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Siete cosas que deberías saber sobre los antibióticos

19 noviembre, 2012

Este artículo nace como consecuencia de un encargo y de un reto. El encargo, realizado por un amigo, es el de hablar de la terapia antibiótica, sus ventajas y sus inconvenientes; el reto el de explicarlo de forma que una persona con pocos conocimientos biomédicos lo pueda entender. A ver si lo consigo.

1. ¿Qué son los antibióticos?

De forma general, un antibiótico es una sustancia tóxica para un ser vivo. Esta definición no se suele emplear con esta definición cuando hablamos de los antibióticos que compramos normalmente en una farmacia. Los tóxicos farmacológicos los hemos nombrado de diferente forma según el tipo de organismo que mate. Así a los que matan hongos se les llama antifúngicos, los que matan virus se les llama antivíricos, dejando el nombre de antibióticos para aquellos que matan bacterias. Además, el nombre antibiótico se emplea para las sustancias que matan bacterias que están invadiendo nuestro cuerpo, las sustancias que matan bacterias depositadas en superficies o líquidos, en general, se les conoce como desinfectantes. Así que a partir de ahora cuando hable de antibiótico me referiré a sustancias que matan bacterias que nos están infectando.

2. ¿De donde proceden los antibióticos?

Muchos antibióticos son de origen natural. Diversos grupos de bacterias y de hongos producen sustancias con propiedades anti-microbianas. Los microorganismos que viven en el medio ambiente pueden vivir estableciendo relaciones de cooperación (simbiosis) o de competencia entre ellos. Un “arma” que algunas bacterias producen para esa competencia, es la producción de sustancias que pueden matar otros microorganismos, despejando el camino para que ellas proliferen.

Todos hemos oído hablar de la penicilina o la estreptomicina. La primera es producida por el hongo Penicillium, mientras que la segunda es producida por bacterias del grupo Streptomyces. Otros ejemplos de antibióticos naturales son la eritromicina, el cloranfenicol, la kanamicina o la gentamicina.

La industria química ha producido variantes de antibióticos naturales para evitar el problema de las resistencias bacterianas (de las que hablaré más adelante), generando así antibióticos semi-sintéticos, como por ejemplo la ampicilina. A estos hay que añadir antibióticos de nueva síntesis, sustancias con propiedades antibacterianas producidas por la industria farmacéutica, como por ejemplo las quinolonas.

3. ¿Por qué son tóxicos los antibióticos para las bacterias?

Los mecanismos de acción de los antibióticos son muy diversos. Hay algunos que envenenan la producción de la pared, elemento vital en las envueltas de la bacteria. Otros bloquean la síntesis de proteínas al unirse al ribosoma (orgánulo donde se lleva a cabo este proceso) impidiendo el normal funcionamiento de éste. Algunos bloquean a transcripción (proceso por el que los genes codifican el ARN mensajero que posteriormente dará lugar a las proteínas) al inhibir el enzima necesario en dicho proceso. Hay un elevadísimo número de proceso celulares que las bacterias emplean para vivir, y para muchos de ellos existen sustancias que los bloquean.

4. ¿Son inocuos los antibióticos para los humanos?

Aunque compartimos muchas propiedades bioquímicas y genéticas con las bacterias, también hay otras muchas que nos diferencian. Los antibióticos que eligen la industria farmacéutica son precisamente los que actúan sobre procesos diferenciados, los que poseen las bacterias y no los humanos. Por ejemplo, los que actúan sobre la pared bacteria (no presente en nuestras células) o sobre los ribosomas de las bacterias (que son algo diferentes a los humanos).

