Inicio > Actualidad, Ciencia > ¿Conseguiría hoy Fred Sanger financiación para investigar?

¿Conseguiría hoy Fred Sanger financiación para investigar?

21 junio, 2014

Fred Sanger. Fuente: Wikipedia

Fred Sanger. Fuente: Wikipedia


Fred Sanger es considerado por muchos científicos, el bioquímico más importante de la segunda mitad del siglo XX. Es una de las pocas personas que han conseguido dos premios Nobel y cuyos resultados han supuesto una revolución en el campo de la biomedicina. Sin embargo hay investigadores que apuntan que dado que apostó por la ciencia básica y que se pasó años con un registro pobre de publicaciones, si tenemos en cuenta el baremo actual de medición de méritos, quizás no hubiese recibido apoyo financiero para culminar sus experimentos.

El bioquímico británico Frederick Sanger falleció en noviembre del año pasado a la edad de 95 años en Cambridge, localidad en la que desarrolló su labor investigadora la mayor parte de su vida. La calidad científica de Sanger es incuestionable: creó la tecnología para la secuenciación de la secuencia de proteínas (llegando a secuenciar la insulina) y del DNA (lo que ha permitido llegar al proyecto Genoma Humano). Ambos hitos le valieron sendos premios Nobel, algo que sólo ha estado al alcance de otros tres científicos hasta la fecha. Los resultados y las tecnologías desarrolladas por Sanger han abierto áreas tan importantes como la genómica, la tecnología forense, el análisis molecular de enfermedades o la biotecnología, por poner sólo cuatro ejemplos. Pero en un principio esos resultados no fueron concebidos para un desarrollo industrial, ni con el afán de obtener lucrativas patentes, sino como búsqueda de respuestas a importantes cuestiones no contestadas hasta la fecha. Por esa razón algunos investigadores han argumentado que Sanger no hubiese prosperado como científico en el siglo XXI, un momento en el que la aplicación prima sobre la obtención del conocimiento, donde la búsqueda del rédito y la patente está por encima del lento camino que se ha de recorrer para contestar las grandes preguntas para las que aún no tenemos respuestas. Estos mismos científicos afirman que la falta de aplicación inmediata de los resultados obtenidos durante años por Sanger, junto con su pobre registro (9 publicaciones en 5 años) hubiera puesto en peligro la carrera científica a esta mente brillante.

Sin embargo Stanley Fields, un investigador que pasó por el laboratorio de Sanger, no es de esa opinión. En un artículo publicado en el último número de la revista Genetics (1), Fields afirma que Sanger mantuvo un nivel científico y de resultados que hubiese convencido a cualquier agencia financiadora. Cuando uno mira atentamente la obra de Sanger se da cuenta de cómo se construye la ciencia: con pequeñas contribuciones que cimentan cada uno de los pasos. Sanger acabó su carrera con 70 artículos de investigación, una cifra que quizás algunos consideren baja, si se la compara con la de otros ilustres investigadores. Pero el impacto de dicho artículos (muchos de ellos publicados en las mejores revistas de su campo) ha sido tremendo. Por ejemplo, entre los años de su primer gran hito, la secuenciación de la insulina (1952), que le valió el primer premio Nobel, y el segundo en el que describía una técnica que permite secuenciar el DNA (1977), y que le valió el segundo Nobel, puede seguirse como se construye una nueva tecnología: búsqueda de herramientas (el uso de la DNA polimerasa), empleo de nucleótidos marcados radiactivamente, soportes donde separar los diferentes componentes químicos del DNA, etc. Con todo ello se pasó de una técnica que permitió en un primer momento secuenciar pequeños fragmentos de DNA a otra que le llevó a secuenciar por completo el genoma de un microorganismo: el bacteriófago Phi-X174. Y esa misma técnica ha permitido secuenciar el genoma humano.

Los tiempos que vivimos en la actualidad son duros, parece que sólo vale aquello que genera beneficio económico rápido. En ese ambiente la ciencia básica está en clara desventaja, a pesar de que cualquiera que haya leído un poco sobre la historia de la ciencia es consciente de que la ciencia básica es el armazón sobre el que construye cualquier desarrollo tecnológico. Hay una historia en ese sentido que se ha convertido en un clásico: en una presentación sobre electricidad dictada por Faraday el ministro de hacienda británico Gladstone, le preguntó sobre la utilidad práctica de la electricidad (en ese momento no se sabía para que servía, parecía un entretenimiento de “frikies”), a lo que Faraday contestó: “pues en estos momentos no lo sé, pero en el momento que se la encontremos seguro que usted encontrará la forma de gravarla con impuestos”. El “caso” Sanger es bueno para emplearlo como ejemplo de trabajo bien hecho en ciencia básica, que ha revolucionado la ciencia derivando en múltiples aplicaciones. Esperemos que la cortedad de miras que en ocasiones nubla las entendederas de una clase política que vive en una escala temporal que sólo abarca una legislatura, no deje de lado el desarrollo de aquel conocimiento que intenta contestar las grandes preguntas que los humanos (como seres curiosos que somos) seguimos haciéndonos. Nuestro propio futuro depende de ello.

