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Microrrelatos, edición 2013

22 diciembre, 2013

Aquí os presentamos los Microrrelatos que hemos recibido, muchas gracias por la participación. Hemos descalificado a los que no han cumplido las condiciones impuesto: los textos han de tener un máximo de 75 palabras y debían presentarse en plazo. Y ahora vuelve a ser turno de los lectores, debéis elegir el que más os gusta.

No se trata de un concurso al uso, no habrá premios, pero sí habrá aplausos virtuales. Debéis elegir tres (y sólo tres) relatos clasificándolos en los puestos primero, segundo y tercero. Al primero se le otorgarán 10 puntos, al segundo 5 puntos y al tercero 3 puntos. Hemos numerado los relatos, por lo que votaréis indicando el número del que más os gusta.

La votación se cerrará el viernes 27 a las 12 de la noche (hora de Madrid) y el sábado se hará público el ganador. Espero que juguéis limpio y que cada lector vote una sola vez. No va a haber premio, será un simple sondeo acerca cómo han llegado estos textos a nuestros lectores. Adelante, elegid el que más os gusta.

Relato 1: Científicos prueban informáticamente: Dios existe
Por Pablo Ferrario

Verificaron teorema de Gödel, demuestra matemática / lógicamente: Dios existe.
Un teorema se rige por axiomas, proposiciones que se aceptan sin demostración previa.
Axioma teorema Gödel:
Algo es de naturaleza divina si tiene propiedades positivas y solamente positivas.
Discutible, Dioses en la historia NO han sido siempre positivos.
Los autores señalan que esto NO DEMUESTRA QUE DIOS EXISTA, si prueba que la informática puede demostrar teoremas matemáticos / lógicos considerados imposibles.

Relato 2: Sin título
Por J. Antonio Elena García

Entré. Tenía aspecto de no haberse aseado en días.
¿Estás enfermo?
Señaló la pantalla.
” Un equipo científico consigue por selección artificial, que un organismo que siempre ha sido unicelular, forme colonias estables, donde solo las células periféricas se reproducen generando otras colonias estables.
Los análisis evidencian que la no expresión de una molécula de membrana las hace pegajosas”
Importante avance científico en evolución.
Si, importantísimo. Solo somos producto evolutivo de un estúpido fallo. Gimoteó.

Relato 3: Sin título
Por José Luis Martin Arellano

Belcebú miraba preocupado la hornada de humanos recién acabada de llegar al Infierno: cada vez más científicos y menos asesinos y ladrones, además del habitual grupo de políticos.
Pensaba que la Humanidad iba perdiendo el miedo a no ir al Cielo, volviéndolo irreal. Eso significaba que también el Infierno, consustancial al Cielo, acabaría por no existir.
Tendría que hablar con San Pedro acerca de los nuevos tiempos que inevitablemente llegarían…

Relato 4: El desierto
Por Marcos Vilaseca

Según contaban, el forastero apareció una mañana fresca de primavera con la intención de cultivar la estepa. Los lugareños, escépticos, se rieron de él, pero no les hizo caso. El más viejo se lo advirtió: lo único que le va a crecer en el desierto es el silencio.
Meses después el gringo se volvió al norte, callando.

Relato 5: Milagros Ausentes
Por Martincx

Cierta tarde de verano la tranquilidad del pueblito donde viví fue interrumpida por la estampida humana que corría hacia la iglesia del lugar… había ocurrido un milagro, el hijo de Dios había aparecido en un arreglo floral.
Pero mientras el grueso de la población veía al Salvador, un despeinado niño sólo vio las bellas rosas que las limosnas de un pueblo depauperado permitieron comprar, ramo que al final se marchitaría inexorablemente como cualquier otro.

Relato 6: Sin título
Por Alicia Presencio Herrero

“Y creyó que lo había superado, y entró en la perfumería, se echó su colonia… y otra vez, vuelta a empezar.”

