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El artículo de Reinhart y Rogoff y el nuevo Despotismo Aneuronado

29 abril, 2013

Fuente: The Washington Post

El pasado 16 de abril The Washington Post publicó que un estudio de la Universidad de Massachusetts revelaba graves errores de cálculo que contradecían uno de los principales argumentos esgrimidos en favor de las políticas de austeridad.

Según este estudio, el influyente artículo publicado en 2010 por Carmen Reinhart y Kenneth RogoffGrowth in a time of debt“, en el que se afirma que cuando la deuda pública supera el 90% del PIB el crecimiento se reduce significativamente, contiene una serie de errores en la hoja de Excel utilizada para realizar el cálculo de este “punto de inflexión” que parecía marcar el endeudamiento máximo que puede admitir la economía de un país.

En su tesis doctoral “Does High Public Debt Consistently Stifle Economic Growth? A Critique of Reinhart and Rogoff“, el estudiante de economía Thomas Herndon (con el apoyo de Michael Ash y Robert Pollin) explica que en la ya famosa hoja de Excel no se habían tenido en cuenta los datos de Canadá, Nueva Zelanda y Australia, países que sí experimentaron un fuerte crecimiento en periodos en los que su deuda era también elevada.

Pero quizá lo más relevante de su estudio es que, incluyendo estos datos, los mismos cálculos de Reinghardt y Rogoff revelan que una economía con una deuda del 90% de su PIB puede experimentar un crecimiento del 2,2%, sensiblemente superior al valor teórico del 2% que muchos economistas consideran mínimo necesario para crear empleo. “No estamos sugiriendo que los gobiernos puedan despilfarrar, pero un déficit administrado juiciosamente es la herramienta más efectiva para combatir un desempleo masivo“, declarararon los propios autores al Financial Times (según la página Inversión y Finanzas).

A pesar de que ha sido la tesis de Herndon la que ha puesto en la picota para el gran público el artículo de Reinhart y Rogoff, éste estaba sometido a duras críticas desde su misma publicación. Las dudas partían del hecho de que el estudio señalaba una correlación entre deuda y decrecimiento sin describir ninguna relación de causalidad entre ambos (no queda demostrado si la deuda crea decrecimiento, el decrecimiento deuda o simplemente ninguno es causa del otro). Pero había otro hecho que causaba aún más recelos, y es que ningún otro economista había sido capaz de obtener los mismos resultados partiendo de datos análogos.

Desde un punto de vista científico lo ocurrido está lejos de ser un escándalo. Se ha publicado un estudio, ese estudio está sujeto a crítica, ha sido revisado y se ha descubierto que sus conclusiones era erróneas, algo perfectamente normal dentro de la muy saludable autoregulación del método científico.

Santo Recorte

Nuestro Señor del Santo Recorte (basada en una imagen de Iker Parriza)

El auténtico escándalo está (o debería estar) en uso de este estudio por los defensores de la austeridad como método para salir de la crisis económica como si un dogma de fe se tratara a pesar de que desde el principio existían dudas razonables sobre su validez. En lugar de esperar a que el artículo obtuviera un adecuado consenso entre los expertos, los legisladores que en 2010 ya estaban convencidos de que los recortes eran la única forma de conseguir volver al crecimiento económico vieron en él su Santo Grial, y no tardaron en proclamar a sus autores como sus nuevos profetas. Y aún estamos esperando a que se cumplan sus profecías.

Para nosotros, los ciudadanos, el problema de fondo no reside en lo acertado o no de las previsiones de Reinhart y Rogoff. El problema está en que de nuevo se ha puesto en evidencia cómo nuestros políticos no toman sus decisiones en función de un riguroso estudio de cada situación en la que se analicen los posibles caminos a tomar y sus consecuencias, escogiendo finalmente la dirección a seguir entre las que a su juicio reportarán mayor beneficio a la sociedad que les puso en su cargo democráticamente.

