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San cemento, botellón y lucha de clases

3 mayo, 2013

borracho_fiestas_san_cemento_by_rusneko-d3dt9zjEste artículo lleva la cabecera de “científicamente incorrecto”, pero también habría que añadirle la de “políticamente incorrecto”, porque incluye algunos planteamientos poco convencionales y que quizá chirríen a cierta proporción de lectores. Se trata, por lo tanto, de una reflexión personal y de una opinión subjetiva que puede estar tan equivocada como aquella a la que critica.

Dicho esto, lanzo la primera granada: siempre he pensado que emborracharse no es malo. Es más, creo que una buena fiesta en la que acabes abrazado al inodoro no tiene porqué ser triste, contraproducente, ni representar una experiencia negativa, por patético que haya sido tu final.

Por eso no solo discrepo, sino que me causan una gran irritación esos anuncios que sentencian “el tiempo que le dedicas al alcohol se lo quitas a todo lo demás”, asumiendo que cualquier otra ocupación siempre será mejor que unas copas con los amigos. Y no solo eso, sino que además insinúan que el levantamiento de vidrio es incompatible con una vida familiar, una actividad creativa o, directamente, con una vida interesante.

Lógicamente, el tiempo que estás de fiesta podrías emplearlo en leer un libro, de igual forma que el tiempo que empleas en leer un libro podrías utilizarlo en ver una película y el tiempo que gastas en ver una película podrías invertirlo en firmar todas las peticiones de change.org que lleguen a tu correo. Treinta euros gastados en copas podrán emplearse mejor  pagando una buena obra de teatro o, mejor que gastarlos en teatro, donándolos a una ONG. ¿Pero es que hacer una de estas cosas impide hacer también las otras? ¿Debemos elegir entre ir de fiesta o leer o entre leer e ir al cine?

Dejadme hacer de todo

Lo importante no es “lo que se puede hacer en lugar de”, sino “lo que no se puede hacer a causa de”. Y la diferencia no es baladí: todos estos mensajes adolecen de una demagogia falaz, que pretende inculcar que el ponerte tibio una noche es incompatible con trabajar en médicos del mundo o con ser físico nuclear y eso es, simplemente, más falso que un euro de madera.

En mi entorno más inmediato tengo amigos médicos, ingenieros de telecomunicaciones, biólogos, arqueólogos, paleontólogos y directores de banco, algunos de ellos en puestos de alta responsabilidad. Y no hay ni uno solo al que no haya visto en alguna ocasión a cuatro patas cuando eran estudiantes.

No, las fiestas y las borracheras no son incompatibles con llevar una vida plena. No son incompatibles con ser un buen profesional ni con obtener un premio nobel. De igual forma que perder el tiempo viendo fútbol no tiene porqué socavar tu rendimiento académico. Se pueden hacer muchas cosas en esta vida, y lo importante es precisamente saber cuáles de ellas nos cierran otras puertas.

Y es que debemos distinguir el tomar una copa de padecer alcoholismo. De igual forma que debemos diferenciar echar un euro a una tragaperras con sufrir ludopatía. Seamos serios; afirmar que beber cerveza en una terraza o tomar unos lingotazos en un garito el fin de semana es la puerta a alcohólicos anónimos es la misma barbaridad que suponer que ser conductores de rally tiene el peligro de acabar como conductores suicidas matando familias inocentes en una autopista.

¡Atención! Nueve de cada diez traumatólogos afirman que esta actividad puede ser peligrosa para su salud.

¡Atención! Nueve de cada diez traumatólogos afirman que esta actividad puede ser peligrosa para su salud.

Pero cuidado, no estoy diciendo que beber alcohol sea inocuo para la salud. Está más que probada su relación con numerosas enfermedades, y algunas de ellas muy graves. Ahora bien, esa relación es directamente proporcional al volumen medio de consumo y a su frecuencia. Es decir, no es lo mismo tomarte dos litros de cerveza cada fin de semana que ocho copas de anís y dos cubatas cada día.

Aun así, y salvo algunas excepciones en ciertas patologías, siempre es más sano no beber nada. Si aceptamos que esto no es motivo de discusión, igualmente deberemos aceptar que es más sano no conducir en absoluto que conducir habitualmente, aunque respetemos escrupulosamente las normas de circulación; o que es mucho más sano no practicar montañismo, submarinismo o parapente y que, en caso de hacerlo, tendremos menos probabilidades de morir o sufrir consecuencias negativas para nuestro organismo cuanto menos lo practiquemos. ¿A alguien se le ocurriría hacer un anuncio que dijera “el tiempo que le das a la escalada se lo quitas a todo lo demás”?

Quiero decir con esto que todo en esta vida tiene sus riesgos, y que jamás vamos a alcanzar la seguridad de no tener peligro de enfermar o morir prematuramente. En nuestras manos está elegir el punto de equilibrio y decidir hasta donde queremos o nos merece la pena arriesgarnos.

Sin esta capacidad de decisión, sin la capacidad de asumir riesgos, sin la posibilidad de realizar acciones que exigen poner en peligro tu vida, a muchos de nosotros no nos interesa vivir. Hay que entender que llegar a los 100 años sin despeinarte no sea considerado por todo el mundo como el mejor plan de vida. Seamos también capaces de respetar eso.

Cada uno de nosotros debe elegir como vive su vida. Y para poder hacerlo de la forma más libre posible no necesitamos anuncios que nos engañen, sino educación. Conocer los problemas que acarrea el alcohol o los riesgos de sufrir un accidente de descompresión son vitales para beber en una fiesta o para bucear en el Océano Índico.

Esta responsabilidad, adquirible mediante la educación y no mediante las multas y la demagogia, es la que nos impedirá conducir después de cuatro copas o volar tras una inmersión a cuarenta metros.

Perdida juventud

Aclarado esto, suelto el segundo torpedo a la línea de flotación de la corrección social: estoy totalmente a favor del botellón.

