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La vida en un infierno helado: Europa y el Lago Vostok

9 julio, 2013

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Europa es uno de los cuatro satélites galineanos de Júpiter. Con un tamaño algo menor que el de nuestra Luna, es más pequeño que Ganímedes, Calisto e Ío, los otros tres satélites jovianos que descubrió Galileo Galilei una noche de enero del año 1610.

Siendo el segundo más cercano a Júpiter, Europa es un satélite curioso:  presenta una superficie prácticamente lisa, con pocas elevaciones que superen unos centenares de metros. Con un elevado albedo, se muestra muy clara y brillante, estando recorrida por múltiples vetas oscuras en distintas direcciones. Muy pocos cráteres (tan solo tres superan los 5 km de diámetro) y una tenue atmósfera de oxígeno (probablemente de origen no biológico) terminan de asemejar a Europa con una verdadera bola de billar espacial.

Desde hace años se piensa que estas características se deben a que la superficie de Europa está cubierta por un océano helado, lo que explicaría su escaso relieve y su elevado albedo. También desde hace mucho tiempo se ha especulado con la posibilidad de que bajo esa capa de hielo se encuentre un océano líquido calentado principalmente por las fuerzas de marea causadas por su cercanía a Júpiter. Esta posibilidad fue explotada por Arthur C. Clarke en su novela “2010: Odisea dos”, en 1982.

Posterioremente, otros datos han venido a reafirmar la idea del océano líquido bajo la superficie helada de Europa, principalmente los aportados por el telescopio espacial Hubble en la década de los noventa del pasado siglo y la misión Galileo (1989 – 2003) compuesta por una sonda que penetró 200 km en la atmósfera de Júpiter y un orbitador que estudió las lunas y los anillos jovianos. Hoy sabemos que Europa presenta un campo magnético que interacciona con el de Júpiter, así como evidencias de un material conductor bajo la superficie helada. Esto, junto con el estudio con gran detalle del relieve de la superficie, sugieren la presencia de un océano líquido de agua salada que puede alcanzar los 90 km de profundidad. Las vetas oscuras, así como otras manchas y accidentes presentes en la superficie, parecen representar afloramientos ocasionales del agua líquida subyacente.

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Lógicamente, desde los primeros indicios de la existencia de un océano líquido se ha especulado con la existencia de vida en el océano de Europa. Sin embargo, un océano puede significar más un infierno helado que un paraíso tropical, sobre todo si se encuentra a 750 millones de kilómetros del Sol y bajo 10 km de hielo. En esas condiciones, la temperatura del agua, la elevada presión,  la ausencia de luz  y los niveles de oxígeno pueden ser tan poco atractivos para la vida como el interior de un volcán en erupción.

A pesar de ello, a lo largo de los años también se han ido recopilando evidencias que aumentan la probabilidad de que pueda existir vida en un medio tan hostil: el descubrimiento de organismos que habitan en las profundidades marinas de la Tierra al calor de las fumarolas volcánicas, la posible penetración del oxígeno atmosférico a través de la capa de hielo hasta alcanzar el agua líquida y otros descubrimientos, han ido alimentando la candidatura de Europa como la más sólida para buscar indicios de vida extraterrestre.

El lago Vostok y la vida bajo cero

Uno de los escenarios que siempre se han comparado con Europa ha sido el Lago antártico de Vostok. Esta masa de agua dulce se encuentra bajo 3.748 metros de hielo, y ha permanecido totalmente aislada de la atmósfera terrestre y otras masas de agua líquida durante los últimos 15 millones de años. El agua presenta una temperatura en torno a los tres grados bajo cero, manteniéndose líquida gracias a la enorme presión (unas 360 atmósferas) a la que es sometida por la capa de hielo superior. Representa un entorno con muy baja concentración de nutrientes, y supersaturado de oxígeno (hasta 50 veces más que los lagos de agua dulce superficiales), producto también de la enorme presión reinante.

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Fotografía satélite del Lago Vostok, Antártida.

