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Las vacunas explicadas en la barra de un bar

17 junio, 2013

bar
Los que hemos seguido durante una parte importante de nuestra vida horarios académicos, no acabamos de desprendernos de ellos. Por eso, una reunión de amigos en estas fechas me suena a final de curso. Y qué mejor sitio para reunirnos que ese bar donde hemos charlado tantas veces sobre temas científicos. Esta vez la charla surgió alrededor del tema de las vacunas y los crecientes grupos antivacunas que proliferan en las sociedades más industrializados.

No hizo falta explicar el principio básico del funcionamiento de una vacuna, porque todos mis colegas lo tenían más o menos claro: se inyectan los antígenos, que puede ser un patógeno inactivado, o una parte de él, en el organismo y se espera que el sistema inmune de éste genere anticuerpos contra dichos antígenos. Si la vacuna está bien diseñada, esos anticuerpos generarán protección contra los patógenos, y por mucho que nos expongamos a ellos, no enfermaremos.

La primera pregunta cayó a la vez que la primera tapa era consumida: “¿y no sería mejor pasar la enfermedad de forma controlada, y así pasar a tener inmunidad natural?” No es mala la pregunta de fondo, aunque el planteamiento encierra riesgo y una pequeña falacia. La falacia viene de la “inmunidad natural”, ya que en el momento en el que generamos anticuerpos correctos contra un patógeno ya generamos de forma natural inmunidad, luego ¿por qué no es natural la inmunización generada a partir de una vacuna? El riesgo viene al decir “pasar la enfermedad de forma controlada”. Hace mucho que asumí que es muy difícil controlar la naturaleza y los organismos que la forman. Una enfermedad se puede “descontrolar” y pasar a ser muy grave y peligrosa, eso lo vemos constantemente. De hecho poseemos vacunas contra enfermedades que mejor no pasar bajo ninguna circunstancia, como por ejemplo la tos ferina o la poliomielitis, ambas son gravísimas. Por otra parte las enfermedades caen sin previo aviso, no se programan, por lo que esa inmunización natural puede tener un coste (a todos los niveles) muy superior al obtenido por una vacuna.

Una observación muy aguda por parte del que pintaba las canas de color más blanco se produjo cuando preguntó: “¿nadie conoce a un afectado por poliomielitis?” No hay que retroceder mucho en la historia de nuestro país para recordar los niños afectados por dicha enfermedad y los efectos paralizantes que produjo en sus miembros. Eso abrió un interesante debate y planteó una curiosa paradoja. Los españoles que ahora tienen entre 50 y 60 años recibieron vacunas contra enfermedades graves que causaron gravísimas pandemias fuera de nuestro país (por ejemplo la viruela) o incluso dentro de nuestras fronteras (por ejemplo la polio, la difteria o la tos ferina). Pero nunca fueron vacunados contra el sarampión, la varicela, las paperas o la rubeola ya que estas vacunas no se habían desarrollado. Lo normal era pasar esas enfermedades en los primeros años de nuestra vida. Algunos se quedaban por el camino por culpa de las complicaciones de estas enfermedades y madres adultas tuvieron abortos al padecer la rubeola durante el embarazo. La generación anterior no disfrutó de vacunas contra graves dolencias, y por eso muchas enfermedades hoy erradicadas de países con programas eficientes de vacunación, campaban a sus anchas. Generaciones más tarde nos encontramos con una curiosa paradoja: padres vacunados e inmunizados niegan ese bien a sus hijos, con lo que se da la absurda situación de focos de infección que se extiende entre los niños de una comunidad mientras sus padres inmunizados reclaman urgente solución a las autoridades sanitarias. Los problemas de tener la mente demasiado abierta: que se pueda escurrir el cerebro por la apertura.