Como dicen los tertulianos más recalcitrantes, “hay muchas otras formas de divertirse”. Cierto, hay muchas otras formas de divertirse, y de nuevo nos deberíamos preguntar si ir un viernes de botellón nos inhabilita para asistir el domingo a un concierto o haber leído un buen libro durante esa semana.

Sé perfectamente que con esto abriré algunas carnes, pero considero que las fiestas son tan importantes en la vida universitaria como los laboratorioas y las bibliotecas. La experiencia universitaria va más allá de la formación académica, y eso se ha sabido desde siempre en los campus anglosajones, donde existe una convivencia inimaginable en el sur de Europa, y especialmente en España, donde la asistencia a la universidad no se diferencia mucho en cuanto a régimen de vida con la asistencia al instituto o al colegio.

imagen uno del botellon

En una fiesta se comparte y se aprende sobre relaciones humanas de igual forma que en un grupo de trabajo en clase. Son aspectos diferentes de algo que nos ayudará en el futuro: saber y disfrutar de la relación con otras personas, de la colaboración y del trabajo en grupo. Aunque me baso en mi propia experiencia, algo poco significativo, sigo viendo y disfrutando de la compañía de aquellos antiguos compañeros de colegio, instituto y universidad que se emborrachaban conmigo; esos que ahora son ingenieros, doctores o directores de banco. Ahora dedicamos más tiempo a viajar, a hacer deporte o a ir al cine, pero es que saber envejecer también depende de que hayas hecho a los dieciocho lo que tocaba hacer.

De nuevo, e igual que con el alcohol, no pretendo decir que el botellón no pueda tener malas consecuencias. Al igual que un estudiante americano puede extraviarse en el equipo de fútbol y acabar la carrera sin saber apenas leer y escribir, muchos jóvenes pueden perder el norte y convertir los desparramos en su única o, al menos, principal actividad. También he conocido alguno de éstos, aunque debo reconocer que los menos.

Y de nuevo es una decisión que les corresponde a ellos adoptar, y no a los demás. La abstinencia y el desconocimiento no es el mejor medio preventivo en todas las ocasiones. No te libras mejor de ahogarte no acercándote al agua, sino aprendiendo a nadar, lo que además te permite disfrutar más de tu vida.

Cuando los hechos nos hacen perder la razón

Creo que he dejado clara mi tesis a lo largo de los párrafos anteriores: divertirse y emborracharse no tiene que ser incompatible con otras actividades, con alcanzar el éxito y con llevar una vida plena y satisfactoria. Por supuesto, tampoco debe ser impedimento para ser solidario y luchar contra la injusticia.

Sin embargo, a veces los hechos se convierten en un escollo muy molesto para aceptar la teoría.

El pasado 25 de abril tuvieron lugar dos citas masivas en Madrid de forma simultánea; por un lado, la plataforma ¡en pie! convocó la acción “Asedia el Congreso”, en la que se pretendía protestar por un estado que defiende a los poderosos frente al pueblo. Por otro, un macrobotellón en Ciudad Universitaria con motivo de San Cemento, patrón de Arquitectura.

Miles de chavales comenzaron a inundar las praderas de Ciudad Universitaria, y debo reconocer que me produjo cierta tristeza pensar que eran bastantes más que los que a aquellas horas comenzaban a concentrarse en las inmediaciones del Congreso de los Diputados.

Según transcurrían las horas, la masa de estudiantes fue aumentando considerablemente, y abandoné Ciudad Universitaria antes de que la fiesta llegara a su clímax. Normalmente estas explosiones de gente joven divirtiéndose me suelen hacer volver a casa con buen sabor de boca, pero esta vez el gusto era más amargo, pensando que otros estaban a aquellas horas recibiendo porrazos por luchar por el futuro de los que mientras, bebían alegremente.

A la mañana siguiente pude ver los resultados de ambas concentraciones: en el Congreso, un limitado número de ciudadanos fue aporreado y dispersado sin ningún tipo de contemplación, saldándose la noche con varios detenidos y centenares de heridos. La tentativa de asediar el Congreso hasta el fin de semana había fracasado estrepitosamente. En el otro escenario, mientras los participantes dormían plácidamente, éste era el paisaje, tras la primera pasada de los equipos de limpieza:

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San Cemento 2013 destroza completamente mi argumento. Para los participantes, no se trata de compatibilizar fiesta y compromiso, sino de marcar prioridades muy claras: elegir la fiesta a la lucha, la comodidad a la educación y de esta forma dar argumentos a los de siempre para vociferar contra el alcohol y la juventud y defender que las cosas no están tan mal si la gente prefiere ir de fiesta que de manifestación.

Pero yo soy muy cabezón y –quizás demasiado- optimista. Sigo pensando que no es incompatible montar una fiesta y dejar las praderas complutenses inmaculadas. Tampoco es imposible asistir a un botellón y estar al día siguiente partiéndote el cobre frente a los antidisturbios. De hecho, muchos chavales estaban en Neptuno en su particular botellón de pelotas de goma, dejando las copas para el momento de lamerse las heridas.

El problema es que estamos perdiendo la guerra en todos los frentes. Los jóvenes que dejaron toneladas de basura en Ciudad Universitaria han crecido en una sociedad falsamente aburguesada, en un entorno donde los muertos de hambre se hacen llamar clase media, recibiendo una educación que les instaba a dejar su ropa interior tirada en el suelo, porque su familia podía permitirse que una criada inmigrante la recogiera y la llevara a la lavadora. No tiran la basura a mala leche, simplemente se les ha inculcado que ya habrá alguien que la limpiará. De hecho, cuando vuelvan el lunes a clase no quedará ni rastro. Lo que ninguno valorará es que han despilfarrado más de 100.000 euros de dinero público en limpiar el resultado de su vaguería.

