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Parásitos (2). ¿Hannibal Lecter? Tan solo un aficionado

9 agosto, 2012

Uno de los asesinos más famosos del cine, un personaje realmente inteligente, un genio psicópata cuyo nombre hace temblar. Ese es el caníbal Hannibal Lecter. Pueden recordarse varias escenas de aquellas películas en las que es protagonista, pero quizás entre las más escalofriantes destaca aquella de la película «Hannibal Rising», donde invita a un pobre tipo a comerse su propio cerebro bien condimentado. Basta imaginar que tú eres ese individuo para sentir lo realmente terrorífico que sería ser testigo de cómo te devoran vivo, pero manteniéndote plenamente consciente de cada tajada que te dan, poco a poco hasta el momento de la ineludible muerte. Acojonante, pero… ¿y si digo que sí lo comparamos con el mundo real no es para tanto?

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Porque en el mundo real, nuestro mundo, nuestro entorno… las estrategias de la naturaleza pueden poner los pelos de punta. Incluso en animales que resultan tan comunes de ver como las avispas. Ellas, junto a los abejorros, las abejas y las hormigas están clasificadas en un amplio grupo de insectos del que hay descritas más de 140.000 especies, un pequeño porcentaje si lo comparamos con el millón de especies que quedan por descubrir según los científicos. Tales insectos reciben el nombre de himenópteros.

El nombre de Hymenoptera deriva de los términos griegos «hymen», que significa membrana; y «ptera», que significa alas. Este nombre hace referencia a la naturaleza membranosa de las alas de estos insectos. Sin embargo, también podría tener un metafórico punto adicional, ya que puede asociarse a otra característica muy curiosa y propia de estas mismas alas. A menudo, cuando vemos una avispa, es fácil tener la impresión de que solo tienen un par de alas; pero es una impresión equivocada, los himenópteros tienen dos pares de alas, solo que el segundo par está un poco reducido. Además también es difícil de ver porque está enganchado al primer par de alas por una serie de garfios que reciben el nombre de hamuli (ref. 6)

Izquierda, avispa ibérica Polistes gallicus, nótese la falsa apariencia de tener dos alas, créd.: wikipedia. Centro, situación del hamuli de los himenópteros, créd.: NC State University. Derecha, detalle del hamuli, créd.: Charles Krebs

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El hecho de que estas alas estén «unidas una a la otra como si fueran una» en cierto sentido metafórico y un tanto imaginativo podría hacer referencia al matrimonio, otorgando ese punto adicional del que hablábamos. Ya que Hymen / Hymenaeus era una deidad menor del Panteón Griego relacionada con el matrimonio. Es descrita como un buen mozo con alas y portador de una antorcha, hijo de Apolo y una de las Musas, o bien de Dioniso y Afrodita. Dicha deidad también estaba íntimamente asociada a la música y la poesía, derivados de ella son los «hymenaios», himnos que eran cantados durante cualquier momento de la ceremonia nupcial, desde su inicio hasta la mismísima noche de bodas. Me hubiera gustado seguir tirando del hilo, pero no me ha sido posible; no he logrado confirmar si el himen de la mujer recibió su nombre por esta deidad o fue esta deidad la que recibió su nombre por tal atributo femenino (ref. 1, 2 y 8).

Procesión nupcial pintada en cerámica, siglo V antes de nuestra era. De derecha a izquierda, Hymen o Hymaeus, Heracles y Hebe. Aunque esté muy degradado, nótese la antorcha y alas del dios del matrimonio Hymen. Crédito: theoi

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Pero dejemos de lado el cercano parentesco etimológico de las avispas y cierta intimidad de la mujer para volver al tema de esta entrada. Las avispas. Pero no simples avispas, sino avispas parásitas. Ya dedicamos una entrada a una de ellas, Cotesia glomerata, un bicho de tal calibre que a su lado el terrible monstruo de «Alien el Octavo Pasajero» es poco menos que un gatito. En aquella entrada la comparación se hizo con un xenomorfo, en esta entrada lo será con un asesino en serie que se permitía el lujo de saber cómo cocinar a su víctima manteniéndola viva y consciente. Muy profesional, pero una historia ficticia. Muy profesional, pero real en el mundo de los insectos.

Una sofisticación tan extrema es propia del insecto de la imagen inferior. Se trata de la preciosa avispa esmeralda (Ampulex compressa). Es un bellísimo insecto de cuerpo verde azulado de brillo metálico, con un tercer par de patas de color rojo chillón, cuyas hembras son capaces de alcanzar desde 18 hasta 25 mm de longitud. Las hembras están provistas de un útil aguijón venenoso, no así los machos, más pequeños y sin aguijón. Su distribución original se limitaba al área tropical del África Central y del Este; actualmente, persiguiendo a su presa, extendida a su vez gracias a la expansión humana, dicha avispa se ha introducido en Australia, Birmania, China, Hawai, India, las islas Seychelles y Sri Lanka; por lo que se puede decir que su distribución abarca gran parte de África, el Sureste Asiático y Oceanía (ref. 9).

