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¿Es acaso la publicación científica el fin último de la investigación?

10 julio, 2013

journal
Hoy le he echado un ojo al “Journal Citation Report” (JCR) del año 2012, donde se recoge información sobre todas las revistas científicas, clasificadas por el área de conocimiento en la que se engloban y el índice de impacto que poseen. Mi gran sorpresa ha sido comprobar que el año pasado existía la friolera de 8.411 revistas científicas indexadas. ¿Realmente son necesarias tantas revistas?, ¿estamos generando tanto conocimiento científicos como para que sea necesario tamaño número de revistas?, ¿no se estarán dedicando demasiados esfuerzos en generar resultados sin un objetivo claro? En el año 1963 Bernard K. Forscher escribió un artículo en Science avanzado a su época, al mostrarnos el rumbo que estaba tomando la actividad científica. Lo visto en el JCR me lo ha recordado. Traduzco aquí dicho artículo, porque es una auténtica “food for thought”.

Erase una vez una tierra donde entre las actividades de las personas que la habitaban había una llamada “investigación científica” y a los que realizaban dicha actividad los llamaban “científicos”. En realidad esas personas eran constructores de edificios, llamados “explicaciones o leyes”, que ensamblaban unos ladrillos llamados “resultados”. Cuando los ladrillos estaban bien construidos y se encajaban adecuadamente, el edificio era útil y duradero, lo que producía satisfacción y, en ocasiones recompensa, al constructor. Si los ladrillos eran defectuosos o no encajaban adecuadamente, los edificios colapsaban, lo que resultaba trágico para los usuarios de los edificios y para el constructor que caía en desgracia. Dado que la calidad de los ladrillos era tan importante para el éxito de la construcción final, y dado que los ladrillos resultaban tan escasos, los constructores debían construir los ladrillos por ellos mismos. La fabricación de ladrillos era costosa y consumía mucho tiempo, por lo que los constructores más sabios sólo construían aquellos ladrillos que tenía la forma y el tamaño adecuado para la construcción que tenían en mente. Los constructores se guiaban para diseñar los ladrillos de un plan que denominaron “teoría o hipótesis”.

Con el paso del tiempo los constructores se dieron cuenta de que su trabajo sufría retrasos por tener que dedicar mucho tiempo a construir ladrillos. Entonces apareció una nueva profesión de fabricantes de ladrillos, a los que llamaron “científicos en formación” para dar notoriedad al trabajo que realizaban. Con este nuevo apoyo la construcción de edificios incrementó su velocidad de producción. En ocasiones los fabricantes de ladrillos progresaban hasta convertirse en constructores. A pesar de la separación de actividades, los ladrillos todavía se producían con sumo cuidado y de forma ordenada. Desde ese momento y en adelante, los constructores podían diseñar y pedir con antelación los ladrillos y tenerlos preparados para cuando fuera necesario utilizarlos. A pesar de ello los ladrillos seguían construyéndose sólo cuando se necesitaban, ya que seguía siendo un proceso difícil y caro.

Y entonces se produjo un malentendido entre los constructores de ladrillos (hay quien dice que ese malentendido llegó por un mal entrenamiento de sus fabricantes, otros dicen que fue consecuencia de la llegada de una nueva generación de fabricantes). El caso es que los ladrilleros se obsesionaron en la fabricación de ladrillos. Cuando se les recordaba que el objetivo eran los edificios, no los ladrillos, ellos contestaban diciendo que si existieran suficientes ladrillos disponibles, los constructores podrían seleccionar los que consideraran adecuados, con lo que la construcción de edificios iría más deprisa. La debilidad de este argumento no saltó a la vista en un primer momento, pero con la mediación de los ciudadanos que esperaban a que se construyeran los edificios que necesitaban, pronto apareció. El coste de fabricar ladrillos se transformó en un problema menor, ya que había mucho dinero dedicado a ello, además el tiempo y el esfuerzo en su fabricación disminuyeron gracias a que aparecieron sistemas automatizados. Además, el número de fabricantes de ladrillos aumentó gracias a extensos programas de reclutamiento y formación. Se empezó a asumir que cuando se habían producido el número suficiente de ladrillos para construir un edificio, el fabricante de ladrillos podía obtener el título de constructor, y con dicho título ser considerado como tal.

Entonces la tierra fue inundada de ladrillos. Se hizo necesario organizarlos en lugares de almacenamiento, llamados “revistas científicas”, y también fueron necesarios sistemas para localizar dichos ladrillos, generándose así los inventarios. Mientras, los fabricantes de ladrillos estaban orgullosos de que sus ladrillos tenían una gran calidad. Pero la producción iba por delante de la demanda, y los ladrillos dejaron de hacerse por encargo. El tamaño y la forma pasaron a depender de la moda del momento. Para poder competir con el resto de fabricantes, algunos de los ladrilleros intentaron extraños, difíciles y raros diseños. La influencia en los métodos de producción y los diseños que de ellos se generaban, pasó a ser un factor dominante.

Desgraciadamente, los constructores casi dejaron de existir. Empezó a ser difícil encontrar el ladrillo adecuado, debido a la enorme labor que implicaba buscarlo entre la gigantesca cantidad de ladrillos fabricados. Incluso pasó a ser difícil encontrar lugares donde construir edificios, ya que mucho terreno había sido ocupado por montañas de ladrillos. También resultaba difícil completar los edificios, ya que cuando éstos se estaban construyendo se sepultaban bajo una avalancha de nuevos ladrillos. Y con el tiempo, nadie hacía el esfuerzo de distinguir entre una montaña de ladrillos y un verdadero edificio.

Bernard K. Forscher (1963) Chaos in the Brickyard. Science 142:339.


