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El libre albedrio y la culpabilidad penal a la luz de la neurociencia

27 mayo, 2014

neurociencia libre albedrio filosofiaEn su libro “Incognito” el neurocientífico David Eagleman plantea unas interesantes reflexiones acerca del libre albedrío, la responsabilidad penal y el sistema judicial en base a los cada vez mayores avances en neurociencia.

Y para centrar su argumentación presenta algunos sucesos muy llamativos acaecidos en EEUU.

El primero de ellos muestra que a mediados de los años 60 del siglo pasado un joven llamado Charles Whitman se subió a la torre de la Universidad de Texas y se puso a disparar indiscriminadamente tanto a viandantes como a los servicios de emergencias que acudieron posteriormente al lugar de los hechos, dejando un reguero de muertos y heridos hasta que tras varias horas de tiroteos fue finalmente abatido por agentes de la ley. Al acudir a su domicilio la policía encontró la siguiente nota acompañando a los cuerpos también asesinados de su mujer y su madre:

Tras mucha reflexión he decidido asesinar a mi mujer, Kathy, esta noche… La quiero muchísimo, y ella ha sido para mí tan buena esposa como cualquier hombre podría desear. Racionalmente no se me ocurre ninguna razón específica para hacerlo… La verdad es que estos días no acabo de entenderme. Supuestamente soy un joven inteligente y razonable. Sin embargo, últimamente (no recuerdo cómo empezó) he sido víctima de muchos pensamientos inusuales e irracionales.

En la investigación la policía descubrió que Withman hasta ese momento había sido un individuo normal, bastante inteligente, integrado y trabajador aún cuando había referido en su diario que

Una vez estuve hablando con un médico durante dos horas e intenté transmitirle el temor a verme superado por impulsos tremendamente violentos. Tras aquella sesión, no volví a ver al médico, y desde entonces me he enfrentado solo a mi torbellino mental, al parecer en vano.

y algunos de sus amigos y conocidos habían notado muy difusamente que parecía tener algún tipo de problema. En resumen, otro caso más de violencia gratuita a la que nos tienen tan acostumbrados los EEUU, país lleno a rebosar de armas y si tenemos en cuenta a las estadísticas, la literatura y al cine tierra por excelencia de psicópatas de todo tipo.

Pero lo curioso del caso es que al practicar la autopsia al asesino, el forense descubrió un tumor llamado glioblastoma en su cerebro que comprimía a la amígdala, elemento clave de regulación emocional. Estudios en animales muestran que su deterioro genera ausencia de miedo y aumenta la agresividad y en humanos va ligado a un incremento del comportamiento violento junto con la aparición de fobias.

Un segundo caso es el de otro individuo llamado Alex que poco a poco empieza a obsesionarse con el sexo, primero en su forma más normal para pasar después a consumir pornografía infantil en grado cada vez más obsesivo. Y aunque procuraba ocultar sus actos, unas insinuaciones a su hijastra prepuber alarmaron a su mujer, que descubrió su obsesión. La esposa además de expulsarle del domicilio conjugal le denunció a la policia y un juez le encontró culpable de abusos deshonestos siendo condenado a rehabilitación. En el programa de rehabilitación, continuó con sus insinuaciones sexuales a miembros del personal y a otras personas siendo al final enviado a la cárcel. También otro caso bastante habitual en los juzgados de medio mundo. Lo inusual en cambio fue que durante todo ese largo proceso el sujeto se quejaba de dolores de cabeza cada vez más intensos. Una noche en la que no pudo soportar más el dolor fue atendido en urgencias. Lo sometieron a una exploración cerebral que reveló un enorme tumor en la corteza orbitofrontal. Cuando los neurocirujanos le extirparon el tumor, el apetito sexual de individuo volvió a la normalidad. Y lo más curioso del caso es que al año siguiente de su operación cerebral, volvió a reincidir nuevamente en su comportamiento pedófilo. Al volver a ser examinado, los neurocirujanos descubrieron lo que ya sospechaban, que se habían dejado un pequeño número de células malignas sin extirpar dentro del cerebro de Alex y que por tanto el tumor había vuelto a crecer otra vez. Por ello se sometió al paciente a una nueva intervención quirúrgica, que esta vez sí finalmente restituyó su comportamiento a la normalidad de forma permanente.

El tercer ejemplo viene asociado a la enfermedad de Parkinson. Hace unos años se observó que algunos de estos pacientes, que previamente nunca habían mostrado interés alguno por los juegos de azar, se convertían de pronto en desaforados jugadores patológicos, de tal manera que algunos eran capaces de coger un avión, irse a Las Vegas y gastarse en los casinos sin ninguna mesura todos sus ahorros y más, mientras que otros pacientes se arruinaban jugando compulsivamente al póker por internet. Y por supuesto familiares y amigos sólo se daban cuenta de la magnitud del problema cuanto las deudas eran imposibles de esconder y la ruina economica se mostraba en toda su magnitud. Al final, estudiando estos curiosos casos se observó que un medicamento utilizado en combatir los síntomas de la enfermedad que actuaba sobre los niveles de la dopamina era el causante de estos tan llamativos síntomas. Y ello era debido a que la dopamina además de regular el control motor está ligada a los sistemas cerebrales de recompensa, de tal manera que el medicamento al aumentar la cantidad de dopamina en el cerebro de los enfermos (evitando así los característicos temblores de la enfermedad) también desinhibía totalmente el comportamiento del paciente.

Con estos casos y otros muchos de la literatura médica y científica cada vez está más claro que nuestro comportamiento, la toma de decisiones y ese conjunto de propiedades que hemos llamado histórica y filosóficamente libre albedrío o conciencia moral no es más que el resultado (dentro de la extraordinaria maquinaria de nuestros cerebros) de complejísimas interacciones a nivel génico, bioquímico y epigenético, en las que también influyen otros diversos factores entre los que cabe destacar los ambientales (como pueden ser sustancias tóxicas, agentes patogénicos o los elementos culturales) de tal manera que como comenta el neurocientífico Robert Sapolsky

¿Es un ser amado, hundido en una depresión tan grave que le impide actuar normalmente, un caso con una base bioquímica tan «real» como la bioquímica, pongamos, de la diabetes, o simplemente es alguien que se deja llevar? ¿A un niño le va mal en la escuela porque es lento y no tiene motivación, o porque sufre una discapacidad de aprendizaje de base neurobiológica? Un amigo que poco a poco va camino de tener un grave problema con el abuso de alguna sustancia, ¿muestra una simple falta de disciplina o sufre algún problema con la neuroquímica de la recompensa?

en la actualidad estaríamos pasando de la idea clásica del libre albedrío o de la culpa a la interpretación biológica del comportamiento humano en términos orgánicos. Todavía no tenemos las herramientas adecuadas para identificar todos los problemas y comprender en su totalidad como funciona nuestro cerebro, pero el escaso siglo de investigación neurocientífica realizado hasta ahora hace sospechar que gran parte de lo que en la actualidad llamamos simplemente comportamiento “anormal” puede tener bases biológicas desencadenantes, que bien pudieran ser corregidas o paliadas en el futuro una vez identificadas y estudiadas en profundidad.

Y entonces pasado este punto se plantea un importante problema. Porque como comenta Eagleman en su libro

Imaginemos un espectro de culpabilidad. En un extremo tenemos a gente como Alex el pedófilo… A ojos del juez y del jurado, se trata de gente que ha sufrido daño cerebral a manos del destino y que no ha escogido su situación nerviosa. En el lado responsable de la línea está el delincuente común, cuyo cerebro se estudia poco, y acerca del cual nuestra tecnología actual en realidad no podría decir gran cosa. La tremenda mayoría de los delincuentes están a este lado de la línea porque no sufren ningún problema biológico evidente. Simplemente se les considera actores que pueden elegir libremente. En la parte media del espectro podría encontrar a alguien como Chris Benoit, luchador profesional cuyo médico conspiró con él para proporcionarle enormes cantidades de testosterona con la excusa de hacer una terapia de reemplazo hormonal. A finales de junio de 2007, en un arrebato de furia conocido como furia de los esteroides, Benoit llegó a su casa, asesinó a su hijo y a su mujer y a continuación se suicidó ahorcándose con la cuerda de la polea de una de sus máquinas de pesas. Cuenta con el atenuante biológico de que las hormonas controlaban su estado emocional, pero parece más culpable porque, en primer lugar, decidió ingerirlas. A los drogadictos generalmente se les coloca en mitad del espectro: aunque se entiende más o menos que la adicción es una cuestión biológica y que la droga transforma los circuitos del cerebro, también se interpreta que los drogadictos son responsables de haber comenzado a tomarla.

estaríamos decidiendo sobre la inocencia o culpabilidad de las personas en base a nuestro actualmente imperfecto conocimiento científico. Y como comenta Eagleman este problema se irá amplificando a medida que se sucedan los avances en el campo ya que

La tecnología seguirá mejorando, y a medida que aprendamos a medir mejor los problemas del cerebro, la línea se desplazará hacia el lado de la no culpabilidad: es decir, se adentrará en el territorio de los que ahora se consideran totalmente responsables. Problemas que ahora son impenetrables se podrán examinar gracias a las nuevas técnicas, y quizá algún día descubramos que hay ciertos tipos de mal comportamiento que poseen una explicación biológica, tal como ha ocurrido con la esquizofrenia, la epilepsia, la depresión y la obsesión. Hoy en día podemos detectar sólo grandes tumores cerebrales, pero dentro de cien años podremos detectar pautas a niveles inimaginablemente pequeños del microcircuito que corresponden a problemas del comportamiento… A medida que aprendamos a especificar cómo el comportamiento se origina en los detalles microscópicos del cerebro, más abogados defensores apelarán a los atenuantes biológicos, y más jurados colocarán a los acusados en el lado de la línea de no responsable. Un sistema legal no puede definir la culpabilidad simplemente por las limitaciones de la tecnología actual. Un sistema legal que declara a una persona culpable al principio de una década y no culpable al final de la misma no tiene muy claro qué significa exactamente la culpabilidad.

Después Eagleman continúa

Tal como el neurocientífico Wolf Singer sugirió recientemente: aun cuando no podamos medir lo que funciona mal en el cerebro de un delincuente, podemos suponer con bastante seguridad que algo funciona mal. Sus actos son prueba suficiente de una anormalidad cerebral, aun cuando no conozcamos (y quizá no lleguemos a conocerlos nunca) los detalles. Tal como lo expresa Singer: «Mientras no podamos identificar todas las causas, cosa que no podemos hacer ahora y quizá no podamos hacer nunca, hemos de admitir que todo el mundo posee una razón neurobiología para ser anormal.» Observemos que casi nunca podemos medir la anormalidad de los delincuentes. Consideremos a Eric Harris y Dylan Klebold, quienes dispararon en el Instituto Columbine, Colorado, o a SeungHui Cho, el tirador de la Escuela Politécnica de Virginia. ¿Algo funcionaba mal en sus cerebros? Nunca lo sabremos, porque, al igual que ocurre con casi todos los tiradores de institutos, fueron abatidos en la escena del crimen. Pero podemos suponer con toda seguridad que en sus cerebros había algo anormal. Es un comportamiento extraño; casi ningún estudiante hace eso.

Lo esencial del argumento es que los delincuentes siempre deberían ser tratados como personas incapaces de haber actuado de otro modo. La actividad delictiva en sí misma debería considerarse prueba de anormalidad cerebral, sin importar si en la actualidad se puede medir o no. Esto significa que el testimonio experto de un médico puede ser profundamente problemático: a menudo, dicho testimonio refleja sólo si en la actualidad poseemos nombres y medidas para los problemas, no si los problemas existen.

