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El uso agroindustrial indiscriminado de antibióticos debe finalizar si no queremos enfrentarnos a una crisis sanitaria mundial

11 marzo, 2014

1 antibiotics-thumb-ganaderia industrial antibiotico resistencia microbianaLa actual utilización masiva e indiscriminada de antibióticos dentro del contexto económico neoliberal, en donde las economías de escala y la sacrosanta iniciativa privada prevalecen sobre las más elementales cuestiones sanitarias y de salud pública, aún cuando ello conlleve poner en grave riesgo las vidas de cientos de millones de personas en todo el mundo y a larga impliquen costes económicos inasumibles de cientos de miles de millones de euros, debe terminar de manera inmediata.


Después de finalizada la II Guerra Mundial, la cría industrial de animales (en las cada vez mayores granjas de engorde de animales para la producción masiva de carne destinada al consumo humano) obligó a las pujantes empresas agropecuarias a suplementar la comida y el agua de los animales estabulados con antibióticos de manera rutinaria. Este tratamiento permitió prevenir las múltiples infecciones que sufrían los miles o decenas de miles de animales en principio sanos pero estabulados en condiciones de absoluto hacinamiento, alto estrés y escasa higiene en las cada vez mayores megainstalaciones agropecuarias. Ello permitió optimizar así el engorde de los animales, acortando el tiempo de producción y abaratando los costes del proceso industrial en un típico caso de economías de escala capitalista.

De tal manera que tras décadas y décadas de concentración industrial agropecuaria se ha llegado a la situación actual en donde los antibióticos, inicialmente diseñados para el tratamiento terapéutico frente a infecciones bacterianas en humanos, se han convertido en la principal herramienta de uso profiláctico para los animales de granja, de tal manera que como muestra el siguiente gráfico

1 consumo antibioticos EEUU

únicamente un ridículo 20% de los antibióticos usados anualmente en EEUU se administran a pacientes humanos por necesidades sanitarias. El resto sirve para acelerar el crecimiento y la eficiencia digestiva de los diferentes animales de granja, se lanza al mar en forma de bolas cerca de las jaulas (abiertas a las corrientes marinas) en las que se engordan los salmones, se rocía por encima de árboles frutales e incluso sorpréndanse, se están añadiendo antibióticos como las tetraciclinas a las pinturas para barcos para así evitar que los moluscos lleguen a adherirse a los cascos de las embarcaciones. Y todo ello es posible ya que además de una prácticamente nula regulación, en EEUU los antibióticos para uso no humano se cotizan al módico precio de 25 dólares por kilo.

Así que con este panorama no es de extrañar que en EEUU las ventas de antibióticos para uso agroindustrial no dejen de crecer año tras año mientras que el uso terapéutico de los mismos en humanos permanece estancado

ventas de antibioticos en EEUU por año

La situación es tan preocupante que desde el año pasado la FDA estadounidense se ha atrevido a recomendar (por supuesto nada de prohibir, que EEUU es la tierra de la libre empresa) a los granjeros que dejen de usar antibióticos para el engorde de ganado y a las empresas farmacéuticas que dejen de comercializar voluntariamente estos compuestos pasa uso animal en el lapso de tres años.

Y aunque en algunos países desarrollados se ha ido reduciendo su uso, por ejemplo diversas naciones del norte de Europa han conseguido limitar drásticamente el uso agropecuario de los antibióticos, la mayoría de los principales productores cárnicos del continente europeo (entre ellos España) siguen administrando rutinariamente grandes cantidades de antimicrobianos en la ganadería industrial tal y como se representa en el siguiente gráfico

11 consumo antibioticos Europa por pais ganaderia industrial agropecuaria granja alimentacion

