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Por qué soy escéptico con la homeopatía

15 julio, 2014

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En diversas ocasiones me han preguntado por qué he dedicado varios artículos en este blog a hablar críticamente de la homeopatía. Algunos han insinuado un supuesto interés económico, otros directamente me han acusado de estar pagado por las corporaciones farmacéuticas para escribir lo que escribo. Desgraciadamente para mi economía no es así; sé que aquellos que sólo se mueven por intereses económicos esto les puede extrañar, pero lo cierto es que nunca he cobrado por escribir en este medio. Lo que me mueve a escribir artículos en este blog siempre ha sido divulgar ciencia.

Para mí la divulgación de la ciencia no solamente incluye la recolección y exposición de los resultados científicos publicados en diferentes medios, sino también la difusión del método científico y la denuncia de prácticas que, a mi modo de entender, son pseudocientíficas. Este último punto engloba resultados que se disfrazan de ciencia, ya procedan de charlatanes ajenos al ámbito científico o de miembros de la academia. ¿Y dónde encaja la homeopatía? Igual que he escrito artículos mostrando las incongruencias del creacionismo, la falta de pruebas para afirmar que existan seres extraterrestres o que haya productos que se venden por ahí que curan todas las enfermedades descritas, también he mostrado las incongruencias y falta de pruebas que, desde mi punto de vista, presenta la homeopatía. No es mi intención definir a la homeopatía como timo (aunque se pueda haber escapado alguna vez en el fragor del debate), eso en todo caso corresponde a los tribunales competentes, mi intención ha sido simplemente mostrar lo inconsistente que me resultan las afirmaciones que realiza la homeopatía.

Cuando supe por vez primera de la homeopatía y leí sus fundamentos me pareció magia. Eso no debe sonar como un insulto, hay muchos resultados científicos que, presentados por vez primera, parecen algo mágico. Si se tiene pocos conocimientos, la presencia de una nave espacial rodando sobre Marte y enviando fotos desde hace varios meses o que tras una simple inyección (y un tiempo de espera adecuado) una persona pueda relacionarse con enfermos infecciosos sin ser contagiado, parecen obra de un ilusionista. Pero esa magia deja de ser tal cuando se estudia lo que hay detrás. La mezcla de los conocimientos de astrofísica e ingeniería actuales ha permitido el desarrollo de artefactos que estén enviándonos información desde puntos lejanos de nuestro sistema solar. Los conocimientos de inmunología y microbiología nos permiten conocer porqué funcionan las vacunas. Dejamos de encontrar magia en esos procesos y pasamos a encontrar ciencia, con esos conocimientos cualquiera de nosotros puede repetir esas observaciones con idénticos resultados. Estamos ante procesos tan reproducibles como la elaboración de un plato diseñado por un chef de cocina, lo único que tenemos que hacer es ganar experiencia y tener la suficiente habilidad para poder cocinar la receta de forma adecuada.

Y precisamente es esa búsqueda de las bases científicas de la homeopatía es donde me encontré todas esas dudas que hoy mantengo. Tras leer mucho no he conseguido que la sensación mágica de la homeopatía desaparezca de mi mente. No pretendo aquí repetir lo que he escrito en otros artículos, simplemente me gustaría destacar algunos puntos.

1. La homeopatía es un arte antiguo. De hecho fue inventado a finales del siglo XVIII. Me llama la atención que teniendo la antigüedad que posee, todavía existan tantas dudas acerca de su eficacia. Aún no he sido capaz de encontrar un sólo producto homeopático que se haya impuesto como remedio de primera elección para tratar enfermedades. Es más, los Ministerios de Sanidad español y holandés afirman que la homeopatía no ha demostrado las propiedades que publicitan. De hecho el ministerio español afirma en su informe:

Aunque se han formulado varias teorías para explicar los posibles mecanismos de acción de la homeopatía, ninguna ha sido científicamente verificada.

Sabemos desde hace muchos años que los antibióticos o las aspirinas se pueden emplear para tratar infecciones bacterianas o para bajar la fiebre, respectivamente. Sabemos la base molecular de ambos productos, el porqué de su mecanismo de acción, su procedencia (de origen natural ambos, por cierto). Podemos criticar esos medicamentos por sus efectos secundarios, pero lo que está más allá de cualquier duda es que sus efectos primarios (curar infecciones y bajar la fiebre) han sido más que demostrados. Ambos tipos de compuestos tienen detrás muchos años de investigación y empleo, me llama la atención que después de más de dos siglos de historia la homeopatía no cuente con el mismo tipo de antecedentes para ninguno de sus compuestos. Es un punto que me da que pensar.

