Inicio > Ciencia, Escepticismo, Medicina > Lo que molesta a las farmacéuticas

Lo que molesta a las farmacéuticas

28 junio, 2013

farma
Los debates sobre terapias que no han demostrado su eficacia son bastantes cansinos. Sobre todo porque solamente hay tres argumentos que manejan sus defensores. El primero de ellos es el ”¿acaso tú lo has probado?”, que no es más que una variante del ¡pues a mí me funciona!. El segundo se refiere a una pretendida ineficacia de la medicina científica y de los productos farmacéuticos para tratar los problemas de salud de la población. Según su extraño y rocambolesco argumento, esta ineficiencia avalaría la eficacia de sus pseudoterapias favoritas.

Es curioso como llenan líneas y líneas sobre lo terribles que son las farmacéuticas, pero no con el objetivo de establecer debates sobre cómo mejorar su actuación, sino simplemente para argumentar que lo mejor que podemos hacer es echarnos en manos de terapias que jamás han demostrado su eficacia. Ya lo he comentado más de una vez, aunque el director de las farmacéuticas fuera Josef Mengele, ese dato no avalaría la eficacia de ninguna terapia por las buenas. Este es un debate parecido al ya empleado con los creacionistas: aunque la evolución se demostrara falsa, eso no daría validez al creacionismo, ya que éste no ha demostrado nunca ninguno de sus postulados.

Eso que parece tan simple, es muy difícil de entender por muchos. De forma paralela a mí también me cuesta entender que algunas terapias que circulan por la red puedan suponer algún tipo de problema a esas grandes corporaciones que ganan miles de millones de dólares al año. Esas terapias apenas son conocidas más allá de los círculos de Internet, y muchos de los que las conocen no las usan porque desconfían de productos o aparatitos que sólo se pueden comprar “on-line” y que prometen curar prácticamente todo, como si a estas alturas todavía se pudiera seguir creyendo en remedios milagrosos. Cuando se usa una pretendida persecución ante un producto de insignificante impacto social (y por tanto económico) da la sensación de que en realidad lo que se hace es esconder su dudosa utilidad terapéutica.

Es una pena ver que las principales críticas a las farmacéuticas (salvo honrosas excepciones) se ligan a conspiraciones contra pseudoterapias y ocurrencias milagrosas en vez de citar aquello que de verdad molesta a las grandes corporaciones de la salud, es como si esas razones estuvieran ahí para despistar y no tocar aquello que realmente podría cambiar las cosas. ¿Y qué cosas son esas? Pues hay unas cuantas, relataré un par de ellas que me parecen muy importantes:

1. Transparencia en los ensayos clínicos

Es un tema que ya traté con anterioridad. Si la transparencia es importante en temas políticos y económicos, todavía lo es más en temas sanitarios. Los resultados de los ensayos clínicos de aquellos productos que salen al mercado deben estar disponibles para su análisis por la comunidad médica o por cualquier grupo de ciudadanos que lo desee. Es la única forma de detectar comportamientos no éticos o alteración fraudulenta de resultados experimentales, y la mejor forma de minimizar efectos secundarios indeseados, antes de que éstos se produzcan.

2. La salud por encima del negocio

Este punto admite muchas subdivisiones, pero en realidad se centra en uno sólo: es cierto que las grandes corporaciones quieren ganar dinero, que van a hacer todo lo posible para ganar dinero, pero este afán de negocio no puede estar por encima de la salud de la población. Cuando existe un conflicto salud/negocio, la salud pública debe primar, y eso sabemos que no siempre ocurre. Esto no ha de implicar que se dé la espalda a los productos de las grandes farmacéuticas para ser sustituidas por terapias que no tienen eficacia garantizada. Eso ya lo hizo un presidente sudafricano con nefastas consecuencia para muchos pacientes de SIDA. Hay otros caminos, como por ejemplo tomar el producto eficaz y dejar de lado las políticas mercantilistas de sus fabricantes. Así algunos políticos, negociaron con grandes farmacéuticas descuentos importantes en el precio de los medicamentos, debido a los problemas de salud pública en su país, y a no tener recursos para obtenerlos al precio de mercado. Cuando se encontraron con una negativa por respuesta optaron por no aceptar las patentes y fabricar ellos mismos las medicinas en forma de genérico. Eso lo han hecho tanto India, Brasil o Tailandia. Venezuela y Sudáfrica están empezando a tomar esta senda. Esto sí molesta a las farmacéuticas que están luchando en los tribunales y mediante presiones en organismos de comercio internacional, pero mientras tanto estos países están abastecidos de fármacos con los que combatir graves enfermedades.