Y si en los EEUU o Europa las regulaciones y controles son más bien escasos, pues imaginen lo que ocurre en las nuevas potencias emergentes en donde se practica el capitalismo más desaforado independientemente del régimen político particular de cada nación. Así las 14.000 toneladas anuales de antibióticos para uso industrial en EEUU (que presentaba en el primer gráfico) palidecen frente a las 105.000 toneladas que utiliza China cada año para mantener más o menos sana a su cabaña ganadera. Y por supuesto todo ello está derivando en una situación de alarma socio-sanitaria con claros tintes de desastre incontrolable a medio plazo. Así a modo de ejemplo el lago Taihu, situado en el delta del río Yangtsé que con sus 2.250 km² es el tercer lago de agua dulce más grande de China, que se encuentra en una de las zonas de mayor producción de grano de todo el país, que es la base de una importante industria pesquera y que además es la principal si no única fuente de agua potable para más de 30 millones de personas que viven en sus proximidades, presenta tan altos porcentajes de bacterias multiresistentes a los más variados antimicrobianos (estreptomicina, ampicilina, clorafenicol, tetraciclina, etc.) que lo convierten (tal y como indican los autores del estudio) en un peligroso foco infeccioso y de diseminación de cepas bacterianas multiresistentes tanto para la población humana como para los animales de granja que habitan en sus alrededores.

Y este caso lejos de ser una excepción achacable a la impenetrable dictadura china es norma habitual en todo el mundo, puesto que se pueden detectar con facilidad múltiples cepas bacterianas resistentes y multiresistentes a los más diversos antibióticos en multitud de rios y lagos de diferentes países en vías de desarrollo (Turquía o Pakistán) así como en naciones desarrolladas (Bélgica, EEUU o Francia) donde se suponen mayores controles medioambientales.

Y además está bien documentada la adquisición de resistencias bacterianas a través de contacto directo con animales de granja y mataderos, de tal manera que veterinarios y el resto de los trabajadores de la larga cadena productora agropecuaria (y por supuesto quienes están en estrecho contacto con ellos) se encuentran en riesgo de ser a su vez colonizados o infectados con estas bacterias (multi)resistentes provenientes del entorno animal. Y después estos trabajadores y sus familias proporcionan el medio para la expansión de genes de resistencia al resto de la población, pero sobre todo a los entornos hospitalarios, en los que estas bacterias se propagan aún más rápidamente [1 y 2] .

Y por supuesto como los alimentos provenientes de muchas fuentes diferentes de animales contienen abundantes cantidades de bacterias (multi)resistentes y/o sus genes de resistencia en todas las etapas del procesado alimentario [3 y 4], pues al final los consumidores de carne o pescado pueden acabar quedando expuestos a estas peligrosas resistencias [5, 6 y 7].

Y este irracionalmente cortoplacista y peligroso comportamiento de engordar animales con antibióticos encima es también un malísimo negocio económico, ya que se ha calculado que una reducción del 1% en la utilidad de los antibióticos actualmente existentes podría imponer costos sanitarios superiores a los 600 mil millones de dólares en salud humana perdida, puesto que se calcula que los antibióticos permiten aumentar la esperanza de vida media entre 2 y 10 años. Y por supuesto no hay forma más irresponsablemente eficiente de anular la acción de los antibióticos que contaminar hasta el último rincón del planeta con los mismos debido a su uso masivo, indiscriminado y profiláctico sobre los miles de millones de cabezas de ganado que en la actualidad pueblan el globo terráqueo.

Y a todo lo anterior se suma tal y como comentaba en una entrada previa que en la actualidad tanto la investigación como el desarrollo de nuevos antibióticos están en la práctica paralizados debido a un complejo número de factores, entre los que cabe destacar por su importancia la deriva en las prioridades de las empresas farmacéuticas hacia el desarrollo medicamentos económicamente más rentables y de mayor vida media que los antibióticos.

En resumen, tal y como ya comenté anteriormente parafraseando la famosa frase de la película La Guerra de las Galaxias “que la suerte (porque de racionalidad andamos bastante escasos como especie) nos acompañe”.

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  1. Pumkie
    11 marzo, 2014 en 8:45

    Entiendo que vd tiene razón y no es la primera vez que leo el grave problema que supone el uso indiscriminado de antibióticos en la industria agroalimentaria. Sin embargo, si no se usaren, la creciente demanda de carne por parte de la población no podría ser resuelta. Pues esta demanda es posible gracias precisamente al uso de antibióticos. Muchísimas personas que son omnívoras disfrutan de la ingesta de carne a bajos precios, cosa que sin los antibióticos no sería posible. Es cierto que esto es fruto del capitalismo, pero ¿acaso esta situación no viene precisamente de la idea de paliar ese defecto no ya del capitalismo, sino de las sociedades preindustriales, en virtud del cual sólo los adinerados y los nobles podían comer carne (por ser precisamente los únicos que se podían permitir la cría de ganado o la tenencia de equipamiento de caza)?

