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¿Un mundo cada vez menos sostenible?

15 noviembre, 2012

Mucho se ha escrito (lo que incluye una amplia colección de libros) sobre la sostenibilidad de nuestro planeta. Yo no voy a soltar ninguna parrafada, simplemente voy a dejar unos datos. Recogen una alícuota de lo que ocurre en un día de nuestro planeta. Los datos están divididos en tres áreas, población, impacto sobre el medio ambiente y tasa de consumo. A partir de ahí dejo que cada uno saque sus conclusiones. Los datos proceden de un artículo escrito por Sergio Daniel Bote para “La Vanguardia”.

Población

Cada día hay unos 360.000 nacimientos y se producen unas 151.600 muertes.

Impacto ambiental

La humanidad produce cada día 48.226.000 toneladas de dióxido de carbono y vierte 21.500 toneladas de residuos tóxicos. Cada día se destruyen 11.430 hectáreas de bosque y se desertifican 26.390 hectáreas.

Pinceladas de consumo

Se producen cada día 87.600 coches y se consumen 1.700.000.000 latas de Coca-Cola, 15.000.000.000 de cigarrillos o 216.000.000 aspirinas.


  1. Denisov
    15 noviembre, 2012 en 13:00

    ¿Entonces no creéis que hay un plan para la reducción de la población en el planeta? Últimamente se habla mucho de Bill Gates que anda promocionando vacunas para África con el objeto, dicen, de eliminar la superpoblación. Esto dijo Gates: “si hacemos un buen trabajo con nuevas vacunas, atención sanitaria y servicios de control de la reproducción (abortos), podemos reducirla quizás en un 10 o 15 %”

  2. 15 noviembre, 2012 en 16:14

    Denisov, no creo que haya algún plan para reducir la población. De hecho, creo que el mejor plan para ello, es no tener plan y creer que las cosas se solucionan por sí solas.

    Lo de Bill Gates: para empezar no creo que haya dicho eso, seguro que esa frase se refería a tasa de infección u otra cosa, no a superpoblación. La frase en el contexto que dices me parece una paranoia, y nada original. La Forcades (la monja-médico) dijo lo mismo con la vacuna de la gripe A. Millones de personas se vacunaron y la población mundial, hasta donde yo sé, no ha disminuido. Y a día de hoy está señora no ha reconocido su error. Si quieren matar millones de personas en África no necesitan nada. Basta con seguir explotando y robando sus recursos (como ya hacen), seguir provocando guerras y hambrunas en sus tierras, y alimentando fundamentalismos religiosos para que los médicos no puedan dispersas cuidados a los enfermos. Es la forma más sencilla de que su esperanza de vida no pase de los 35 años.

    Hay otra forma de bajar la natalidad, que consiste en dejar que se desarrollen como los paises industrializados, donde la tasa de reproducción es baja. Pero eso significaría que no podían seguir vampirizando sus recursos, y por ahí no van a pasar.

  3. T. Rex
    15 noviembre, 2012 en 17:54

    El plan de reducción de la población ya lo ha hecho la iglesia católica y sus misioneros en el Tercer Mundo, alimentando el fanatismo y los mitos religiosos a la vez que negando los condones para evitar la propagación del SIDA. Perpetuando la pobreza y el hambre por la gracia de Dios. De esto bien lo supo, por poner un potable ejemplo, la santificada por Occidente madre Teresa de Calcuta, amiga del genocida Papa Doc Duvalier.

    Luego está el tema del consumo desaforado de recursos y esa insostenibilidad planetaria. ¿Pero a quien hay que endosárselo? Pues yo diría que al capitalismo salvaje y depredador, como no podía ser de otra manera, ese que ya se dio un buen festín en los países mal llamados “tercermundistas” y en vías de desarrollo dejando tras de sí miseria y analfabetismo. Y todavía lo sigue haciendo a través de la mano de obra esclava de sus multinacionales. El que entienda un poco de política internacional y geoestrategia sólo puede hablar, para definir todo este estado de cosas, en clave de conquistas imperiales con el único objetivo de seguir manteniendo el tinglado de intereses de las grandes corporaciones mundiales. Y para ello necesita seguir acaparando recursos en países que eran o son “enemigos” (Libia, Siria, Irán…). .

