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La necesidad de divulgar ciencia

13 abril, 2014

divulgacion-de-ciencia

Quizás sea una percepción particular, pero me da la impresión que en las últimas décadas se está produciendo un alejamiento entre la ciencia y la sociedad. Y esto está ocurriendo en el momento en el que más fácil es el acceso a la información científica. Cabe hacerse una pregunta: ¿qué consecuencias puede tener esto?

Hace más de dos milenios, en una pequeña región comprendida entre el Sureste de Europa y el Norte de África, la ciencia, el arte y la literatura florecían. Algunos conocimientos que hoy consideramos modernos tales como la esfericidad de la Tierra, el tamaño de nuestro planeta, la existencia de un cosmos formado por millones de estrellas, las relaciones geométricas de los cuerpos, el origen de algunas enfermedades y el diseño de tratamientos médicos o el hecho de que los animales hayan evolucionado desde formas vivas más simples ya habían sido recogidos por filósofos y científicos. Este saber fue compilado, escrito y almacenado en la biblioteca de Alejandría, la cual llegó a recoger cerca del millón de manuscritos. Todavía hoy es difícil averiguar qué contenía dicha biblioteca; por referencias sabemos que allí se encontraba el pensamiento de grandes filósofos, experimentos y observaciones de científicos y obras literarias de las que, en la mayoría de los casos, sólo conocemos referencias por otros historiadores. Todo ese saber humano desapareció de la noche a la mañana cuando dicha biblioteca fue destruida por un incendio provocado en el siglo III de nuestra era. ¿Cómo es que no se cuidó ese saber, por qué se permitió una destrucción de tal calibre?

Para entenderlo hay echar una ojeada a cómo era la sociedad de la época. La mayoría de la población era completamente iletrada, cuando no analfabeta. A pesar de que en Alejandría se situaba la mejor biblioteca de Occidente, a la cual acudían estudiosos de todo el mundo, la población vivía en régimen de semiesclavitud, hacinada en diminutas viviendas sin acceso a una educación básica. A esto hay que añadir las convulsiones de la época, con continuas batallas por el poder y conflictos religiosos de primera magnitud. Parte de la ciudadanía combatió en algunos de esos conflictos y el fanatismo y la superstición era la nota predominante en el pueblo llano. Esto hace comprensible que la mayoría de la población se mostrara indiferente (cuando no partícipe) de la destrucción de la biblioteca. Para ellos era algo ajeno. Y les era ajeno porque nunca tuvieron acceso a ella, ni tan siquiera llegaban a comprender qué contenía. Simplemente, nadie se lo había explicado.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces, pero si se quiere mantener viva la ciencia como herramienta de obtención de conocimiento y progreso hay que mostrar a la sociedad su importancia. En el último siglo la ciencia se ha desarrollado tremendamente y algunas disciplinas han incrementado mucho su complejidad. El cosmos es complejo y conocer sus detalles implica muchos años de estudio, pero incluso en esas condiciones hay que intentar trasmitir la importancia del esfuerzo que realizan los científicos, de que no todo se puede medir desde el mercantilismo y que la ciencia dota de herramientas para desarmar a los vendedores de humo y a los que prometen oro cuando solo tienen barro en sus manos. Es por ello que la labor de divulgación de la ciencia es importante, especialmente entre aquellos que desconfían de ella por el simple hecho de que no la conocen, siendo presas fáciles de aquellos que quieren su descrédito porque va contra sus propios intereses personales. No da la sensación de que en la actualidad se vayan a quemar los “templos” del saber, sin embargo en países como España se recorta la inversión en I+D sin que pase nada, no existe una clase política que dé importancia a la ciencia, algo normal ya que los políticos no son más que una parte de una sociedad que vive de espaldas a la ciencia y los corruptos profesionales vuelven a salir reelegidos una y otra vez mostrando la desaparición del pensamiento crítico y el estancamiento en un clima de anestesia general.

El profesional de la ciencia ante la divulgación

Cuando se mira alrededor y se comprueba que la ciencia parece no importar mucho, al menos en países como España, se suelen echar muchos balones fuera creando fantasmas culpables de esta situación. Que si el fútbol, que si los programas basura de televisión, que si la desmotivación de los más jóvenes, que si la tradición católica del país y no sé cuántas cosas más, pero desde mi punto de vista gran parte de la culpa recae directamente sobre los propios profesionales de la ciencia. Quienes nos dedicamos a labores de investigación poseemos todas las herramientas para trasmitir a la sociedad el mensaje de la importancia de la ciencia, sin embargo la inmensa mayoría jamás abandona los pocos metros cuadrados de su laboratorio para explicar a la gente lo que hace y la importancia de su labor. No parece justo que dándose esa situación, se escuchen voces airadas en el colectivo científico sobre el poco interés de la gente hacia la ciencia; la pregunta sería ¿y qué has hecho tú para despertar dicho interés?