En los años 80 del siglo pasado el presidente de Burkina Faso, Thomas Sankara (asesinado en un golpe de estado apoyado por Francia) dijo ante la ONU:

Hablo en nombre de las madres y de nuestros países privados de sus recursos, que ven morir a sus niños de malaria y diarrea, ignorando que existen, para salvarlos, medios sencillos que la ciencia de las multinacionales no le ofrecen, porque prefieren invertir en los laboratorios de cosméticos y de cirugía estética, para satisfacer los caprichos de algunos hombres y mujeres, cuya coquetería está amenazada por el exceso de calorías de sus comidas demasiado abundantes….

Esto sí es un discurso molesto para las multinacionales farmacéuticas. En la agenda del gobierno de Sankara estuvo la salud pública, con la vacunación de millones de niños contra graves enfermedades como la fiebre amarilla o el sarampión. Según el sociólogo suizo Jean Ziegler, entre 1975 y 1996 los laboratorios farmacéuticos desarrollaron 1.233 moléculas nuevas; pero sólo 11 tenían que ver con el tratamiento de enfermedades tropicales. Mientras miles y miles de niños mueren de enfermedades tropicales que podrían ser tratadas con facilidad, otros productos que solamente están en la cabeza de los habitantes de los países ricos, tales como los dermoestéticos, adelgazantes, antioxidantes o estimuladores de la sexualidad en edad tardía, llenan sus farmacias.

Para colmo, esos países en vías de desarrollo, que no entran en la agenda de las grandes farmacéuticas, disponen de un porcentaje elevado de las materias primas de las que se extraen los nuevos medicamentos. Más de la mitad de los principios activos contra el cáncer se extraen de la vegetación de los bosques tropicales: sirvan como ejemplo la vinblastina y la vincristina, que se extraen de la vinca rosa (Cantharanthus roseus), una planta de Madagascar, y que es la principal terapia empleada contra el linforma de Hodgkin, una grave leucemia que ataca preferentemente a niños.

Las enfermedades tropicales no son las únicas desatendidas por las grandes corporaciones, algo similar ocurre con las enfermedades raras. Donde no se ve un gigantesco negocio no se invierte, y eso que es gravísimo, se está empezando a notar a escala global con los dos agentes terapéuticos que más han revolucionado la medicina moderna: las vacunas y los antibióticos. Las vacunas son baratas, si comparamos con el coste que supone el tratamiento de la enfermedad contra la que inmuniza, por lo que si todo se midiera en términos dinerarios, dejaríamos en el olvido a esta potentísima herramienta preventiva. De forma paralela, el coste del desarrollo de nuevos antibióticos es elevado y su tiempo en el mercado puede ser corto debido a la facilidad que tienen las bacterias en desarrollar resistencias. Esto hace que algunas empresas hayan dejado de invertir en la fabricación de nuevos antibióticos por lo que de forma lenta pero constante, nos vamos quedando cada vez más desprotegidos para combatir patógenos que provocan importantes infecciones.

En resumen, como he presentado aquí, hay más razones más que suficientes para criticar aspectos de gestión y mercantilización de la salud que realizan las grandes corporaciones farmacéuticas. Estos aspectos son muy importantes para que la sanidad funcione adecuadamente y por supuesto empequeñecen cualquier comparación con la pretendida persecución de productos esotéricos, mágicos y milagreros. No nos despistemos ni desviemos el foco de atención, que igual es eso lo que algunos pretenden.

Referencia de algunos datos sobre África y el discurso de Sankara:

Gerardo González Calvo (2008) África, la tercera colonización. Editorial Mundo Negro.

Si te ha gustado, puedes menearla AQUÍ


  1. 28 junio, 2013 en 8:33

    En este sentido vale la pena recomendar la lectura del libro “Mala ciencia” de Ben Goldacre

  2. 28 junio, 2013 en 9:25

    Excelente artículo

  3. Albireo
    28 junio, 2013 en 9:45

    O sea, ¿no eres un vendido a las farmacéuticas?. ¿Y pretendes que te creamos?

