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Ataque frontal al periodismo de investigación

1 noviembre, 2012


Siempre he admirado el periodismo investigación, ese llevado a cabo por profesionales independientes, que tratan de hacer llegar al público datos e informes que los gobernantes tratan de esconder bajo la alfombra. La transparencia informativa es un índice de la calidad de una democracia, siempre he dudado de la calidad democrática de aquellos gobernantes que realizan todos sus actos a escondidas de los ciudadanos, de aquellos que ocultan su labor de gobierno bajo siete llaves y que, para colmo, destruyen los documentos para borrar su acción del juicio de la historia.

Hay periodistas que se la juegan a diario, y no sólo en regímenes dictatoriales, donde la cabeza de los periodistas disidentes tiene puesto un precio. Informar con datos irrefutables en las manos, denunciar corruptelas de poderosos o sacar a la luz negocios sucios de la más que vigente aristocracia mundial, puede ser peligroso para la carrera de cualquier periodista. Es por ello que es tan fácil encontrar periodistas cómplices del poder político, que son una mera correa de transmisión entre la sede de un partido y el medio de comunicación que hace de vocero. Por ello se agradece cuando aparecen profesionales que se rebelan, que sacan los colores al poder y se juegan su empleo (y en ocasiones algo más) para denunciar prácticas no éticas (y a veces delictivas) del poder.

En ese sentido hoy es un día triste para el periodismo, el de verdad, el que se escribe con mayúsculas. Costas Vaxavanis, director de una revista griega, está siendo juzgado por revelar el nombre de 2.000 griegos ricos que tenían cuentas en bancos suizos, lo que los convierte en presuntos evasores fiscales. Grecia asiste indignada a este juicio. Van a castigar a persona que denuncia públicamente a aquellos que esconden su dinero del sistema tributario griego, mientras la inmensa mayoría de la población ve recortar sus salarios, situándose en el umbral de la pobreza (y muchos de ellos sobrepasándolo). Alguien que debería estar recibiendo un premio por presentar a potenciales delincuentes, puede ser condenado a dos años de cárcel. Este gesto hace dudar de la calidad democrática del país heleno, al que veo precipitarse por una senda totalitaria muy peligrosa e inaceptable para un país de la UE. Y esa senda que Grecia ha abierto a machetazos entre el follaje, es por la que vamos transitando poco a poco países como Irlanda, Portugal, Italia o España. Alguien tendrá que empezar a dar machetazos en otro sentido o caeremos juntos en un mal sueño hecho realidad.


  1. Piedad
    1 noviembre, 2012 en 17:59

    El mundo al reves …😢

  2. Susana
    1 noviembre, 2012 en 18:28

    Se cargan al mensajero, al vulnerable. Será un aviso a todo aquel que se atreva a hacer lo mismo… En Cataluña, la revista cafeamllet denunció una trama de corrupción, con nombres y apellidos, en algunos hospitales y servicios de salud, y ha sido condenada a pagar 10.000 euros (que no tienen!). http://www.cafeambllet.com, para quien quiera echar un vistazo

  3. bioincompetente
    1 noviembre, 2012 en 19:53

    Si hubiera denunciado a 2.000 pobres paletas que complementan su minúsculo salario con unas horillas extras en negro la hacienda griega le hubiera dado palmaditas en la espalda y puesto una medalla.
    El problema es que entre los políticos y el poder financiero hay demasiada connivencia y ya se sabe entre bueyes no hay cornadas

  4. 1 noviembre, 2012 en 20:34

    Una buena noticia: el periodista ha sido absuelto. Enlace a la página de RTVE: http://www.rtve.es/noticias/20121101/comienza-juicio-contra-periodista-griego-publico-lista-evasores/572587.shtml

  5. J.M.
    1 noviembre, 2012 en 23:50

    ¡Buena noticia!

    El retroceso social es alarmante. Cuando leí el enjuiciamiento, pensé que se derrumbaba otro pilar más de los pocos que mantienen los derechos fundamentales y la libertad conquistada a lo largo de siglos. Aunque sea por poco tiempo si no espabilamos, y cogido con pinzas, parece seguir vigente la máxima de Rhay: una cosa es denunciar y otra que te hagan caso.