    Personalmente veo esto como un problema de difícil solución: el ejercicio salvaje de ese neoliberalismo capitalista (yo lo llamaría simplemente codicia, que es lo que ha sido siempre) puede llevarnos a un desastre sanitario, pero la ausencia de ese ejercicio acabaría implicando otra crítica al capitalismo, pues impediría la compra de carnes a precios competitivos y, a la larga, acabaría desembocando en los tradicionales motines del hambre.

    Un saludo.

  2. 11 marzo, 2014 en 10:09

    Pumkie

    Esa creciente demanda de carne que comentas es totalmente artificial. No soy vegetariano y disfruto mucho comiendo carne de vez en cuando, pero también entiendo que no es necesario comer carne en todas y cada una de las comidas tal y como se nos está promocionando desde las grandes empresas de la alimentación industrializada. Por ejemplo, McDonalds y similares gastan miles de millones de euros (usando las mismas tácticas que las tabacaleras) para “enganchar” a los jóvenes y no tan jóvenes para que asociemos que consumir raciones cada vez más grandes de hamburguesas (de carne de ínfima calidad por cierto) no sólo es placentero sino que es natural y es el ideal al que toda sociedad debe aspirar. Y todo ello es debido tal y como comento en la entrada a que estas empresas funcionan dentro de las economías de escala en donde producir cada vez mayores cantidades de carne industrial aumenta los beneficios de manera exponencial además de producir una obesidad rampante entre las personas de más bajo nivel sociocultural o entre los niños.

  3. gatameiga
    11 marzo, 2014 en 11:03

    Pumkie, es cierto que el problema de la alimentación es algo que debemos coger con cuidado, y por ese mismo motivo, yo, personalmente, estoy en contra de los cultivos tradicionales (tal y como se conocen, o los “ecológicos”, que podríamos discutir qué tienen de ecológico, aunque no venga al caso), porque no veo beneficios tan tangibles a la naturaleza con el empleo de esas prácticas mientras veo emplear de manera totalmente deficiente un trozo de tierra, un bien, que parece que no nos damos cuenta pero es limitado, dando menos producción de la que podría, y por tanto, encareciendo los precios, lo que podría repercutir, si todos decidiéramos emplear dichos métodos, en no poder acceder a fruta y verdura fresca a un precio razonable.
    Y lo mismo pasa con la carne, así que comprendo lo que dices, somos muchos y no podemos arriesgarnos, en cierto modo, a que alguna práctica encarezca el precio de la comida y le limite el acceso a ella a la gente con menos recursos.

    Eso es ciertamente una preocupación, y hay que tenerlo muy en cuenta, pero como bien dice ateo, estamos consumiendo mucho más de lo que necesitamos. Estamos gastando más comida de la que necesitamos, y no es que pida a nadie que se mate de hambre, es que estamos TIRANDO ingentes cantidades de comida, eso por un lado, y por otro, como también ha dicho ateo, comemos más carne de la que nos hace falta. Bastante más.
    A no ser que tengas necesidades especiales por algún motivo médico (que se puede), lo recomendable es tres raciones de carne a la semana, y en eso entra desayuno, comida y cena (y si te quieres hacer tentempiés entre horas, también). TRES RACIONES, y además, puedes intercambiar una o dos de ellas por consumo de pescado, con lo que incluso se reduce. Si, en general, esta sociedad se limitara a consumir la carne que deberíamos consumir de acuerdo a nuestras necesidades metabólicas nos podríamos permitir reducir la producción, que sí, subiría el precio, pero como gastamos menos, no afectaría negativamente a nuestro bolsillo y no solo repercutiría en una mejora de la calidad de la carne, sino posiblemente en una mejora en el trato de los animales, ya que no se necesita hacinarlos donde normalmente los meten a cuenta de tener una superproducción y podríamos permitirnos mejorar el trato que reciben en muchos lugares.

