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El cerebro y la mente según la ciencia

7 marzo, 2014

Una excelente charla de Sebastian Seung, neurocientífico, explicando como la ciencia avanza poco a poco para dar respuesta a una de las preguntas filosóficas más antiguas.


Categorías:Ciencia, Medicina Etiquetas: , , ,
  1. 7 marzo, 2014 en 10:09

    ¡Coño, el hijo de Bruce Lee!
    ¡Hasta dice lo de “be water, my friend”!
    😉

  2. 7 marzo, 2014 en 12:11

    Reblogueó esto en eulaliobe.

  3. Anónimo
    7 marzo, 2014 en 23:08

    A propósito del comienzo, donde el tipo dice “no soy sólo mis genes”, siempre me lamó la atención que casi todos los libros que he leído referidos a genética y conducta en humanos parten con las frases de tipo “se sabe que es ambiente Y genes interactuando, no cada uno por separado” y sin embargo en el resto del libro se olvidan de eso y se muestra e inmediato a que “escuela” pertenece el autor, si a los gen-centristas o a los ambientalistas.

    Desde el momento en que no podemos hacer nada que no esté escrito en nuestros genes, yo sí creo que eso es lo que somos. Una cosa distinta es que el hecho que haya algo escrito en nuestros genes, no nos transforma necesariamente en eso y es ahí donde entra a jugar el ambiente

  4. 8 marzo, 2014 en 11:35

    Hombre, si una persona “fuera sus genes”, entonces mis dos primos gemelos serían solo uno, pero son dos

  5. Jose
    8 marzo, 2014 en 16:40

    jesuszamorabonilla :
    Hombre, si una persona “fuera sus genes”, entonces mis dos primos gemelos serían solo uno, pero son dos

    Estimado, las diferencias entre gemelos van asociadas a cosas del cerebro y las experiencias propias que hayan tenido cada uno. Sin embargo, no nos olvidemos que el cerebro sigue siendo una construcción genética y si tienen exactamente la misma base, tienen exactamente el mismo potencial. Otra cosa es que la experiencia propia de cada uno moldee.

    Es interesante pensar en los problemas psiquiátricos como la esquizofrenia, personalidad múltiple, psicópatas, etc. Malos cableados mentales por problemas genéticos de origen. Uno puede ser sólo lo que los genes te permitan ser. Otra cosa es que uno sea efectivamente todo lo que indican los genes

  6. 8 marzo, 2014 en 17:01

    Pues eso: mis genes tal vez detrminen mi potencial (aunque no creo que TODO mi ponencial, ni que lo determinen TOTALMENTE), pero yo NO SOY mi potencial. Si lo fuera, mis primos gemelos serían uno, pues tendrían el mismo potencial, pero no son uno, sino dos

  7. Jose
    8 marzo, 2014 en 18:15

    Pues sí, estamos de acuerdo. Digamos más bien que te ponen el techo al cual puedes llegar (¿Qué puedes hacer que tus genes no lo permitan?)

    Naturalmente los genes son un programa muy lento y que funciona muy a largo plazo. “Delegaron” funciones (perdón por el lenguaje antropocéntrico) en sistemas que pudiesen responder aquí y ahora (cerebro), pero el cerebro tampoco puede hacer algo que no se lo permitan sus propios genes. Felizmente, la instrucción pareciera ser “se lo más flexible y acomódate a las circunstancias”.

    Esto en verdad es una disputa bastante vieja, pero no del todo balanceada: hasta los más acérrimos ambientalistas reconocen un mínimo de genética moldeando conducta; las versiones más extremas de genética, aunque equivocadas, se pueden acercar más a la realidad ya que sabemos que la mayoría de los seres vivos se rigen por programas bastante rígidos de comportamiento.

    Me queda la duda: por qué te sentirías más cómodo pensando “soy mi conectoma” que con la idea de “soy mis genes” ? Si es que consideras adecuada alguna de esas posturas; sino te pregunto… ¿Qué/quién eres?