Sin duda alguna, el posible descubrimiento de vida en este ambiente tan extremo haría aumentar considerablemente la probabilidad de que ésta pueda haberse desarrollado también en el océano de Europa. Debido a ello, no es de extrañar que desde hace años se hayan abordado intentos de perforar los casi cuatro kilómetros de hielo para llegar hasta el agua líquida. La expedición antártica rusa, cuya estación se encuentra sobre el Lago Vostok y recibe el mismo nombre, ha empleado más de diez años en penetrar la enorme capa de hielo; en febrero de 2012 anunciaron haber llegado a la superficie helada del lago y en marzo de 2013 presentaron un análisis de las primeras muestras de agua congelada tomadas a 3.400 metros de profundidad. En ellas, se detectó la presencia del ADN de un organismo desconocido hasta el momento. Lamentablemente, tan esperada noticia quedó en chasco; poco tiempo después, el equipo investigador anunció que el ADN procedía de una contaminación producida probablemente por el lubricante de la perforadora.

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Pero lejos de acabar la historia, un reciente artículo publicado el 3 de julio de 2013 por un equipo internacional en la revista PLOS ONE muestra los resultados del análisis de varias muestras de agua helada recogidas a 3.500 y 3.600 metros de profundidad. Esta vez no se trata de un organismo, sino de cerca de 3.500 secuencias génicas diferentes, de las cuales se ha podido realizar un estudio taxonómico en 1.623; el 94% corresponden a bacterias y el 6% restante a organismos eucariotas. Dos especies pertenecen a arqueas.

El nuevo descubrimiento no habla de organismos extraños o desconocidos. Al contrario, la mayor parte de taxones identificados son similares a los organismos que viven en lagos, aguas salobres, entornos marinos y glaciares. Es impresionante, eso sí, la gran variedad existente, con presencia de organismos aerobios, anaerobios, autótrofos y heterótros, incluyendo formas eucariotas pluricelulares.

Evidentemente, habrá que esperara a la confirmación inequívoca de estos resultados, así como al análisis del agua líquida más profunda y de los sedimentos del lago, pero al menos en el contador parcial, Europa acaba de ganar unos cuantos puntos como destino preferido por los astrobiólogos del futuro más cercano.

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Vista general del aparato de perforación en el campo de la investigación Vostok en la Antártida. REUTERS / Alexey Ekaikin / Handout


  1. Francesc
    9 julio, 2013 en 9:50

    Genial!
    A veces soy un poco quisquilloso, pero…
    “[…] calentado principalmente por las fuerzas de marea que presenta el cercano y gigantesco Júpiter”
    esta frase me suena muy extraña. Las fuerzas de marea no se “presentan”, y menos en Júpiter; las causa la masa de Júpiter y su resultado -deformaciones- afectarían a Europa. La verdad es que ahora mismo no se me ocurre una frase alternativa que suene mejor.

    En cuanto al tema del artículo… no es lo mismo que la vida se desarrollara en una antártida templada y luego se adaptara al cambio a que, por el contrario, apareciera en el propio lago Vostok.
    Y si nos ha costado 10 años perforar 4 kilómetros de hielo en nuestro planeta, y todavía no hemos pisado Marte… perforar 10 en una luna de Júpiter… en fin, no sé si llegaremos a verlo.

  2. 9 julio, 2013 en 11:59

    cuidado con als contaminaciones al perforar

  3. 9 julio, 2013 en 13:54

    La verdad es que ahora mismo no se me ocurre una frase alternativa que suene mejor.

    Yo pondria algo del estilo de “[…] calentado principalmente por las fuerzas de marea causadas por sus cercania con Jupiter.”

  4. J.M.
    9 julio, 2013 en 17:33

    No se hable más 😉 Se agradece la sugerencia!

  5. KC
    9 julio, 2013 en 18:31

    Cada vez que leo uno de estos artículos más convencido estoy de que es absolutamente imposible que la vida solo se haya desarrollado en la Tierra. Debe ser que estoy loco… 😀 Como Galileo. O los navegantes del siglo XV…

    De todas formas, la distancia entre la Tierra y Jupiter es absolutamente nimia como para pensar que la distancia media entre los factores que puedan originar vida se cumplan. No porque sospechemos que algo se cumpla, se tiene que cumplir ahí.

    Saludos.

  6. kaope
    9 julio, 2013 en 18:55

    KC :
    Cada vez que leo uno de estos artículos más convencido estoy de que es absolutamente imposible que la vida solo se haya desarrollado en la Tierra. Debe ser que estoy loco… …………………………………
    Saludos.