    En general nos hemos acostumbrado a una política de derroche en todos los sentidos que no es sostenible. Como ya he dicho no estoy pidiendo que nos matemos de hambre, ni que dejemos de consumir lo que nos gusta, pero si viviéramos un poco al estilo de nuestros abuelos, que aprendieron muy bien a rentabilizar cada peseta gastada, a reutilizar las sobras de una comida en la siguiente y en general, a no tirar nada, creo que nos acercaríamos un poco más al ideal de sostenibilidad y bajaríamos el consumo, que muchas veces se convierte en despilfarro.

  4. 11 marzo, 2014 en 13:15

    Creo que este es un problema que (el de la producción cárnica) se enfoca mal. Ciertamente hacemos un consumo abusivo de este producto (y yo tampoco soy vegetariano), pero como en otros muchos problemas a los que la humanidad se enfrenta, a corto, medio y largo plazo, el verdadero problema de fondo es que somos demasiados, y sigue creciendo nuestro número,

    En los años setenta, el llamado Club de Roma apuntaba como objetivo (si no recuerdo mal) la estabilización de la población mundial sobre los 3.000 millones de habitantes (aunque personalmente creo que un ajuste a 1.500 – 2.000 millones sería mejor). Los avances y mejoras en la capacidad productiva agropecuaria de las décadas siguientes parecieron dejar el informe (“Los límites del crecimiento”) como un gran error de cálculo.

    Pero recientes revisiones del mismo han recuperado su valor original. El problema que se aborda en esta entrada es en realidad un ejemplo del falso y erróneo optimismo con el que en los años 80 y 90 se ridiculizó el citado informe del Club de Roma. El incremento de la producción agropecuaria se realizó en base a la introducción de técnicas y procesos que a largo plazo nos iban a salir muy caros (como es el caso del uso de los antibióticos en la producción ganadera).

    Tenemos dos opciones: mantener el crecimiento de población, reduciendo cada vez más la calidad de vida media (incluso aquellos que tengan el control económico y con ello una situación de privilegio se verán afectados – por ejemplo, no podrán evitar sufrir los efectos de un rebrote de enfermedades hoy controladas), o por el contrario controlar y reducir paulatinamente la población mundial (tampoco estoy planteando empezar a “liquidar” personal) y establecer un sistema económico compatible con el decrecimiento (el capitalismo no lo es) que permita mantener, y aumentar, la calidad sin agotar los recursos del planeta.

    La primera opción nos lleva a la larga al desastre. Por mucho que reduzcamos la incidencia personal en el ecosistema, el permanente crecimiento de la población es una bomba de relojería, y tarde o temprano explotará.

    Para la segunda opción, no solo hay que cambiar el modelo económico productivo, sino que también hay que neutralizar el todavía enorme peso social de las religiones, a las que eso del control reproductivo les pone furiosos.

    Quisiera ser optimista y creer que lo lograremos, pero tal como está el patio…..

  5. 11 marzo, 2014 en 14:01

    Pumkie :
    ¿acaso esta situación no viene precisamente de la idea de paliar ese defecto no ya del capitalismo, sino de las sociedades preindustriales, en virtud del cual sólo los adinerados y los nobles podían comer carne (por ser precisamente los únicos que se podían permitir la cría de ganado o la tenencia de equipamiento de caza)?

    Evidentemente, no, porque en el mundo sigue habiendo muchísima gente que pasa hambre. Además, el precio no lo fijan quienes pueden paga menos, sino quienes pueden pagar más. Yo puedo bajar el costo de mi producto de 10 a 5, pero si un consumidor puede pagar 7 y otro puede pagar 50, se lo voy a vender al que puede pagar 50.

    Es curioso, hace unos días me plantearon este mismo argumento (el de paliar el hambre mundial) para justificar el veganismo (ya lo había escuchado para justificar la intensificación tecnológica en la agricultura). Es un argumento falaz que se puede aplicar en ambos sentidos, por lo visto.

  6. 11 marzo, 2014 en 16:47

    Desgraciadamente el problema no es que produzcamos miles de millones de cabezas de ganado al año para alimentar a los camino de 8.000 millones de habitantes de población mundial, sino que las tenemos para SOBREALIMENTAR cada vez más (y hasta el paroxismo por lo que parece) a los 1.000 de personas que vivimos en el primer mundo, con el consiguiente aumento de personas con sobrepeso o directamente obesas (un increíble 79% de los estadounidenses tienen problemas de peso: http://www.ehowenespanol.com/obesidad-estados-unidos-comparacion-paises-info_136129/) mientras en el Tercer Mundo siguen muriendo de hambre millones de personas.

    Por tanto, la ganadería industrial no es ahora mismo una necesidad imperiosa y a cambio estamos jugando irresponsablemente con uno de los más importantes activos médicos que tenemos en la actualidad, total ¿para qué?¿para comer la enésima hamburguesa o ración de alitas de pollo del KFC, que encima no saben a nada y son una bomba de colesterol?

    Y eso sin olvidar que cada vez más las grandes multinacionales agroalimentarias están esquilmando los recursos naturales (agua, tierras, etc) de los países más pobres, desplazando a las poblaciones locales para aumentar la producción de carne industrial de baja calidad (a la que no pueden acceder los habitantes lcoales por ser demasiado cara para ellos) con el único propósito de seguir cebándonos a los llamados occidentales, hasta probablemente convertirnos en seres amorfos con pocas diferencias de tamaño con respecto a los pobres cerdos que nos sirven de alimento.

  7. 11 marzo, 2014 en 19:16

    Una buena noticia. Investigadores estadounidenses han descubierto un nuevo tipo de antibióticos:

    http://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/ja500053x

    Ahora solo falta esperar una década o dos hasta que se terminen todos los controles y ensayos.

  8. Pumkie
    12 marzo, 2014 en 9:13

    Les pido disculpas por volver a interrumpir con la siguiente duda respecto al tema de la entrada, fruto probablemente de mi ignorancia.

    Si a los animales se les suministra antibióticos diferentes que a los humanos, ¿por qué nos sigue afectando? Me explico. Si esos antibióticos van encaminados a proteger (o hiperproteger con los resultados que ya sabemos) al animal de determinadas bacterias que afectan sólo a los animales, ¿cómo es que nos afecta a los humanos? ¿Se vuelven todas más inmunes?

    Si yo sólo tomo antibióticos bajo estricta prescripción médica (casos verídicos hay de quien los toma para el dolor de cabeza), ¿cómo puede afectarme a mí esa inmunidad? Si mi organismo no está habituado a usar antibióticos, cuando los tome serán efectivos, ¿o las bacterias se vuelven inmunes a cualquier antibiótico?

    En relación al descubrimiento de un nuevo tipo de antibiótico. Si las bacterias se vuelven inmunes, ¿se pueden crear otros? Aunque al final acabarían volviéndose inmunes a ese también…

    Gracias por su paciencia.

  9. 12 marzo, 2014 en 9:41

    Pumkie contesto brevemente ambas preguntas:

    1. Considera a los antibióticos como compuestos que pertenecen a diferentes familias de compuestos químicos: los hay beta-lactámicos (p.ej. penicilina), quinolonas, aminoglucósidos, etc. Los animales se tratan con los mismos antibióticos (o muy similares) que los humanos, ya que los patógenos animales son similares a los humanos y son sensibles a los mismos antibióticos. P. ej. los caballos sufren neumonía por Streptococcus pneumoniae, la misma especie que la patógena humana, aunque otra cepa. Esta bacteria es sensible a la penicilina, y es lo que se usa, igual que en humanos.

    2. Las bacterias se vuelven resistentes, no inmunes. Desarrollan estrategias bioquímicas que hacen que el antibiótico no les cause efecto tóxico. Un animal tratado con penicilina hace que aparezcan bacterias resistentes al mismo, algunos de esos patógenos pueden infectar también humanos.

    Dos puntualizaciones finales: (i) cuando se liberan al medio antibióticos a gran escala (cosa que se está haciendo en la actualidad) aparecen bacterias resistentes en el medio ambiente, algunas de ellas son patógenas y pueden pasar esa capacidad (por intercambio génico) a tras bacterias del entorno (que también podrían ser patógenas), (ii) cuando un antibiótico deja de ser eficiente hay que diseñar otro, pero esto interesa cada vez menos a las farmacéuticas ya que supone una fuerte inversión que se va a recuperar (si se hace) durante poco tiempo, ya que al final siempre aparecen resistentes; ya sabes aquello de “la vida se abre camino”.

    Lo he escrito a toda caña por falta de tiempo, si hay algo que no hayas entendido pregunta. Puedes leer más sobre tus dudas aquí: https://lacienciaysusdemonios.com/2011/04/13/resistencia-bacteriana-a-los-antibioticos-%C2%BFque-hacer/

  10. 12 marzo, 2014 en 9:52

    Pumkie

    Tal y como te ha comentado Manuel, el problema es que los antibióticos son los mismos para humanos y animales. Imagina que decidimos que para evitar que nuestros hijos enfermen les empezamos a medicar con antibióticos la leche del biberón durante años. En ese caso aparecería un gran presión evolutiva que seleccionaría a las bacterias resistentes en nuestros hijos de tal manera que al final ellos acabarían sufriendo infecciones más graves para las que no tendríamos medicamentos y aumentaría el riesgo de que esas bacterias resistentes acabaran infectando a los adultos, que también quedarían indefensos frente a estos patógenos.

  11. guilleemas
    12 marzo, 2014 en 15:59

    No soy especialista en el tema, así que la puedo estar pifiando en el caso de los antibióticos, pero con otros pesticidas de uso agropecuario se suelen observar casos de resistencia cruzada, que es cuando la aplicación de un pesticida hace que un organismo se vuelva resistente a otro pesticida de acción similar.

    ¿Alguien sabe si esto también ocurre con antibióticos?

  12. 12 marzo, 2014 en 16:04

    Si, Guilleemas. Mira este esquema: https://lacienciaysusdemonios.com/2010/05/14/8-mecanismos-de-resistencia-a-los-antibioticos-en-una-imagen/

    Verás que uno de los mecanismos de resistencia consiste en la exportación del antibiótico por parte de la bacteria al exterior celular. Puede ocurrir que una bomba de exportación al exterior saque diferentes antibióticos que mantienen alguna similud estructural/bioquímica. También hay antibióticos que bloquean a subunidades de los ribosomas parando así la producción de proteínas, existen mutantes en dichas subunidades que pueden resistir a varios antibióticos a la vez. Etc, etc…

  13. 12 marzo, 2014 en 16:17

    Guillemas

    Los antibióticos con un mecanismo de acción similar suelen perder su eficacia terapéutica frente a las mismas cepas bacterianas resistentes. Pero el gran problema actual es la aparición de bacterias multiresistentes a familias de antibióticos con diferentes mecanismos de acción.

  14. joanmale
    12 marzo, 2014 en 23:26

    entiendo la crítica al capitalismo como un sistema, pero si lo desmontamos por partes, nos encontramos a muchos ganaderos que “van tirando” y no se pueden permitir que muera ni un animal. Realmente es un problema de difícil solución, hay que añadir el CO2 emitido. Quizás la solución esté en la tecnología de hacer carne de laboratorio, sin animales vivos y sin tratamientos sistemáticos como los que existen hoy en día.
    Si bajara la producción, los precios subirían, quizás no comeríamos tanta carne (en el primer mundo) y en otros estratos sociales y lugares quizás no se la puediran permitir, por lo que tenemos otro problema.
    Sin duda es un problema muy complejo y tiene muchas implicaciones, simplemente veo que la inercia nos llevará sin poder hacer mucho para contrarestarlo a quién sabe qué.

  15. 13 marzo, 2014 en 9:35

    Crece la lista de bacterias casi imposible de tratar con antibióticos: http://www.omicrono.com/2014/03/la-gonorrea-esta-a-punto-de-ser-imposible-de-tratar/

  16. 13 marzo, 2014 en 13:35

    Gracias por las respuestas.

    Ateo6666: sí, se que algo así también sería grave. Hacía referencia a la resistencia cruzada por el comentario de Pumkie. Aún en el caso de que se usasen antibióticos diferentes para tratamiento de animales y de humanos, en el caso de antibióticos con mecanismos similares de acción pueden generarse en el ámbito ganadero bacterias tratadas con antibióticos para animales resistentes a antibióticos para humanos. A eso quería apuntar. Me imagino que hay muchísimos otros aspectos a considerar, como la resistencia múltiple que mencionás.