Muy al contrario, hechos como este parecen confirmar la sensación que tenemos muchos de que la toma de decisiones a nivel político se hace en base a ideas preconcebidas, a menudo sin mayor fundamento que una fuerte carga ideológica o, lo que es aún más grave, una imposición de terceros, y como justificación de esas decisiones los ciudadanos debemos conformarnos con argumentos escogidos bajo un fuerte sesgo de confirmación, o bien con un “porque no hay más remedio” (lo que viene a ser un “porque me sale de los escaños”), cuando no directamente con una mentira.

Es evidente que nuestro sistema carece de los mecanismos adecuados para que los ciudadanos podamos no ya participar activamente en los procesos de toma de decisiones, sino ni tan siquiera informarnos adecuadamente del cómo y el porqué de éstas.  Lo lógico sería que el Presidente del Gobierno explicara que ha tomado la decisión de realizar recortes en base al estudio de Reinhart y Rogoff, y que los ciudadanos pudiésemos conseguir la revocación de esa decisión si considerásemos más adecuadas las conclusiones de Herndon. Sin embargo esto no ocurre así porque nuestro sistema no es participativo, sino representativo: los procesos de decisión son competencia exclusiva de representantes públicos que, mediante un determinado programa electoral, nos convencen para que depositemos nuestra confianza en ellos.

Pero es que ni tan siquiera vivimos en un sistema representativo plenamente democrático (entendiendo como “democrático” el que la opinión mayoritaria de los ciudadanos se vea reflejada lo mejor posible en estos procesos de toma de decisiones), pues en un sistema que realmente lo fuera las decisiones estratégicas no previstas en el programa electoral deberían resolverse mediante una consulta popular, el incumplimiento sistemático del programa debería ser razón suficiente para la convocatoria automática de elecciones y el uso de informaciones que se demuestren sesgadas o falsas deberían acarrear responsabilidades civiles e incluso penales.

La realidad es que nuestro sistema permite que los políticos utilicen nuestros votos a modo de patente de corso para hacer y deshacer según su parecer o el de la legión de asesores escogidos a dedo que arrastran tras de sí, y los ciudadanos debemos asumir que todo lo hacen por nuestro bien, pues ellos son los mesías del bienestar público (o privado, según quién gobierne), iluminados por el brazo divino de la democracia y ratificados por la firma inviolable del Rey.

Ejemplar de Despotes Anneuronatos

En definitiva, más allá del mero debate económico lo ocurrido con el artículo de Reinhart y Rogoff saca a relucir una de las mayores lagunas de este sistema que, aunque llamamos “democracia”, en realidad no deja de ser una suerte de despotismo representativo. Y lo peor es que ni siquiera podemos calificarlo de ilustrado, pues con el interminable desfile de miembras, analfabetos funcionales y detractores de la lectura que pululan por los más altos cargos de nuestro país bien merece conocerse como el nuevo Despotismo Aneuronado.

Al menos Carlos III se leería algún que otro libro de vez en cuando. Digo yo.

 

Fuentes y lugares para ampliar la información:

The Washingtong Post: Is the evidence for austerity based on an Excel spreadsheet error? 

Paul Krugman: La depresión del Excel (publicado por El País)

Inversion & Finanzas: Agujeros en la teoría de la austeridad europea de Rogoff y Reinhart

Gizmodo: El estudiante que ha puesto en evidencia la teoría de los recortes

El Blog Salmón: Rogoff y Reinhart: El verdadero debate debería ser la causalidad

Rosa María Artal: Ponga Vd. la papeleta en la urna y calle para siempre (publicado en eldiario.es)

Gurusblog: ¿A que no adivináis para qué han servido los recortes y las subidas de impuestos?

Constitución Española: Título preliminar, Artículo 1.3


  1. Luis Boto López
    29 abril, 2013 en 7:34

    Para mí, uno de los problemas surge cuando se considera la economía como un sujeto de la ciencia, cuando tiene mucho de ideología.