  1. amoKK
    10 julio, 2013 en 12:06

    El rumbo de la ciencia hoy en día está amenazado principalmente por la “magufería” y la tecnocracia capitalista

  2. Mario
    10 julio, 2013 en 12:32

    Me resulta extrañamente familiar.. la descripcion que hace el antropologo Marvin Harris en “porque nada funciona” de los medios de producción y de la degradación de calidad del tercer sector (servicios) en los ultimos tiempos recuerda a esta descripcion de la ciencia, en la cual la sobreabundancia de recursos dismunuye la eficiencia de los trabajos (en realidad aumenta por una parte y disminuye por otra, pero el balance total es a menos eficiencia).

  3. 10 julio, 2013 en 12:54

    No, la publicación es un medio (imprescindible) no un fin.

  4. salador
    10 julio, 2013 en 13:16

    Muy buena la historia de los ladrillos, me he imaginado ser el constructor de la muralla china o de las termas de Caracalla. Quien fabrica ladrillos tiene como objetivo hacer los mejores ladrillos y quien levanta murallas tiene otro, hacer las mejores murallas, aunque ni uno ni el otro ignora para qué se utilizan los ladrillos. Cocer barro con mezclas, temperaturas y tiempos diferentes es investigación, hacer muros con el mejor producto y al mínimo precio es producción y desarrollo.

    Para qué usamos muros es política.

    En España los detractores manifiestos de la I+D se camuflan como concejales de urbanismo, diputados, consejeros delegados, asesores de imagen, ministros o presidentes del gobierno.

  5. 10 julio, 2013 en 13:44

    Se hace necesario efectuar un análisis minucioso de esas 8411 revistas científicas. Bien podría darse el caso de que entre ellas hubiera algunos “caballos de Troya” o sea revistas pseudo-científicas con el malsano propósito de desvirtuar y causar confusión en el lector, naturalmente, esto estaría llevando agua al molino de esas agrupaciones que se ceban manteniendo la ignorancia y la creencia sin cuestionamientos en sus mitos y falsedades, no para beneficio de sus seguidores, sino para continuar su dominio y explotación. La ciencia investiga e informa de sus logros, no inventa ni impone arbitrariedades.

  6. guilleemas
    10 julio, 2013 en 14:40

    rennatoleen :
    Bien podría darse el caso de que entre ellas hubiera algunos “caballos de Troya” o sea revistas pseudo-científicas

    No debería ser muy difícil contarlas y ver que proporción de esas 8000 revistas representan. Dudo que sea una proporción significativa.

    A lo que comenta Manuel hay que agregarle la infinidad de revistas no indexadas que existen. Hay tantas publicaciones dando vueltas, que si uno lo piensa, la posibilidad de que un buen trabajo termine pasando totalmente desapercibido es considerable.

    Y parte del problema es que, efectivamente, cuando el número de publicaciones es el parámetro en base al cual se evalúa al investigador, publicar lo que sea como sea termina siendo el objetivo del investigador.

    Creo que muchos de nosotros debemos conocer unos cuantos casos de autores que publican artículos casi idénticos durante años. Ni hablar del problema del acceso a las publicaciones científicas en muchos países, con lo cual se plantea el dilema de publicarlo en un medio de fácil acceso para la comunidad que puede aprovechar esa publicación o publicarlo en un medio que sume puntos al investigador pero donde el acceso al trabajo por parte de sus posibles beneficiarios termine seriamente limitado.

  7. 10 julio, 2013 en 15:10

    En ciencia publicar los resultados siempre ha sido la base fundamental de la difusión del conocimiento, si no recordemos el caso de Medel que a efectos prácticos es como si no hubiera trabajado ya que hasta que no se redescubrieron y republicaron sus leyes 35 años después no empezaron a ser conocidas y aplicadas. Antes (cuando había pocos científicos) quizás era relativamente fácil saber si Galileo o Newton habían hecho un descubrimiento, pero ahora sin las revistas científicas (y las bases de datos bibliográficas) y sus controles a la hora de publicar sería imposible conocer el verdadero avance de la ciencia porque o bien desconoceríamos el avance en cuestión o quedaríamos anonadados entre una maraña de datos contradictorios: unos reales y verdaderos y otros pseudocientíficos o directamente supersticiosos. Imagínense como sería la interesada y absurda disputa que mantienen antivacunas, negacionistas del Sida, homeópatas, etc en nuestro actual mundo de Internet (en donde siempre se encuentra la justificación de la mayor de las locuras avalado por un supuesto experto) si todas las opiniones y “datos” tuvieran la misma validez por no haber pasado por el filtro de las revistas científicas: un horror “democrático” en donde cientos de buenos estudios no sólo serían cuestionados (como ahora) sino directamente desprestigiados por las opiniones y supuestas correlaciones de los pseudocientíficos.

  8. guilleemas
    10 julio, 2013 en 15:29

    ateo666666 :
    ahora sin las revistas científicas (y las bases de datos bibliográficas) y sus controles a la hora de publicar sería imposible conocer el verdadero avance de la ciencia porque o bien desconoceríamos el avance en cuestión o quedaríamos anonadados entre una maraña de datos contradictorios: unos reales y verdaderos y otros pseudocientíficos o directamente supersticiosos.

    Creo que el planteo no es que no debería haber revistas científicas, sino si debería haber tantas.

    Justamente, el efecto logrado es el contrario. Habiendo tantas revistas con estándares tan dispares es más factible que un trabajo mediocre o pseudocientífico pase los filtros de las revistas.

  9. 10 julio, 2013 en 15:45

    guilleemas

    El problema entonces no es el número (cosa dificil de decidir) si no si la revista tiene la calidad suficiente. Y para ello el actual sistema de indice de impacto ubica con bastante exactitud la calidad de la revista.