    Hoy me acuesto un poco menos encabronado.

  6. luther blissett
    2 noviembre, 2012 en 5:31

    Lo de cafeambllet, como dice susana, tampoco no tiene lógica… http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/10/26/catalunya/1351282852_593776.html

  7. KC
    2 noviembre, 2012 en 10:02

    En 1994 un fotógrafo sudafricano trajo una de las fotografías más truculentas que el primer mundo había visto en tiempo. Ese señor, que antes de esa foto se había jugado la vida cientos de veces, hizo la fotografía, como tantas otras, para que los demás supiéramos lo que estaba pasando en el estercolero del mundo. Resultado: la opinión pública interpretó la foto a su manera (usando el ojo en vez del cerebro) y el fotógrafo fue condenado a la hoguera mediática por no encargarse de arreglar el mundo ayudando a la persona que salía en la foto. Ni que decir tiene que este señor murió pobre mientras cualquier imbécil desde su despacho acomodado de gran ciudad criticaba la foto.

    Matar al mensajero es algo que se nos ha dado muy bien como civilización, porque no somos más que una caterva de gilipollas a los que les encanta decir gilipolleces. Yo estoy deseando que el periodismo se vaya a tomar por culo, para que entonces nos demos cuenta de lo que significa. El periodismo serio, obviamente, no la bazofia en que se está convirtiendo.

    Lo del tema de la evasión fiscal se conoce desde los 80 y todavía seguimos con leyes internacionales de mierda, que solo hacen que amparar a los tramposos de la partida de póquer en que se ha convertido la economía.

    Pero aquí es algo que nos la ha pelado bastante, porque mientras se vive bien, nadie se plantea nada.

    Saludos.

  8. 2 noviembre, 2012 en 10:45

    A ver cuando aparece un equivalente en España y nos enteramos del nombre de nuestros defraudadores estrella. A lo mejor nos llevamos una sorpresa al ver que algunos de los mása acérrimos desmanteladores del estado del bienestar están en esa lista de delincuentes. Así por lo menos dejarían de pontificar.

  9. 2 noviembre, 2012 en 10:47

    Y tras leer una nueva patada a la libertad de expresión, yo me pregunto: ¿por qué no le pegan fuego a la Constitución directamente?: http://www.elnortedecastilla.es/20121101/local/valladolid/difamar-torneo-toro-vega-201211011856.html

    Algunos creen que siguen gobernando en SU cortijo, y lo malo es que muchos le aplauden por ello (se creen que son los capataces del cortijo). Qué asco.

  10. 2 noviembre, 2012 en 11:12

    «como ahora con la administración digital se pueden interponer alegaciones por Internet, nos tememos que al ser un tema tan delicado y polémico se acumule el trabajo».

    Asi no nos vamos a quitar la etiqueta de vagos en la %$#@ vida…

    Sun salud☼.

  11. 3 noviembre, 2012 en 16:59

    KC :
    En 1994 un fotógrafo sudafricano trajo una de las fotografías más truculentas que el primer mundo había visto en tiempo. Ese señor, que antes de esa foto se había jugado la vida cientos de veces, hizo la fotografía, como tantas otras, para que los demás supiéramos lo que estaba pasando en el estercolero del mundo. Resultado: la opinión pública interpretó la foto a su manera (usando el ojo en vez del cerebro) y el fotógrafo fue condenado a la hoguera mediática por no encargarse de arreglar el mundo ayudando a la persona que salía en la foto. Ni que decir tiene que este señor murió pobre mientras cualquier imbécil desde su despacho acomodado de gran ciudad criticaba la foto.
    Matar al mensajero es algo que se nos ha dado muy bien como civilización, porque no somos más que una caterva de gilipollas a los que les encanta decir gilipolleces. Yo estoy deseando que el periodismo se vaya a tomar por culo, para que entonces nos demos cuenta de lo que significa. El periodismo serio, obviamente, no la bazofia en que se está convirtiendo.
    Lo del tema de la evasión fiscal se conoce desde los 80 y todavía seguimos con leyes internacionales de mierda, que solo hacen que amparar a los tramposos de la partida de póquer en que se ha convertido la economía.
    Pero aquí es algo que nos la ha pelado bastante, porque mientras se vive bien, nadie se plantea nada.
    Saludos.