¿Alguien pensaba que las joyas solo podían ser minerales? He aquí una joya biológica, la avispa esmeralda: Ampulex compressa. Crédito: wikipedia.

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Como otras muchas especies, Ampulex compressa es una avispa que utiliza a otros insectos como alimento vivo para sus larvas ¿Y quién es esa víctima? Las cucarachas. Y no cualquier cucaracha, sino aquellas que dan más asco a los seres humanos, esas que pululan en nuestras ciudades y pueblos: la omnipresente cucaracha americana, Periplaneta americana. Sí estimados lectores, esta criatura que creíamos virtualmente inmortal tiene su propio talón de Aquiles. Pero Ampulex no es la única avispa con esta dieta. Pertenece a una “pequeña” familia de parásitos llamada Ampulicidae, que tan solo cuenta con 200 especies en seis géneros; todos (o su mayoría) especializados en la caza y captura de cucarachas (ref. 3 y 7).

Pero lo increíble y al mismo tiempo terrible de Ampulex compressa no es su dieta. Sino que exactamente igual que hacía Hannibal Lecter en aquella terrorífica escena, esta avispa también se las apaña para que la víctima colabore sin oposición en su propio asesinato. Inicialmente, el crimen se comete de igual forma que respecto a muchas otras avispas parásitas. La avispa busca, la avispa tantea y finalmente, la avispa encuentra a su presa, esta vez la cucaracha llamada Periplaneta americana. La siguiente acción de la avispa es picar a su presa.

Izquierda, ejemplar de cucaracha americana (Periplaneta americana), créd.: dkimages. Derecha, avispa Ampulex compressa preparando la cena de sus hijos, créd.: pasajeros.en.tránsito

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Durante los dos minutos siguientes al picotazo la cucaracha sufrirá una parálisis transitoria que afectará a sus patas delanteras. Luego pasará algo distinto e inusual, en contra de toda previsión ¡la cucaracha empezará a acicalarse y a limpiarse como si nada hubiera pasado! Pero el cóctel venenoso de la avispa irá haciendo su efecto, los movimientos de la cucaracha se irán haciendo más y más lentos, dejará de responder al mundo exterior y finalmente la cucaracha Periplaneta será incapaz de hacer nada por sí misma. La avispa aprovechará entonces para cercenar las antenas de la cucaracha, agarrar tales muñones y tirando de ellos, lograr que la cucaracha le siga como un perrito faldero al que le tiran de la correa. Pero lo que intenta hacer la avispa Ampulex es llevarse a la cucaracha hasta un lugar donde mantenerla escondida y a buen recaudo, para depositar un preciado huevo sobre ella. La avispa suele lograr su objetivo y la cucaracha no ofrecerá resistencia ante ello (ref. 3).

¿Por qué pasa esto? Es una pregunta que ha intrigado seriamente a muchos científicos desde hace varias décadas. Una forma de resolverlo fue planteada por Ram Gal y Frederic Libersat, científicos de la Universidad de Ben Gurion de Israel. Para ello inyectaron aminoácidos fabricados con C14 a avispas hembra, con el objetivo de que estos se incorporaran al veneno. Luego buscaron la localización de dicho veneno en el cuerpo de la cucaracha. Gracias a ello descubrieron que Ampulex, con la precisión del mejor cirujano, inyecta su veneno directamente en el cerebro de la cucaracha. Este cóctel tóxico disminuye de forma muy importante la actividad neuronal, cuya principal consecuencia es el bloqueo de la capacidad de la cucaracha para iniciar por voluntad propia cualquier tipo de movimiento (ref. 3 y 4). Estudios recientes indican que el cóctel venenoso tiene compuestos que reciben el nombre de GABA, β-alanina y taurina; por sí solos no son tóxicos, pero inyectados en tal concentración y directamente en el sistema nervioso central, provocan el bloqueo neuronal (ref. 11). Sin embargo, todavía se requieren más estudios para dilucidar el verdadero impacto de dicho cóctel tóxico sobre el sistema nervioso de las cucarachas (ref. 10 y 12).

Desarrollo y metamorfosis de Ampulex compressa. a) huevo, b) detalle del huevo, c-f) desarrollo larvario, g) cucaracha muerta con la pupa en su interior, h) arriba: pupa desnuda, abajo: pupa envuelta en seda. Crédito: Haspel y col. 2005.