Así pues, la cuestión de la culpabilidad está mal planteada. La pregunta correcta es: ¿qué hacemos, a partir de ahora, con alguien acusado de un delito?

En su libro Eagleman presenta algunas propuestas pero entiendo que en este punto todos deberíamos pararnos a reflexionar y responder de manera racional a las siguientes preguntas ¿qué tipo de sistema judicial y penitenciario es el más acorde para este siglo XXI? ¿queremos que nuestros descendientes de dentro de un par de generaciones nos cataloguen como crueles inquisidores animados únicamente por la sed de venganza, al igual que nosotros pensamos en la actualidad (bueno no todo el mundo) que los exorcismos son una prueba palpable de la ignorante barbarie supersticiosa humana? sobre todo porque en nuestra defensa no podremos alegar ignorancia, cuando a día de hoy ya tenemos elementos de juicio suficientes para entrever las previsibles conclusiones que el desarrollo de la neurociencia nos irá desvelando en las próximas décadas.

 

P.D.

Según el defensor del pueblo vasco la mitad de los presos que cumplen condena en cárceles de Euskadi tienen problemas mentales fundamentalmente trastornos de personalidad.

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  1. jesuszamorabonilla
    27 mayo, 2014 en 8:14

    Interesante artículo. Me gustaría hacer un par de reflexiones:
    1) Qué conductas son “anormales” depende en buena medida del entorno social, histórico o cultural; ¿es “anormal” que una madre de una tribu africana quiera practicar la ablación a su hija?, ¿es “anormal” que un señor feudal quiera tener relaciones sexuales con sus siervas? La explicación ofrecida en el texto parece asumir que hay una especie de “normalidad biológica” y que el crimen es la desviación de esa “normalidad”, pero lo cierto es que no hay tal “normalidad”, sino variabilidad por múltiples causas.
    2) Si el libre albedrío es una ilusión, lo es exactamente igual para los criminales que para los jueces; el argumento está planteado como si pudiéramos exigir a los jueces algo que no podemos exigir a los criminales (tomar una decisión “correcta”).

  2. CSF
    27 mayo, 2014 en 8:17

    Uf difícil encrucijada. Por un lado, si mi hijo estuviera en el papel del tirador, pedófilo, etc. probablemente lo vería como una victima de su anormal funcionamiento cerebral, un enfermo en definitiva. Pero si mi hijo fuera la victima de abusos, o el tiroteado, yo mismo querría matarlo con mis manos. Visceral y poco racional, lo sé, pero así lo siento. Es por eso que veo la cuestión demasiado complicada para un consenso ecuánime.

  3. homeopatutia
    27 mayo, 2014 en 8:52

    Este análisis, sin la colaboración de un psicólogo que analice con detalle tanto a los criminales como al autor del libro se queda cojo del todo, es una polaroid del cerebro sin antes ni después, sin causas ni efectos, sin intervenciones fortuitas ni un universo caótico. Platonismo puro. No deja de ser interesante de leer y plantea cosas, por supuesto, pero ahora el tema es desarrollar estos datos y ver si se pueden comparar de esta forma.

  4. 27 mayo, 2014 en 8:58

    Jesús

    1) Los casos que se presentan y los que se sugieren muestran un malfuncionamiento del cerebro. No se refieren a normas culturales que cambian de una sociedad a otra. Lo que dice Eagleman es que a medida que avance la tecnología seremos capaces de encontrar causas biológicas cada vez más sutiles de enfermedad mental. Algo parecido a lo que ha ocurrido en otras ramas de la medicina en donde ahora somos capaces de detectar (y muchas veces curar o paliar) enfermedades debidas a sutiles cambios en la bioquímica o la regulación de un determinado órgano.

    2) Es que en eso es en lo que se basa la sociedad democrática moderna. Que la autoridad use de todo el conocimiento actual para comportarse (legislar o juzgar como en este caso) de una manera más eficiente y justa de lo que lo haría cualquier ciudadano particular.

  5. 27 mayo, 2014 en 8:59

    CSF

    Pues para eso se hacen las leyes, para evitar que sea alguien implicado elq ue tome las decisiones. Y por eso mismo es tan malo el legislar en caliente influenciados por un delito muy mediático en particular .

  6. jesuszamorabonilla
    27 mayo, 2014 en 9:03

    Ateo:
    “Malfuncionamiento” sólo puede querer decir “funcionamiento que no es el ‘normal'”, pero ‘normal’ es un concepto estadístico (o peor aún, moral). Si ahora hay un funcionamiento cerebral que nos parece “normal”, pero que conduce a realizar conductas que dentro de 2000 años parecerán criminales (aunque ahora nos parezcan aceptables), también lo considerarán ENTONCES un “malfuncionamiento”.
    Respecto a tu segunda respuesta, no lo pongo en duda, pero “justa” es un concepto que sólo puede definirse a partir de principios morales que, si el libre albedrío no existe, resulta imposible defender de manera coherente. Es decir, la democracia se basa en la FICCIÓN de que podemos (en el sentido MORAL de que “es justo exigírselo”, y en el sentido FISIOLÓGICO de que ellos son CAPACES de hacerlo) exigir a los jueces algo que (si lo que dice la neurociencia es cierto, que supongo que lo es) no podemos exigir a los criminales.

  7. 27 mayo, 2014 en 9:35

    Jesus

    La base de la medicina es diferenciar la salud de la enfermedad. Tener células cancerosas en el bazo o en el cerebro se considera enfermedad. Definir los niveles de colesterol, ácido úrico, dopamina o del resto de los neurotransmisores dentro y fuera de rango es una obligación médica, sólo dependiente de conocimiento. El estudio y la comparación de todas las variables es lo que hace al final decir al médico: usted está sano o está enfermo porque el hígado, los linfocitos, la corteza cerebral o las neuronas dopaminérgicas funcionan mal.

    Pienso que tus inquietudes sobre que llamar enfermedad en el cerebro son las mismas que teníamos hace 100-150 años sobre el funcionamiento del páncreas o de cualquier otro órgano. Simplemente extrapola esto al cerebro y entenderás la argumentación de Eagleman.

  8. jesuszamorabonilla
    27 mayo, 2014 en 9:44

    Ateo
    pues me temo que tienes razón en lo superficial, pero no en lo importante. Claro que la medicina se dedica a diferenciar la salud de la enfermedad, pero no puede hacerlo más que a base de utilizar criterios que incluyen una VALORACIÓN SUBJETIVA. A los primeros dinosaurios que nacieron con algo parecido a plumas, sus padres los considerarían unos enfermos deficientes, y si hubieran podido pagarse un tratamiento genético para eliminar esa “enfermedad”, pues lo habrían hecho. La alopecia no la consideramos actualmente una enfermedad, pero si dentro de 500 años hay un tratamiento genético baratísimo para tener un pelo cojonudo, pues los calvos serán tomados como enfermos.
    Lo más importante en el caso del crimen, de todas formas, es que es una conducta que perjudica A OTROS, no directamente al individuo que lo comete o tiene la tendencia a cometerlo. Si la gente tuviese alergia a una sustancia que yo emito con mi sudor, y se pusieran malísimos en mi presencia, pero yo siguiera como una rosa, no diríamos que YO estoy enfermo, sino, si acaso, que provoco una enfermedad EN LOS DEMÁS. Pues lo mismo con mis tendencias a realizar “conductas anormales”.

  9. 27 mayo, 2014 en 10:11

    Jesus
    “pues me temo que tienes razón en lo superficial, pero no en lo importante. Claro que la medicina se dedica a diferenciar la salud de la enfermedad, pero no puede hacerlo más que a base de utilizar criterios que incluyen una VALORACIÓN SUBJETIVA.”

    Pues nada vete a la facultad de medicina o a un hospital a explicar que un cáncer, la diabetes, la demencia o la esquizofrenia son subjetivas.

  10. jesuszamorabonilla
    27 mayo, 2014 en 10:17

    Ateo

    No digo que sean subjetivas, digo que sus propiedades OBJETIVAS las valoramos como algo “negativo” debido a una valoración SUBJETIVA. Veo que escurres el bulto sobre la cuestión que te digo que es la más importante: que la conducta criminal la consideramos así porque perjudica a OTROS, no por el perjuicio que cause al delincuente. ¿Qué enfermedad la clasificamos como tal por los efectos que causa ÚNICAMENTE a otras personas? Incluso al portador de un agente infeccioso que NO ENFERMA con él, no lo consideramos un “enfermo”, aunque pueda provocar la enfermedad en OTRAS personas.

  11. jesuszamorabonilla
    27 mayo, 2014 en 10:18

    Tampoco parece que te esfuerces en absoluto en la cuestión de cómo afecta el determinismo biológico a la validez de nuestras opiniones sobre la capacidad de los jueces de tomar “decisiones correctas”, si al fin y al cabo, esa decisión será el resultado de procesos sobre los que ellos no tienen más control que el criminal sobre los suyos.

  12. 27 mayo, 2014 en 11:58

    Jesus

    Veo que no has entendido nada de la entrada que trata sobre enfermedades cerebrales que implican delitos.

  13. 27 mayo, 2014 en 13:12

    Excelente artículo, ateo.

    Creo que la función de la justicia no debe ser castigar sino regenerar al criminal o proteger a la sociedad de los daños que pudiera provocar de andar libre. Estos casos refuerzan mi postura.

  14. jesuszamorabonilla
    27 mayo, 2014 en 13:12

    ???? Pues a mí me parece que lo he entendido perfectamente. Sencillamente estoy discutiendo tus razones para afirmar que las causas biológicas de las conductas criminales podemos considerar que son EL MISMO TIPO DE COSAS que las enfermedades. Tus razones para afirmar eso no me parecen todo lo sólidas que podrían ser; pero entiendo que no te apetezca entrar a discutirlo. Un saludo.

  15. guilleemas
    27 mayo, 2014 en 14:14

    A mí me parece bastante natural considerar los tumores cerebrales y el mal de Parkinson como “EL MISMO TIPO DE COSAS que las enfermedades”.

  16. 27 mayo, 2014 en 15:20

    Pues claro. La cuestión es si llevarse un sobre con dinero negro es “el mismo tipo de cosa” que el parkinson

  17. jesuszamorabonilla
    27 mayo, 2014 en 15:24

    Por cierto, que no estoy negando que pueda haber conductas criminales cuya causa sea una determinada configuración neurológica más o menos “anormal”. Lo que pongo en duda es que TODAS las conductas criminales puedan explicarse así (salvo de la manera trivial según la cual TODA conducta, sea criminal o no, está condicionada por una determinada configuracion neurológica)

  18. jesuszamorabonilla
    27 mayo, 2014 en 15:25

    Guille: claro que el parkinson es una enfermedad; lo que pongo en duda es que ganemos algo haciendo la suposición de que llevarse sobres con dinero negro sea el mismo tipo de cosa que padecer parkinson

  19. Darío
    27 mayo, 2014 en 18:50

    Voy a leer ese libro, me recordó el comentario que escuché hace unos meses acerca de que cuántos de los comportamientos que son considerados geniales de varios personajes que ahora son famosos por su herencia intelectual y/o artística, serían consideradas, si vivieran en los parámetros actuales y fuera posible hacerles estudios como los mencionados, francamente enfermos. Menciono esto para ir al “otro extremo” de los comportamientos criminales (si es que verdaderamente pudiera hablarse de “extremos” en los comportamientos humanos, pero lo menciono como ejemplo de contraste para salirse de algo que a muchos les genera franca repulsa y condenas ipso facto antes de entender lo que pasa).

    Pensaba en T. Brahe y su nariz de oro y plata, ¿qué efectos tiene en la mucosa y en el sistema respiratorio en general la exposición prolongada de estos metales? ¿Cuánta gente del pasado que se supo que tuvo comportamientos que ahora calificaríamos de patológico fueron el producto de tumores o enfermedades que entendemos ahora pero en su época no sabíamos algo: el cáncer, las enfermedades de transmisión sexual, los ataques autoinmunes, por mencionar a bote pronto algunas? A fuerzas que debe existir consecuencias de ello y por supuesto, y claro que conceptos como libre albedrío y voluntad, y quién sabe si la misma idea de ética tendrían que ser repensados.

    Buena referencia.

  20. 28 mayo, 2014 en 2:27

    Reblogueó esto en Espacio de Enterailla.

  21. blueoriol
    28 mayo, 2014 en 13:55

    Alguien es culpable cuando sabiendo que un acto es criminal lo realiza. Es decir, cuando es consciente de sus acciones. Una enfermedad que distorsione la percepción de la realidad podría ser un eximente de responsabilidad porque el enfermo podría ser completamente inconsciente en sus acciones.

    Para empezar la relación crimen,delito-enfermedad mental es en realidad muy tenue. La mayoria (en un amplio porcentage) de criminales no son enfermos mentales y la mayoria (también en un amplio porcentage) de enfermos mentales no son criminales. Luego no hay relación entre ambos. Basarse en casos, en que los criminales eran enfermos mentales, para concluir que todos los criminales son enfermos mentales, debe ser entonces, necesariamente un error.

    Pensar que una rama de la ciencia en concreto llegará a una comprensión total de la realidad es una arrogancia típica de los momentos en que una rama de la ciencia está en auge como es el caso de la neurociencia.

    Porque sabemos que algo como una “comprensión total de la realidad” no es posible. Es mas, también sabemos que la realidad (o el universo) no es determinista porque hay cierto grado de aleatoriedad en ella (o en el).

    Como el ser humano se desenvuelve en ese universo no-determinista (porque para serlo debiera serlo totalmente, 100%) nada en relación al ser humano puede ser determinista 100% porque siempre conservará cierto grado intrinseco de aleatoriedad. Eso incluye el comportamiento humano.

    Por eso existe el libre albedrio. Y por eso no existe el destino.

  22. 28 mayo, 2014 en 15:07

    bueoriol.

    La realidad material (o sea toda) ES determinista, aunque con dinámicas tan complejas (caóticas) que nos resulta imposible el calculo exacto. Las probabilidades cuánticas no implican hechos no-deterministas.

    Para salir de esta falsa percepción de la realidad recomiendo leer los trabajos de David Bohm e Ila Prigogine.

    El libre albedrío no existe si las elecciones son al azar. Tu voluntad no pinta nada entonces, porque no tienes control sobre lo que va a ocurrir. Ésta es la razón por la que se reza a los dioses. Esos “tienen la capacidad” de cambiar o hacer que ocurra algo que tú no puedes hacer.

    Dispones de libre albedrío si puedes suprimir una acción aunque tengas tendencia a realizarla. Es decir, eres consciente de lo que puede pasar, de tu propensión a tomar una decisión y por las consecuencias eliges otro camino interrumpiendo el curso normal de tu pensamiento/comportamiento (producido por el subconsciente/cerebro, que no es más que un computador orgánico muy avanzado). (Mirar trabajos de Benjamin Libet sobre la toma dedecisiones)

    Para que exista el libre albedrío necesitas una consciencia, capacidad de predicción y un sesgo emocional que te haga preferir unas acciones sobre otras. Nunca el azar.

    Si no hubiese sesgo emocional daría igual que decisión tomar, incluso no tomar ninguna, lo que lleva a la inacción o al “azar puro”. No creo que ese escenario sea el que se emplee cuando se habla de libre albedrío aplicado a los seres humanos.

    Los seres humanos funcionamos con patrones deterministas subconscientes bastante más de lo que nos gustaría creer, como demuestra cada día la propaganda y los nuevos estudios científicos, como el que se publicó hace poco en esta web sobre los nombres de las parejas.

    Teniendo en cuenta lo que propone el artículo, el sistema penal debería estar orientado exclusivamente a la reinserción: cambio de patrones subconscientes que fijan ciertos comportamientos dañinos. Si no es posible este cambio nada asegura que no se vuelva a cometer un crimen. Como esta solución no es posible hoy por hoy nos quedamos en el camino de en medio y ponemos penas temporales privativas de libertad, confiando en que “los dioses” nos ayuden y hagan cambiar a la persona.

  23. Darío
    28 mayo, 2014 en 17:40

    Como el ser humano se desenvuelve en ese universo no-determinista (porque para serlo debiera serlo totalmente, 100%) nada en relación al ser humano puede ser determinista 100% porque siempre conservará cierto grado intrinseco de aleatoriedad. Eso incluye el comportamiento humano.

    El universo es determinista pero no necesariamente computable, como bien menciona tarupak

    Para empezar la relación crimen,delito-enfermedad mental es en realidad muy tenue. La mayoria (en un amplio porcentage) de criminales no son enfermos mentales y la mayoria (también en un amplio porcentage) de enfermos mentales no son criminales. Luego no hay relación entre ambos. Basarse en casos, en que los criminales eran enfermos mentales, para concluir que todos los criminales son enfermos mentales, debe ser entonces, necesariamente un error.

    Y, ¿cómo sabes esto, verdaderamente? ¿Cómo podemos saber si las condiciones sociales en las que vivieron y crecieron una buena parte de los encarcelados (y que está perfectamente aceptado por los sociólogos y psicólogos que estudian este fenómeno) no afectó el desarrollo cognitivo de los involucrados, amén de que ignoramos la verdadera situación clínica de estos? Necesariamente no lo sabes y la hipótesis que tú planteas necesariamente es cuestionable, y el hecho de que muchas de las sentencias de muerte en los Estados Unidos se ejecutaran en contra de personas mentalmente enfermas implica que sí es necesario replantearse tanto la noción de criminalidad como la de libre albedrío, si un día queremos salir de cantarle loas al verdugo mientras preparamos al siguiente condenado, como escribió Carlos Marx en un escrito suyo sobre la pena capital.

  24. blueoriol
    28 mayo, 2014 en 18:03

    “La realidad material (o sea toda) ES determinista, aunque con dinámicas tan complejas (caóticas) que nos resulta imposible el calculo exacto.”

    Eso no es así. Esta idea además es un tanto obsoleta. Una vez se sabe del principio de incertidumbre se puede ver que esta frase que escribes no es correcta

  25. 28 mayo, 2014 en 18:25

    blueoriol

    ” Como el ser humano se desenvuelve en ese universo no-determinista (porque para serlo debiera serlo totalmente, 100%) nada en relación al ser humano puede ser determinista 100% porque siempre conservará cierto grado intrinseco de aleatoriedad. Eso incluye el comportamiento humano.”

    Tu afirmación es desmentida por los estudios que muestran la poderosa influencia de los estímulos a la hora de tomar decisiones. Algunos ejemplos los he indicado en varias entradas previas (ver más abajo). Pero además recuerda el intenso influjo de la publicidad o del adoctrinamiento religioso de la infancia por ejemplo. Por supuesto que siempre hay casos extraños que no cumplen con esta regla, pero la mayoría de los humanos respondemos de la misma manera a los mismos estímulos. Y las estadísticas dicen que muchos delincuentes han sufrido traumas físicos o psíquicos en su etapa fetal o en la niñez, donde nuestro cerebro y nuestra conciencia son más vulnerables, por tanto no es aventurado suponer que muchos (o la mayoría de ellos) tengan problemas mentales ya sean físicos o psicológicos.

    ” Para empezar la relación crimen,delito-enfermedad mental es en realidad muy tenue”

    No sé si has leído la P.D. de la entrada pero el dato del defensor del pueblo vasco indicando que la mitad de los presos de su comunidad tienen problemas mentales es impactante. Tal y como indica este defensor, la mayoría de ellos son condenados sin un adecuado estudio de sus capacidades cognitivas ya que

    ” Durante la tramitación de una causa penal a menudo resulta inadvertida la existencia de una situación de enfermedad mental en la persona imputada por ausencia de conciencia de enfermedad, falta de formación de los agentes que intervienen, enjuiciamiento rápido, situaciones de indefensión de personas enfermas y excluidas…..”

    Porque no hay que olvidar que a la mayoría de los delincuentes (al menos en España) les defienden abogados de oficio completamente saturados de trabajo y con una formación escasa cuando no nula (como cualquier otro ciudadano de a pié) a la hora de detectar posibles enfermedades mentales, excepto cuando el daño es totalmente evidente hasta para un lego.

    https://lacienciaysusdemonios.com/2014/04/29/toma-de-decisiones-reflexion-o-pura-coincidencia/
    https://lacienciaysusdemonios.com/2014/04/03/sobre-amores-fidelidad-y-cuidados-parentales-en-ratones-y-su-aplicacion-en-humanos/
    https://lacienciaysusdemonios.com/2014/03/18/un-par-de-apuntes-acerca-de-la-superioridad-moral-humana/
    https://lacienciaysusdemonios.com/2014/01/28/el-local-electoral-influye-en-el-resultado-de-las-votaciones/
    https://lacienciaysusdemonios.com/2013/11/26/alteracion-de-la-conducta-humana-por-parasitos-y-el-libre-albedrio/

  26. blueoriol
    28 mayo, 2014 en 18:27

    “Y, ¿cómo sabes esto, verdaderamente? ”

    Lo que sabemos hasta ahora, en relación a los datos que arrojan los expertos en el tema es que la mayoria de enfermos mentales jamas cometen un delito.

    De la misma forma sabemos que la mayoria de criminales no son enfermos mentales, en el sentido de que son capaces de discernir, son capaces de saber cuales son el efecto y el alcance de sus acciones.

    Por tanto tendrias que demostrarme dos cosas:
    1 – Todos los enfermos mentales cometen delitos.
    2 – Todos los delinquentes son enfermos mentales.

    Y no puedes. No hay siquiera indicios de ello.

  27. blueoriol
    28 mayo, 2014 en 18:31

    “No sé si has leído la P.D. de la entrada pero el dato del defensor del pueblo vasco indicando que la mitad de los presos de su comunidad tienen problemas mentales es impactante.”

    Deberas admitir que la mitad no es la totalidad. Aunque admitieramos que todos esos presos con enfermedad mental cometieron su delito a causa de su enfermedad todavia quedaría un 50% de delinquentes cuyos actos no se podrían explicar en base a una enfermedad mental.

  28. 28 mayo, 2014 en 18:34

    Un dato más. Por ejemplo, el alcoholismo de la madre durante la gestación se ha asociado a desórdenes mentales y de conducta de los hijos que les hacen más proclives a terminar en manos del sistema judicial:
    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19731365

  29. 28 mayo, 2014 en 19:22

    blueoriol

    Nadie dice que todos los enfermos mentales sean delincuentes sino que muchos delincuentes son enfermos mentales reconocidos o como sugiere Eagleman no diagnosticados. Es decir que la enfermedad mental es un factor a tener en cuenta. Es algo parecido a los patógenos, sabemos que los virus o bacterias son los culpables de muchas enfermedades aún cuando no todos los individuos infectados muestran síntomas. Pero el argumento de que como hay gente que no se murió de viruela entonces este virus no es mortal es erróneo. Pues algo parecido con la relación entre enfermedad mental y violencia.