    Las posibilidades parecen astronómicas (nunca mejor dicho) 😉 http://www.europapress.es/ciencia/noticia-60000-millones-planetas-orbitan-zona-habitable-solo-galaxia-20130702133008.html

  7. Newell
    9 julio, 2013 en 19:40

    Una cosa es que el océano de Europa pudiese sostener vida unicelular y otra que aún pudiendo sostenerla, la vida haya pudido surgir en un pequeño satélite bañado por la radiación del gigante joviano a 750 millones de km. del Sol.

    En todo caso, conseguir hallar vida en nuestro sistema solar respondería tantas cosas… y pondría nerviosa a tanta gente. Solo por eso merece la pena buscar.

    Pero como el compañero de arriba me temo que estamos a muchas décadas de tener la capacidad de lograr perforar los hielos de Europa para sumergir una sonda en sus aguas y más con el frenazo en los presupuestos destinados a la exploración espacial.

    Por cierto, que parece que Europa está de moda (la peli tiene toda la pinta de acabar siendo un fiasco al estilo Apolo XVIII, pero bueno):

  8. 9 julio, 2013 en 20:15

    Ya sé que hoy es imposible y lo será por mucho tiempo, pero ¡Qué lugar para el turismo de aventura !

  9. KC
    9 julio, 2013 en 21:44

    kaope :

    KC :
    Cada vez que leo uno de estos artículos más convencido estoy de que es absolutamente imposible que la vida solo se haya desarrollado en la Tierra. Debe ser que estoy loco… …………………………………
    Saludos.

    Las posibilidades parecen astronómicas (nunca mejor dicho) http://www.europapress.es/ciencia/noticia-60000-millones-planetas-orbitan-zona-habitable-solo-galaxia-20130702133008.html

    Y eso es muy, muy, muy, muy, muy, poco…. Muchos menos de la cifra universal real. Bueno, si fuera en euros no, claro 😉

    Saludos.

  10. Guillermo
    11 julio, 2013 en 22:56

    Europa debe ser un lugar increíble. Una pequeña roca esférica totalmente rodeada de un inmenso océano, de unos 100 km de profundidad, ¡diez veces más profundo que la fosa de las marianas, a la que apenas podemos asomarnos!. En su fondo la presión es inimaginable, y el suelo rocoso probablemente está caliente y hay actividad termal. Todo el líquido es constantemente agitado y removido por las enormes mareas. No hay un centímetro de tierra firme en este océano, solo una corteza helada que lo encierra por completo como si fuera la cáscara de un huevo, o un globo bien lleno de agua.

    Esta corteza de hielo tiene decenas de kilómetros de espesor, continuamente rugiendo y desgarrándose a capricho de la gravedad de Júpiter y sus otros vecinos, literalmente moviéndose sobre sí misma. Esta superficie helada no está directamente conectada con el satélite, y de hecho parece no girar al mismo ritmo, aunque la diferencia es pequeña, pero es un fenómeno muy curioso. Cuando hablamos de deriva continental imaginamos la roca flotando sobre roca líquida; aquí la corteza literalmente flota sobre un océano interminable. Todo el líquido del satélite es atraído hacia Júpiter empujando a la corteza helada que lo aprisiona, intentando abrirse paso a su través como si quisiera escapar al encuentro del gigante gaseoso. Grietas enormes se abren y avanzan constantemente y el suelo se eleva decenas de metros para dejar salir al líquido como si fuera un géiser, para congelarse de inmediato formando una nueva cicatriz en el hielo, como el magma que surge en nuestros océanos para enfriarse y formar nuevos fondos marinos. Constantemente se regenera el hielo de la superficie, de modo que Europa siempre luce una corteza joven y resplandeciente, libre de cráteres e impactos, como una perla brillante y lisa tan sólo surcada aquí y allá por alguna herida reciente.

    La luz reflejada por el satélite tiene que ser impresionante, sin rival en todo el sistema solar a pesar de la distancia al sol, y toda la superficie está eternamente evaporándose. La gravedad es tan débil (8 veces menor que en la Tierra) que el hidrógeno escapa al vacío, pero el pesado oxígeno forma una tenue atmósfera, tan tenue que la presión es casi un billón de veces menor que en la habitación donde escribo. Pero donde realmente se concentra el oxígeno es bajo el hielo, en la capa superior de la zona líquida, donde el oxígeno del hielo se va filtrando durante kilómetros hasta llegar al agua y mezclarse con ella.

