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Un par de apuntes acerca de la superioridad moral humana

18 marzo, 2014

venimosdelmono nuestros primos primatesHistóricamente, una de las facetas humanas más refractarias al estudio científico ha sido la moralidad,  supuesta propiedad intrínseca y exclusivamente asociada a la presumida superioridad humana frente al resto de los seres vivos. Pero ¿es cierto que la ciencia no tiene nada que aportar y que debemos seguir dejando este complejo, pero vital aspecto humano, como coto exclusivo en donde los diversos mediadores de lo divino sigan imponiendo sus irracionales y prehistóricas opiniones como dogmas intocables?


Y esta pregunta es muy relevante puesto que incluso importantes investigadores evolucionistas y notables comunicadores científicos como Stephen Jay Gould defienden que la ciencia debe ocuparse de explicar el mundo observable mientras que la religión se ocupa de la moral, en la ya conocida argumentación de que la ciencia y la religión son dos magisterios separados que nunca pueden entrar en contradicción.

Es por ello que sobre este tema quisiera indicar un par de breves apuntes con sus correspondientes preguntas.

El primero es sobre el ya famoso dilema del tranvía que tienen importantes implicaciones morales pero también legales, cuya primera definición es la siguiente

Un tranvía corre fuera de control por una vía. En su camino se hallan cinco personas atadas a la vía. Afortunadamente, es posible accionar un botón que encaminará al tranvía por una vía paralela pero por desgracia en ella hay otra persona también atada.

La pregunta ¿Debería pulsarse el botón? suele ser respondida de forma afirmativa por la mayoría de las personas.

Ahora bien tomemos una variante un poco diferente del mismo problema

Como antes, un tranvía descontrolado se dirige hacia cinco personas. El observador está situado en un puente sobre la vía de tal manera que podría detener el paso del tren lanzando un gran peso delante del mismo. Mientras esto sucede, al lado del sujeto aparece un hombre muy gordo, de tal manera que empujando a este segundo individuo desde el puente hacia la vía se podría parar el tren.

A la pregunta  de ¿Qué debe hacer el primer sujeto en cuestión? la mayoría de los individuos opinan que lo mejor es no hacer nada y dejar que el tranvía arrolle y entonces mate a las cinco personas que se encuentran en la vía del tren.

Pero ¿son tan diferentes estas preguntas? Y ¿puede la ciencia ayudar a entender el proceso de toma de decisiones con implicaciones éticas por parte de nuestro cerebro?

Y aunque ambas situaciones son idénticas desde el punto de vista racional, ya que el protagonista debe realizar una acción (tocar un botón o empujar a alguien) cuyo resultado es la muerte de un individuo para salvar la vida de otros cinco, muchas personas las entienden como escenarios diferentes: la primera como un dilema moral impersonal fácilmente asumible y la segunda como algo personal que de alguna manera nos ensucia. Inciso, para aquellos que no comprenden que las dos situaciones del dilema del tranvía son idénticas y que se puede elegir entre no hacer nada en ambos casos o actuar para salvar a las cinco personas según los criterios particulares de cada persona siendo incongruente pulsar el botón pero luego no empujar al señor obeso, les dejo con el militar de la base de misiles de la película “Juegos de Guerra”:

 

Y es en éste tipo de diferencias morales sobre las que los ejércitos tecnológicos plantean sus actuales estrategias de combate, alejar al soldado del teatro de operaciones para que desde la aséptica sala de control de drones teledirigidos situada a varios miles de kilómetros sea más fácil bombardear y masacrar al enemigo, aunque aparezcan daños colaterales en la población civil. Así se eliminan (o se reducen drásticamente) los remordimientos y el stress bélico convirtiendo la guerra en una simple partida de marcianitos.

Y volviendo al tema que nos ocupa, los estudios [1 y 2] de imágenes de resonancia magnética funcional muestran que las personas que dicen que no se debería empujar desde el puente a la persona obesa toman la decisión muy rápidamente y su actividad cerebral en el momento de la toma de decisión se concentra en zonas asociadas al pensamiento intuitivo, la emoción y el conocimiento social fuertemente ancladas en nuestro pasado evolutivo de primates. Mientras que aquellos que optaron por “matar” a un individuo para salvar a cinco tardan más en tomar la decisión y muestran mayor actividad en las partes del cerebro más recientemente evolucionadas y asociadas con la cognición racional y la resolución de problemas. Y todo ello está en consonancia general con el hecho de que habitualmente el comportamiento humano está controlado sobre todo por juicios emocionales rápidos y automatizados, y sólo secundariamente por parte de procesos conscientes y racionales más lentos tal y como ha demostrado el premio Nobel Daniel Kahneman en diversos contextos. Por cierto, su interesante libro Pensar deprisa, pensar despacio es de lectura obligada para entender como razonamos y para acabar (o al menos poner seriamente en entredicho) con nuestra pretendida autosuficiencia intelectual.

Por tanto la primera pregunta es si la mayoría de nuestras decisiones morales no son más que el reflejo de simples comportamientos preprogramados en nuestro cerebro primate previos a la aparición de la conciencia propiamente humana como tal.

El segundo apunte es sobre la supuesta exclusividad de la empatía y el sacrificio en humanos. En unos experimentos ya clásicos ratas de laboratorio condicionadas para obtener comida apretando una palanca dejaba de hacerlo durante un tiempo si observaban que su acción era seguida por una descarga eléctrica en una rata vecina.

Cuando se realizó este mismo experimento en monos allá por los años 60 del siglo pasado (algo impensable en la actualidad), nuestros lejanos primos rhesus se negaban a tirar de una cadena que les proporcionaba comida si con ello se causaba una descarga eléctrica a un compañero. Hubo monos que dejaron de alimentarse durante varios días e incluso uno en particular llegó a aguantar el increíble lapso de tiempo de doce días sin comer después de ver que uno de sus compañeros sufría una descarga cuando él obtenía su comida. Además, aunque este extraordinario sacrificio (que les llevó al borde de la muerte) era más acusado en aquellos monos que habían sufrido previamente los efectos del electroshock y entre individuos que se conocían, se manifestaba también entre monos desconocidos entre sí. Yo particularmente no sé si sería capaz de tal increíble muestra de altruismo.

Y después de estos asombrosos ejemplos, ¿porqué miles de millones de nuestros congéneres se sienten fatuamente orgullosos por comportarse adecuada o altruistamente, pero sólo después que un inexistente extraterrestre a través de sus acólitos con sotana, turbante o kipá les amenacen con toda una eternidad de horror, sufrimiento y torturas indecibles si no actúan correctamente? Y además muy curiosamente, esas mismas personas son la que más profundamente se ofenden (hasta llegar a veces a la justificación del asesinato) cuando se les informa que únicamente somos unos simples primates más, aunque eso sí sin pelo.

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  1. Ana
    18 marzo, 2014 en 0:53

    No me acaba de parecer acertado el dilema del tranvía. En la primera situación la persona ya está atada en la vía, ya está “condenada”. En la segunda sería yo la que le condena a morir simplemente porque está gordo y pasaba por allí.

    Por lo demás me ha gustado mucho el artículo. Me ha enternecido el experimento de las ratas y los monos, muchos humanos (y me incluyo) quizás no tuviesen esa empatía y capacidad de sacrificio.

  2. 18 marzo, 2014 en 1:37

  3. 18 marzo, 2014 en 9:48

    Ana :

    No me acaba de parecer acertado el dilema del tranvía. En la primera situación la persona ya está atada en la vía, ya está “condenada”. En la segunda sería yo la que le condena a morir simplemente porque está gordo y pasaba por allí.

    Por lo demás me ha gustado mucho el artículo. Me ha enternecido el experimento de las ratas y los monos, muchos humanos (y me incluyo) quizás no tuviesen esa empatía y capacidad de sacrificio.

    Ana, esta atada a la via pero no condenada porque el tranvia no la va a arrollar. Eres tu la que toma la decision de cambiar la ruta del tranvia y matarla.

  4. 18 marzo, 2014 en 10:10

    Ana

    Perteneces a la mayoría que diferencia entre ambos casos pero tal y como digo en la entrada las situaciones son idénticas desde el punto de vista racional: cinco personas van a morir y tu elección puede permitir que se salven siempre y cuando muera otra a cambio. Por eso añadí el pequeño video de la película Juegos de Guerra para que se entienda que lo importante es la elección moral (idéntica en ambos casos) y no el detalle de la forma de matar al individuo solitario.

    Del experimento en monos estoy contigo, yo también indico en la entrada que no se sí sería capaz de tal nivel de altruísmo.

  5. 18 marzo, 2014 en 11:43
  6. 18 marzo, 2014 en 13:27

    Gracias Valentin

    Es muy raro que este tipo de entradas sean difundidas en el entorno religioso.

  7. 18 marzo, 2014 en 14:03

    Reblogueó esto en eulaliobe.

  8. Ana
    19 marzo, 2014 en 0:10

    Y me pregunto… ¿alguien dejaría que el tranvía arrollara a las cinco en vez de actuar y que sólo arrolle a uno? Por que yo, ahora que lo pienso, creo que no cambiaría la dirección del tranvía. Intentaría desatarlas y blablablá pero dirigir el tranvía contra otra persona que en principio, por azar o lo que sea, va a salvarse… también es cruel ¿no?

  9. 19 marzo, 2014 en 0:27

    Ana

    Es un experimento mental. No tienes tiempo de desatar a las cinco personas, así que tienes que decidir. Aunque a veces la realidad se parece mucho a este tipo de situaciones, por ejemplo cuando se está hundiendo una lancha y hay varias personas a las que puedes rescatar tú eliges aunque sea subjetivamente o un incendio en una casa con varias personas incoscientes por el humo el bombero tiene que decidir a quien se lleva porque con todos no puede a la vez. Si lo analizas racionalmente estás condenando a aquellos que decides no salvar puesto que has elegido llevarte a alguien.

  10. Cat77
    20 marzo, 2014 en 9:41

    La diferencia entre los dos casos radica también en que el hombre al que tenemos que empujar tiene cara. Es más fácil dejar morir a alguien que no conocemos y de quien no sabemos nada. El hombre a nuestro lado se convierte en algo muy real. Más real que una persona que hipotéticamente morirá al apretar el botón y a la que no conocemos. El recuerdo de su cara no nos atormentará. La mayoría dejaría morir a un gran número de desconocidos si con ello se salvara a un ser querido.

  11. 21 marzo, 2014 en 8:38

    Pongo un ejemplo más habitual. Vas a una perrera a acoger un perro. El que eliges se salva, aquellos que no elijas serán sacrificados. No he conocido a nadie que se los lleve a todos.

  12. escéptico
    21 marzo, 2014 en 11:05

    ¿Y si los cinco individuos atrapados son polizontes del reino de españa? Yo lo tengo muy claro jaja

  13. Jorge Santa Marina
    21 marzo, 2014 en 11:24

    Le plantee el dilema del tranvia a un amigo catolico (muy) con el que discutimos frecuentemente sobre religion (soy ateo). Me dio una respuesta inesperada : no tiro al gordo, me tiro yo. Respeto.

  14. miguel
    21 marzo, 2014 en 12:08

    Esto me ha recordado la sujerencia que hubo hace algún tiempo de un hilo que se llamara “Ojos sangrantes” (o algo similar), YyYa se que hilo no es el más adecuado, pero no sabía donde ponerlo.

    http://blogs.publico.es/strambotic/2014/03/hoygan/?src=lmlp

  15. ac
    21 marzo, 2014 en 22:49

    No, los dos ejemplos no son racionalmente equivalentes. El primer caso se trata de una decisión utilitaria: estas físicamente aislado de la situación y solo puedes interferir de una sola forma. En ese caso es moral tomar la decisión que cause el menor daño posible, pero ambas soluciones son igualmente aceptables.

    El segundo ejemplo esta mal planteado: si tienes la opción de lanzar otra persona a las vías, también tienes la opción de lanzarte tu mismo y detener la tragedia mediante tu propio sacrificio. La decisión de sacrificar a otra persona sin contar con su opinión habiendo una opción perfectamente valida es inmoral (y en este caso en concreto ilegal): no tienes el derecho de exigir a otra persona lo que tu te rehúsas a hacer por ti mismo.

    En este caso en concreto, hay al menos cuatro posibles soluciones:

    -No hacer nada (moral, victimas mueren)
    -Hacerle señas al tren con la persona al lado tuyo (moral, baja probabilidad de éxito)
    -Lanzarte a las vías (moral, alta probabilidad de salvar a las victimas, tu mueres)
    -Lanzar a la persona de al lado (inmoral, ilegal, alta probabilidad de salvar a las victimas)

    La mayoría de las personas entiende que hay algo mal con el problema y de manera irracional llega a la conclusión correcta, pero eso no quiere decir que un análisis racional lleve a una conclusión diferente.

  16. Anónimo
    22 marzo, 2014 en 0:21

    alguna vez escuchava una entrevista a un soldado americano que habia peleado en Iwo Jima que comentaba: Yo no disparaba a personas, disparaba a cascos.

  17. 22 marzo, 2014 en 1:28

    AC #15

    Te equivocas. En el segundo problema sólo se puede parar el tren si se empuja a una persona OBESA de mayor peso que tú mismo. Por lo tanto, ambas cuestiones son equivalentes, con la única salvedad que en el primer caso se “mata” de forma aséptica y en el segundo hay que hacerlo cara a cara.

    Tal y como comenta Anónimo #16 en el segundo caso se mata a “cascos” o a marcianitos tal y como comento en la entrada.

  18. ac
    22 marzo, 2014 en 4:13

    Nope. La obesidad es una adición carente de significación; no importa cuan obesa sea la persona el tren no se va a dar ni por enterado (3ra ley de newton). La idea de lanzar a alguien a la via no es que sirva de barrera al tren (la idea de que algo asi pueda suceder es simplemente estúpida y si no lo fuera introduce otra capa de complejidad al dilema moral porque arriesga un descarrilamiento y con ello la vida de cualquiera que vaya en el tren… probablemente muchos mas de 5), sino que el conductor aplica inmediatamente los frenos cuando se da cuenta que atropello a alguien por lo que hay una probabilidad de que el tren logre detenerse completamente antes de llegar al lugar donde estan las victimas.

    Si detener el tren fuera tan fácil, el conductor podría hacerlo en cuanto entra en contacto visual con las victimas y una de las premisas del problema es precisamente que eso no es posible (es un tren, ergo pesa varios cientos de toneladas y va relativamente rápido por lo que tiene un momento enorme y necesita bastante distancia antes de que los frenos lo detengan)

  19. 22 marzo, 2014 en 12:49

    AC

    Entiende que esto no es la realidad, es un experimento mental (http://es.wikipedia.org/wiki/Experimento_mental) en donde las condiciones están definidas y cerradas y no se pueden cambiar.

  20. ac
    22 marzo, 2014 en 14:13

    Como dije anteriormente, las condiciones estan mal planteadas y la persona obesa no forma parte del problema en su formulación original (Philippa Foot, 1967), pero incluso si ese fuera el caso y lanzar al gordo tuviera algún efecto tienes que considerar la posibilidad de que dicho efecto hiera o mate a una cantidad de personas desconocidas dentro del tren.

    Cuando haces un experimento mental tienes que diseñarlo de tal forma que las personas que participan solo tengan que enfocarse en lo la situación que quieres estudiar; en este caso en particular estas contrastando una situación perfectamente controlada (primer ejemplo) con una donde hay demasiados cabos sueltos y necesitas coaccionar a los participantes para que enfoquen el problema en la forma en que tu lo haces.

  21. 22 marzo, 2014 en 20:00

    AC

    Y en el otro caso el hecho de arrollar a una o a cuatro personas tambien puede hacer descarrilar el tren, por lo que estaríamos igualmente ampliando los supuestos. A efectos prácticos considera que en ambos casos es una vagoneta sin pasajeros y totalmente automática para que tampoco haya conductor.

  22. ac
    23 marzo, 2014 en 1:51

    Al mismo efecto practico una solución optimal seria llamar telepaticamente a superman para que te resuelva el problema. Cuando haces un ejercicio mental, debes tratar de apegarte lo mas posible a la realidad y si tienes que dar muchas explicaciones, el problema esta simplemente mal planteado.

    En términos prácticos como dices, el tren pesa varios cientos de toneladas, por lo que aunque pongas al gordo y los otros cinco en linea ni se va a enterar; ergo, una idea tan estúpida como lanzar al gordo para que actúe de barrera no te va a pasar por la cabeza a no ser que la sugieras explícitamente.

    Igualmente en términos prácticos, no tienes forma de saber desde el puente que la vagoneta no tiene pasajeros ni conductor o si transporta algún material peligroso que termine demoliendo el vecindario.

    Y aun concediendo todo lo anterior, tienes el pequeño problema de sacrificar al gordo sin pedirle permiso (y no me digas que si estas lo suficiente cerca como para empujarlo no puedes hablar con el… ah, me olvidaba, el gordo también es sordo de cañón), mientras que en el primer ejemplo estas físicamente aislado y sin posibilidad de preguntarle al individuo de la otra vía que deberías hacer.

    No importa como lo mires, los dos problemas no son equivalentes

  23. 23 marzo, 2014 en 2:31

    AC

    Vale pues escribe a los que inventaron el problema

    http://en.wikipedia.org/wiki/Judith_Jarvis_Thomson

    y les dices que el gordo no soluciona nada

    http://es.wikipedia.org/wiki/Dilema_del_tranv%C3%ADa#El_hombre_gordo

    y es una idea estúpida. Y sigue pensando que al pulsar un botón no se mata a nadie.

  24. ac
    23 marzo, 2014 en 4:53

    Ella sabe perfectamente que el problema esta mal planteado, de hecho propuso otros problemas lógicamente equivalentes al problema del gordo que son mas fáciles de evaluar, por ejemplo el dilema de los trasplantes.

    La idea es que eres un cirujano que tienes a cinco pacientes que necesitan diversos órganos urgentemente o corren el riesgo de morir. A la clínica llega un forastero por un problema insignificante y que después de hacerle las pruebas te das cuentas que es compatible con los cinco pacientes. Asumiendo que no hay consecuencias hacia tu persona, es o no moral sacrificar al forastero para salvar a los cinco pacientes?

    Este problema esta mucho mejor formulado dado que:
    -Igualmente tienes que decidir entre salvar a 5 personas mediante el sacrificio de una
    -Se dice explícitamente que solo el forastero es compatible y tu no lo eres
    -No tienes que asumir cosas inverosímiles para hacer la situación creíble
    -Se especifica que no hay consecuencias a tus acciones

    En efecto, no hay ninguna diferencia practica entre lanzar al gordo a las vías o cortarlo en trocitos; ambas acciones implican el sacrificio de una persona con la intención de salvar a otras cinco.

    A diferencia del problema del gordo, aquí el dilema moral es mas evidente y las personas en general son capaces de argumentar mejor el porque la decisión de sacrificar al forastero es inmoral.

    Nota que aunque mejor formulado y equivalente al problema del gordo, este ejemplo todavía no es completamente equivalente al problema original; en el problema original estas físicamente aislado de la victima potencial asi que no puedes solicitar su consentimiento explicito, mientras que tanto en el caso del gordo como en el del forastero, TU tomas la decisión sin molestarte en preguntar, aun siendo completamente posible dentro de los parámetros del problema.

    Esa pequeña diferencia es lo que hace moral la primera decisión e inmoral la segunda; en el problema original se te pide tomar una decisión estrictamente utilitaria mientras que en el caso del gordo y el del trasplante estas explícitamente ignorando lo que la hipotética victima tenga que decir al respecto.

  25. 23 marzo, 2014 en 10:47

    AC

    Estás dándole vueltas y buscando detalles para justificar que ambas situaciones son moralmente diferentes y no lo son. La prueba es tu argumentación de que en el segundo caso se puede preguntar a la futura víctima y al no hacerlo se toma un decisión inmoral, cuando todo el mundo sabe que si se le preguntara a la primera posible víctima en un 99,9% el sujeto diría que no quiere ser sacrificado para salvar la vida a 5 desconocidos (en eso parece que los Rhesus son un poco más “morales” que nosotros al poner su vida en peligro por no dañar a un sólo individuo de su especie con las descargas eléctricas). Entonces en ¿qué queda la diferencia? en nada, en autoengaño tal y como he comentado en la entrada con los procesos de adoctrinamiento mental en los ejércitos, ya que todos los instructores de reclutas de los ejércitos del mundo saben que por mucha instrucción que se reciba, al final en la batalla casi todos los soldados de infantería son capaces de disparar al enemigo con una ametralladora desde la trinchera y matar quizás a cientos de soldados, pero luego muchos de ellos son incapaces de clavar la bayoneta en un combate cuerpo a cuerpo. Por eso en los pelotones de fusilamiento (muy sabiamente por cierto desde el punto de vista militar) se pone un cartucho vacío al azar, para que todos los soldados piensen que ellos no han matado al individuo que veían a 10 metros escasos, atado, sufriendo y hasta meándose encima, sino que el azar les ha otorgado la bala vacía y así pueden mantener su conciencia tranquila.

    En resumen, cada individuo puede, según su moralidad responder afirmativa o negativamente a las preguntas, pero la lógica dicta que ambas respuestas sean iguales para cada individuo. Y esto no es así en la mayoría de las personas, esas que son capaces de responderlas de manera diferente, porque están usando su cerebro de manera automatizada, bajo los procesos mentales evolutivamente seleccionados durante millones de años para comportarse en pequeños grupos de primates, de tal manera que no tienen ningún problema en entender de manera instintiva (sin pensar racionalmente) la segunda como un asesinato y la primera (al ser un derivado tecnológico con botones y aislamiento del sujeto que decide sobre los otros) en cambio no sólo como algo impersonal sino más bien como algo muy extraño, que no comprende bien y para lo que nuestra evolución no nos ha preparado, cuando en realidad no hay diferencia alguna entre ambas. Y así sólo cuando se piensan racionalmente, algunos se dan cuenta que ambas cuestiones son equivalentes y es eso lo que dicen los estudios de resonancia que he comentado en la entrada.

  26. ac
    23 marzo, 2014 en 15:42

    La diferencia es enorme, lo suficientemente grande como para trascender del marco moral al jurídico. La acción de cambiar de vía en el primer caso es una decisión difícil pero legal: ambas partes estan igualmente en riesgo y tu decisión intenta minimizar el daño inmediato, mientras que en el caso del gordo y el del trasplante TU eres el que los pones en riesgo sin contar con lo que tengan que decir al respecto.

    Esa decisión no solo es inmoral, sino que hace tu acción explícitamente criminal y como dije anteriormente la mayoría de las personas comprende intuitivamente la diferencia.

  27. 23 marzo, 2014 en 19:16

    AC

    “Esa decisión no solo es inmoral, sino que hace tu acción explícitamente criminal y como dije anteriormente la mayoría de las personas comprende intuitivamente la diferencia.”

    Llamar moral justamente a la elección que la gente toma de forma irreflexiva y automática tal y como reflejan los estudios de resonancia deja en muy poco aprecio a la famosa conciencia humana.

    Así que entonces habrá que concluir que la moralidad humana es un simple reflejo condicionado de nuestra etapa más animal, más o menos como un primate de Pavlov.

    “…La acción de cambiar de vía en el primer caso es una decisión difícil pero legal: ambas partes estan igualmente en riesgo y tu decisión intenta minimizar el daño inmediato,…”

    Te equivocas, el individuo que está solo y atado a la vía paralela en la que no circula ningún tren está perfectamente seguro hasta que alguien decide matarlo al cambiar de vía al tren para salvar a los otros cinco. Y desde el punto de vista legal seguramente los familiares del muerto bien podrían denunciar por asesinato premeditado al sujeto que toca el botón y mata a su pariente.

  28. Herbert West
    23 marzo, 2014 en 21:01

    ac :

    La idea es que eres un cirujano que tienes a cinco pacientes que necesitan diversos órganos urgentemente o corren el riesgo de morir. A la clínica llega un forastero por un problema insignificante y que después de hacerle las pruebas te das cuentas que es compatible con los cinco pacientes. Asumiendo que no hay consecuencias hacia tu persona, es o no moral sacrificar al forastero para salvar a los cinco pacientes?

    Este problema esta mucho mejor formulado dado que:
    -Igualmente tienes que decidir entre salvar a 5 personas mediante el sacrificio de una
    -Se dice explícitamente que solo el forastero es compatible y tu no lo eres
    -No tienes que asumir cosas inverosímiles para hacer la situación creíble
    -Se especifica que no hay consecuencias a tus acciones

    Lo de mucho mejor formulado es un decir.

    1.- Ningún cirujano matará nunca a un paciente de manera voluntaria, ni para salvar a otros 5. Salvo enfermedad mental, luego no hay dilema posible. 😀

    Eso por no mencionar que el equipo de extracción de órganos debe ser independiente del equipo que realiza el transplante. Además si los cinco pacientes necesitan los órganos tan urgentemente estarán bien arriba en la lista de transplantes.

    2.- No se dice explicitamente que solo el forastero es compatible. Se dice que es compatible.. Habrá más gente compatible con los pacientes, aunque no con los 5 a la vez.

    3.- Una cosa inverosímil que debes asumir es que los 5 pacientes son compatibles con el mismo donante pero no entre ellos. Si con un donante salvas a los cinco, no me creo que no se pueda salvar alguno cruzando donaciones entre ellos. Algún riñón, pulmón o trozo de hígado.

    4.- No puede ser que no haya consecuencias a semejante acción. Empezando por el colegio de médicos correspondiente y acabando por los juzgados.

    Además,no puedes hacerle una prueba de HLA por la buenas a un paciente sin su consentimiento (informado, por supuesto).

  29. ac
    23 marzo, 2014 en 21:09

    LOL. Menos mal que estar solo y atado a una linea de ferrocarril no conlleva ningún riesgo intrínseco, si no fuera por dicha aclaración hubiera vivido toda mi vida pensando lo contrario (sin lugar a dudas culpa de las damiselas en problemas de la época del cine silente).

    No, ninguno de los seis esta perfectamente seguro, el hecho de que no venga ningún tren desde tu lado no es garantía que no venga uno por el lado contrario. Y aunque los familiares de la victima se enteren de lo sucedido, ninguna corte legal va a aceptar cargos criminales contra el operador en esa circunstancia.

    Obviamente este pequeño detalle también ha sido discutido ad nauseum, hasta el punto de formularse otro problema similar para eliminar esa situación del análisis. Es la alternativa conocida como problema del jardinero (#4 en la discusión.. hasta ahora).

    En esta variante, igualmente hay cinco personas atadas a la vía del tren y el operador puede optar por dejarlo continuar y dejarlos morir o descarrilarlo. El problema es que si trata de descarrilarlo, el tren se precipita colina abajo hacia a una casa donde hay un jardinero durmiendo en una hamaca y no hay posibilidad de avisarle.

    Esta formulación se sitúa en un punto intermedio entre las variantes 1 y 2 del problema; no tienes posibilidad de contactar a la persona implicada y estas poniendo en riesgo a una persona inocente y la respuesta de las personas generalmente representa dicha ambivalencia.

    Nota que esta variante también cae dentro de la categoría de problemas mal planteados: tienes que asumir que el tren no tiene conductor ni pasajeros, que no transporta nada peligroso; que el sujeto es la única victima si eliges el descarrilamiento, que el tren descarrilado va a impactar al jardinero con 100% de probabilidad y que este no se va a despertar y poner a salvo a tiempo.

  30. 23 marzo, 2014 en 21:32

    AC

    Sigues aferrado a que tocar un botón no te mancha y todo lo que haces es argumentar para no entender que desde el momento que se pulsa alguien vivo pasa a estar muerto.

  31. 23 marzo, 2014 en 21:37

    AC

    KC en ·28 te ha demostrado lo que pasa cuando uno se sale de las normas cerradas de un experimento mental, todo son problemas tal y como tú comentas de los anteriores supuestos y nadie puede entonces plantear nada. Los experimentos mentales hay que tomarlos tal y como son.

  32. ac
    23 marzo, 2014 en 22:21

    Lo inverosímil es parte del planteamiento del problema y las correcciones que el hace son menores y se pueden ajustar sin mucho trabajo (puedes decir que los pacientes llevaban meses sin encontrar un donante compatible y pueden morir cualquier día o que es un pueblo pequeño y tu el único doctor, asi que nadie va a poner en duda un certificado de defunción formado por ti, etc).

    Aun asi, nota que llego a la misma conclusión respecto a la moralidad de la situación.e idénticamente identifico la situación como criminal.

  33. ac
    23 marzo, 2014 en 22:28

    Nota que eventos similares a la situación descrita han sucedido con anterioridad y mas de una vez e incluso hay un mercado negro de órganos de los cuales nadie se preocupa por averiguar de donde salieron,

    Y piénsalo dos veces antes de decir que esos no son verdaderos cirujanos, eso seria caer en la falacia del escocés verdadero .

  34. 24 marzo, 2014 en 8:43

    A ver, ac, las críticas que haces son de estética. Al final, el problema es si hay alguna diferencia entre una situación que lo que requiere es tomar una alternativa entre dos posibles (pulsar un botón o no), y otra en la que se requiere una acción más personal (tirar a la persona a la vía). Luego puedes cambiar la estética para que te parezca más realista o verosímil, pero eso no cambia nada.

  35. Joaquin
    24 marzo, 2014 en 12:16

    Para mi tampoco es ni parecido el dilema del tranvia, por dos motivos:

    1 La cantidad de variables con las que juega el cerebro en cada caso. En el primer caso es pulsas un boton, matas a una persona, salvas a 5. Si no lo pulsas, salvas a una y matas a cinco. Todo claro y facil de asimilar para nuestro cerebro. Hay otras variables pero que no las usa nuestro cerebro para tomar la decision (posible descarrilamiento si pulsas el boton demasiado tarde y te vayas por entre las dos vias, que al cambiar de via de forma brusca se caigan 3 pasajeros a la calle y se desnuquen….) en principio nuestro cerebro solo piensa el resumen que he mencionado: si pulsas matas a 1 salvas a 5.
    En el segundo caso del gordo, nuestro cerebro no puede hacer todos los calculos necesarios! Es imposible! Si pasara al lado un matematico o fisico o ingeniero y dijera, lo he calculado y si tiras a esta persona a la via se salvaran las 5 personas atadas entonces tu dirias: muy bien pues hazlo tu. Por que? Porque nuestro cerebro tiene que calcular si esa persona caera en el momento y lugar adecuados, si no te esquivara haciendo que seas tu el que caiga en frente, o si a lo mejor le tiras pero se levanta y encima te mata despues y lo mas importante, si una vez que lo hayas logrado y haya caido en el lugar y momento adecuados que eso sea suficiente para para al tranvia!!!
    Matematicamente hablando hay que calcular el peso de la persona, el coeficiente de rozamiento, (que lo siento por el ejemplo tan grafico pero no es igual si le va arrastrando que si le pilla por encima partiendole todos los huesos y se queda entre las ruedas) la frontalidad del impacto (a mas frontal mayor deceleracion) tiene que calcular el peso del tranvia (con sus pasajeros) la velocidad, y con eso puede saber la inercia, pero ademas tambien tiene que calcular la pendiente. Todo esto dicho asi para saber si “merece la pena” o no ese sacrificio hay que hacer muchisimas operaciones para llegar a la conclusion de si habria que tirarle o no, pero en el supuesto real tenemos apenas unos segundos para decidir. Es por eso solo que el cerebro aqui no esta tan seguro simplemente porque no hay certeza del exito de esa decision. Nadie te asegura a ti que con ese sacrificio vayas a salvar 5 vidas, de hecho a lo mejor gracias a ti despues hay 6 muertes.

    2 En el primer caso tu haces lo mejor. Es una opcion u otra y tu te decantas por la segunda. PERO esa decision no implica un sacrificio en la decision a priori! Sabes que estas haciendo lo mejor, estas convencido de que estas haciendo lo mejor. Es como decir que ahi no te manchas tu las manos. Si te dijeran… tienes que pulsar el boton rojo pero esta atascado, no tienes nada para aporrearlo ni un martillo, ni una piedra ni nada… solo hay una chica al lado y la unica opcion es cogerle del pelo y partirle la cabeza contra el boton para desbloquearlo, esto seria exactamente igual que el ejemplo del gordo, primero te exigen el sacrificio y luego la probabilidad de fracaso que tienes que asumir es demasiado grande.porque nadie asegura que rompiendola la cabeza se desbloquee el boton a tiempo al igual que un gordo en una via no asegura qeu un tren se frene.

    Para mi es un ejemplo muy cogido por los pelos, intentais hacer ver que el cerebro en igualdad de condiciones a veces actua igual ( y eso es cierto) pero el ejemplo no es el mas acertado que se pudiera dar.

    Para mi (opinion personal) mucho muchisimo mas acertada y mas interesante a nivel psicologico seria el mismo caso del boton pero en un lado con 50 personas y en la otra via tu madre atada, o tu hijo. Ahi lo dejo…

  36. Joaquin
    24 marzo, 2014 en 12:32

    @35 “intentais hacer ver que el cerebro en igualdad de condiciones a veces actua igual ( y eso es cierto) ” queria poner de forma diferente.

  37. 24 marzo, 2014 en 13:06

    Joaquín

    Como ya he comentado antes en este tipo de experimentos mentales el enunciado lo dice todo. Tú ya sabes que tocando el botón puedes salvar a las cinco personas matando a una y no tienes que calcular nada. Pues lo mismo en el otro supuesto.

  38. Herbert West
    24 marzo, 2014 en 13:17

    ac :

    Lo inverosímil es parte del planteamiento del problema y las correcciones que el hace son menores y se pueden ajustar sin mucho trabajo (puedes decir que los pacientes llevaban meses sin encontrar un donante compatible y pueden morir cualquier día o que es un pueblo pequeño y tu el único doctor, asi que nadie va a poner en duda un certificado de defunción formado por ti, etc).

    Aun asi, nota que llego a la misma conclusión respecto a la moralidad de la situación.e idénticamente identifico la situación como criminal.

    Primero de todo que quede claro que a mi me da igual, es un experimento mental y no tiene que ajustarse a la realidad, pero siguiendo tu ejemplo con el experimento del tranvía:

    1.- Si están a punto de morir estarán los primeros en las listas de transplantes, de forma que cualquier órgano disponible y compatible será para ellos.

    2.- No puedes firmar un certificado de defunción de alguien que acude con un proceso banal y se muere en el hospital. Es susceptible de investigación judicial.

    3.- En un pueblo pequeño dudo que tengas instalaciones para hacer un transplante, no digamos cinco (si son tan, tan urgentes)

    4.- Insisto en que, al menos en España, no puedes hacer tú la extracción y la implantación.

    ac :

    Nota que eventos similares a la situación descrita han sucedido con anterioridad y mas de una vez e incluso hay un mercado negro de órganos de los cuales nadie se preocupa por averiguar de donde salieron,

    Y piénsalo dos veces antes de decir que esos no son verdaderos cirujanos, eso seria caer en la falacia del escocés verdadero .

    Primero de todo, tienes razón. ¿Mejor si digo que un cirujano normal no matará voluntariamente en el desarrollo de sus funciones? Hablando de manera general claro. A mala leche casos hay de todo en todos los lados. Pero suponemos que yo soy un cirujano con tendencias homicidas estándar. 😀

    Por otro lado, el no investigar de donde sale un órgano que te traen para transplantar ni es tu función, ni es culpa tuya si el origen es ilegal. El caso es que no son casos que se parezcan. En lo que planteas ahora yo me veo obligado a decidir si matar a alguien.

  39. ac
    25 marzo, 2014 en 4:57

    De acuerdo, pero hay al menos otras dos variaciones del problema que exploran esa otra cuestión. El primer caso (#5) es una variante del problema del gordo donde todo es idéntico excepto que el gordo es un conocido archivillano. De mas esta decir que en ese caso la mayoría de las personas lanza al gordo a las vías sin muchas contemplaciones, aunque sea “inocente” en el contexto del problema.

    La otra variante (familia de variantes, para ser precisos) explora el problema desde el angulo donde existen relaciones personales con las potenciales victimas, es decir analiza las respuestas cuando las victimas tanto de un lado como de otro son personas que amas (tu esposa, padres, hijos, etc.) y bueno, en este caso la mayoría demuestra ser profundamente amoral.

    Incluso en el caso donde el tren va originalmente por la senda donde solo esta la persona que amas, buena parte de los que responden lo desvía aunque cause la muerte de 5 extraños. Y ni hablar del trasplante cuando los que se estan muriendo son personas que amas…

  40. quimera
    2 abril, 2014 en 12:13

    hola, en mi opinión, la cuestión de los dilemas es irrelevante y confuso, para el tema principal: la comparación ética entre hombre y animales. Sobretodo, desde el enfoque evolutivo que se ha planteado. Está claro que la estrategia de tomar elecciones a distancia, favorece las funciones más recientes. Ahora bien, el hecho que haya primado la reacción altruista en los experimentos, es un claro ejemplo que la competencia no es la base del comportamiento en los seres vivos. Me sorprendió en cuanto a las ratas, pero no en primates, dónde es conocido que una manada de babuinos se distribuye en pequeños grupos para buscar comida, y que una llamada de auxilio, provoca que el grupo se reúna para defender, incluso contra hienas y leones, al miembro que hace la llamada…. lo que suele provocar la huida del agresor.
    Saludos

  41. 2 abril, 2014 en 15:45

    quimera

    “Me sorprendió en cuanto a las ratas, pero no en primates, dónde es conocido que una manada de babuinos se distribuye en pequeños grupos para buscar comida, y que una llamada de auxilio, provoca que el grupo se reúna para defender, incluso contra hienas y leones, al miembro que hace la llamada…. lo que suele provocar la huida del agresor.”

    Pero estos casos que comentas implican un beneficio evidente para los animales gracias a la cooperación. El dejarse morir de hambre por no dañar a un semejante entra en otra escala.

  42. quimera
    2 abril, 2014 en 16:07

    el acto implica un evidente riesgo de grave daño físico, puesto que a veces se da la lucha, y más de un babuino sale malparado, aunque el agresor también huya con graves daños por los colmillos…. también tenemos los casos de vigías que avisan la presencia de un depredador con el riesgo de ser el la presa… el espalda plateada a menudo se sacrifica por su clan, si es preciso… ahora párate a pensar si el experimento es realizado con sapiens…. me temo que aprieta el botón pensando…. sólo es un calambrazo.. y se lleva el alimento….

  1. 18 marzo, 2014 en 10:01
  2. 19 marzo, 2014 en 13:28
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