2. La elaboración de los productos homeopáticos. Recomiendo a quien no sepa cómo se fabrica un producto homeopático que busque información sobre ello. Hay un interesante video que ha realizado la empresa Boiron donde se muestra dicho proceso. Echadle un ojo:

A modo de resumen relata lo siguiente: las materias primas (plantas, partes de las mismas, u otras de las que no habla el video), que son las que se supone que contienen el principio activo con efectos terapéuticos se maceran en presencia de un disolvente adecuado para extraer dicho compuesto (junto con otros muchos de efectos desconocidos). Posteriormente, el producto macerado se somete a diluciones decimales seriadas, de tal forma que el compuesto de partida quedar hiper-diluido. Estas diluciones se han de realizar siguiendo un determinado protocolo de agitación, el cual desde mi punto de vista se parece más a un rito del pasado que a un protocolo de química convencional. Una parte importante de las diluciones que se emplean en homeopatía no presentan ni rastro del compuesto de partida. En un mol de compuesto hay un número fijo de moléculas (el llamado número de Avogadro: 6.023 x 1023), independientemente del compuesto que sea. Si se realiza una dilución muy elevada (por ejemplo diluir 1030), en la solución final no quedará ninguna molécula del compuesto de partida. Los defensores de la homeopatía dicen que eso da igual, se asegura que aunque químicamente no esté el compuesto queda su impronta en el disolvente, y esa impronta es la que tiene efectos terapéuticos.

Esa supuesta impronta aún no tiene explicación científica, se habla de ella pero no se sabe qué es, a día de hoy sigue siendo algo “mágico”. Benveniste y otros autores aseguraron que esas diluciones hiper-diluidas tenían efecto fisiológico “in vitro” sobre cultivo celulares, aunque diferentes autores repitieron el experimento sin ser capaces de obtener los mismos resultados. El debate sobre los datos obtenidos por Benveniste se mantuvo abierto durante mucho tiempo y dado que ya traté el tema, no seguiré con él aquí. Solamente indicar una frase de Benveniste para la revista Lancet que aún no sé por dónde cogerla:

En más de 10 años de investigación hemos podido demostrar de manera satisfactoria que: (1) el efecto de las altas diluciones de varios agonistas sobre varios modelos “in vitro” es altamente reproducible, (2) la actividad observada en las altas diluciones es eliminada por campos magnéticos (experimentos realizados en colaboración con el CNRS, Meudon, Francia), (3) la actividad puede ser transferida al agua empleado un amplificador especialmente configurado y (4) esa actividad puede grabarse en el disco duro de un ordenador y enviada a distancia vía Internet (experimentos realizados en colaboración con la Universidad Northwestern de Chicago)

De nuevo la dicotomía magia/ciencia vuelve a mi mente.

Pero complicarlo todo un poco más, las diluciones recién preparadas no se beben, sino que usan para impregnar unas pastillitas (llamadas gránulos) que es lo que finalmente se emplea. Se espera que esos gránulos ganen la impronta desde la solución de partida. Cuando comparo esto con enseñanzas básicas de farmacocinética, a saber: la dinámica de un compuesto X en el organismo, desde la concentración inicial a la que se toma hasta la cantidad que se elimina por el sistema de excreción, intentando establecer la dosis real en el tejido diana sobre el que debe actuar, con lo que hace la homeopatía más extraño se me antoja todo. La farmacocinética es una especialidad compleja, una ciencia que intenta establecer la dosis óptima para que el medicamento alcance su máximo rendimiento con el menor riesgo de efectos secundarios posibles. Intentar lo mismo con la homeopatía parece una quimera, donde la dosis inicial es nula y/o desconocida. Igual me equivoco, pero a mí esto me suena más a truco de magia que a verdadera ciencia.

3. Homeopatía frente a tratamiento herbal. Una de las características distintivas de la homeopatía es el uso de concentraciones de principio activo nulas o muy por debajo (muchos órdenes de magnitud) de la concentración que se usa en productos farmacéuticos (o “remedios naturales”) típicos. Sin embargo eso no siempre se cumple. De hecho parece que lo que se cumple es que aquellos productos que mejor funcionan son los que mantienen principio activo en concentraciones similares a las de los medicamentos “estándar”. En un reciente trabajo publicado por Csupor y colaboradores en la revista PLOS ONE se analiza la composición química de una serie de productos homeopáticos que han sido reconocidos en algunos países por su efecto terapéutico. Mediante técnicas de análisis por HPLC-DAD, este grupo concluye que estos productos homeopáticos poseen concentraciones de principio activo que las obligarían a clasificarlas como remedio herbal, por lo que deberían pasar los mismos tipos de controles que pasan los medicamentos. Antes de leer esta publicación me resultaba difícil de entender cómo era posible que un producto sin principio activo pudiera tener efecto terapéutico, la lectura de este artículo me plantea la duda de si los pocos resultados positivos que se relacionan con la homeopatía se deben a que la cantidad de principio activo es superior a la esgrimida por el fabricante. Dado que la homeopatía no está obligada a pasar una serie de controles que sí han de pasar los medicamentos convencionales, parece que de momento no podré encontrar respuesta a dicha duda.