  10. 10 julio, 2013 en 16:03

    Bueno, pienso que el mensaje del autor del articulo de Science no solamente se queda en el número de revistas. Eso es algo que vivimos ahora, en parte debido a que paises emergentes están empezando a hacer ciencia y están creando sus propios canales de difusión y en parte al negocio que se han montado algunos con dichas revistas. Este autor empezó a vivir la avalancha de datos en una época en la que no existían herramientas informáticas de búsqueda. Cuando empecé la tesis debía dedicar horas de biblioteca a buscar bibliografía, ahora eso lo hago en poco tiempo desde mi ordenador de una forma mucho más eficiente, gracias a los motores de búsqueda.

    La sorpresa del número de revistas es algo personal, pero lo que el autor trata de transmitir va más allá: ¿estamos generando datos de una forma desmesurada sin atender su destino?, ¿estamos perdiendo la perspectiva ante dicha lluvia de datos?, ¿se búsca publicar rapidamente porque hay una presión para ganar currículo que permita acceder a posiciones que permiten la estabilización laboral?, ¿está reemplezando la búsqueda parcial de información al trabajo de construcción de teoría e hipótesis que posteriormente deberán fundamentarse en experimentos diseñados a tal efecto? Ese el planteamiento y el debate que, bajo mi punto de vista, abre el artículo.

  11. guilleemas
    10 julio, 2013 en 17:10

    ateo666666 :
    guilleemas
    El problema entonces no es el número (cosa dificil de decidir) si no si la revista tiene la calidad suficiente. Y para ello el actual sistema de indice de impacto ubica con bastante exactitud la calidad de la revista.

    Seguro.. La cuestión es ¿calidad para qué?

    Adhiero a lo que dice Manuel.

    En qué contribuye lo que se publica en Science a ciertos problemas puntuales de la Argentina, por ejemplo.

    ¿Por qué es más trascendente publicar en Science respecto a, digamos, Mal de Chagas, que en una revista argentina? ¿Es mejor para los enfermos de Chagas? ¿Facilita el acceso a la información a quienes están involucrados en el problema en Argentina?

    No, simplemente un índice de impacto dice que Science suma más puntos. Y el investigador necesita sumar puntos.

    Y por eso hay 8000 revistas indexadas, y por eso da la sensación que el objetivo es publicar lo que sea en una revista indexada para mantenerse en el sistema, generando esa lluvia de datos sin una organización evidente (donde, por organización, me refiero a una política o planificación subyacente orientada a aplicar los datos que se generan, y no dejarlos abandonados en revistas).

    Yo creo que venimos de una década o dos (o más) de poner énfasis en producir trabajos. Ahora viene el momento de plantearnos como le sacamos el jugo a tanta producción, porque si no, gran parte de esa producción se pierde.

  12. Pocosé
    10 julio, 2013 en 17:26

    Los ladrillos de buena calidad nunca serán excesivos.
    Como dice Manuel las herramientas para clasificaros y acceder a ellos son mucho mas eficientes y siguen aumentando su eficiencia.
    Quizás ya pueda ser muy fructífero trabajar con los ladrillos ya fabricados, buscándoles nuevos acoples entre ellos para producir nuevas piezas, mas grandes y útiles para la constricción de edificios o pequeñas edificaciones sólidas y útiles.
    Este tipo de investigación multidisciplinal, podría estar al alcance de muchos y a bajo coste.

  13. 10 julio, 2013 en 17:40

    ¿Por qué es más trascendente publicar en Science respecto a, digamos, Mal de Chagas, que en una revista argentina? ¿Es mejor para los enfermos de Chagas? ¿Facilita el acceso a la información a quienes están involucrados en el problema en Argentina?

    Pues realmente sí beneficia a los enfermos de Chagas que se publique en Science en lugar de en una revista menor, porque eso hace que los datos estén accesibles a más investigadores y médicos y que la investigación avance más rápido.

  14. 10 julio, 2013 en 17:49

    guilleemas #11

    No te equivoques. El día que un grupo de científicos argentino, estadounidense o groenlandés descubra un avance relevante sobre el mal de Chagas ten por seguro que se publicará en Science o Nature o alguna otra de las grandes revistas.

    Y hay 8000 revistas indexadas y en las próximas décadas habrá muchas más por una sencilla razón. En la actualidad hay en activo más científicos que la suma de todos los investigadores muertos de todas las épocas pasadas. La analogía es la misma que con la edición de libros. Podríamos pensar que el ideal es editar unas pocas docenas de libros al año como en la Edad Media, pero es que ahora hay millones de escritores, por supuesto unos mejores que otros, pero todos con algo que decir.

    Y sobre todo en ciencia es muy difícil saber a priori que líneas de investigación van a ser relevantes en un futuro o si lo que en la actualidad es considerado un estudio muy normalito publicado en una revista del montón no le va a servir de base a otros científicos dentro de un par de años para plantearse una hipótesis que al final acabe curando el cáncer.

    En resumen, pienso sinceramente que ojalá estuviéramos hoy en día 10 o 100 veces más científicos en activo de los que somos, publicando en cien mil o en un millón de revistas con revisión por pares. Y sobre todo, que esos científicos fueran de todo el mundo, porque me enervo con sólo pensar los millones de genios que se están desperdiciando en todos esos países del tercer mundo sin acceso a una mínima educación.

  15. guilleemas
    10 julio, 2013 en 18:02

    Javi :
    Pues realmente sí beneficia a los enfermos de Chagas que se publique en Science en lugar de en una revista menor, porque eso hace que los datos estén accesibles a más investigadores y médicos y que la investigación avance más rápido.

    1) ¿Más investigadores y médicos de dónde? ¿Un médico en una casilla sanitaria en el medio del Impenetrable tiene más acceso a Science que a una radio local?

    Yo creo que no. Ahora, para los estándares de evaluación científica local, como dependemos de financiación del exterior, aplicamos los estándares internacionales, y entonces una entrevista en una radio local no vale nada, mientras que una publicación en Science, sí.

