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Unas llaves olvidadas explican el método científico

15 junio, 2014

llave
Los grandes viajeros dicen que lo importante no es el destino final de un viaje, sino el camino que se recorre hasta llegar a él. De igual manera en ciencia tiene tanto valor la senda que se ha seguido hasta obtener un resultado que el resultado en sí mismo. Una llave olvidada me va a servir para exponer este razonamiento.

No sólo el conocimiento es saber, el cómo se alcanza dicho conocimiento y como se decide si éste es legítimo es tan importante como el conocimiento en sí mismo. Así las pruebas recogidas tienen más validez que un argumento de autoridad, la duda es más importante que la creencia y la crítica de los argumentos prevalece sobre las críticas a los autores de los argumentos.

Imaginemos que mi vecino John acude a casa proponiéndome un juego: que localice las llaves de su coche, que acaba de dejar en el interior de su domicilio. Tú conoces las llaves, pues las has visto antes, y además sabes que en la casa de tu vecino viven algunos familiares con él. ¿Cómo procederías? Esta es una pregunta normal, ante la que una mente se ha de mover para encontrar respuesta. Pero no todo el mundo procede igual, la respuesta depende mucho del tipo de entrenamiento y cultura que posea. De hecho no todo el mundo ante las preguntas que el propio universo nos plantea (¿cuál es su origen, cómo opera, hacia dónde va?) responde de la misma forma, hay quienes han aceptado unos argumentos de autoridad planteados hace ciento (o miles) de años, mientras que otros buscan las respuestas continuamente con los propios elementos que aparecen en el universo.

Para buscar las llaves hay quien preguntaría a algún familiar de mi vecino. Hay quienes dan mucho valor a la opinión personal, al argumento de autoridad o, y permitidme el término, a una ocurrencia. Basta con que la persona preguntada tenga una cierta credibilidad o diga lo que quieras escuchar (porque se ajuste al sistema de creencias del oyente), para que la respuesta sea dada por válida. Pero el familiar puede equivocarse, ya sea porque mi vecino es un guasón y esta vez haya colocado las llaves en otro lado, o bien porque diga lo primero que se le pasa por la cabeza, sin importarle si es cierto o no. Es por ello que las declaraciones de testigos o los testimonios de observadores deben ser tomados con cautela. Sirven para apoyar conocimientos verificados de alguna otra forma, por sí sólo han de ser puestos en duda.

Con esto no digo que un testimonio, sea oral o escrito, no tenga validez, lo que digo es que se ha de tomar con prudencia. Y sobre todo ese testimonio puede ser el punto de partida de la búsqueda, no aquello que finaliza una investigación. Cuanto más exhaustivo sea el testimonio mejor, ya que permitirá analizar por otras vías toda la información que en él se relata. Y en el momento que los datos obtenidos mediantes evaluaciones más objetivas contradigan el testimonio, éste debería ser puesto en cuarentena, o descartarse.

Entonces, ¿cómo encuentro la llave? Empleando la imaginación seguro que sois capaces de establecer un protocolo para encontrar una llave en una casa. No he limitado vuestra capacidad ni el instrumental que podéis emplear, por lo que seguro que sois capaces de establecer mil formas. La vía directa podría ser entrar en la casa y registrarla a fondo, incluso podéis usar un detector de metales hasta dar con ella. Se puede partir de premisas lógicas para establecer un orden de búsqueda: si mi vecino ha procedido como habitualmente lo hace, lo más seguro es que encontremos la llave en los lugares típicos donde se dejan éstas. Si está de guasa tendremos que dedicar más tiempo en la búsqueda.

Pero al final, y es a donde quiero llegar, si plasmamos en un papel el camino seguido, veremos que hemos establecido un protocolo de actuación, ponderando las acciones, dividiendo entre aquellas que nos darán un resultado directo (el registro de la casa) sobre aquellas que nos darán pistas no definitorias (interrogatorio de los familiares, búsqueda solamente en los sitios típicos donde se dejan las llaves, etc). Junto al protocolo se establece el material que podría ayudar a obtener el resultado. En conjunto hemos establecido mentalmente un protocolo experimental, un mecanismo similar al método científico.