La labor de investigación es dura, muchas horas de trabajo por un sueldo (en la mayoría de los casos) escaso. Pero a la vez es una labor vocacional, de otra forma no se podría entender esas maratonianas jornadas sin incentivos laborales ni salariales. La labor que se hace, en la mayoría de los casos es importante, y los resultados se recogen en revistas especializadas, pero esa labor es desconocida por gran parte de la sociedad. La gente ni tiene acceso fácil a dichas publicaciones (que en la mayoría de las ocasiones se editan en inglés y son de pago) ni el nivel de conocimientos es suficiente para entender los resultados allí expuestos. Si realmente se quiere llegar a la sociedad hay que hacerlo por otras vías, ya sea a través de la prensa, artículos de divulgación, libros o artículos en blogs. En ellos se ha de cambiar el chip, ya no se trata de presentar los resultados experimentales de la forma más detallada posible para que los experimentos puedan ser reproducidos y evaluados por otros expertos, se trata de hacer entender al lector la importancia del trabajo y la trascendencia e innovación de los conocimientos expuestos. A la mayoría de la población le costaría mucho entender que unos análogos químicos a los que emplea las MAP quinasas bloquean los productos de oncogenes implicados en la proliferación celular, pero todo el mundo entiende que hay sustancias que alteran la división de células tumores, de tal forma que puede paralizar la extensión de un cáncer. Ambas frases pueden ser equivalentes, pero la primera suena a juego introspectivo de unos señores que malgastan dinero de espaldas a la sociedad, mientras que la segunda parece que se está buscando una herramienta de gran importancia sanitaria.

Aunque la divulgación de la ciencia no debe ser labor exclusiva de los científicos, éstos deben colaborar de forma activa con educadores y periodistas para que la gente no vea los laboratorios como algo ajeno a ellos, máxime cuando en España gran parte de la investigación que se lleva a cabo se realiza con subvenciones públicas, por lo que la sociedad debe verlo como algo suyo y los investigadores pagados con dichos fondos deben explicar cómo se está empleando de forma adecuada el dinero que sale de los impuestos de todos (al menos de todos los que pagamos impuestos).

El medio

Una vez se asume la importancia de la divulgación de la ciencia, hay que echar un vistazo al medio elegido para llevarla a cabo. Todos ellos son respetables, todos importantes, el medio no es más que un transmisor del mensaje y cada comunicador debe elegir aquel en el que se sienta más a gusto.

(i) La escuela: La escuela es el lugar donde se imparten los conocimiento reglados dentro de unos currículos previamente establecidos. En ella no se divulga, se imparte docencia. Tiene una importancia capital ya que determina tanto los conocimientos como las herramientas para la búsqueda de los mismos. En ciencias esto último es muy importante; en muchas ocasiones tiene una mayor importancia enseñar cómo se alcanza el conocimiento que los propios datos. No es que los datos científicos no sean importantes sino que un alumno entrenado con las herramientas para su búsqueda será capaz de encontrar dichos datos por sí mismo. La memorización es importante, pero la habilidad para encontrar la información lo es mucho más. La resolución de problemas es importante, pero la capacidad de generar hipótesis y de plantear experimentos para testarlas tiene el mismo valor. La admiración hacia los grandes científicos del pasado es loable, pero el análisis crítico de los que dice su obra mucho más. Todo ello tiene que recordarlo un docente, y en ese camino los investigadores tienen mucho que decir. Un investigador no acostumbrado a impartir docencia puede no dominar las herramientas para llegar a un alumno, pero sí debe saber trasmitir como él analiza los datos que tiene delante, como resuelve los problemas del día a día del laboratorio. Eso ha de ser expuesto a los jóvenes alumnos para que entiendan que la ciencia no consiste en una memorización de los datos obtenidos por otros, sino en la capacidad de analizarlos, criticarlos y plantear hipótesis para resolver las cuestiones que todavía no conocemos. En ese sentido tan importante es enseñar lo que se sabe como lo que no se sabe, hay que abrir las puertas de la curiosidad y de los caminos todavía no recorridos.