    Los que elaboran el índice de impacto no están evaluando el impacto local en una comunidad donde cierto estudio puede resultar altamente trascendente.

    No quiere decir que el índice de impacto a modo general no sirva, pero provoca distorsiones que en algunos lugares son realmente importantes.

    2) ¿Quién dice que el mayor provecho de un estudio sobre Chagas lo pueden sacar sólo médicos e investigadores? ¿Qué hay de funcionarios del Estado, legisladores, profesionales de áreas vinculadas con el control de insectos (vectores), o, sencillamente, productores rurales o personas con actividades que tengan impacto ecológico en una región? ¿Qué hay de la comunidad en general?

    ¿Por qué los canales que ponen información científica a disposición de estos otros sectores no tienen relevancia?

    Tal vez, la cuestión no pase por tener más revistas científicas, sino por canalizar mejor la información. Más allá de que un investigador pueda o no recibir una mejor calificación por difundir sus trabajos por estos medios, al menos sí resulta de interés para la comunidad que haya un política de acercar la información científica a la comunidad, algo que, por lo menos acá en Argentina, yo no veo.

    Y no me refiero sólo al acercamiento pasivo permitiendo el acceso. Me refiero a un acercamiento activo exponiendo a la gente a la información científica.

    3) Creo que tu frase lo resume todo Javi. “Que la investigación avance más rápido” ¿No debería haber alguien que planifique el rumbo, antes de acelerar?

  16. Ariel
    10 julio, 2013 en 18:02

    guilleemas :
    (…)Y parte del problema es que, efectivamente, cuando el número de publicaciones es el parámetro en base al cual se evalúa al investigador, publicar lo que sea como sea termina siendo el objetivo del investigador.(…)

    Bueno, desde hace un tiempo esto ha cambiado en Argentina. Si quieren interiorizarse un poco, pueden leerlo acá: http://www.mincyt.gov.ar/noticias/noticias_detalles.php?id_noticia=1128

    No sabría decirles cómo está el tema actualmente ya que no soy del ambiente…

    Justamente hoy leí una noticia argentina sobre chagas, que sabrán ustedes qué tan significativa puede ser: http://www.tomamateyavivate.com.ar/avances-cientificos-argentinos/desarrollan-un-kit-de-diagnostico-de-chagas-para-neonatos/

    Saludos.

  17. guilleemas
    10 julio, 2013 en 18:17

    Ariel :
    Bueno, desde hace un tiempo esto ha cambiado en Argentina.

    Bueno, yo no diría que ya cambió, pero sí está cambiando.

    Y responde a esta visión que existe en la comunidad científica argentina de que estamos más preocupados por conseguir una publicación en EEUU o Europa, que por ver nuestro trabajo plasmado en un beneficio para nuestra comunidad.

  18. 10 julio, 2013 en 18:43

    guilleemas #15

    “¿Más investigadores y médicos de dónde? ¿Un médico en una casilla sanitaria en el medio del Impenetrable tiene más acceso a Science que a una radio local?”

    Veo que no entiendes el proceso de la ciencia. Si ha sido publicado en Science probablemente será un descubrimiento relevante y docenas de laboratorios en todo el mundo se podrán a trabajar según los datos publicados, pensando nuevas hipótesis y realizando nuevos experimentos que probablemente traerán mayor conocimiento del tema. Y si ese médico en particular no tiene acceso a internet, no importa. Te recuerdo que ahora mismo hasta en la más remota aldea subsahariana, en donde la gente se muere de las enfermedades de siempre supieron instantáneamente el resultado final de la copa Confederación. Si el trabajo indica que se ha descubierto la cura contra el mal de Chagas, alguien en su país acabará enterándose y la información se filtrará hacia el sistema sanitario. Pero si se publica en una radio local, sin controles de veracidad y exactitud estaremos en otro más de los innumerables casos de charlatanes y estafadores que pululan por los diversos medios de comunicación intentando vendernos su mágico remedio para curar todas las enfermedades.

    “Tal vez, la cuestión no pase por tener más revistas científicas, sino por canalizar mejor la información.”

    Si no hay un nuevo descubrimiento, de nada sirve canalizar la información. Sólo hay que plantearse ese problema cuando haya algo importante que comunicar (si ha pasado los filtros científicos adecuados). La solución pasa como he dicho anteriormente por tener más científicos (de todos los campos) buscando soluciones a los problemas.

  19. guilleemas
    10 julio, 2013 en 18:57

    Ateo:

    Desde la fantasía ideal de la publicación en Science que todos los científicos tenemos, tu punto es clarísimo.

    Pero hay 8000 revistas indexadas, y no son 8000 Science.

    Si yo publico un trabajo sobre control de una plaga local en el Canadian Journal of Entomology, ¿es realmente más útil que si lo hubiera publicado en un diario local?

    Por supuesto que el peer review garantiza la confiabilidad del trabajo. Pero, ¿termina ahí la cosa? Darle a nuestro trabajo el valor de servirle a la comunidad es algo que nos interesa tanto (o más) que darle el valor de ser confiable.

    Tal vez sea algo que en otras regiones o en otras temáticas no se de tanto. Pero en mi entorno siempre se ha dado esta disyuntiva, y es un dilema que muchos científicos enfrentan.

    No cuestiono que haya revistas científicas, pero sí creo que un poquito de ordenamiento y planificación en el mundo de la publicación científica no vendría mal. Las revistas científicas no deberían ser meros depósitos de trabajos. Y muchas parecen serlo.

  20. guilleemas
    10 julio, 2013 en 19:05

    ateo666666 :
    La solución pasa como he dicho anteriormente por tener más científicos (de todos los campos) buscando soluciones a los problemas.

    ¿La solución a qué?