Relato 7: Sin esperanzas
Por Annika

La niña estaba descalza, tenía los pies helados. Apenas ingresaba 11 o 12 años. Vagaba por la avenida Norte a altas horas de la noche. De pronto alguien se le acercó y susurrándole al oído le espetó:
– ¿Acaso te has perdido? ¿Dónde están tus padres?
– Me escapé de casa; mi padre regresó borracho esta noche y quería pegarme y encerrarse conmigo en mi habitación…
– Ven, te compraré unos zapatos nuevos.

Relato 8: Más allá de Tannhauser
Por Rubén Serrano

La raza humana había avanzado lo suficiente como para afrontar un viaje así. Siempre soñamos con saber que había más allá de Tannhauser. Nunca debimos ir tan lejos. Pues lo que jamás pudimos imaginar es que encontraríamos aquella máquina. La mítica máquina de Simak. Era real. Horriblemente real. Y allí, estaban también aquellas dos respuestas, que destruían lo más preciado de una vida, su sentido.

Relato 9: Helena
Por Iris van Kirsten

Helena guarda las palabras en pequeños cajones. Lo hace para protegerlas de los ladrones de palabras, que se llevan las palabras para esclavizarlas, y hacerles decir lo que ellos desean oír.
Sabe que si ellos ganan, el mundo será un lugar más pobre.
Por eso las guarda, mientras piensa nuevas palabras que reemplacen a las que fueron robadas.
Ella sabe que los cajoncitos son inútiles, porque los ladrones atraviesan paredes y cerraduras. Pero sigue intentando.

Relato 10: Sangre
Por Agustín Roselli

Un ruido seco. El sudor por toda su frente. El dormitorio sumergido en una total oscuridad. Prendió la luz, vio un rostro. Una punta filosa perforó su abdomen. La sangre rebalsó de sus órganos. El cuerpo en el suelo. La respiración densa. Frío en cada parte de su figura y su corazón latiendo de manera lenta y trabajosa. Reconoció el sabor a sangre en su boca y con sus ojos perdidos, produjo un último suspiro.

Relato 11: La puerta
Por Dorwinrin

Esa maldita puerta nunca había cerrado bien. Sería sólo un pequeño fastidio, si ahora la casa no estuviera orbitando el planeta a cuatrocientos kilómetros de altura. “Dominique, siempre te fijas en los detalles más tontos”, le decía su mujer. Como si fuera una tontería volar por la ionosfera en un chalet adosado, con el repartidor de propaganda tocando insistentemente el timbre y la maldita puerta, como siempre, a punto de abrirse al menor empujón.

Relato 12: El viaje de Serratia
Por Francisco Blázquez

Al calor extremo se añadió la aceleración que arrojó la máquina a un océano infinito y negro. Parecieron eones de oscuridad y silencio hasta que todo cambió. Otra vez el calor. Ahora desaceleración e impacto. La máquina volvió a cobrar vida y su brazo articulado se incrustó en la remota arena. Sus constructores gritaron de júbilo ajenos a la minúscula viajera ante la cual se abrió un mundo inmaculado y rojizo.

Relato 13: Aburrimiento
Por Autora: Lidia Blanca Castro Hernando

Hastiado de las predicciones mayas sin que nada se hiciera ante el próximo Apocalipsis, Noé viajó al Amazonas. Pasó dos años amigándose con los animales y finalmente los convenció de elegir una pareja de cada especie, volar con él a otro planeta en la nave espacial recién montada e iniciar una civilización. Noé, escéptico respecto del ser humano, no llevó mujer pero como le gustaban las jirafas, transportó sólo una hembra, y un banquito.

Relato 14: Sin título
Por Autora: Teresa S.

Estábamos en abril, en plena primavera. Aquella mañana el cielo amaneció plagado de pelusas blancas que, mecidas por el viento, describían trayectorias caprichosas. En mi confusa fascinación tardé tal vez demasiado en comprender que aquello no podía ser la polinización de las mimosas. Allí no había mimosas. Aquello no era el barrio de mi infancia. Lo que flotaba por el aire no era otra cosa que nieve. Aquel año nevó hasta abril.

