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Recortes en educación: el problema de los libros

7 septiembre, 2012

¿500 euros de ayuda para libros en centros de más de 500 alumnos? Aunque suene a cachondeo la cosa va en serio. Es el mensaje que está llegando por fax a centros docentes de la Comunidad de Madrid. El nuevo sistema de préstamo de libros no se puede poner en marcha con partidas económicas como esa.

Todos hemos oído hablar de los fuertes recortes que se están dando a nivel nacional, tanto a nivel educativo como sanitario. Todos somos conscientes de ellos, pero solamente aquellos que viven el día a día en las escuelas o los hospitales conocen realmente el calado de esos recortes. A todos nos han llegado noticias de despidos, muchos tenemos familiares, amigos o conocidos afectados por dichos recortes. Pero ahí no queda la cosa, hay otras muchas materias que son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sistema educativo o sanitario que se están viendo afectadas por el brutal recorte presupuestario. Hoy me gustaría hablar de uno de ellos: los libros de texto.

Todos los años los alumnos han de hacerse con un buen número de libros de texto que cubren las diferencias asignaturas que van a cursar. Este material es caro, y desgraciadamente perecedero. Se antoja como la cosa más normal del mundo el que los libros puedan pasarse entre hermanos, de un curso al siguiente. Pero las editoriales han montado estrategias para que esto no sea fácil. Por un lado, muchos libros vienen cargados de actividades de escritura sobre el propio manual, acción que puede inhabilitar al libro de por vida. Por otra parte, la ley ampara las editoriales a cambiar todos los libros cada 4 años obligatoriamente, descatalogando los considerados como caducos.

Este malabar comercial lo podían solventar las familias de pocos recursos gracias a las ayudas/becas para libros que otorgaban los entes públicos. El dinero no daba para todos los libros, pero al menos disminuía significativamente el desembolso económico que debían hacer las familias. En este momento, por culpa de la situación económica que vivimos, el número de familias necesitadas se ha incrementado muy significativamente. A pesar de ello, muchas comunidades, como la de Madrid, han eliminado la ayuda para libros, sustituyéndolo por un sistema rocambolesco: el préstamo. En teoría la Comunidad hace llegar a los centros una serie de libros, que la dirección del centro reparte entre los alumnos de familias más necesitadas. Al acabar el curso el alumno debe devolver el libro en perfectas condiciones, si éste ha sido deteriorado, los padres deberán pagarlo. Este sistema coloca en una difícil situación a la dirección de los centros: ha de seleccionar alumnos, lo que implica rechazar solicitantes, con los problemas que acarreará dicha medida para dirección. Por otra parte tienen que ejercer como policías sancionadores: ¿qué ocurre si un alumno destroza un libro y los padres se niegan a pagar? Pregunta que difícilmente será contestada por parte de la consejería de turno.

Pero si todo ello suena raro, lo que está ocurriendo ya es mezquino. Y está pasando lo que todo el mundo temía: la medida es una tomadura de pelo. Diversos centros de la Comunidad de Madrid, algunos de ellos con 500 alumnos, han recibido un fax notificando que pueden dirigirse a una librería a recoger libros de texto ¡por valor de hasta 500 euros!. Si, si, 500 euros. Baste recordar, por ejemplo, que el manual de biología y geología de primero de bachillerato cuesta alrededor de 30 euros. Un alumno puede gastar del orden de 200 euros para equiparse con todos los libros de un curso. A la mezquindad de la ayuda se une la forma de pago: un fax para que la dirección vaya a un centro autorizado y le diga al librero (en plan José Mota): “tú adelántame los libros que si eso, la Comunidad ya, ya…”. Me imagino la cara de los libreros, la misma que ponen los farmacéuticos de Valencia cuando no les pagan las recetas. Penoso.

¿Y qué hacer en estos casos? Algunos centros, de una forma inteligente, han tirado por el camino de en medio: que le den a la consejería y las editoriales. Los profesores están escribiendo sus propios programas docentes, sus propios manuales, que “cuelgan” de la página web del colegio, y a la cual tienen acceso de forma exclusiva los alumnos de sus centros. Es una tarea que pueden hacer con facilidad (aunque con mucho trabajo por parte del profesorado) una vez conocido el contenido curricular de la materia a impartir. Si las editoriales vieran con esta medida peligrar su negocio empezarían a presionar donde de momento no se escucha a la comunidad docente.