  2. 29 abril, 2013 en 7:39

    Reblogged this on La Argamasa Política and commented:
    Buen post sobre la toma de decisiones políticas sin criterio científico

  3. Dario
    29 abril, 2013 en 8:09

    Desde mi punto de vista, Reinhart y Rogoff han tratado de darle “sustento matemàtico” a las teorìas de sus mentores intelectuales que vienen desde la Escuela Austriaca y de los infumables Hayek y von Mises, asì como sus continuadores en la Universidad de Chicago. Lo que se està demostrando es que su “matemàtica” y su “ciencia” tiene la misma validez que los alucines pseudocientìficos creacionistas agrupados bajo la basura del diseño inteligente. De hecho, algo sobre lo que estoy escribiendo es acerca de la “matemàtica neoliberal”: su pretendida ciencia no es màs que un engaño ideològico. Y en esto los inùtiles de todos conocidos eligen sus polìticas.

    Muy bueno, Javi, este tema da para mucho.

  4. 29 abril, 2013 en 8:34

    Luis Boto López :

    Para mí, uno de los problemas surge cuando se considera la economía como un sujeto de la ciencia, cuando tiene mucho de ideología.

    Yo creo que el método científico es perfectamente aplicable a la economía igual que lo es por ejemplo a la historia. Otra cosa es que haya economistas que lo obvien, políticos que lo ignoren y, lo más importante, público sin capacidad crítica que trague con lo que le echen.

  5. 29 abril, 2013 en 9:18

    Estoy de acuerdo con Javi Oribe. Una cosa es que la economia pueda ser tratada de forma cientifica y otra es que las decisiones economicas se tomen no en base a los conocimientos cientificos que tenemos sobre ella, sino en base a prejuicios ideologicos.

  6. 29 abril, 2013 en 9:32

    El problema es cuando se pretende modelizar y extraer previsiones de la economía manejando unos datos claramente insuficientes. Y cuando además construyen su discurso como si las conclusiones que extraen no fuesen las de supuesta mayor probabilidad, si no dandolas como hechos predecibles. Y el colmo es cuando se utiliza mal la ciencia, como nuestros amigos los timólogos, de forma que construimos el modelo y sacamos las conclusiones que a nosotros nos gustan de antemano, como bien dice Darío. Es que parece que a los neos y en general a los especuladores feroces son a los que mas les gusta tratar a la economia como si una ciencia exacta se tratase, hablando como si realmente supiesen de que hablan y las consecuencias que tendrán lo que ellos hacen.
    Un documental que pusieron el otro dia sobre expertos daban unos datos que de ser ciertos ponen en ridículo a todos los analistas económicos. Claro que son cosas que yo ya tenía bastante claro despues de años leyendo un par de diarios económicos nacionales.

  7. Víctor
    29 abril, 2013 en 10:20

    Magnífico artículo Javi. Al menos se puede aprender también con humor (a partir del minuto 0:45)

  8. 29 abril, 2013 en 12:27

    Pero el día de las elecciones todos a votar lo mismo de siempre (o a no votar) como borregos.
    Después de iniciativas como No los votes o el 15M, y el surgimiento de nuevos partidos con nuevas ideas como Piratas y muchos otros (los hay para todos los gustos y tendencias) uno pensaría que la cosa iba a cambiar… pero no.

  9. Dubitador
    29 abril, 2013 en 16:09

    Creo que pervive un habitual malentendido respecto al concepto de democracia.

    Literalmente significa gobierno del pueblo, pero no necesariamente por el pueblo y con demasiada frecuencia tampoco para el pueblo, o por lo menos no para todo el pueblo.

    Siquiera en la famosa Polis griega existia esa mirifica democracia participativa que imaginamos. Con decir que siquiera se dá en un ambito tan cercano, reducido y atinente como es el de la Comunidad de Propietarios. Incluso en dicha Comunidad tiene lugar una delegacion en el organo de la Comunidad, el cual toma decisiones cotidianas sin previa consulta, deliberacion y venia de todos los miembros. Lo que hay es una posterior rendicion de cuentas y – salvo que medie comportamiento delictivo – el mal o torpe ejercicio se castiga con el reproche moral y el mero desplamiento en el cargo.