Relato 15: Sin título
Por Esagui

Desde lo alto del trono veía la gran estancia que representaba su poderío. A su izquierda el mapa del reino, imponente, hermoso, todo suyo. A su derecha la espada mítica con que arrebató cientos de vidas, decapitó decenas de reyes y forjó ¡el más grande imperio! Había llegado el momento de una nueva gran aventura.
Los pasos de su madre resonaron en el pasillo, apagó la máquina y fingió dormir. Su gran aventura comenzaría mañana.

Relato 16: Sin título
Por Kaope

¡Por fin! tras largos años de búsqueda los geólogos han dado con ella. Una ola de escepticismo recorre todos los rincones del planeta. Voces se alzan pidiendo prudencia, sería demasiado bueno si fuese cierto. Pero las pruebas de ADN parecen irrefutables. Hay miles de ellas, millones de ellas. Los geólogos la ponen en una urna: “Por fin la humanidad dejará de tropezar con la misma piedra”

Relato 17: Sin título
Por A. León

“Pasen y vean! Llegó nuestro carromato, ofrezco lo imposible, lo que nadie se atreve a imaginar. Presentaremos sorprendentes descubrimientos; una fórmula que convierte un simple hongo en medicina; luz artificial producida por el flujo de protones y electrones; un combustible revolucionario originado por compuestos naturales de hidrógeno y carbono, y como un pequeño ácido helicoidal contiene toda la información de lo que somos. Vendo ciencia, algo que pueden comprar pero que no está en venta.”

Relato 18: El premio a la creencia
Por Profesor Bacterio

El niño escuchó el estrépito de los bultos sobre la madera del suelo. También reconoció los susurros de sus padres en el enjuto salón de la casa. Hacía poco que otros compañeros de clase más despiertos le habían informado sobre quiénes compraban los regalos navideños. A él le daba igual, él quería creer porque así en la mañana de Navidad se encontraría con la recompensa de los que creían que él seguía creyendo.

Relato 19: Navidad
Por Camposanto

Ella le había perdonado. A pesar de sus defectos, los excesos alcohólicos, y el despido, ella volvía con él. En Nochebuena. Ella se marchó en el coche. En ese maldito cruce, siempre tan peligroso, alguien con demasiada prisa se saltó un semáforo en rojo. Chocó contra el coche de ella.

Todo eso le pasó por la cabeza antes de dar un salto y sentir el abrazo de la cuerda en el cuello.

Relato 20: El cielo
Por Mike Marlowe

La ciudad tenía sabor español. Blanco White, Benítez, Alonso, Torres, Roberto Martínez, Deulofeu. Mientras arrastraba la maleta por los pasillos del aeropuerto, se topó con el lema de éste: Above us only sky. Sonrisa irónica. Les habían prometido el cielo, para luego robárselo. Años de estudiar carreras, másters y cursos para luego tener que ganar ese cielo poniendo hamburguesas y pintas en el Philarmonic.

Durante un rato, hizo lo impensable: odió a John Lennon.

Relato 21: ¡Campeón!
Por Rexo de Rauda

Estaba en la gloria. Le habían dado el cinturón, y lo abrazaba mientras lloraba. Tanto tiempo, tanto esfuerzo, el trabajo duro de años, mejorar en el ring y en el micro. Por fin todo eso daba su fruto. Era el campeón.

– ¡A la mesa!

Apagó la pantalla. No había ido al gimnasio ni tomado lecciones de interpretación. Era una farsa creada por varios locos en un foro. Pero aún así, él era el campeón.

Relato 22: De música y ruido
Por Grind Bastard

No merecía la pena. Por mucho que se empeñara jamás lograrían entender lo que para él significaba esa música: las pasiones que despertaba en su interior, algo que no pasaba con la música que ellos escuchaban. Aquellos grupos no tocaban su fibra sensible, y viceversa. Para ellos siempre sería ruido, pese a no cumplir su definición.

Además, reflexionó, las explicaciones serían de un pedante y pretencioso que me darían ganas de vomitar.

Relato 23: Nuestros pasos
Por Jorg Kraft

El arduo camino termino, al coronar la cima.Ra

Lentamente, observe mi alrededor.

Estaba disfrutando del paisaje, mas maravilloso que jamás había visto en mi vida.

Empecé a sentirme raro.

