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Contaminantes peligrosos en el techo del mundo

22 abril, 2013

himalaya
Si a uno le preguntaran cuáles son los lugares más limpios del planeta, aquellos que poseen menos contaminantes, lo lógico sería pensar en ecosistemas alejados de los humanos, lugares muy separados de las grandes ciudades y de la actividad industrial. De esa forma vendría a la mente grandes selvas, islas vírgenes, altas cordilleras o casquetes polares, donde los humanos rara vez transitamos. Sin embargo, análisis llevados a cabo en dichos lugares nos muestran que incluso esos lugares están amenazados por la actividad humana realizada a miles de kilómetros de distancia.

Recientes estudios llevados a cabo en la planicie tibetana y en el Himalaya han detectado altos niveles de contaminantes orgánicos peligrosos en dichos lugares (1). En dicho estudio se analizó la presencia de contaminantes orgánicos persistentes, sustancias que permanecen durante mucho tiempo en la naturaleza porque son químicamente muy estables y difíciles de degradar por los microorganismos. Entre ellos se encuentran productos derivados de combustibles empleados por automóviles, pesticidas, herbicidas, plásticos, productos farmacéuticos o sustancias empleadas por la industria electrónica. Algunos de estas sustancias, como el DDT, los herbicidas o derivados de la combustión del diesel producen graves trastornos en la salud tales como problemas neurológicos, disfunciones reproductoras o cáncer. Estas sustancias se evaporan en zonas de climas templados o cálidos, se transportan por corrientes y vientos hasta zonas de climas muy fríos, donde se condensan y se depositan en la superficie.

En el año 2008, un trabajo realizado por un grupo chino demostró la presencia de DDT e hidrocarburos aromáticos (como el naftaleno, fenantreno, etc) en un glaciar del monte Everest (2). Además pudieron correlacionar las concentraciones de DDT con su frecuencia de uso, siendo máxima en los años 1970s, bajando posteriormente tras su prohibición en muchos países, y alcanzando un nuevo pico a partir de los años 1990s, cuando se volvió a emplear en la India (2).

También observaron que una parte importante de los contaminantes llegaban al Himalaya desde África y Europa con los vientos del este, mientras que los monzones eran los responsables de arrastrar los contaminantes desde la India y el sur de Asia (3). Lo más preocupante ha sido la detección de la presencia de contaminantes integrados en los ecosistemas: suelos, hierba, árboles y peces y en la zonas de mayor altitud se pudo observar un incremento de la concentración de los contaminantes en los tejidos de los organismos a lo largo de la cadena trófica. La cantidad de DDT encontrado fue de 5 veces superior a la encontrada en los bosques boreales o en el Ártico y, según los autores del estudio “si se sigue contaminando al mismo ritmo, los bosques de las montañas más altas del planeta alcanzarán niveles críticos de concentración de sustancias peligrosas en las próximas décadas” (1).

Referencias:

1. Shen J. y col. (2013) Environ. Sci. and Tech. 47:3199-3208.
2. Wang, X. y col. (2008) Atmos. Environ. 42:6699-6709.
3. Wang, X. y col. (2010) Environ. Sci. Tech. 44:2988-2993.

Referencia de la nota de prensa, base de este post:

– Qiu, J. (2013) Organic pollutants poison the roof of the world. Nature doi:10.1038/nature.2013.12776


  1. 22 abril, 2013 en 13:55

    Actualmente estoy residiendo en un área que es más rural que urbana. Llegué buscando la pureza de la naturaleza que, en un lapso de quince años, ha dado un giro de casi 180º. Cada año, el número de incendios forestales provocados aumenta en número, frecuencia y duración de los mismos. En la calle principal el humo producido por la multiplicación de motos, automóviles y transporte colectivo, hace el aire IRRESPIRABLE. Si mal no recuerdo, hace algunos años se aprobó una ley para regular las emisiones contaminantes de automotores pero…..jamás se ha puesto en práctica mucho menos cumplirla. El uso indiscriminado de químicos en la agricultura, (fertilizantes, herbicidas, pesticidas, etc), es alarmante, al grado que las tierras YA NO PRODUCEN sin la ayuda de los químicos. Riachuelos y ríos aledaños se “enanizaron”, (redujeron su caudal), pero se enriquecieron de contaminantes de toda índole. El color del agua de los ríos, antes cristalina y abundante, se ha tornado de color chocolate y escasa. No todos estos químicos son “lavados” por el agua de las lluvias. Algunos se elevan en la atmósfera mientras otros se profundizan en la tierra contaminando los depósitos naturales de agua…Otro contaminante, aunque este es de efecto solamente local, son las bocinas, particularmente de los colectivos. Bocinas y sistemas de emisión “arreglados” para incrementar la potencia del ruido que supera con creces los decibeles que el oído humano puede tolerar, sin ocasionarle daño permanente. He escuchado a algunos creyentes decir que Dios va a destruir el mundo. Creo que eventualmente nuestro planeta tierra será destruido por causas naturales en algunas decenas, centenas, milenios o millones de años, no por Dios, sino por causas naturales; pero al paso que vamos, no es Dios, ni las causas naturales quien lo está destruyendo, sino EL HOMBRE con sus gigantescas producciones de químicos para que no muramos de hambre, pero si de intoxicación en un mundo con una atmósfera irrespirable. No hay un Dios que castigue, pero SI UNA CONCIENCIA QUE PASA FACTURA.