(ii) Internet Es quizás el medio más sencillo para llegar a mucha gente. Tiene muchas ventajas, indudables, pero también tiene sus inconvenientes. Su gran ventaja es su enorme difusión internacional, cualquiera puede exponer libremente sus ideas (al menos fuera de territorios sometidos a regímenes dictatoriales) de forma económica y cómoda. Sin embargo el efecto Internet es similar al que tuvo la televisión durante mucho años, al menos entre los más jóvenes: se tiende a considerar que lo expuesto en Internet es cierto, cuando eso no es así. En Internet (como en otros medios) hay información verdadera, información falsa e información que sólo tiene la intención de manipular. Además de esos problemas, no ausentes en otros medios, yo citaría otros, casi todos ellos (aunque no todos) derivados de la sección de comentarios de los artículos: (i) Internet es un medio donde los lectores tienden a saltar de contenido en contenido y pocas veces realizan una lectura completa de un artículo, especialmente si éste es largo y con información compleja, (ii) los comentaristas entran en muchas ocasiones en competiciones dialécticas alejadas del fondo de los artículos; por desgracias estas “charlas” generan más morbo y atención que el propio artículo, perdiéndose de esa forma el mensaje, (iii) Internet es un medio donde los lectores entran, salen, participan o no, sin que nadie lo pueda controlar; si alguien deja de comentar por razones ajenas al debate, se interpreta falsamente que el que permanece más tiempo tiene razón, (iv) Internet da la falsa sensación de democracia cuando alguien que no tiene ni idea de un tema pontifica contra un especialista (cualquiera es libre de opinar en bien de la libertad de expresión); los expertos pueden equivocarse, y en ciencia el argumento de autoridad debería tener poca validez, pero en Internet ocurre lo contrario, persona sin ninguna idea que no paran de escribir disparate tras disparate piden la misma atención que alguien que lleva años trabajando en un tema y que se ha molestado en dedicar tiempo en divulgar su conocimiento, (v) estos aspectos son aprovechados por aquellos que, por los motivos que sean, desean que no se divulguen contenidos científicos; éstos lo tienen fácil, basta con que acaparen un artículo con decenas de comentarios encadenados, generando polémica ahogando el fondo del debate, recurriendo al descrédito continuado para que el esfuerzo de divulgación quede enterrado para siempre. Quizás por ello, los análisis realizados han demostrado que hoy por hoy, la ciencia en Internet llega mayoritariamente a los que se dedican a la labor científica, sigue siendo un medio endogámico que no ha saltado más allá de este ámbito a gran nivel.
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(iii) Prensa y televisión Es de agradecer que existan tanto profesionales de la ciencia como periodistas que dediquen sus esfuerzos en divulgar noticias científicas en los medios generalistas. En países como Estados Unidos o el Reino Unido, muchos periódicos y canales de televisión tienen secciones dedicadas a la ciencia y la tecnología de muy alto nivel. Desgraciadamente, y salvo honrosas excepciones, no puedo decir lo mismo de España, aquí la información es escasa y en muchas ocasiones está plagada de grandes errores. Me queda el consuelo de observar que el nivel ha mejorado en los últimos años, quizás empujados por la presencia de blogs de extraordinaria calidad en la red y por la existencia de algunas cátedras y másters de periodismo científico, pero aún queda mucho camino por recorrer, cuando uno compara lo que ocurre en países donde la ciencia es una cuestión de estado se puede ver todo lo que falta por hacer. En cualquier caso considero que la labor de los periodistas es imprescindible en una sociedad libre y democrática, por lo que agradezco y animo a que una parte de esos profesionales se dediquen a cubrir noticias científicas y a divulgar desde medios que poseen una gran cobertura.

(iv) Libros y revistas no especializadas Estos quizás sean los medios donde se mueven mejor muchos investigadores, pero aún y así pocos se aventuran a dar el paso. Este medios supone una complicidad entre el investigador, que ha escribir algo que puede ser atractivo para el gran público, y un editor que piensa que obtendrá ganancias (o al menos no tendrá pérdidas) con la obra de dicho investigador. Los libros tienen una gran importancia, pero deben ser tomados con la misma precaución que cualquier obra que no ha sido evaluada por otros expertos antes de su publicación: contiene información científica, pero a la vez puede contener opinión personal no contrastada. Encontrar qué información está avalada por datos científicos y cuál es mera especulación u opinión es tarea que corresponde al lector, que en todo momento ha de ser crítico. Igual ocurre con las revistas de difusión que no tiene revisión por pares, la lectura crítica se ha de imponer, que veamos datos recogidos en un libro o en una revista no implica que sea cierta (ni falsa), todo debe ser analizado bajo el tamiz del escepticismo empleando las herramientas que deberían ser aprendidas en la escuela. En cualquier caso, los libros son una herramienta de divulgación maravillosa, ya que permite extender el contenido científico hasta los límites que autor quiera sin el ruido de fondo de aquellos que disfrutarían viendo como arde su libro en la hoguera.