A pesar de que se buscan antibióticos que actúen sobre esas diferencias, los antibióticos no son completamente inocuos. En primer lugar, se sabe que largas ingestas de algunos antibióticos pueden producir daños en las células encargadas de su metabolismo y excreción, como son las del hígado y las de los riñones. En segundo lugar, algunos antibióticos, especialmente los que afectan los ribosomas bacterianos, pueden dañar las mitocondrias, orgánulos celulares responsables de producir la energía que requiere la célula. Las mitocondrias poseen ribosomas, y éstos son prácticamente idénticos a los bacterianos; de hecho las mitocondrias comparten un ancestro evolutivo común con las bacterias actuales. En tercer lugar, los antibióticos matan todas las bacterias de forma indiscriminada. En nuestro cuerpo residen muchas bacterias que son importantes en una serie de procesos esenciales (digestión, evitar la colonización de superficies por patógenos, aportan vitaminas, etc). La desaparición de estos microorganismos posee efectos colaterales indeseables como pueden ser problemas gástricos, infección por hongos de las mucosas, etc. Y por último el uso de antibióticos de forma indiscriminada puede generar problemas de resistencias, aspecto que trataré más adelante.

5. ¿Qué son las bacterias resistentes y por qué aparecen?

Las bacterias son organismos vivos, y por tanto sujetos a la evolución biológica. En la naturaleza hay transferencia de genes entre diferentes organismos. Además, los genes no son elementos inmutables, éstos cambian mediante mutación, y algunas de esas mutaciones pueden ser seleccionadas por los organismos portadores. Los productores de antibióticos son resistentes a los mismos, envenenan a las bacterias que les rodean, pero ellos sobreviven. Esto se debe a que poseen genes que codifican proteínas implicadas en resistir a los antibióticos. Pues bien, ya sea porque las bacterias incorporen esos genes, o bien porque su genoma mute, pueden aparecer bacterias que resistan a los antibióticos, y éstos no las maten. Normalmente, las bacterias pueden pasar a resistir un grupo pequeño de antibióticos (uno o dos), sin embargo desde hace pocos años se está empezando a tener constancia de la existencia de algunas cepas bacterianas que resisten muchos antibióticos diferentes. Cuando estas bacterias son responsables de graves enfermedades (tuberculosis, neumonías, productoras de gangrena, etc), se produce un riesgo sanitario de primera magnitud.

La aparición de estas cepas multirresistentes está ligada a un uso inadecuado de los antibióticos. Cuando se receta un antibiótico, existe un protocolo de dosificación que ha de ser respetado escrupulosamente para no seleccionar las cepas resistentes. Por otra parte, los antibióticos han de ser empleados exclusivamente cuando haya constancia de infección bacteriana que pone en serio peligro la salud del paciente. No se debe usar en infecciones leves (que pueden remitir con otras terapias) o con infecciones víricas. Jamás deben tomarse antibióticos como medida preventiva (al menos sin prescripción facultativa), ya que estamos potenciando la aparición de bacterias resistentes.

Y el problema de las resistencias no se debe solamente a su uso inadecuado en humanos. Los antibióticos también se usan de forma incorrecta (y en ocasiones fraudulenta) en animales de granja (para su engorde) y como conservante de alimentos (especialmente congelado). Estas prácticas también tienen serias consecuencias sanitarias.

6. ¿Cómo son las resistencias a nivel molecular?

Como he indicado anteriormente, cada antibiótico (o grupo de antibióticos) tiene su propia diana molecular en la célula. El mecanismo típico de resistencia consiste en alterar dicha diana para que ésta ya no sea reconocida por el antibiótico. Otro mecanismo muy extendido es el de la aparición de sistemas de transporte que exportan fuera de la célula el antibiótico, alejándolo así de su diana. También existen enzimas en la célula que pueden modificar químicamente el antibiótico, inactivándolo por completo.

7. ¿Cuándo se convierten en un problema los antibióticos?

Los antibióticos constituyen una terapia estupenda contra las infecciones. De hecho, en la historia médica podemos hablar de una era pre-antibiótica y una post-antibiótica. Estos compuestos han salvado millones de vidas y han permitido que operaciones quirúrgicas, que hace menos de un siglo producían una elevada mortalidad, en la actualidad se hagan de forma rutinaria.