    Con respecto al fotógrafo sudafricano, no es que la gente interpretara la fotografía, es que el niño de la fotografía ( que es un niño, no una niña, como nos suelen decir por ahí ) estaba cagando. Sí, cagando. http://alotroladodelafronteraazul.blogspot.com.es/2012/02/lo-que-no-cuentan-las-imagenes.html

    El fotógrafo tenía problemas económicos, psicológicos y también de drogas. desde hacía bastante tiempo. Es un poco osado atribuir su muerte a la fotografía.

  12. KC
    4 noviembre, 2012 en 22:54

    Hola Jorge, me alegra que sepas algo sobre la fotografía y sobre su autor, sobre todo cuando no se trata de algún “entretenedor”, pero no te quedes a medias…

    El suceso de esa fotografía en concreto demuestra a la perfección el grado de gilipollez general que hay en la capacidad reflexiva/crítica de la sociedad en conjunto (exceptuando pocos casos). De hecho, es uno de los mayores casos que recuerde en mi vida en cuanto a prejuicio totalmente errado de forma masiva. Eso es así porque nos educan para eso. Entre otras cosas porque quieres quienes tienen la capacidad decisoria no tienen, en su mayoría, ni puta idea, ni mucho menos les importa más allá de seguir sentados en su sillón, sobre si nosotros hacemos juicios de valor de forma “correcta”, o si al menos lo hacemos sabiendo cuáles son los elementos más válidos para intentar hacer una interpretación OBJETIVA. La metodología y didáctica de la enseñanza actual, basada en un porcentaje demasiado alto de capacidad memorística, solo fabrica a gilipollas (tengo un ensayo sobre este asunto que tal vez me anime alguna vez a colgar). A mí, y a otros -entre ellos reconocidos pedagogos- nos sigue impresionando que en algunas facultades universitarias, de materias muy concretas, sólo se examine la capacidad de memoria del alumno y que el razonamiento y la reflexión crítica brillen por su ausencia, sobre todo cuando de esas facultades salen muchos de los futuros políticos de un país. Pero claro, luego, con los años, entiende uno que ya no es solo la capacidad reflexiva lo que va menguando, sino que escrúpulos tampoco es que abunden.

    En cuanto a tú comentario, difícilmente me vas a explicar algo más que no sepa sobre la fotografía, y el fotógrafo, cuando mi pseudónimo (KC) es el nombre del mismo. Sobre el enlace a la entrada, no pudiste escoger mejor título para tu entrada -si la escribiste tú-, ya que la esencia es esa: “lo que no cuentan las imágenes”. Porque eso es lo que sucedió en el caso de Carter: usó su profesionalismo técnico para impactar en la gente, y eso fue lo que sucedió. Pero claro, ni se le hubiera pasado por la cabeza que aquello iría en su contra. Yo escribí una entrada debido a la marea de gilipolleces que leí en los comentarios de una noticia relacionada, a raiz de un cortometraje titulado Centésimas de segundo. Eso fue por 2009 (unos pocos años antes que la que me enlazas). Si tienes un mínimo de interés seguro que la encuentras. Allí comprendí que da igual que hubieran pasado X años, el criterio de algunos se seguía basando en el ojo y no en el cerebro. Sobre todo por deficiencias en nuestra forma de pensar y reflexionar sobre la moral, la ética, las conductas y demás.