    Saludos.

  17. Pocosé
    13 marzo, 2014 en 18:27

    Manuel :
    Crece la lista de bacterias casi imposible de tratar con antibióticos: http://www.omicrono.com/2014/03/la-gonorrea-esta-a-punto-de-ser-imposible-de-tratar/

    El castigo por una gula desmedida con las carnes, va ha resultar en purgaciones sin solución para los pecadores de la otra carne.

    Bromas aparte. Quizás, ademas del mal uso de los antibióticos en el tratamiento de la gonorrea y de tantas otras infecciones humanas sean bacterianas o no, es muy posible que también en este caso la multiresistencia del gonococo tenga alguna relación con la hiperantibioticación agropecuaria.

  18. 13 marzo, 2014 en 19:29

    Y no sólo por el mercado agropecuario, los antibióticos también se añaden a alimentos congelados, con el fin de que no haya problemas por la rotura de la cadena del frío. Hay legislación al respecto, pero no es la primera vez que se observa ese proceder: http://elpais.com/diario/1980/11/15/sociedad/343090806_850215.html

  19. 21 marzo, 2014 en 14:51

    Millones de peregrinos hindúes contaminan las cabeceras de los rios en el Himalaya con bacterias multiresistentes: http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2014/03/enfermando-en-el-nombre-de-los-dioses.html

  20. 22 marzo, 2014 en 12:53

    Según un reciente estudio, las infecciones por bacterias multiresistentes están aumentando entre los niños de EEUU: http://jpids.oxfordjournals.org/content/early/2014/03/06/jpids.piu010

  21. 26 marzo, 2014 en 16:17

    Por si tuviéramos poco problemas ya con el uso indiscriminado de antibióticos resulta que ahora algunos productos homeopáticos contiene restos de penicilina tal y como informa la FDA estadounidense

    http://www.fda.gov/Safety/MedWatch/SafetyInformation/SafetyAlertsforHumanMedicalProducts/ucm390002.htm

    ¿Será por eso que la gente dice que la homeopatía cura?

  22. 6 mayo, 2014 en 18:53

    Según la OMS “Una era posantibióticos en la que infecciones comunes y lesiones menores puedan matar es una posibilidad muy real para el siglo XXI” : http://esmateria.com/2014/04/30/resistencia-antibioticos-medicina-oms/

  23. Anónimo
    30 junio, 2014 en 18:03

    Esta teoría esta siendo refutada a medida que los estudios avanzan. Si quieren leer fuentes científicas, el science direct es una pagina donde puden encontrar papers científicos. Hace poco leía de uno donde estudiaban genéticamente bacterias E.coli resistentes de cerdos y humanos, y no había relación alguna entre las cepas resistentes. No dejen que el sensacionalismo de la prensa nuble su capacidad de mirar objetivamente hacia estos problemas controversistas. Saludos.

  24. 30 junio, 2014 en 18:29

    Anónimo

    Por favor envíanos esas referencias para que las pueda echar un vistazo.

  25. 30 junio, 2014 en 20:28

    Anónimo, yo también espero impaciente esas referencias, porque artículos publicados en revistas tan “sensacionalistas” como Science, Nature o PNAS apuntan a la responsabilidad del uso masivo de antibióticos en ganadería y alimentación, en el aumento de resistencias antibióticas.

  26. 13 febrero, 2015 en 11:00

    En China existen lagos de estiercol procedentes de las granjas industriales de engorde porcino que además están llenos de antibióticos:

    http://news.sciencemag.org/asiapacific/2015/02/chinas-lakes-pig-manure-spawn-antibiotic-resistance

    En resumen materia orgánica más antibióticos. Y luego nos sorprenderemos cuando aparezcan nuevas bacterias multiresistentes a los antibióticos.

  27. Emmanuel
    13 febrero, 2015 en 11:19

    No hay que preocuparse por esos lagos, es el resultado “del mercado”, así que deben ser buenos (espero que se entienda el sarcasmo).

  1. 11 marzo, 2014 en 16:13
  2. 17 marzo, 2014 en 6:05
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