  30. 28 mayo, 2014 en 19:32

    “Deberas admitir que la mitad no es la totalidad. Aunque admitieramos que todos esos presos con enfermedad mental cometieron su delito a causa de su enfermedad todavia quedaría un 50% de delinquentes cuyos actos no se podrían explicar en base a una enfermedad mental.”

    ¿Qué tal la hipótesis de Eagleman que simplemente no están diagnosticados porque nuestra tecnología médica no está suficientemente avanzada? Y como se dice en la entrada esta hipótesis estaría avalada por los datos de que cada vez se descubren más relaciones entre violencia y la gestación o la infancia tal y como he indicado en mi penúltimo comentario.

    El tema de fondo de este asunto no es estigmatizar a los enfermos, sino por el contrario intentar pasar de una mentalidad de que el crimen o la violencia es algo inamovible e incompresible a buscar soluciones acordes con lo que vamos sabiendo de cómo funciona nuestro cerebro. En resumen, pasar de un sistema judicial y penitenciario meramente punitivo a otro quizás reinsertivo. O incluso preventivo, porque si se identifican los grupos de riesgo y las causas quizás podamos tomar medidas sociales de apoyo para evitar que esas personas que han sufrido traumas puedan acabar delinquiendo. Vamos la vieja idea de que la mejor manera de ahorrar en cárceles es gastar en protección social.

  31. blueoriol
    28 mayo, 2014 en 19:41

    Obviamente que la enfermedad mental es un factor a tener en cuenta.
    Lo que discuto es que: “La actividad delictiva en sí misma debería considerarse prueba de anormalidad cerebral, sin importar si en la actualidad se puede medir o no.”

    Eso es absurdo. ¿Y los actos que en un sitio son delito y en otro no?

    Por otra parte, si no se puede medir, no se puede confirmar. Entonces, ¿En base a que y por que “la actividad delictiva en si misma debería considerarse prueba de anormalidad cerebral”?

    Despues: “los delincuentes siempre deberían ser tratados como personas incapaces de haber actuado de otro modo.”
    ¿Por que?

  32. blueoriol
    28 mayo, 2014 en 19:44

    Hemos de basarnos en los conocimientos que tenemos, no en los conocimientos futuros que nos arrojará una tecnologia inexistente hoy dia.

    En caso contrario, estamos haciendo ciencia-ficción.

  33. 28 mayo, 2014 en 19:53

    Pero no es muy justo que por ejemplo hoy se condene a muerte a un individuo que como comenta Eagleman lo mismo en diez años queda exonerado. El principio de justicia (al menos en los paises democráticos) dicta que ante la duda debe prevalecer el beneficio hacia el acusado. Y empieza a haber muchas dudas, por lo que lo racional y lo justo es suponer (aún cuando haya errores y existan verdaderos delincuentes vocacionales) que en general la delincuencia esta asociada a trastornos mentales entre otros factores.

  34. blueoriol
    28 mayo, 2014 en 20:56

    “lo mismo en diez años queda exonerado”

    O no. De entrada condenar a muerte es algo que no debiera hacerse precisamente porque en diez años podría resultar exonerado, no ya por enfermedad mental, sino por cualquier otra causa de inocencia. Es decir, la pena de muerte es irreversible e irreparable en grado absoluto, por tanto jamas debiera aplicarse.

    Ahora bien, no implicando pena de muerte, la cosa es bien distinta.
    La causa de exoneración debiera ser real y no hipotetica.

    En el momento del futuro en que tales “enfermedades” puedan diagnosticarse y tratarse entonces seran motivo de exoneración. Hacerlo previamente me parece imprudente.

    Imaginemos el caso de un asesino multiple, cruel y sadico. Podemos suponer que algo anda mal en su cabeza pero mientras no podamos saberlo con certeza no podemos considerarlo irresponsable de sus actos (porque tambien existen casos de estos en los que no se ha detectado ningun tumor ni ninguna explicación física o quimica). Y siendo practicos, incluso si pudiesemos identificar un desajuste pero no pudiesemos revertirlo… ¿que hariamos entonces?

    Creo que no podemos ir por delante de nuestros conocimientos por razones evidentes.

  35. 28 mayo, 2014 en 22:47

    “Ahora bien, no implicando pena de muerte, la cosa es bien distinta.
    La causa de exoneración debiera ser real y no hipotetica.”

    Tan inhumano es condenar a muerte a alguien o encarcelarlo 3 décadas. Lo que se está debatiendo es si debemos tener las cárceles llenas de personas presuntamente discapacitadas como castigo en lugar de controlarlas en centros especializados en donde se puedan estudiar y tratar cuando sea posible.

    “Y siendo practicos, incluso si pudiesemos identificar un desajuste pero no pudiesemos revertirlo… ¿que hariamos entonces?”

    Pues tratar al individuo como un enfermo y no como un criminal, que es de lo que trata todo este asunto. ¿Tan difícil es entender que tenemos que evolucionar y olvidar de una vez el Código de Hammurabi empezando a poner en práctica el conocimiento científico?

  36. blueoriol
    28 mayo, 2014 en 23:59

    “Lo que se está debatiendo es si debemos tener las cárceles llenas de personas presuntamente discapacitadas como castigo en lugar de controlarlas en centros especializados en donde se puedan estudiar y tratar cuando sea posible.”

    Es que eso de que las carceles estan llenas de personas presuntamente discapacitadas es falso. Alguien lo presume, pero yo no percibo que esa presunción sea mayoritaria en al ambito psiquiatrico.

    “Pues tratar al individuo como un enfermo y no como un criminal, que es de lo que trata todo este asunto.”

    De entrada de este individuo sabemos que es un criminal mientras que el hecho de que sea un enfermo hay que demostrarlo

    ¿Como se trata a alguien de una presunta enfermedad que no conocemos?
    ¿Con un tratamiento hipotetico por descubrir?

    Me da la sensación de que antes de tratar una enfermedad esta debiera identificarse.
    Afirmar que cualquier criminal sobra en la carcel porque todos los criminales son, no solo enfermos mentales sino enfermos mentales cuya enfermedad los exonera de sus crimenes es absurdo. Es no querer aceptar la realidad y querer vivir en un mundo donde la maldad no existe, en donde el libre albedrio no existe y todo esta predeterminado.

  37. Eduard
    29 mayo, 2014 en 10:24

    En realidad no creo que tengáis razón ninguno de los dos (blueoriol y ateo), o que la tengáis ambos (en parte). El problema es que las relaciones humanas y las reacciones de la persona son extremadamente complejas. No discuto que el funcionamiento de la mente sea consecuencia de procesos fundamentalmente químicos. De hecho he estado siempre convencido de que es así. Y que nuestro cerebro asemeja, en su funcionamiento y hasta cierto límite, el de un ordenador es algo en lo que también estoy de acuerdo. Pero también hay diferencias (al menos respecto al nivel al que han llegado los ordenadores ordenadores actuales).
    En mi opinión, en el funcionamiento cerebral influyen tanto lo que podríamos llamar rutinas básicas implementadas de serie (por ejemplo los instintos que nos inducen a un determinado comportamiento), como los hechos externos que nos acompañan toda la vida (educación, relación familiar, relaciones afectivas varias, publicidad, etc. etc.). Todo ello configura un complejo sistema de acción y respuesta, y es allí donde se generan todos los comportamientos, tanto los positivos como los negativos, socialmente hablando.
    Es verdad que todo ello tiene una base bioquímica, y que por tanto cualquier anomalía en el funcionamiento de la química cerebral puede desencadenar tipos de comportamientos anómalos (no necesariamente siempre negativos). Y en algunos casos estos se harán evidentes, y en la medida que nuestro conocimiento sobre esta mecánica cerebral aumente, seguramente podremos detectar más.
    Pero llega un momento en el que el límite de lo que es la consecuencia de una anomalía y lo que es la consecuencia del funcionamiento normal esperado del sistema es indetectable. Ello es así porque los mecanismos biológicos del cerebro son consecuencia de los procesos evolutivos (al igual de los de cualquier otro órgano), y por lo tanto enfocados a la supervivencia del individuo (y en el mejor de los casos, a la trasmisión de sus genes), y para ello no se requieren principios morales.
    En mi opinión buena parte de los valores considerados mayoritariamente como defendibles, no son más que el resultado de una elaborada racionalización de instintos puramente animales subyacentes. Solo a título enunciativo: patriotismo, derecho a la propiedad, sacralización del matrimonio (no solo desde el punto de vista religioso, sino también desde el civil)…. Y por ello mismo, las conductas que podemos calificar de delictivas también pueden provenir de esa permanente autoprogramación cerebral basada en la interacción de reglas intrínsecas al ser humano y la acción del entorno. Un ejemplo, el abuso de poder que ha permitido a políticos, financieros, empresarios, etc. hacerse con enormes riquezas es considerado por muchos (pero muchos) como algo lógico ¿No habéis oído la frase: y si tú hubieras estado en su lugar, no lo habrías hecho? Yo no creo que esto deba ser considerado el resultado de una enfermedad encubierta sino como la consecuencia del hecho de que impere una mentalidad individualista en la que todo vale con tal de triunfar (entorno externo más instinto de conservación).
    Una discusión muy distinta es la de cómo debe afrontarse el tema de la delincuencia.

  38. tarupak
    29 mayo, 2014 en 11:05

    Blueoriol,

    No se quién está desactualizado.

    Principio de incertidumbre 1925.

    Mecánica bohmniana: 1952.

    Teoría del caos: estudiada desde 1963.

    Termodinámica de sistemas fuera del equilibrio: 1960? (Nobel en 1975).

    Es interesante no descartar los argumentos de los demás sin revisar un poco los conocimientos propios, ya que la ciencia siempre está avanzando y nuevos descubrimientos pueden invalidar las hipótesis dominantes. Si cambian las observaciones, cambio de opinión.

    Me da la impresión de que en la discusión sobre el sistema penal se están defendiendo conceptos éticos/morales equiparándolos a observaciones objetivas y ése puede ser un grave problema.

    Según lo que apuntan los estudios en neurología, el cerebro es un computador orgánico. Y como tal, se rige por sus reglas de programación. La confusión radica en que se ha estado minimizando el papel de la emoción en el proceso de toma de decisiones. Cuando se diseñaron las redes neuronales (RN) en informática con el objetivo de simular las humanas, se añadió a una función de clasificación objetiva (análogo del razonamiento) un coeficiente de sesgo (bias, análogo de la emoción) que modifica el peso de la respuesta lógica de la función de clasificación. Si los sesgos no están bien ajustados (una red mal entrenada) la RN da resultados que no son acordes a la realidad.

    Eso mismo pasa en el cerebro humano. Si éste ha sido entrenado con sesgos emocionales muy fuertes, las decisiones que se tomen no serán racionales. De hecho, cuando la emoción es demasiado intensa, la respuesta de estrés bloquea por falta de riego sanguíneo los centros racionales del cerebro. Por tanto, cualquier persona llevada a un estado de estrés intenso reaccionará según sus patrones emocionales de conducta: agresivos, pasivos; y no podrá hacer nada por pararlo, ya que su capacidad de control racional consciente ha desaparecido. La fuerza de voluntad es inversamente proporcional a la intensidad del estado emocional.

    Biológicamente hablando, nadie es conscientemente responsable de sus acciones en un momento de alto estrés. La solución es hacer una labor preventiva que identifique los grupos de neuronas que guardan la información emocional y los desactive para que no se pueda llegar a ese estado intenso de estrés. Este proceso de cambio neuronal es conocido como técnicas de relajación.