En una extraña reacción de mi cuerpo, no por desagradable, sino por inesperada.
Una lagrima empezó a caer por mi fría mejilla.

No por lo que estaba viendo en esos momentos, sino por el recuerdo, de que mis propios pasos me han llevado, a semejante espectáculo.

Relato 24: Obsoleto
Por DonMostrenco

El oficio de mi abuelo tenía mucho de arte, y lo desempeñaba como nadie.
Mantuvo siempre el entusiasmo, frente a la incomprensión de muchos, aun sabiendo que su proyecto tenía fecha de caducidad.
Con el paso del tiempo su oficio quedó relegado, como temía, al mismo margen extinto y despreciado que el de los alfareros y los zapateros remendones.
Mi abuelo, ingeniero de telecomunicaciones, fue la última persona en recibir una señal del Voyager 2.

Relato 25: Árbol de ojos, bandera de manos
Por Ana Morales

Una boca en la confluencia de otras bocas, unos ojos que juntos se convertían en un gran ojo, unas manos que se convertían en una gran cadena de manos, los zapatos finos y delicados de todas las formas y colores de las muñecas rotas, convertidos en una suerte de brazaletes, pulseras y anillos, al verlos expuestos en la galería le dijo a la encargada: ¡Oh no, estas joyas no quedan bien con mis vestidos!

Relato 26: Sangre
Por Bardruck

Él la sostuvo entre sus brazos, “¿Me amas?” preguntó ella, “Si” le respondió llorando, “Ya sabes que hacer”. Él tomó el cuchillo y atravesó su garganta. Un líquido rojo y viscoso brotó, ella dejó de respirar.

“Incluso un robot sangra” pensó mientras el aceite rojo se mezclaba con las lágrimas, un inventor no debe enamorarse de su creación casi humana, no cuando es nuclear y descubres que debes apagarla para que no estalle la ciudad.

Relato 27: Sin título
Por César López Eireos

Nueva tarde guiando niños, por lo menos era niños pequeños, auténticas esponjas. Yo había dado vueltas a cómo hacer que algo se les quedara dentro y dije:

“¿Alguno sabe por qué las estrellas de mar nunca van para atrás?”

Así comenzó: “No les dejan”, “No quieren”

“¿Dónde tienen el detrás?” dije. Llegó un silencio precioso, estaba haciendo clic en sus cerebros.

“¡No tienen delante ni detrás!” no me acuerdo que niño lo dijo pero acertó.

Relato 28: Sin título
Por Vanessa Bou

Rumbo a Júpiter a bordo de la Voyager Frank fantaseaba más con el suicidio que con celebrar otras navidades extraterrestres. Pero HAL 9000 no iba a permitir que se alterara el espíritu festivo. Alertó de un fallo en la antena exterior. Mientras Frank lo reparaba la antena empezó a dar bandazos y cortó la conexión del astronauta con la nave. Santa Claus no entró esa noche por la escotilla a traer regalos.

Relato 29: Algo perdido
Por Avaskeptic

Algo frondoso. Algo desértico. Algo húmedo. Algo seco. Algo hermoso. Algo grotesco.

Algo único.

Se podía adjetivar de muchas formas a este planeta pero en unos años sería una roca yerma en el espacio. Otra más.

Se disponía a distribuir las cepas por todo el globo, ignorantes sus pobladores. Era la centésima nonagésima séptima vez que lo hacía. Una vez más, se repetía, es por nuestro bien.

Ya no recordaba cuándo fueron humanos


  1. 22 diciembre, 2013 en 20:43

    1º para el 11
    2º para el 17
    3º para el 4

  2. Cronopio
    22 diciembre, 2013 en 22:06

    1º para el 16
    2º para el 13
    3º para el 4

  3. 22 diciembre, 2013 en 22:41

    1° para el 17.
    2° para el 13.
    3° para el 4.