De igual forma, prefirieron beber a defender su futuro, porque ni siquiera son conscientes de que ese futuro corra peligro. Lo han tenido todo, y están estudiando becados o gracias al dinero de papá, que además les regaló un coche por aprobar la selectividad. Otra cosa será cuando el nuevo estado que estamos permitiendo formar cancele su beca y papá, en el paro y con la hipoteca sin pagar, tenga que cerrar el grifo y la universidad deba cambiarse, en el mejor de los casos, por un infraempleo para que en casa puedan comer.

Conseguimos que el hijo del obrero fuera a la universidad, pero el precio que pagamos fue muy alto: dejamos de considerarnos obreros. Y ahora, una vez crecidos y creyendo ser lo que no fuimos nunca, la hostia va a ser pequeña…

La lucha continúa

Así que de nuevo está en nuestras manos: podemos demostrar que ser joven no es sinónimo de ser idiota. Podemos demostrar que pasárselo bien no significa ignorar las desigualdades y la justicia social. Podemos demostrar que preferimos emplear los fondos de la universidad en becas y equipamientos en lugar de en limpiar toneladas de basura.

Pero la labor es de todos. No podemos descargar la culpa en los chavales y descansar plácidamente pensando que es una generación de guarros. Si actúan así es por la educación que han recibido de sus padres y maestros, y nosotros somos esos padres y maestros.

La mierda del viernes por la mañana no la generaron solo los estudiantes, la generamos todos, y responsabilidad de todos es recogerla y largarnos para el Congreso.


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  1. Anónimo
    3 mayo, 2013 en 7:10

    Un contenedor amarillo de reciclaje de plástico, colocado cada 20 m, y unos pocos de vidrio, podrían cambiar el panorama.

  2. 3 mayo, 2013 en 8:11

    Excelente artículo: sincero y revelador. Espero que aireando opiniones de este tipo algún día aprendamos a distinguir entre información y “El Gran Debate” o entre deporte y “Punto Pelota”. Procedo, por tanto, a quitarme el sombrero.

  3. 3 mayo, 2013 en 8:40

    Lo que voy a comentar está relacionado con lo que atañe a reivindicar derechos, no tiene nada que ver con el botellón. El otro día una persona muy mayor hacía la siguiente reflexión: “cuando eramos jóvenes muchos de nosotros nos partimos (más bien les partieron) la cara para luchar por derechos laborales para ellos y para sus hijos”. Hoy ya tenemos esos derechos, pero están amenazados. ¿Hay el mismo compromiso por parte de los jóvenes de hoy?, si no pelean ellos, ¿qué esperan dar en herencia a sus hijos?

  4. 3 mayo, 2013 en 8:50

    Te sigo desde hace un tiempo. Aunque no trate de ciencia, me ha encantado tu post, creo que en la opinión desnuda es donde se miden las personas, y como bloguero te has retratado en este post. ¡Bravo! Estoy muy de acuerdo con lo que pones, me alegra seguirte y encontrar cosas así de vez en cuando.

  5. 3 mayo, 2013 en 10:15

    Muy buen artículo. Quisiera compartirlo, pero antes corrige esta falta: también depende de que hayas “echo” a los dieciocho lo que tocaba. Un saludo.

  6. homeopatutia
    3 mayo, 2013 en 11:16

    Hablar desde dentro de la cultura del alcohol hace caer en falacias comparativas bastante fuera de lugar. Absolutamente todo el mundo conoce los riesgos del alcohol, de hecho suelen ser la razón porque lo toman, las bondades del alcohol son más bien dudosas, pero no comparemos al conductor de coche que va al trabajo con el kamikaze que corre a 200 por el subidón de adrenalina.

    Es muy dificil en España hacer nada que no sea salir de copas si quieres socializar o estar en un ambiente distendido, la alternativa es ir al teatro, al cine, a ver una performance… si vives en una de las cuatro ciudades grandes de España. En el resto del país la alternativa es o quedarte en casa y aumentar tus puntos de ermitaño o elegir entre alcohol a secas o alcohol con toro y fiesta patronal. No hablamos ya de educación, hablamos de adoctrinamiento, de transformar dos conceptos independientes en algo intrinsecamente unido e imponerlo generación trás generación a golpe de integración en grupo y machaca desde los medios. Me encantaría ver un estudio de la proporción entre bares/pubs/discotecas y teatros/cines/zonas culturales, puedo equivocarme pero la balanza parece que va a caer de la parte de los primeros.

    ¿Implica solo divertirse el beber? No, vas a tener un mega-fiestón y te vas a poner bien borracho, vas a atreverte a decir eso que no te atrevias a decir, vas a sacar esa irritabilidad que antes contenias, vas a comportarte como si no hubiera mañana. ¿En ese contexto crees que mucha gente se acuerda de donde está la papelera o donde hay que orinar? Podriamos volver a lo inadecuado de la comparación con los coches, ¿moderamos el consumo de alcohol al igual que moderaríamos la velocidad en el coche para reducir la probabilidad de incidencia?¿Son peores las fiestas sin alcohol al igual que lo es tener que recorrer 40 km. corriendo a pie?¿Hace falta esta alforja para este viaje?

    Desde mi punto de vista, si queremos mejorar el nivel de consciencia de nuestra sociedad hay que desligar la cultura de la fiesta de la de la borrachera vandálica, tanto por su causa como por sus efectos. Cualquier otro planteamiento se perderá en la próxima borrachera e igual hasta se transformar en un sentimiento de culpabilidad mal gestionada con consecuencias incluso peores.

  7. Carlos Sanjuan
    3 mayo, 2013 en 12:41

    Partiendo del hecho de que ni el actual gobierno ni el anterior sean santo de mi devoción, a ti se te nota una clara tendencia, pues das por sentado que toda juventud que no asistió a el Congreso esta errando en su conducta. Cada joven tiene derecho a asistir o no a la manifestación de turno. Tu opinión es tan valida como la del sujeto que decide no asistir a una manifestación, el cual ejerce su derecho a la libertad de actuación.

    Un saludo

  8. Jur
    3 mayo, 2013 en 12:42

    #1, que cada uno se lleve su mierda si no hay un contenedor a mano también es una opción.

