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El sexismo puede matar de muchas maneras y no sólo a las mujeres

12 junio, 2014

1 sexismo discriminacionEs sobradamente conocido que los estereotipos de género son un gran problema social que a la larga se traduce en discriminación sexual, opresión y violencia hacia las mujeres, que muy desgraciadamente en demasiadas ocasiones termina con el resultado fatal de miles de mujeres asesinadas en todo el mundo. Pero en principio, nadie asociaría las ideas preconcebidas sobre los diferentes atributos y roles diferenciales entre hombres y mujeres heredados de nuestro más intransigente pasado, el sexismo en una palabra, a la mortalidad general tanto en hombres como en mujeres. Pues bien, esa sorprendente relación es la que han encontrado investigadores norteamericanos en un reciente estudio.

Muy frecuentemente los estereotipos de género (los hombres son dinámicos, atrevidos, agresivos, tienden al protagonismo, etc. mientras que las mujeres son pacientes, tranquilas, generalmente quedan en un segundo plano, etc.) están tan imbricados en nuestro cerebro y en nuestra sociedad que podemos tomar decisiones sexistas, incluso por parte de personas racionalmente no discriminadoras y comprometidas con la igualdad, de manera inconsciente y que pueden afectarnos profundamente.  Ello es así porque en general, en la vida cotidiana y sobre todo en situaciones de estrés o de apremiante necesidad, nuestro cerebro funciona utilizando prioritariamente los atajos heurísticos y abandona o suspende el uso de las capacidades cognitivas más racionales, las cuales son más costosas de poner en marcha y mucho más lentas que los mencionados atajos. Es decir, habitualmente el comportamiento humano está controlado sobre todo por juicios emocionales rápidos y automatizados, y sólo secundariamente por parte de procesos conscientes y racionales más lentos tal y como ha demostrado el premio Nobel Daniel Kahneman en diversos contextos. De tal manera que se da la paradoja que a la hora de tomar decisiones importantes para el futuro o la propia vida, el cerebro humano suele decidir de manera casi automática en base a relaciones indirectas o a ideas preconcebidas. Este mecanismo que nos puede parecer hoy en día chapucero y hasta antievolutivo, sin embargo ha sido afinado por la selección natural durante cientos de miles de años, pero no lo olvidemos que lo hizo a lo largo de nuestra dilatada evolución en el entorno natural del género Homo: la sabana africana, un ecosistema en donde era muy importante tomar decisiones adecuadas de forma inmediata del tipo ¿ese ruido o ese movimiento de la maleza es un depredador o sólo un poco de viento?, y que para bien o para mal es totalmente diferente del entorno completamente artificial en el que actualmente desarrollamos nuestras existencias y en donde priman más las elecciones a largo plazo, que pueden ser (y deberían ser) tomadas de manera más reflexiva y en donde contamos además con la gran ventaja del conocimiento humano acumulado a lo largo de los siglos en forma verificable por parte de la ciencia y la tecnología.

Pues bien, lo que han descubierto unos investigadores estadounidenses es que muchas personas lejos de usar las capacidades racionales superiores en contexto con la información tecnológica actualmente accesible, siguen (inconscientemente) utilizando los mencionados atajos heurísticos de nuestro remoto pasado primate con el hipotético resultado de poner gravemente en peligro sus propias vidas.

El sencillo estudio ha analizado en primer lugar los datos de mortalidad de los típicos huracanes que temporada tras temporada asolan la costa sureste de los EEUU. Y los investigadores encontraron una curiosa coincidencia: los huracanes con nombres más femeninos generaban más daños y más muertes que los que tenían nombres masculinos o de mujer pero más neutros. Y hay que recordar que los nombres se asignan de forma aleatoria en el momento que se detectan en su fase temprana en medio del Atlántico y no guardan relación alguna con su futura peligrosidad. En estos últimos días diversos científicos han mostrado en algunas webs que esta correlación es bastante debil y que puede tener sesgos.

Pero además los autores del análisis realizaron varios experimentos adicionales con grupos de personas a los que se les preguntó sobre diversos aspectos de los huracanes.