    Estamos hablando del supuesto problema de que hay muchísimas revistas científicas con muchísimos trabajos publicados, a tal punto que se vuelve difícil encontrar trabajos.

    Por cierto, Ateo, antes de hacer comentarios ofensivos como “Veo que no entiendes el proceso de la ciencia”, podrías tomarte la molestia de tratar de entender lo que estoy diciendo.

  21. 10 julio, 2013 en 19:21

    guilleemas #19

    “Si yo publico un trabajo sobre control de una plaga local en el Canadian Journal of Entomology, ¿es realmente más útil que si lo hubiera publicado en un diario local?”

    Si porque cualquier otro científico puede hacerse una primera idea de la calidad del trabajo por la revista en la que se ha publicado y en caso de querer saber más puede ir al artículo original y estudiarlo en detalle y si no le convence enviar una carta a la revista indicando los errores del estudio y la revista después de estudiar el caso, si hay algo mal puede hacer que los autores se retracten o directamente eliminar el artículo. En resumen, existe un control. En cambio cualquier iluminado puedo ir (y de hecho van a docenas) a un periódico o una TV y dicen que tienen una cura maravillosa contra todas las enfermedades y que las farmacéuticas aliadas con los gobiernos le boicotean y enseguida encuentra a 300 incautos que encima le defienden y le compran su maravillosa agua de la virgen María o la vacuna homeopática o toman el increíble tratamiento de las piedras mágicas energéticas.

  22. 10 julio, 2013 en 19:35

    guilleemas #20

    Siento que te hayas ofendido pero cuando comparas estudios publicados en revistas con informaciones de periódico das a entender (aunque no sea así) que entiendes poco de ciencia.

    Respecto a

    “Estamos hablando del supuesto problema de que hay muchísimas revistas científicas con muchísimos trabajos publicados, a tal punto que se vuelve difícil encontrar trabajos”

    Como creo que te ha comentado antes Manuel ahora mismo con las bases de datos bibliográficas es mucho más fácil encontrar información contrastada (por estar publicada en revistas indexadas de calidad) que en cualquier otro momento de la historia. Y vuelvo a repetir que el concepto de que 8000 son muchas es relativo. Según la UNESCO

    http://www.unesco.org/new/es/media-services/single-view/news/number_of_researchers_in_developing_countries_is_rising_according_to_unesco_study_but_women_resear/

    en el año 2007 había 7,1 millones de investigadores así que tocamos a unos 800-900 investigadores por revista y año ¿muchos o pocos? Pues yo no sabría decirte.

  23. 10 julio, 2013 en 22:54

    Reblogueó esto en mambiverdad.

  24. J.M.
    11 julio, 2013 en 7:40

    ateo666666 :

    guilleemas #20

    Como creo que te ha comentado antes Manuel ahora mismo con las bases de datos bibliográficas es mucho más fácil encontrar información contrastada (por estar publicada en revistas indexadas de calidad) que en cualquier otro momento de la historia.

    Es éste un tema complejo que tiene distintos enfoques, y no es cuestión de entrar en todos ellos en un solo comentario, pero si creo que es importante destacar este punto acerca de la disponibilidad.

    Cuando yo comencé con esto de la “investigación”, hace un par de décadas, recuerdo perfectamente en lo que consumía el 90% de mi tiempo: revisando unos tediosos índices en papel que llegaban regularmente encuadernados al departamento y poniendo puntos con un rotring en dibujos realizados a partir de una cámara clara. He llegado a tardar semanas en completar las ilustraciones de un artículo que publicaba “descubrimientos” que ya habían sido descritos muchos años antes. Ni mi grupo, ni los editores, ni los evaluadores de mi trabajo nos habíamos percatado de su existencia.

    Hoy, ventitantos años después, hay diez o veinte veces más revistas científicas que entonces, y solamente empleamos un par de horas en recopilar todo lo publicado sobre un nuevo tema o un nuevo enfoque de la investigación.

    ¿La clave? justo la que apuntas, junto con lo que comenta ateo: prefiero cien mil revistas bien indexadas que cien revistas independientes. Por mi parte al menos, cuanto más se publique de mi campo, mejor. También prefiero filtrar y confrontar cuarenta trabajos que ceñirme a un único escrito.

    Entiendo que hay otros campos donde la superpoblación de resultados puede llegar a ser un problema, pero en el mío, y comparado con el tiempo en el que estaba haciendo mi tesis doctoral, hoy vivo en el paraíso.

    Saludos.

  25. 11 julio, 2013 en 7:55

    Veo que se ha animado el debate, ¡bien! Me gustaría incidir en un tema que apunta el autor del artículo de Science: no sólo está el hecho de que haya muchas publicaciones (ladrillos), tantas que hace difícil encontrar el dato buscado, sino también hay que tener en cuenta el objetivo final de esos resultados. Critica el autor que quizás se estén coleccionado datos, resultados, sin un objetivo muy claro, sin un destino final. Soy un defensor de la ciencia básica, pero creo que eso no me impide reconocer que deban existir prioridades. Y cuando hablo de prioridades no sólo me refiero a investigaciones que tengan una aplicación inmediata, sino que hay campos de desconocimiento que quedan más o menos desiertos, mientras que en otros se ha cavado mucho, se ha encontrado petróleo, y a pesar de ello se sigue cavando y pidiendo subvenciones para tirar más abajo. Ese es otro punto de debate interesante, sobre todo cuando se trata de establecer prioridades (algo que en el mundo real hay que hacer frecuentemente).

  26. 11 julio, 2013 en 8:54

    1) ¿Más investigadores y médicos de dónde? ¿Un médico en una casilla sanitaria en el medio del Impenetrable tiene más acceso a Science que a una radio local?

