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En defensa del matrimonio tradicional y natural

1 febrero, 2013

Entre los muchos grupos de presión que existen en el mundo y que se creen con la facultad de decir a los demás cómo deben vivir y que ponen el grito en el cielo ante cualquier novedad se encuentran los representantes de Dios en la Tierra en la forma de diferentes tipos de sacerdotes de las más variopintas religiones. Uno de los temas de protesta favoritos de la variedad cristiana en sus distintas variedades es la defensa del “matrimonio tradicional” ante los cambios que vive nuestra sociedad y que permite familias tan “antinaturales” como las de personas del mismo sexo, divorciados, padres y madres solteros, etc. Ellos defienden el matrimonio “tradicional”, el de toda la vida, entre un hombre y una mujer que se dedican a tener sexo para procrear y punto. Una familia formada en torno a este tipo de matrimonio es la familia natural al ser humano y la que ha existido siempre hasta que vinieron los progres a destruirla. ¿O no?
¿Cómo son las familias fuera de nuestro entorno? ¿En otras culturas? ¿En otras épocas?

El matrimonio es la base de la familia.

Para nuestros defensores del matrimonio tradicional, este es un mantra que difícilmente podrán evitar soltar en cuanto tengan la oportunidad. Sin embargo, el requisito de una ceremonia para que una pareja pueda vivir junta y formar una familia “legal” es un fenómeno relativamente moderno en el mundo occidental. En la antigua Roma, el matrimonio era algo propio de la clase alta. El matrimonio romano era un contrato entre dos familias y tenía objetivos políticos y económicos. Su función era unir los patrimonios de ambas familiar y engendrar hijos legítimos que pudieran heredar el, normalmente, amplio patrimonio. Entre los plebeyos, sin patrimonio heredable, el matrimonio era mucho menos frecuente y, de hecho, hasta 445 a.C. no podían casarse con patricios, ya que no tenían nada que aportar al matrimonio.
Los Na, en China, tradicionalmente no tenían el concepto de matrimonio. Los encuentros entre parejas se efectuaban en forma de “visitas” tanto por parte del hombre como de la mujer. Los hijos resultantes eran criados por la familia de la madre. Algo parecido ocurre entre los Mosuo, también en China, en el que las mujeres dan permiso a sus compañeros a visitarlas. Sus uniones pueden ser temporales o de larga duración, pero la pareja nunca vive junta.

El objetivo del matrimonio son los hijos

Esta afirmación, aparte de ser discriminatoria para todas aquellas personas que son estériles o para las mujeres que deciden casarse después de la menopausia, es bastante discutible. Como ya he comentado antes, el principal objetivo de los matrimonios de clase alta romanos (y en general de la mayoría de las culturas antiguas y muchas actuales) no es otro que crear alianzas económicas y políticas entre dos familias. En Europa tenemos una larga historia de matrimonios entre la realeza y la nobleza para incrementar el patrimonio, sellar alianzas políticas e incluso para sellar la paz. Aparte de eso, existen tradiciones realmente chocantes para la mentalidad occidental, como la Nikah mut’ah, un tipo de matrimonio temporal que se da entre los musulmanes chiíes. La duración del matrimonio se determina en el momento de la boda.
También es llamativa la existencia de matrimonios póstumos, en el que uno de los contrayentes ha fallecido. Este matrimonio se da en algunas partes de China, Sudáfrica y es incluso legal en Francia. También es posible entre los mormones.

El matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer

A pesar de las diferencias doctrinales entre las diferentes confesiones cristiana, esto es algo en lo que todos coinciden y todos han anunciado y siguen anunciando todo tipo de catástrofes para nuestra sociedad si consentimos algo tan “innatural” como el matrimonio homosexual. Sin embargo, un simple vistazo a la Historia y a culturas diferentes de la occidental es suficiente para darnos cuenta de que no sólo puede haber otras fórmulas de matrimonio, sino que el matrimonio monógamo y heterosexual se puede considerar minoritario.

Probablemente la fórmula más habitual es la poligamia, en su variedad de poliginia (un hombre casado con varias mujeres). La poliginia se da en gran parte de las culturas africanas. En el mundo árabe era bastante frecuente, aunque actualmente es muy poco frecuente. Y antes de la llegada del cristianismo, la monogamia era la excepción mucho antes que la regla, e incluso la Biblia nos cuenta que la poliginia era, si no la norma, bastante habitual entre los israelitas. De hecho, ese es uno de los argumentos que usan los mormones para justificar la poligamia.

Menos frecuente es la poliandria, la unión de una mujer con varios hombres. El Tibet antes de la ocupación china era considerado el país con mayor tasa de poliandria, y aún persiste en varias tribus de la India, entre los Mosuo de China y los Masai, entre otros. Los antiguos guanches de las Islas Canarias practicaban la poliandria, igual que los celtas.
En cuanto a las uniones homosexuales, existe una larga historia, que ya se ha tratado en este blog. La homosexualidad estaba plenamente aceptada en el mundo griego y romano, y a veces las parejas de hombres celebraban los ritos tradicionales del matrimonio sin ningún escándalo. De hecho, incluso dos emperadores, Nerón y Heliogábalo, llegaron a casarse con hombres. Así mismo, durante la dinastía Ming se solían celebrar bodas tanto entre parejas de mujeres como de hombres.

Por supuesto, el matrimonio es para toda la vida

Aunque poco a poco van quedando más lejos los ecos de las protestas fundamentalistas, al menos en España, por la legalización del divorcio, el matrimonio tradicional, al menos el católico es “hasta que la muerte os separe”. No importa que haya maltratos, abusos, infidelidades o simplemente la pareja ya no quiera seguir compartiendo su vida. Hay que aguantar. Esa es una de las características más antinaturales que tiene el matrimonio “natural”. Durante la mayor parte de la Historia de Europa, los matrimonios se disolvían con toda naturalidad y los divorciados eran libres de reanudar sus vidas y volver a casarse si así lo deseaban. Matrimonia debent esse libera, decían los romanos, los matrimonios deben ser libres. En los primeros tiempos, sólo el marido podía solicitar el divorcio, pero con el tiempo, la mujer consiguió el derecho a solicitarlo también, y entre las causas de divorcio se encontraba el fin del deseo de permanecer casados.
En el Japón del periodo Edo (siglos XVII-XIX) los maridos podían divorciarse de sus mujeres, y se estima que, a mediados del siglo XIX, alrededor del 12% de los matrimonios acababa en divorcio.
A pesar de nuestra visión del Islam, la concepción islámica del matrimonio era bastante avanzada para la época en la que apareció, y reconoce el derecho de la mujer a divorciarse de su marido, en condiciones que varían según la escuela jurídica.

Y la mujer, en casa, cuidando de los niños

¿Y cuál es el papel de la mujer en el matrimonio tradicional? Por supuesto, en casa limpiando y cuidando de los niños. En este caso, el paso que se ha producido en muchas culturas de una sociedad matriarcal a una patriarcal ha supuesto que las mujeres pasasen a ser de facto, ciudadanas de segunda clase con un papel restringido al cuidado de la prole y bajo la tutela del padre o el marido. Sin embargo, existen numerosos ejemplos de sociedades matriarcales donde las mujeres se desempeñan de forma natural en papeles fuera de la familia. Cuando los europeos llegaron a Norteamérica les chocó de forma especial que las mujeres iroquesas tuvieran tanto poder. Trabajaban y el fruto de su trabajo les pertenecía, tenían la propiedad de las tierras de cultivo y el ganado y el jefe de un clan podía ser depuesto por un consejo de ancianas.
Entre los celtas, las mujeres tenían un gran poder político, tenían derecho a portar armas y frecuentemente participaban en las batallas. Es famosa la rebelión de la reina Boudica contra los romanos en el año 60. Boudica infligió serias derrotas al gobernador romano al mando de varios pueblos celtas antes de ser derrotada ella misma.