En primer lugar se les pidió a los participantes que predijeran la intensidad de 5 huracanes con nombres masculinos y otros tantos femeninos y los encuestados otorgaron mayor grado de peligrosidad a los nombres masculinos. Después los participantes fueron repartidos en tres grupos y se les informó de las características de un mismo hipotético huracán, con la salvedad que a los miembros del primer grupo se les indicó que el huracán se llamaba Alexander, para el segundo grupo el nombre elegido fue de Alexandra y en el tercer grupo no se indicó nombre ninguno. Los que no sabían cómo se llamaba el huracán y los que recibieron el nombre femenino dieron el mismo grado de peligrosidad, mientras que los que sabían que el huracán era masculino opinaron que éste sería más intenso y peligroso. En el siguiente experimento las personas se dividieron en dos grupos y se les informó por separado de las características de otro hipotético huracán con nombres de Christopher o Christina y se les pidió a los encuestados que valoraran a la vista de los datos conocidos si la población debía ser evacuada o no; en línea con los datos anteriores las personas juzgaron que era más perentorio evacuar en el caso masculino que en el femenino. En otro experimento posterior se les informó sobre las características de otro par de huracanes masculino/femenino en donde las autoridades recomendaban la evacuación voluntaria y se les preguntó sobre si ellos mismos seguirían este consejo o si bien se quedarían en sus casas. Aquí, las personas del grupo del huracán femenino fueron más reacias abandonar su hogar frente al grupo del huracán masculino que se mostró más colaborador en la posible evacuación.

Por todo ello los autores del estudio concluyen que la elección del nombre de los huracanes es importante puesto que puede ser asociado con categorías o significados no sólo en el caso del género, sino también si se eligieran nombres de animales o plantas, ya que no sería lo mismo catalogar a un huracán cómo águila o león frente a gacela o ratón, por lo que la elección de estos nombres debería ser lo más neutra posible.

Y finalmente lo que muestran este tipo de estudios es que nuestro cerebro tiende a asociar y a extraer conclusiones de toda la información, tanto la que recibe directamente o también la que puede extraer del contexto, independientemente de que ésta sea relevante o no para el asunto en cuestión.

 

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  1. 12 junio, 2014 en 1:40

    Joder!!!
    Interesantisimo articulo!!!
    Podrias poner un enlace para poder leer el estudio al completo?? (Suponiendo que este disponible para leerlo)

  2. 12 junio, 2014 en 8:35

    Ismael

    Desgraciadamente este artículo no es de libre acceso. Yo lo conseguí a través de la biblioteca de mi centro de investigación.

  3. tarupak
    12 junio, 2014 en 8:55

    ¡Que bueno!

    Los resultados de los experimentos con personas explicarían que haya más muertos con los huracanes de nombre más femenino. La gente no tomará tantas precauciones como con los de nombre masculino o neutro.

    Los científicos que se han apresurado a criticar el artículo no tendrían preocupación de que alguien dijera que al poner los nombres se prevé el futuro y sus daños ¿no? 😉

  4. Sabelaika
    12 junio, 2014 en 21:27

    Aquí hay una referencia al artículo, donde se mencionan algunas críticas.
    http://www.iflscience.com/environment/study-concludes-female-hurricanes-are-more-dangerous-male-hurricanes

  5. 12 junio, 2014 en 22:27

    Sabelaika

    Dice más o menos lo mismo que el que yo he incluído en la entrada.

  6. Salinas Julian
    13 junio, 2014 en 4:27

    La solución es muy simple, utilizar de forma provisional series de caracteres alfanuméricos elegidos al azar para los nombres de los huracanes, luego de que pase el huracán se le asocia el tradicional nombre.

  7. 13 junio, 2014 en 11:20

    Salinas

    No te quedes sólo con el mensaje directo, la conclusión de éstos y otros estudios similares de los que ya he hablado con anterioridad es que para nuestro cerebro es muy importante el contexto y que por tanto debemos hacer un esfuerzo adicional y tener un ciudado exquisito para construir un mundo más igualitario y justo, no sólo en el tema del sexismo sino con respecto a todo tipo de acceso a la información y a la toma de decisiones tanto privadas como sobre todo públicas.

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