    Si la unica fuente de informacion de un medico es “una radio local”, olvidate de un buen tratamiento. Cualquier medico con un minimo de buen hacer profesional intenta estar al dia de las ultimas novedades medicas. Si no lo esta, o bien es un incompetente o tiene tal falta de recursos que, aunque supiera las ultimas novedades no podria aplicarlas.

    Yo creo que no. Ahora, para los estándares de evaluación científica local, como dependemos de financiación del exterior, aplicamos los estándares internacionales, y entonces una entrevista en una radio local no vale nada, mientras que una publicación en Science, sí.

    Por supuesto que una entrevista en una radio local no vale nada. En una radio local puedes soltar cualquier imbecilidad sin control alguno. El que algo este publicado en Science o Nature implica que tu trabajo ha sido revisado por especialistas y que sera leido, aplicado y ampliado por especialistas.

    ¿Que problema hay con que haya estandares internacionales? ¿Crees que habra mas investigadores que puedan aportar algo al tema en un pueblo perdido en la Pampa o en el mundo entero?

    ¿Quién dice que el mayor provecho de un estudio sobre Chagas lo pueden sacar sólo médicos e investigadores? ¿Qué hay de funcionarios del Estado, legisladores, profesionales de áreas vinculadas con el control de insectos (vectores), o, sencillamente, productores rurales o personas con actividades que tengan impacto ecológico en una región? ¿Qué hay de la comunidad en general?

    ¿Y que provecho van a sacar esos funcionarios de una investigacion no realizada? Mencionas a los profesionales relacionados con el control de insectos. ¿Como crees que se descubrio que el vector del mal de Chagas era un insecto? ¿Como crees que se han desarrollado los pesticidas que usan esos profesionales?

    ¿Por qué los canales que ponen información científica a disposición de estos otros sectores no tienen relevancia?

    Nadie ha dicho que no tengan relevancia. Pero ya me diras que canal tiene mas relevancia: uno sin control que llega a 20 investigadores o uno con controles de calidad que llega a 20.000.

    3) Creo que tu frase lo resume todo Javi. “Que la investigación avance más rápido” ¿No debería haber alguien que planifique el rumbo, antes de acelerar?

    No. “Planificar un rumbo” es lo peor que le puede pasar a la ciencia. Uno nunca sabe lo que se puede encontrar. ¿Cuanto dinero hubiera destinado hace un siglo un “planificador” a investigar las propiedades de los numeros primos? ¿Cuanto a conocer las propiedades del silicio? ¿Cuanto a ver como crece un hongo?

  27. J.M.
    11 julio, 2013 en 18:00

    A mí también me da mucho miedo eso de la “planificación” y el establecimiento de prioridades. Es lógico que, no siendo infinito el dinero, no puede ser infinita la financiación, y hay que establecer unas preferencias. Pero como bien apunta Javi, es imposible saber que línea de investigación, hoy poco relevante, será puntera mañana si se desarrolla.

    ¿Prioridades? debo aceptarlas por mera lógica y realismo, pero sin que esto suponga nunca el abandono de ningún área, a pesar de que el reparto no sea equitativo.

  28. Guillermoe
    11 julio, 2013 en 18:23

    J.M. :
    Hoy, ventitantos años después, hay diez o veinte veces más revistas científicas que entonces, y solamente empleamos un par de horas en recopilar todo lo publicado sobre un nuevo tema o un nuevo enfoque de la investigación.
    ¿La clave? justo la que apuntas, junto con lo que comenta ateo: prefiero cien mil revistas bien indexadas que cien revistas independientes. Por mi parte al menos, cuanto más se publique de mi campo, mejor. También prefiero filtrar y confrontar cuarenta trabajos que ceñirme a un único escrito.
    Entiendo que hay otros campos donde la superpoblación de resultados puede llegar a ser un problema, pero en el mío, y comparado con el tiempo en el que estaba haciendo mi tesis doctoral, hoy vivo en el paraíso.

    Bueno, no es mi caso. No sólo los trabajos en mi área están muy desperdigados, sino que existen revistas que no son fáciles de encontrar ni siquiera en los catálogos.

    Eso me deja la sensación de que mis búsquedas nunca son exhaustivas. Por eso me gustaría que haya un poco más de organización en el mundo de la publicación, orientada a que esas publicaciones tienen destinatarios que deben acceder a todas ellas.

    Yo sí tengo la sensación de que, en mi campo, hay tantos ladrillos dando vueltas que si escojo uno o dos, podría encontrar en algún lado otros mejores.

  29. Pocosé
    11 julio, 2013 en 18:23

    Javi :

    No. “Planificar un rumbo” es lo peor que le puede pasar a la ciencia. Uno nunca sabe lo que se puede encontrar. ¿Cuanto dinero hubiera destinado hace un siglo un “planificador” a investigar las propiedades de los numeros primos? ¿Cuanto a conocer las propiedades del silicio? ¿Cuanto a ver como crece un hongo?

    De acuerdo hasta cierto punto, como dice Manuel a veces no hay mas remedio que establecer prioridades.
    Pero vuelvo a insistir.
    Hoy sabemos mucho del crecimiento de los hongos, de las propiedades del silicio y las matemáticas han alcanzado un nivel ni imaginable par mi.
    Pero … ¿Y si la mayor o menor presencia del silicio en un el sustrato afecta al crecimiento de un hongo y esta interferencia varia las soluciones que el crecimiento de dicho hongo da a problemas de enlaces de distintos puntos con el mínimo esfuerzo, que se convierten en soluciones matemáticas para otros tipos de enlaces nada biológicos?
    Tenemos mucha Ciencia de calidad (en “ladrillos”). Quizás estamos demasiado obsesionados con lo puntero, Unos análisis multidisciplinales utilizando el bastísimo e intricado maremágnum de “ladrillos” con las apropiadas herramientas matemático/informáticas, creo que podrían dar a luz nuevos conocimientos y aplicaciones a relativamente bajo coste.
    Hasta podría ponerse en valor el esforzado trabajo de investigadores serios y eficaces, cuyas áreas de investigación no gozan de la popularidad que otras.