4. Ultradilución, ¿queda algo o no?También me llaman la atención algunos trabajos que han analizado el fenómeno de la dilución seriada hasta límites muy elevados. Un buen ejemplo lo tenemos en una publicación firmada por Chikramane y colaboradores en la revista Langmuir. En dicho trabajo se analizan diluciones que, según los autores, son empleadas en homeopatía y que van más allá del número de Avogadro, por ejemplo 1060 o 10400. En la publicación, los autores afirman que se produce un fenómeno físico por el que una dilución seriada no se correlaciona con una desaparición asintótica del número de moléculas, sino que muchas de estas moléculas siguen en la disolución como nanopartículas, bien por fenómenos micelares o bien por asociación en la interfase aire-líquido. De esa forma, los autores son capaces de encontrar principio activo, incluso en diluciones 30c o 200c. Esto es realmente llamativo y más que apoyar lo que defiende la homeopatía a mí me plantea muchas más dudas: si mantiene producto activo, ¿no estaremos ante fenómenos como el descrito en el punto anterior y por tanto la homeopatía no es más que un remedio herbal modificado? Si la concentración del principio activo no baja tal y como se espera, ¿por qué se algunos homeópatas insisten en que se usen diluciones 15c, 30c, 60c o 200c; no sería todo lo mismo?, ¿el etiquetado de los productos homeopáticos, tiene sentido? Por otra parte, ¿por qué algunos expertos aluden a la “memoria del agua” cuando no se consigue eliminar principio activo por mucho que se disuelva?, aquí no estaríamos ante una supuesta impronta de propiedades en la molécula de agua, sino ante una redistribución del principio activo de una manera diferente.
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5. El efecto terapéutico. Toda esta supuesta “magia” quedaría en el amplísimo capítulo de fenómenos inexplicables si el efecto terapéutico de la homeopatía hubiera sido más que contrastado. Pero esto no parece ser así. Siguen existiendo muchas dudas, las mismas dudas que el ministerio de sanidad español apunta, esas dudas que recogen los meta-análisis recogidos en la Metabase Cochrane. En dicha Metabase encontramos amplios estudios con resultados contradictorios. Muchos de los análisis muestran que el efecto de la homeopatía es similar al de un placebo, otros muestran que hay un efecto terapéutico ligeramente superior al placebo, sin embargo muchos de esos estudios han sido puestos en duda por detectarse errores metodológicos en el tratamiento de los datos.

En este punto lo que me hace ser escéptico es que me encuentro ante un tratamiento que contiene (o quizás no) un principio activo (o puede que más de uno) que ha sido elegido por un criterio que se me antoja confuso (“principio de similitud”), cuyo mecanismo molecular de acción es completamente desconocido, cuya dosis tampoco parece clara y cuyo grado de eficiencia es más que discutida. Espero que entendáis mis dudas, y si no lo entendéis probad a cambiar “tratamiento homeopático” por “fármaco convencional” en el párrafo anterior. ¿Estarías tranquilo tomando un fármaco de esas características?

6. La homeopatía es muy popular. Sé de sobra que la homeopatía tiene un gran apoyo, no es necesario que llenéis los comentarios con relatos de curaciones milagrosas. Sé que el negocio ha alcanzado tal magnitud y mueve tanto dinero que he leído que alguna gran farmacéutica (de esas calificadas de “bigfarma”) se está pensando empezar a producir su propia línea de productos homeopáticos. Si eso ocurre puede que eso provoque un cortocircuito en los argumentos de más de uno, pero ese es otro tema. Repito, sé que la homeopatía tiene una gran aceptación y que incluso los sistemas sanitarios de algunos países apoyan su distribución. Pero para mí eso no elimina mi escepticismo. ¿Cómo no puede generarme dudas que las autoridades sanitarias de un país digan que la homeopatía no ha demostrado científicamente lo que publicita y las autoridades de otro incluyan la homeopatía en el sistema sanitario de dicho país? ¿Cómo puede el ministerio de sanidad de un país dar el beneplácito a la homeopatía mientras que las principales sociedades médicas del mismo país la desacreditan? ¿De verdad que eso no genera dudas? ¿No estará esto más ligado con lo que rodea a los medicamentos (léase negocio, gestión sanitaria, política) que al tema de la eficiencia y validez científica de los mismos? De hecho podría escribir en un momento un listado, y no lo hago para que nadie se moleste, de fenómenos mundialmente seguidos, aceptados e incluso apoyados por muchos gobiernos, que no poseen ningún beneficio reconocido.

Además, muchos dan valor a los testimonios personales, pero esas opiniones tomadas al vuelo, sin un control de recolección de datos adecuado, deberían ser tomadas con pinzas, al menos hasta que se hagan un análisis riguroso de las mismas. En encuestas a pie de calle, o “golpe de ratón” encontraríamos personas maravilladas de los efectos terapéuticos de sustancias de los más variadas, tales como el paracetamol, los imanes, el agua de mar, la orina o los masajes con piedras de cuarzo. ¿Todo es horrible, todo es maravilloso? Seguramente ni lo uno ni lo otro, quizás el problema no resida en la sustancia analizada sino en extraer conclusiones a partir de opiniones personales.