  4. 28 junio, 2013 en 9:54

    Con respecto al primer punto de la transparencia en los ensayos clínicos siempre he pensado que lo ideal sería que se creara un organismo regulador internacional que dirigiera este tipo de ensayos de forma centralizada y que ese organismo contratara a los médicos e investigadores adecuados para cada ensayo específico, supervisando todas las fases del estudio clínico hasta llegar a una conclusión científica válida. Y que la empresa no tuviera ninguna participación durante el desarrollo del estudio para mantener la independencia y neutralidad del trabajo. Por supuesto la empresa debería hacerse cargo de todos los costes económicos del ensayo pagando por adelantado una cantidad de dinero estipulada por los servicios y que sería independiente de si al final el ensayo valida o rechaza al medicamento en cuestión.

  5. 28 junio, 2013 en 10:05

    ¿no eres un vendido a las farmacéuticas?

    Qué va!. En realidad vendo la majiterapia (http://magiterapia.wordpress.com/2010/11/06/la-majiterapia-funciona/) y por eso critico a la bigfarma y a otras terapias que hacen sombra a mi negocio 😆

  6. 28 junio, 2013 en 11:32

    Lo que ocurre es que confundes las intenciones de magufos, vendemotos y demas fauna pseudocientifica. Su intencion al criticar a las farmaceuticas no es resaltar los fallos (que los hay) del sistema para mejorarlo, sino eliminar un sistema que es su enemigo porque evidencia las carencias de sus productos.

  7. Pilartxo
    28 junio, 2013 en 12:49

    Reblogueó esto en Deliberadamente Sin Nombrey comentado:
    Interesante artículo sobre medicamentos, potingues y las empresas farmacéuticas.

  8. 28 junio, 2013 en 13:41

    Este articulo esta en mi onda… pero me gusta informarme de productos “pe-do-cientificos” o al menos echarle un vistazo en youtube… y como todo no es negro ni todo es blanco refiriéndome a las multinacionales… solo hacen lo que le dejan hacer, los políticos tienen la culpa ala …

  9. antoniopoot
    28 junio, 2013 en 19:08

    Reblogueó esto en blog todo educacion.

  10. Darío
    28 junio, 2013 en 22:00

    Albireo :
    O sea, ¿no eres un vendido a las farmacéuticas?. ¿Y pretendes que te creamos?

    Se te olvidó activar el aparato de las ironías :mrgreen:

  11. margarita Londoño
    29 junio, 2013 en 5:05

    Si ahora debemos cuidarnos de los médicos y psicólogos, la mayoría manda a tomar batidos energéticos, goticas happy, repolarizador magnético celular y lo peor que la solución a todo es los alimentos “saludables” es decir veganos. Parece que ganan bien promoviendo la pirámide verde, sus prácticas y sectas

  12. Albireo
    29 junio, 2013 en 9:39

    Darío :

    Albireo :
    O sea, ¿no eres un vendido a las farmacéuticas?. ¿Y pretendes que te creamos?

    Se te olvidó activar el aparato de las ironías

    ¡Es cierto! (¿Donde lo habré puesto?)

  13. Sponja
    29 junio, 2013 en 11:37

    Es un poco cínico decirlo pero creo que los que utilizan las pseudociencias para sanarse cada vez serán menos,, ¿para qué molestarse en convencerlos? , se empeñan en ser una raza a extinguir.

  14. 29 junio, 2013 en 12:37

    …creo que los que utilizan las pseudociencias para sanarse cada vez serán menos…

    ¿Qué te ha hecho llegar a esa conclusión?

  15. Sponja
    2 julio, 2013 en 9:25

    Está claro Manuel,como no se curarán de nada,se autoextinguirán. Por eso digo que es un argumento cínico creo que incluso algo cruel.

  16. 2 julio, 2013 en 9:29

    Sponja, como solución es bastante cruel, no me convence. Pero eso tampoco pasará, ¿dónde crees que acaba la mayoría cuando enferma gravemente y se da cuenta que sus pontingues no funcionan? Eso sí, a la salida de urgencias no le comentan a nadie su experiencia, no le vayan a tomar por tonto.