  39. tarupak
    29 mayo, 2014 en 11:09

    ” Es no querer aceptar la realidad y querer vivir en un mundo donde la maldad no existe, en donde el libre albedrio no existe y todo esta predeterminado.”

    Maldad es un concepto moral no objetivo.
    El libre albedrío puede existir en un sistema determinista (juego de ajedrez).
    Aunque las cosas estén predeterminadas, si tienes un número grande de opciones diferentes para elegir (ajedrez) tu sensación subjetiva (la que vale) es que no hay destino.

  40. blueoriol
    29 mayo, 2014 en 17:21

    “Maldad es un concepto moral no objetivo.”

    No pretendo un debate semantico. ¿Como definirias a Anders Brevik? No esta probado que este loco, al menos, en el sentido de que era consciente de lo que hacía, es decir, no actuaba baja la influencia de un delirio o una alucinación.
    No utilices maldad si no te gusta. Utiliza el termino que prefieras. Para mi sería la diferencia entre Charle Whitman y Anders Brevik. Al primero, caso de que hubiese sobrevivido, podría haberse tratado puesto que se tenia un diagnostico real que además nos indica que el sujeto no era dueño de sus actos y que por lo tanto no era culpable en el sentido de que no era responsable. Al segundo, no podemos eximirle de nada porque era consciente de lo que hacia y de sus consecuencias y no se ha detectado en el ningún sintoma de enfermedad mental.

    Por otra parte imaginemos que aceptamos las conclusiones del articulo y consideramos a Brevik un enfermo mental en lugar de un criminal sin tener un diagnostico empírico. ¿Que hacemos con el? Obviamente no dejarle en libertad, porque es peligrosíssimo. Entonces, lo internamos en un hospital psiquiatrico. Y una vez allí ¿Que hacemos con el? ¿De que lo tratamos? ¿Y como? ¿Experimentamos con el? ¿Cuando, como y porque decidimos que esta curado?

    “El libre albedrío puede existir en un sistema determinista (juego de ajedrez).
    Aunque las cosas estén predeterminadas, si tienes un número grande de opciones diferentes para elegir (ajedrez) tu sensación subjetiva (la que vale) es que no hay destino.”

    No es una sensación subjetiva. En un tablero de ajedrez existe un numero determinado de posibilidades. Dentro de esas posiblilidades soy libre (es decir poseo libre albedrio) para elegir la que quiera. Dentro del Universo es lo mismo, sigo siendo libre. Y por tanto no existe ningún destino. A no ser que definas destino como operar dentro del limite de lo posible. Obviamente no pudeo mover una pieza a una casilla que no exista en el tablero.

    En cuanto al determinismo del Universo, yo tenía entendido que lo era no de un modo absoluto en parte por el principio de incertidumbre. En cuanto a la mecanica Bohmniana no te mentiré, la entiendo todavía menos que el principio de incertidumbre, así que no soy competente para discutir este punto. Unicamente que en mi no comprensión si puedo observar que la mecanica Bohmniana requier de una serie de asunciones no aceptadas por todos (tampoco las entiendo, como tampoco el teorema de Bell o el teorema de imposibilidad). Yo no puedo discernir en ningún sentido, por tanto, por el momento, conservaré mi idea de un Universo no determinista 100%.

  41. tarupak
    29 mayo, 2014 en 19:12

    Desde un punto de vista puramente biológico-psicológico (no práctico para la sociedad humana actual) la conducta en casos de estrés intenso no es voluntaria, es automática. No tienes capacidad de cambiarla mientras dure el estado emocional. Y depende de tus aprendizajes anteriores. Luego la mayor parte de los crímenes (si no todos) no son estrictamente voluntarios, y todos podemos tener características de enfermo mental en algún momento puntual de la vida (como demuestra el DSM V).

    http://es.wikipedia.org/wiki/DSM_V#Cr.C3.ADticas

    Ahora bien, y siendo prácticos. Si no existe un tratamiento eficaz para evitar esos estados de estrés intenso, lo viable, por razones económicas, es habilitar cárceles para separar a los elementos que tienen mayor tendencia a caer en esos estados como salvaguarda del grupo. Pero ojo, que como seamos muy estrictos caemos todos.

    Como lo práctico no tiene por qué estar reñido con lo posible, hago notar que ya existen tratamientos eficaces para casos graves de estrés sin el uso de fármacos. El salto a dar es hacernos conscientes de que la mayoría de la población (si no toda) está en un estado de estrés dentro del margen de riesgo de cometer un crimen y por tanto hay que empezar a enseñar cómo localizar los patrones de comportamiento dañinos y modificar el estado emocional asociado a esos patrones. Esta solución puede llevar un tiempo hasta que de sus frutos, pero es permanente. El sistema de encarcelamiento solo empeora la situación.

    https://www.google.es/webhp?sourceid=chrome-instant&ion=1&ie=UTF-8#q=poblaci%C3%B3n%20reclusa%20en%20usa&safe=off

    Para el cerebro humano lo objetivo no es importante. Lo importante son las sensaciones que se generan al procesar la información. Como decía Viktor Frankl,

    http://es.wikipedia.org/wiki/Viktor_Frankl

    en los campos de exterminio nazis sobrevivían los que tenían esperanza (que nunca seguridad) de ser rescatados.

    Tener esperanza no se basa en algo objetivo, es el clásico dilema del optimista y el pesimista, pero si no la tienes se produce un síndrome denominado indefensión aprendida, que te puede llevar a dejarte morir.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Indefensi%C3%B3n_aprendida

    Algo similar ocurre con el libre albedrío. No es necesario que exista objetivamente para que alguien sienta que es real. Con considerar que tienes otra opción, aunque nunca la tomes, internamente es suficiente para darte la confianza necesaria y seguir adelante.

    Resumo para no perderme.

    Los conceptos de bien y mal se basan en la sensación real de sufrimiento y para que tengan sentido es necesario que el sufrimiento sea largo o permanente y que el ser humano disponga de una capacidad de decidir entre opciones con diferentes resultados (libre albedrío). Los que crean que el bien y el mal son objetivos necesitan defender el sufrimiento y el libre albedrío hasta sus últimas consecuencias, de otro modo nadie es culpable.

    Este planteamiento no tiene en cuenta que los comportamientos emocionales no son libres y que el sufrimiento no es objetivo, es posible reducirlo o eliminarlo, incluso el físico (placebo, fakires, …).

    ¿Cómo cambiarían nuestras leyes si aceptásemos estas evidencias experimentales?

    Probablemente sería otro mundo.

  42. blueoriol
    29 mayo, 2014 en 20:13

    “Desde un punto de vista puramente biológico-psicológico (no práctico para la sociedad humana actual) la conducta en casos de estrés intenso no es voluntaria, es automática. No tienes capacidad de cambiarla mientras dure el estado emocional. Y depende de tus aprendizajes anteriores. Luego la mayor parte de los crímenes (si no todos) no son estrictamente voluntarios”

    Bueno, pero hay delitos que no se enquadran en este marco de estres intenso. Seguramente, si la gran mayoria de crimenes violentos (violencia directa e inmediata me refiero), aunque con excepciones.
    Pero hay delitos que se cometen fuera de un marco de estres, por tanto no puede hacerse una generalización tan amplia.

    Estoy de acuerdo que el sistema carcelario actual aporta mas problemas que soluciones, pero fue lo mejor que pudimos lograr hasta el momento.

  43. blueoriol
    29 mayo, 2014 en 20:24

    “Los que crean que el bien y el mal son objetivos necesitan defender el sufrimiento y el libre albedrío hasta sus últimas consecuencias, de otro modo nadie es culpable.”

    Te acepto que bien y mal son conceptos subjetivos. Ahora bien, desde el sistema de valores eticos con que nos hemos dotado juzgamos en base a un bien o mal que consideramos objetivo. Y en base a eso establecemos leyes.
    Aunque eso no quita que en algún momento historico sacrificar tus hijos a Moloch era algo bueno. Pero aunque sean subjetivos tu sabes perfectamente a que me estoy refiriendo cuando hablo de maldad (genocidio, tortura, asesinato, violación…) porque vives en un contexto historico y cultural que es el mismo que el mio.

  44. tarupak
    30 mayo, 2014 en 8:49

    “Pero hay delitos que se cometen fuera de un marco de estres, por tanto no puede hacerse una generalización tan amplia.”

    El marco de estrés puede no ser un momento puntual. Se puede vivir en un estrés crónico que afecte a las capacidades para empatizar con los demás (actividad de las neuronas espejo). Incluso la psicopatía puede estar ligada a un fuerte grado de estrés y sufrimiento interno continuo. El cerebro para evitar el colapso construye un sistema de defensa que aísla la percepción del miedo y la tristeza, aumentando la sensación de rabia, lo que lleva a no tener empatía y conductas violentas.

    Estoy de acuerdo en que el sistema actual ha sido el posible con los conocimientos y la educación emocional reinante. Lo que planteo, al pié de lo que propone el artículo, es que nuestros conceptos morales pueden cambiar radicalmente si una víctima es capaz de cambiar a voluntad las estructuras neuronales que le producen sufrimiento al recordar la situación traumática. Sería lo mismo que proponen las religiones pero controlado por uno mismo.

    En el fondo todos somos víctimas de víctimas de víctimas, que hemos desarrollado un conducta automática de supervivencia que no controlamos.

    La pregunta clave es: ¿nos quedamos como estamos o intentamos el cambio?

    Gracias por el debate, blueriol.

  45. Abraham
    30 mayo, 2014 en 12:32

    Pues para mí, el libre albedrío o la culpabilidad son cuestiones irrelevantes en el caso de un crimen. El sistema penal tendría que estar orientado a proteger y prevenir los crímenes, siendo el castigo una medida disuasoria contra futuros crímenes, más que una venganza contra el criminal.
    Descubrir si se trataba de un comportamiento anómalo debido a una enfermedad o a una decisión plenamente consciente es importante a la hora de tomar medidas para prevenir nuevos daños. Una persona que es agresiva porque tiene un tumor cerebral, sólo dejará de ser peligrosa cuando se opere del tumor. Mientras que otra persona que haya cometido el delito de manera consciente, probablemente no volverá a hacerlo sin una buena razón.
    La prevención en el caso del enfermo es la cura o el internamiento. En el caso del delincuente común es la pena (de carcel, económica, de trabajos, o lo que corresponda).

    Pero entiendo a jesús, con la idea de que cometer crímenes no es necesariamente malo. ¿Qué pasa si infringimos una ley que no sea natural, en el sentido que le daba Rousseau? Las leyes pueden hablar de propiedad privada, pero también, por ejemplo, el movimiento okupa reivindica que una vivienda vacía por motivos especulativos cuando hay personas que no pueden acceder a una vivienda debería ser un delito. Como va en contra de lo que actualmente dice la ley, okupar una vivienda es un delito. Pero para los defensores de esta idea, está perfectamente justificado saltarse la propiedad privada cuando es por un bien común. ¿Están mal de la cabeza los que piensan y actúan de manera diferente a lo que dice la ley? Tengamos en cuenta que las leyes no las redacta el pueblo, sino los políticos. Ahora ni siquiera se van a poder quejar legalmente los scratches.

    Entonces, más que hablar de crimen (ya que la ley la hacen los políticos en su beneficio), deberíamos hablar de personas que tienen comportamientos DAÑINOS, para sí mismos o para otros. Porque, como han dicho más arriba, un diabético no es precisamente un enfermo muy peligroso (salvo si le da por comerse tres helados de golpe). Por lo mismo (coincido con blueoriol), también hay personas que pueden tener comportamientos dañinos que no estén motivados por una enfermedad. Una persona puede decidir matar a otra por razones justificadas y no por ello ser un enfermo. Tal vez la otra persona le estaba chantajeando o haciendo la vida imposible, y prefiera enfrentarse al castigo por asesinato que seguir viviendo de esa manera. ¿Están mal de la cabeza los que, siendo conscientes de que van a cometer un acto dañino, aún así prefieren cometerlo a enfrentar las alternativas? Esta persona no volverá a matar a nadie, salvo que se vea otra vez en circunstancias similares.
    Y es para reducir estos casos por lo que debe existir un castigo, para que las personas que actúan de manera racional, no enfermas mentales, tengan razones para evitar los comportamientos dañinos. Es decir, el objetivo de las penas no es castigar a los criminales, sino prevenir futuros crímenes. Por tanto, para poder exonerar a una persona del castigo por un delito, debe demostrarse inequívocamente que tiene problemas mentales que le impiden tomar decisiones en el futuro que tengan en cuenta las consecuencias del crimen. Alegar locura transitoria, para mí, no es suficiente para librarse de una pena. ¿Quién me garantiza que no le va a dar una locura transitoria cada vez que le convenga? ¿O es que, bajo medicación, será capaz de evitar los estados de locura transitoria en el futuro?

    También convendría hablar de qué es lo que se considera un castigo. Un anciando con una pensión con la que no tiene para vivir, entra a atracar un banco con la idea de que le detengan y le lleven a la carcel, para, por lo menos, que no le falte de comer. Para este señor, entrar en la carcel no era el castigo, sino la recompensa.

    Por todo esto, para mí no se trata tanto de determinismo vs libre albedrío, como de un tener un sistema penal útil para la sociedad, que ayude a prevenir los crímenes sin arruinar más vidas. Los avances en neurociencia permitirán que más personas pueden reintegrarse plenamente en sociedad, pero de ahí a afirmar que detrás de todos los delitos se esconde una enfermedad, va un trecho.

  46. blueoriol
    30 mayo, 2014 en 14:12

    Intentar el cambio sería lo mas sensato. Pero como bien señalaste, aún cuando todos coinciden en que la rehabilitación debiera ser el objetivo, se avanza lento en ese sentido. Es mas, cada vez se incrementan los motivos por que uno puede ser encarcelado. Politicamente endurecer las penas significa obtener votos y en cambio invertir en la rehabilitación significa perderlos.

    Si bien no estoy de acuerdo en que debamos considerar enfermos a todos los delinquentes si estoy de acuerdo en que, debemos considerar esos efectos que apuntan los descubrimientos en neurociencia, no para exonerar, sino para implementar macanismos de reducación que hicieran que las carceles fuesen verdaderos centros de rehabilitación.

    Gracias por el debate tambien.

  47. josé abel videla
    31 mayo, 2014 en 1:23

    si se aplicara realmente en el mundo el postulado de que las cárceles no son para castigo sino para protección de la población y rehabilitación de los que han cometido el delito,debería practicarseles un exámen médico exhaustivo, para determinar si hay alguna patología que pueda ser subsanada.

  48. 4 junio, 2014 en 13:56

    #tarupak:

    Off topic: la mecánica bohmiana por el momento no deja de ser una interpretacion que, ni aporta resultados nuevos que puedan ser comprobados ni soluciona nada especialmente importante, salvo el hecho de que dice que el universo es determinista, algo que le encanta a nuestro cerebro, amante de lo predecible (cuestión de supervivencia, supongo). Pero mas allá de eso, no hay experimentos que hayan confirmado que una teoria de variables ocultas como la de Bohm sea mas correcta que la interpretación de Copenhague. Por tanto, y teniendo en cuenta que la teoria de Bohm exige la presencia de variables aun desconocidas, decir que el universo es determinista y asumir que las indeterminaciones aparecen por algo relacionado con la teoría del caos es apresurado, por no decir incorrecto (al menos, por el momento).

    Aun asi, es un tema abierto, desde luego (como bien explican aqui http://entangledapples.blogspot.co.at/) pero por el momento y por lo que sabemos, el universo es probabilisticamente determinista. Un saludo!

  49. 5 junio, 2014 en 9:31

    Hola GdeGalleta.

    Siguiendo con el off-topic (perdón a los demás comentaristas): Como bien dices, todas las aproximaciones a la mecánica cuántica son interpretaciones de la realidad (de hecho, siempre serán interpretaciones hasta que logres explicar toda la realidad) y, para ser aceptables, todas deben contemplar de la misma manera los hechos experimentales, si no, ni siquiera serían interpretaciones válidas. Es decir, todas las interpretaciones dan los mismos resultados para los mismos datos, ya sean probabilistas o deterministas en su fondo.

    Pero, que sean deterministas o probabilistas no es trivial cuando haces hipótesis (y es para lo que quieres una teoría) sobre ciertos temas, como por ejemplo la consciencia y su posible capacidad de libre elección. Para mi la Ciencia y la Filosofía tienen el mismo objetivo: explicar la realidad completa, solo que cada una usa herramientas diferentes. Si rehusas explicar todas las preguntas que surjan no podrás llegar a ese conocimiento completo.

    Bohm publicó un libro llamado “The Undivided Universe, An Ontological Interpretation of Quantum Theory” (1995?) en el que describe muy claramente su teoría (extensión de la onda piloto de de Broglie), que no exige ninguna variable desconocida. Lo único que requiere es que exista un campo cuántico que una a todas las partículas del universo de manera instantánea (no local, cosa que tampoco le gustaba a Einstein). Por lo demás, es capaz de explicar sin paradojas (cosa que no consiguen las interpretaciones probabilistas) todos los comportamiento cuánticos conocidos (hasta la fecha de la publicación), entre ellos: el problema de la medida (no hay colapso de la función de onda), el paso a límite clásico (es continuo), que la función de onda surge naturalmente al tratar sistemas de muchas partículas que se comportan caóticamente, desigualdades de Bell, el principio de incertidumbre (para detectar una partícula con mucha precisión vas a necesitar una onda de muy alta frecuencia con la que iluminarla, con lo que al incidir la onda sobre la partícula cambiará profundamente su velocidad haciendo surgir la indeterminación por razones puramente experimentales), etc., y la dualidad onda partícula sin necesidad de crear partículas fantasma. En el experimento de la rendija, la partícula simplemente se mueve a través del campo cuántico que la dirige, y este campo sí que sufre una interferencia al pasar por las dos rendijas (la partícula solo pasa por una), lo que se refleja en la trayectoria final de la partícula.

    También deja clara la diferencia fundamental entre interpretaciones: ontología vs epistemología. Y comenta que la interpretación de Copenhague (la de Bohr, no la de von Neumann) es puramente epistemológica: no intenta explicar qué o cómo es la realidad. De hecho para Bohr hablar de lo que pasa entre mediciones no tiene sentido. Para él la mecánica cuántica es un método de cálculo y punto.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Interpretaci%C3%B3n_de_Bohm#Ontolog.C3.ADa_de_la_interpretaci.C3.B3n

    La mecánica bohmniana solo tiene un requisito: el campo cuántico no-local, y todo lo demás es explicable por leyes deterministas (las que manejamos todos los días). La interpretación probabilista requiere que haya un “efecto sin causa” para cada momento y partícula en que se fija una propiedad cuántica. ¿No se qué está más probado o qué es más fácil de entender?

    Cuando no se contemplan las consecuencias de una hipótesis desde diferentes disciplinas se puede estar defendiendo algo que genere más problemas de los que soluciona.

    Creo que el fondo del debate cuántico es filosófico y muy humano. Si pienso que el determinismo implica predestinación y la no existencia de libre albedrío, y no me gusta, defenderé la interpretación probabilista. Si las probabilidades me hacen sentir que no controlo lo que ocurre en mi vida, tampoco tengo libre albedrío, defenderé el determinismo.

    Como ya dije, no veo tan triviales las preguntas filosóficas 🙂

  50. jesuszamorabonilla
    5 junio, 2014 en 9:39

    Os recomiendo esto que publiqué hace unos días en Mapping Ignorance sobre libre albedrío y mecánica cuántica
    http://mappingignorance.org/2014/05/23/je-ne-regrette-rien-3-chimera-quantum-solution-problem-free-will/

  51. 5 junio, 2014 en 10:01

    Gracias por la referencia al libro Tarupak, porque no lo conocía. Ya esta en mis deseados de Amazon.
    Aun sin haberlo leído y por lo que me cuentas me aventuraría a preguntar: el hecho de que necesite un campo no-local (como dices, no se que es mas difícil de “digerir” :), no es en realidad un tipo de variable oculta, en este caso no-local? Esa era otro tipo de teoría de variables ocultas de las que hablaba Bell, si no me equivoco.

    En fin, tengo mas dudas, preguntas e ideas, pero por no desviar el debate lo dejo aquí. Quizá me anime a comprar el libro pronto (en cuanto acabe los 30 libros que tengo pendientes antes XD ) y escribir algo en mi blog. Invitado estas a participar, aunque conociéndome, no prometo escribirla jeje.

    Volviendo al tema de la entrada en si, que me parece muy interesante. Creo que me posicionaría mas bien en el lado de blueoriol, en el sentido de que no podemos saber si esos criminales que no presentan patologías conocidas tengan en realidad algún problema medico. Siendo esto así, seria arriesgado asumir una posible enfermedad no detectada, conocida o estudiada aun. No en vano, también creo que la moral cultural, normas sociales, etc., van cambiando y hay delitos hoy en día que en otras épocas o culturas no lo eran; también delitos que antes se castigaban muy duramente, ahora se consideran faltas menores (como los hurtos, por ejemplo). Por lo tanto, me parece aventurado tratar a todos los delincuentes como potencialmente enfermos. Justificaría de alguna manera sus actos.

    Otra cosa es que considere que el sistema penitenciario es poco eficaz. Principalmente porque pretende ser un sistema de re-inserción cuando en realidad no es mas que un sistema punitivo.

  52. Fernando García Díaz
    5 junio, 2014 en 16:23

    La búsqueda de determinantes biológicos de la conducta delictiva es más que centenaria y enfrenta al menos los siguientes problemas:
    1. El delito es una construcción social, en la que se integran, una determinada conducta humana, y la atribución de “delictiva” a esa conducta.
    2. Las construcciones sociales llamadas “delito” comprenden hoy conductas tan diversas como asesinar, violar, eludir impuestos, girar cheques sin fondo, o mal utilizar una marca registrada, y ayer, ser cristiano y casarse con judía, o tener relaciones sexuales con animales.
    3. Suponer un determinante biológico a una construcción social, y por tanto, histórica, variable, resulta incomprensible (a menos que se lo atribuyamos sólo a la conducta, y ahí no estamos hablando de delitos).
    4. Asumir que la pena penal es un castigo cruel al lado de un trato digno y respetuoso en un internado de enfermos mentales es, al menos en todos los países del sur del río Bravo, una ilusión y un desconocimiento profundo de la historia. Más aún, la pena penal tiene al menos una fecha de término, el “tratamiento médico” es “mientras dura la enfermedad”.

  53. 5 junio, 2014 en 17:17

    Fernando

    “El delito es una construcción social,…”

    Mas o menos como toda definición humana.

    Respecto a tu punto 4 me he quedado sin palabras. Seguro que Alex el pedófilo (el caso que comento en la entrada) y Charles Whitman si viviera seguro que te daban la razón.

  54. Fernando García Díaz
    5 junio, 2014 en 18:15

    Ateo6666:

    Siento discrepar en esta oportunidad, aunque normalmente comparto tus opiniones.