Pero los antibióticos tienen efectos secundarios, y deben ser usados como última medida. Imaginemos que nuestro cuerpo es una torre de 50 pisos llenos de oficinas por donde deambulan vigilantes que apagan pequeños incendios que se producen de tanto en tanto. Es posible que por alguna razón, un día el número de vigilantes disminuya de golpe, o que entre un saboteador que acabe con muchos vigilantes. En estos dos casos se puede producir un fuerte incendio, por ejemplo en la planta 25. En ese momento será necesario poner en marcha los aspersores anti-incendio. Sabemos que el agua estropeará material de las plantas donde no hay fuego, pero dado que los vigilantes no pueden con el incendio declarado, si no utilizamos una medida drástica, el fuego se extenderá y destruirá el edificio. Para eso están los antibióticos, para cuando todo falla y tenemos que evitar males mayores. Su uso indiscriminado produce cepas bacterianas multirresistentes, a las que no podremos combatir cuando nos infecten.

Y las bacterias multirresistentes son las que nos muestran que hay que plantearse nuevas estrategia contra los patógenos. La industria farmacéutica cada vez es menos proclive a invertir en el desarrollo de nuevos antibióticos. El rédito que obtienen es bajo: alto coste de investigación para un producto que durará poco en el mercado por culpa de que las bacterias se convierten en resistentes. Es por ello que se investigan nuevas líneas de acción contra las bacterias patógenas. Y ya se han desarrollado algunas, pero ese ya es otro tema.


  1. Isaav
    19 noviembre, 2012 en 15:32

    Mil felicitación estimado Manuel, mas que por el artículo (de por si es contundente) por la simpleza de explicarlo con la analogía del Edificio.

  2. Herbert West
    19 noviembre, 2012 en 20:10

    A añadir al punto 4

    Pueden algunos pueden dañar el oido y otros pueden producir manchas permanentes en los dientes 😀

  3. 19 noviembre, 2012 en 21:21

    Muy didáctico, Manuel. Enhorabuena y gracias.
    Me alegro de volver a ver actividad por aquí…

    Salud!

  4. 19 noviembre, 2012 en 22:43

    Muy buen artículo, enhorabuena por exponer la verdad sobre los antibióticos y pormover su uso racional. Saludos!

  5. 20 noviembre, 2012 en 0:57

    Excelente artículo! de verdad, echaba de menos los artículos divulgativos que hacéis =D [no me malentendáis, leo con la misma motivación los artículos de otros temas, como la situación político-social que tenéis en España… es sólo que me encanta aprender de estos temas =D]

    Pienso que cosas como éstas son las que deberían enseñar en la escuela, pues los temas de ciencia aplicada motivan mucho a querer entender la ciencia básica (más que a la inversa, pienso yo, porque las cs. aplicadas tienen relación más directa con el día a día).

    Saludos!

  6. borigirl
    20 noviembre, 2012 en 15:37

    Me gustaria saber mas sobre las alternativas a los antibioticos. Alguna sugerencia por donde debo empezar?

  7. 20 noviembre, 2012 en 16:53
  8. 20 noviembre, 2012 en 18:28

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  9. Manuel V.
    20 noviembre, 2012 en 22:29

    ¡Muy buen articulo! La divulgación científica, es importante (ojala hubiera un interés general por ella), ayuda que poco a poca la información errónea sea sustituida.

    Sólo me quedo una duda: ¿Es correcto decir “Hay algunos que envenenan la producción de la pared”?

  10. 20 noviembre, 2012 en 23:33

    ¿Es correcto decir “Hay algunos que envenenan la producción de la pared”?

    Hola Manuel V. Desde el punto de vista formal quizás no lo sea, sería más correcto decir “hay algunos que inhiben la formación de la pared”. Pero bueno, el término envenenamiento en este caso lo uso como una generalizacíón para dar a entender que bloquea un proceso vital para la bacteria.

  11. Juan de terzas
    21 noviembre, 2012 en 0:13

    “a ver si lo consigo…”. Pues creo que sí, que, enefecto, lo consigues… ¡muchas gracias por este artículo!