La acción

Es una perogrullada decir que todo lo escrito es una opinión, pero aún y así lo digo, para que no queden dudas. Es una opinión forjada después de algún tiempo divulgando ciencia por diferentes cauces, supongo que quienes han tenido otras experiencias tendrán otras opiniones diferentes. En mi caso puedo decir que la experiencia ha sido muy satisfactoria, pero a la vez he de confesar que con el medio que he quedado más desencantado es con Internet, y es por ello que últimamente me veis menos por aquí, sin que ello haya menguado mi labor divulgadora en otros medios, que van desde las revistas científicas especializadas de revisión por pares a conferencias o clases en la universidad, por poner algún ejemplo. Porque siendo mi caso el de un científico español que trabaja para la administración estatal, me siento en el deber de difundir mi trabajo, de explicar la importancia del mismo y de rendir cuentas justificando porqué es importante que se siga invirtiendo en los proyectos que lidero. Y esa debería ser la postura de todos los investigadores; da igual el cauce que elijan, pero todos ellos deberían compatibilizar la divulgación con la tarea del laboratorio. En caso contrario podría ocurrir que en el futuro se vea arder la biblioteca de Alejandría a través de los cristales de la torre de marfil de los laboratorios.

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  1. 13 abril, 2014 en 17:47

    Mientras divulgación, no se denomine a lo que hace Punset ….
    Cierto auténtica vergüenza con lo que hace y dice éste señor en la Tv en presencia de sus entrevistados, los cuales acostumbran a ser bastante buenos. Incluso he tenido la sensación que mas de uno no ha sabido donde esconderse ante las tonterias y/o chorradas que planteaba Punset, afortunadamente saben mantener el tipo.

    Y centrándome en el artículo, es fundamental disponer de un buen vehículo para divulgar ciencia, al igual que es imprescindible tener un buen conductor para ello.

  2. 13 abril, 2014 en 19:04

    Hola!
    Me ha gustado mucho leerte y comparto lo que dices sobre la necesidad de divulgación y los medios en los que se intenta transmitir. Sin embargo, creo que no sólo en ciencia debería haber divulgación. Debería ser en todas las carreras.
    Nuestra sociedad parte de precedentes de gente que no estudiaba (en su mayoría) y muchos de los que lo hacían eran en carreras consabidas por todo el mundo. Si le preguntamos a un hombre de 78 años (o una mujer) qué es un abogado, seguro que sabe contestar.Si, sin embargo, le preguntamos qué es un criminólogo, no creo que lo tenga tan claro aunque alguno de sus nietos estudie eso.
    Muchas veces me encuentro con usuarios de Internet que critican que no se los valore de cara a emplearlos en una empresa, que su profesión parece que no sea tan importante como la de un médico. Sin embargo, yo me pregunto: ¿conocemos cuál es la labor del resto de profesionales que no son de nuestro campo? Y volviendo a la cuestión del criminólogo, ¿sabemos a qué se dedica? Creo que es muy importante enseñar lo que supone de la ciencia desde niños. Enseñar a cuestionarse lo que tenemos delante, como también es importante transmitir la labor del resto de profesionales, porque si el personal ajeno a nuestro campo de estudio no saben en qué consiste nuestra labor, tampoco se considerará realmente importante.
    Creo que la ciencia debe hacerse más accesible. Transmitir sus aplicaciones directa a nuestra vida cotidiana, no sólo transmitir los grandes descubrimientos que nos duran un suspiro, un: ¡Anda, mira lo que han dicho en la tele! ¡Qué moderno!
    Y esto, como dices, es algo que nos implica a todos.
    Un saludo!

  3. 13 abril, 2014 en 21:33

    Larga la entrada… y densa, Manuel. No es peyorativo, al contrario. Es un tema complejo.
    Hoy estaba pensando en esto, precisamente, en la distancia entre la cultura de los científicos y la de “la gente” que no tenemos esa formación, y salvando las distancias obvias, creo que entre el incendio de la Biblioteca de Alejandría y hoy hay bastantes analogías. Los charlatanes aprovechan la ignorancia y explotan los puntos que les convienen. No me cabe duda que son expertos psicólogos.
    También pensaba en “vuestra” responsabilidad en este estado de cosas. Me parece que, todo y estar de acuerdo en lo que expones, hay un punto importante que no mencionas, y está relacionado con el anterior: La Ciencia es una herramienta muy eficaz, pero los fines para los que se utiliza, no siempre se pueden calificar de beneficiosos para la Humanidad, ni siquiera de morales. Esto es una verdad categórica y por desgracia, demasiado frecuente, quizá más en el pasado. Sé que el problema es el dinero para la investigación pero, aún así, cuesta aceptar las implicaciones de esta realidad.
    No pretendo medir todos los logros científicos por ese rasero, pero “la gente”, que no necesariamente conocemos los métodos, estamos inclinados y hasta condenados, si carecemos de ese interés investigador, o más simple, llana, y hoy en día, más probablemente, de tiempo para informarnos, a ver ese rasgo negativo con mayor nitidez.
    Un poco aparte, también creo que el que algunas Universidades aúnen la enseñanza científica con cierta dirección moral, es mucho más nefasto, por insidioso, que las cátedras de Homeopatía que criticáis.

