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Superlunas, tamaños aparentes y mitología

13 junio, 2013

luna-granvia

La noche del 22 al 23 de este mes de junio podremos observar una luna llena sensiblemente mayor que en otras ocasiones, fenómeno que popularmente se conoce como «superluna». Pero ¿cuánto más grande se verá? y ¿por qué ocurre este fenónemo?

Nuestro satélite es anormalmente grande si nos comparamos con otros planetas del Sistema Solar; sus 3.476 km de diámetro representan un cuarto del diámetro terrestre. No existe otro cuerpo planetario, salvo el planeta enano Plutón y su satélite Caronte, con una relación mayor entre ambos. Esto hace que, a pesar de la gran distancia que nos separa (384.400 kilómetros de distancia media), la Luna sea un verdadero espectáculo en el cielo terrestre.

Pero la distancia de la Luna a la Tierra no es constante, dado que su órbita no es circular sino elíptica. La Tierra se sitúa en uno de los focos de la elipse y en el punto más próximo a nuestro planeta (perigeo), la Luna se encuentra  a 364.397 km de distancia, mientras que en el punto más distante (apogeo) nos separan 406.731 km. Dado que la Luna tarda 27,32 días en completar una órbita alrededor de la Tierra (mes sidéreo), nuestro satélite pasa por el perigeo aproximadamente una vez al mes. En ese momento, la Luna presenta un tamaño aparente mayor, aproximadamente un 14%.

orbita-lunar2

Órbita de la Luna alrededor de la Tierra (para mejor comprensión se ha exagerado la excentricidad de la órbita)

Cuando mejor podemos apreciar este acercamiento, aunque siempre relativamente, es cuando la fase de luna llena coincide con el perigeo.  Sin embargo, esta coincidencia no es tan frecuente; recordemos que la luna llena se produce cada vez que ésta se sitúa en oposición al sol, mostrándonos toda su superficie iluminada. Esto ocurre cada 29,5 días, y este ciclo se conoce como periodo o mes sinódico, que es lo que la luna tarda en aparecer en el mismo lugar del cielo con respecto al Sol, al ser observada desde la Tierra.  Tanto en la fase de luna llena como  en la opuesta (luna nueva), la alineación del sistema Sol-Tierra-Luna hace que las mareas lunar y solar coincidan, aumentando las diferencias intermareales (fenómeno conocido como mareas vivas).

fasesluna

Como hemos visto, el ciclo sidéreo y el sinódico no coinciden, por lo que podemos encontrar lunas llenas, nuevas, crecientes o menguantes en cualquier punto de la órbita y, por lo tanto, a cualquier distancia de la Tierra dentro del margen orbital de nuestro satélite. Lógicamente, si la fase de luna llena se produce en un punto próximo al perigeo, el tamaño aparente será mayor que si ocurre cerca del apogeo, concretamente, en el punto más cercano veremos un disco lunar un 14% más grande. Esto se debe exclusivamente a que en ese momento la Luna se encuentra 40.000 kilómetros más cerca de nosotros que en el apogeo.

Cuanto más cerca del perigeo se produzca la fase de luna llena, mas grande parecerá el disco lunar. Sin embargo, es fácil deducir que con una diferencia del 14% entre las posiciones extremas, resulta prácticamente imposible detectar el cambio de tamaño aparente a lo largo de buena parte del recorrido orbital en torno al perigeo. Dicho de otra forma: tan solo con instrumentos de medida muy precisos podemos detectar la diferencia entre una luna llena en el perigeo exacto o la que ocurra unos días antes de alcanzarlo.

periapo2010

Aproximadamente una vez al año tiene lugar una luna llena en perigeo (y una luna nueva, aunque lógicamente esta no es nada digna de observar). Sin embargo, la coincidencia de ambos ciclos no sigue un patrón exacto, y algunos años el fenómeno se produce más cerca o más lejos del punto exacto de perigeo. Este 23 de junio, la luna llena se observará a 356.991 km de la Tierra, mientras el año pasado, el 6 de junio, se produjo algo más cerca: a 356,953 km, y a 356.577 el 19 de marzo de 2011. Para mejorar la marca de este año hará falta esperar hasta 2028, cuando el fenómeno se producirá a 356.677 km de distancia. A pesar de ello, y de lo que los medios de comunicación cacarean cada año, no existe un ciclo fijo de “superlunas”, no existe una regularidad en la que la luna llena se sitúe exactamente en el perigeo (de hecho, prácticamente nunca lo hace), sino que hablamos de una mayor o menor “cercanía al perigeo”.

Mitos y realidades

Es fácil encontrar en la prensa y en muchas páginas divulgativas (no digamos en las esotéricas) que estas “superlunas” se producen cada 18 años, hablando de la “superluna” de 1993, 2011 y 2028, pero no se trata de un ciclo real. Resulta evidente que al hablar de mayor o menor cercanía siempre estaremos haciendo comparaciones muy relativas, y de hecho parece haber una búsqueda muy forzada de estos ciclos. En 1993 la luna llena del perigeo se situó a 356.529 km y en 2011 a 356.577, cierto; pero en 1992 el fenómeno se produjo más cerca (356.548 km) y en 2008 también (356.567).

En la siguiente tabla pueden verse los datos de luna llena en perigeo de 1991  a 2011 (fuente: Astroblog)

Mar 8 8:36 356529 km ++ F- 1h 1993
Jan 19 22:13 356548 km ++ F+ 0h 1992
Dec 12 21:38 356567 km ++ F+ 4h 2008
Mar 19 19:10 356577 km ++ F+ 0h 2011
Jan 30 9:04 356592 km ++ F+ 2h 2010
Nov 4 0:42 356614 km ++ F- 4h 1998
Dec 22 11:01 356654 km ++ F- 6h 2001
Dec 22 11:01 356654 km ++ F- 6h 1999
Oct 26 11:52 356754 km ++ F+ 6h 2007
Feb 7 22:20 356852 km ++ F- 8h 2002
Apr 25 17:18 356925 km ++ F- 2h 1994
Jul 30 7:37 356948 km ++ F- 2h 1996
Sep 16 15:25 356965 km + F- 3h 1997
Jun 13 1:06 357006 km + F- 2h 1995
Apr 17 4:59 357157 km + F+ 9h 2003
Jul 21 19:46 357159 km F+ 8h 2005
Sep 8 3:08 357174 km + F+ 8h 2006
Jun 3 13:11 357248 km ++ F+ 8h 2004
Jan 10 10:53 357500 km + F- 16h 2009
Dec 22 9:29 358353 km F+ 23h 1991
Nov 14 22:59 366050 km F+3d 1h 2000
Por ello, los astrónomos generalmente no se refieren a estos acontecimientos como “superlunas”, y prefieren hablar de “lunas llenas en perigeo”. De hecho, el término “superluna” procede de la Astrología, y fue acuñado por el astrólogo Richard Nolle en 1979, asociandolo a desastres naturales como terremotos y volcanes. Además de no contar con ninguna coincidencia significativa, al bueno de Nolle le faltó explicar como un incremento de apenas 100 kilómetros (0,03%) puede marcar la diferencia entre la placidez y el fin del mundo. Uno de las últimas asociaciones superluna-catástrofe fue el terremoto y tsunami de Japón el  11 de marzo de 2011, pero la “superluna” apareció una semana después, el 19 de marzo. Ni siquiera cumple los supuestos de Nolle, que habla de los tres días posteriores a la superluna como el escenario para la catástrofe. El desobediente terremoto japonés se adelantó en diez días…

licantropoPero esto no es nuevo; nuestro satélite ha representado una fuente de leyendas desde los albores de la cultura humana. Relacionándola con cambios en el comportamiento y trastornos psicológicos cuya máxima expresión es el mito de la licantropía, hasta desastres naturales, predeterminación del destino y otras muchas fantasías. Concretamente, la luna llena en perigeo ha sido definida como fuente de catástrofes tales como terremotos, sunamis, volcanes o prácticamente cualquier otra desgracia que se nos pueda ocurrir. Pocas cosas les gustan tanto a los astrólogos y resto de amantes de la superstición como los alineamientos planetarios.

Sin embargo, salvo el efecto directo sobre las mareas comentado más arriba y los ciclos biológicos relacionados con ellas o con los cambios en la luminosidad nocturna, ningún estudio ha podido encontrar siquiera un acople estadístico entre la luna llena (en perigeo o sin él) y trastornos en el comportaminento; mucho menos aún con terremotos o cualquier tipo de catástrofe natural.

Y es que debemos recordar que ni siquiera ese 14% de incremento en el tamaño aparente es algo a tener en cuenta más allá de los pocos centímetros de altura que pueden diferenciar una marea viva de otra normal. Si bien la gravedad producida por la Luna, especialmente cuando se alinea con el sol, es capaz de inducir cambios en las enormes masas de agua oceánica, su efecto es inapreciable a escala más pequeña; incluso en los mayores lagos las mareas lunares quedan enmascaradas por el simple efecto del viento sobre el agua. Un ejemplo muy ilustrativo es el que se produce durante el nacimiento, donde la madre ejerce sobre el niño una fuerza gravitatoria varios millones de veces superior a la de la Luna. Como muestra exclusivamente visual, en la siguiente imagen puede apreciarse la diferencia a simple vista entre una luna llena en perigeo y otra en apogeo.

luna1

Como estoy seguro que diría nuestro admirado Carl Sagan si siguiera entre nosotros: nuestro satélite es lo suficientemente fascinante y peculiar  como para tener que  inventar propiedades mágicas y misteriosas.