    La democracia es gobierno del pueblo en tanto que propietario de la soberania nacional y en funcion de ello designa a los mandatarios a traves de la eleccion de representantes, siendo su principal potestad la de confirmar o desplazar en el cargo al gobernante a traves de las elecciones. La idea es que el gobernante desea permanecer en el cargo y en consecuencia tratara concitar la adhesion del electorado con politicas que susciten su aprobacion.

    Pero mas en profundidad, la democracia representativa es fundamentalmente un metodo para cambiar el viejo modo de resolver la disputa por el poder, sustituyendo la batalla destructiva y sangrienta por una batalla pacifica de papeletas, donde mas que votar a favor de algo o alguien se vota contra algo o alguien, que es lo caracteristico de las batallas.

    Ciertamente, la democracia politica es perfectible y deseablemente participativa, pero no parece realista reprochar la democracia realmente existente sin antes haber logrado perfeccionar aquella democracia mas de cercanias.

  10. 29 abril, 2013 en 19:01

    Javi Oribe felicitaciones, un excelente artículo y me has dejado pensando que no soy la única que piensa esta cosas. El otro día discutía con amigos el porque no me gusta la política y les explicaba que es por esto que relatas tan bien. En mi país sucede lo mismo y los representantes hace los que les place o lo que les dicen los mas altos representantes de su partido . La verdad es que me indigna ver como juegan con mi voto seg{un sus propios intereses. Gracias por ponerlo en tan lindas palabras!!!

  11. Herbert West
    29 abril, 2013 en 20:25

    Javi Oribe, magnifico artículo.

    Yo también creo que la economía es una ciencia, y una buena ciencia. El problema es que hay mucho magufo al que se le hace mucho caso (la escuela Austríaca y descendientes)

    ¿Eres economista o controlas del tema? No me importaría algún otro artículo mostrando lo que hay de ciencia en esta disciplina, o denunciando sus magufadas.

    En ese sentido os dejo el siguiente enlace. Aunque su estilo es algo agresivo considero que está todo muy bien fundamentado y explicado.

    http://chemazdamundi.wordpress.com/

  12. Agent T
    29 abril, 2013 en 20:41

    El autor de este artículo debe de ser una persona bastante cándida si cree que los políticos leen artículos de economía a la hora de fijar sus políticas. Te garantizo que eso no pasa.

    Es más, Rogoff y Reinhart, a pesar de todo este guirigall, jamás publicaron realmente ningún trabajo al respecto en ninguna revista seriada. El famoso gráfico y el borrador del trabajo se publicó en un suplemento de los Papers and Proceedings de la AER, y que por ser eso, un suplemento, no pasó por la revisión.

    Los chillones artículos de El País “El estudiante que salvó al mundo de la austeridad“, indignan a cualquier persona seria. De verdad, un poco de sentido común eh? Ya es la enésima gilipollez que publica El País.

    En primer lugar, aquí no ha habido ninguna austeridad, el déficit público español ha bailado en torno al 11%, 9%, 10%. Si eso es austeridad que baje dios y lo vea. Tasas brutales de endeudamiento inéditas en ningún país desde hace varios años, y el presupuesto del estado es mayor que antes de la crisis, aunque te digan lo contrario, gastamos más. Lo hacemos porque el estado ya dedica más de 40.000 millones de euros en pagar los intereses de la deuda. Y el año que viene volverá a aumentar el presupuesto, porque los intereses habrán aumentado porque nos habremos endeudado más. Saca conclusiones: El proceso es exponencial. Una retroalimentación negativa infernal que te aseguro no nos hará más ricos, y no hace falta leer publicaciones de economía para darse cuenta: Sólo hace falta sentido común, cosa que no tenéis.

    Si la cosa se solucionara tan fácil como gastar más, la economía española sería la arcadia feliz hipe-rica. La broma la pagarán las generaciones futuras.