  1. Albireo
    7 septiembre, 2012 en 10:24

    Los propios libros son un auténtico timo: mucha fotito, mucho cuadro sinóptico, papel satinado,…pero el contenido es el mismo edición tras edición. Si debe poner que el Ebro es un río aragonés, pues eso pone.

    Por otro lado, si todos los libros deben contener lo mismo ¿Qué criterio siguen los centros para escoger a las editoriales? ¿Existe suficiente competencia entre ellas?¿Alguien investiga si hay “pasteleo”?

    A mi siempre me ha parecido una vergüenza el temita de los libros de texto. Lo caros que son y lo poco (o nada) que se ha mejorado la calidad de la enseñanza con ellos.

  2. Francisco
    7 septiembre, 2012 en 12:51

    Eso deberían hacer todos los profesores, dar el contenido a través de internet. Y que se jodan las editoriales.

  3. Manuelodáctilo
    7 septiembre, 2012 en 15:41

    La solución: no usar libros de texto y que las editoriales (los empresarios) discutan amigablemente del tema con marianico. Ya ha hundido a los turroneros y a los jugueteros. Ya verán estos de parte de quien están. Pero si yo fuese empresario de estos sectores, hubiera contratado profesionales y marianico ya tendría unas rótulas nuevas y una flamante silla de ruedas.

    Pero claro, yo tengo cojones pero lo que me falta es el dinero. Que mal repartido está el mundo.

  4. 7 septiembre, 2012 en 16:34

    Recuerdo mis años de educación básica (primaria, acá en Chile), y año por medio teníamos que “cuidar mucho los libros para pasárselos a nuestros compañeros el próximo año”. La idea era que los libros nos eran prestados por el colegio y los devolvíamos para que se usaran durante dos años antes de tener que renovarlos. Obviamente, si lo perdías/dañabas, debías comprar uno nuevo D: Lo mejor era cuando nos tocaban los libros de segunda mano, porque ahí sí los podíamos rayar. Ahora que lo pienso, era bastante precario eso u.u

    Lo del contenido por Internet es una excelente opción (más económica, se puede rayar una y otra vez, no se utiliza papel….) PERO habría que cuidar que los alumnos que no tienen acceso a Internet en su casa (justamente los de menos recursos) no queden en desventaja respecto a los demás. El otro problema es que la preparación/confección del material requeriría de más trabajo para los profesores, el cual no estaba contemplado en su planificación laboral…. ¿Y si esto fuera labor del ministerio de educación? (o la entidad estatal correspondiente, perdonad si me equivoco)

  5. 7 septiembre, 2012 en 16:42

    David, tienes mucha razón en cuanto a lo del acceso a Internet de alumnos desfavorecidos económicamente. De todas formas, nuestros colegios suelen disponer de aulas de informática, y por tanto si no pueden acceder fuera del centro, puede obtener los recursos dentro del mismo.

    En cuanto a la preparación de los temarios por parte del profesorado… espero no equivocarme, pero creo que es una tarea que no les sería ingrata, sobre todo teniendo en cuenta el motivo. Muchos profesores ya preparan actividades didácticas on-line para sus alumnos. Dando un curso de margen para poder preparar los temarios con tiempo (lo que aumentaría la calidad) sería perfectamente factible. Es una tarea mucho más gratificante que vigilar/limpiar comedores que plantea una diva-presidenta autonómica.

  6. 7 septiembre, 2012 en 18:00

    Pues simplemente a volver a la fotocopia y a coger apuntes. O usar como guia didáctica los considerados “viejos” que no lo son en absoluto y entonces que el profesor añada lo nuevo si es que lo hay o elimine lo obsoleto. Porque que alguien me explique los avances increibles en matemáticas, lengua o historia o ya puestos en cualquier otra materia acaecidos durante los 2-3 últimos años que deban incorporarse obligatoriamente a los libros de texto de los alumnos de primaria o secundaria porque si no su educación queda incompleta u obsoleta. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/

  7. 7 septiembre, 2012 en 18:31

    Mi profe de Filosofía en bachillerato nos impartía sus propios apuntes, que bien se había currado, que fuimos a imprimir a la reprografía de al lado del colegio (llámenla pyme), y fue cuando más aprendí. Definitivamente, ¡que les den a las editoriales!