7. ¿Por qué debo homeopatizarme? Tranquilos, ya acabo. Me llama la atención que en muchos ambientes de “medicina natural” (la llamaré así por abreviar, no porque considere que el nombre sea adecuado) promocionan la homeopatía de una forma curiosa. En primer lugar hacen una dura crítica de lo que ellos llaman “medicina alopática”. Una de sus críticas es que ese tipo de medicina te infla de pastillas. Puedo aceptar esa crítica, pero lo que me resulta paradójico es que acto seguido te indiquen que para mantenerte sano deberías tomar homeopatía, ya que tiene un tremendo potencial preventivo. Puedo entender que se minimice la ingesta de fármacos y la búsqueda de hábitos saludables en la buena alimentación, el ejercicio físico o realización de labores intelectuales, pero me suena raro el discurso de cambio de las pastillas producidas por la bigfarma (vivir empastillado) por los gránulos producidos por la bighomeofarma (vivir homeopatizado). Eso también me provoca muchas dudas.
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Y esto es lo que pienso a día de hoy de la homeopatía. Si mañana aparecen pruebas científicas sobre su mecanismo de acción y/o eficiencia, cambiaré de parecer, así es como pienso que debe funcionar la ciencia, a golpe de pruebas científicas, no por discursos más o menos elaborados o por testimonios personales de origen desconocido. Y esas pruebas a día de hoy no las he encontrado.

Para saber más sobre el tema:

* Chikramane, P.S. y col. (2012) Why extreme dilutions reach non-zero asymptotes: a nanoparticle hypothesis based on froth flotation. Langmuir 28:15864-15875.

* Csupor, D. y col. (2013) Low potency homeopathic remedies and allopathic herbal medicines: is there an overlap? PLOS ONE 8(9) e74181

*Davenas, E. y col. (1988) Human basophil degranulation triggered by very dilute antiserum against IgE.Nature333:816-818.

* Hirst, S.J. y col. (1993) Human basophil degranulation is not triggered by very dilute antiserum against human IgE. Nature 366: 525-527.

*Benveniste, J. (1998) Meta-analysis of homoeopathy trials. Lancet 351:367.

* La memoria del agua (I): las fábulas de Emoto

*La memoria del agua (II): de Benveniste a Ennis

* Cinco cuestiones que me surgieron tras ver un documental sobre homeopatía

* Las cuentas de la homeopatía

* La no tan inocua homeopatía

* Cuando Hahnemann intentó curar la escarlatina con homeopatía

* La homeopatía carece de base científica según un informe encargado por el parlamento británico

* Separando el trigo científico de la paja pseudocientífica

* Un elaborado placebo llamado flores de Bach

* El número de Avogadro, ¿es un mito?

* La corta historia de la memoria del agua

* 10 razones para no creer en la homeopatía


  1. Fco. Blázquez
    15 julio, 2014 en 19:23

    Excelente artículo y muy interesante el estudio que pone de manifiesto que muchos preparados homeopáticos en realidad no lo son. Por favor, corregid la falta de ortografía del título ese “porqué” es “por qué”

  2. 15 julio, 2014 en 19:36

    Gracias Fco.

  3. O ranger de terzas
    15 julio, 2014 en 20:34

    gracias manuel por el esfuerzo y tiempo que dedicas a desasnarnos… Y mas grac ias aún porque sabes que a veces no es mas que predicar en el desiewrto decir las cosas tan obvias que dices… Aunque, como ya sabes de sobra, te van a poner a caldo, por favor, sigue escribiendo.

  4. 15 julio, 2014 en 20:47

    Precisamente mi argumento favorito contra la homeopatía es que si funcionase, la estaría comercializándo Bayer, Glaxo o alguna otra farmacéutica “maligna”. De pensar que algún laboratorio serio pueda estar pensando en aprovechar el tirón económico de la homeopatía me pone los pelos de punta.

  5. otakupuntocom
    15 julio, 2014 en 23:33

    Hola. Antes de nada, un saludo y gracias por tratar temas tan interesantes.

    No respeto la homeopatía porque no es ciencia. Es una superchería. El hecho de que cientos afirmen a pies juntillas que funciona no tiene más explicación que un efecto placebo. El hecho de que sea tan popular no se si se debe a que hay gente que se cree cualquier cosa, o a modas promovidas por quien sea.

    La realidad es que la homeopatía no es ciencia. Se nutre de la ignorancia y de la desesperación. Y existe por ese vacío legal que dice básicamente que … no tiene propiedades terapéuticas demostrables, pero tampoco es peligroso para la salud.

    Y para verlo sencillo sencillo, pongo un link a un vídeo donde un hombre da una conferencia y explica ciertas cosas de la homeopatía que cierta gente pretende vender como verdades evidentes y demuestran que la homeopatía no es más que una paparrucha para desesperados.

  6. Ever Flores
    15 julio, 2014 en 23:39

    Hace aproximadamente dos días colgué en mi humilde blog mis causas, pero con este, te pasaste, Manuel. Tremendo artículo.

