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Los grupos, el elegido y la revolución de 1830

1 marzo, 2013

galoisAutor: Darío

¿Què tienen en comùn estos temas?

Un nombre: Evariste Galois.

La historia de este gran matemático francés que murió en un duelo a los 20 años de edad es también la historia de un período de Francia en que la traición de los ideales republicanos por parte de la burguesía catapultó una rebelión de grandes proporciones en Francia, y de las cuales Evaristo Galois, fogoso joven de mente brillante no pudo sustraerse, mientras fracasaba en tratar de ingresar a una de las pocas escuelas en las que las élites dominantes de ese país, era despreciado por sus maestros y examinadores que no tenían ni por milagro divino la menor idea de quién era ese joven que los miraba con mirada retadora y desprecio contenido, soportando internamente su ira antes las trivialidades y las estupideces de personas que, habiendo recibido a su vez una educación rígida y pedante, transmitían a su vez la misma pedantería a sus alumnos mientras mataban cualquier belleza que la gran disciplina de las matemáticas pudiera tener. Al menos esta parte de la historia que nos cuenta Leopold Infeld en “El elegido de los dioses. La historia de Evariste Galois”.

Cuando uno termina de leer este libro no es posible, si se conocen, dejar de pensar en la historia personal de otros tantos científicos y pensadores cuando en su juventud sus contemporáneos no daban un quinto por su futuro intelectual y profesional, ni es posible dejar de recordar, también, el compromiso social de esos pensadores y su vinculación directa con el mundo que les tocó en suerte vivir. Galois hizo de la causa republicana en la Francia de Luis Felipe y la Restauración un norte en su vida tan fuerte como el que lo vinculó a las matemáticas, a las cuales desde su infancia entendió con una facilidad y un don que a los que no lo tenemos y pretendemos estar involucrados activamente en ellas envidiamos. Su oposición a la restauración monárquica que traicionaba todo lo que la Revolución Francesa de 1789 pretendió representar, su violencia verbal en contra de la burguesía que no dudó en aliarse con lo que quedaba de la aristocracia derrotada cincuenta años atrás, corría paralela al desprecio que sentía por los métodos (¿o deberíamos decir “los escleróticos métodos”?) que los profesores y examinadores de las matemáticas aplicaban para tener el control sobre el presente y el futuro de los estudiantes que pretendían estudiar esta disciplina y la ciencia en general.

Como quiera que sea, su violento e impulsivo carácter aunado a los prontuarios que la policía política del régimen elaboró de sus actividades significó, en la corta vida de Galois, lo mismo que terminar más de una vez en la cárcel acusado de pregonar ideas subversivas o amenazas a la vida de los defensores del rey y su régimen, que el verse obligado a dar clases privadas de álgebra ante alumnos que difícilmente entendían sus propuestas matemáticas y su método de exposición que, según nos cuenta Infeld, distaba de considerarse precisamente pedagógico, ya que Galois consideraba que no tenía por qué explicar lo obvio ante gente que al parecer o no estudiaba o se encontraba dispuesta a burlarse de él. Por los mismo, más de una vez sus evaluadores tanto como sus maestros hablaban de la rareza de su comportamiento, de la flojera de sus actitudes, de la extrañeza de sus exposiciones con la misma facilidad que la policía política del régimen de la Restauración hablaba de sus peligroso radicalismo político, su lenguaje incendiario y sus extravagantes amigos republicanos. Y sin embargo, ni los unos ni los otros, ni sus enemigos, que cosechó a granel, ni sus amigos, que los tuvo a sinceridad, ni su familia cercana, que aunque no entendía ni su pensamiento ni su trabajo, dejó de amarlo, ni los grandes matemáticos de su tiempo a los que intentó acercarse en busca de un juicio claro e informado acerca de su trabajo en el álgebra, vieron lo que él veía en sí mismo: a un matemático en toda forma.

Tuvieron que pasar 70 años después de su muerte absurda en un duelo a pistola para que Francia y su mundo matemático, y con ellos el mundo en general, reconociera el valor del trabajo del gran genio que fue Galois.

Leer “El elegido de los dioses. La historia de Evariste Galois” es la oportunidad de adentrarse en una lectura ágil en la vida breve de este gran pensador y en el mundo en que le tocó existir. Se nota un gran trabajo de investigación por parte de este colaborador de Einstein y de la admiración que Infeld sentía por Galois y que nos transmite en cada una de las páginas de este fascinante libro. Por razones que son del autor, está exenta una explicación acerca del trabajo intelectual de Galois y de su importancia en la matemática actual. Para una buena y entendible explicación del trabajo de Galois y su significado, la página Gausianos y el ensayo dedicado al gran matemático en la Wikipedia dan una idea muy clara, así como el libro “An introduction to Galois theory” de Andrew Baker y que se encuentra disponible como enlace externo de la Wiki, permite a los interesados con buenos conocimientos de matemáticas de bachillerato, acercarse a un buen tema de las matemáticas actuales.

Referencia

El elegido de los dioses. La historia de Evariste Galois. Leopold Infeld. Siglo XXI Editores, Décima Impresión, México, 1998. 355 páginas.


  1. Víctor
    1 marzo, 2013 en 14:52

    Me ha gustado mucho, Darío. Muy buen trabajo y recomendación. Habrá que echarle un vistazo.
    Por cierto, se te a colado una s en “ante las trivialidades y estupideces” (frase del primer párrafo).

    Un saludo

  2. 2 marzo, 2013 en 14:41

    Gracias. Tenía conocimientos superficiales del tema. Ahora lo recuerdo mejor gracias a tu artículo.

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