  17. kaope
    2 julio, 2013 en 10:35

    A la salida de urgencias vomitarán pestes contra las “mierdicinas” y sus funestos efectos sobre el organismo, y seguirán proclamando las virtudes de esas otras “medicinas” que sobradamente han demostrado no servir absolutamente para nada (Experiencia personal a la puerta de la farmacia ambulatoria)

  18. Sponja
    3 julio, 2013 en 13:27

    Conozco a bastante gente de esta calaña, al principio trataba de razonar con ellos, me querian convencer de que hay que tener la mente abierta, al final lo he dejado por imposible, tienen la mente tan cerrada como un intregrista religioso y la misma capacidad de raciocinio, muchos de ellos siguen el manual del perfecto New Age, tendencia o lo que quiera que sea que proclama muchas de esas ideas absudas. Defienden el uso del MMS, la dieta paleolítica, la homeopatía, la pseudomedicina sintergética, el Reiki…y, como no, el parto natural en casa, cuando llamé a una de ellas, que para mas INRI es enfermera además de la gran saterdotisa de las ciencias magufas para decirle que la defensora a nivel mundial del parto en casa había muerto de un infarto mientras paría en su casa, dejó practicamente de hablarme y me ha cogido mucha tirria, creo que si pudiera me quemaria vivita en la hoguera del maguferio. En fin, ¡ Bien lejos! y que les zurzan, una pena

  19. rhodococcus
    6 julio, 2013 en 10:54

    Hombre el artículo está muy bien, pero me llama la atención el banner de Danacol sobre como conseguir bajar el nivel de colesterol en sangre. Los consejos son adecuados, con o sin danacol, es decir lo mismo que otras terapias seudocientíficas. En fin, me parece un poco contradictorio con el tono general del blog… No sé pero me viene a la cabeza un viejo dicho: una cosa es predicar y otra dar trigo.

  20. 6 julio, 2013 en 11:37

    Rhodococcus, lo que aparece en los banners nosotros no lo contramos, viene impuesto por el Google Ads (que se guia por palabras clave del post) asociado a WordPress (WP). Espero que entiendas que paguemos a WP la cuota que nos exige para eliminar estos anuncios. Bastante hacemos con no cobrar nada por lo que escribimos, como para encima andar pagando. A nosotros también nos fastidia que de vez en cuando aparezca anuncios de tarot u otras magufadas, el único consuelo que nos queda es que se está anunciando bajo artículos que los están poniendo verdes 😀

  21. rafael
    9 diciembre, 2013 en 17:56

    Dices que a las farmaceúticas no les interesa las vacunas pues es un remedio barato frente a el tratamiento de una enfermedad, pero hay que tener en cuenta que las vacunas se ponen como preventivo a la población general que es mucho mayor que la que desarrolla la enfermedad, por lo que una cosa podría compensar la otra y si interesar a las farmaceuticas ¿no es así?

  22. 9 diciembre, 2013 en 19:15

    Rafael, a las farmacéuticas no les interesa las vacunas lo dicen ellas mismas. ¿Adivinas en qué invierten menos?: vacunas, antibióticos y enfermedades raras. Las razones son diferentes en cada caso, el trasfondo el mismo: no son rentables. Te pongo un ejemplo:
    – La dosis de vacuna gripe cuesta 4 euros. No es obligatoria, y por tanto se lo pone una minoría de la población.
    – Enfermedad leve: caja de paracetamol 2 euros. Costes laborales, depende de los días de baja, se lo lleva la empresa del enfermo.
    – Enfermedad ligeramente complicada: paracetamol + antibióticos: unos 10 euros.
    – Ingreso. Menos frecuente, pero en picos de epidemia las urgencia se saturan (decenas al día): un dia hospital 500 euros/día + pruebas médicas + medicinas.

    El coste de un sólo hospitalizado por gripe al día cuesta lo mismo que unas 300 vacunas. Y dado que la mayoría de los vacunados son personas de riesgo, sin esa vacuna muchas personas acabarían en el hospital (algo que ocurría antes de la vacuna). ¿Quién ahorra con las vacunas? El estado (sanidad pública y pago de bajas por enfermedad) y por eso subvenciona su fabricación. ¿Quién pierde? La bigfarma: tiene un cliente fijo, los estados que subvencionan, pero si la vacuna funciona muy bien pierden en otras medicinas. Y pongo el ejemplo de una enfermedad que no tiene cura, pero que se suele marchar sóla en muchos casos y causa poco coste. Cambia ahora gripe por hepatitis B, cuyos medicamentos son carísimos. O piensa en el SIDA, si hubiese una vacuna efectiva y se dejara de vender antirretrovirales. ¿Sabes lo que cuesta un año de tratamiento?

  1. No trackbacks yet.
Los comentarios están cerrados.
A %d blogueros les gusta esto: