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Seis cosas que deberías saber de los antioxidantes

19 febrero, 2013

antioxidantes
1. ¿Qué son los antioxidantes?

Los antioxidantes son compuestos químicos capaces de prevenir o retardar la oxidación molecular. Durante el proceso de respiración aeróbica, en el que el oxígeno actúa como aceptor final de electrones, se produce la liberación de radicales libres (RL) capaces de producir serios daños celulares.

2. ¿Qué daños pueden producir los radicales libres?

Se han descrito efectos perniciosos sobre la salud del exceso de oxidación, aunque todavía no ha quedado suficientemente demostrado si los problemas de salud proceden de la liberación de los radicales libres, o si la oxidación es un efecto secundario de problemas que poseen otra causa. Así por ejemplo se ha ligado el estrés oxidativo con el Alzheimer (1), Parkinson (2), diabetes (3) o artritis reumatoide (4). Incluso algunos investigadores han llegado a responsabilizar a la oxidación del SIDA (5). En el caso del SIDA, se ha podido relacionar este síndrome con el VIH, mientras que en el resto se considera que la oxidación es un efecto secundario y no la causa primaria. Sin embargo en enfermedades de degeneración del sistema nervioso (6) y cardiovascular (7) o en procesos de envejecimiento (8), sí parece que los daños oxidativos tienen un papel muy relevante.

3. ¿Dónde podemos encontrados los antioxidantes?

Los antioxidantes están ligados a la propia vida, todos los organismos los sintetizamos, si bien es cierto que hay seres vivos que sintetizan algunos que otros organismos no son capaces de hacerlo. Así por ejemplo, las plantas producen un elevado número de antioxidantes que los humanos somos incapaces de sintetizar. De todas formas nuestras células sintetizan antioxidantes tales como el glutatión, tiorredoxinas, catalasas, peroxidasas, etc. Con la dieta podemos incrementar la ingesta de antioxidantes. Las plantas son ricas en taninos, carotenos, vitamina C, vitamina E, etc.

Dada la facilidad con la que podemos obtener antioxidantes, ¿por qué hay controversia sobre su uso? No hay ninguna controversia sobre el uso de los antioxidantes a la concentración con que se toma en una dieta sana y variada, que incluya frutas, verduras, algo de carne y pescado, lácteos, etc. El problema estriba cuando la dieta se desbalancea, con exceso de carnes rojas, grasas, alimentos prefabricados (no frescos) o déficit de fruta y verdura.

Eso sí puede tener consecuencias para la salud. Pero hay otro aspecto controvertido que consiste en la ingesta masiva de antioxidantes (por encima de la concentración que podemos encontrar en los alimentos): ¿es beneficioso? Dejo este punto para el final.

4. ¿De qué enfermedades previenen los antioxidantes?

Previene de los daños celulares que producen los radicales libres. Hay sustancias que son muy oxidantes, como por ejemplo el alcohol y el tabaco, que permiten comprobar cuáles son los efectos de éstos: envejecimiento celular prematuro, daño en los tejidos y las mucosas o incremento de la posibilidad de desarrollar cáncer. Tenemos toda una batería de mecanismos para evitar la oxidación, y los compuestos antioxidantes de la dieta ayudan en esos procesos. Este equilibrio puede quedar desbalanceado por sustancias que producen elevadas cantidades de radicales libres, envenenando nuestras células.

5. ¿Son siempre beneficiosos los antioxidates?

La primera pregunta sería sin son beneficiosos los antioxidantes, y en qué cantidades lo son. Se ha estudiado el efecto de una dieta hipocalórica en animales y se ha visto que este tipo de dieta puede alargar la vida en gusanos, moscas o ratones (9), pero no está nada claro que ocurra lo mismo en primates (10, 11). Otro aspecto muy a tener en cuenta es la farmacopea generada en torno a los antioxidantes. La industria farmacéutica pone en el mercado complejos vitamínicos o antioxidantes para ser ingeridos a dosis cientos de veces superiores a las que tomaríamos en la dieta. Así por ejemplo hace pocos años nos encontramos con que el CSIC licenció una patente para la obtención de resveratrol, una molécula antioxidante presente en la uva. Se comercializa como un suplemento anti-envejecimiento que mantiene el organismo en un estado saludable, aunque el número de estudios realizados hasta la fecha no permite asegurar eso de forma rigurosa. De igual manera, el uso de dosis masivas se ha empleado para soslayar estados carenciales, pero a la vez se ha popularizado como mecanismo de prevención de enfermedades como la gripe o el cáncer, al extenderse la idea de que estos compuestos potencian y desarrollan el sistema inmune, algo que tampoco ha sido demostrado de forma categórica.

Sin embargo, siempre queda el argumento ese que dice “bueno, mal no va a hacer”. Y es aquí donde algunos especialistas ponen un punto de atención. Hay muchos estudios que muestran que los antioxidantes pueden proporcionar efectos positivos sobre la salud, especialmente en personas que tiene algún padecimiento o alguna carencia, pero hay otros estudios que muestran que en algunos casos pueden ser contraproducentes. Así por ejemplo hay estudios que muestran que los carotenos, no sólo no previenen el cáncer de pulmón, sino que pueden potenciar su progresión (12). En una reciente y controvertida publicación, James Watson también alerta sobre el uso indiscriminado de los antioxidantes (13). Describe en dicho trabajo que los antioxidantes son perjudiciales en la lucha contra el cáncer. Una vez ha aparecido un tumor, uno de los mecanismos de nuestro organismo, y de nuestro sistema inmune, es el de atacar las células tumorales con radicales libres. Esa también es una de las bases de la quimioterapia, y su efecto beneficioso viene dado por una mayor sensibilidad a los radicales libres de las células cancerosas frente a las sanas. La ingesta de antioxidantes protege a los tumores en la lucha contra el cáncer.