Ese largo razonamiento le hizo a un colega reformular la cuestión antes tratada: “¿y no será mejor pasar la enfermedad e inmunizarse por uno mismo”? Esa posibilidad es efectiva y todos se refieren a ella, pero olvidamos que se refieren a ella los que jamás tuvieron serias complicaciones durante la enfermedad. El primer problema de ese razonamiento es que muchas vacunas protegen contra enfermedades muy serias y en todas ellas, aunque sea en porcentajes bajos, hay posibilidad de graves complicaciones. Cuando los afectados son miles, no tardan en aparecer situaciones críticas e incluso fallecimientos. Además, los antivacunas están generando un colectivo que llegará sin inmunizar a la edad adulta. Un viaje a una zona donde esas enfermedades siguen vigentes o la exposición con un infectado puede provocarle una enfermedad grave. Del sarampión ni nos acordamos porque algunos lo pasamos a muy corta edad, las paperas nos provocó una aburrida estancia en cama y la varicela un picor endemoniado, en esas etapas de plena actividad infantil. Pero esas enfermedades en un adulto son graves, especialmente el sarampión, con fiebres muy altas. Otras pueden producir serias secuelas (las paperas en hombres adultos pueden causar esterilidad). Problemas de fácil solución con un pinchazo.

No sé si fue efecto de la cerveza, pero de pronto se escuchó “¿alguien se acuerda de la puta mili?” Todos nos lanzamos cuerpo tierra ante la temida avalancha de insufribles anécdotas del servicio militar. Pero no iban por ahí los tiros, sino que era un pregunta para recordar cómo te dejaban el brazo en cuanto pasabas el reconocimiento médico antes del ingreso en el cuartel militar. Varias vacunas de una vez, sin complejos, ni tonterías. Había que tener soldados sanos para defender España (leído como Eggpaña y tono grandilocuente).

Ese comentario abrió un nuevo frente: la solidaridad y la libertad individual. ¿Se coarta la libertad del individuo al imponer la vacuna por decreto? , y por otra parte ¿es insolidario no vacunarse? Lástima que este tema saliera al relucir cuando ya estábamos a punto de marchar para casa, porque realmente da mucho de sí. Hay algo en lo que todos coincidimos: los individuos tienen un conjunto de libertades (están recogidos en nuestra carta magna) que no pueden ser violados, pero a la vez vivimos en una comunidad de individuos que interaccionan entre sí, por lo que las decisiones personas tampoco han de poner en peligro ni coartar la libertad de otros individuos que nos rodean. Esto se recoge en el desgasto lema que dice “la libertad de uno acaba allí donde se empieza a poner en peligro la libertad de otro”. Me gustó mucho la metáfora que alguien utilizó: “viene a ser como la limpieza de la escalera en una comunidad de vecinos. Imaginemos un bloque de 1.000 vecinos donde cada día uno limpia las zonas comunes. A cada vecino le toca limpiar una vez cada 1.000 días. Pero si no limpia no pasa nada, salvo las malas caras o las críticas de los demás. Si aparecen 10 vecinos que no limpian no se notará, ya que 990 sí lo hacen y mantienen limpias las instalaciones. Es más, eso 10 dirán: “¿veis como no pasa nada?” Sólo se notará si un día un nuevo vecino se dedica a ensuciar la escalera cada cierto tiempo. Si lo hace justo el día que le toca a alguien que no limpia, veremos la escalera sucísima y todos lo sufrirán. Lo mismo ocurre con la vacunación, si alguien infectado aparece en una comunidad de no vacunados, puede contagiar a alguno de ello, y éstos pueden extender el mal no sólo a los no vacunados, sino también a personas de sistema inmune débil, como pueden ser niños de corta edad, inmunodeprimidos o personas de avanzada edad. Todo por negarse a limpiar la escalera alegando a su libertad por no hacerlo.