  7. Jbg
    16 julio, 2014 en 6:32

    Yo soy bioquímico pero jamás había indagado en una exhaustiva investigación sobre la homeopatia, por el simple hecho de que la primera vez que escuché la palabra, con sólo reunir unos cuantos conceptos al respecto, me quedé convencido de que se trataba sólo de placebos, más aún teniendo en cuenta la época de su origen, y lo absurdo que plantea. Aquello de la impronta me suena a la fuerza vital que tanto mencionaban los defensores de la generación espontánea hace unos siglos, y si hoy en día sigue en uso, no es sino por el interés económico que representa para unos cuantos avivados, justo cómo la religión!! 🙂

  8. carmenou
    16 julio, 2014 en 9:30

    Este artículo es magnífico, pero me temo que estamos perdiendo la batalla contra la homeopatía. Hay, creo, demasiadas personas que no están haciendo lo que deben, e incluyo a médicos, farmacéuticos y autoridades sanitarias y académicas de múltiples países. De momento parece que se están saliendo con la suya, pero veremos lo que los ciudadanos piensan de ellos dentro de unos años. Tiempo al tiempo.

    Muchísimas gracias, Manuel, y, por favor, continúe informándonos. Quienes aún sin ser científicos tenemos una visión científica de la realidad necesitamos más que nunca a personas como usted.

  9. 16 julio, 2014 en 11:19

    Siempre detrás de anti- intereses malignos, hay otros intereses, etc.. etc…. cualquier ámbito subjetivo como juzgar las intenciones de un laboratorio… queda lejos del análisis científico.

    Es por eso, que a parte de una construcción rigurosa, como ha sido este artículo, recordar y hacer valer el método científico como vía para alcanzar, ya no la verdad, pero si aquellos modelos más aproximados a ella, pues es algo a felicitar.

    La ciencia está lejos de las opiniones interesadas de unos y otros, favorables o no, es lo que la gente siempre olvida. Siempre que puedas señalar con el dedo a algo y decir que eso es ciencia, sabes que detrás hay toda una série de adjetivos (reproducible, lógico, con capacidad de ser negado, cuestionable, etc…), que es lo que lo diferencia de cualquier otra ‘cosa’.

    Discutir fuera de ese ámbito, no es ciencia, por lo que si hay alguien, que desea contradecir los diferentes puntos de este artículo, que como mínimo se moleste en hacerlo en términos científicos, porque sino….. no será demostrable, reproducible, etc…. y entonces, para que discutir? Para expresar una simple visión subjetiva sobre un tema concreto (y en este caso, serio por hablar de la salud de las personas), creo que ya existen otros foros.

  10. miguel
    16 julio, 2014 en 12:55

    ¿El número de Avogadro no es 6,023 * 10 elevado a 23?

  11. 16 julio, 2014 en 13:33

    Sí Miguel, con las prisas me dejé un cero. Me encanta que leáis los artículos con tanto detalle, gracias.

  12. 16 julio, 2014 en 14:00

    Reblogueó esto en La Terminal, ida y vuelta a la realidady comentado:
    La medicina tradicional se enfrenta desde hace muchos años con otras alternativas pseudocientíficas que rinden buenos resultados económicos a sus impulsores. Hay motivos para dudar sobre ciertas prácticas, pero los “dolientes” tienen la libertad de elegir como sentirse mejor y allanar el camino a una mejor salud.
    El mejor médico es uno mismo y elegir caminos secundarios que resuelvan sus problemas es respetable. Sin embargo la publicidad y el marketing , abundante en la medicina tradicional, seduce sobre resultados inesperados con tratamientos alternativos. Reiki, flores de Bach, acupuntura, decodificación biológica y homeopatía llegan a través de anuncios, a veces promovidos por profesionales médicos egresados de la medicina tradicional. Uno de los blogs de WordPress que sigo aborda la cuestión de la homeopatía, extraña práctica ancestral que roza el timo. Comparto ese artículo.

  13. Francisco
    16 julio, 2014 en 14:58

    Muy bueno tu artículo…. lo que si me pareció notar mucha prudencia al referirte sobre la homeopatía como “magia”, quizás como estrategia para acercarte a lectores no tan escépticos. Pero definitivamente, poniendo el asunto sobre la mesa, la homeopatía es claramente un”TIMO”, discutir en términos científicos “la memoria del agua” o si hay o no moléculas en la soluciones homeopáticas es como querer buscar un mecanismo de generación espontánea por si alguien vuelve a sugerir que existe. Mirando un poco la historia Hahnemann literalmente invento sus conceptos, en una época en donde la medicina “alopática” (término que no acepto) no existía tal como la conocemos y si se aplicaba causaba más daño que beneficio. la homeopatía al ser solo agua…”curaba enfermedades (siempre aquellas que remiten naturalmente o regresión a la media) y producían alivio (efecto placebo). Lamentablemente estos fenómenos se presentan hasta nuestros días reforzados por la idea la medicina “natural”, las monstruosas farmacéuticas coorporativas entre otras irracionalidades. Gracias por el articulo y el tiempo empleado en defender la ciencia y el pensamiento crítico.