  8. 9 marzo, 2014 en 11:04

    José
    bueno, los genes ponen el techo, pero es un techo un poco móvil; p.ej., mis genes ponen un techo a la capacidad que tiene mi ojo de enfocar a distancias largas, pero me voy a la óptica y me suben el techo con unas buenas gafas para miopía. ¿Cuál es, entonces, mi capacidad REAL de enfocar? ¿La que determinan mis genes, o la que determinan conjuntamente mis genes y la tecnología disponible?
    .
    Por otro lado, no he afirmado en ningún momento que “me sentiría más cómodo” afirmando algo como que “yo soy mi conectoma”. Las preguntas del tipo “qué o quién es REALMENTE, ESENCIALMENTE, tal o cual” me parecen preguntas un poco estúpidas.

  9. 9 marzo, 2014 en 18:00

    Reblogueó esto en Gorrion de Asfalto.

  10. Jose
    9 marzo, 2014 en 21:07

    No aspiro a que revivamos esencialismos acá. Pero sí es una pregunta filosófica eso del “quién soy” y qué hace que seas lo que eres como un ente distinto a otro, aún si hablamos de gemelos. Y precisamente la ciencia se dedica a tener respuestas aproximadas, al menos qué tenemos de distinto uno con otro.

    Yo nunca he negado que el techo de los genes puede ser algo flexible (en algunos casos, si tuvieras Hungtinton hablaríamos de determinismo puro y duro), precisamente porque delegaron funciones en un órgano flexible para poder responder de forma mucho más rápida a los cambios en el medio. El tener lentes disponibles perfectamente podríamos considerarlo un fenotipo extendido (quizás muy extendido), ya que todo el trabajo (y acá hablo desde varios miles de años atrás) para llegar a eso vino en mayor o menor medida determinado por la capacidad cerebral particular que tenemos y eso es algo genético. ¿Indirecto? Sin dudas. Pero es que el efecto de los genes, salvo cosas muy puntuales, siempre es indirecto

  11. 9 marzo, 2014 en 21:11

    Pues estamos de qcuerdo, José, salvo que a una pregunta que se puede responder con una investigación empírica yo no la llamaría “filosófica” más que en sentido figurado

  12. Pocosé
    10 marzo, 2014 en 8:33

    Es un campo de investigación apasionante.
    ¿Como evolutivamente ha podido llegar un órgano, tan fundamental, a ser tan flexible y moldeable al margen de sus determinismos genéticos?
    ¿Como de diferentes serían los conectomas adultos de dos gemelos sanos e idénticos, si uno fuese criado por chimpancés sin contacto con humanos?

  13. 10 marzo, 2014 en 11:06

    @Pocose, segun parece, la evolucion del cerebro esta ligada a la convivencia en sociedad. Los animales que viven en sociedad tienen cerebros mayores y mas complejos que otros de tamaño similar que viven normalmente en soledad. Parece que la convivencia social exige una capacidad de respuesta y flexibilidad mucho mayor que la vida en soledad.

    Imagino que si un bebe humano fuera criado por chimpances, su cerebro se moldearia para adaptarse a las exigencias sociales de su nueva sociedad.

  14. Pocosé
    10 marzo, 2014 en 15:31

    Y la evolución del nuestro tambien ligada a una muy temprana dependencia de las herramientas, no nos olvidemos del de los insectos sociales.

  15. 10 marzo, 2014 en 15:45

    Pocosé :

    Y la evolución del nuestro tambien ligada a una muy temprana dependencia de las herramientas, no nos olvidemos del de los insectos sociales.

    Bueno, aqui entramos en el debate de que fue primero, si el huevo o la gallina.

  16. Pocosé
    10 marzo, 2014 en 17:17

    Pues lo dejamos en coevolución y sin problemas

  17. Jose
    10 marzo, 2014 en 18:01

    Hay una teoría que en lo personal me agrada mucho respecto al cerebro, promovida por Geoffrey Miller (me robó la idea por cierto -_-).