En España se suele considerar que una persona es culta cuando posee unos amplios conocimientos. Tradicionalmente el término “culto” está ligado a amplios conocimientos de historia, geografía, literatura o filosofía, dejando de lado aquellos conocimientos de materias científicas tales como geología, matemáticas o biología. De esa forma en nuestro país puede pasar por culto quien no sabe la diferencia entre una bacteria y una proteína, pero jamás entrará en el mundo de los cultos quien no es capaz de entablar debate sobre la obra de Ortega. Junto a esta asimetría, un grave déficit de nuestro sistema educativo (salvo honrosas excepciones) estriba en la preponderancia de los contenidos y del aprendizaje memorístico sobre el método de alcanzar conocimiento. La capacidad de la búsqueda del conocimiento por uno mismo nos hace mejores ciudadanos, ya que nos dota de la capacidad de reflexión y análisis de la información que recibimos tanto de los gobernantes como de los medios de comunicación. Pero de momento la “intelectualidad” de España está montada de otra forma, y así nos va.

Fuente de la imagen: Wikipedia

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  1. Blueoriol
    15 junio, 2014 en 21:07

    “De esa forma en nuestro país puede pasar por culto quien no sabe la diferencia entre una bacteria y una proteína, pero jamás entrará en el mundo de los cultos quien no es capaz de entablar debate sobre la obra de Ortega.”

    Muy cierto. Es mas, a veces, la persona capaz de entablar debate sobre Ortega lleva una PoweBalance (o lo que este de moda en el momento) y posiblemente te hable de “energias”.

  2. 15 junio, 2014 en 21:15

    excelente articulo

  3. 15 junio, 2014 en 21:16

    Reblogueó esto en Tom Root Canal´s Lover.

  4. Anónimo
    16 junio, 2014 en 7:58

    Gracias por el artículo Manuel, aunque seguro que para nuestros amigos los crédulo-creyentes olvidaste la mayor y más fiable e insustituible fuente de saber y conocimiento: la revelación.

    Saludos.

  5. kaope
    17 junio, 2014 en 8:10

    No tiene nada que ver, pero el empleo de la imaginación hay veces que sobrepasa ampliamente la realidad o “cuando la ciencia se convierte en ciencia ficción o viceversa” http://esmateria.com/2014/06/16/investigadores-espanoles-inventan-un-simulador-cuantico-que-permite-viajes-en-el-tiempo/

  6. KC
    17 junio, 2014 en 15:40

    Manuel, la generalidad del texto está muy bien, y es perfectamente entendible y yo defiendo su esencia. Pero no olvidemos que no es lo mismo que algo lo dijera Richard Feynman que Pepe el del pueblo. No porque sean uno y otro, sino porque si el primero hablara de la realidad de las cosas seguramente tendría más información que el segundo. Ahora bien, si estuviéramos hablando de plantar lechugas seguramente el segundo tendría mayor información. Es cuestión de información.

    Lo que sucede es que hay determinados ámbitos informativos que generan un criterio que tú lo puedes asignar o describir como autoritario, pero no se trata de si un imbécil tiene una cátedra y ya por eso lo que diga ese imbécil debe de” sentar cátedra”… Se trata de que por distintas razones esa persona ha tenido un criterio en muy amplios sentidos, lo cual es totalmente identificable.

    Porque por ejemplo, como ya sabéis, para mí James Watson es un imbécil que tiene un Nobel. Lo tiene porque se le han reconocido unas investigaciones en su campo, y por tanto lo esperable es que él tenga más conocimiento en ese sentido que otra persona. Pero sucede que cuando este tipo de personajes se ponen a discutir sobre Sociología, Psicología o Filosofía dan muestras inequívocas de que realmente son imbéciles en el alto grado de la palabra. Personalmente lo he comprobado con juristas y economista de “reconocida” competencia, así que sé muy bien lo que digo.

    Pero insisto, esto no nos debe envalentonarnos de forma que pensemos que cualquiera puede dar una opinión de cualquier cosa con la validez requerida. Esa es una falacia también muy común en Internet que no tardará en caer.

    La cuestión no creo que sea -o no debería ser- la materia, aunque si es cierto, por razones que serían complicadas de explicar aquí, que diversos idiotas piensan que tener información de determinada materia les hace más “cultos”. Pero el término en sí engloba a todas, no a unas pocas.

    Saludos.

  7. León Stofenmacher
    20 junio, 2014 en 3:05

    Muy buena nota. La voy a publicar en mi blog citando la fuente, obviamente

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