  1. 13 junio, 2013 en 1:47

    Reblogueó esto en " Una Voz en el Silencio ".

  2. Renzo
    13 junio, 2013 en 8:12

    Hola J.M. como siempre muy buen artículo, sólo una cosa:
    “La Tierra se sitúa en uno de los focos de la elipse y en el punto más próximo a nuestro planeta (perigeo)”
    No debería decir “La Luna” ?.
    Saludos.

  3. Masklin
    13 junio, 2013 en 8:47

    Buen artículo. El tema de mitos por influencias de la luna, tamaños aparentes y brillos es un reflejo de la enorme incultura existente sobre astronomía. Del tamaño de Caronte, la verdad, personalmente nunca lo he considerado un satélite, mas bien un sistema planetario enano doble.

    Un apunte, cuando dices “es capaz de inducir cambios en las enormes masas de agua oceánica”, que está muy bien traída la palabra “inducir” pero puede llevar a interpretaciones erroneas.

    Matizaría que no es la fuerza de gravedad de la Luna la que provoca las mareas, sino las deformaciones de la Tierra provocadas por la fuerza de gravedad de ambos cuerpos la que provoca los movimientos de masas de agua.

    Es parecido pero no es lo mismo. Si se entiende esa diferencia se está a salvo de astrólogos y demás vendehumos cuando hablan de que somos agua y la Luna nos afecta. Disponen de una bonita formula de masas y distancias bien sencillita a nivel de educación básica para calcular las fuerzas…

  4. PericoPalotes
    13 junio, 2013 en 9:07

    Un dato recurrente es la influencia de la luna sobre los partos. No hay más que buscarlo en google para que nos aparezcan docenas de páginas que nos explican amablemente cuando va a nacer un niño dependiendo de las fases de la luna en la fecha aproximada de su parto.

    Curiosamente, los únicos estudios que aparecen (relizados por matronas) se concluye que las fases de la luna no tienen nada que ver con el parto espontaneo:
    http://www.uclm.es/ab/enfermeria/revista/numero%2014/influencia_lunar_y_barom%E9trica_s.htm
    http://www.federacion-matronas.org/revista/matronas-profesion/sumarios/i/10334/173/influencia-de-las-fases-lunares-en-el-inicio-de-los-partos-espontaneos

    Pero claro, es mucho más fiable fijar la fecha de un parto en función de la fase lunar que por otros métodos, donde va a parar.

  5. Francesc
    13 junio, 2013 en 9:29

    JM, buen artículo, sólo un par de cosas:
    1.- Si la diferencia en el diámetro es del 14% (lineal), como parece indicar el gráfico, la diferencia en el tamaño (superfície) ronda el 26%. Claro, a no ser que nos refiramos al tamaño angular…
    2.- Casi como dice Renzo, la frase de la tierra en el foco y la luna en el perigeo es un poco ambigua

    @3 Masklin, puedes desarrollar la idea? Las masas de agua son más deformables que la corteza, por lo que deberían mostrar más deformación -mareas. Y por lo tanto sí, se puede decir que el sol y la luna “atraen” el agua (y el resto del planeta).

  6. kaope
    13 junio, 2013 en 11:28

    PericoPalotes :
    Un dato recurrente es la influencia de la luna sobre los partos. No hay más que buscarlo en google para que nos aparezcan docenas de páginas que nos explican amablemente cuando va a nacer un niño dependiendo de las fases de la luna en la fecha aproximada de su parto.
    Curiosamente, los únicos estudios que aparecen (relizados por matronas) se concluye que las fases de la luna no tienen nada que ver con el parto espontaneo:
    http://www.uclm.es/ab/enfermeria/revista/numero%2014/influencia_lunar_y_barom%E9trica_s.htm
    http://www.federacion-matronas.org/revista/matronas-profesion/sumarios/i/10334/173/influencia-de-las-fases-lunares-en-el-inicio-de-los-partos-espontaneos
    Pero claro, es mucho más fiable fijar la fecha de un parto en función de la fase lunar que por otros métodos, donde va a parar.

    Al durar cada fase lunar una semana aproximadamente es muy complicado el desarraigar ese concepto de la mentalidad popular ya que cada nacimiento se situa cercano a alguna de las fases lunares.

  7. salador
    13 junio, 2013 en 14:43

    Al durar cada fase lunar una semana aproximadamente es muy complicado el desarraigar ese concepto de la mentalidad popular ya que cada nacimiento se situa cercano a alguna de las fases lunares.

    Es una apuesta segura. Si aceptamos +- 3 días respecto al dia propuesto correspondiente a una fase lunar, acertamos un dia de parto señalado el 100% de las veces.

    Conclusión: en todos los partos la luna sigue ahí, no se ha ido, aunque a decir verdad tras la parida todo el mundo la olvida… 😦 La familia afirma que la naricilla y el mentón del enano no es la de la luna, sino que es clavada a la del abuelo Miguel… Con las orejas no hay consenso, pero nadie menciona la pobre luna, con lo que se esforzó.

  8. salador
    13 junio, 2013 en 14:48

    El primer párrafo era de kaope, al que he intentado citar sin ningún éxito por mi parte, no sé si se entiende.

  9. Masklin
    13 junio, 2013 en 14:50

    Francesc, lo intento, empezando porque después de tu post (gracias) y documentarme un poco creo que estaba equivocado.

    Tenía un libro de astronomía (Libro prestado, libro perdido…) en el que explicaban las fuerzas de marea que a escalas planetarias provocan bultos de marea en el planeta. Este abultamiento sería el que provocaría el desplazamiento de la masa de agua.

    y tienes razón, no me cuadra…, en internet no he encontrado nada de esto y al no poder consultar el libro, no sé si ha sido error del autor o mala interpretación mía (lo más seguro).

    Entiendo que la masa de agua como parte del planeta, también es atraída y que debido a la rotación de la tierra y a los diferentes estados y densidades de la matería debería haber diferentes bultos de marea para el manto, corteza, oceanos, atmosfera,…

  10. 13 junio, 2013 en 15:07

    Entiendo que la masa de agua como parte del planeta, también es atraída y que debido a la rotación de la tierra y a los diferentes estados y densidades de la matería debería haber diferentes bultos de marea para el manto, corteza, oceanos, atmosfera,…

    Y de hecho las hay, tanto en la Tierra como en la Luna (que tambien tiene mareas), lo que ocurre es que si el materior es mas rigido, la deformacion es muy pequeña. En un liquido, la misma fuerza provoca una deformacion mucho mayor.

  11. 13 junio, 2013 en 17:22

    Entonces, los ciclos biológicos de aproximadamente 28 días serán por el efecto de la luz más que por la gravedad de la Luna, ¿no? Como comentas que el efecto de la gravedad es tan pequeño en comparación con, por ejemplo, el de la madre.

  12. J.M.
    13 junio, 2013 en 18:40

    Renzo :

    Hola J.M. como siempre muy buen artículo, sólo una cosa:
    “La Tierra se sitúa en uno de los focos de la elipse y en el punto más próximo a nuestro planeta (perigeo)”
    No debería decir “La Luna” ?.
    Saludos.

    Sí, es ambigua, perdón. Ya la he corregido.

    Francesc :

    JM, buen artículo, sólo un par de cosas:
    1.- Si la diferencia en el diámetro es del 14% (lineal), como parece indicar el gráfico, la diferencia en el tamaño (superfície) ronda el 26%. Claro, a no ser que nos refiramos al tamaño angular…

    Entiendo que es diámetro aparente, según los gráficos y comparaciones fotográficas que he visto.

    José M. Gómez :

    Entonces, los ciclos biológicos de aproximadamente 28 días serán por el efecto de la luz más que por la gravedad de la Luna, ¿no? Como comentas que el efecto de la gravedad es tan pequeño en comparación con, por ejemplo, el de la madre.

    No está demasiado claro el tema. Es un hecho que existen ciclos circalunares, tanto en vertebrados como en invertebrados, pero no se han comenzado a conocer las causas hasta hace poco. En estos últimos, que es sobre los que más conozco, uno de los casos más famosos es el del desove sincronizado del coral Acropora millepora con la luna llena de finales de primavera. Recientemente, un equipo de investigadores ha comprobado que los responsables de tal sincronización son unos fotorreceptores llamados criptocromos, sensibles a la luz azul, y que activan la liberación de huevos y esperma.

    La mayor parte de especialistas se inclina por la luz o las corrientes mareales como reguladoras del ciclo, en lugar de por los leves efectos gravitatorios.

    Saludos.

  13. 14 junio, 2013 en 3:28

    Gracias JM como siempre muy bueno!!!

  1. 13 junio, 2013 en 6:55
  2. 16 junio, 2013 en 7:15
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