  8. gatameiga
    7 septiembre, 2012 en 18:46

    La solución, como ya se ha dicho, es empezar a prescindir de los libros y depender del profesor, que para eso están. Había una frase que me gustaba mucho de Bill Watterson, que a través de su personaje Calvin se quejaba de la enseñanza en las escuelas con una frase similar a “No se porque solo nos enseñan cosas que cualquier idiota puede encontrar en un libro”.

    A un centro de estudios se acude a que te enseñen, no a que te sienten delante de un libro a leer el texto de turno, y puedo presumir que varias generaciones que han pasado por la escuela a la que yo acudí, y también al instituto pueden salir adelante sin libros, pues la política de ambos centros era “La enseñanza sin libros”.
    En la escuela nunca jamás llevé un libro a cuestas, todo se hacía a base de “Fichas” y si hacía falta algún libro, lo compraba el profesor y se fotocopiaban algunos apartados; en el instituto funcionábamos tomando apuntes o por fotocopias, pero rara vez por libros. Yo de hecho no gasté más de 50€ en libros en los años que pasé allí.

    No hace falta ni siquiera recurrir a internet. Las explicaciones se dan en clase y quien quiera, toma apuntes de ellas, y los ejercicios, que suelen ser una hoja o dos del libro se pueden fotocopiar, que sin duda será mucho más barato.
    Se debería haber prescindido hace mucho del lastre que son los libros, porque muchos de ellos son completamente innecesarios. Yo no considero que mi educación haya sido deficiente y no he dependido nunca de libros, así que no veo el problema en el que muchos centros hagan lo mismo que durante años han hecho mi anterior escuela e instituto.

    Es una manera no solo de revelarse contra el gobierno, las editoriales y demás, sino de demostrar que los que ejercen la docencia lo hacen por vocación y que la educación no depende de los materiales de los que se disponga sino de las ganas de quien enseña.

  9. 7 septiembre, 2012 en 19:37

    En Cantabria se ha reducido de 4 a 1 millón de euros para toda la comunidad, sin embargo no hay ningún problema en que el consejero de educación con el inestimable apoyo del presiedente de la comunidad le den un concierto (que el anterior gobierno había quitado) de 1 millón de euros al año a un colegio del Opus Dei que tiene a los niños y las niñas separados.
    Si esa es la manera que tienen de preocuparse de la educación y de de ayudar a los más desfavorecidos, ya nos podemos dar por jodidos

  10. salador
    7 septiembre, 2012 en 19:37

    A los chavales no les suena a herejía (a mi sí) decir que no son necesarios los libros impresos para aprender en la escuela. De hecho, un familiar mío ha aprobado el primer curso de ingeniería en la UPC sin comprar un solo libro, todo el material necesario estaba en la página de la escuela con acceso restringido a los alumnos matriculados. Temarios al completo, no resúmenes. Es extraño porque en nuestra época, aprobáramos o no, te cargabas ya el primer dia con el tomo correspondiente a cada asignatura, y aunque la sangria era importante no había otra manera de aprender lo que en clase no se entendió del todo. Ahora ya no es así.

    No voy a descubrir ahora que hay muchas cosas que son inmediatas con internet, como el acceso inmediato al profesor, la matrícula o la publicación de exámenes y notas en un click. Y la bibliografia? Pues bien, gracias, también está en el mismo sitio. No se entiende el poder que tienen determinadas editoriales para imponer año tras otro unos precios absolutamente abusivos para los fascículos, que no libros, que venden por 30 euros en un estado donde la enseñanza, dicen, es gratuita.

  11. Carmen
    7 septiembre, 2012 en 20:41

    A mí, los libros de primero de ESO de mi hijo, comprados esta semana, me han costaso 372’56 €.