    No entiendo qué es lo que dices en la primera línea, porque por supuesto que la gente interpretó la fotografía. Nadie pensó que el buitre estuviera esperando a las heces del niño, o que ni siquiera el animal estuviera pendiente del mismo (ya que la perspectiva que usó Carter para la foto hace que parezca que está encima del niño). Ni siquiera nadie pensó que el niño estuviera cagando, sino seguramente medio muerto (debido a la posición que tiene en la foto). Y además, quien vio la foto, lo primero que pensó fue: “¡¡Qué cabrón el hijo de puta del fotoperiodista, que no ayuda al niño y se hace millonario a su costa, ya que además le han dado un premio!!”. Es decir, un prejuicio totalmente errado por muy diferentes motivos.

    El fotógrafo tenía problemas económicos, psicológicos y también de drogas. desde hacía bastante tiempo. Es un poco osado atribuir su muerte a la fotografía.

    ¿Podrías decirme en qué linea atribuyo yo la muerte del fotógrafo únicamente a la fotografía? Efectivamente, Carter venía de habérsela jugado en muchísimos conflictos, de haber visto cosas que me voy a ahorrar contar (puedes ver muchas fotos del Bang Bang Club en Internet). Pero vamos, que por supuesto que algo tuvo que ver la -aparte de coincidir con la muerte de Ken Oorsterboek y no es que me apetezca decirlo, o llevarte la contraria. Es que lo he oído de boca de personas mucho más cercanas a ese fotógrafo que por ello sabían mucho mejor su situación que tú o yo.

    Sobre el criterio de algunos para interpretar las cosas, también puedes leer esta entrada:

    https://bitly.com/Jx1tr9

    Saludos.

  13. 5 noviembre, 2012 en 22:13

    Jorge Matías (@El__Yayo) :

    KC :
    En 1994 un fotógrafo sudafricano trajo una de las fotografías más truculentas que el primer mundo había visto en tiempo. Ese señor, que antes de esa foto se había jugado la vida cientos de veces, hizo la fotografía, como tantas otras, para que los demás supiéramos lo que estaba pasando en el estercolero del mundo. Resultado: la opinión pública interpretó la foto a su manera (usando el ojo en vez del cerebro) y el fotógrafo fue condenado a la hoguera mediática por no encargarse de arreglar el mundo ayudando a la persona que salía en la foto. Ni que decir tiene que este señor murió pobre mientras cualquier imbécil desde su despacho acomodado de gran ciudad criticaba la foto.
    Matar al mensajero es algo que se nos ha dado muy bien como civilización, porque no somos más que una caterva de gilipollas a los que les encanta decir gilipolleces. Yo estoy deseando que el periodismo se vaya a tomar por culo, para que entonces nos demos cuenta de lo que significa. El periodismo serio, obviamente, no la bazofia en que se está convirtiendo.
    Lo del tema de la evasión fiscal se conoce desde los 80 y todavía seguimos con leyes internacionales de mierda, que solo hacen que amparar a los tramposos de la partida de póquer en que se ha convertido la economía.
    Pero aquí es algo que nos la ha pelado bastante, porque mientras se vive bien, nadie se plantea nada.
    Saludos.

    Con respecto al fotógrafo sudafricano, no es que la gente interpretara la fotografía, es que el niño de la fotografía ( que es un niño, no una niña, como nos suelen decir por ahí ) estaba cagando. Sí, cagando. http://alotroladodelafronteraazul.blogspot.com.es/2012/02/lo-que-no-cuentan-las-imagenes.html
    El fotógrafo tenía problemas económicos, psicológicos y también de drogas. desde hacía bastante tiempo. Es un poco osado atribuir su muerte a la fotografía.

    Dijiste en tu comentario anterior que “ni que decir tiene que el fotógrafo murió pobre”. Quizá lo interpreté mal.

    Personalmente, creo que hay que tener cuidado con las imágenes. A la gente no le importa que el fotógrafo ofrezca su versión, más realista, de lo que pretendía con la foto y las circunstancias que rodearon su toma. La gente se queda con la imagen, y punto. Al final, la gente ha montado una auténtica leyenda urbana sobre la fotografía que no responde a la realidad.

    Y sí, dudo bastante que la fotografía tuviera mucho que ver con su muerte.