    Ya sé que suena a conspiración, pero no mandan los gobernantes, manda gente como Adelson (el de Eurovegas), el FMI, Wall Street, los terroristas financieros que diría Max Keiser, familias como Rothschild o Bilderberg (a pesar de los numeritos montados por los de la New Age con este tema). Queda claro que los ciudadanos somos convidados de piedra y nuestras decisiones están en manos las oligarquías económicas y políticas, no de la democracia. Es muy aséptico hablar de…”la Humanidad consume…”. No, la humanidad (o inhumanidad, en este caso) es EEUU y quienes siguen su modelo de desarrollismo saqueador capitalista…Un modelo inviable e infuturible a todas luces, agudizado en los últimos años con lo que estamos viendo (padeciendo) en este país y en el resto de Europa.

    Como dice Manuel, una clave para bajar la natalidad es que esos países en los que hay superpoblación aumentasen el nivel de vida y las tasas de alfabetización (no necesitan de religiones atávicas como el nefasto catolicismo). Pero para ello primero tendrían que librarse de sus dictadores corruptos (muchos de ellos con falsa fachada de “demócratas”…. de una democracia que sólo la han conocido por la CNN….normalmente sátrapas colocados por EEUU y Europa, para garantizar que el expolio occidental siga, de alguna manera, vivo) . Por otra parte, es peliagudo decir que estos países se “industrialicen”…pero ¿a que precio? ¿A costa de hipotecarse con el FMI, el BM o seguir miméticamente el devastador modelo económico, por ejemplo, de China y EEUU?¿Realmente serían independientes del bloque consumista neocon occidental?

    Saludos

  4. J.M.
    16 noviembre, 2012 en 8:34

    T. Rex :

    ”la Humanidad consume…”. No, la humanidad (o inhumanidad, en este caso) es EEUU y quienes siguen su modelo de desarrollismo saqueador capitalista…

  5. 16 noviembre, 2012 en 15:44

    Hablando frívolamente y olvidándome por un momento de mi humanidad, existe un problema real en lo de mejorar la calidad de vida de los países más desfavorecidos. Todos tenemos claro que la mejora de dicha calidad de vida reduce la tasa de natalidad, con lo que empezaríamos a paliar la superpoblación, pero eso conlleva dos problemas, el primero social y económico y el segundo puramente ambiental.
    El primer problema es que reducir la tasa de natalidad provoca directamente una pirámide invertida de la sociedad que se hace insostenible en cierto punto, pues llega un momento en que hay pocos jóvenes y gente en edad de trabajar y éstos tienen que mantener a la población ya jubilada, que les rebasa en número. Eso debería tender a estabilizarse en un punto, pero hasta que eso llegue provoca una inestabilidad económica, cargando a unas generaciones con el excesivo peso de sus antecesores demasiado estresante.
    Por otra parte, en el sistema actual y que parece que no tiene intención de cambiar y que ningún país ni la población de ningún país del “primer mundo” parece interesa en modificar, el capitalismo, es un consumista voraz, y todos aquellos países que mejoren su estatus de tercermundistas a “primermundistas” no querrán quedarse sin su pedacito de tarta y se unirán encantados al consumismo desaforado, y seríamos muy egoístas los países que llevamos más tiempo bajo es estatus en negárselo porque nosotros lo seguimos haciendo, sin intención de cambiar ni un ápice, así que los recibimos con los brazos abiertos al nuevo mercado.

    Eso significa que aumentar la calidad de vida de todos los países por igual disminuiríamos la tasa de natalidad, pero reventaríamos el planeta porque pasaríamos de ser un pequeño porcentaje consumista-destructivo a serlo TODA la población.
    Para que la utopía de que todos pudiéramos vivir bien, felices, teniendo una larga y próspera vida y un futuro para nuestras siguientes generaciones lo primero que deberíamos hacer el abolir el consumismo inmediatamente, sustituyéndolo por políticas y actitudes más respetuosas con el medio y los recursos, y de ese modo, cualquier país que entrara a formar parte del estatus “primermundista” no entraría ya con ansias consumistas, y si lo hiciera, la presión mundial podría intentar pararle los pies, por lo que todo estaría bien.
    Claro que las utopías están muy bien donde están, en el país de “nunca jamás” de donde no creo que vayan a salir, por mucho que algunos intentemos lo contrario con nuestros pequeños granitos de arena.

  6. J.M.
    16 noviembre, 2012 en 22:11

    Ese es un interesante tema para un juego de simulación, Gatameiga. Lástima de disponer de tan poco tiempo, quien pudiera vivir dos o tres vidas (bueno, o no, que todavía peor para la superpoblacion…)

    Saludos.

  7. Jose
    3 febrero, 2013 en 7:48

    Alguien ha leido “El optimista racional” de Matt Ridley? Entre tanto profeta del catastrofismo, él plantea una visión muy distinta. Busco opiniones para saber si vale la pena comprarlo…

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