  14. Erika
    16 julio, 2014 en 15:47

    Hola Manuel, muy interesante el artículo. Muchas gracias por tanta dedicación.
    Quería consultarte si tienes alguna opinión sobre el hecho de consumir azúcar, ya que he leído varios artículos en los que recomiendan no ingerir azúcar ni nada que lo contenga, para mejorar nuestra salud. Hay algo de cierto en ésto ? Disculpa si la pregunta, ya que no tiene que ver con la homeopatía.
    Saludos.
    Erika

  15. 16 julio, 2014 en 16:48

    Gracias por el excelente artículo. Por desgracia, como ya denuncié en estas páginas, hay incluso médicos de la sanidad pública que promocionan la homeopatía.
    Sólo un detalle sobre el segundo párrafo del punto 6: aunque sé que no es tu intención, parece que se equipara el paracetamol a los imanes y las piedras de cuarzo, o al menos a mí me ha parecido un poco confuso.
    Gracias de nuevo y ánimo a seguir luchando contra el oscurantismo. No más homeopatía mientras no haya evidencia científica.

  16. 16 julio, 2014 en 18:09

    Erika, el tema del azúcar es interesante y da para un artículo en sí mismo. De hecho, tengo en agenda (no sé cuando lo haré) hablar de la alimentación en los países “desarrollados” en el siglo XXI. Sólo daré unas breves pinceladas de lo que pienso: (i) el azúcar común (la sacarosa) no es un veneno, pero algunas personas han de tener mucho cuidado con su ingesta (los diabéticos o las embarazadas) y el resto también hay que cuidar la cantidad que toma, como con todo lo importante es la dosis, (ii) un problema con el azúcar es que en ocasiones cuesta conocer la dosis que uno ingiere. El azúcar es, como todos sabemos, un edulcorante, pero también es un conservante. Por todo ello nos lo encontramos, además de los productos típicos como la bollería industrial, helados o las bebidas refrescantes, en alimentos procesados donde no nos imaginamos que podría haber azúcar como por ejemplo en conservas de verduras, el pan o congelados en general. Es por ello que según la dieta que hagamos al final podemos ingerir más azúcar del que es deseable, (iii) el tema del azúcar no se puede desligar del estilo de vida y del resto de la dieta: ingerir grasas, vida sedentaria o deportiva, consumir mucha o poca carne…., todo ello es importante y debe tomarse en conjunto. En resumen, que a priori ese azucarillo que añadimos al café no tiene que causar un problema, a menos que el problema ya se haya creado por otros hábitos y ese azucarillo sea la gota que hace rebosar el vaso.

    Kikedac dice parece que se equipara el paracetamol a los imanes y las piedras de cuarzo, o al menos a mí me ha parecido un poco confuso

    Y si que los equiparo, pero en un contexto: de todos ellos vas a encontrar defensores, algunas por razones obvias (se han demostrado sus propiedades curativas), otras por motivos que son difíciles de imaginar. No importa lo rocambolesca que se te antoje una terapia, siempre aparecen defensores de la misma.

  17. Erika
    16 julio, 2014 en 18:36

    Muchas Gracias Manuel

  18. 16 julio, 2014 en 20:52

    “Porqué soy escéptico con la homeopatía”, te ponen en la página. Tené cuidado, Manuel, te están boicoteando.

  19. 16 julio, 2014 en 20:57

    Mascarones, mi dedo está señalando a la Luna, por favor no te fijes en el dedo.

  20. Cronopio
    16 julio, 2014 en 22:32

    Veo que últimamente abundan remedios “homeopáticos” bastante curiosos, por sus altas concentraciones de productos. No se si es una estrategia para demostrar que la homeopatía funciona. Pero me da en las narices que esos compuestos deberían entrar de lleno en el campo de los fármacos y demostrar, aparte de su inocuidad, su efectividad. Porque si yo cojo y llamo homeopático a un concentrado de cortisona o de penicilina al 1% en tubos de 100 gramos de pomada ¿es homeopático porque yo lo diga? ¿me salto la ley del medicamento por el forro?
    de que hablo: de pomadas como el Traumeel en las que hasta el compuesto más diluido (mercurio) está presente en cantidades significativas: 4ppb. (si no he echado mal las cuentas)

    http://www.traumeel.com/Traumeel-com-Ointment-Spanish.html

  21. Herbert West
    17 julio, 2014 en 8:44

    Veo que últimamente abundan remedios “homeopáticos” bastante curiosos, por sus altas concentraciones de productos. No se si es una estrategia para demostrar que la homeopatía funciona. Pero me da en las narices que esos compuestos deberían entrar de lleno en el campo de los fármacos y demostrar, aparte de su inocuidad, su efectividad. Porque si yo cojo y llamo homeopático a un concentrado de cortisona o de penicilina al 1% en tubos de 100 gramos de pomada ¿es homeopático porque yo lo diga? ¿me salto la ley del medicamento por el forro?
    de que hablo: de pomadas como el Traumeel en las que hasta el compuesto más diluido (mercurio) está presente en cantidades significativas: 4ppb. (si no he echado mal las cuentas)
    http://www.traumeel.com/Traumeel-com-Ointment-Spanish.html

    Si Hahnemann se enterara de lo que hacen con su invento…

    Ese producto no cumple ninguna de los requisitos que predicó Samuel para los potingues, a saber, las concentraciones que usa son altísimas (más aún si nos basamos en la 6a edición de su famoso libro) mezcla un montón de cosas (siempre insiste en que no se pueden mezclar remedios, ni siquiera dar dos al mismo tiempo) y además es para uso tópico (cosa que demonizó a lo largo de su tochaco infumable en repetidas ocasiones).