¿Entonces, cuál es el  matrimonio tradicional?

Pues, ninguno. El ser humano es tremendamente flexible y es capaz de organizar sus sociedades de muchísimas formas diferentes, ninguna más “natural” que la otra. En cuanto a lo tradicional, tradicional es simplemente algo que se lleva haciendo mucho tiempo, lo cual, aparte de variar de una sociedad a otra, no significa para nada que sea la mejor posible. Ni siquiera buena.


  1. Alaksandu
    1 febrero, 2013 en 0:35

    ¡¡¡Muy Bueno!!!…

  2. Olga Havris
    1 febrero, 2013 en 0:49

    Creo que lo único tradicional en la foto que ilustra el artículo, en el que está una mujer y dos hombres, (Parece ser del Tibet), son las zapatillas adidas…!

  3. Jose
    1 febrero, 2013 en 1:36

    Creo que la raiz de estos lios es confundir 2 terminos iguales pero con significados tan distintos como la palabra “matrimonio”. Si lo vemos desde una perspectiva, tenemos un sacramento religioso (cristiano), como un compromiso ante Dios de la union de la pareja y bla bla bla. Ese es el matrimonio religioso. Por otro lado, tenemos el llamado matrimonio civil, que es un contrato entre partes interesadas para regularizar situacion ante papi estado, dar resguardo a las partes por los bienes, etc.

    El 1er caso, creo que no corresponde meterse. Si uno decide ser un cristiano practicante, con todo lo que implica, pues es un asunto de ellos. Pero el matrimonio civil no tiene por qué discriminar entre hombres, mujeres y hasta perros si quisieran. Todo esto en un estado laico aconfesional respetuoso y tolerante, obviamente

  4. Manuel V.
    1 febrero, 2013 en 5:45

    Saludos. Muy interesante la información :).

    Tengo un par de comentarios.
    El primero es una cuestión sencilla, en el punto de: “El objetivo del matrimonio son los hijos” dices :
    “En Europa tenemos una larga historia de matrimonios entre la realeza y la nobleza para incrementar el matrimonio…”, ¿No deberia ser patrimonio?

    El segundo, en referencia a: “Por supuesto, el matrimonio es para toda la vida”… hasta donde sé, al menos dentro del catolicismo, cuestiones como: maltratos, abusos, infidelidades , etc son causal de nulidad del matrimonio religioso.

  5. 1 febrero, 2013 en 6:01

    Hombre jose, Me parece discutible lo del tema religioso. Que recuerde, ningun evangelio menciona siquiera la homosexualidad. Su condena a muerte aparece en el AT,junto a otras conductas que exigen ejecucion inmediata que ni el fundamentalista mas majara sigue.Y desde luego la Iglesia no puede encontrar ninguna razon en las palabras de Cristo, no solo para, no aceptar la homosexualidad sino para negarse a celebrar matrimonios
    Aunque ya se sabe lo que le importan esas palabras

  6. Jose
    1 febrero, 2013 en 7:21

    Y bueno Alfredo, la interpretacion biblica siempre ha sido algo laxa.. Igual te concedo el punto, probablemente el argumento sea mas valido para los judios que se apoyan en el AT.

    De todas formas, muchos problemas se ahorrarian si el sacramento y el contrato civil tuvieran nombres distintos xd

  7. 1 febrero, 2013 en 8:28

    ahora,q a un cristiano estos argumentos se la traen floja Diran que como vas a comparar esas degeneraciones inmorales producto de culturas antiguas,retrasadas e idolatras, con la moderna civilizacion occidental y los valores cristianos en se asienta,, indiscutiblemente superiores