    Lo que, obviamente hay que hacer es ajustar el gasto a os ingresos. Punto. Llamadlo “austeridad” si queréis, yo lo llamo responsabilidad y sentido común.

  13. 29 abril, 2013 en 22:12

    Agent T :

    El autor de este artículo debe de ser una persona bastante cándida si cree que los políticos leen artículos de economía a la hora de fijar sus políticas. Te garantizo que eso no pasa.

    El autor de este artículo dice en este artículo precisamente lo contrario, te lo garantizo.

  14. 29 abril, 2013 en 22:18

    Herbert West :

    ¿Eres economista o controlas del tema? No me importaría algún otro artículo mostrando lo que hay de ciencia en esta disciplina, o denunciando sus magufadas.

    No, soy matemático, de economía entiendo lo que cualquiera que lea el periódico aunque es un tema que me interesa bastante. De todas formas aquí sobre economía no opino: solo muestro datos que he recopilado y sus fuentes, la opinión la hago sobre política (aunque parece que hay quien no lo ha terminado de pillar).

  15. Sabelaika
    30 abril, 2013 en 0:36

    Otro asunto en el que me gustaría que se manejaran datos y no ideología y prejuicios es el de la privatización de los servicios públicos, y en concreto, el de la sanidad. Para algunos resulta evidente que la gestión privada reduce los costes, pero para la OMS, analizando el caso británico, no está tan claro.
    He encontrado este artículo que parece bastante didáctico, pero es de 2007. http://d14aafm5ckv3lj.cloudfront.net/n68/reportaje1.pdf

  16. paco
    30 abril, 2013 en 2:14

    @ Agent T: Pues va a ser que no estoy para nada de acuerdo contigo. Austeridad en un gasto no significa gastar menos. Significa reducir gastos superfluos o/e innecesarios.(Otra cosa es el concepto que tenga un gobierno,comunidad o ayuntamiento de cuáles con las cosas superfluas…). Si tienes hijos lo deberías entender,por ejemplo,una pareja que sale todos los viernes al cine tienen un hijo y eso supone un gasto ineludible que hace que como medida de austeridad dejen de ir al cine…y aún así gastan 100 euros más al mes que antes.
    Que el déficit sea mucho mayor también tiene mucho que ver con la reducción de ingresos por parte de las administraciones pese a las subidas de impuestos(el pago de los intereses de la deuda solo es un factor entre muchos)
    Por otro lado,el propio FMI reconoció en enero que,en sus recomendaciones de austeridad a ciertos países no había tenido en cuenta los efectos perniciosos de esa austeridad en el desempleo y en el PIB.

  17. J.M.
    30 abril, 2013 en 7:31

    Sabelaika :

    Otro asunto en el que me gustaría que se manejaran datos y no ideología y prejuicios es el de la privatización de los servicios públicos, y en concreto, el de la sanidad. Para algunos resulta evidente que la gestión privada reduce los costes, pero para la OMS, analizando el caso británico, no está tan claro.
    He encontrado este artículo que parece bastante didáctico, pero es de 2007. http://d14aafm5ckv3lj.cloudfront.net/n68/reportaje1.pdf

    Es que yo creo que es un problema ideológico además de económico. Muchos pensamos que los servicios públicos deben de ser, por norma general, deficitarios. En sanidad, por ejemplo, el objetivo no es reducir costes como sea, eso debe dejarse para los “negocios”, no para las prestaciones sociales. El objetivo es garantizar una atención correcta a todos los ciudadanos, y para pagarla están los impuestos.

    Un servicio público no puede ni debe, salvo excepciones, ser sostenible por sí mismo. Va en contra de la propia definición de prestación social: ésta consiste en que los que cotizamos carguemos con los gastos de los que no cotizan.

    Lógicamente, podríamos argumentar que ese modelo se puede llevar a cabo con gestión pública o con gestión privada, pero es obvio que una empresa siempre va a pretender aumentar lo más posible el margen de beneficios, y eso se consigue ahorrando en medios humanos y materiales. Es decir, reduciendo los recursos.

