de advertir varios puntos:

1. Los administradores no somos responsables de las historias aquí contadas. No conocemos personalmente a las personas que dan su testimonio por lo que no podemos garantizar la veracidad de las mismas. Simplemente confiamos en la buena vez de quien comparte su experiencia.

2. Esta sección no pretende ser un consultorio de salud, por lo que estas experiencias no deben ser tomadas como guías de tratamiento. La única recomendación de salud que efectuamos desde aquí es que los afectados consulten con un médico que les proporcione confianza.

3. No pretendemos organizar debates sobre las causas, detección o tratamientos del SIDA, simplemente conocer historias y experiencias. En ese sentido pediría que se abandonasen las críticas a los autores de estas historias y a su visión de la enfermedad. Hay otros artículos en este blog donde hablar de esos temas.

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  1. jm2garrido
    6 junio, 2012 de 16:23

    No sabia que Asimov habia muerto de SIDA…. y es verdad.

    Claro que tambien creia que Ray Bradbury ya habia palmado hace mucho y me entero ha que ha muerto hoy.

  2. Jose Manuel
    7 junio, 2012 de 13:42

    Muchas gracias por tu testimonio y por darle ese toque positivo totalmente fundado en la realidad del avance que la Medicina ha logrado, y va superando, en el tratamiento del VIH.

    Enhorabuena por estar tan bien y querer ser lo que puedes y quieres ser, con el apoyo de los buenos médicos y sanitarios, como seguro tú ya eres.

    Tu historia me he conmovido y contagiado de amor por la Ciencia, la Medicina, hermana suya, y por sus posibilidades benéficas para la Humanidad.

  3. Rhay
    9 junio, 2012 de 12:04

    Qué grande, compañero… Pues sí, ahora estamos armados hasta los dientes, y terminaremos venciendo… Siguiendo con tu ejemplo, y parafraseando a Churchill, nunca tantos debieron tanto a tan pocos…

    ¡Salud, compañero!

  4. taba
    5 mayo, 2013 de 2:00

    Hola me ha levantado el animo tu historia muxas gracias. Yo me entere hace un par de meses y no se estoy hecha un lio de pensamientos y sentimientos.

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