  9. viano
    3 mayo, 2013 en 13:27

    Básicamente, aunque el autor y muchos más opinantes puedan no reconocerlo, la fiesta, el alcohol y otros hábitos tóxicos son el sustituto del sexo. O lo que es lo mismo: se sale de juerga, si es posible, para copular en el caso de los hombres y para matices más complejos en el de las chicas. Cuando no es posible, que ocurre a menudo, uno “se lo ha pasado en grande con sus amigos”. Subsidiariamente. No nos engañemos. El universo es comida, sexo y poder. El resto son especias que lo condimentan y rellenan huecos.

  10. Miguelón
    3 mayo, 2013 en 16:00

    Carlos Sanjuan, no veo yo a qué tendencia te refieres (¿acaso insinúas alguna parcialidad política por parte del autor?). Si en vez de ser este gobierno el que se estuviera cargando el país siguieran los de antes, seguiría estando exactamente igual de justificado llamar a la movilización.

    Y por supuesto que cada cual debe tener derecho a actuar como mejor le parezca : El mismo que nos asiste para opinar que tal o cual postura no nos parece adecuada, que es precisamente lo que se está haciendo aquí.

  11. Pancracio
    3 mayo, 2013 en 18:12

    Hazte unos amiguetes, joer… que la vida son cuatro días y tu blog, para más inri, lo leen cuatro gatos.

    No te hagas mala sangre hombre!

  12. J.M.
    3 mayo, 2013 en 19:13

    Carlos Sanjuan :

    a ti se te nota una clara tendencia, pues das por sentado que toda juventud que no asistió a el Congreso esta errando en su conducta. Cada joven tiene derecho a asistir o no a la manifestación de turno. Tu opinión es tan valida como la del sujeto que decide no asistir a una manifestación, el cual ejerce su derecho a la libertad de actuación.

    Un saludo

    Obviamente que es mi opinión, no va a ser la del Papa de Roma. Por eso comencé el artículo con el siguiente párrafo:

    Este artículo lleva la cabecera de “científicamente incorrecto”, pero también habría que añadirle la de “políticamente incorrecto”, porque incluye algunos planteamientos poco convencionales y que quizá chirríen a cierta proporción de lectores. Se trata, por lo tanto, de una reflexión personal y de una opinión subjetiva que puede estar tan equivocada como aquella a la que critica.

    El objetivo era aclarar que se trataba precisamente de eso: de mi opinión mediada lógicamente por mis tendencias ideológicas. Pensé en su momento que el párrafo sobraba, pero veo que no solo no sobra, sino que lo debí poner en negrita…

    homeopatutia :

    Hablar desde dentro de la cultura del alcohol hace caer en falacias comparativas bastante fuera de lugar. Absolutamente todo el mundo conoce los riesgos del alcohol, de hecho suelen ser la razón porque lo toman, las bondades del alcohol son más bien dudosas, pero no comparemos al conductor de coche que va al trabajo con el kamikaze que corre a 200 por el subidón de adrenalina.

    Yo no lo comparo, lo hacen otros cuando afirman taxativamente que tomarte cuatro cervezas es el primer paso hacia el alcoholismo y la muerte o que fumarte cuatro porros es la puerta a la heroína. Es la misma barbaridad.

    homeopatutia :

    Es muy dificil en España hacer nada que no sea salir de copas si quieres socializar o estar en un ambiente distendido, la alternativa es ir al teatro, al cine, a ver una performance… si vives en una de las cuatro ciudades grandes de España. En el resto del país la alternativa es o quedarte en casa y aumentar tus puntos de ermitaño o elegir entre alcohol a secas o alcohol con toro y fiesta patronal.

    Aquí estás asociando variables independientes. El problema de que no exista mucha alternativa de ocio no es problema del alcohol, sino de la histórica falta de interés y de apoyo de nuestros regidores hacia las actividades culturales y recreativas. De igual forma que la práctica inexistencia de esta oferta en la España rural es debida a que en nuestro país no ha habido un desarrollo real fuera de las ciudades. En el campo seguimos en la edad media en muchísimos sentidos, y colma de tristeza comparar un pequeño pueblo alemán o francés con la mayor parte de nuestros poblachos.

    Aún así, tampoco conviene exagerar. Yo viví durante cinco años en un pueblo perdido y, precisamente, la actividad que menos cultivé fue la de ir a los bares (aunque no te lo puedas creer, no se trata de beber por beber, sino de beber en determinado ambiente y compañía). Por el contrario, como conocí a la fauna local más interesante fue a través de dos aficiones: el aeromodelismo y la radioafición, de donde obtuve gratísismas experiencias personales y muy buenas amistades. Eso sí, en las reuniones multitudinarias que se celebraban un par de veces al año hacíamos sangría, pero nadie es perfecto…

    homeopatutia :

    ¿Implica solo divertirse el beber? No, vas a tener un mega-fiestón y te vas a poner bien borracho, vas a atreverte a decir eso que no te atrevías a decir, vas a sacar esa irritabilidad que antes contenias, vas a comportarte como si no hubiera mañana. ¿En ese contexto crees que mucha gente se acuerda de donde está la papelera o donde hay que orinar?

    Sí, rotundamente, porque no es una cuestión de comportamiento perturbado, sino de educación. Por muy borracho que estés, no te dedicas a violar niños o a coser a navajazos al primer abuelo que pase, por mucho que nos quieran hacer creer.

    El alcohol desinhibe, lo que quiere decir que puedes atreverte a hacer más cosas que estando sobrio, pero solo aquellas que reprimes por diversos tabús o normas sociales pero que realmente no consideras que estén mal. Ya lo dice el dicho popular: “eso, ni borracho“. Esa es otra rueda de molino con la que nos quieren hacer comulgar: que alguien maltrata a su pareja “bajo los efectos del alcohol” o que borracho te puedes volver maricón (aunque nunca dicen si los maricones se transforman en heteros).

