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Calentamiento global, cambio climático y viejas pandemias

6 marzo, 2014

1 cementerio SiberiaMucho se ha hablado ya sobre las importantes consecuencias (la mayoría de ellas negativas) del efecto del calentamiento global y del cambio climático sobre los ecosistemas en general y su influencia en la civilización humana, pero estos cambios climáticos además pueden tener importantes implicaciones sobre la salud a nivel mundial.

Desde el punto de vista epidemiológico es fácilmente comprensible que las alteraciones climáticas puedan afectar al área de distribución y al patrón de diseminación de muchos de los patógenos actualmente existentes. Un ejemplo evidente son los flavivirus, microorganismos infecciosos transmitidos por garrapatas o mosquitos (animales muy dependientes del clima para su distribución geográfica y temporal, así como para la realización de sus ciclos vitales), y que dependiendo por tanto de la adaptación de sus vectores de transmisión a nuevos climas (generalmente más cálidos y por tanto más favorables) estos virus podrían diseminarse por nuevas regiones afectando a poblaciones enteras actualmente libres de enfermedad.

Dentro de este contexto, una reciente publicación por parte de investigadores franceses y rusos abre nuevas (y sombrías) perspectivas sobre la influencia del calentamiento global en la salud mundial por la posible reaparición de peligrosos patógenos erradicados o controlados en la actualidad. En este estudio los científicos han conseguido identificar, aislar y hacer volver a la vida a un virus hasta ahora desconocido que había estado congelado la friolera de 30.000 años bajo la capa de permafrost siberiano, es decir más o menos desde la época en la cual abundaban en la Tierra mamuts y neandertales. Y aunque este virus es totalmente inócuo para los humanos ya que únicamente infecta a las amebas, las implicaciones sanitarias son evidentes tal y como indican los propios autores del estudio

Nuestros resultados corroboran aún más la posibilidad de que agentes virales infecciosos y patogénicos puedan ser liberados de antiguas capas de permafrost que quedarían expuestas por el deshielo, la minería o la perforación. El cambio climático en el Ártico ruso es más evidente que en muchas otras regiones del mundo. Mientras que en promedio la temperatura mundial ha aumentado 0,7°C durante los últimos 100 años, las temperaturas medias de la capa superficial de permafrost ártico han aumentado en unos 3°C durante ese mismo período. En el siglo XX, el permafrost del hemisferio norte ha disminuido en un 7%. Esto sin duda implica una gran liberación de microorganismos de los suelos previamente congelados, una fracción desconocida de los cuales puede haber revivido después de la descongelación. De hecho, las bacterias patogénicas pueden sobrevivir a bajas temperaturas y causan enfermedades recurrentemente en regiones circumpolares. Los ricos recursos minerales y las reservas de petróleo de las regiones árticas están bajo una creciente presión para su explotación industrial, lo que implica minería y perforación [de gran profundidad]. Por lo tanto es urgente examinar cuales son los virus esperables de encontrar no sólo cerca de la superficie, sino en las cada vez más profundas y más antiguas capas de permafrost, de hasta 3 millones de años.

Por tanto, la posible reemergencia de virus que se consideran erradicados empieza a dejar de ser un argumento de novela de ciencia ficción y comienza a entrar de lleno en el terreno de lo plausible, por lo que este tipo de situaciones (no tan hipotéticas) debería empezar a ser estudiado de manera realista por investigadores y agencias de salud pública a nivel mundial, sobre todo si tenemos en cuenta que en el pasado reciente se han exhumado cadáveres congelados en el permafrost de Alaska y Siberia, de los que se han podido extraer muestras pertenecientes a peligrosísimos virus culpables de tan terribles y letales pandemias como la viruela o la famosa gripe española de 1918.

P.D.

La “Royal Society” británica y la Academia de Ciencias de los EEUU acaban de publicar una guía en la que se resumen de manera bastante sencilla todas las evidencias disponibles sobre el cambio climático. Esta guía no sólo es útil para el público en general, sino que debería ser leída atentamente y sobre todo comprendida correctamente por los negacionistas del cambio climático antes de llenar de comentarios sesgados y/o falsos la web con sus artimañas.

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  1. 6 marzo, 2014 en 10:06

    Pues si, mas de uno de los comentaristas que hemos tenido por aqui deberia leerse esa guia.

  2. 6 marzo, 2014 en 11:59

    Reblogueó esto en Gorrion de Asfalto.

  3. 6 marzo, 2014 en 12:02

    Reblogueó esto en eulaliobe.

  4. 7 marzo, 2014 en 20:10

    Muy buen documento.

  5. Andrés E.
    14 mayo, 2014 en 21:39

    Te dejo aquí una entrevista muy interesante. Es algo antigua, pero muy relevante: http://www.21stcenturysciencetech.com/Articles%202008/Patterson_Interview.pdf

    Entre otras cosas, cita estudios que afirman que “no existe una correlación entre el CO2 y el cambio climático” y recuerda que durante la última era de hielo la concentración atmosférica de CO2 era 16 (sí, dieciséis) veces mayor que la actual. Habla también sobre otros aspectos muy interesantes de lo que para mí es propaganda alarmista.

    Saludos,
    Andrés

  6. 14 mayo, 2014 en 23:11

    Andrés

    Respecto al calentamiento global ya hemos discutido bastante en CyD. El consenso científico actual es que tiene un efecto antropogénico aunque algunos “disidentes” generalmente pagado por grandes multinacionales de la energía lo nieguen.

    Actualmente este tema está en un punto similar al de los efectos cancerígenos del tabaco en los años 70, mientras las pruebas de su toxicidad eran ya evidentes y siguieron aumentando algunos se empeñaron en tergiversar y manipular los datos para conseguir un aplazamiento de la sentencia definitiva.

    Además tu argumento sobre el pasado es también muy parecido a decir que como la Tierra ya pasó por el impacto del meteorito de Chicxulub en Yucatán hace millones de años pues ¿para qué preocuparnos si otro similar cae mañana en África? Sólo hace faltar añadir que ese meteorito exterminó a la inmensa mayoría de la vida en la Tierra. Entonces por supuesto que hace eones hubo épocas con mayor nivel de CO2 que en la actualidad, pero te recuerdo que eso implicó también un aumento del nivel del mar de decenas de metros, lo que en la época actual implicaría el anegamiento de todas las regiones costeras del planeta, que casualmente son las más densamente pobladas. Eso sin olvidar que todos los grandes cambios climáticos naturales de la Tierra se desarrollaron durante millones de años, tiempos que permitieron la adaptación gradual de la vida a las nuevas condiciones, pero en cambio nuestro efecto está produciendo una alteración del clima en menos de un milenio, tiempo equivalente a un segundo cósmico por lo que sus desastrosos efectos serán más evidentes.

  7. 15 mayo, 2014 en 7:23

    @Andrés, para empezar, la concentración 16 veces mayor no fue en la última edad de hielo, sino hace 450 millones de años. Es una lástima que Patterson no mencione que hace 450 millones de años, aparte de una mayor concentración de CO2 la irradiación solar era bastante menor, que la distribución de los continentes y corrientes marinas era muy diferente y que, cuando la concentración de CO2 cambió bruscamente, ocurrió la segunda mayor extinción masiva.

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