  12. 8 septiembre, 2012 en 4:16

    Tambien ayuda mucho el material de ensenanza impartido en videos. Yo he aprendido mucho sobre todo con las matematicas, tambien de otras materias. Lo mejor de todo es que los puedes ver una y otra vez, y si no entiendes algo le comentas al autor del video y por lo general te contestan. Pero tambien tengo que decir algo acerca de un libro de texto que vale mas que el oro para mi, es un libro de Man Sharma sobre algebra (traducido al espanol, mejor para mi no puede ser). Su editorial, educo, posee libros de calidad. Yo si gasto mi dinero en esos libros sin ningun problema. Le recomiendo este libro a quenes tengan rezago y dificultad en aprender matematicas, y que como yo hayan revisado varios libros y seguir sin entender la materia.(ademas de repetir varias veces la clase en la universidad, el precalculo).

    Pues yo estoy de autodidacta con este libro que mencione, mas los videos, ha sido un exito. Nunca habia entendido tan bien las matematicas como ahora. Tambien otro factor es que aprendo a mi ritmo, yo sentia que en las clases iban demasiado rapido. Siento que estoy superando un gran obstaculo para mis aspiraciones a la maestria.

  13. 8 septiembre, 2012 en 9:29

    Francisco :
    Eso deberían hacer todos los profesores, dar el contenido a través de internet. Y que se jodan las editoriales.

    Completamente de acuerdo. Más cuando en muchas asignaturas los libros a duras penas se abren durante todo el curso y se utilizan otros materiales, o incluso apuntes. O cambia el sistema y el mangoneo editorial y legal en este país, o cambiamos nosotros y que se adapten ellos. A todas luces lo segundo parece más fácil.

  14. Orithyia
    8 septiembre, 2012 en 21:45

    Ay, los famosos libros de texto. ¡Qué recuerdos me traen! Esos megatochos que pesaban lo suyo todas las mañanas, que nunca logramos terminar en ninguna asignatura en clase (cuenta la leyenda que en mi instituto hubo un curso en el que terminaron todo el temario de Biología y se dedicó el resto de clase a ver películas de dinosaurios, de Darwin…) y que eran tan caros que casi parecía que los encuadernó un monje benedictino en el siglo IX.

    Desde luego, sí hubiese preferido que en mis tiempos de estudiante de instituto se hubiese tirado más de apuntes que de libros. A mí se me ocurre una idea: lo ideal sería que el profesor se hiciese sus propios contenidos y los hiciese accesibles a sus alumnos, pero esto conlleva el problema de cargar con un trabajo extra al docente y el hecho de que algunos alumnos no tienen una conexión en su casa también es un inconveniente, ¿no? Pues muy sencillo: que el profesor entregue a cada alumno el material bibliográfico que considere necesario (sin pasarse tampoco) y que un grupo de alumnos vaya haciendo turnándose unos “apuntes contrastados” con lo que explique el profesor en clase y ese material bibliográfico (se podría organizar por temas). Después de eso, el profesor lo corrige y lo deja en la reprografía del instituto para que todo el que quiera pueda acceder a ellos. ¡Así se crearía una “comisión de apuntes”! Y así matamos varios pájaros de un tiro: los chiquillos estudian por un material más conciso y a la vez contrastado, hacen ejercicios de redacción y aprenden a trabajar en equipo… Tres cosas en los que algunos estudiantes universitarios no son (somos) muy finos a veces, la verdad.

  15. fff
    10 septiembre, 2012 en 13:32

    yo prefiero comprar un tablet a mí hijo y que el profesor se lo llene de los libros o apuntes que considere

  16. 10 septiembre, 2012 en 17:29

    El problema de los libros es y va a ser mucho más grave en no mucho tiempo. Mires por dónde lo mires. Lo de los libros de texto será meramente anecdótico.

    http://www.madrimasd.org/blogs/futurosdellibro/

    http://www.madrimasd.org/blogs/futurosdellibro/2012/07/17/134880

    fff :
    yo prefiero comprar un tablet a mí hijo y que el profesor se lo llene de los libros o apuntes que considere

    Claro, yo también preferiría pagar solo una vez y tener todos los libros del mundo, pero me da que como no nos espabilemos nos quedaremos solo con los soportes. A no ser que los escribas tú, porque el profesor no sé yo si tendrá tiempo para eso (ya que no sólo va a clase a impartir la lección, como seguramente no sabrás).

    Francisco :
    Eso deberían hacer todos los profesores, dar el contenido a través de internet. Y que se jodan las editoriales.

    El caso es que cuando leo sobre estos temas, solo leo cosas que tienen que ver con que hagan los demás. Es bastante curioso. Y en cuanto a las editoriales… por mucho que os hayan contado la película, y suene muy molón, ya te digo yo que van a ser las menos perjudicadas…

    Saludos.

  17. salador
    10 septiembre, 2012 en 19:35

    fff :yo prefiero comprar un tablet a mí hijo y que el profesor se lo llene de los libros o apuntes que considere

    Ya puede hacerse, pero como es lo mas razonable y económico, no se hace. En esos dispositivos caben la ESO y el bachillerato entero por pocos euros. En principio no caducan nunca porque su contenido es renovable, pero eso no ocurre con su software ni su bateria porque su obsolescencia está tan programada como un libro impreso para la docencia, un par o tres de años. Son soportes que caducan inexplicable y rapidísimamente.

    A favor de la celulosa y tinta tradicionales hay que decir que aguanta siglos en buenas condiciones de humedad y temperatura.

  18. Francisco
    10 septiembre, 2012 en 21:06

    kc1994 :
    El problema de los libros es y va a ser mucho más grave en no mucho tiempo. Mires por dónde lo mires. Lo de los libros de texto será meramente anecdótico.
    http://www.madrimasd.org/blogs/futurosdellibro/
    http://www.madrimasd.org/blogs/futurosdellibro/2012/07/17/134880

    fff :
    yo prefiero comprar un tablet a mí hijo y que el profesor se lo llene de los libros o apuntes que considere

    Claro, yo también preferiría pagar solo una vez y tener todos los libros del mundo, pero me da que como no nos espabilemos nos quedaremos solo con los soportes. A no ser que los escribas tú, porque el profesor no sé yo si tendrá tiempo para eso (ya que no sólo va a clase a impartir la lección, como seguramente no sabrás).

    Francisco :
    Eso deberían hacer todos los profesores, dar el contenido a través de internet. Y que se jodan las editoriales.
    El caso es que cuando leo sobre estos temas, solo leo cosas que tienen que ver con que hagan los demás. Es bastante curioso. Y en cuanto a las editoriales… por mucho que os hayan contado la película, y suene muy molón, ya te digo yo que van a ser las menos perjudicadas…
    Saludos.

    Así que dejas caer ese comentario insulso como diciendo “que los alumnos se busquen el material y los profesores limpien la pizarra de vez en cuando, como mucho”. Pues muy bien.

  19. bioincompetente
    10 septiembre, 2012 en 21:57

    salador :

    fff :yo prefiero comprar un tablet a mí hijo y que el profesor se lo llene de los libros o apuntes que considere

    Ya puede hacerse, pero como es lo mas razonable y económico, no se hace. En esos dispositivos caben la ESO y el bachillerato entero por pocos euros. En principio no caducan nunca porque su contenido es renovable, pero eso no ocurre con su software ni su bateria porque su obsolescencia está tan programada como un libro impreso para la docencia, un par o tres de años. Son soportes que caducan inexplicable y rapidísimamente.
    A favor de la celulosa y tinta tradicionales hay que decir que aguanta siglos en buenas condiciones de humedad y temperatura.

    La Tinta puede que aguante mucho pero los textos no aguantan nada, yo estudie con los libros de mi hermano que me lleva cinco años y nos dieron cuatro paginas fotocopiadas con algun dato distinto, escribiamos en cuadernos y no en el libro y el libro podia venderse de segunda mano en la calle libreros.
    En el Inbad los profesores creaban los temarios y nos los pasaban por fotocopia, no es tan dificil lo que pasa es que lo que si es dificil es contener la mafia de los libreros

  20. 11 septiembre, 2012 en 10:26

    bioincompetente :

    salador :

    fff :yo prefiero comprar un tablet a mí hijo y que el profesor se lo llene de los libros o apuntes que considere

    Ya puede hacerse, pero como es lo mas razonable y económico, no se hace. En esos dispositivos caben la ESO y el bachillerato entero por pocos euros. En principio no caducan nunca porque su contenido es renovable, pero eso no ocurre con su software ni su bateria porque su obsolescencia está tan programada como un libro impreso para la docencia, un par o tres de años. Son soportes que caducan inexplicable y rapidísimamente.
    A favor de la celulosa y tinta tradicionales hay que decir que aguanta siglos en buenas condiciones de humedad y temperatura.

    La Tinta puede que aguante mucho pero los textos no aguantan nada, yo estudie con los libros de mi hermano que me lleva cinco años y nos dieron cuatro paginas fotocopiadas con algun dato distinto, escribiamos en cuadernos y no en el libro y el libro podia venderse de segunda mano en la calle libreros.
    En el Inbad los profesores creaban los temarios y nos los pasaban por fotocopia, no es tan dificil lo que pasa es que lo que si es dificil es contener la mafia de los libreros

    Yo no diría la mafia de los libreros, más bien de las editoriales…

  21. Anónimo
    13 septiembre, 2012 en 9:38

    mi hijo cursa el 1er curso de instituto sin libros, solo dos asignaturas tienen material de trabajo en papel, pero el resto es en formato digital. el centro suministró a cada alumno un portátil por 150 € (si te lo cargas lo pagas entero) y todo el material didáctico está en la web del centro, calendarios y resultados de exámenes, comunicación docente-familia… es un buen sistema y creo que funciona: solemos recordar “cuando estudiaba yo…” pero los tiempos han cambiado y si nosotros hubiéramos tenido una BDD en vez de una enciclopedia de 82 volúmenes, uff no quiero ni pensarlo… los chavales de ahora aprenden mejor con metodos adaptados a su entorno y este está lleno de tecnología.
    el tema del clasismo: siempre ha habido pobres y ricos, pero la escuela publica tiene sistemas igualitarios para que todos tengan las misma oportunidades, si en casa no tienes adsl pues vas ha estudiar a la biblioteca, como he hecho yo cuando lo mas “modenno” que teníamos era el reloj calculadora y la enciclopedia por fasciculos siempre quedaba inacabada.

  22. Anónimo
    13 septiembre, 2012 en 20:19

    Por mi experiencia los libros de texto apenas cambian cada cuatro años, temas desordenados, ejercicios desordenados, cambian lo justo para imposibilitar que se puedan utilizar dos ediciones en el aula. En mi instituto seguimos aprovechando los libros del servicio de préstamo que se hacia en Galicia hace unos años. Personalmente cuando este no sea factible prescindiré de los libros de texto.

  23. J.M.
    13 septiembre, 2012 en 21:47

    Yo preparé el material docente de un par de asignaturas online (de eso que se llama enseñanza semipresencial), lo cual incluía no solamente los textos, sino actividades, prácticas, recursos externos, bibliografía, etc, y la planificación del curso mediante una excelente herramienta de las que controla el seguimiento y avance del alumno, no permitiendo pasar de tema si no cumple los requisitos que has estipulado (como entregar un trabajo o aprobar un examen parcial) y que te informa del progreso del alumno.

    Me pagaron unos 600 euros por la totalidad del trabajo (fue hace unos años), y por ese precio tuvieron el equivalente a un libro de texto, otro de prácticas y recursos accesorios, unos 300 alumnos, hasta que hubo que rehacerlo (las actualizaciones no las cobraba). Es decir, salió a unos 2 euros por alumno y actualizándose de continuo.

    Esto era en la universidad, donde no suele existir un libro de texto específico para la asignatura, pero es perfectamente exportable para enseñanza preuniversitaria.

    Lógicamente, se podrá argumentar que esto puede quitar ganancias a las editoriales y a los libreros, y que puede destruir empleo, pero también genera nuevos puestos de trabajo, como el de los informáticos que mantienen el programa de campus virtual o las empresas que mantienen los servidores y los comercios que venden los PCs.

    Y conste que no lo propongo solamente como método de ahorro, sino como forma de permitir que esos euros ahorrados por los padres puedan servir para irse de fin de semana, comprar unas cuantas novelas digitales, descargarse un porrón de música legal o, simplemente, tomarse unas cañas y de paso generar más empleo en turismo, literatura, música o restauración.

    Pero claro, igual eso se parece demasiado a un estado del bienestar de los que dan alergia a más de uno, y sea mejor recortarle pasta al colegio, obligar a los padres a que pidan un préstamo para comprar los libros (porque les han chuleado la paga extra de verano) y gastarse los beneficios y lo que no son beneficios en financiar los excesos de un banco millonario.

    País de mierda…

  1. 7 septiembre, 2012 en 15:12
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