Referencia: Fields, S. (2014) Would Fred Sanger get funded today? Genetics 197:435-439.

Entradas relacionadas:

* El éxito de la ciencia alemana y el déficit de la española explicado en un cuadro

* ¿Apostamos solo por la ciencia aplicada?

* El éxito de la ciencia alemana y el déficit de la española explicado en un cuadro

* Sólo la ciencia y sus aplicaciones

* Aplicaciones de la selección natural al bienestar humano

* Rubens López: “los políticos españoles tienen una terrible ignorancia sobre lo que representa la ciencia”


  1. KC
    22 junio, 2014 en 13:19

    El siguiente enlace seguro que también tendría algo que ver con la respuesta a la pregunta, independientemente del número de publicaciones y demás. La ciencia no puede ser como el futbol, en plan que si un delantero no marca goles ya se dice que no vale, aunque haya dado el mayor número de asistencias del torneo. Este tipo de criterio es el de los paletos, el del aquellos que juzgan con el ojo y no con la cabeza. La ciencia es otra cosa que no puede depender únicamente de resultados. Ahora bien, eso no debe significar que esperemos que la ciencia se haga sola, sin inversiones, bien sean públicas o privadas. La Ciencia no se debería tener que hacer por medio de crowdfundings ni botones de donación de Paypal que es a lo que parece que queremos aspirar en España. Yo esto no lo veo en otros países.

    http://sociedad.elpais.com/sociedad/2010/10/22/actualidad/1287698402_850215.html

    Por cierto, no se si os habéis enterado de que los británicos han prohibido la enseñanza del creacionismo en las escuelas… Es un país con una tasa de palurdos lo suficientemente alta esto no habría sucedido, por tanto debe ser que allí es bastante baja (la tasa de palurdos, digo).

    Saludos.

  2. Notas
    22 junio, 2014 en 17:59

    ¿Pá cuándo “La Monarquía, ¡Vaya Timo!”?, es un libro esperado… y no se puede decir que el autodenominado “escepticismo científico” y/o la colección “¡Vaya Timo!”, no se hayan metido ya con temas sociales como el nacionalismo, marxismo, incluso con la Iglesia también en su faceta social (no solo con su faceta mística espiritual), sino en su faceta social, por supuesto la monarquía también podría ser criticada (o defendida ¿?), en otras publicaciones, foros, webs, redes sociales, chats o blogs escépticos.

    ¿Qué pasa, es no hay narices en el escepticismo para hacerlo o es que el escepticismo es monárquico o al menos “comprensivo” con la monarquía de Felipe VI “El Preparao”?, ¿No?, pues afirmaciones extraordinarias exigen de pruebas extraordinarias, a ver el libro para que nos lo creamos, que para “otras cosas” no hay problema, además no puedo creer que el escepticismo sea un “cobarde evadido social” de los problemas del país y se dedique a hablar si existen o no los marcianos y sobre el sexo de los ángeles, se puede saber mucho de uno por lo que dice y por lo que calla, por lo que hace y por lo que no y ahí cada uno se retrata.

  3. tallcute
    22 junio, 2014 en 18:00

    Para mi el mejor bioquímico del siglo XX. Su aportación intelectual, y su esfuerzo y dedicación al trabajo del laboratorio, incluso tras ganar el primer Nobel, me parecen que le encumbran por encima de Watson, Crick, Ochoa, etc.

    Un artículo muy interesante!

  4. 22 junio, 2014 en 18:00

    KC, pues no sé cual es la tasa de palurdos en UK, pero desde luego su forma de manejar la ciencia es envidiable. ¿Alguien imagina un país donde la cadena pública de TV esté obligada a emitir programas de ciencia (y cultura en general) en “prime time”. UK lo hace. ¿Alguien imagina un país donde la inversión en I+D sea asunto de estado y no esté al capricho del gobierno de turno? UK lo tiene. Por eso cuando uno entra en un museo de ciencias de UK se quita el sombrero y cuando entre en uno de España sale agradeciendo el esfuerzo de unos nadadores contracorriente que son ignorados por la mayoría de la sociedad.

  5. 22 junio, 2014 en 18:04

    Notas, no sé si en este país sobra el rey o no, pero lo que sobran son personas que le dicen a los demás lo que tienen que hacer. ¿Por qué no lo escribes tú en vez de decir a los demás qué tienen que escribir?

  6. KC
    23 junio, 2014 en 18:03

    Tallcute, que tengas a Watson entre los primeros debe der ser porque no tienes mucha información… Lee bien su biografía, cómo descubrieron el ADN y lo que después ha afirmado cuando lo han sacado del tema genético…

    Manuel, a eso precisamente me refería. El caso es que Sanger consiguió financiación pese a no tener los mejores números y probablemente la volvería a obtener.