Ello nos llevó a un tema final, ya caminando por las calles de nuestra ciudad, porque la velada se había alargado: “¿y los niños?”. Los niños hacen lo que dicen sus padres pero, ¿qué ocurre cuando sus padres toman decisiones irresponsables? No cuidar su alimentación o su educación es motivo para que los padres sean sancionados, ¿y la salud? Dejar de lado una de las herramientas más poderosas que tenemos para prevenir enfermedades, ¿no es un actitud de la que se podrán/podremos arrepentir en el futuro? Ya era tarde, con lo que decidimos volver a reunirnos un día para charlar sobre ese dilema ético tan interesante.

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  1. Guillermo
    17 junio, 2013 en 10:26

    Reflexiones muy interesantes, sin duda, y muy bien planteadas, gracias por compartirlas.
    Como siempre, la educación es la clave. Una buena educación nos libraría de tantos males, cada esfuerzo que se ahorra en educación es un problema más para el futuro inmediato. No recuerdo de quién leí una vez que cada colegio que se abre es una cárcel menos en el futuro, o algo así (mis disculpas al autor).

    El dilema sobre si es lícito imponer la vacunación, aún sabiendo que es buena y necesaria, es muy interesante. A todos nos inquieta la idea de que nos impongan las cosas. Y sólo se me ocurre el seguir educando para que todos sepamos qué es objetivamente correcto, y no haga falta imponérselas ya a nadie porque todos estaremos concienciados. Y entonces echo un vistazo a mi alrededor y pienso… estamos bien jodidos, porque eso no tiene ninguna pinta de que vaya a pasar.

    En fin, ya nos veremos cuando seamos todos camarer@s/put@s en eurovegas, hasta entonces un saludo.

  2. 17 junio, 2013 en 11:24

    La analogía de la comunidad de vecinos es buena pero pienso que el debate sobre libertad individual se representa mejor con el tema de los impuestos. Desde el momento que vivimos en sociedad y ésta debe estructurarse, la libertad individual debe supeditarse y limitarse a la cohesión social. Y si está claro que se puede obligar a los ciudadanos a pagar impuesto, con mucha más razón deberían ser obligatorias las vacunas que nos mantienen a salvo de terribles pandemias y que en diversos momentos de la Historia han demostrado su letalidad.

  3. 17 junio, 2013 en 11:40

    Efectivamente, los impuestos representan una razón más contundente, pero eso me lo guardaba para la segunda parte, la que continúa con última pregunta abierta. Nuestra Carta Magna tiene un capítulo que habla de derechos y deberes de los ciudadanos. Todo el mundo se acuerda de los derechos, pero muchos olvidan que para vivir en una sociedad que funcione como tal se deben cumplir unos deberes. Y otros capítulo constitucional que también se echa de menos alude a los deberes de las instituciones gubernamentales, su inmovilidad producen indefensión en muchos temas. Como dicen los últimos segundos de las series: “continuará”.

  4. 17 junio, 2013 en 12:29

    Pues nada siento haber empezado a desvelar la siguiente entrada.
    Saludos

  5. 17 junio, 2013 en 20:07

    Esta corriente anti-vacunas tiene pinta de ser una especie de nueva religión. Y además es especialmente destructiva.
    No sé si en algunos casos irá asociada a tendencias alimentarias que a mi parecer no concuerdan con el tipo de dientes y aparato digestivo que llevamos de serie… a pesar de que como omnívoros podemos nutrirnos de cualquier cosa, como los jabalíes.

  6. carmenou
    17 junio, 2013 en 22:01

    Una sociedad que puede castigar a los padres por no llevar a sus hijos al colegio todos los días pero permite que los niños corran el riesgo de sufrir enfermedades graves porque sus padres deciden no vacunarlos (en contra de la opinión médica general), me parece una sociedad incoherente, además de injusta con los débiles. Nos comportamos como esas sociedades que criticamos desde nuestra supuesta modernidad porque en ellas los padres son dueños de la vida y la muerte de sus hijos. Pero en realidad somos muy parecidos, permitimos que un niño pueda sufrir una enfermedad evitable porque consideramos superior el derecho de sus padres new age a decidir no vacunarlos. Por el bien de los todos, ese derecho debería ser limitado.

    P. S. Pertenezco a una de las últimas generaciones sin vacuna de la poliomielitis y vi (y recuerdo) las terribles secuelas que padeció durante toda su vida un niño vecino mío afectado por la enfermedad.

  7. Persona
    18 junio, 2013 en 5:32

    Lo de la varicela produciendo sólo picores insufribles Manuel… eso vale para la mayoría: a mí me dejo cicatrices en el oido afectándo mi capacidad auditiva. Con esto quiero reforzar la idea que mencionas en tu artículo (ameno y didáctico por cierto) que los pequeños porcentajes en grupos muy amplios se traducen en ejemplos de casos que no resultan tan reducidos.

    Dices: “¿quién recuerda conocer algún caso de afectado de la polio?”. Bueno, la cuestión es que no todo el mundo que ha pasado por la polio ha acabado en una silla de ruedas o fallecido. Si se es un poco observador se da uno cuenta de que en el grupo de población de mayor de 60 años advertir desarrollos anómalos de extremidades no es tan inusual.

    En mi humilde opinión, creo que el problema de nuestra sociedad reside en una total desconexión con nuestro pasado (¿cuánta gente desconocera del exódo masivo de las zonas rurales a la ciudad dando por sentado que sus ancestros siempre han sido de “la capital”?), ignorando cuantos de sus familiares han perecido por causas que ahora nos parecen alienígenas (que no extraterrestres). Esto tiene su aquel porque precisamente los que ahora intentan que un retorno de la humanidad a la Edad Media (o la de Hierro si me apuras) precisamente apelan también a una vuelta a las raices… de otros. De otros grupos de población de los que realmente conocen su historia y casuística a medias (con suerte) e ignoran (intencionadamante o no) las razones por las que dejaron de existir, bien por causa de que progresaron y se conviertieron en sociedades más eficientes o bien por causa de sencillamente perecieron sin dejar herencia genética.

    En fin, serafín… aquel que olvida su historia está condenado a repetirla… ya veremos en cuantos sentidos se cumple esta frase.

    Sun salud☼.

    PS: Ateo666666, tienes mas spoilers que una película con Sean Bean en los títulos de crédito de cabecera.

  8. salador
    18 junio, 2013 en 11:26

    “¿Se coarta la libertad del individuo al imponer la vacuna por decreto?”

    Pues si, de la misma manera que cuando se impone por ley la enseñanza obligatoria a partir de una edad, se imponen tasas e impuestos, se prohibe ir armado por la calle por las buenas o se penaliza cruzar cuando el semáforo está en rojo.

    Si que se coarta, afortunadamente. Deberían “coartarse” aún mas claramente algunas libertades individuales muy sospechosas (me parece bien coartar la libertad del que practica la ablación o la de los estafadores antivacunas).
    La libertad del individuo no llega más allá de la libertad del siguiente individuo anexo, que tiene derecho a estar lo mas sano posible. En el caso de pandemias no deberia haber discusión.

    Que envidia, menudo nivelazo gastáis en ese bar. ¿Está de verdad en España?, ¿Ya os dejan entrar, panda de frikis? 🙂

  9. Ricardo Ruiz
    3 julio, 2013 en 6:05

    Quizas tengamos suerte y los creacionistas adopten la postura antivacunas. Nos libraríamos de muchos y serian ejemplos de lo que hace la seleccion naturalion natural

  10. Darío
    3 julio, 2013 en 6:22

    El problemas, estimado Ricardo, es que las epidemias una vez declaradas no se guían por diferenciar la estupidez de la inteligencia, así que si los creacionistas son también antivacunas (de hecho, hay muchos así, por no decir una amplia mayoría, cuestión de revisar sus páginas y textos) los demás padeceremos con ellos si su estupidez se vuelve ley.

    Y sé que es difícil admitirlo, que cuesta mucho trabajo, que se atraganta el cogote de tener que aceptar esto, pero los creacionistas son parte de nuestro club humano, y la mínima ética dice que no podemos dejarles así. Ni modo: uno no escoge la familia de la que viene, pero si los amigos que tiene, y las causas por las que se pelea. Y de esta última, defender la salud de todos es válida, incluso cuando hay cretinos que parecieran no merecerlo :mrgreen:

  11. 17 julio, 2013 en 20:49

    Si no te vacunas y te da por viajar, los microorganismos igual no entienden tu postura: http://www.elmundo.es/elmundo/2013/07/17/barcelona/1374084942.html

  12. Ricardo Ruiz
    18 julio, 2013 en 5:18

    Gracias Darío, al final como dices, todos somos parte de la misma familia y si uno se enferma lo más probable es que los demás también nos contagiemos. Lo único que nos queda es tratar de convencer a estos locos de que si no se vacunan y no se enferman es gracias a los que si tomamos en serio nuestra salud pero que si su grupo de no-vacunados sigue creciendo vamos a padecer muchos problemas de salud en el futuro.

  13. Henrrys
    20 agosto, 2013 en 14:10

    (Por parte de un anti-vacunas)
    Me quedan algunas dudas en el tintero, ya que sois tan entendidos en el tema.
    La mayoría de las vacunas requieren cada 10 años (más o menos) una dosis de recuerdo, me imagino que se predica con el ejemplo y la mayoría de los padres que vacunan a sus hijos las tiene al corriente.
    El sistema inmune de un recién nacido es una incógnita, no hay ciencia en vacunarlos, solo conjeturas, no están estudiados sus efectos en los pequeños, va en contra de la ética.
    Sería interesante considerar los factores de trasmisión, contaminación y potabilización de aguas (sobre todo en la poliomielitis). Factores de mejora nutricionales (argumento muy utilizado por nosotros los anti-vacunas).
    … por lo demás me gustaría obtener una explicación detallada de cómo se realiza ciencia en un bar, ja ja ja!
    Saludos!!!

  14. 20 agosto, 2013 en 15:47

    Henrrys

    El sistema inmune de un recién nacido es una incógnita, no hay ciencia en vacunarlos, solo conjeturas, no están estudiados sus efectos en los pequeños, va en contra de la ética.

    FALSO. Hay bastantes estudios realizados sobre el sistema immune de un recién nacido: pulsar este enlace.

    Y también sobre los efectos de las vacunas en un recién nacidos: pulsar este enlace.

    Sería interesante considerar los factores de trasmisión, contaminación y potabilización de aguas (sobre todo en la poliomielitis). Factores de mejora nutricionales (argumento muy utilizado por nosotros los anti-vacunas).

    Esto no lo pillo. Por supuesto que hay que controlar los factores que facilitan la transmisión de enfermedades, claro que hay que mejorar y estudiar todo lo relativo a la nutrición ya que es fundamental para el organismo. Pero eso no excluye otras formas de prevención como las vacunas.

    Respecto a tu última frase… joder tio. Saludos!

  15. 20 agosto, 2013 en 17:11

    … por lo demás me gustaría obtener una explicación detallada de cómo se realiza ciencia en un bar, ja ja ja!

    https://lacienciaysusdemonios.com/2011/09/13/la-ciencia-contada-en-la-barra-de-un-bar/ o en The Eagle: http://naukas.com/2010/09/05/the-eagle/ 😀

  16. Herbert West
    20 agosto, 2013 en 20:31

    Henrrys :

    (Por parte de un anti-vacunas)
    El sistema inmune de un recién nacido es una incógnita, no hay ciencia en vacunarlos, solo conjeturas, no están estudiados sus efectos en los pequeños, va en contra de la ética.
    !
    Saludos!!!

    Henrrys, Henrrys.

    Que tú no tengas ni idea no significa que no se sepa.

    A ver si aprendéis que vuestra ignorancia no es la ignorancia de la sociedad.

    Y ¿qué es lo que va contra la ética?

  1. 17 junio, 2013 en 21:01
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