    1.- Pues No. El “delito” es más que una definición como todas las demás. Es más, es la única que en un sistema democrático autoriza el ejercicio del poder estatal más severo, la posibilidad que la fuerza organizada del estado afecte tus derechos más significativos, por lo que dicha definición requiere especiales características. (Yo sigo creyendo que el derecho penal es la ultima ratio, que debemos luchar por en derecho penal mínimo, que debe ser consecuencia del ejercicio del poder democrático, etc.).

    2. Tampoco estoy tan seguro de eso. Simplemente estoy diciendo que la pena debe subsistir para los delitos, y el tratamiento para las enfermedades y que la experiencia histórica nos indica que aquellos casos en que, especialmente desde las “buenas” intenciones que marcó el positivismo criminológico, con la pena indeterminada, se cayó en aberrantes situaciones. La pena totalmente indeterminada, que propuso la escuela positiva, (hasta que el “tratamiento penal cure al enfermo”,) se utilizó limitadamente en Estados Unidos, y no constituyó un ejercicio de preocupación por el delincuente, sino todo lo contrario, un abuso del racismo y el clasismo.

    Afectuosamente, desde el fin del mundo,

    FGD

  55. tarupak
    5 junio, 2014 en 18:30

    (Ateo666666, si ves que esto es muy off-topic o me voy enrollando me dices) 😉

    GdeGalleta, el término teoría de variables ocultas (TVO) es un poco problemático, ya que lleva a pensar que hay algo que falta por determinar en la teoría. En este caso yo no llamaría a la mecánica bohmniana (MB) teoría de variables ocultas.

    La necesidad de una interacción no-local no es un requerimiento exclusivo de la MB. Las desigualdades de Bell demuestran que cualquier teoría (TVO o no) que pueda explicar los efectos cuánticos observados deber ser: o no-local, o no “real” (las partículas no están definidas como “esferas”), o ninguna de las dos cosas.

    Las TVO están asociadas con las teorías deterministas “reales” que le gustaban a Einstein, que además exigía la localidad para salvar su Teoría General de la Relatividad (TGR). Las desigualdades de Bell echan por tierra las esperanzas de Einstein, y muchos científicos para salvar la localidad se aferran a la no-realidad de las partículas, que lleva a problema del colapso de la función de onda.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Principio_de_localidad

    La no-localidad es un problema ficticio a mi entender. Newton pensaba que la gravitación era una “fuerza fantasmal a distancia” instantánea (no-local) y no había problema en ello. Nada en física impide que puedan existir fuerzas con diferentes velocidades de propagación, incluso infinita. El problema es que si se acepta:

    “Si suprimiéramos por completo este axioma, resultaría inviable la idea de la existencia de sistemas semicerrados, y no podríamos postular leyes que se pudieran comprobar experimentalmente en el sentido aceptado.”

    Vamos, que se nos complicaría mucho la vida a los científicos, y la TGR quedaría como una herramienta de cálculo, hundiéndose toda la explicación ontológica del espacio-tiempo.

    Volviendo al artículo de Ateo666666.

    “Por lo tanto, me parece aventurado tratar a todos los delincuentes como potencialmente enfermos. Justificaría de alguna manera sus actos.”

    Esta es la clave. Si es posible demostrar que el libre albedrío no existe (no hay causas externas a mi voluntad que determinen mis actos) y solo es una percepción subjetiva, la moral y el sistema penal no tienen sentido. Pero esto es muy duro de aceptar para un humano: “no tengo libertad de acción”.

    También puede ser que haya una parte de acciones no-voluntarias y otra parte voluntarias. El objetivo sería determinar cuando y en qué condiciones ocurre cada una.

  56. 10 junio, 2014 en 20:42

    “Lo que sabemos hasta ahora, en relación a los datos que arrojan los expertos en el tema es que la mayoria de enfermos mentales jamas cometen un delito.
    De la misma forma sabemos que la mayoria de criminales no son enfermos mentales, en el sentido de que son capaces de discernir, son capaces de saber cuales son el efecto y el alcance de sus acciones.
    Por tanto tendrias que demostrarme dos cosas:
    1 – Todos los enfermos mentales cometen delitos.
    2 – Todos los delinquentes son enfermos mentales.”

    Esto es totalmente una falacia, en primer lugar lo que se debería demostrar es la existencia del libre albedrío que es lo que se supone determina la culpabilidad moral de un criminal. Como no hay pruebas de que tal cosa existalo único que nos queda es una genética o un cerebro disfuncional para los propósitos sociales. En segundo lugar decir que todos los criminales son enfermos mentales no equivale a decir que todos los enfermos mentales son criminales, afirmar a implica b no equivale a decir que b implica a, esto es lógica básica. Los criminales serían solo un subconjunto de enfermos mentales.

  57. Blueoriol
    10 junio, 2014 en 23:17

    “en primer lugar lo que se debería demostrar es la existencia del libre albedrío que es lo que se supone determina la culpabilidad moral de un criminal”

    Esto es absurdo, ya se ha señalado porque en otro comentario.
    Bien entonces, el libre albedrio no existe. ¿Para que plantearse la culpabilidad moral de un criminal? ¿Que significa culpabilidad moral?
    En un universo así no existe acción ni responsabilidad de ningun tipo. Todos los objetos del universo estan determinados desde el primer instante.

    Podemos concluir entonces que el criminal estaba tan destinado a cometer el crimen como a terminar en la carcel. ¿De que se supone va a servir ese conocimiento en neurociencia? Si alguien está destinado a cometer un crimen lo hará y si está destinado a estar encarcelado lo hará aunque tenga un tumor cerebral del tamño de un melón.

  58. jesuszamorabonilla
    11 junio, 2014 en 11:07

    Blueoriol: si el libre albedrío no existe (como es lo más probable), eso no significa que haya que prescindir del concepto de culpabilidad moral, ni del concepto de elección, ni del concepto de crimen, ni del concepto de decisión, etc., etc. Simplemente, hay que reformularlos de manera que sean coherentes con lo que sabemos del mundo.
    Ten en cuenta que la “libertad” que es importante desde el punto de vista moral es la libertad por la que se puede luchar, y de la que puede haber mayor o menor cantidad en una sociedad determinada (la diferencia que hay, p.ej., entre vivir en una tiranía o en una democracia). El “libre albedrío” es meramente una conjetura o fantasía metafísica que tiene poco que ver con las cuestiones prácticas de las que nos ocupamos cuando aplicamos conceptos morales o jurídicos.
    http://abordodelottoneurath.blogspot.com.es/2007/12/como-el-sol-cuando-amanece-la-ilusin.html

  59. Blueoriol
    11 junio, 2014 en 12:35

    “Ten en cuenta que la “libertad” que es importante desde el punto de vista moral es la libertad por la que se puede luchar, y de la que puede haber mayor o menor cantidad en una sociedad determinada (la diferencia que hay, p.ej., entre vivir en una tiranía o en una democracia).”

    De entrada, según lo que sabemos el universo no es 100% determinista (es mi interpretación) luego la no-existencia del libre albedrio no me parece “lo mas probable”.
    No existe libertad si no existe libre albedrio. La diferencia entre tirania y democracia no existe. La diferencia entre Stalin y Gandhi es ninguna.
    Segun esa interpretación la dictadura podría ser algo tan inevitable como el colapso de una estrella. Habrá democracia o no según este establecido.
    El universo sería un pelicula, nuestras acciones se limitarian a representar un papel.

  60. KC
    11 junio, 2014 en 16:57

    El Universo es una gran determinación indeterminada, Bluoriol. De ahí el libre albedrío. Porque la cuestión es que dentro de algo ilimitado puede haber también unos límites. Por ejemplo, que el tiempo sea eterno según nuestra perspectiva no significa que sea ilimitado. Podría pararse, volver a empezar y nosotros pensar que es una misma secuencia eterna. Pero realmente sería un bucle de tiempo dentro de otro bucle aún más largo. Es decir, habría límite temporal pero a su vez sería algo ilimitado si pudiéramos verlo desde fuera.

    Pero sí, muchos viven una película representando un papel, de eso no tengas la menor duda…

    Saludos.

  61. jesuszamorabonilla
    11 junio, 2014 en 17:24

    Bluriol
    el indeterminismo es tan incompatible con la libertad como el determinismo (si el resultado de nuestras decisiones dependiera de que el universo “tirase a cara cruz”, nuestras decisiones serían menos “nuestras”, o al menos, no más, que si el universo fuera determinista).
    Pero es una falacia lógica pasar de la premisa de que no existe el libre albedrío (como propiedad metafísica) a la conclusión de que “no hay diferencia entre tiranía y democracia”, p.ej. Aunque el universo fuese determinista, no sería lo mismo una estrella que un diamante, ni la caída de la nieve que el vuelo de una mosca. Tampoco sería lo mismo lo que siento al comer chocolate que lo que siento al darme un martillazo en la rodilla. Y tampoco son lo mismo el tipo de PROCESOS NEUROLÓGICOS que llamamos “actos reflejos” que el tipo de procesos que llamamos “actos voluntarios”. Los seres humanos seguiríamos tomando decisiones, haciendo circular nuestra sangre mediante nuestros corazones, y segregando insulina mediante nuestros páncreas, aunque esas conductas estuvieran determinadas por las leyes físicas igual que las órbitas de los planetas. La moral es sencillamente una de nuestras múltiples adaptaciones biológicas, igual que nuestro sistema inmunitario, o que las alas de los murciélagos, o que el mecanismo neuroquímico de la sed. Ninguno de ellos dejaría de funcionar como funciona por el hecho de que el mundo sea determinista. La causa de que tomemos decisiones (y tengamos en cuenta para ello nuestros valores y preferencias) no es los procesos físicos estén “indeterminados” hasta que llegue nuestro “espíritu” (o algo así) y los haga “determinarse” por arte de magia: no, nosotros tomamos decisiones por la misma causa que los murciélagos se orientan mediante ecolocación, a saber, porque los antepasados nuestros que desarrollaron la capacidad de llevar a cabo ese tipo de procesos neurológicos dejaron más descendientes que sus primos que tenían menos capacidad. Y no vamos a dejar de tomar decisiones por el pequeño detalle de saber que el universo es un sistema regido por las leyes físicas.

  62. Blueoriol
    11 junio, 2014 en 18:30

    “el indeterminismo es tan incompatible con la libertad como el determinismo (si el resultado de nuestras decisiones dependiera de que el universo “tirase a cara cruz”, nuestras decisiones serían menos “nuestras”, o al menos, no más, que si el universo fuera determinista).”

    Intentaré explicarme bien. Yo no hablo de un universo indeterminado donde todo ocurre por azar porque se y puedo observar que hay principios que se cumplen, en ese sentido puedo aceptar que existe un cierto “destino”, por ejemplo, la Via Lactea y Andromeda colisionarán, luego están destinadas o determinadas a colisionar.
    Pero hay cosas que suceden aleatoriamente por ejemplo las mutaciones, luego hay como minimo una parte en el proceso evolutivo que es aleatorio, luego el ser humano no puede estar 100% determinado en su configuración genetica.
    Sospecho que en el caso de la neurociencia, avanzará mucho, pero en algun momento se topará con la incertidumbre, es decir, no podrá explicar 100% la conducta humana.

    Al final, ante el fenomeno de porque muevo mi brazo, la ciencia cada vez explicara mas, pero cada explicación generará mas preguntas y en cualquier momento siempre habrá una causa ultima para el movimiento de mi brazo que es que muevo el brazo porque quiero hacerlo,esto es, voluntad y libre albedrio.