    Pero como ponen homeopático en el cartón ya vale,,,

  22. 17 julio, 2014 en 11:23

    El principal órgano gubernamental de salud e investigación médica de Australia, el National Health and Medical Research Council (NHMRC), también ha analizado la homeopatía. Las conclusiones, así como la metodología empleada para llegar a las mismas están en este informe: http://consultations.nhmrc.gov.au/files/consultations/drafts/nhmrcdrafthomeopathyinformationpaper140408.pdf

    La conclusión principal dice: “El NHMRC concluye que la evaluación realizada no encuentra que la homeopatía sea efectiva para tratar alguna de las condiciones de salud estudiadas.”

    Para 13 patología, la homeopatía no se ha mostrado más eficiente que un placebo en (i) todos los estudios encontrados (independientemente de su calidad o tamaño muestra) o (ii) en la inmensa mayoría de los estudios realizados que son confiables (alta calidad, bien diseñado y con un número de participantes suficientemente elevado.

    Para 14 patologías, algunos estudios reportaron que la homeopatía era más efectiva que un placebo, pero esos estudios no tienen confianza: no poseían suficiente calidad (bien diseñado y bien efectuados), o bien poseían pocos participantes, o ambas cosas a la vez. Para concluir que los beneficios sobre la salud no se deben solamente a una casualidad o al efecto placebo, los experimentos se deben confirmar en ensayos bien diseñados y con tamaños de muestra adecuados.

    Para 29 patologías, solamente se encontró un estudio que comparó la homeopatía con el efecto placebo, el resto no tenían confianza. Estos análisis o bien tenían poca calidad (mal diseñados y realizados) o calidad desconocida, o pocos participantes. En esas conclusiones no es posible concluir nada acerca de la eficiencia de la homeopatía.

  23. Paco
    17 julio, 2014 en 11:51

    Una pregunta: Si los productos homeopáticos llevan ingredientes diluidos hasta su total desaparición ¿no será que el verdadero poder curativo esté en el envase? o ¿en el producto que utilizan para limpiarlos? o a lo mejor es que utilizan “vidrio del Tibet” y de ahí su poder (ancestral) curativo.

    De risa si no fuera por que estas patrañas se las creen cada vez mas personas. El ser humano debe ser muy crédulo y a la vez muy ingenuo. Creer que el agua tiene memoria… ¿de qué? es como decir que las gafas radiónicas de Sandro Rey (http://www.youtube.com/watch?v=JOdEoGbK3Jw) sirven para adivinar el futuro, pero aún siendo un fraude hay personas que necesitan “creer” en esas magias y como pueden ver en el vídeo la gente ¡llama al programa! A-L-U-C-I-N-A-N-T-E

  24. 17 julio, 2014 en 12:15

    Paco, dices:
    (i) ¿no será que el verdadero poder curativo esté en el envase?

    Pienso que no se ha demostrado que haya un verdadero poder curativo en la homeopatía

    (ii) …estas patrañas se las creen cada vez mas personas

    Eso no lo acabo de tener claro, tampoco lo niego, no tengo datos confiables. Lo que sí he constatado es mucha gente que toma homeopatía pone caras muy raras cuando le explicas como se fabrica un producto homeopático, pruébalo. Algunos me han dicho “anda ya, no me tomes el pelo”.

    Y la comparación con Sandro Rey me parece excesiva, de hecho creo que nada soporta una comparación con esa gente que campa a sus anchas por los canales de videncia de la TDT.

  25. Albert
    17 julio, 2014 en 17:13

    Excelente post Manuel. Comparto con tus lectores otra entrada reciente sobre homeopatía de otro buen blog que también me ha parecido muy interesante: http://mitosytimos.blogspot.com.es/2014/07/la-homeopatia-hace-agua-por-todos-lados.html
    Saludos.

  26. Jesús Calvo
    18 julio, 2014 en 2:42

    Primero fue el Ratoncito Pérez. Luego me pasó lo mismo con los Reyes Magos, el Ángel de la Guarda y su jefe, las conjunciones astrales, los posos del té, las líneas de la mano, la güija, el Guru Maharashi, las psicofonías, la numerología, el mentalismo, el Hi Ching, la iridología, la acupuntura, el reiki, los registros akhásicos… Me quedaban todavía la homeopatía y la transpolarización aural. Ya me habéis jodido la homeopatía. Por favor, no publiquéis nada sobre la transpolarización aural.