  8. 1 febrero, 2013 en 8:34

    @Olga: la globalización no perdona 😉
    @Jose: Totalmente de acuerdo. Las definiciones y dogmas religiosos deberían permanecer en dentro del grupo de fieles y no interferir con las funciones del Estado.
    @Manuel V.: Corregida la errata, muchas gracias. En cuanto a la nulidad matrimonial, el truco argumentativo es que cuando se declara el matrimonio nulo, lo que se dice es que “nunca existió”. El sacramento del matrimonio que se realizó no fue válido, por las razones que sean, por lo tanto la pareja nunca estuvo casada.
    @Alfredo Garcia Cabeza: Ten en cuenta que el AT sigue siendo palabra de Dios. En él se encuentran, entre otras cosas, los Diez Mandamientos. Como dice Jose, la interpretación de la Biblia siempre ha sido laxa, dependiendo de lo que convenga ver o no. Además, aparte de la Biblia, ten en cuenta que la Iglesia Católica, además de la Biblia, tiene como fuente de verdad revelada la tradición y el magisterio de la Iglesia.

  9. Rhay
    1 febrero, 2013 en 11:17

    Efectivamente, como dice Javi, Pío IX promulga la Constitución Ecuménica Pastor Aeternus durante el Concilio Vaticano I, y Juan XXIII la ratifica en el Vaticano II con la Constitución Lumen Gentium, por las cuales se establece la infalibilidad del pontificado en temas de fe y moral. Es decir, y nunca mejor dicho, lo que dice el Papa en cuestiones morales, va a misa. Y todos sabemos el modelo de familia que defiende la IC… Por lo tanto, estoy de acuerdo en que la única fuente del Club Católico no es el Biblia, sino todas y cada una de las encíclicas promulgadas por todos y cada uno de los Papas, que son ex cathedra, es decir, son una “solemne declaración pontificia de verdad revelada absoluta”, en tanto que se entiende que es verdad revelada por el Espíritu Santo, y por lo tanto, por Dios, y por lo tanto, infalible. Pues nos han jodido…

    ¿Los protestantes? Peor todavía, porque estos se van directamente al AT, te citan el Levítico y se quedan más anchos que panchos… Igual pasa con judíos ortodoxos, con musulmanes radicales, etc…

    El monoteísmo es el verdadero cáncer de nuestra sociedad. El único momento de la sociedad en donde hubo una explosión cultural y científica en todos los niveles fue cuando las civilizaciones mediterráneas y mesoamericanas eran politeístas. Después de eso, tuvimos que esperar a la Revolución Francesa para que hubiera un renacimiento real…

  10. 1 febrero, 2013 en 11:43

    Quisiera añadir unos datos sobre la supuesta importancia del matrimonio cristiano.
    Desde la aparición del Cristianismo hasta el tardío siglo XII, es decir durante la friolera de más de mil años de enseñanzas verdaderas de la Iglesia, esta naturaleza del matrimonio como acuerdo económico sin ninguna bendición divina (heredado del imperio romano) se mantuvo inalterable. Por supuesto este acuerdo siguió llevándose a cabo sólo cuando los contrayentes tenían bienes, es decir, nobles o personajes influyentes como mercaderes, etc ya que en caso de ausencia de bienes a regular, como era el caso de los pobres (la inmensa mayoría de la población europea) lo normal era el rapto tanto en su variante voluntaria como en la brutal forzosa. Desde el siglo XII hasta el famoso Concilio de Trento allá por el mil quinientos y pico la idea de que la Iglesia tenía algo que decir sobre el asunto fue creciendo dentro de su seno de tal forma que es en el mencionado Concilio y no antes, cuando se establece que el matrimonio es un sacramento. Quince siglos de poder religioso cristiano y sin verdadero matrimonio eclesiástico, es decir, generaciones y generaciones de buenos católicos viviendo y muriendo en pecado. http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2010/12/matrimonio-y-visita-papal-espana.html

  11. Manueldáctilo
    1 febrero, 2013 en 12:49

    Familia tradicional española:
    La mujer en casa y el marido de putas.

  12. Juan de terzas
    1 febrero, 2013 en 13:41

    Creo que José da en el clavo en lo que se refiere a que el club llamado iglesia debe hacer las cosas como estimen sus socios. allá ellos. Lo que pasa es que casi siempre los club’s de cualquier cosa pretenden decir a los que no son de su club como han de hacer las cosas y, claro, en eso es en lo que se equivocan.