  63. jesuszamorabonilla
    11 junio, 2014 en 18:37

    Blueoriol
    las mutaciones no son “aleatorias” en el sentido de que no estén regidas por leyes deterministas (suceden por las mismas leyes químicas y físicas que la reproducción normal). Sólo son “aleatorias” en el sentido de que la frecuencia con la que ocurren es estadísticamente independiente de si van a ser positivas o negativas para la adaptación del organismo que las sufre.
    Por otro lado, determinismo no es lo mismo que predecibilidad. Los sistemas deterministas complejos no-lineales son tan deterministas como las órbitas de los planetas (de hecho, las órbitas SON ese tipo de sistemas), pero no son predecibles en muchos casos por el “efecto mariposa” (dos sistemas CASI exactamente iguales -de hecho, indistinguibles por medios empíricos-, pueden empezar a evolucionar de manera MUY diferente al cabo de un período de tiempo, pese a que ambos sean TOTALMENTE deterministas). Es decir, la existencia de impredecibilidad en el universo no implica EN ABSOLUTO que el universo no cumpla leyes deterministas (esa es otra cuestiónI).
    Por último, lo de que “la causa última” de que muevas tu brazo es “que quieres hacerlo”, no deja de provocar una sonrisa por su ingenuidad. Al fin y al cabo, el hecho de que en el momento t ocurra que tú quieras mover el brazo, en vez de no moverlo, es un hecho que tendrá sus causas fisiológicas y neurológicas normales y corrientes, sólo que tú IGNORAS cuáles son esas causas, porque tu sistema nervioso no ha necesitado evolucionar (ni ha podido) para ser capaz de detectar todas y cada una de las causas que te CONDUCEN a querer una cosa en vez de la otra.

  64. Blueoriol
    11 junio, 2014 en 19:20

    “que tú quieras mover el brazo, en vez de no moverlo, es un hecho que tendrá sus causas fisiológicas y neurológicas normales y corrientes, sólo que tú IGNORAS cuáles son esas causas”

    Exacto, y esas causas fisiologicas y neurologicas tendran asimismo otras causas.
    Lo que quiero decir es que: Yo muevo un brazo, primeramente lo muevo por una reacción muscular. Ok, fenomeno explicado, pero ¿que genera esa reacción muscular? Un impulso nervioso. Ok, pero que genera ese impulso nervioso…
    Como no entiendo nada de neurociencia no puedo decirte donde acaba esta secuencia pero si puedo decirte que lo que encontrarás al final de ello es otra pregunta.

    Yo digo que el universo no es 100% predecible no por la gran cantidad de variables sino porque posee un cierto grado de incertidumbre.

  65. KC
    11 junio, 2014 en 22:25

    Efectivamente, el ser humano, dentro de su determinismo biológico tiene un libre albedrío. Pero muchas conductas tienen que ver con ese determinismo, al que si le sumas según qué circunstancias es muy posible que esa situación fuera más previsible que espontánea. Pero ello no quiere decir que el ser humano sea una especie de robot que responde únicamente a la fisiología, porque, en general, tiene una cosa llamada consciencia que lo hace muy diferente de la mayoría de las otras especies. Ojo, que aunque haya especies que puedan ser conscientes de sí mismas no significa que tengan la misma consciencia que puede tener un ser humano sobre lo que le rodea. Que porque el perro de uno agache los ojos cuando le estás gritando no significa que entienda el concepto de culpabilidad. Eso es ridículo. Sencillamente le damos una interpretación antropomorfa a una reacción fisiológica.

    Este tema lo debatimos en este blog hace ya unos cuantos años.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Prueba_del_espejo

    Por cierto, ¿alguien sabe algo de JM? Nunca le veo ya por estos lares.

    Saludos.

  66. 12 junio, 2014 en 8:40

    jesuszamorat, unos apuntes:

    “Sólo son “aleatorias” en el sentido de que la frecuencia con la que ocurren es estadísticamente independiente de si van a ser positivas o negativas para la adaptación del organismo que las sufre.”

    Esta es una afirmación que se contradice con algunos hechos experimentales:

    “Cuando las poblaciones de microorganismos se someten a ciertas selecciones no letales, los mutantes útiles surgen entre las células sin división mientras que los mutantes inútiles no”. Patricia L. Foster

    http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/8257106

    “Por último, lo de que “la causa última” de que muevas tu brazo es “que quieres hacerlo”, no deja de provocar una sonrisa por su ingenuidad.”

    Pues no debe ser tan ingenua la idea porque es la base de la ética y moral: que porque tú lo quieras puedas hacer algo y por tanto eres responsable de tus actos. No se si estás mezclando dos ideas idénticas afirmando una y negando la otra: negar el libre albedrío y defender que tomamos decisiones (con algún grado de “libertad”). Si no hay libre albedrío (propiedad del mundo físico que te permite decidir “libremente” entre acciones) “no hay diferencia entre tiranía y democracia” ya que son simplemente dos organizaciones que deben existir en determinados momentos y no tiene sentido evaluarlas con conceptos metafísicos humanos (ética y moral) porque son lo que indefectiblemente tiene que pasar.

    KC:

    “Que porque el perro de uno agache los ojos cuando le estás gritando no significa que entienda el concepto de culpabilidad. Eso es ridículo. Sencillamente le damos una interpretación antropomorfa a una reacción fisiológica.”

    Exactamente. La culpabilidad es el concepto antropomórfico del miedo al castigo, castigo que prevé perfectamente el perro.

    Intentamos explicar la conducta a través de “conceptos metafísicos humanos”. La conducta se debe a programaciones de los circuitos orgánicos (lo mismo que un ordenador). A nivel celular los conceptos abstractos, tipo la culpa, no creo que tengan mucha influencia.

  67. 12 junio, 2014 en 12:24

    Tarupak
    con respecto a la aleatoriedad de las mutaciones: no he afirmado que SEAN aleatorias, sino que me he limitado a explicar qué quiere decir que lo sean, cuando lo son (para mostrar que no es algo que tenga nada que ver con si los mecanismos que las producen son deterministas o indeterministas).
    Sobre la ingenuidad, pues qué le vamos a hacer: la ética y la moral se basan en conceptos “ingenuos”, pues no otra cosa es la idea de que nuestra voluntad es una “causa última” (es decir, una causa que a su vez no tiene causas anteriores). Por cierto, el placer y el dolor son “conceptos humanos” tan humanos como el del bien y el mal, pero no parece haber ningún problema en distinguir aquellas situaciones que causan dolor a un animal y las que le causan placer, y explicar mediante un mecanismo posiblemente determinista el proceso neurológico que le lleva a elegir lo segundo y a evitar lo primero. Si no hay ningún problema para interpretar de modo determinista el proceso de elección entre placer y dolor por parte de un animal, tampoco lo habrá para interpretar del mismo modo determinista el proceso de elección por parte de un humano entre algo que le parece bien moralmente hablando y algo que le parece mal. En este sentido, el bien y el mal no son conceptos “metafísicos”, como tampoco lo son el placer y el dolor, sino conceptos estudiables científicamente, empíricametne, por la psicología y la biología evolutiva. Que a la gente le haga ilusión pensar que esos conceptos se refieren a algún tipo de “realidad trascendente”, “valores absolutos”, etc., etc., pues es normal, porque es PARA lo que ha evolucionado nuestra capacidad de manejar esos conceptos, pero no deja de ser una ilusión, como las ilusiones ópticas.

  68. Blueoriol
    12 junio, 2014 en 14:19

    “Pero ello no quiere decir que el ser humano sea una especie de robot que responde únicamente a la fisiología”

    Eso queria decir.

    Tambien entiendo que no hay una causa magica que me haga mover el brazo y que interpretar esa causa ultima como voluntad podría ser la misma trampa que interpretar esa causa como Dios.
    Luego habría que explicar el mecanismo.
    Y entiendo tambien que eso pretende la neurociencia, pero solo llegará hasta cierto punto. Llegado a ese punto no bastará la neurociencia (igual que llegados hasta cierto punto no basta la mecanica Newtoniana) y seguramente habrá que usar el modelo estandar y teoria de cuerdas (en cuanto sea posible hacerlo), porque la neurociencia estudia algo material.
    Y en fin, de aqui pueden surgir un montón de ideas al respecto, tanto a favor como en contra del libre albedrio.

    Por decir algo (simplemente como ejemplo, no pretende tener base), podriamos explicar la voluntad como colapso de función de onda a causa de nuestra observación con lo cual la causa primera seria la observación.
    En fin, el que tenga cierto dominio sobre el tema puede hacer especulaciones “mas serias” en ese sentido sobre las que se pueda discutir.

  69. tarupak
    12 junio, 2014 en 16:14

    jesuszamorat.

    No me refería a la aleatoriedad (ignorancia del mecanismo), me refería a que la parte de la frase que dice: [la] “frecuencia con la que ocurren es estadísticamente independiente de si van a ser positivas o negativas para la adaptación del organismo que las sufre.”, no se corresponde con los artículos que se citan en la referencia que he facilitado.

    Tampoco quería entrar en metafísica. Lo que digo es que si no existe el libre albedrío, el concepto de posibilidad de cambio (o elección, todo está determinado) en las personas es irreal y por tanto los delincuentes no son responsables de sus actos ni los métodos punitivos sirven para nada.

    Y si existe hay que delimitar cuándo una persona es realmente libre en sus decisiones, que pueden ser muy pocas ocasiones.

  70. 17 julio, 2014 en 9:03

    Impresionante artículo, excelente.

    Apunto el libro a la lista de títulos por leer.

    Saludos, Antonio

  71. Jose Luis
    11 agosto, 2014 en 4:55

    Saludos a todos interesante artículo, no leí todos los comentarios… solo los primeros. Ateo no es por apoyar todo lo que dice jesus, como dije tampoco leí todo, pero concuerdo en algunas cosas que ha dicho.
    En el texto dice “el escaso siglo de investigación neurocientífica realizado hasta ahora hace sospechar que gran parte de lo que en la actualidad llamamos simplemente comportamiento “anormal” puede tener bases biológicas desencadenantes, que bien pudieran ser corregidas o paliadas en el futuro”. Ok, el comportamiento, las emociones, recuerdos entre otros son inherentes a procesos biológicos cerebrales, bien.
    Igualmente cito lo siguiente: “La tecnología seguirá mejorando, y a medida que aprendamos a medir mejor los problemas del cerebro, la línea se desplazará hacia el lado de la no culpabilidad: es decir, se adentrará en el territorio de los que ahora se consideran totalmente responsables. Problemas que ahora son impenetrables se podrán examinar gracias a las nuevas técnicas, y quizá algún día descubramos que hay ciertos tipos de mal comportamiento que poseen una explicación biológica”.
    Ahora bien, de seguir esta línea, ¿Lllegaremos al punto en que todo mal comportamiento es una anomalía biológica? E imagínate que la mayoría de los paises fuesen teocráticos pero con la medicina muy avanzada, de seguro vivirían analizando homosexuales y demás buscando “anomalías”.
    Y ¿Qué hay de los criminales grotescos que no son enfermos mentales? Los han habido…
    Excelentes los descubrimientos y avances científicos, pero no comparto mucho esa idea de Eagleman.

  72. 11 agosto, 2014 en 9:07

    Jose Luis

    Desgraciadamente una teocracia no necesita para nada la ciencia, para ello ya tiene sus libros sagrados en los que queda claro que los ateos, homosexuales, lesbianas, herejes, madres solteras y un largo etcétera de personas son pecadores y enfermos que pueden ser directamente eliminados.

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