    Personalmente, prefiero una gestión pública, bien controlada eso sí, que no escatime pruebas ni mantas para ganar unos eurillos más. Pero insisto, es una cuestión ideológica 😉

  18. 30 abril, 2013 en 9:19

    Estoy de acuerdo con J.M., el problema en mi opinión es que para que una gestión pública sea eficiente y esté bien controlada es imprescindible que exista una transparencia absoluta tanto en cuanto a lo que se gasta en el último lápiz o goma de borrar como en la selección del personal desde el conserje hasta el director general.

    ¿Os imagináis que eso fuera así en España? Yo no.

  19. Luis Boto López
    30 abril, 2013 en 9:58

    Javi Oribe :

    Luis Boto López :
    Para mí, uno de los problemas surge cuando se considera la economía como un sujeto de la ciencia, cuando tiene mucho de ideología.

    Yo creo que el método científico es perfectamente aplicable a la economía igual que lo es por ejemplo a la historia. Otra cosa es que haya economistas que lo obvien, políticos que lo ignoren y, lo más importante, público sin capacidad crítica que trague con lo que le echen.

    Estoy de acuerdo en que el método científico puede ser aplicable al estudio de la economía digamos desde fuera. Se pueden hacer modelos, se pueden hacer estudios estadísticos, etc. Pero la mayoría de comentarios a este post me reafirman en que la economía como tal tiene un fuerte componente ideológico que la aleja del proceder de otras disciplinas científicas, en las que el componente ideológico, si bien no está siempre ausente (tópicos sobre los que investigar etc), tiene un menor peso sobre sus practicantes. En definitiva, como se distribuyen los recursos responde a una decisión ideológica fuerte y esa decisión será justificada, si es que necesita ser justificada, con estudios, muchas veces “ad hoc”.
    Saludos cordiales

  20. Agent T
    30 abril, 2013 en 10:36

    Estupendo, y si fuera así… que? A caso alguien en este país miraría los presupuestos? Vivo en un pueblo de más o menos 30.000 habitantes, cuyo ayuntamiento publica los estados contables desde el 2009 -los estados contables de muchos ayuntamientos, pero no todos, se publican en http://www.rendiciondecuentas.com-. Pues tengo la mala (y certera) impresión de que soy el único de esos 30.000 que los miran. En primer lugar, no está en el interés de la población repasar cuadros contables, y en segundo lugar, pocos tienen el conocimiento técnico necesario para entenderlas. Te equivocas al pensar que el problema es de los gobernantes, el problema está más en los gobernados.

  21. 30 abril, 2013 en 11:04

    Luis Boto López , creo que en esencia estamos de acuerdo: la economía no es una ciencia exacta como las matemáticas ni basada en leyes naturales como la física, pero una vez asumidas unas ideas de partida puede ser explicada razonablemente mediante el uso del método científico, e incluso se pueden hacer predicciones con un mayor o menor grado de incertidumbre. El problema surge cuando los métodos de predicción utilizados están amoldados a los resultados que queremos obtener: a partir de ese momento la economía y la astrología dejan de diferenciarse.

    Agent T , tienes mucha razón, pero estamos hablando de dos problemas diferentes. Si el sistema fuera participativo y cualquier ciudadano pudiera tener acceso a todas las cuentas públicas seguramente mucha gente ni se enteraría de los temas en los que puede participar ni tendría interés en saber en qué gasta su alcalde el dinero de todos. Pero eso no es razón para que dejemos las cosas como están, habrá que conseguir una mayor participación ciudadana o una representación más democrática y además habrá que educar a los ciudadanos para que ejerzan como tales. Y probablemente si conseguimos lo primero será más fácil llegar a lo segundo.