    Para finalizar, espero que no se entienda este comentario ni como crítica ni como alusión indirecta alguna, por mis últimas intervenciones. Cada cosa en su lugar, al menos, en lo que a mí concierne.

  4. carmenou
    13 abril, 2014 en 23:23

    Ni mi formación ni mi profesión están relacionadas directamente con la ciencia, pero comparto sus puntos de vista. Me gustó especialmente el apartado que dedica a la escuela. Los niños tienen mente científica y, si se responde adecuadamente a sus preguntas, no perderán la curiosidad. Creo que una comunicación fluida entre los divulgadores científicos y los maestros y profesores daría grandes resultados en unos pocos años.

    Con respecto a las posibilidades de la divulgación en Internet, creo que se puede ser un poco más optimista, a pesar de los aspectos negativos que cita. El anonimato permite que alguien que no diría ni media palabra al final de una conferencia se pueda mostrar gallito con el teclado, pero con frecuenca aparecen otros comentaristas que los mantienen a raya. Aún así, comprendo lo frustrante que tiene que ser invertir tiempo y esfuerzo en escribir un artículo y ver un sinnúmero de comentarios (muchas veces de la misma persona) desbarrando en nombre de cualquier “nuevo paradigma”.

    Muchas gracias por su dedicación. En Internet, en libros y periódicos y en cualquier medio que tenga al alcance. Comparto su percepción de que de unos años para acá la gente se está volviendo cada vez más acientífica. Más acrítica. Si tuviesen que escoger entre salvar la biblioteca de Alejandría o la liga de fútbol, ¿qué eligirían?. Da miedo pensarlo.

  5. herpes simplex
    14 abril, 2014 en 8:37

    Lo más importante es la alfabetización científica y eso se hace desde la escuela infantil. Los q conocemos cómo se enseña la ciencia en la escuela y en los institutos sabemos q el problema reside en la base. De nada sirve la divulgación si la ciudadanía no tiene las herramientas conceptuales, actitudinales ni procedimentales para construir el conocimiento y entender el mundo de forma autónoma a partir de contenidos divulgativos de la red, de la tv o de la prensa.

  6. Abraham
    14 abril, 2014 en 12:50

    La forma de romper el hermetismo y la endogamia es contar con buenos divulgadores. Y siento decir que los investigadores suelen ser unos pésimos divulgadores, y que los periodistas no suelen estar a la altura, salvo honrosas excepciones.

    Además parece que pocos valoran esta labor de divulgación, cuando lo que les interesa es la investigación en sí o la admiración de sus pares o las ventas de la revista. Que un criminólogo comprenda por qué se ha demostrado la existencia del bosón de Higgs, o cuál es su importancia, parece que no es relevante para el progreso de estas investigaciones. Pero lo cierto es que si el criminólogo pasa del tema, se despreocupa, entonces la inversión en investigación sólo la verá como una carga innecesaria, y esto conduce a la falta de inversión pública. Que es, resumiendo, lo que venía a decir Manuel.

    Resulta característico el caso de unos investigadores que se ofendieron con la periodista que iba a publicar sus descubrimientos porque en el artículo que publicó en el periódico llamó “cacharros” a unas carísimas sondas nauticas. ¿Qué querían? ¿Que las llamara por su nombre técnico y que nadie se enterara de qué eran? Aunque también la periodista podía estar un poquito más informada, porque igual el nombre técnico no lo conoce nadie, pero sonda y boya creo que lo pilla todo el mundo. No quiero dar más datos para no perjudicar a los implicados.

  7. Manuel
    15 abril, 2014 en 2:36

    Saludos.
    Estoy completamente de acuerdo que la divulgación de la ciencia es fundamental, y todo esfuerzo encaminado a ello, no solamente debe ser aplaudido sino impulsado. Y en todos los frentes posibles escuela, casa, medios impresos o electrónicos para que el alcance sea mayor y se adapte a las demandas de época.

    En cuanto a la idea que abre esta entrada:

    “Quizás sea una percepción particular, pero me da la impresión que en las últimas décadas se está produciendo un alejamiento entre la ciencia y la sociedad….”