    Personalmente prefiero NO llamar matrimonio al vínculo que me une a mi compañera para que nadie se lo adjudique a su club. Es un vínculo que dos personas hemos pactados y que es solo nuestro y no permitimos a nadie que opine sobre él. A efectos meramente prácticos hemos realizado el acto de registro ante la administración publica. (estos efectos prácticos se traducen, por ejemplo, en poder acompañar a mi compañera a un hospital, declarar conjuntamente la renta, etc.).

    Quiero llamar la atención sobre un problema que a veces observo: el de los hijos. Me preocupa entre poco y nada la forma legal del vínculo que adoptan 2 personas y al que añaden unos niños, pero lo que sí me preocupa el sentido de la propiedad sobre los hijos que muchos se gastan. Si supiéramos a ciencia cierta que NO somos dueños de nuestros hijos, que éstos son seres libres, se acabarían casi todas las discusiones sobre qué o qué no es el matrimonio porque nos daríamos cuenta que tras el matrimonio solo hay un sentimiento egoísta de posesión que abarca lo material y lo personal sobre el que te acompaña y sobre los hijos que sobrevienen.

    Hay una mujer que libremente me está acompañando en mi vida y yo, por elección libre la acompaño en su vida, pero me niego a llamarla pareja, esposa, ni nada que signifique propiedad. No me pertenece ni le pertenezco, pero espero y anhelo que elija quedarse a mi lado todos los días que nos quedan, y espero y anhelo que esta elección se produzca cada mañana en total libertad.

  13. ulises
    1 febrero, 2013 en 18:13

    El que quiera tener hijos que los tenga…dios no existe.

  14. 1 febrero, 2013 en 20:42

    Buen artículo, Javi. A ver si el título atrae a varios incautos profamilia-cavernícola. xD

  15. 1 febrero, 2013 en 23:18

    Con pasta de por medio la iglesia católica también da nulidades. Eso sí sólo a algunas personas de la alta sociedad. No recuerdo a alguien como ejemplo, pues las noticias sobre estas sectas no suelen ser de gran interés para mí, pero recuerdo que mi abuela me contó algo sobre alguien de la “nobleza” y a alguien del mundillo de la canción…

  16. Herbert West
    2 febrero, 2013 en 10:10

    Es lo malo de que algo sea “tradicional”. que depende del donde y del cuando.

    De todas formas, en la parte de poligamia creo que tenias que haber mencionado al rey David y a Salomón, muy queridos ambos por el dios de los católicos y con un porrón de mujeres. Amén de concubinas, amantes…

  17. Anónimo
    2 febrero, 2013 en 22:09

    Lo siento mucho, pero todo esto les afecta es a ustedes, porque para los indios y los negros estuvo prohibido hasta los 1800…así que seguiré cometiendo mis pecados y que no me vengan por aquí a fastidiar después de todo lo que jodieron…jeje

  18. 5 febrero, 2013 en 16:14

    Juan de terzas :
    Creo que José da en el clavo en lo que se refiere a que el club llamado iglesia debe hacer las cosas como estimen sus socios. allá ellos. Lo que pasa es que casi siempre los club’s de cualquier cosa pretenden decir a los que no son de su club como han de hacer las cosas y, claro, en eso es en lo que se equivocan.
    Personalmente prefiero NO llamar matrimonio al vínculo que me une a mi compañera para que nadie se lo adjudique a su club. Es un vínculo que dos personas hemos pactados y que es solo nuestro y no permitimos a nadie que opine sobre él. A efectos meramente prácticos hemos realizado el acto de registro ante la administración publica. (estos efectos prácticos se traducen, por ejemplo, en poder acompañar a mi compañera a un hospital, declarar conjuntamente la renta, etc.).
    Quiero llamar la atención sobre un problema que a veces observo: el de los hijos. Me preocupa entre poco y nada la forma legal del vínculo que adoptan 2 personas y al que añaden unos niños, pero lo que sí me preocupa el sentido de la propiedad sobre los hijos que muchos se gastan. Si supiéramos a ciencia cierta que NO somos dueños de nuestros hijos, que éstos son seres libres, se acabarían casi todas las discusiones sobre qué o qué no es el matrimonio porque nos daríamos cuenta que tras el matrimonio solo hay un sentimiento egoísta de posesión que abarca lo material y lo personal sobre el que te acompaña y sobre los hijos que sobrevienen.
    Hay una mujer que libremente me está acompañando en mi vida y yo, por elección libre la acompaño en su vida, pero me niego a llamarla pareja, esposa, ni nada que signifique propiedad. No me pertenece ni le pertenezco, pero espero y anhelo que elija quedarse a mi lado todos los días que nos quedan, y espero y anhelo que esta elección se produzca cada mañana en total libertad.