  4. Elemento Neutro
    22 diciembre, 2013 en 23:08

    1º para el 9
    2º para el 11
    3º para el 14

  5. 23 diciembre, 2013 en 0:19

    1º para el 7
    2º para el 26
    3º para el 13

  6. El Cuis
    23 diciembre, 2013 en 0:29

    1º para el 2
    2º para el 27
    3º para el 5

  7. carmenou
    23 diciembre, 2013 en 0:31

    1º para el 4
    2º para el 24
    3º para el 13

  8. 23 diciembre, 2013 en 1:36

    Lo siento, pero ¡hay tanta gente que escribe bien! O por lo menos sabe dónde van las comas, y dónde no van las jirafas.
    O, capaz que estos participante son provocadores, que quieren ver qué efecto nos causan sus…
    No, no lo diré.
    Para no declarar desierto el concurso, mencionaré a dos que han vislumbrado la gramática castellana y no han sido autocontradictorios con el sentido de sus textos ¡en tan pocas líneas!
    Mi voto, entonces, para Esagui y el Profesor Bacterio (relatos 15 y 18), ex aequo.
    Eso de “ex aequo” quedó bien, aunque no sé qué quiere decir.

  9. Nube
    23 diciembre, 2013 en 9:22

    16,15,9

  10. manolon
    23 diciembre, 2013 en 11:55

    11 – 15 – 26

  11. 23 diciembre, 2013 en 11:57

    24, 9, 15
    ¡Enhorabuena a todos!

  12. Ana
    23 diciembre, 2013 en 13:18

    1º para el 17
    2º para el 11
    3º para el 15

  13. Eva
    23 diciembre, 2013 en 14:09

    Primero el nº 11
    Segundo el nº 4
    Tercero el nº 14.

    Algunos son para arrancarse el cerebro y prenderle fuego, ¿eh? Madre mía, cómo está la vida.

  14. 23 diciembre, 2013 en 14:40

    1º -26
    2º – 9
    3º – 14

    Y gracias por el buen rato que he pasado leyendo microrrelatos.El año que viene no faltaré a esta cita. Este año me lo planteé, pero me surgieron cuestiones no planteadas…
    Salud2

  15. 23 diciembre, 2013 en 15:54

    Algunos son para arrancarse el cerebro y prenderle fuego, ¿eh?

    Jo, y luego nos llaman a nosotros inquisidores.

  16. avaskeptic
    23 diciembre, 2013 en 20:14

    Habéis logrado entretenerme un rato.

    1º para el 24.
    2º para el 11.
    3º para el 15.

    Me ha llamado la atención que haya dos relatos con el mismo título, “sangre”. =P

    Un saludo.

  17. 23 diciembre, 2013 en 20:23

    Hola, me han gustado muchos de los microrrelatos, así que nomino así:
    1° 20
    2° 17
    3° 13

    Saludos a todos.

  18. Cronopio
    23 diciembre, 2013 en 20:25

    Manuel :
    Algunos son para arrancarse el cerebro y prenderle fuego, ¿eh?
    Jo, y luego nos llaman a nosotros inquisidores.

    Es lo que tiene convocar el concurso en el solsticio de invierno. Abunda la necrofilia depresiva. Convocarlo para el solsticio de verano y saldrán más verbeneros 🙂 ( Así entiendo el comentario de Eva)

    @ Juan del Sur: ¿Que tienen de extraño las jirafas amazónicas en un relato de Noe?

  19. Cat77
    23 diciembre, 2013 en 21:18

    1º para el 4
    2º para el 29
    3º para el 13

    Enhorabuena a todos. Excelente iniciativa.

  20. Gerry
    24 diciembre, 2013 en 1:21

    1º para el 4
    2º para el 6
    3º para el 11

  21. 24 diciembre, 2013 en 12:56
  22. Jesús
    24 diciembre, 2013 en 17:50

    1 – 16 – 17

    Feliz Navidad

  23. 24 diciembre, 2013 en 18:36

    Mis votos: 7
    19
    4

  24. JRRiudoms
    24 diciembre, 2013 en 20:48

    1º para el 7
    2º para el 14
    3º para el 24

    Gracias, y feliz [Espíritu de] Navidad!

  25. 26 diciembre, 2013 en 18:31

    7. Es cruel y da margen a diferentes interpretaciones.
    13.
    16. Ambos divertidisimos jajaja

  1. 23 diciembre, 2013 en 16:20
  2. 26 diciembre, 2013 en 18:11
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