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Pero el veneno de Ampulex compressa tiene otras consecuencias sorprendentes. Como ya ha sido comentado, al final del proceso mamá avispa pone un huevo sobre la cucaracha, escondida en algún lugar protegido, antes de irse para no volver. Sin embargo ahora hay un problema: que el alimento se mantenga fresco. Los experimentos han demostrado que una simple parálisis mata a la mayoría de las cucarachas en menos de seis días, un lapso temporal insuficiente, ya que las larvas necesitan algo más de tiempo para desarrollarse. Por ello el cóctel tóxico de la avispa Ampulex tiene un efecto pocas veces visto en un veneno: de alguna manera afecta al control del metabolismo, reduciendo el consumo de oxígeno un 30% y se fomenta el ahorro de agua (ref. 5).

En consecuencia, la cucaracha entra en un estado de letargo que puede mantenerla viva incluso más de nueve días. Tiempo de sobra. Apenas dos días después de haber sido puesto, del huevo eclosiona una pequeña larvita que taladrará la fina piel que existe entre el tórax y el abdomen de su víctima, accediendo a la hemolinfa, la sangre de Periplaneta. Cinco días después la larva dejará ese lugar y taladrando la fina piel que existe en la zona que une la pata con el abdomen, penetrará en el interior del abdomen de la cucaracha y consumirá todos sus órganos internos; será en ese momento cuando la cucaracha muera, después de haber sido succionada su sangre, taladrado su cuerpo y consumida viva internamente. Por su parte, la larva alojada en el abdomen vacío, tejerá un fino capullo y se convertirá en pupa. Cinco semanas después emergerá la nueva avispa, lista para iniciar el ciclo otra vez (ref. 5).

Es el ciclo de la vida. Aunque no como lo suelen contar en el Libro de la Selva.

El surrealista segundo nacimiento de Ampulex compressa, desde el interior de una cucaracha. Crédito: Emanuele Biggi (¡totalmente recomendado!)

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pD. Nota: En esta entrada he utilizado las palabras “crimen”, “asesinato”, “terrible” y otros términos que antropizan todo lo contado… Solo quiero hacer notar que ello no son más que ciertas licencias literarias. Por ello veo conveniente añadir que pienso que la Naturaleza en realidad está libre toda connotación, ya que el mundo natural simplemente ES; en consecuencia, toda calificación sobra.

[continuará…]

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Entradas relacionadas:

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BONUS TRACK. Ciclo vital de Ampulex compressa. Fragmento de Canal Historia.

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Referencias.

  • 6.- NCSU. Hymenoptera. College of Agriculture and Life Sciences, NC State University.
  • 8.- van der Sluijs & Marinus A. 2008. On the Wings of Love. Journal of Ancient Near Eastern Religions 8 (2): 219-251. Artículo también disponible aquí.

  1. jesus
    9 agosto, 2012 en 7:18

    Impresionante como siempre, he de reconocerlo, soy un fanático de tus artículos, sin desmerecer al resto de los excelentes colaboradores claro.

  2. J.M.
    9 agosto, 2012 en 7:50

    Espectacular y terrorífico (visto también desde un punto de vista antropocéntrico, claro). A pesar de ser las más abundantes, las avispas parásitas no son las únicas que se comen al hospedador vivo; algunas moscas (Fam. Tachinidae) también ponen los huevos en otros insectos y los devoran por dentro:

    http://jmhweb.files.wordpress.com/2010/07/r22.pdf

    (Un poquito de autobombo, jeje).

  3. 9 agosto, 2012 en 8:47

    Impresionante, Cnidus. Una explicacion perfecta y muy amena.

  4. 9 agosto, 2012 en 9:33

    Je, muchas gracias 🙂

    La verdad es que los parásitos son unos bichos que me encantan, no se si será por lo morboso de su ciclo vital, sus metamorfosis, las cosas increíbles que realizan… Supongo que será por todo.

    ¡Genial J.M.! Después de cuatro años os leo algo de autobombo, que guay! Los dípteros también se las traen, será interesante seguir con ellos cuando se acaben las avispas 😛

  5. Dars Veider
    9 agosto, 2012 en 9:48

    Joer, tío, has conseguido que sienta lástima por una cucaracha, el bicho más asqueroso que puebla la Tierra.
    ¿Qué será lo próximo? ¿Hacer que sienta pena por un banquero? Total, la segunda parte del párrafo anterior también se les puede aplicar a ellos…

  6. KC
    9 agosto, 2012 en 11:24

    Es el ciclo de la vida. Aunque no como lo suelen contar en el Libro de la Selva.

    ¿Te imaginas un peluche de Ampulex Compressa? Me da que Disney ya pensó en ello… 😀

    Oye, Cnidus, me gustaría sugerirte que, cuando pudieras, hicieras una entrada sobre el parásito que infecta a las hormigas estas que acaban por “convertirse” en baya… (no recuerdo nombres). Me parece otro ciclo muy particular -y espectacular-.