    Puedes comprobarlo de forma muy sencilla: compara el número de heridos por peleas que suele haber en discotecas poligoneras y los que suele haber en botellones universitarios. Si el alcohol es un factor común a ambos, obviamente debe haber otras variables implicadas.

    Que no, que los chavales tiran mierda porque les hemos educado pésimamente, no porque estén borrachos.

    homeopatutia :
    Podriamos volver a lo inadecuado de la comparación con los coches, ¿moderamos el consumo de alcohol al igual que moderaríamos la velocidad en el coche para reducir la probabilidad de incidencia?¿Son peores las fiestas sin alcohol al igual que lo es tener que recorrer 40 km. corriendo a pie?¿Hace falta esta alforja para este viaje?

    Nadie dice que las fiestas sin alcohol sean peores, eso queda a la elección de cada uno y aquí estamos hablando precisamente de eso: de libertad de elección. De igual forma que puedes elegir recorrer esos 40 km en coche, en autobús o en tren. ¿Ves el prejuicio? Consideras indiscutible que es mejor recorrer 40 km en coche, pero no que sea mejor una fiesta con alcohol. Yo lo que digo es que cada uno elija como quiere transitar y como quiere irse de fiesta.

    No obstante, yo puedo correr todo lo que quiera con un coche en un circuito adecuado (y cerrado), con lo que los amantes de la velocidad no tenemos porqué hacerlo en la autopista, poniendo en peligro a los demás. Quizás lo que hacen falta son botellódromos 😉

    homeopatutia :

    Desde mi punto de vista, si queremos mejorar el nivel de consciencia de nuestra sociedad hay que desligar la cultura de la fiesta de la de la borrachera vandálica, tanto por su causa como por sus efectos.

    A eso se le llama prejuicio y generalización. En ningún momento he abogado por la “borrachera vandálica”. Precisamente sostengo que una borrachera no tiene porqué ser vandálica.

    Lo que ocurre, es que escurrimos el bulto. En línea a lo que te comentaba antes, si un grupo de chavales se embolinga y se pone a quemar contenedores, el alcohol lo único que ha hecho es poner de manifiesto una frustración y una desesperación que esta mierda de sociedad les produce al negarles un presente y un futuro.

    Es muy fácil echarle la culpa al alcohol, pero eso solo es tirar el balón fuera del campo…

    viano :

    Básicamente, aunque el autor y muchos más opinantes puedan no reconocerlo, la fiesta, el alcohol y otros hábitos tóxicos son el sustituto del sexo. O lo que es lo mismo: se sale de juerga, si es posible, para copular en el caso de los hombres y para matices más complejos en el de las chicas. Cuando no es posible, que ocurre a menudo, uno “se lo ha pasado en grande con sus amigos”. Subsidiariamente. No nos engañemos. El universo es comida, sexo y poder. El resto son especias que lo condimentan y rellenan huecos.

    El autor no solo lo reconoce, sino que está completamente de acuerdo contigo.

    No es que la fiesta sea un sustituto del sexo, sino que las fiestas representan verdaderas paradas nupciales desviadas (aunque solo en parte) de su objetivo original. En etología este fenómeno es muy común: un comportamiento surgido para una necesidad puede ir complicándose y llegar incluso a alcanzar una utilidad diferente. Por cierto, los “matices más complejos” de las chicas no lo son tanto: se dirigen hacia la elección del macho más adecuado en lugar de a la cópula indiscriminada.

    Este tema es muy interesante, merecería la pena todo un artículo por sí mismo.

    Saludos.

  13. J.M.
    3 mayo, 2013 en 19:28

    rpmayor :

    Muy buen artículo. Quisiera compartirlo, pero antes corrige esta falta: también depende de que hayas “echo” a los dieciocho lo que tocaba. Un saludo.

    Corregida! gracias 🙂

  14. J.M.
    3 mayo, 2013 en 19:43

    Pancracio :

    Hazte unos amiguetes, joer… que la vida son cuatro días y tu blog, para más inri, lo leen cuatro gatos.

    No te hagas mala sangre hombre!

    Es que no puedo evitarlo, y mira que llevas razón: el que se va a quedar sin beca, sin acabar la carrera y sin irse de casa hasta los 40, no soy yo…

  15. KC
    4 mayo, 2013 en 0:08

    Como casi todo en esta vida, es una cuestión bastante relativa, JM. Sí que te doy la razón en cuanto a que la educación general brilla, muchas veces, por su ausencia. Pero es que, como bien dices -y solo al idiota de James Watson se le podría ocurrir decir lo contrario-, “educa a un niño y no tendrás que castigar a los hombres”, que dijo un tal Pitágoras una vez.

    Obviamente, la educación no viene sola, porque nadie, o casi nadie, tiene la capacidad de autoeducarse a sí mismo. Lo normal es que sea un tercero quien te explique los primeros pasos para usar eso que se llama cerebro y que es el órgano más importante -incluso más que los sexuales- de los seres humanos.

    Uno de los problemas con el tema de las sociedades paletas cuando se han enriquecido por alguna razón económica, es que no se dan cuenta de que la riqueza no les convierte en más inteligentes, o más sabios. Siguen siendo esa mona que se queda mona, aunque vista de seda. Pero el paleto rico tiende a pensar que es una especie de elegido por el sistema -o cosas aún más complejas-. Todo tiene una explicación que la Psicología sabe explicar perfectamente, pero en España la Psicología como que se toma como una especie de broma. Y por supuesto no le digas a un jurista o un economista que te hable de elementos psicológicos de las conductas, porque directamente no tienen ni puta idea.

    También entraría dentro de este estudio sociológico el hecho de la individualidad y la colectividad. Por ponerte un ejemplo, los británicos son en sus casas bastante guarretes -entiéndase el término-, pero por ejemplo no se les ocurriría enguarrar un parque público, y todo el mundo se suele acercar a una papelera, porque tirar un papel en un parque lo tienen como engañarse a sí mismos, en el sentido de que no querrían que otros lo hicieran. Eso no ocurre en otros países, dónde uno es capaz de montar un pollo del copón a alguien que tira un pañuelo al suelo y acto seguido, cuando nadie le ve, tirar la nevera al descampao.