    El inmenso Júpiter tiene que ser una visión espectacular desde esa perla helada. Al igual que la Luna, Europa gira a su alrededor mostrando siempre la misma cara al gigante, de modo que una parcelita ahí con buenas vistas tendrá buenas vistas siempre. Europa es uno de los lugares más maravillosos del sistema solar, y me apena que no llegue a ver nunca una misión a este satélite. Ojalá en pocas generaciones lleguemos a conocer bien sus secretos, porque sólo con lo que me hacen soñar tienen que merecer la pena. Sea lo que sea lo que se esconde en ese mar tan gigantesco aprisionado en hielo, tiene que merecer la pena el viaje. Saber que ahora mismo está ahí, esperándonos, girando en el vacío con su hielo crujiendo sin que nadie pueda oírlo… es una idea hermosa.

  11. julio melonio
    13 julio, 2013 en 7:01

    Dios mediante su palabra en la biblia lo dejo muy claro, somos los unicos que el creo, este planeta es el unico que tiene vida, asi que mejor que los cientificos dejen de perder el tiempo en el espacio y s epreocupen por cosas mas importantes.

  12. 13 julio, 2013 en 7:35

    Dios mediante su palabra en la Biblia lo dejó muy claro, el valor de Pi es 3, los insectos tienen 4 patas, la Tierra es el centro del universo, el Sol se puede parar sin consecuencias, los humanos vivían 800 años hace unos pocos miles de años, la Tierra tiene 6000 años. O bien Dios se equivoca o bien esos textos fueron inventados por pastores nómadas tomando trozos de la mitología de su época.

    Y me juego algo, el día que aparezca vida en otro planeta, os inventaréis cualquier excusa para ajustar a una interpretación especial de la Biblia. Os asusta cada nuevo descubrimiento (de ahí vuestro recelo hacia la ciencia), pero lo ajustáis rápido, como habéis hecho en el pasado con tantas otras cosas. Porque si en vida tuya se encontrara vida fuera de la Tierra, ¿renunciarías a tu fe? Pues eso.

  13. kaope
    13 julio, 2013 en 11:04

    julio melonio: “este planeta es el unico que tiene vida”

    Y de hecho, según la biblia, es el único planeta que creó. El resto de planetas todavía estáis por conocerlos, pero haberlos haylos.

  14. salador
    13 julio, 2013 en 11:28

    Perforar 10 km de hielo en Europa parece más factible que viajar a unos cuantos años-luz en la búsqueda de planetas similares a la Tierra. La hazaña no es imposible pero es compleja de narices, tanto si se plantea presencia humana como si no. Aunque el premio puede ser inmenso.

    Manuel, has dado en el clavo. Nunca hemos estado tan próximos a descubrir, sino pruebas de la existencia de vida fuera de la tierra, al menos de que la hubo en un tiempo remoto. Cuando las sondas descubran otra posibilidad de vida en nuestro mismo sistema solar, la estadística explotará cual big bang, pero eso no va a inquietar a ningún creyente bien preparado para cualquier evento cósmico. Tiene ya lista su respuesta, aunque los más torpes en su secta tarden 500 años en comprenderla: Dios es mucho mas impresionante de lo que creíamos, lo que hizo en la Tierra lo hizo billones de veces en todo su Universo, lo cual multiplica su gloria en la misma magnitud. Y vuelta a empezar, a la religión del futuro solo le queda este camino, acompañar a la ciencia como el peor de los parásitos.

  15. J.M.
    13 julio, 2013 en 13:28

    julio melonio :

    mejor que los cientificos dejen de perder el tiempo en el espacio y s epreocupen por cosas mas importantes.

    Por ejemplo, por encontrar la vacuna contra la estupidez humana…

  16. JuanG
    18 julio, 2013 en 0:37

    Me imagino que bajo ese hielo debe haber vida. Y son bacterias listas para hacer desaparecer la raza humana en menos de un pestañeo.

  17. 18 julio, 2013 en 7:45

    JuanG, las novelas de Stephen King son objeto de culto, pero tampoco hay que extralimitarse.

  18. Masklin
    18 julio, 2013 en 7:52

    Interesante artículo, a saber que nos depararán esos hielos… Creo que con el tema de los extremófilos habría que diferenciar entre aquellos que se adaptan a un entorno de esas características frente al surgimiento de la vida en esas condiciones. Desgraciadamente sospecho que lo primero es más fácil que lo segundo, pero la realidad nos dará la respuesta.

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