    Yo no creo que sea “en las últimas décadas”, creo que esto ha sido siempre.
    Una masa mayoritaria desinteresada en la ciencia o de forma general, en la observación y búsqueda de conocimiento en contra de una minoría que sí le da importancia a esto. Hoy se nota más, precisamente por el alcance de los medios. Donde se hace uso del “todas las opiniones son igualmente válidas” y donde prima cosas como: “Pues a mi me funciono así que funciona”. Que sí bien han existido siempre, ahora se difunden mas fácilmente.

  8. Exit
    15 abril, 2014 en 15:30

    Hola, normalmente paso de comentar en los blogs, pero siento que esta vez es una buena idea compartir un poco mi experiencia. Yo, “fuí” magufo y lo digo entre comillas porque en el fondo mantenia mis dudas. Sobre todo cuando defendían que el cambio climático era producido por unas “máquinas” llamadas HAARP (…)
    Me rodee de personas que creían firmemente en ello, se quejaban de que el resto ocultaba la verdad, querían que la verdad “saliera” y luego creían ser los únicos poseedores de ella.
    En definitiva, me alegro de haber dejado eso atrás, agradezco la labor que tiene vuestro blog (así como muchos otros).Saludos.

  9. Abraham
    18 abril, 2014 en 10:51

    Exit :
    Hola, normalmente paso de comentar en los blogs, pero siento que esta vez es una buena idea compartir un poco mi experiencia. Yo, “fuí” magufo y lo digo entre comillas porque en el fondo mantenia mis dudas. Sobre todo cuando defendían que el cambio climático era producido por unas “máquinas” llamadas HAARP (…)
    Me rodee de personas que creían firmemente en ello, se quejaban de que el resto ocultaba la verdad, querían que la verdad “saliera” y luego creían ser los únicos poseedores de ella.
    En definitiva, me alegro de haber dejado eso atrás, agradezco la labor que tiene vuestro blog (así como muchos otros).Saludos.

    Yo me tragué lo de la bolita de lavar, y le daba el beneplácito de la duda a la homeopatía, antes de saber qué era. También creía firmemente en un Dios benevolente que cuidaba de nosotros, aunque eso fue con doce años. Ahora le tengo más fe puesta a la teoría de Gaia, tal vez por necesidad de creer en algo más grande, y porque tiene visos de ser cierta, aunque aún no está completamente demostrada, por lo que no es una fe muy férrea.
    Después creí que si le dedicaba tiempo, esfuerzo y voluntad podría lograr algo en política. Llegué a creer de niño que en las líneas de la mano se podía leer el futuro (aún vivo ligeramente tranquilo porque mi línea de la vida es bastante larga, aunque ya no crea en ello). Incluso en una ocasión hice un experimento de telepatía y los resultados fueron positivos, las imágenes que se formaron en mi cabeza y que pinté en una hoja fueron las mismas que había dibujado mi amigo en un cuaderno a mis espaldas, aunque ahora pienso que fue debido a una sugestión común.
    Incluso la semana pasada me llegué a creer que se podía ganar dinero honradamente viendo publicidad por internet. Hasta que descubrí que era una estafa piramidal más.

    Como ves, lo importante no es que seamos siempre unos incrédulos, está en nuestra naturaleza confiar. Lo importante es que si tenemos pruebas de que nos estaban engañando sepamos reconocerlo y mantengamos siempre ese espíritu crítico, no necesariamente desconfianza, para lo que esté por llegar.

  10. Blueoriol
    18 abril, 2014 en 14:24

    Uno de los motivos tambien podría ser la arrogancia.
    ¿A que viene esa comparación permanente con el futbol?

    Siempre se pone como ejemplo de la mala situación cultural del pais como si hubiera algun tipo de relación. En EUA tienen a la NBA a la NHl, la NFL, la Nascar… todos ellos con seguimiento masivo y sin enbargo tienen Silicon Valley, el MIT,la NASA…
    Mucha gente da la culpa de la violencia al cine y los videojuegos (como si antes de su invención la violencia no existiera) y esto me parece un poco lo mismo.

    Tambien incluiría dentro de la arrogancia el complejo se superioridad no de los cientificos especificamente sino en general de los que poseen un titulo universitario en relación a quien no lo tiene. Eso incluye a la mayoria de la gente que debería divulgar ya sean periodistas o investigadores o maestros y crea una barrera sutil pero dificil de traspasar.

    Como ejemplo: Cuando sale un investigador en TV (por algun extraño azar) y se queja amargamente de las muchas horas que trabaja para ganar lo mismo que un paleta, un electricista o un fontanero eso crea una barrera sobre todo con la situación actual.
    No se debería olvidar a quien se manda el mensaje sino puede suceder que incluso siendo cierto para quien lo emite sea falso para quien lo recibe.
    Como ejemplo, la situación actual del país es mala, coincidiremos en que es mala pero tal vez un habitante de Sierra Leone no este de acuerdo.