  30. guilleemas
    11 julio, 2013 en 18:42

    Javi :
    Si la unica fuente de informacion de un medico es “una radio local”, olvidate de un buen tratamiento. Cualquier medico con un minimo de buen hacer profesional intenta estar al dia de las ultimas novedades medicas. Si no lo esta, o bien es un incompetente o tiene tal falta de recursos que, aunque supiera las ultimas novedades no podria aplicarlas.

    Para cierta gente, ese es el único tratamiento accesible. Como investigador, lo que me importa no es juzgar la idoneidad de cada profesional o sus condiciones de trabajo, sino que lo que genero llegue a donde sea útil.

    En la carrerita por publicar, creo muchos pierden eso de vista.

    Javi :
    Por supuesto que una entrevista en una radio local no vale nada. En una radio local puedes soltar cualquier imbecilidad sin control alguno. El que algo este publicado en Science o Nature implica que tu trabajo ha sido revisado por especialistas y que sera leido, aplicado y ampliado por especialistas.

    Si yo publico un trabajo en una revista indexada y quienes podrían darle provecho no acceden a él, ¿eso vale mucho?

    ¿Con archivar un trabajo en una revista indexada y que muera ahí debo darme por satisfecho?

    Javi :
    Pero ya me diras que canal tiene mas relevancia: uno sin control que llega a 20 investigadores o uno con controles de calidad que llega a 20.000.

    Uno que llega a donde debe llegar. Para un trabajo científico referido a ecología de un organismo en la Patagonia, ¿qué medio es mejor: uno que llega a 20 investigadores de Australia o uno que llega a 20 investigadores de Argentina?

    Porque Science y Nature llegan a muchos lugares, pero hay revistas indexadas que no llegan a tantos lugares.

    La cuestión es cuando uno publica en el Journal de la Conchinchina porque está indexada y no publica en la revista del barrio, que por ahí tiene más o menos el mismo peer-review. Un caso emblemático para mí es el de la revista de mi Facultad. Si yo publico algo referido a la producción agropecuaria en Córdoba, ¿por qué es más valioso que lo publique en el Canadian Journal of Entomology, al que muchos productores agropecuarios no tienen acceso, a que lo publique en una revista de la universidad local, que tiene peer.review? Ahora, la revista de la facultad está indexada, pero por supuesto, tiene muchísimo menos puntaje que revistas internacionales. Hay trabajos que es de más interés que los lean en Argentina que en cualquier otra parte del mundo, y por lo tanto los medios locales deberían ser más relevantes.

    Javi :
    No. “Planificar un rumbo” es lo peor que le puede pasar a la ciencia. Uno nunca sabe lo que se puede encontrar.

    No hablo de planificar el rumbo de la investigación, sino el rumbo de la publicación. Además, la ciencia no es un elemento aislado de la sociedad, y la sociedad sí tiene un rumbo planificado, y la ciencia debe interactuar con ese rumbo, en alguna medida, y la publicación científica debe aportar a esa interacción.

  31. guilleemas
    11 julio, 2013 en 18:57

    ateo666666 :
    Siento que te hayas ofendido pero cuando comparas estudios publicados en revistas con informaciones de periódico das a entender (aunque no sea así) que entiendes poco de ciencia.

    Como soy agrónomo, mi formación es científica aplicada.

    El perfil del agrónomo es “generador de información/divulgador”.

    Tengo más que claras las diferencias entre una publicación científica y un programa radial, en cuanto a la calidad de la información que contienen y en cuanto al alcance.

    Si planteé la comparación, fue justamente desde el punto de vista del alcance, no de la calidad.

    Desde mi punto de vista, calidad sin el alcance adecuado no es suficientemente bueno.

    En un programa radial cualquiera puede decir cualquier cosa; pero una universidad, por ejemplo, puede tener un programa radial donde no se permita que cualquier idiota diga cualquier cosa. Y un trabajo científico sobre medidas para prevenir la transmisión de un parásito que afecta a los pobladores del Impenetrable le hace un bien mayor a la sociedad siendo difundido por esa radio y alcanzando a esos pobladores que publicado en el Asian Journal of Parasitolgy on Wednesday.

    No quiere decir que el trabajo NO DEBA publicarse en una revista científica.

    Lo que quiero decir es que el paradigma de que “sólo lo que se publica en una revista científica vale” (que reformulado, acaba siendo “no difundas tu trabajo de ninguna otra forma que no sea una publicación indexada, por más inaccesible que sea”) tiene algunas desventajas.

    Este paradigma, con la desorganización que hay en el mundo de la publicación científica, contribuye a esa sensación de que hay más ladrillos de los que podemos manejar.

    De hecho, los catálogos, justamente, son una herramienta para intentar ordenar los ladrillos y facilitar su uso.

  32. 11 julio, 2013 en 22:34

    Veo que no has leído mi comentario #21

    Por supuesto que

    “sólo lo que se publica en una revista científica vale”

    Primero hay que publicar el trabajo en una revista porque así quedan accesibles todos los datos y detalles del estudio, con lo que se puede conocer la calidad del trabajo, sus fortalezas y sus debilidades y por tanto quedar sujetos al control y a la discusión y luego se puede difundir por el medio que sea. Pero hacerlo al revés suele ser sospechoso. Porque en un comunicado, rueda de prensa o entrevista sólo se dan un par de ideas y un titular. Y la experiencia dice que muchas veces están exagerados, tergiversados o manipulados. Sólo hay que recordar las famosas ruedas de prensa sobre la ya olvidada fusión fría o las diferentes meteduras de pata de la NASA sobre vida marciana.