  27. Gaviota
    19 julio, 2014 en 7:49

    Un buen artículo gracias por compartirlo.
    Yo por mi experiencia te tengo que dar la razón a mí la homeopatía no me ha dado resultados he estado luchando contra el colesterol y me he gastado mucho dinero y además acompañado de dieta dura y no he conseguido bajarlo al final he tenido que recurrir a los fármacos ya me ha bajado pero eso si me ha fastidiado el hígado los pos y los contras de los medicamentos.
    Yo creo en la ciencia, pero esta también se equivoca.
    Saludos

  28. 19 julio, 2014 en 12:24

    Gaviota, decir que la ciencia se equivoca es como decir que un martillo se equivoca. La ciencia no es más que una herramienta para alcanzar el conocimiento. Igual que un carpintero usando un martillo se puede equivocar, un científico también se puede equivocar. Para mantener los niveles de colesterol hoy día contamos con un buen de fármacos diferentes. No se puede generalizar, no todos funcionan igual de bien, ni todos tienen los mismos efectos secundarios. Depende de cada persona y de la dosis óptima en dicha persona. En este caso es el que ejerce de científico (el médico) el que debe encontrar el mejor fármaco y la dosis óptima para mantener un nivel adecuado con los mínimos efectos secundarios en cada paciente, no debe ser un mero expendedor de recetas. Esa es la obligación del facultativo, si no la ejerce, por el motivo que sea, no está haciendo adecuadamente su trabajo.

  29. 19 julio, 2014 en 18:36

    Definitivamente cada vez que leo este sitio me agrada más. Buen trabajo Manuel y los demás.
    Saludos desde Colombia.

  30. Gaviota
    20 julio, 2014 en 6:39

    Buenos días llevas razón se equivocó el médico conmigo y con la dosis, me mando sirvastatina y se puso el hígado una inflamación altísima, he tardado res meses para que esté normal y ahora me han recetado Atorvastatina y la verdad me da pánico, termina igual como ves! y todos nos equivocamos, pero yo soy tan incrédula que sólo creo en la ciencia hasta que alguien venga y me demuestre que la homeopatía cura.
    Saludos Manuel.

  31. Me vais a joder el negocio
    23 julio, 2014 en 16:48

    Creo que os pasais con vuestra adversión a la homeopatia.

    Está demostrado que la homeopatia es lo mejor que hay para enfermedades imaginarias,
    como el dolor de pelo o el cancer de gafas.

    El estado gasta enormes recursos en enseñar a los niños a no pensar y a odiar las ciencias,
    por lo que matematicas, física , quimica o medicina, son cosas que dan miedo y asco a cualquier persona bien educada.

    La homeopatia en cambio gusta por que no hay que entender nada y te dan montones de pirulas.

    Toda persona debe ser libre de tomar los placebos que les plazca, sobre todo si son caros.

  32. Erika
    25 julio, 2014 en 0:02

    Buenas Tardes Manuel, hace unos dias me hicieron un comentario sobre Enric Corbera, y su centro de Investigación de Emociones. Conozco una mujer que tiene cáncer de mama y sigue sus consejos, no hace caso a la medicina alopática. Tienes alguna opinión al respecto ? Muchas Gracias.

  33. 25 julio, 2014 en 7:11

    Erika, suena todo tan extraño que hasta él mismo lo dice: “curso de milagros”. Cuando alguien habla de “milagros” tienes dos opciones, te lo crees o no te lo crees. Pedirle una base científica es como pedir peras al olmo.

    Además si alguien me dice: “Para despertar, hay que dejar de juzgar”, me hace desconfiar. Dejar de juzgar significa aparcar el pensamiento crítico, cuando dejas de juzgar te conviertes en la marioneta que muchos quieren para sí.

    En cuanto a una técnica para tratar una enfermedad te pide: “Una visita en BioNeuroEmoción se basa en la lectura del árbol Genealógico del cliente, por lo que el objetivo de la consulta y como requisito imprescindible es: Tener las fechas del árbol genealógico el día en el que se solicita la visita. Las fechas a tener como mínimo son: Fechas de nacimiento y defunción, dia y mes (el año no es necesario) de los abuelos, padres, hermanos e hijos, también de la pareja y de sus padres”, ¿realmente suena serio?

    Los 3 ejemplos están extraídos de páginas de Eric Corbera

    Sobre técnicas parecidas, basadas a mi entender en humo, JM ya dedicó un artículo en este blog: https://lacienciaysusdemonios.com/2010/10/28/los-charlatanes-de-la-descodificacion-biologica-de-las-enfermedades-y-la-nueva-medicina/

    ¿Estoy tan cerrado como para decir que todo esto es un timo? Qué va, estoy tan abierto como para esperar que muestren pruebas de lo que prometen, pruebas tomadas de forma científica (con seguimiento médico de los síntomas y la potencial curación) y con análisis estadístico (no una serie de relatos recogidos en un blog que son meras anécdotas cuya validez es difícil de certificar). Igual esas pruebas me hacen cambiar de opinión. ¿Está Enric Corbera tan abierto como para enseñarlas? Mientras no existan esas pruebas daré la misma credibilidad a esta técnica que a la basílica de Lourdes, donde también se producen milagros, ¿no?

  34. valis
    26 julio, 2014 en 13:02

    Erika, Corbera es un miserable.de la peor especie. Vendedores de humo peligrosos que medran con el sufrimiento y la desesperacion humanas . Solo pensar que alguien este optando por el suicidio engañado por su chachara vacia y mentirosa disfrazada de buen rollo, despreciando la medicina basada en evidencia cientifica sin que se le pidan responsabiliades, me revueve el estomago

  35. Erika
    26 julio, 2014 en 14:48

    Gracias Valis.

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