    Eso sucede constantemente con las manifestaciones y/o reivindicaciones del sector sanitario y educativo. No surten efecto en la mayoria de la población porque la mayoria de la población se encuentra en peores condiciones que los integrantes del sector sanitario y educativo. Por eso mismo jamás econtrarán respaldo fuera de su gremio sectores como los controladores aereos.

    Por otra parte y aunque estoy de acuerdo con el articulo, tambien creo que aunque Asimov esté muerto (y jamas existirá nadie que no se mas que una palida sombra) sus libros permanecen para quien quiera leerlos igual que los de Sagan y otros divulgadores.

    Y tu hablabas de Internet. Bien hoy dia para acceder a un conocimiento muchas magnitudes superior a lo que pudiese ser la biblioteca de Alejandría muchas veces no se necesita mas que sacar el telefono del bolsillo y no lleva mas que unos segundos.

    Después existe el criterio o espiritu critico, pero eso ya no depende de ninguna formación como lo demuestran miles de medicos que recetan homeopatia.

    Por cierto Manuel no sea tan pesimista con Internet, solo mira el numero de visitantes del blog y date cuenta de la cantidad de gente que lee tus articulos durante un tiempo ya bastante largo. Bien eso supone una “audiencia” bastante grande (bastante mas que muchas revista, periodico, radios y televisiones) y si se mantiene será porque algún efecto tendrá en quien los lee.

    En cuanto a las discusiones que se salen del tema, lo admito soy culpable. Pero generalmente se hace porque a veces el debate te lleva de un sitio a otro y al final te lleva muy lejos del inicio.Pero a veces también resulta interesante

    Por otro lado si te refieres especificamente a trolls y magufos incluso sus comentarios tienen cierta utilidad. Yo he aprendido practicamente a distinguir todas las falacias logicas en este blog viendo sus argumentos.

    Y ciertamente los articulos del blog suelen ser mas concretos y especificos (seamos claros, mejores) y contienen mas información, enlaces y referencias que la mayoria de articulos que yo he leido en periodicos.

    Al menos Internet permite (en el primer mundo) que quien no quiera ser un ignorante no lo sea. Así que en mayor o menor medida cada cual es responsable de su propia ignorancia porque tiene fácil acceso a la información y el conocimiento (muy,muy fácil acceso, más fácil ya sería entrar en su casa y meterle la información garganta abajo con un palo como si cebaras una oca para hacer “foie”).
    Si luego la gente ultiliza la herramienta que es Internet para memorizar el arbol geneaologico de Belén Esteban remontandose 15 siglos o para saber todas las maneras posibles de sodomizar un ser humano (o animal, vegetal o mineral que el mundo del porno en internet es tan grande como el universo y se expande a la misma velocidad), pues mira, ese ya es su problema…

  11. 18 abril, 2014 en 20:20

    ¿A que viene esa comparación permanente con el futbol?

    ¿Cuál?

  12. Blueoriol
    18 abril, 2014 en 22:12

    No lo decía por el artículo Manuel, creí haberlo leido en un comentario pero debe ser un comentario de otro artículo (o de otra realidad) porque a raiz de tu pregunta lo he repasado y no está así que me confundí. Mierda de percepción, iba a citarte el comentario donde estaba la comparación y resulta que no existe (si no lo hubiese comprobado no me lo creería).

    De todas maneras era bastante generico. Es que siempre oigo esta comparación y me parecía un buen ejemplo de esa “barrera” que te comentaba que se puede crear a veces. Aunque serviría otro ejemplo puse este porque me parece muy típico del classico comentario que puede hacer que alguien (al que gustara el futbol) se pueda sentir algo ofendido y por tanto poco permeable a cualquier argumentación. Y que conste que admitiré ante cualquiera que el futbol mueve un entorno que muchas veces está bastante falto de educación (en todos sentidos). Por cierto, no me apasiona el futbol, lo sigo por una cuestión social, por pasar un rato con gente que si no fuese por la excusa de futbol vería mucho menos.

  13. Francisca
    11 mayo, 2014 en 4:38

    Muy interesante artículo y blog. Mis respetos y agradecimientos.

    Respecto a la pregunta de Blueriol: “¿A que viene esa comparación permanente con el futbol?”, Considero que sí es pertinente, dado que al leer el texto también lo pensé así cuando dices que:
    “Cuando se mira alrededor y se comprueba que la ciencia parece no importar mucho, al menos en países como España, se suelen echar muchos balones fuera creando fantasmas culpables de esta situación. Que si el fútbol, que si los programas basura de televisión, que si la desmotivación de los más jóvenes, que si la tradición católica del país y no sé cuántas cosas más, pero desde mi punto de vista gran parte de la culpa recae directamente sobre los propios profesionales de la ciencia”
    Sitúas el deporte del fútbol en el mismo nivel que la religión y los programas basura de televisión, lo que me parece una relación equivocada. Aún cuando sólo la menciones como una de las tantas respuestas difundidas sobre el asunto, sin ánimo de apoyarla, el no desmentirla implica que tampoco la rechazas y que bien podría ser, en tu opinión, una de las causas indirectas del alejamiento entre ciencia y sociedad.

