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Conocimiento, sociedad y método

19 abril, 2013

pensarAutor: Darío

Debiera ser un deber de cualquiera que se dirija al público en general con intensión de informarlo o de comentarle cualquier cosa que le importe, ya sea por su labor profesional o porque abrió un blog o medio de comunicación parecido, el informarse lo mejor posible acerca del tema o los temas que desea tratar.

Pero sabemos por amarga experiencia en este medio, que en general este deber no se aplica. La cantidad de gente que viene aquí y escribe una ingente cantidad de sin sentidos para hacer valer su muy particular visión de uno o varios problemas o para sostener sus negocios, que no son más que estafas que una sociedad en donde privara un capitalismo menos voraz como el actual y existiera un estado un poco más preocupado en hacer valer la legalidad que dice defender, y no solamente en garantizar la riqueza de unos pocos, ya hubieran sido cerradas, hace necesario, con los pocos medios que se cuenta, no cejar en la denuncia de toda clase de estafadores y charlatanes que pululan en los medios, con mayor fuerza en Internet, pero que igual se encuentran debajo de cualquier piedra que en el parque levantemos.

Y sigue siendo una forma de atacar a esta clase de vendedores de humo de cualquier tipo el divulgar la existencia de libros que no se encuentran destinados a especialistas, pero que no por ello carecen de la información y el rigor necesarios para que legos y/o estudiantes en formación encuentren la manera de acercarse al real conocimiento científico que se desarrolla en las aulas y laboratorios de investigación, porque ya sabemos que el conocimiento racional se encuentra al alcance de quienes teniendo sus facultades de raciocinio normales, no le dan la vuelta al trabajo que significa hacerse tanto de la metodología científica en general como de la forma de entender algún área de la ciencia en particular como, si así lo desean, de la filosofía y de la historia de la ciencia. En el proceso de entender la metodología científica -tema que por lo demás hemos abordado varias veces en nuestro blog-, “El método en las ciencias. Epistemología y Darwinismo” de Rosaura Ruiz y Francisco J. Ayala cumple con creces un acercamiento claro y directo a este tema.

El nombre del Dr. Ayala seguramente que no es necesario presentar para los habituales del blog. Español avecindado en los Estados Unidos, este biólogo es considerado un investigador de primera línea y uno de los mejores divulgadores, tanto del trabajo de Darwin en particular como de la teoría evolutiva en general. La Dra. Ruiz, actual directora de la Facultad de Ciencias de la UNAM en México, tiene su propio trabajo dentro del país y de la UNAM en particular como investigadora en biología y responsable de varias áreas de investigación y docencia de la Universidad. Entre ambos han escrito este libro que empieza por un capítulo de análisis de lo que significa la metodología en la ciencia en general pero que, al ejemplificarlo con referencias en su mayor parte extraídas de la biología, hace que, posiblemente, estudiantes o personas que estén interesadas en un conocimiento básico de cómo se trabaja en este área del conocimiento humano, obtengan rápidamente una buena referencia de ello. Incluso si no se cuenta con mucho tiempo, la lectura del primer capítulo es más que suficiente de manera momentánea pensando en que se hace necesaria una lectura del libro completo para entender algunos de los diferentes debates que se dan con respecto a cómo la ciencia hace su trabajo y en la biología en particular. El análisis de los trabajos de Lakatos, Popper, Khun, Toumin y Hull abarca un gran espectro de la historia de la ciencia y de la biología que se no se debería dejar de lado cuando alguien se interesa en estos temas. Y la amplia bibliografía con la que termina el texto dará trabajo para tiempo a quienes deseen profundizar en el tema.

Y si a lo anteriormente expuesto se agrega una referencia histórica acerca de la forma en que el pensamiento y el trabajo de Charles Darwin se generó, seguramente que los lectores que no son biólogos, pero que les fascina lo que la Teorìa Sintética de la Evolución plantea, y además no son ajenos a los duros debates que más de una vez se han dado en contra de los que de manera abierta o soterrada niegan la teoría evolutiva y el trabajo de Darwin, encontrarán en “La historia del Origen de las Especies de Charles Darwin” de Janet Browne una lectura fascinante que, me atrevo a escribir, no sería ociosa leer para los biólogos profesionales y muchos buenos conocedores del autor mencionado y su libro. El trabajo de Browne, que es una de las estudiosas más profundas de Darwin, es un recorrido del génesis al culmen que gestó “El Origen de las Especies”, del entorno social que rodeó al autor y en el cual se gestó su trabajo. Es interesante leer en el libro que alguien que los farsantes actuales contraponen a Darwin, Lamarck, era tan aborrecido o más que el primero en su época, que la crítica a las visiones teológicas y teleológicas del origen y desarrollo de la vida más de una vez provenían de quienes en teoría debían defender estas visiones religiosas, que Darwin fue un hombre de los más pacientes y tranquilos de su entorno, y que las enfermedades que lo aquejaron ya una vez publicado su famoso libro, él más de una vez las atribuyó a las presiones sociales y los amargos debates que se generaron en los cuales él no participaba abiertamente, por cierto. Finalmente, la autora hace mención a la amplia bibliografía de Darwin, la cual no parece ser, actualmente, conocida por sus detractores empeñados éstos en derribar lo que no entienden.