  33. Carlos
    14 julio, 2013 en 20:50

    Espeluznante por la anticipación. A eso vamos.

  34. 15 julio, 2013 en 8:36

    De acuerdo hasta cierto punto, como dice Manuel a veces no hay mas remedio que establecer prioridades.
    Pero vuelvo a insistir.
    Hoy sabemos mucho del crecimiento de los hongos, de las propiedades del silicio y las matemáticas han alcanzado un nivel ni imaginable par mi.
    Pero … ¿Y si la mayor o menor presencia del silicio en un el sustrato afecta al crecimiento de un hongo y esta interferencia varia las soluciones que el crecimiento de dicho hongo da a problemas de enlaces de distintos puntos con el mínimo esfuerzo, que se convierten en soluciones matemáticas para otros tipos de enlaces nada biológicos?

    Cuando hablaba del crecimiento de un hongo, me referia a los hongos del genero Penicillinum, del que se obtuvo la penicilina, pero para eso, antes habia que estudiar un aburrido e inutil hongo, cuando hablaba del silicio me referia al estudio de las propiedades del silicio que han permitido la revolucion electronica, pero antes habia que estudiar un aburrido e inutil elemento que no tenia apenas valor economico y cuando hablo de los numeros primos, me refiero al estudio de la teoria de numeros, que no era considerado mas que un pasatiempo de matematicos aburridos hasta que resulto que servian para establecer las claves criptograficas que usamos ahora.

    A eso me referia cuando dije que no se puede “planificar un rumbo”, en ciencia. Nunca sabes que te puedes encontrar.

  35. 15 julio, 2013 en 8:53

    Para cierta gente, ese es el único tratamiento accesible. Como investigador, lo que me importa no es juzgar la idoneidad de cada profesional o sus condiciones de trabajo, sino que lo que genero llegue a donde sea útil.

    En la carrerita por publicar, creo muchos pierden eso de vista.

    Y dale. ¿Y como crees que se ha llegado a ese “unico tratamiento accesible”. Como investigador, lo que deberia importarte es si lo que haces tiene sentido y que haya la mayor cantidad de investigadores contribuyendo al estudio de esa enfermedad. Y eso no lo consigues en una “radio local”. El que luego lleguen los medios necesarios a las zonas afectadas ya es politica, no ciencia.

    Si yo publico un trabajo en una revista indexada y quienes podrían darle provecho no acceden a él, ¿eso vale mucho?

    ¿Como que quienes podrian darle provecho no acceden a el? ¿Quieres decir que el resto de investigadores no pueden darle provecho y mejorar y corregir tu trabajo? ¿Eso no es provechoso?

    ¿Crees que si un medico rural no tiene medios para acceder a una revista medica tendra medios para comprar las medicinas y el equipamiento necesario para aplicar tus descubrimientos?

    ¿Con archivar un trabajo en una revista indexada y que muera ahí debo darme por satisfecho?

    En una revista no se “archiva” un trabajo, se publica. Y si “muere” el trabajo ahi, es que no era bueno. En cuanto a tu satisfaccion, pues depende de cual sea tu funcion. Un investigador, investiga, un medico que ejerce la medicina receta/cura, un administrador politico, administra los recursos y financia tanto al investigador como al medico en ejercicio. Y si empezamos a mezclar, la jodemos.

    Uno que llega a donde debe llegar. Para un trabajo científico referido a ecología de un organismo en la Patagonia, ¿qué medio es mejor: uno que llega a 20 investigadores de Australia o uno que llega a 20 investigadores de Argentina?

    Ya empiezas con tu demagogia barata. Si publicas un trabajo sobre ecologia de Patagonia, no te lo van a publicar en el Journal of Australian Ecology, asi que es mejor que te lo publiquen en el Journal of World Ecology donde llegara a los 20 investigadores argentinos, los 20 australianos y a 20.000 mas repartidos por todo el mundo que tienen conocimientos combinados mucho mayores que los 20 argentinos y que pueden contribuir a tu trabajo.

    La cuestión es cuando uno publica en el Journal de la Conchinchina porque está indexada y no publica en la revista del barrio, que por ahí tiene más o menos el mismo peer-review.

    Pues no, la revista no tiene peer-review, por eso lo que publicas ahi son los cotilleos de barrio, no descubrimientos cientificos.

    Si yo publico algo referido a la producción agropecuaria en Córdoba, ¿por qué es más valioso que lo publique en el Canadian Journal of Entomology, al que muchos productores agropecuarios no tienen acceso, a que lo publique en una revista de la universidad local, que tiene peer.review?

    Mas demagogia. ¿A cuantos ganaderos y agricultores conoces que se lean las revistas de las universidades locales? Y de nuevo, en una revista canadiense no te van a publicar un articulo local.

    Ahora, la revista de la facultad está indexada, pero por supuesto, tiene muchísimo menos puntaje que revistas internacionales. Hay trabajos que es de más interés que los lean en Argentina que en cualquier otra parte del mundo, y por lo tanto los medios locales deberían ser más relevantes.

    Y de nuevo, mas demagogia. Los medios locales sirven para noticias locales. Si tienes una noticia local, lo publicas en un medio local, y si la noticia es importante lo publicas en un medio importante. Si descubres que el presidente de la asociacion de vecinos ha robado 1000 dolares, lo publicas en un periodico local, si el que ha robado es el presidente de la nacion, lo publicas en un medio nacional, y si de lo que se trata es de que los palestinos e israelies han alcanzado un acuerdo de paz definitivo, sale en la CNN.

  36. Anónimo
    16 julio, 2013 en 17:51

    h

  37. 16 julio, 2013 en 18:17

    La tontada que acabas de enviar, la colocas en un artículo que trate ese tema. Esto va de publicaciones cientificas y del destino de la investigación, ¿OK?

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