    Básicamente para explicar el cerebro humano, apela a la selección sexual, lo que me hace mucho sentido, ya que un cerebro que gasta mucho menos recurso puede cumplir perfectamente su función y se sabe que la selección sexual permite desarrollar de forma exagerada algunas estructuras. Y quizás lo más fundamental: cerca del 50% de los genes humanos se expresan en el cerebro, lo que lo transforma en un muy buen indicador de calidad genética. Dejo un link que desarrolla un poco más la idea:

    http://psicoseando.blogspot.com/2008/04/geoffrey-miller.html

  18. Pocosé
    13 marzo, 2014 en 9:02

    Jose :
    Hay una teoría que en lo personal me agrada mucho respecto al cerebro, promovida por Geoffrey Miller (me robó la idea por cierto -_-).
    Básicamente para explicar el cerebro humano, apela a la selección sexual, lo que me hace mucho sentido, ya que un cerebro que gasta mucho menos recurso puede cumplir perfectamente su función y se sabe que la selección sexual permite desarrollar de forma exagerada algunas estructuras. Y quizás lo más fundamental: cerca del 50% de los genes humanos se expresan en el cerebro, lo que lo transforma en un muy buen indicador de calidad genética. Dejo un link que desarrolla un poco más la idea:
    http://psicoseando.blogspot.com/2008/04/geoffrey-miller.html

    Algo debió haber de que los mas inteligentes se prefirieran entre si a la hora del sexo, pero me parece que sería más como exclusión de los muy torpedo/as. Lo que si esta bien claro es que ellas los prefieren fuertes y dominantes cuando son fértiles y colaboradores el resto del tiempo. Nosotros las preferimos bien equipadas para procrear y criar en todos los casos. Y esto siempre aderezado con los determinismos culturales (meméticos).
    Múltiple coevolución y selección multinivel. Complicadísimo y apasionante.

  19. Jose
    13 marzo, 2014 en 22:38

    Pocosé, no se puede negar lo que dices. Sin embargo, nuestros ancestros Homo’s que debían hacer de “macho proveedor”.. ¿Cómo lo lograban? De seguro creando armas, manipulando fuego, con estrategias muy organizadas de grupo para cazar presas muy peligrosas. De forma indirecta, el cerebro bueno puede potenciar habilidades de supervivencia. Se me viene a la mente lo que generan los rock stars (y sus versiones pendejas) en las niñas o los futbolistas. Todo eso son manifestaciones del cerebro (hay quienes plantean que el arte surgió por selección sexual, de forma más o menos análoga a los tilonorrincos australianos).

    La crítica que se hace a esta idea es que si realmente fuera así, en las piezas de las adolescentes veríamos más imágenes como las de Stephen Hawking y no ocurre. No me parece una crítica justa, ya que ese tipo de inteligencia debe ser excesivamente avanzada y sofisticada como para que haya operado la selección sexual ahí, más bien la veo como un subproducto de un cerebro increíble como el que tenemos

  20. Pocosé
    14 marzo, 2014 en 8:56

    Hemos visto aquí la gran complejidad y maleabilidad del conectoma humano. Como casi todo en evolución estas debieron de originarse gradualmente. Yo soy de la opinión que los factores mas influyentes en su paulatina complejidad y maleabilidad fueron la paulatina complejidad y eficacia de las estructuras sociales y la paulatina dependencia de las herramientas, ambas de carácter memético, con la necesidad de un conectoma maleable donde poder acoplarse y cada
    vez mas complejo a medida que fueron ganado en complejidad. Sin descartar que otros diversos factores tendrían también un determinado grado de influencia. Y sobre todos ellos la presión selectiva actuando simultáneamente genética y meméticamente tanto a nivel individual como a nivel grupal.
    Con la validez que pueda tener mi muy discutible opinión.

    Hay aves que son artistas y otras que son puro arte, en ambos casos con carácter sexual. En las muy distintas sociedades humanas, en unas se engalana mas efusívamente ellos, en otras ellas y en otras ambos. Los abalorios mas antiguos son coetáneos del arte rupestre ¿fetichismos o adornos?, con la religión hemos topado.
    Ya en el Paleolítico no creo que que el conectoma defiriera mucho del actual en cuanto a complejidad y maleabilidad. Paleolitico no creo que quede niguno pero aun no hemos exterminado todos los neoliticos, alguna comparación conectómica aun se podría hacer, con consentimiento informado de los sujetos de estudio por supuesto. l

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