  14. KC
    6 noviembre, 2012 en 14:49

    Carter murió económicamente en dificultades. No sé que hay de raro en esa frase cuando está comprobado que aquello de que “se debe de estar forrando gracias a la foto del buitre, ya que además le han dado un premio” era otra gilipollez que a alguien se le debió ocurrir y que corrió como la pólvora. Es más, tenía tan poco dinero que ni siquiera podía pagar las facturas “normales”. Eso sí, las publicaciones para las que trabajó se beneficiaron bastante bien de sus peligrosas estancias en diferentes partes del planeta. Carter fue otro monigote al que unos señores mucho más “listos” usaron hasta exprimir. Él se jugaba el cuello para traer fragmentos de la realidad y los demás los seleccionaban desde sus cómodos rincones. En cambio, el que se llevó la ira de la opinión pública fue él, porque a muchos nos jodió ver una foto así. Teníamos que encontrar un culpable. Y qué más fácil que echarle la culpa al fotógrafo, que pasaba por allí, del destino de ese niño (al que parece que se lo vaya a comer el buitre).

    Yo, pocas veces en mi vida, he visto una falta de criterio social tan grande como en ese caso, tanto juicio errado y tanto gilipollas suelto intentando juzgar sobre la vida (entre ellos al que actualmente se considera uno de los críticos de cine más famosos de España, curiosamente). Tiene huevos que un jodido gilipollas que lo único que hace es escribir sobre películas también se pusiera a criticar cosas que eran reales, y no películas. Podría ser un chiste, pero no. Fue así, tal cual.

    Luego me di cuenta de que la falta de criterio, en general, está por todos lados, porque la gente tiene suficiente con vivir cómodamente y no se altera hasta que algo no le toca directamente. Si esa falta de criterio la tienen políticos y legisladores, ¿cómo no la va a tener alguien “normal”?

    Todo esto venía porque el día que falte el periodismo -sea de investigación o no-, todos seremos un poco más gilipollas. Básicamente. Porque la putada de la ignorancia es que, por mucho que la sociedad haya avanzado, no nacemos sabiendo.

    Saludos.

    Y sí, dudo bastante que la fotografía tuviera mucho que ver con su muerte.

    La fotografía no fue la causa exclusiva si es a lo que te refieres, pero si fue un condicionante. Pero no, no le condicionó como los gilipollas decían por sentirse mal con respecto a su conducta ante el niño de la foto, sino al verse tan humillado por la opinión pública alguien que había estado en más de 10 conflictos bélicos, haber luchado contra el Apartheid y haberse jugado la vida continuamente para que los demás pudieran saber cómo sucedían las cosas en otros mundos. No veo por qué, sino, iba a haber dicho Carter multitud de veces que odiaba esa foto. Bueno, multitud de veces tampoco, ya que desde su publicación hasta su muerte el transcurso del tiempo fue mínimo. Tienes documentales y varios libros en los que se explica mucho mejor la historia que en cualquier entrada de blog. Seguro que se te disipa la duda.

  15. Iván
    6 noviembre, 2012 en 17:18

    Estoy de acuerdo con lo de los machetazos en otro lado y con que ese hombre ha hecho un bien para con su país. Pero a mi no me gustaría que revelasen mi nombre en un periódico y pusiesen mi cuenta corriente.

  16. 6 noviembre, 2012 en 17:55

    Iván, si fueras un multimillonario y te estuvieras llevando el dinero a paraisos fiscales para no pagar impuestos en tu país (mientras el resto de curritos compatriotas tuyos los pagan religiosamente), entonces no sólo me gustaría ver tu nombre en un periódico, sino también en el listado de condenados en un juzgado.

  17. 7 noviembre, 2012 en 21:54

    Tú preferirías salir en esta lista, ¿verdad Iván?

    http://www.wan-press.org/rubrique776.html

    Si eres de España no tendrías que preocuparte, aquí hemos inhabilitado a un juez por querer investigar la primera trama de todas las subtramas que llegaron después y que ya nos hacían prever lo que había sido la economía española todos estos años…

    Saludos.

  1. 1 noviembre, 2012 en 17:50
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