    También es cierto que en un contexto como es el de un botellón todo es diferente. Lo malo es cuando esto lo convertimos directamente en la excusa que justifica que dejemos nuestra mierda para que otros la recojan. Lo del “como voy borracho, ya no sé lo que hago”, es la típica excusa del paleto ignorante, que para quitar responsabilidad a sus actos, o a su personalidad, tiene que
    justificarlo de alguna forma. En relación a esto, es bastante curioso que el mismo Código Penal lo haya tomado como atenuante incluso para casos de dolo, aunque también es verdad que hay sujetos que se toman dos copas y parecen cambiar de personalidad -pero es que esto al Derecho le debería importar una mierda-. Si usted sabe que dos copas le vuelven turuleta, sencillamente no beba o dedíquese a otro tipo de cosas. Pero no venga con el “como iba borracho, no sabía lo que hacía”.

    También es verdad que habría que ver lo que escriben otros comentaristas, en el sentido de ver si un Ayuntamiento es capaz de prever mediante contenedores móviles este tipo de celebraciones, y si así bajaría o no el índice de mierda que se deja tras una de estas fiestas.

    Lo que sí me toca un poco los cojones es el tema ya bastante desgastado de “los jovenes son”. Como bien dices, los jóvenes son un reflejo de sus ascendientes, así que no estaría de más pensar que cuando les estamos criticando nos estamos criticando a nosotros mismos. Y sí, la verdad es que en España hay bastante joven con criterio bastante lamentable. Pero bueno, hay que pensar que la persona joven está formando su criterio, y para eso es necesario una cosa llamada Tiempo, que suele ser bastante buen maestro. Algunos ni así, pero joder, estadísticamente no iba a ser todo perfecto. No nos pongamos utópicos.

    Lo que no podemos decir es, por ejemplo, que los jóvenes no se sacrifican como antes -pongamos los 60 ó los 70-, ya que obviamente, si los contextos son distintos, distintas serán las acciones. La gente salía antes a la calle porque, a diferencia de ahora, no tenía ningún tipo de distracción más allá de la TV o la radio -alguna revista o disco, pero sin capacidad de sociabilización-. La gente no tenía avatares virtuales, solo les quedaba el vestirse y salir a conocer a otros. Así empezaban las asociaciones y las reuniones, las cuales acabaron por convertirse en movimientos políticos y demás.

    Lo que quiero decir es que lo de sentarse en el banco de la distancia, coger el bastón de la vejez y asegurar tal cual abuelete jubilado que “en mi tiempo los jóvenes lo hacíamos mejor”, es una falacia tan ridícula que sencillamente me río cuando la escucho/leo. Pues sí, habrá muchas cosas que sí, pero es que otras son poco más que tópicos que durante todos los siglos han dicho los adultos de los jóvenes. Y los abuelos de la época ya se lo decían a los que ahora son abuelos.

    Es muy fácil hablar sin entender que el contexto actual de esta época es muy distinto al de otras generaciones. Hace poco se lo intenté explicar a alguien en este artículo.

    Bueno, ya no puedo pasar tanto como antes por el blog, porque ahora mis circunstancias son diversas, pero sí que os sigo leyendo de vez en cuando y me alegro de que estéis, como siempre, ojo a vizor.

    Saludos.

  16. J.M.
    4 mayo, 2013 en 20:02

    Hombre, KC, que placer leerte!! Espero que tus circunstancias sean diversas, pero buenas…

    Y con tu comentario, de acuerdo en la práctica totalidad, especialmente en lo de “en mis tiempos no éramos así”; a mí también me enerva.

    Saludos.

  17. Cronopio
    4 mayo, 2013 en 22:47

    Para hacer una revolución se necesitan ideas revolucionarias. ¿A nadie se le ha ocurrido montar un asalto al congreso en plan non stop rave botellonero-reivindicativo? que nos pueden llamar ¿borrachos? después de perroflautas proetarras, asociales y nazis ¿que más da? Los detenidos tendrían el atenuante de estar bajo los efectos del alcohol. La limpieza estaría garantizada con el gran contenedor de basura que es el hemiciclo. (Los desechos orgánicos en el banco azul, please). Gran participación garantizada. El campus limpio y J.M. contento.
    ¿que no?

  18. Nelson
    4 mayo, 2013 en 23:34

    Bien decìan los romanos, “pan y circo”. Cuando falta el pan se duerme al pueblo con circo. Y las entradas se agotan.

  19. Katxu
    5 mayo, 2013 en 22:21

    Que bueno leer este artículo con una importante resaca dominguera.

    Felicitarte por la entrada y por esta genial reflexión: “Conseguimos que el hijo del obrero fuera a la universidad, pero el precio que pagamos fue muy alto: dejamos de considerarnos obreros”.

    P.D: Te has tenido que pegar pocas fiestas, camarada 😉

  20. Simplicio Simplicisimus
    5 mayo, 2013 en 22:53

    “Sigo pensando que no es incompatible montar una fiesta y dejar las praderas complutenses inmaculadas.” Obviamente cuando estás borracho, no. “Da lo mismo que seas cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón”. Pierdes el control y te da igual. Y la prueba son tus fotos. No entiendo cómo puedes decir: ” siempre he pensado que emborracharse no es malo” y varios párrafos más abajo quejarte de la basura que se genera en el botellón que justificas. A lo mejor es que en este tipo de fiestas uno/a tiene que dejar de beber para preocuparse de recoger la basura. Respecto a preferir la borrachera a la protesta. Pues que llevas mucha razón…

  21. J.M.
    6 mayo, 2013 en 7:37

    Simplicio Simplicisimus :

    “Da lo mismo que seas cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón”. Pierdes el control y te da igual. Y la prueba son tus fotos. No entiendo cómo puedes decir: ” siempre he pensado que emborracharse no es malo” y varios párrafos más abajo quejarte de la basura que se genera en el botellón que justificas.

    Ese es el punto en el que discrepo totalmente. ¿Por qué, por mucho que te pongas no te lías a violar a todo lo que se mueve? (y digo violar, no intentar tirarte a todo lo que se mueve). ¿Por qué no aprovechas y la emprendes a navajazos con el primero que pasa? ¿Por qué no cambias de tendencias sexuales?

    Lo que creo, y es lo que he expresado, es que el alcohol desinhibe, permitiéndote hacer lo que reprimes estando sobrio pero que consideras totalmente tolerable. Por eso algunos sí la emprenden a navajazos, porque lo harían estando sobrios si su lóbulo frontal no les dijera (chungo, que aunque mole acabas en el trullo). Por eso, como alguien comentó, el alcohol no debería ser jamás un atenuante.

    Ahora, podemos seguir usando la excusa del “es que estaba borracho” y quedarnos tan tranquilos, pero nos estamos engañando a nosotros mismos, y si no, piénsalo seriamente.

    Katxu :

    P.D: Te has tenido que pegar pocas fiestas, camarada ;)

    No suelo hablar de lo que no conozco :mrgreen:

  22. Carlos Sanjuan
    6 mayo, 2013 en 11:57

    J.M. perdona si te ofendió lo de la tendencia. Solamente pensamos de distinta manera en lo que se refiere a como cambiar las cosas de la política. Y que pensemos de diferente manera esta bien.

    Un saludo

  23. Simplicio Simplicisimus
    6 mayo, 2013 en 18:00

    Katxu: Pues fiestas…una o ninguna desde hace unos pocos de años. JM: Estoy de acuerdo que estar ebrio no es un atenuante. Por eso, dejar el campus hecho una mierda por estar mamado es un agravante y una irresponsabilidad. Insisto, alguien que no beba en cada botellón tiene que recoger la mierda de esos cuyo lóbulo frontal se halla desinhibido por el mollate. Yo no digo que beber sea malo, lo que afirmo es que emborracharse sí lo es y más, entre los jóvenes y en los macrobotellones, donde las individualidades se pierden y la chusma arrasa: Accidentes de tráfico, reyertas, basura, meadas y cagadas en la vía pública, comas etílicos… ¡Qué te puedo decir que no sepas si has visto a tus amigos “a cuatro patas”! Estoy seguro de que esas personasque se arrastraban, si ahora tienen hijos/as adolescentes, ven las borracheras de otra forma. Saludos astemios.

  24. homeopatutia
    7 mayo, 2013 en 10:00

    Francamente, nunca he oido decir a nadie ” tomarte cuatro cervezas es el primer paso hacia el alcoholismo y la muerte o que fumarte cuatro porros es la puerta a la heroína.” Como argumento no lo he oido en ningun sitio y como justificación lo veo muy cogido con pinzas y un esfuerzo de imaginación, suena a hipérbole esgrimida ante un supuesto ataque a creencias. Dejando de lado de que, paradojicamente, nadie ha hablado de alcoholismo aun. Es que lo de dejar todo lleno de basura tras una fiesta donde ha corrido el alcohol se considera lo normal, de hecho tu lo reduces a un problema de civismo supongo que en base al “yo no lo haría”. Estarías en inmensa minoria entonces, viendo toda la basura de las imágenes.

    De normal el que más bebe es el heroe, el que se acaba el bidón de cerveza, al que le tocan más veces los vasos en el juego de turno, el que trae el carrito con las bebidas, etc. es aclamado y aplaudido. Somos los hijos de aquellos que toman varias cervezas al dia, sus vinitos españoles patrioticos en la comidas y su carajillo ineludible, los demás bebedores son gente que “no controla” y algo malos patriotas, aparte de que no saben divertise. Yo si controlo, claro, y cualquier persona te dirá que tambien. Luego misteriosamente todo aparece lleno de basura, nosequien se ha acostado con nosecuantos, tal y cual han tenido un enganchón y otro “no recuerda nada de lo que le pasó a partir de la tercera copa”. Dime si todo lo que he comentado en este parrafo no resulta más familiar, habitual y cercano que lo de los porros y la heroina.

    No hay barbaridad, la finalidad del automovil es el transporte, mal usado (y muchas veces acompañado de alcohol para más relación) acaba multiplicando el factor de peligrosidad derivado de un uso práctico. Si la finalidad del alcohol es la intoxicación (y la socialización/el reconocimiento del grupo/sociedad), lo lógico es pensar que cuando más eficientemente intoxique, mejor esta funcionando. Y más que una estadística de violencia (si te interesa, aparca el coche fuera de una discoteca en hora punta, saca palomitas y ve contando las peleas provocadas por codazos, tu me has mirado mal,etc.), me gustaría ver una estadística de la gente que bebe para “achisparse” y atontarse lo bastante como para soltar la lengua sin preocuparte lo que digas o te digan (que es lo único “positivo” que se me ocurre para justificar beber, porque no creo que nadie sea fan del sabor (sin ser en plan pauloviano) ni de los vomitos, resacas, diarreas,etc.) y que llegada la cuarta cerveza rechaza cualquier otra sin ofensa por parte de nadie hasta que se le pasa el efecto. Si te resulta complicado, restale el número de basura en el suelo al total de asistentes al evento.

    Lo de las variables independientes dá mucha tela que cortar, ¿hay discriminación positiva del alcohol?¿son más friki y raros una asociación de filatelia de 10 personas o 100 que van a ponerse de Vodka hasta arriba en una rave?¿ser un paria se puede considerar una alternativa? Tampoco me apetece dar muchas más vueltas, me parece que no vamos a llegar a consenso viendo que eludes tratar la parte de implantación cultural y el arraigo del “beber, futbol y fiesta” de nuestra sociedad y continuamente aislas el resto de argumento y factores como si no existiera.