  2. 22 abril, 2013 en 14:38

    Ya hace décadas que se encontraron diversos contaminantes industriales en muy altas concentraciones entre poblaciones inuit del Ártico muy alejadas de la “civilización”.
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC1337811/
    Es que desgraciadamente la globalización llega a todas partes.

  3. Anónimo
    22 abril, 2013 en 18:22

    Según Mulet, que no yo, serías un quimiófobo. http://www.losproductosnaturales.com/2013/04/la-moda-de-la-quimiofobia.html y mejor aún, criticanso a la OMS: http://www.losproductosnaturales.com/2013/04/a-vueltas-con-los-parabenes.html Gracias por la entrada.

  4. 22 abril, 2013 en 19:40

    Anónimo (AKA Herpes), lo que comenta Mulet en los enlaces que nos pasas no tiene nada que ver con el artículo que he escrito.

  5. Anónimo
    22 abril, 2013 en 20:18

    Vale, si tú lo dices. Pero, sinceramente para Mulet esto sería quimiofobia. Si tienes amistad con él (supongo) pregúntaselo. Para mí no, todo es razonable y tiene el respaldo de gran parte de la comunidad científica y de la OMS: “Algunas de estas sustancias, como el DDT, los herbicidas o derivados de la combustión del diesel producen graves trastornos en la salud tales como problemas neurológicos, disfunciones reproductoras o cáncer (te estás refiriendo a los disruptores endocrinos). ” Mulet, sin embargo, en su archifamoso libro “los productos naturales …” dice del DDT (p 36 y 37) lo siguiente: “La realidad es que el DDT es de los pocos insecticidas que existen en el mercado cuya toxicidad es específica para insectos, es barato y (…) no es tóxico para los seres humanos. Bruce Ames empezaba todas sus clases ingiriendo 1 mg de ddt”. Es todo lo contrario a lo que tú afirmas. Y en sus entradas más recientes, cuyos enlaces pongo, critica el alarmismo de la OMS respecto a los disruptores. Sin embargo tú, estimado autor de esta entrada, pones las cosas en su lugar, aunque quieras decir que lo de Mulet no tiene nada que ver con lo tuyo por razones que desconozco. Solo quiero demostrar que hay un pensamiento crítico coherente con la Ecología y la Toxicología Ambiental (el tuyo) y un escepticismo de salón, tendencioso, como el del biotecnólogo Mulet. Y poco más tengo que decir. Un saludo.

  6. 22 abril, 2013 en 22:18

    Herpes, por partes: (1) no conozco de nada al señor Mulet, (2) sólo he dicho que, en la rápida lectura que he hecho de los enlaces, no he visto que tengan relación con la contaminación en el Himalaya, (3) eso no quita, como apuntas, que Mulet ofrezca una opinión opuesta a la que yo ofrezco. Igual que él afirma tener datos que defienden la inocuidad de algunos de los productos que menciona, yo también tengo datos de lo contrario, bajo ese punto de vista mi opinión es que es mejor ser conservador, ya que descubrir que algo es tóxico cuando lo han consumido millones de personas, no tiene vuelta atrás.

    Lo del DDT merece capítulo aparte, daría para un artículo completo. Decir que es DDT es inofensivo es, bajo mi punto de vista (generado a partir de artículos que se pueden encontrar en el PubMed), una frivolidad.

    Un saludo

  7. Miguelón
    23 abril, 2013 en 12:19

    Personalmente, considero no sólo interesante sino también necesario dedicarle un artículo al tema del DDT en estas páginas. Y si conseguis atraer la atención de Mulet de modo que pase por aquí a confrontar argumentos, tanto mejor.

    En cualquier caso, lo cierto es que Mulet parece tristemente abonado a ese argumento tan querido en ambientes “liberales” que culpabiliza a los grupos ambientalistas de la prohibición del DDT y por ende, de los miles de muertes que se dan cada año en el mundo debido a la malaria (que conste que no me estoy inventando nada; eso es lo que llegó a afirmar). Un vistazo al artículo que la wikipedia dedica al tema (aunque la versión inglesa es mucho más completa) dibuja un escenario mucho más complejo.

    Desgraciadamente, tampoco sería el primer divulgador científico que “se pasa de frenada”.

  8. Miguelón
    23 abril, 2013 en 12:28

    http://www.culturabiotec.com/2010/07/biodiversidad-y-medioambient/#comment-309

    Es en el comentario nº 6 donde vierte esta afirmación:

    “Faaaaalso. El DDT se prohibió curiosamente cuando la malaria estaba erradicada en Europa y en Estados Unidos, pero seguía causando muertes en Africa, suramerica y Asia. No existe otro insectida tan barato y efectivo para hacer frente a la malaria. La prohibición del DDT ha matado a muchísima gente, desde el 2005 vuelve a estar permitido en paises donde la malaria es endémica. Me empiezas a preocupar. Tus ultimos dos comentarios denotan que la solución para los países en vías de desarrollo es que se mueran de hambre o de malaria… buuuuuf.”

    …Vosotros diréis.

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