6. ¿Qué conclusión podemos sacar de esta información?

Por lo que sabemos, la producción e ingesta natural de antioxidantes tiene claros componentes saludables. Esto se obtiene mediante lo que se clásicamente se conoce como “llevar una vida sana”, que no es otra cosa que cuidar la dieta, para que sea variada y con alimentos frescos, la realización de ejercicio físico periódico y evitar compuestos de conocida toxicidad sobre el organismo. En individuos que siguen esas pautas y no presentan una patología subyacente no ha quedado suficiente demostrado el beneficio que presenta la ingesta de grandes cantidades de antioxidantes. Es más, sin haberse todavía demostrado de forma irrefutable, hay que tener en cuenta que dicha ingesta masiva puede tener efectos adversos cuando están presentes algunas patología. Lo que si parece claro es que se requiere una mayor investigación acerca del efecto de estos compuestos, especialmente en experimentos que incluyan controles adecuados y cuenten con muestras suficientemente elevados, ya que muchos de los ensayos realizados hasta la fecha han mostrado resultados contradictorios (14, 15).

Referencias:

1. Chisten, Y. (2000) Oxidative stress and Alzheimer disease. Am. J. Clin. Nutr. 71:621S-629S
2. Wood-Kaczmar, A. y col. (2006) Understanding the molecular causes of Parkinson’s disease. Trends Mol. Med. 12:521-528.
3. Davi, G. y col. (2005) Lipid peroxidation in diabetes mellitus. Antioxid. Redox Signal 7:256-268.
4. Hitchon, C. y El-Galabawy, H. (2004) Oxidation in rheumatoid arthritis. Arthritis Res. Ther. 6:265-278.
5. Papadopulos-Eleopulos E. (1988). Reappraisal of AIDS: Is the oxidation caused by the risk factors the primary cause? Med. Hypotheses 25:151-162.
6. Cookson, M. y Shaw, P. (1999) Oxidative stress and motor neurone disease. Brain Pathol. 9:165-186.
7. Aviram, M. (2000) Review of human studies on oxidative damage and antioxidant protection related to cardiovascular diseases. Free Radic. Res. 3 Suppl. S85-97.
8. López-Lluch, N. y col. (2006) Calorie restriction induces mitochondrial biogenesis and bioenergetic efficiency. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 103:1768-1773.
9. Schulz, T.J. y col. (2007) Glucose restriction extends Caenorhabditis elegans life span by inducing mitochondrial respiration and increasing oxidative stress. Cell. Metab. 6:280-293.
10. Morley, J.E. y col. (2010) Antiaging, longevity and calorie restriction. Curr. Opin. Clin. Nutr. Metab. Care 13:40-45.
11. Mattison, J.A. y col. (2012) Impact of caloric restriction on health and survival in rhesus monkeys from the NIA study. Nature 489:318-321.
12. Cortés-Jofré, M. y col. (2012) Drugs for preventing lung cancer in healthy people. Cochrane Database Syst. Rev. 10:CD002141.
13.Watson, J. (2012) Oxidants, antioxidants and the current incurability of metastatic cancers. Open Biol. 3:120144.
14. Banerjee, D. y Kaul, D. (2010) Combined inhalation and oral supplementation of ascorbic acid may prevent influenza pandemic emergency: a hypothesis. Nutrition 16:128-132.
15. Holt, S. (2010) Hype around high-dose vitamin C is unjustified. N.Z. Med. J. 123:109-110.


  1. jorge
    19 febrero, 2013 en 22:35

    Muy bueno

  2. 23 febrero, 2013 en 20:14

    No recuerdo los datos precisos, pero se publicó un artículo la década pasada donde se observaba el efecto negativo de dosis elevadas de vitamina E (un antioxidante conocido).

    En vez de reducir la cantidad de radicales libres la megadosis de vitamina E los aumentaba.

    La explicación se basaba en el hecho de que la vitamina E es antioxidante eliminando el estado de radical libre a moléculas de la célula convirtiéndose ella misma a ese estado.

    El organismo tiene todo un sistema de moléculas que recogen los electrones singuletes (de los radicales libres) y los llevan hacia su destrucción con la vitamina C.

    Mucha vitamina E sin la suficiente vitamina C, mantiene muchos radicales libres durante más tiempo en las células. Aumentando la probabilidad de daño.

  3. 7 marzo, 2013 en 6:15

    Me parece que hay que distinguir entre antioxidantes y vitaminas, pues claramente la A, D, B3 son tóxicas en altas cantidades, quedando otros antioxidantes por experimentar.

    govearraf :
    La explicación se basaba en el hecho de que la vitamina E es antioxidante eliminando el estado de radical libre a moléculas de la célula convirtiéndose ella misma a ese estado. Mucha vitamina E sin la suficiente vitamina C, mantiene muchos radicales libres durante más tiempo en las células. Aumentando la probabilidad de daño.

    Sí, pero el radical tocoferoxilo (vitamina E oxidada) es relativamente no reactivo y un exceso de E con carencia de A debe solo ser posible en condiciones de experimentación o con la vitamina ingerida de forma aislada, pero no faltará quién lo haga…

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