  19. 5 febrero, 2013 en 16:15

    Juan: te felicito por tener tan claras las cosas. No es común que alguien haya analizado y tomado las decisiones que tomaste con tanta certeza. Un abrazo

  20. 6 febrero, 2013 en 2:53

    El único problema existido y existente es que la religión, (católica particularmente) siempre ha metido las narices en lo que no le incumbe. Nuestra vida es muy nuestra y por lo tanto somos nosotros quienes decidimos como la vivimos. Mientras respetemos las leyes civiles. que es lo único a lo que debemos estar sujetos, los dogmas religiosos salen sobrando. Que se apliquen ellos mismos sus dogmas y que no traten de gobernar nuestros vidas. Es tiempo ya de decir BASTA a la religión y que deje en paz nuestra vida personal y privada o pública. Bueno sería que se ocuparan de los bastardos que han creado, de los maridos burlados y de los niños abusados…

  21. 6 febrero, 2013 en 8:21

    Cualquier artículo que se publica en este blog tiene una profundidad fuera de lo común. Lo he conocido hace poco y lo estoy prácticamente devorando porque es de mucho interés, y lo mejor el tratamiento que le da a las cosas.

    Respecto al que nos ocupa cuando empecé a estudiar derecho romano (no terminé la carrera), me llamó la atención que el matrimonio (contrato económico entre romanos) se rompía fácilmente cando faltaba la affectio maritalis, o lo que es lo mismo el cariño, o el amor entre ambos, o la voluntad de seguir juntos, así de simple. Es el verdadero sentido natural de las cosas. Es cierto que todo lo que los romanos hacían era por el mismo sentido que casi todo en el mundo, por el dinero y su perpetuación en el bolsillo de cada uno.

    La iglesia no dejar de ser una adulteración de lo natural en casi todo lo que toca, y sobre todo si afecta al aspecto económico. Y su sentido de la vida, con la excepción de personas que la practican y profesan que son verdaderamente “naturales” en su relación con los demás, que como siempre es la que confirma la regla. Hay por otro lado, que tener en cuenta que es la heredera de muchas tradiciones puramente romanas. Por lo demás no deja de ser una gerontocracia, machista, arcaica, de unos vejestorios que ni siquiera podemos darle el beneficio de Consejo de Ancianos, y que solo miran a su interés pecuniario, ya puede verse en las inmatriculaciones de propiedades que no son suyas o en la gestión “cristiana” de la educación que, si no hubiera dinero veríamos el cristianismo donde quedaba.

    Decir para terminar, que si bueno es el contenido del blog en artículos, lo es más el de los comentarios, estos son la guinda del pastel. El artículo estimula las mentes y el resto lo ponen los comentaristas.
    Enhorabuena a todos, a los primeros por el blog y a los segundos por sus aportaciones.

  22. 6 febrero, 2013 en 10:13

    Herbert West :
    Es lo malo de que algo sea “tradicional”. que depende del donde y del cuando.
    De todas formas, en la parte de poligamia creo que tenias que haber mencionado al rey David y a Salomón, muy queridos ambos por el dios de los católicos y con un porrón de mujeres. Amén de concubinas, amantes…

    Tienes razon. Sin olvidar a Abraham 😉

  23. 6 febrero, 2013 en 10:16

    Muchas gracias por los halagos a todos.