  12. Manuel V.
    21 noviembre, 2012 en 1:53

    Manuel :
    ¿Es correcto decir “Hay algunos que envenenan la producción de la pared”?
    Hola Manuel V. Desde el punto de vista formal quizás no lo sea, sería más correcto decir “hay algunos que inhiben la formación de la pared”. Pero bueno, el término envenenamiento en este caso lo uso como una generalizacíón para dar a entender que bloquea un proceso vital para la bacteria.

    Gracias :).

  13. Txema M
    21 noviembre, 2012 en 3:00

    ¿Por qué no se administran los antibióticos en inyección, tal como se hacía habitualmente cuando yo era niño? (tengo 61 años). De hacerlo así la dosis necesaria sería, probablemente, menor ya que no todo el antibiótico ingerido atraviesa la pared gástrica, parte se va con las heces; los antibióticos no interferirían tan agresivamente con la flora intestinal; el control de su administración sería mayor, ya que no todo el mundo sabe poner inyecciones intramusculares; el aparato digestivo se resentiría menos y no sería necesario tomar medicación de protección… Yo sólo veo ventajas en que volviesen las inyecciones de antibióticos frente a las píldoras.

  14. 21 noviembre, 2012 en 5:13

    hasta donde yo se todavía hay antibióticos inyectables, trabajando en una farmacia trabajamos antibioticos inyectables como la lincomicina, la ceftriaxona o la amikacina, pero la administración de ellos depende de la doctora con la que trabajo

  15. 21 noviembre, 2012 en 9:12

    Txema, yo también recuerdo los antibióticos inyectables, y como salías cojeando del practicante 😀
    La ingesta en cápsulas nos ha liberado de buscar ayuda profesional a diario para tomar la medicina. Y pienso que esa es la razón principal (la vida moderna, ya sabes), junto con evitar el tener que jarrear con jeringas y agujas. Cuando te ingresan en un hospital muchos antibióticos se usan de forma intravenosa, ya que tienes abierta una vía de entrada, pues aprovechan.

  16. Herbert West
    21 noviembre, 2012 en 19:16

    Txema

    Tienes que tener en cuenta que si a ti te meten un chute de antibiótico una vez al día, la dosis será mayor que si la repartes en dos veces, cosa que es más incomoda si tienes que ir a que te lo pinchen.

    Además este aumento de la dosis puede afectar al transporte y metabolización de otras sustancias que pueden necesitar de las proteínas y enzimas que transportan y metabolizan el antibiótico.

    Y meter una aguja en vena, aunque pocos, también tiene sus riesgos como por ejemplo infecciones ya que abres una puerta de entrada en la piel.

    Entre otras cosas.

    En cuanto al tema de control, se solucionaría muy facilmente dando las pastillas justas para el tratamiento. Además de que ayudaría al seguimiento del mismo.

  17. Cronopio
    21 noviembre, 2012 en 22:32

    Es muy interesante el tema abierto por Txema. Es notorio que una de las causas del aumento de resistencias se da por una mala posología. Subdosis por olvidarse de la pastilla o tomársela tarde y abandono prematuro del tratamiento por ausencia de síntomas Niños, no lo hagáis.Si el médico os dice ocho días, son ocho días aunque estéis como una flor). También parece que la inyección ambulatoria tiene las desventajas del riesgo (aunque sea bajo) el incremento de precio y la incomodidad del desplazamiento. Se echa en falta una forma de administración más eficaz, como formas de liberación lenta ( parches, subcutáneas….). No conozco avances ni estudios en esta línea ¿Alguien si?
    Otro problema de la administración oral es la liberación al medio de ingentes cantidades de antibióticos no metabolizados (junto con muchos patógenos).