    Solo comentarte a raiz de lo que se decía por ahí del sexo, que siendo yo alguien que cuando he bebido y mucho he mantenido el autocontrol ferreamente por mi forma de ser, he conocido chicas que gracias al mareo y la intoxicación han sido víctimas de violación y ahí no me vale el “es que querían ser violadas” o “sacame una estadística de violaciones”. Si somos lo bastante bien educados y conscientes como para no actuar como unos energúmenos trás tres botellas de vodka, lo normal es que tampoco necesitemos beber para comunicarnos y relacionarnos de manera asertiva, consciente y disfrutable.

  25. homeopatutia
    7 mayo, 2013 en 10:03

    Y respecto a lo de no ir a la mani, pues me parece una acto de irresponsabilidad, esperable de nuestra cultura de todas formas. A ver si vá cambiando poco a poco, en cuanto la gente se de cuenta de que las fiestas no les van a salvar.

  26. 7 mayo, 2013 en 19:44

    Francamente, nunca he oido decir a nadie ” tomarte cuatro cervezas es el primer paso hacia el alcoholismo y la muerte o que fumarte cuatro porros es la puerta a la heroína.”

    Pues deberías escuchar mejor:
    http://www.elmundo.es/elmundosalud/2003/01/21/salud_personal/1043177225.html
    http://www.fad.es/fad_sustancia.jsp?detalle=si&tipo=3&id_nodo=7

  27. J.M.
    8 mayo, 2013 en 7:45

    Carlos Sanjuan :
    J.M. perdona si te ofendió lo de la tendencia. Solamente pensamos de distinta manera en lo que se refiere a como cambiar las cosas de la política. Y que pensemos de diferente manera esta bien.
    Un saludo

    Tranquilo, si me chirrió un poco dado que avisé de que se trataba de un artículo de opinión, pero no hay problema, aclarado y de acuerdo contigo 🙂

    homeopatutia :
    Francamente…

    A ver, hay dos líneas diferentes en tu argumento. Con la primera estoy de acuerdo: esa pseudocultura de “beber, fútbol y fiesta” no deja de ser el “pan y circo” romano y es igualmente deleznable. Ahí estoy totalmente de acuerdo.

    Ahora bien, tu segunda línea argumental, se basa en que el emborracharse es la causa de los males descritos (basura, violaciones, etc.), y que la solución es no beber. Ahí es donde discrepamos, y en tu último párrafo me das la razón: por mucho que hayas bebido has mantenido tu “forma de ser”. Ese es el punto clave del discurso: quien no “mantiene su forma de ser” es porque en realidad, le gustaría ser de otra forma. Si alguien viola estando borracho es porque es un violador, esté borracho, sobrio o en la gloria de dios. Si alguien no recoge las botellas que ha consumido es porque es un guarro, esté borracho, sobrio o en la gloria de dios.

    Por eso sigo insistiendo: estos problemas no se solucionan con prohibiciones ni con demonizaciones; se solucionan con educación. No sirve poner multas por ir a mucha velocidad en la carretera o por tirar papeles al suelo, tendremos una sociedad mejor cuando comprendamos que no se puede ir a 180 por una vía pública ni enguarrinar el campus, y no lo hagamos por convencimiento. Así, por mucho que bebamos, “mantendremos nuestra forma de ser”.

    Saludos.

  28. homeopatutia
    8 mayo, 2013 en 11:39

    Javi :

    Francamente, nunca he oido decir a nadie ” tomarte cuatro cervezas es el primer paso hacia el alcoholismo y la muerte o que fumarte cuatro porros es la puerta a la heroína.”

    Pues deberías escuchar mejor:
    http://www.elmundo.es/elmundosalud/2003/01/21/salud_personal/1043177225.html
    http://www.fad.es/fad_sustancia.jsp?detalle=si&tipo=3&id_nodo=7

    “(…)«No quiere decir que todos los jóvenes que se toman un porro con 16 años vayan caer posteriormente en la adicción a las drogas», admiten los autores(…)” extracto del artículo del Mundo. Imaginate la credibilidad de las conclusiones. Repercusión nula en los medios, como tanto estudio delirante que se suele meter de relleno.

    El enlace de la FAD parece mejor informado y recomienda el consumo de alcohol con moderación y porqué, así que tampoco generaliza con el tema del alcoholismo.

    En todo caso me refería a oir en el dia a dia y con cierta relevancia en los medios, no a hacer una busqueda rápida de Google.

  29. homeopatutia
    8 mayo, 2013 en 11:53

    Ains, no salimos de lo mismo en la parte que no estamos de acuerdo. Por supuesto que apelo a la responsabilidad y la educación, pero si aceptamos que el “beneficio” del alcohol es el estado alterado que provoca via intoxicación no podemos ir luego exigiendo que las personas se comporten como si no estuvieran intoxicadas, dentro de su forma de ser, de sus miedos, de sus inseguridades, de su capacidad de reprimirse y no translucir su estado de animo, de su necesidad de huir de si mismos, de su equilibrio para caerse o no con dos copas, de su capacidad de retener la comida en el estomago…
    No podemos exigirle que se tranquilice durante un minuto el que se ha metido cocaina o pelearnos con alguien que ha tomado drogas relajantes, la química del cerebro está por encima de la educación y en cada cerebro el grado del efecto es diferente. Pero afectar afecta, o de lo contrario no se tomaría.

    Como mucho se podrían hacer tests de reacción y dar “permisos de beber” a la gente, pero si ya de entrada pienso que el tema del alcohol esta sobrevalorado y mistificado culturalmente, imaginate el sentido que le veo a algo así. De todas maneras yo creo que queda claro el tema del artículo, la responsabilidad personal y las consecuencias de la irresponsabilidad cívica y social en uno mismo.

  30. 8 mayo, 2013 en 14:48

    En todo caso me refería a oir en el dia a dia y con cierta relevancia en los medios, no a hacer una busqueda rápida de Google.

    Pues si eso sale con “una busqueda rapida en Google”, imagina lo que sale si te pones a buscar un poco mas.

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