Y finalmente, la historia de la ciencia real, la que en este blog defendemos, la que se encuentra asociada al conocimiento racional y a la herencia de la Ilustración, es también la historia del pensamiento filosófico y social que, más de una vez, pretendiendo y consiguiéndolo con mayor o menor éxito, ha sistematizado en escuelas de pensamiento entendible para los que no están directamente en las aulas y/o en el laboratorio las formas y métodos con los que la ciencia, desde este punto de vista externo, trabaja. Los nombres de Ernst Mach, el Círculo de Viena y las teorías sociológicas más o menos afortunadas sobre el desarrollo del conocimiento científico, son conocidas por filósofos, sociólogos, psicólogos sociales, antropólogos y cualquiera que, sin estar directamente involucrados en la forma en que se trabaja en la ciencia en alguna de sus múltiples áreas, se interesa honestamente en el trabajo que hacen los científicos y la forma en que actúan como grupo. De esto trata el libro “Ciencia y anticiencia”, de Gerald Holton, que proporciona una amplia referencia bibliográfica (desgraciadamente la mayor parte en inglés y alemán) sobre esos temas, pero que también menciona un hecho no tan conocido como la historia del programa científico que Thomas Jefferson, él mismo un científico de su tiempo, impulsó como presidente de los Estados Unidos en un momento histórico en el que era claro que el crecimiento y el mantenimiento de Estados Unidos como potencia dependía de que las clases dirigentes entendieran que el impulso de la ciencia, la creación de universidades y colegios superiores y la generalización del conocimiento racional en toda la población eran “conditio sine qua non” no negociable. En una época como la que vivimos en México, España y los mismos Estados Unidos, en donde los ataques a la racionalidad en general y a la ciencia en particular pasa por el cierre de institutos de investigación, el castigo financiero a las instituciones de educación superior, el empobrecimiento sistemático de científicos y personal técnico especializado, y el impulso de múltiples aberraciones intelectuales como el diseño inteligente, el creacionismo, la tierra joven, el posmodernismo, el neo-geocentrismo y otros más por parte de élites que en teoría están obligados a defender la viabilidad de sus naciones, retomar el trabajo de Jefferson no debería de ser solamente una revisión nostálgica a un pasado ya lejano, sino defensa de seguridad nacional. Y el libro de Holton no solamente dará esos elementos históricos indispensables, sino que además, proporciona un análisis excelente del fenómeno de la anticiencia que, a pesar de haber sido escrito hace varios años, es, tristemente, vigente.

Esperamos que adquiráis y disfrutéis la lectura de estos tres textos que hemos reseñado y que, posiblemente, a raíz de ello, decidáis actuar más fuertemente en defensa de lo que vale la pena contra el obscurantismo que trata de hacerse del control de nuestras sociedades.

“El método en las ciencias. Epistemología y Darwinismo”. Rosaura Ruiz y Francisco J. Ayala. F. C. E., México, Segunda Reimpresión, 2004. 216 pàginas.

“La historia del Origen de las Especies de Charles Darwin”. Janet Browne. Colección “Debate”, Random House Mondadori, México, Primera Edición, 2008. 187 páginas.

“Ciencia y anticiencia”. Gerald Holton. Colección “Ciencia abierta”, Nivola Libros Ediciones, España, Primera Edición, 2001. 220 páginas.


  1. Masklin
    19 abril, 2013 en 8:18

    Gracias por las recomendaciones. Soy de la opinión que es en la educación básica dónde se deberían enseñar métodos de razonamiento, pensamiento crítico, método científico, lógica, teoría del conocimiento… en fin, las herramientas mínimas para tener un poco de críterio que, aderezandolo con un poco de curiosidad, haria el resto.

  2. Víctor
    19 abril, 2013 en 11:15

    Gracias por las recomendaciones Darío. De los tres sólo he leído el de Brown y, efectivamente, es muy interesante. Si a alguien le pica el gusanillo después, que se lea la monumental biografía (en dos volúmenes) de Brown sobre Darwin y se quedará pasmado. Los otros libros parecen que valen la pena leerlos. Ale, más faena para mí (si es que no puede ser, jejejje).
    Un saludo.

  3. 23 abril, 2013 en 23:38

    Darío excelente por eso sostengo que el conocimiento hay que compartirlo!!! y como dice que no todo el mundo es especialista en todo, eso al menos hay que enseñarles a nuestro jovenes

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