    Por cierto yo también recuerdo los “dramas” de niño de las inyecciones. De mi padre, que en los peores tiempos nos las ponía para ahorrar en practicantes, que aunque tenía mucha traza era una tarea que aborrecía. Del ruido de la moto del practicante al enfilar la calle. Desaparecíamos todos los críos del barrio en un abrir y cerrar de ojos, por si acaso. De las jeringuillas de vidrio y las agujas reutilizadas hasta que se quedaban romas. Del rito de la “esterilización” casera por ebullición, con un poco de vinagre en el agua para que no se formaran depósitos de cal. Del estuchito de metal con alcohol donde flambeaba el practicante los “aperos de matar”. De esos antibióticos en polvo, el vial de agua o suero y las suspensiones más o menos grumosas…..Jajaja Txema cuantas imágenes me has hecho revivir…Hostia, os estáis haciendo todos muy mayores 🙂

  18. 17 enero, 2013 en 5:08

    Duda: el uso excesivo de antibióticos llevan a que aparezcan microorganismos resistentes o es solo el mal uso y el uso innecesario?

    Por ejemplo si tengo uno especializado en atacar determinada bacteria y tiene un concreto mecanismo de acción,si presiono varias poblaciones de dichas bacterias con antibióticos aparecerá alguna resistencia y posterior selección natural o todas mueren?

  19. 17 enero, 2013 en 8:39

    Interesante, pero las primeras seis preguntas son buenas, solo la última te ayuda a entenderlo como lo llamariamos muchos, con palabras cristianas 😀

  20. J.M.
    1 marzo, 2013 en 8:12

    Pequeño Hereje (@PequenoHereje) :

    Duda: el uso excesivo de antibióticos llevan a que aparezcan microorganismos resistentes o es solo el mal uso y el uso innecesario?

    Por ejemplo si tengo uno especializado en atacar determinada bacteria y tiene un concreto mecanismo de acción,si presiono varias poblaciones de dichas bacterias con antibióticos aparecerá alguna resistencia y posterior selección natural o todas mueren?

    Es el uso en sí mismo. Se trata de una cuestión de probabilidades: cuantas más bacterias sometamos al filtro, más posibilidades de encontrar una variedad resistente y seleccionarla. Imagínate el peligro de caer de una escalera; éste aumenta con el número de veces que la usemos, independientemente de si el uso está justificado o no. El óptimo sería no usar antibióticos, pero esto es un absurdo, dado que solo nos sirven si los usamos; por ello, se pretende utilizarlos lo menos posible, solo en los casos justificados, para minimizar las probabilidades de desarrollo de resistencia, que siempre existen.

    De la misma forma se responde a tu segunda pregunta: no puede afirmarse categóricamente si aparecerá resistencia o no, solamente estamos seguros de que cuantas más poblaciones presiones, más probabilidades de que aparezca una cepa resistente.

  21. 17 junio, 2013 en 17:52

    oye, genial, muy bien explicado. Tengo una pericoronitis aguda y me resisto a ir al médico, porque se que me va a mandar tomar antibióticos!! 😀 ayudaré a mi cuerpo lavándome la boca más con agua oxigenada!

  22. Varda Elentari
    16 julio, 2013 en 19:10

    quien escribo esto, un medico? No soy medica, pero correspknde ndecirquedebemos consultara nuestros medicos dudas. Este tipo de temas es algo que correspondeque un medic aclare, sin ofender. En especial cuando se trata de interacciones entre medicamentos y antibioticos, tema que no veoq que se trate en profundidad, y es mas que importante.

  23. J.M.
    17 julio, 2013 en 7:50

    No Varda, esto no lo escribe un médico. Lo escribe un Doctor en Biología, microbiólogo investigador en activo. Por ello, tranquila, que algo sabe de antibióticos, su acción y la resistencia.

    De todas formas, como siempre, no te quedes en la información que encuentras en internet, la escriba un médico, un biólogo o un adorador de estrellas. Si necesitas consejo médico, acude a tu médico; si quieres informarte y aprender sobre el tema, elige un buen libro. No te canses nunca de seguir leyendo.

  1. 19 noviembre, 2012 en 16:19
  2. 10 diciembre, 2012 en 10:00
  3. 28 febrero, 2013 en 12:53
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