  24. rennatoleen
    22 abril, 2013 en 18:20

    Lo que ha desvalorizado la mini-sociedad del matrimonio ha sido la intromisión de la religión que siempre ha querido y quiere seguir controlando nuestras vidas a su manera, no para beneficio de los matrimonios sino para sus propios beneficios. Claro, la religión persigue que el matrimonio sea con el propósito de tener hijos: uno, cinco, quince, veinte, cuantos más mejor porque habrá mayor número de contribuyentes para financiar sus obras de caridad como sostener el lujo y la opulencia de los “guías espirituales”, financiar guerras para cumplir con el mandamiento de “No matarás”, “No robarás”, o para pagar la defensa de los acusados de pederastia, o para pagar la vida de sultanes que se recetan sin tener que trabajar por su condición de parásitos. Todo esto tiene una solución muy simple y está en nuestras manos decidirlo. El que quiera casarse que lo haga como le venga en gana, menos por lo religioso. Y si mas tarde quiere disolver el vínculo, por la razón que sea, cuenta con el divorcio legal y de mutuo acuerdo. Venimos a este mundo para vivir una vida LIBRE, respetando el derecho ajeno, y NO PARA SER ESCLAVOS DE NADIE.

  25. Amael Vizzuett
    12 junio, 2013 en 4:49

    ¿Por qué los activistas de la ideología de género le llaman “matrimonio igualitario al que se integra con dos contrayentes del mismo sexo? ¿Si es entre un hombre y una mujer no es igualitario? El artículo recurre a diversas falacias, muy habituales en esta ideología, tan cuestionable como cualquier grupo religioso. La ideología de género, la diversidad sexual, la teorpia queer, los “poliamorosos”, constituyen las nuevas sectas, que como todas las sectas se creen poseedoras de la verdad. Son naturalemnte funcionales al neoliberalismo, que las impulsa desde los gobiernos y desde la ONU.

  26. 12 junio, 2013 en 8:54

    ¿Por qué los activistas de la ideología de género le llaman “matrimonio igualitario al que se integra con dos contrayentes del mismo sexo?

    ¿En que parte de la entrada digo nada de “matrimonio igualitario”?

    ¿Si es entre un hombre y una mujer no es igualitario?

    Deberia, pero lo que los cavernicolas llamais “matrimonio tradicional” es cualquier cosa menos igualitario.

    El artículo recurre a diversas falacias, muy habituales en esta ideología, tan cuestionable como cualquier grupo religioso.

    ¿Por ejemplo?

    La ideología de género, la diversidad sexual, la teorpia queer, los “poliamorosos”, constituyen las nuevas sectas, que como todas las sectas se creen poseedoras de la verdad.

    O sea que defender tu derecho a vivir como te apetezca sin que los demas te impongan sus gustos es “ser una secta”. Bueno es saberlo.

    Son naturalemnte funcionales al neoliberalismo, que las impulsa desde los gobiernos y desde la ONU.

    Nooo, son los reptilianos los que lo impulsan, pero no se lo digas a nadie.

  27. mary
    21 marzo, 2014 en 22:00

    Muy interesante el que surjan los matrimonios homosexuales y sean aceptados en nuestra sociedad, pero si ellos no son capaces de procrear, ¿no es posible que se extinga nuestra raza?. Si ese es el caso ¿qué debemos esperar en el futuro?

  28. 21 marzo, 2014 en 23:36

    Mary, empleo tu razonamiento con otra frase:
    “Muy interesante el surjan personas que dediquen su vida a la oración y decidan ser célibes, siendo su labor reconocida por la sociedad, pero si ellos no son capaces de procrear, ¿no es posible que se extinga nuestra raza? Si ese es el caso, ¿qué debemos esperar en el futuro?”

    ¿Has criticado por ello alguna vez a los curas y las monjas? Pues eso 😉

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