  22. J.M.
    30 abril, 2013 en 19:08

    Javi Oribe :

    Estoy de acuerdo con J.M., el problema en mi opinión es que para que una gestión pública sea eficiente y esté bien controlada es imprescindible que exista una transparencia absoluta tanto en cuanto a lo que se gasta en el último lápiz o goma de borrar como en la selección del personal desde el conserje hasta el director general.

    ¿Os imagináis que eso fuera así en España? Yo no.

    Completamente de acuerdo. Y le sumaría uno más: agilidad. Las trabas burocráticas que se dan ahora mismo para pagar de los presupuestos de un organismo público hacen que los pagos a proveedores se retrasen meses, cuando no años. Esto tiene una consecuencia trágica: los proveedores cargan un porcentaje importante en el precio, que -por lo que yo conozco- llega en ocasiones hasta el 50%.

    En este tipo de procesos (de los que hay a decenas) está la clave del ahorro y la optimización, y no en comprar menos equipamiento o escatimar pruebas diagnósticas y prácticas de campo.

    Saludos.

  23. 1 mayo, 2013 en 9:44

    Yo estoy de acuerdo con Anguita.. en este país dinero sobra..
    pero hasta que no dejen de controlarlo y chorizearlo unos cuantos sinvergüenzas ..

  24. Pepe
    2 mayo, 2013 en 22:23

    Dario :
    Desde mi punto de vista, Reinhart y Rogoff han tratado de darle “sustento matemàtico” a las teorìas de sus mentores intelectuales que vienen desde la Escuela Austriaca y de los infumables Hayek y von Mises, asì como sus continuadores en la Universidad de Chicago. Lo que se està demostrando es que su “matemàtica” y su “ciencia” tiene la misma validez que los alucines pseudocientìficos creacionistas agrupados bajo la basura del diseño inteligente. De hecho, algo sobre lo que estoy escribiendo es acerca de la “matemàtica neoliberal”: su pretendida ciencia no es màs que un engaño ideològico. Y en esto los inùtiles de todos conocidos eligen sus polìticas.
    Muy bueno, Javi, este tema da para mucho.

    Sus continuadores no son de la escuela de Chicago. Esos monetaristas, lejos de los austríacos.

  25. 8 mayo, 2013 en 21:57

    Para que veáis que cuando hablo de Despotismo Aneuronado no lo hago porque sí:

    Rajoy saluda al “señor presidente del Gobierno” al comienzo de su intervención en el Pleno

    http://www.antena3.com/noticias/espana/rajoy-saluda-senor-presidente-gobierno-comienzo-intervencion-pleno_2013050800087.html

  26. Darío
    12 junio, 2013 en 18:26

    Sus continuadores no son de la escuela de Chicago. Esos monetaristas, lejos de los austríacos.

    Pepe, te quería contestar este comentario desde hace tiempo y hasta ahora lo hago. Tienes razón. Mi manera de exponer mis comentarios no fue la adecuada. Efectivamente, son cosas teóricas diferentes la escuela austriaca y el monetarismo de la Universidad de Chicago.

    Dime qué opinas de esto: desde mi punto de vista, el neoliberalismo actual es la conjunción pragmática estadounidense del monetarismo y la defensa del capitalismo por parte de la escuela austriaca, y es lo que el capitalismo tuvo para enfrentar la insurgencia obrera del primer mundo y la sublevación del tercero en los años ochenta del siglo pasado. en realidad llevamos treinta años de neoliberalismo exitoso simple y snecillamente por qué los capitalistas ganan mas que en otras épocas y por qué sus víctimas no encuentran la manera efectiva de enfrentarlo.

    Si me quieres decir tu opinión, o si alguien que conozca lo desea hacer, me gustaría leerlo. Lo que este asrtículo para mi si deja en claro es que la pretendidad cientificidad del discurso neoliberal es un mito sostenido por matemáticos tan malos que serían rechazados en cualquir centro de partículas o universidad seria.

    Saludos

  1. 1 mayo, 2013 en 7:22
  2. 9 junio, 2013 en 18:19
  3. 25 junio, 2013 en 8:34
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