    Saludos.

    Francisca.

  14. 11 mayo, 2014 en 17:31

    Francisca, cuando dices …el no desmentirla implica que tampoco la rechazas y que bien podría ser, en tu opinión, una de las causas indirectas del alejamiento entre ciencia y sociedad expresas tu opinión. Cuando di mi respuesta a Blueoriol, le di mi opinión. Dado que el autor del articulo soy yo, creo conocer lo que realmente dicen las palabras que escribí, más allá de las interpretaciones o segundas lecturas que queráis hacer. Así que tu análisis aquí es irrelevante, y la lectura entre líneas que haces no viene al caso. No tengo la obligación de apoyar o criticar cada una de las afirmaciones de terceros que hago ya que el fondo del hilo argumental que quiero tratar no se pierde por ello.
    Saludos

  15. 15 septiembre, 2014 en 10:42

    Encuentran una posible causa a porqué los experimentos de Lisenko no funcionaron: http://esmateria.com/2014/09/15/descubren-por-que-fracasaban-las-cosechas-del-ingeniero-agronomo-de-stalin/

  16. 28 diciembre, 2014 en 12:40

    Manuel, el artículo es bastante penosillo; empieza con
    “Lysenko observó que aplicando frío y humedad a semillas de ese cereal que deberían florecer en invierno, podían hacerlo también en primavera. Esto evitaría la pérdida de cosechas que el frío extremo había producido en algunas regiones de la Unión Soviética y permitía obtener dos cosechas de plantas que naturalmente solo producían una.”

    Corrígeme si me equivoco, pero la vernalización (que tampoco sé seguro si la descubrió Lysenko) lo que busca es que el cereal no necesite pasar el invierno ya crecido y evitar el peligro de que se hiele antes de encañar.
    En ningún caso permite dos cosechas, porque el cereal sólo tiene un ciclo anual.

  17. 28 diciembre, 2014 en 13:57

    Arrancaboinas, tienes razón. Y yo también 🙂
    Lo que quiero decir con este texto es que se obtendría una cosecha normal por parte de las semillas estándard + otra cosecha con las semillas adaptadas.

    el artículo es bastante penosillo

    Una crítica constructiva siempre ayuda más que un simple adjetivo descalificativo.

  18. 28 diciembre, 2014 en 14:36

    Manuel, no era mi intención descalificar. Tampoco quería poner una parrafada.

    Yo creo que esos pequeños detalles son los que marcan la diferencia entre un artículo cuidado y uno echado a la calle con medio planchado.
    Precisamente es lo que sobra en internet. Cosas escritas como el que levanta pared sin cuidar aplomo ni nivel.
    Y me molesta verlo en cualquier ámbito, lo mismo que me molesta verlo en mi gremio.

    Pero lo siento. No sabía que lo hubieras escrito tú, habría sido menos directo, te lo aseguro.

  19. 28 diciembre, 2014 en 14:42

    Y además el artículo trata sobre epigenética. Un tema apasionante, sin duda, y el nuevo comodín que ha tomado el relevo a la mecánica cuántica para explicar lo inverosímil.
    Más razón aún para ser cuidadoso. Creo yo.

  20. 28 diciembre, 2014 en 15:12

    El artículo que yo he escrito es el de “La necesidad de divulgar ciencia” bajo el que comentas, el de “Materia” sobre Lysenko no es mío. Lo que he comentado anteriormente es una pequeña aclaración a un apunte tuyo, y algo que considero interesante en general, no lo tomes como algo personal: cuando un artículo no gusta es mucho más constructivo para su autor (sea el que sea) escribir brevemente los argumentos discrepantes que no escribir ese simple “no me gusta” de las nuevas tendencias cibernéticas.

  21. 28 diciembre, 2014 en 21:33

    Te doy la razón, Manuel. No suelo hacer comentarios cortos en plan “no me gusta”, pero sí, tendría que haber comentado allí.
    Mea culpa.

  22. 5 enero, 2015 en 15:34

    A alguien se le ha ido la pinza en este congreso científico celebrado en la India. En una de las charlas se aseguró que la India dispone de aviación desde hace 7.000 años: http://www.business-standard.com/article/pti-stories/ancient-india-had-planes-science-congress-told-115010400510_1.html

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