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Células madre al estilo tejano: la cultura del cowboy

3 abril, 2013

celulas madre terapia celular tejido adiposo artritisCon este impactante titular la prestigiosa revista Nature ha publicado recientemente un artículo de opinión alertando sobre algunas empresas biotecnológicas y clínicas varias que ofertan a diferentes pacientes terapias experimentales de medicina regenerativa basadas en la utilización de células madre cuya efectividad no está aún demostrada.

En EEUU, una de las empresas más activas en este tipo de terapias ha sido la compañía radicada en Tejas Celltex Therapeutics,  que utilizando células madre adultas obtenidas a partir de tejido adiposo intenta tratar enfermedades como la artritis, la esclerosis múltiple o la enfermedad de Parkinson. El problema es que la “US Food and Drug Administration” (FDA), agencia gubernamental norteamericana encargada de la regulación y control sanitarios en EEUU encontró diversas deficiencias en cuanto a la calidad, viabilidad y esterilidad del producto ofertado. ¿Y qué ha hecho la mencionada empresa? Pues en lugar de paralizar los hipotéticos tratamientos hasta subsanar los fallos detectados, ha decidido en una muestra más del irreversible proceso de globalización irracional que nos envuelve, trasladar sus terapias a un país como México, con una legislación mucho más laxa para no tener que interrumpir su floreciente línea de negocio. Además este tipo de empresas y clínicas están proliferando en diversos países como China, Costa Rica, Ucrania o Japón a la sombra de una evidente falta de regulación sanitaria. Es por todo ello que el título de artículo publicado en Nature hace referencia a la mítica independencia, arrojo y por qué no decirlo arrogancia del “no hay límites y cualquier control gubernamental es malo por definición” tan magistralmente retratada en el western cinematográfico tan del gusto de la mentalidad norteamericana que está calando en este nuevo sector biomédico.

Además también médicos ó pseudomédicos se aprovechan de forma individual de estas lagunas o de la ausencia directa de regulación en el tema para estafar impunemente a sus pacientes, como en el reciente caso que acabado en condena por fraude a un médico del estado norteamericano de Nevada que durante años implantó de forma ilegal y sin ningún control sanitario tejido placentario en el abdomen de varias docenas de pacientes en EEUU y cuando fue denunciado ante la FDA continuó “tratando” a centenares de individuos en México, con el agravante de que todos los enfermos padecían formas muy avanzadas de esclerosis múltiple o parálisis cerebral y en ningún caso se demostró mejoría alguna de las enfermedades tratadas.

Si a todo esto le sumamos que algunas de estas compañías (como Celltex) argumentan que sus tratamientos no son medicamento al uso, y que por tanto estas terapias no necesitan de ensayos clínicos controlados e independientes para mostrar su eficacia (como pueden observar, el típico argumento falaz de charlatanes, timadores y demás sanadores alternativos ahora defendido por la empresa tejana), podremos entender la indefensión en la que quedan muchos pacientes desesperados que buscan una terapia contra su hasta ahora incurable enfermedad. Así pues, puede que si no se establece prontamente a nivel mundial una estricta legislación sanitaria equivalente a la que en la actualidad controla los medicamentos basados en la medicina científica, nos encontremos en unos pocos años ante el florecimiento de una nueva y además carísima pseudomedicina, puesto que en la actualidad los pacientes deben desembolsar decenas de miles de dólares por estos tratamientos todavía experimentales cuya efectividad, reproducibilidad y seguridad están aún desgraciadamente bastante lejos de estar demostradas.

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  1. Masklin
    3 abril, 2013 en 8:20

    Buena información, ateo.

    Este tipo de cosas hacen muchísimo daño porque la “sabiduría popular” culpabilizará de los males provocados por estos descontroles a “la Ciencia”, ese ente abstracto, cuando en realidad el método científico brilla por su ausencia…

  2. 3 abril, 2013 en 8:53

    Muy buena entrada. Un ejemplo mas de como la iniciativa privada no conduce, necesariamente, a una mayor eficiencia.

  3. Vin
    3 abril, 2013 en 9:06

    A mi más que el caso propiamente; me parece clave el comentario “nos encontremos en unos pocos años ante el florecimiento de una nueva y además carísima pseudomedicina” cada vez más opciones y más y más alternativas que ofrecen muchísimas soluciones, sin estar propiamente demostrada ninguna de ellas (pero convincentes para aquellos que quieran convencerse); para cuando se destapa ya suelen tener beneficios y las legislaciones (tema que no controlo) me parecen algo “flojas”, en comparación con la repercusión y mala prensa que le hacen a la ciencia y a la población.

  4. 3 abril, 2013 en 10:10

    El problema de todas estas aproximaciones puntuales (las que comento en la entrada y la que acaba de salir a la luz en Italia según comenta Javi #4) en las que reducidos grupos de pacientes con diferentes enfermedades (muchas veces para nada relacionadas) son tratados con la misma terapia (sin ningún tipo de control, método y reproducibilidad, sin seleccionar pacientes o dolencias, únicamente guiados por la compasión en el caso de la fundación italiana o en el afán de lucro en el de la empresa estadounidense) es que al final, cuando algún paciente del total de los tratados se cure o mejore de sus síntomas no se podrá saber a ciencia cierta a que ha sido debido: si al azar, al efecto placebo, a una remisión espontánea o al tratamiento propiamente dicho. Así, el proceso no puede ser considerado medicina científica extrapolable al final en un tratamiento definido para una determinada dolencia, con sus ventajas y sus riesgos conocidos y por tanto existen grandes riesgos de que esta forma de actuar genere una nueva pseudomedicina sin verdadera aplicabilidad a los enfermos y que al final pueda malograr o retrasar un por ahora prometedor campo médico que únicamente necesita aplicar rigurosamente los criterios científicos (sin saltarse todos los pasos de control necesarios) para convertir sus potencialidades en una realidad médica.

  5. Rafa
    4 abril, 2013 en 1:25

    No se lo que tardara en llegar esto a España, pero las magufadas se expanden casi tan rapido como el universo.

  6. 19 abril, 2013 en 12:30

    Rafa #6

    Algo similar ya ha llegado a España, pues como he comentado en mí última entrada de CyD

    https://lacienciaysusdemonios.com/2013/04/18/telomeros-medicina-genomica-o-simple-pseudomedicina/

    hay una empresa española compitiendo cara a cara con las estadounidenses en el nuevo mercado de los test de longevidad basados en la medición de los telómeros.

  1. 4 abril, 2013 en 17:17
  2. 7 abril, 2013 en 16:16
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