    Saludos.

  7. 9 agosto, 2012 en 15:19

    ¡¡Otra entrada excelente!! No había escuchado hablar de estas avispitas. Que buena opción sería para hacer control biológico de cucarachas…

  8. 9 agosto, 2012 en 15:21

    Madre del amor hermoso, que yuyu que me dio leer toda esa historia que te has inventado!! por suerte estas cosas no existen en el mundo real… 😛

  9. 9 agosto, 2012 en 17:26

    Jaja, muchas gracias!

    Dars Veider, veré lo de los banqueros, podría ser un interesante caso de hiperparasitismo 😛

    KC, ¡quiero uno de esos peluches!… Si los hubiera, no me podéis negar que Ampulex no es una monada, jeje. Respecto a los hongos, ahora que lo mencionas igual los adelanto varios números a cuando tenía pensado meterlos en esta serie. Bien vistos son algo muy gore.

    Guillermoe, he visto algunos artículos que hablaban de usarlo como control de plagas, pero datan de los 80. No se si se dejo la idea porque la avispa es tropical y el frío no le mola o porque meter especies exóticas nunca es buena idea o por ambas cosas a la vez.

    josepzin… Sí, inventado…

  10. Nelson
    9 agosto, 2012 en 19:47

    No sé si peluches, pero hay reproducciones de insectos en caucho duro que son muy hermosas, yo tengo varias. Recuerdo que incluso Darwin señaló estas avispas como un ejemplo de la crueldad de la naturaleza, o mejor dicho de la amoralidad de las estrategias de supervivencia, despojadas de todo diseño moral. igual siento pena por la cucaracha, recuerdo un documental chileno de los 80’s donde se mostraba una avispa del desierto cuyo receptor de huevos era una tarántula. (Y a pulso la arrastraba hasta la cueva donde le ponía los huevos)

    Realmente estos artículos tuyos son un goce, Cnidus.

  11. Cachicamo
    9 agosto, 2012 en 20:49

    Para los que tengan problemas con el lenguaje shakesperiano:

    Y enhorabuena por la entrada.

  12. Rhay
    12 agosto, 2012 en 23:32

    Me acabo de quedar tupi… Impresionante, niño…

    Oyes, leyendo lo del veneno de la avispa, se me ha ocurrido una cosa que lo mismo es una estupidez, pero…¿no sería interesante investigarlo para tratar enfermedades neuronales? No sé, se me ocurre por ejemplo la epilepsia…

  13. 13 agosto, 2012 en 0:07

    De estupidez nada, monada 😉

    Más bien diría que admiro esa buena visión de futuro que solo con algunos datos te ha hecho dar de lleno. A día de hoy el uso de venenos es una mina en biomedicina y gran parte de ella enfocada en neurología. Por lo que llevo enterado están en investigación venenos de pez globo (la infame tetrodotoxina), de arañas, de caracoles marinos del género Conus y de serpientes diversas.

    De epilepsias y avispas no lo sé a ciencia cierta, pero ha sido unir los ingredientes que has dado y encontrar que se están investigando las posibilidades de los venenos de avispas como anticonvulsionantes. Por ejemplo:

    Morati MR y col. 2005. Anticonvulsant and Behavioural Effects of the Denatured Venom of the Social Wasp Polybia occidentalis (Polistinae, Vespidae). Basic & Clinical Pharmacology & Toxicology 97 (5): 289-295.

    Joer Rhay, qué buen ojo tienes.

    Disculpa si mantengo un tono demasiado atrevido. Estoy de muy buen humor a pesar de haber visto la peli esa nueva de “Prometheus”, me ha parecido una castaña como peli sci-fi y como anatema como precuela de Alien. En fin… 😀

  14. Cachicamo
    13 agosto, 2012 en 9:49

    Cnidus :
    Estoy de muy buen humor a pesar de haber visto la peli esa nueva de “Prometheus”, me ha parecido una castaña como peli sci-fi y como anatema como precuela de Alien. En fin…

    jejejeje, eso te ocurre por no pasarte primero (quizás me cuele dándolo por un hecho) por algún foro especializado. Evidentemente no para que te destriparan la peli, pero si al menos para saber de antemano en donde te ibas a meter y que poder esperar.
    Nada hombre, ya irás mejor prevenido dentro de un par de años, cuando veas la segunda parte. 😛

  15. AntonioE
    24 agosto, 2012 en 18:00

    Muy interesante ¡Muerte a las cucarachas! XD Pero, lo del ciclo de la vida ¿no era de “El rey león”?

  16. Antonny
    11 febrero, 2013 en 20:10

    He aquí un experimento genético ya descubierto para crear arma biológica y controlar la mente de cualquier nación.

  17. 11 febrero, 2013 en 20:35

    Di que sí Antonny, que la imaginación no falte.

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