    El caso es que UK también es un país de sistemática muy liberal, muy conservadora, y a la vez muy laboralista, aunque relativamente “progresista”. Y claro, uno se pregunta por qué en España, que también hay conservadores y “laborales” no sueden estas cosas. Y cuando te pones a investigar nos topamos con que los conservadores españoles creen que la economía es lo que ellos deben decir y los “laboralistas” españoles creen que la economía cae del cielo y aparece sola. Es como una esquizofrenia espectacular.

    Pero al final del todo, la cuestión es que por alguna razón en UK tienen un CRITERIO envidiable y en España no.

    Saludos.

  7. KC
    23 junio, 2014 en 18:05

    Sorry, tengo la mala costumbre de llamar “país” a UK… Pero no lo es, como todos sabemos.

    Saludos.

  8. 23 junio, 2014 en 21:06

    Reblogueó esto en E X O R D i O.

  9. Uno que os lee siempre
    23 junio, 2014 en 22:55

    Hombre, 9 artículos en 5 años un registro pobre… Ni que los hubiera enviado al Journal of Couch Potatoes.

  10. Blueoriol
    25 junio, 2014 en 15:06

    “9 artículos en 5 años un registro pobre”

    Desconozco la “sistematica” de la investigación en ese sentido, pero, la calidad de los articulos ¿no cuenta? Parece ser que 70 articulos son pocos pero le hicieron ganar 2 Nobel, entonces, son pocos ¿en relación a que? o ¿a quien?

  11. cubeleg
    25 junio, 2014 en 16:20

    “Desconozco la “sistematica” de la investigación en ese sentido, pero, la calidad de los articulos ¿no cuenta? Parece ser que 70 articulos son pocos pero le hicieron ganar 2 Nobel, entonces, son pocos ¿en relación a que? o ¿a quien?”

    ¿Como se mide la calidad de un articulo? obviamente en este caso esta muy claro, hay un nobel de por medio, pero en otros casos no es tan facil. Asi que, muchas veces se mide al “peso” y la calidad en “impacto” (numero promedio de citas de todos los articulo de una revista). Obvia decir que no es ni justo ni eficaz.
    Intuyo que por esa injusticia e inefacidad ha publicado este articulo Manuel. Mi respuesta a la pregunta es un rotundo no, salvo que fuese conocido entre miembros de la comision en ese caso si la obtendria de forma justa, no estoy abogando por el enchufismo (ni de broma) simplemente creo que la “cantidad” y la “calidad”, tal y como se miden hoy en dia, y muchas veces es mejor que te conozcan por tus meritos y no entre el mar de journal tecnicos… triste pero cierto.

  12. 25 junio, 2014 en 16:23

    Blueoriol la pregunta que haces es pertinente y muy interesante. Dejando de lado la calidad científica de Sanger, que es indudable, en la evaluación académica hay mucha “indice-impactitis” (mirar sólo cuánto se publica y el índice de impacto de las revistas en las que se publica), sobre eso hay mucha literatura y es un tema en constante revisión. La evaluación de aquellos que están en el nivel científico de Sanger es muy fácil, mi opinión es que el autor del artículo que comento en este post es que lo emplea para ilustrar cómo está la cosa con la evaluación de la llamada “clase media de la ciencia”, es decir aquellos científicos que sin estar en la cresta de ola (premios Nobel y afines) que realizan aportes importantes y tienen una carrera investigadora notable. Y esa evaluación es decisiva para obtener financiación para sus proyectos. La evaluación se realiza comparando unos investigadores con otros, ya que normalmente se decide por una plaza laboral o por la financiación de un proyecto. Y ahí es donde surgen los problemas: ¿qué parámetros se usan en la evaluación?, ¿qué criterios han de emplearse para decidir si a un investigador se le estabiliza laboralmente por delante de otro? Dejando de lado los mamoneos, que en todas partes hay en mayor o menor medida (y que daría para una tesis), la respuesta no es fácil. Actualmente en España hay aspirantes a contratos Ramón y Cajal (que es un contrato temporal que no obliga a la estabilización laboral) con registros tan buenos como los de Sanger. ¿Eso implica que son mejores de Sanger? No, hoy conocemos la importancia de Sanger porque vemos toda su carrera en perspectiva, los jóvenes científicos han de demostrarlo, y la relevancia de su trabajo también está por demostrar. Con todo este rollo lo que quiero decir es que conocer la trascendencia de un investigador y su trabajo es muy fácil cuando pasan unos años, pero es más complicado hacerlo en el momento, en especial cuando está rodeado de otros investigadores que a priori pueden estar realizando un trabajo tan bueno o mejor que el suyo. Baste de ejemplo los que se han quedado por el camino, sin ir más lejos uno de los descubridores de la GFP (la proteína verde fluorescente) y de sus aplicaciones, una herramienta clave en biología molecular que valió un premio Nobel, se quedó sin dicho premio porque dejó la ciencia antes de la decisión del jurado, al no conseguir financiación. Hoy día conduce autobuses; en una ciudad del mundo hay un conductor que bien podría disfrutar de un Nobel.

  1. No trackbacks yet.
Los comentarios están cerrados.
A %d blogueros les gusta esto: